2 - "That's Not Mud on My Face it's Pudding"
Penal Code
Historia Original de FictionFreak95/BellaFlan.
Traducido por: Nikky Valencia
Beta: Jocelynne Ulloa
EDWARD POV
Ver a Bella comer Pudín, era como ver una película porno. Ella lamió esa tasa hasta dejarla vacía, y me pregunté si eso era parte de su rutina. Poner a un hombre caliente y duro con el pudín, hasta dejarlo seco, hora por hora.
Podría estar de acuerdo con eso.
Y cuando digo "dejarlo seco" obviamente me refiero al dinero… Sin embargo, me gustaría que me dejara seco de otra manera también. Ella definitivamente tiene algunas habilidades con su lengua y esa cuchara. Lo había notado.
Quisiera ser esa cuchara.
En realidad, quería golpear esa cucharilla en los cojones y tomar su lugar.
Lo siento cuchara, pero estás fuera.
Sin embargo, cuando Bella empezó a raspar los últimos restos de gelatina sabor chocolate de la taza de plástico, con la cual estaba teniendo una relación íntima, sus parpados se volvieron pesados, y antes de que pudiera ofrecerle acompañarla hasta su casa, o… a la casa de su proxeneta, su cabeza cayó.
Su nariz aterrizó justo en la taza de plástico, forzando al resto del pudín saliera disparado directamente a su cara.
Estaba equivocado. No quería ser la cuchara después de todo. Quería que mi esperma fuera el pudín.
Una risa escapo de mi boca, y trate de que no saliera de mis labios. Ella era malditamente tierna para ser una prostituta, decidí. Aun con la cara llena de pudín y todo. Yo quería acariciar su cabello, después darle un beso en la frente por ser tan dulce, pero yo…
¡Mierda!
¿Qué se supone que debería hacer ahora con ella desmayada?
No podía solamente dejarla ahí. ¿Podría? ¿En mi apartamento? Me refiero… ella es una prostituta. Yo soy un policía.
Si alguien se enterara, no solo deje entrar a una prostituta en mi apartamento, sino que también me había dado la mejor paja… de mi vida… y después comió pudín y se quedó dormida.
¡Mierda, mierda, mierda! Estaba muerto. Acabado.
De seguro sería despedido.
Esto no era nada bueno. Nada bueno en realidad.
Pero exactamente no podía llevarla a casa. Incluso si la pudiera llevar cargando en el estado en el cuál se encontraba, no tenía idea de donde vivía o donde su proxeneta vivía.
Me frote la cara por unos segundos y pensé en despertarla. Entonces sacudí su hombro.
—Bella—. Canturreé en un susurro –Belllllllllaaaaaa. Nada.
¡Joder!
Pensé que la había despertado cuándo movió una de sus manos para limpiarse el pudín que se encontraba en la esquina de su boca, pero cuándo lo hizo ella murmuró algo incoherente.
Habla mientras duerme, eso es.
—Amo tu pudín, Edward Cummmmmmmmasen. Me reí.
Sacudí mi cabeza contra la de ella.
Maldición, linda, adorable, talentosa prostituta de pajas.
Después suspiré y pensé "Ok, probablemente la deje dormir aquí en mi apartamento, la despierte muy temprano, y después la saque a escondidas para que nadie se dé cuenta de que estuvo aquí"
Miré hacia el sofá. Era un lugar de mierda para dormir. Lo sabía. Caí rendido en él unas cuantas veces. Siempre me desperté con un dolor en el cuello de algún tipo.
Así que levanté a Bella y la puse sobre mi hombro, y la llevé hacia mi habitación, donde la coloqué en el edredón blanco queen size de mi cama. Le quité sus tacones, le quité algunas de las horquillas de su cabello y la cubrí con mi sábana.
Y también limpié algo de los restos de pudín de su cara, de lo que podía ver sin tener que encender las luces para poder observar mejor.
—Adiós, dulce cama—. Susurré cuando tome unas colchas adicionales del closet. —Estaremos juntos de nuevo, mañana.
Una vez que estaba acostado completamente incómodo, traté de dormir solo pensado cosas felices. Pensamientos acerca del suave toque Bella y sus dedos experimentados haciendo cosas a mí polla, que no fueron hechas (apropiadamente) a muchos… a millones.
Después recordé algo. Maldije.
Porque estaba completamente seguro de que esperaría un pago por su experiencia.
Tenía cerca de 10 dólares en mi cartera, que estaba seguro que no cubriría su excelente paja.
¿Tal vez podría obtener un descuento por proveerle un lugar para quedarse? Probablemente no.
Pateé el cobertor y con mis bóxers que cubrían mis piernas, y teniendo una rabieta muy de doce años me puse mi chaqueta. Estaba jodidamente frío afuera, y le dije al ATM mientras marcaba mi pin en la maldita máquina para obtener dinero… ¿Cuánto tendría que dar por una paja? ¿Cien? ¿Doscientos?
Saqué el monto máximo que podía por día, y decidí averiguarlo cuando subiera al apartamento. Estaba realmente ocupado maldiciendo un poco más sobre de la situación cuando regrese para irme. Después me paré en seco, encontrándome con una mujer atractiva y algo mayor, como Bella lo hubiera dicho, embelesada conmigo.
Ella agarró fuertemente su paraguas en las manos, y me ofendí qué pensará que yo, de todas las personas, estuviera listo para lastimarla de alguna manera.
— ¿Qué?— Finalmente me dirigí hacia ella. No pudiendo soportar la mirada con la cual me estaba juzgando. Sus ojos bajaron un poco, luego subieron para encontrarse con mis ojos, y ella entrecerró sus ojos antes de decir. — ¡Pervertido!— Luego se lanzó con su paraguas hacia mí, y salí corriendo de ahí sin preguntar de qué demonios estaba hablando hasta que el portero del edificio se estaba riendo de mí mientras entraba.
— ¿Olvidó algo esta noche Sr. Cullen?— Preguntó, y ahí fue cuando me di cuenta.
Lo que olvidé ponerme cuando salí del apartamento. Mis malditos pantalones.
Le di una sonrisa débil al portero y me concentré en regresar al apartamento, antes de sentir la vergüenza de una pobre mujer anciana y probablemente darle a los chicos de seguridad su propio video viral en YouTube.
—Bateando un millar, joven Eddie—. Me dije al estimar la cantidad que le dejaría a Bella, y luego sacó un post-it de su libreta yescribió una nota de agradecimiento.
Sí. Es correcto, dije una nota de agradecimiento. E incluso sacudí mi cabeza por eso, pero para ser honesto, mi mamá siempre había amado mandar tarjetas de "Agradecimiento" a la gente que había hecho algo magnífico por ella o haberle dado un regalo.
Supongo que heredé eso. Sin juego de palabras.
¡Oh Dios! Eso es grave, ¿verdad? ... algo de mi mamá... que heredé... ¿y luego dejar que el pensamiento de fuera a donde se acababa de ir? De repente fui tan malo como Alice.
Pero um…
De todos modos, era difícil llegar con exactitud a lo que tenía que decir, créanme.
Querida Bella, gracias por haber hecho lo de anoche.
No.
Querida Bella, eres muy talentosa, estoy seguro que pronto ascenderás en la escala de las prostitutas en muy poco tiempo.
¡Oh, cielos!
Terminé yendo con algo más de acuerdo a líneas comunes.
"Bella, fue un placer conocerte. Estoy realmente feliz de que te haya gustado el pudín"
Parecía… algo pobre, de alguna forma, pero ¿qué más iba a decirle a la chica?
¿Hagamos esto de nuevo, alguna vez?
Tal vez podamos llevar las cosas al siguiente nivel cuando…
Suspiré. No había manera de que pudiera volver a verla. ¿Verdad?
¿La había?
No, en serio, ¿la había?
Déjala.
Sin embargo, ella era… muy dulce, en realidad… y me las arreglé para sonreír mientras dejaba el dinero y la nota donde pudiera encontrarlos. Entonces regresé a mi no muy cómoda posición en el sofá y logré quedarme dormido con solo 5 horas para dormir antes de llegar a la comisaría donde me esperaba un día de monstruoso papeleo.
Lo último que recuerdo haber pensado fue una mezcla de emociones que me dejaron confundido. Por un lado, me había arruinado la noche hasta el cuello. En la otra, había conocido a una chica.
Una que no podría llevar a la casa de mi madre, necesariamente, pero ya saben, la había conocido.
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BELLA POV
¡Mierda y mierda! Siempre hay un momento terrible de pánico y desorientación cuando despiertas en una cama extraña. Al igual, que quería apoderarme de mi maza (no el spray, pero el arma medieval) y golpear a la mierda del hijo de puta que me alimentaba con píldoras. En cambio, pateé el edredón sobre mí, haciendo una pausa para examinar las sábanas temáticas conmemorativas de Chips 1970, y me froté la cara alejando el sueño.
Un sonido chistoso salió por la nariz y la garganta mientras lo sofocaba con una risilla y estornudaba al mismo tiempo. El homenaje al azar a Eric Estrada, confirmó mis sospechas de ayer, Edward era un policía. Al igual que mi padre.
Bueno, no solo como mi padre. Yo no era un monstruo de Edipo ni nada. Es sólo que me había dado cuenta en la funda de los pantalones de Edward, porque, bueno, a una niña no se le escapan ese tipo de cosas, incluso cuando ella está dando una paja. Me pregunté por qué dejó la funda pero quito la pistola. ¿Fue algo torcido? Parecía tan dulce y agradecido por mis atenciones.. . Si quería jugar con algunas cosas de menor importancia como BDSM un butt plug (de él), o las esposas difusas (sobre mí), yo podría seguirle el juego. Si tan sólo pudiera averiguar por qué había pensado que yo quería que se viniera en mi cara. Estoy bastante segura de que no había emitido ningún tipo de señal de que pudiera sugerir tal solicitud.
Hablando de una cara pegajosa… mis mejillas eran una especie de costra. Me lamí los labios, y sabían a azúcar.
¡Oh! El pudín. Debí haberme quedado dormida justo después de comerlo — Jake siempre me había acusado de ser un desastre comiendo— y ahora, ahora parecía incrustado alrededor de mi boca como "Crazy Glue". Recuerdo comer el pudín, pero no tenía idea del por qué estaba en la cama de Edward
La alarma en la mesita de noche anunció la hora, 10:00, en agobiantes números rojos. ¡Oh, joder! Él tenía una mesita de noche junto a su cama. Eso tenía que ser una advertencia para mí, lanzada del universo.
Pero mi intención siempre había sido como basura. Caso en cuestión: Un ex novio gay. Así que el universo me podría mandar un mensaje inteligente, un mensaje irónico en forma de muebles de Ikea, por si quería, pero yo solo seguí con mi inconsciente fuga.
Iba a llegar tarde al trabajo si no movía el trasero, y no había manera en el infierno que pudiera ir a trabajar con lo que estuve usando anoche. Quizás Edward tenía algo de ropa que me podía prestar. Pero mierda, no podría presentarme por primera vez con un atuendo como tal.
De cualquier manera, el comisario de Policía Swan me va a matar.
Yo descalza fuera de la habitación de Edward y me dirigí a su sala de estar.
— ¿CUMasen?
Huh. Extraño. ¿Dónde diablos estaba? Esta situación estaba fuera de control. Por Dios, no es que yo había estado ebria ayer. Sólo un poco de hambre y soledad… ah, y tal vez un poco deprimida, una suicida, también.
Por supuesto que se ha ido, idiota. Probablemente pensaba que eras una puta completa.
Froté los puños contra los ojos de nuevo en un esfuerzo vago para limpiar el aburrimiento de mi cara y mi mano se congeló en mi mejilla, vi un pedazo de papel con mi nombre en él. Bueno, no exactamente mi nombre, sino que estaba dirigida a cum—Swan.
¿Me dejo su número de teléfono o ya me había dejado una carta como "Dear John"? Espera, ¿qué coño es esto? Mi mandíbula cayó mientras un billete de cincuenta dólares volaba de la nota doblada, aterrizando sin contemplaciones a mis pies. Bajé a mis rodillas y cayó en mi mano, frunciendo el ceño en especie.
¿Qué coño significa eso? Tuve que admitir que había salido con un montón de idiotas en mi tiempo, pero esto fue sin precedentes. Tal vez la nota lo explica.
"Bella, fue un placer conocerte. Estoy muy contento de que te gustara el pudín".
Estaba contento de que me gustaba el pudín. ¿LA LECHE?
El agua quema en los ojos, y sentí el calor de mi piel y un sollozo pequeño ahogado en la garganta. ¿Ni siquiera se molestó con el corte que me suelta en persona? ¿O es que sus palabras de despedida dan a entender otra cosa? Miré mis ojos como si estuviera mirando a uno de esos cuadros en 3D, y su mensaje se decodificara por sí mismo si tan solo mantuviera mi vista concentrada.
Después de cinco minutos de una contemplación tranquila, no tenía nada para mostrar a mis esfuerzos, pero si un dolor de cabeza.
Así que llamé a Alice.
—Necesito tu ayuda—. Le susurré en el teléfono.
— ¿Bella? No puedo oír. ¿Por qué estás susurrando?— La voz ruidosa de Alicia rallo en mi nervios en definitiva
— ¡Porque me estoy volviendo loca! —Grité.
—Por favor, aprende el arte del control de volumen. Y debe ser luna llena o algo así, porque acabo de colgar la otra línea con mi hermano. Él también está en crisis.
—Lo siento mucho, pero creo que mi problema exige una atención más inmediata que tu hermano solo.
—Bella—, advirtió, chasqueo la lengua.
—Mira, estoy segura de que está perfectamente bien. Yo no tenía intención de actuar como una urgida allí... yo sólo... ¡Estoy tan confundida!
— ¿Puedes esperar un segundo? Es mi otra línea.
—No, yo no me importa si Edgar te llama. Te necesito para darle sentido a algo por mí.
—Yo sé, y lo haré. Sólo dame dos minutos, ¿vale? Y su nombre no es…
—Zorras antes de hermanos, Alice—, interrumpí. —Y bien.
Con mi teléfono aún presionado contra mi oído, me paseé por la habitación, mirando una vez más la nota de la delincuencia y preguntándome si fuera a estallar en llamas si me quedó mirando durante un tiempo suficiente. A decir verdad, yo quería encenderme y volverme cenizas también. Me dolía el pecho con una inesperada tristeza que no entendía.
Terminé la llamada, mi dedo se cierne sobre la pantalla mientras un peso de plomo se estableció en el estómago. Yo no necesitaba una visión de Alice para confirmar lo que estaba sucediendo aquí: Edward me usa para satisfacerse y luego me dejó unas educadas gracias y la tarifa del taxi, por supuesto, un exceso de compensación por la culpa. Giré la nota y escribí un ¡JODETE! en negrita, preparándome para hacer la caminata de la vergüenza fuera del edificio en mis ropas manchadas de semen de la noche anterior.
