II.

Ayano y Chitose paseaban tranquilamente por el centro comercial. La primera había invitado a Chitose ya que quería que la ayudara a comprarle algo para dárselo de cumpleaños a Kyoko, obviamente Chitose no se había negado, no iba a perder una oportunidad como aquella por lo que aceptó inmediatamente la invitación. Chitose resultó ser una buena consejera y gracias a ella Ayano fue capaz de encontrar el regalo perfecto para Kyoko: una figura de edición limitada de Mirakurun. Ayano aún recordaba esa vez en la que tuvo que disfrazarse de uno de los personajes de aquella serie que a la rubia tanto gustaba.

Después de haber conseguido el regalo ambas habían decidido pasar el resto del día juntas ya que hacía un tiempo en el que no salían de aquella manera. El plan era simple: ir a ver una película y después improvisarían. Se encontraban caminando hacia el cine, Chitose observó cómo de feliz su amiga estaba al haber conseguido el regalo perfecto para la persona que le gustaba.

-Seguro que a Toshino-san le encantará el regalo -comentó Chitose risueña.

-¿T-Tú crees...? -dijo casi susurrando.

-¡Por supuesto!-exclamó alegre-. Después de todo ella... -dejó de hablar de repente, sorprendiendo a Ayano, quien la estaba escuchando atentamente.

-¿Sucede algo Chitose? -preguntó confundida.

-Mira-dijo mientras señalaba un punto con su dedo-. Es Akaza-san.

-Es verdad-respondió Ayano-. ¿Deberíamos ir a saludarla?

-¡Claro! ¿Por qué no? -dijo y ambas empezaron a caminar hacia la pelirroja.

Pero su recorrido se paró de repente al ver cómo un hombre con un traje negro se avalanzaba encima de ella. La expresión de ambas era de puro terror.

...

Akari había logrado escapar por muy poco de aquellos hombres y se había metido en el centro comercial con la intención de recortar el camino hacia la estación de metro. Pero para su mala suerte el golpe que el hombre le había dado momentos antes en la oreja aún le hacía efecto por lo que su velocidad había disminuido considerablemente. Llegó hasta una especie de parque dentro del centro comercial en el que había una enorme fuente en el centro. El lugar estaba a reventar, había cientos y cientos de personas: familias, novios, amigas y demás. Así era mejor, así Akari podría perderse entre la multitud usando su habilidad una vez que el mareo del golpe se le hubiera pasado. Así terminaría el trabajo lo más rápido posible.

Pero...

De repente Akari sintió un peso extra en su cuerpo y perdió el equilibrio. Pero no cayó al suelo, no, algo la aguantó antes de caer, logró girar su rostro durante un segundo y vio que se trataba de uno de los hombres que la habían estado siguiendo. ''¿Cómo me han alcanzado tan rápido?'' fue lo primero que la pelirroja pensó. Pero no pudo pensar mucho más ya que el hombre que la tenía agarrada la condujo hacia la fuente y sumergió su cabeza en el agua con la intención de ahogarla.

Akari entró en pánico.

Sentía como cada vez más se iba quedando sin fuerzas, todo se iba oscureciendo y el aire empezaba a escasear. El hombre sacó la cabeza de la pelirroja del agua y la miró directo a los ojos.

-No es nada personal niña-dijo el hombre con una sonrisa-, sólo hago mi trabajo -dijo y volvió a sumergir la cabeza de la pelirroja.

Akari tenía que pensar rápido, si esto seguía así iba a morir en medio del centro comercial. La razón por la que nadie se había acercado a ayudar a la pelirroja era el miedo, nadie se atrevía a acercarse a unos hombres con ese aspecto y poner en riesgo a las demás personas y a sí mismos. Así es, así somos los seres humanos. Akari estaba cada vez más débil, pero a pesar de eso se le ocurrió una idea. Abrió su boca y tragó toda el agua que fue posible, después enterró sus uñas en el antebrazo del hombre haciendo que el sujeto soltase una exclamación de dolor. Aquello lo enfadó, sacó la cabeza de la pelirroja del agua con la intención de darle un buen golpe. Pero en el mismo momento en que sacó la cabeza de Akari la pelirroja le escupió toda el agua que había acumulado en su boca, el hombre soltó una exclamación de asco y durante un segundo disminuyó el agarre de Akari, segundo que fue mas que suficiente.

Akari estrelló su pequeño puño en el ojo derecho del hombre haciendo que este soltase un grito de dolor, el hombre retrocedió unos pasos dejando libre a la pelirroja. Akari se reincorporó como pudo, no tenía tiempo que perder. No dejó que el hombre se recompusiera, a continuación empezó a darle mas golpes en la cara del hombre. Desvió la mirada y se dio cuenta de que otro de los hombres estaba sacando algo de su chaqueta, mal asunto, pensó Akari. Decidió arriesgarse. Se quitó su mochila y se la lanzó al otro hombre, quien interrumpió la primera acción para agarrar la mochila, cuando la agarró Akari corrió a toda velocidad hacia el otro hombre y saltó impactando sus dos pies contra su vientre, el hombre salió disparado hacia una columna donde se golpeó la cabeza y le dejó inconsciente. Akari desvió la mirada y vio que el primer hombre se estaba reincorporando. La pelirroja metió la mano en la chaqueta del hombre y cogió lo que este quería: una pistola. Obviamente la pelirroja no tenía ni la mas mínima idea de cómo usar aquel aparato pero eso no era necesario. Corrió hacia el primer hombre y estrelló la pistola contra su frente dejándolo inconsciente a él también. Todos los presentes, incluyendo a Ayano y Chitose, no se podían creer lo que habían visto: una pequeña chica había vencido en una pelea a dos hombres. Pero no era el momento de celebraciones.

Akari miró hacia atrás y pudo percatarse de que otras tres figuras venían hacia ella. Si los enfrentaba ahora no podría ganar. La pelirroja miró alrededor en busca de algo de que pudiera ayudarle. Miró la pistola en su mano. No sabía qué tenía que hacer para dispararla. Akari apuntó hacia el suelo y apretó el gatillo pero el arma no se disparó haciendo que el nerviosismo se apoderara del cuerpo de la pelirroja. Empezó a revisar minuciosamente el arma en busca del causante de su mal funcionamiento. Después de unos segundos de intensa búsqueda se percató de una pequeña palanca que estaba hacia arriba, Akari no sabía qué era aquello pero no tenía tiempo, tenía que intentar cualquier cosa. Bajó la pequeña palanca y levantó el arma.

-¡A-Alto! -gritó llena de nerviosismo, levantó el arma hacia el techo y apretó el gatillo.

El disparo casi la tira al suelo, la explosión fue tan fuerte que se dejó oír por todo el lugar. Pero aquello fue suficiente, el pánico se apoderó de todo el lugar y un mar de gente se avalanzó hacia la salida para huir de los disparos. Esto era lo que la pelirroja quería, tiró el arma en la fuente y se dirigió hacia la otra salida del centro comercial, perdiéndose entre un mar de gente.

Ayano y Chitose no habían hecho como las demás personas, simplemente se quedaron ahí de pie con la vista fija en el lugar donde hasta hace solo unos momentos Akari había estado. Sus miradas reflejaban una incredulidad enorme. No salieron del centro comercial hasta pasados unos minutos.

...

Akari se había librado por poco de aquello, si no hubiera sido porque estaba en un lugar público quién sabe lo que le habría pasado. Su cabello seguía mojado al igual que gran parte de su camiseta. Se encontraba ahora en la otra salida del centro comercial. El revuelo que ella había causado se había expandido como la pólvora y ahora unos agentes de policía estaban corriendo hacia la entrada. La pelirroja se concentró todo lo que pudo, aún sentía un intenso pitido en su oído probablemente debido al disparo de antes. Akari se tensó como una cuerda de guitarra cuando los dos agentes pasaron a su lado pero soltó un largo suspiro de alivio cuando siguieron derecho y la dejaron a ella detrás.

Miró alrededor y divisó a lo lejos la estación de metro, sintió una gran alegría dentro de su pecho, apresuró su paso hasta las puertas de la estación. Una vez dentro del tren su teléfono empezó a sonar, cosa que la extrañó, no esperaba ninguna llamada. Decidió contestar.

-¿Akari? -dijo la voz de un hombre.

-¿Sakamoto-san? ¿Sucede algo? -preguntó aún más confundida que antes.

- Tranquila, no pasa nada. Sólo quería saber cómo te iba con el encargo, sólo eso.

-Oh-respondió Akari-. B-Bueno... Hubo un problema antes, pero ya lo he arreglado.

-¿Qué sucedió?

-Unos hombres me atacaron... Seguro que querían quitarme el paquete.

-Ya veo...-respondió la otra voz sin mucho ánimo-. Pero es bueno que estés bien. Dime, ¿dónde estás?

-Estoy en el tren. Voy ahora hacia el punto de encuentro.

-De acuerdo Akari-chan. Debo irme, tengo otros asuntos que atender. Nos vemos -dijo y colgó el teléfono.

Akari se quedó mirando el teléfono en su mano sin saber muy bien qué hacer. Aquello se había vuelto muy difícil, nunca le había pasado aquello. Todos sus encargos siempre eran realizados en la máxima discreción y ahora había sucedido eso. El paquete que estaba llevando debe ser muy valioso para que aquellos hombres pusieran tanto empeño en quitárselo. Akari se guardó el teléfono móvil y a continuación agarró la mochila frente a su rostro, abrió la cremallera sólo un poco y miro el interior de la mochila. Allí estaba, aquel pequeño maletín de color negro. Soltó un suspiro, aquello no iba a ser tan fácil como ella creía. Miró al frente y se dio cuenta de que el tren se estaba deteniendo. Se levantó de su sitio y caminó hasta la puerta. Veía la estación pasar rápidamente frente a sus ojos mientras el tren iba reduciendo la velocidad a medida que avanzaba. Las puertas se abrieron y Akari salió del tren.

Una vez fuera de la estación la pelirroja necesitó un par de segundos para intentar ubicarse. Una vez hecho empezó a caminar. De repente sintió una vibración en su bolsillo, sacó su teléfono y vio en la pantalla que se trataba de Chinatsu. Durante un momento consideró seriamente el no contestarle, ya que estaba en un trabajo, pero desistió rápidamente, eso no sería educado después de todo. Abrió su teléfono y presionó el botón para contestar. Inmediatamente fue recibida por unos gritos.

-¡Akari-chan! ¡¿Dónde estás?! ¡¿Estás bien?! -gritó la pelirosa al otro lado de la línea.

-¿C-Chinatsu-chan...? -preguntó cuando su amiga dejó de hablar.

-Sugiura-senpai llamó a Toshino-senpai y le dijo que te vio peleando con unos hombres en el centro comercial -dijo casi gritando.

''¡¿Estaba allí?!''

-¿E-En serio...? C-Creo que se ha equivocado -trató de mentir la pelirroja.

-Akari-can-dijo Chinatsu con tono triste-. Eres muy mala para mentir y lo sabes. ¿Por qué no me dices la verdad? ¿Es que no confías en mí?

-¡N-No es eso!-respondió Akari sintiéndose culpable-. Es sólo que bueno... No te lo puedo decir... -dijo casi susurrando.

-Ya veo...-respondió Chinatsu-. Si eso es lo que quieres está bien. Adiós, Akari-chan -dijo y colgó el teléfono.

-¡Chinatsu-chan espera! -exclamó Akari. Comenzó a buscar en su lista de contactos el nombre de su amiga con la intención de llamarla y decirle todo. No soportaba que su amiga estuviera triste por su culpa.

Akari llegó hasta el nombre de Chinatsu pero cuando estuvo a punto de marcar el número de su amiga sintió que algo la empujaba hacia adelante. La pelirroja no tuvo tiempo siquiera de reaccionar. Salió disparada hacia el suelo y aterrizó sobre su hombre izquierdo. Se giró sobre sí misma para quedar boca arriba. Contempló el cielo en su máximo esplendor. No sentía su cuerpo, miró a ambos lados y comprobó que sus brazos seguían allí. Miró hacia abajo y también vio a sus piernas.

-Ano koro mitai ni tte modoritai wake janai no

nakushitekita sora wo sagashiteru

Wakattekuremasu you ni gisei ni natta you na

kanashii kao wa yamete yo... -empezó a tararear Akari mientras seguía mirando hacia el cielo.

Sintió que algo la sujetaba a ambos lados, giró su cabezay pudo distinguir dos figuras borrosas que la levantaban del suelo. Las dos figuras arrastraron el cuerpo inmóvil de la chica y la llevaron hasta la furgoneta que la había atropellado momentos antes. Akari no hubiera podido resistirse ni aunque hubiera querido. La metieron dentro del vehículo y procedieron a arrancar dejando tras de sí la única prueba de que Akaza Akari había estado allí:

Su teléfono móvil.