Disclaimer: sigo siendo mala escribiendo canciones

Notas: ¿no dije que lo publicaría en una semana? ¡Pues aquí esta! Muchas gracias a los que dejaron comentario, siempre me agrada saber sus opiniones :'D

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Capítulo 1

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Burning on just like a match you strike to incinerate
The lives of everyone you know
And what's the worst you take
from every heart you break
And like a blade you stain
Well I've been holding on tonight

Helena – My Chemical Romance

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Su mandíbula se apretó más y detuvo el impulso de mover su pierna con impaciencia. Venían con retraso, se suponía que llegarían hace una hora y la manecilla de su reloj parecía correr más rápido cada vez que lo miraba. El plan de Ferid no debió tener verdadero éxito si tardaban tanto y pensar en esa posibilidad no lo ayudaba a tranquilizarlo.

Ahora que el noble era momentáneamente quién estaba al mando no podía evitar seguir sus órdenes. Él lo quería meter en uno de sus juegos y esperar pacientemente en cuanto tardaría para perder la paciencia. Pero nunca, nunca se le cruzó por la cabeza que le ordenaría quedarse en Sanguinem y simplemente esperar.

Había mandado a algunos de los nobles para que Mika no pudiera burlar la seguridad e ir con los demás, estaba seguro de ello. Pero por más que intentó, Ferid no se separó de su lado y mantuvo esa sonrisa enigmática en su rostro soltando de momentos leves carcajadas como imaginándose lo que estaba por ocurrir.

Le había prometido que traería a Yu y que no tenía de qué preocuparse. Seguro, pensó sarcásticamente. Conociendo a Ferid probablemente ese "traer a Yu" venía con sorpresas que no le agradarían.

"Deberías estar agradecido conmigo, Mika. Krul siempre te mandaba a ti para hacer el trabajo sucio. Ahora yo lo hago por ti. Soy bastante amable, ¿no crees?"

Apretó la mandíbula dándole una mirada rápida. Conversaba con un par de nobles y su sonrisa era ligera y misteriosa. Al ejército le había sido sencillo doblegarse ante él y nadie parecía siquiera pensar en la antigua reina a la que servían.

Dirigió su vista hasta el cielo, el atardecer se veía muy normal, como si al otro lado de la ciudad no estuviera sucediendo una masacre. Recordaba que el amigo de Yu terminó bastante lastimado en la pelea con el serafín e inconscientemente esperó que todo su equipo sobreviviera a la inminente batalla.

— ¡Espera Mikaela! —el chico menudo del arco estaba bastante magullado por la pelea con el serafín, pese a eso no le costó trabajo alcanzarlo. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para recordar su nombre— ¿Por qué estas regresando con ellos? —Mika le dio una mirada fría, pero él no dejó de hablar—. Si te vas, cuando Yu despierte estará realmente triste y a nosotros también… nos gustaría que te quedes. Somos una familia ahora, ¿recuerdas?

Achicó sus ojos, no dejando que las palabras hicieran mella en él. Quería con todo su ser seguir con las últimas palabras que Krul le dijo antes de separarse, pero "correr" ahora no le serviría de nada.

—Ferid sabe que iré con ustedes. Me dio una advertencia antes de que escapáramos—contestó mirando la cabaña en la que descansaban los demás. Estaba agotado por la pelea con el serafín, pero los humanos tardaban más en curarse—. Yo… encontraré una forma de volver por Yu, hasta eso, cuídenlo—y antes de que pudiera detenerse continuó—… ustedes también… que ese tal Kureto fuera retenido no significa que dejará que sus objetivos sean obstaculizados—ignoró la mirada que Yoichi le dio y dándole una última vista a la cabaña se fue.

Habían pasado tres meses ya. No sabía nada del mundo exterior, lo mantenían en Sanguinem y Ferid siempre le ordenaba estar a su lado, él no se sentaba en el trono que alguna vez perteneció a Krul, lo que era un alivio en cierta forma, pero hacía que Mika no pudiera ocultar su decepción cada vez que iba al salón y lo encontraba vacío. Aún no sabía donde la tenían oculta y quizás muchos ya la había olvidado, pero Mika no. Ella fue quién lo salvó, independientemente de la forma en que lo hizo, su vida estaría atada a la suya para siempre, lo sabía desde hace mucho antes de querer aceptarlo y fue la razón por la que decidió darle su lealtad a ella, solamente a ella.

—Anímate, Mika~—susurró Ferid sobre su oreja haciendo que saltara. Le dedicó una mirada hosca, pero este sólo sonrió más—. ¿Acaso no lo escuchas? Ya llegan—se paró firmemente e hizo un gesto con la mano tan típico de él—. Tal como prometí, te traeré a tu querido Yu.

Se estremeció, el tono con el que lo dijo no lo hacía sentir seguro de ninguna forma.

—Si le hiciste algo…

—Relájate~—cortó él con tono jovial—. Di estrictas instrucciones para que sólo lo alejaran de su grupo. ¡Es tan emocionante! ¡Ver la cara de dos jóvenes separados por los hilos del destino al fin encontrarse! ¡Pero qué magnífica oportunidad para ver!

Mika puso los ojos en blanco y disimuladamente comenzó a alejarse, visualizó los aviones y prefirió acercarse a esperar ahí. No estaba de humor para oírlo hablar sobre eso, otra vez.

—Vamos, no pongas esa cara~—cantó, siguiendo con la mirada los aviones que aterrizaban —. Por qué mejor no te pones a pensar en las escusas que le darás a Yu por alejarlo de su nueva familia—se alejó con una sonrisa de oreja a oreja—. Me imaginó que puede llegar a estar bastante molesto de haber sido traído aquí.

Mika lo ocultó bien, pero pudo sentir el pánico correr por su cuerpo. Yu lo odiaría por esto, lo sabía. Pero no confiaba en el ejército y por mucho que Yu insistiera en que sus amigos los podían ayudar, no se asemejaban en fuerza contra nadie que realmente importara.

Cada paso que daba al acercarse a las avionetas era como la sentencia que sabía estaba por recibir. Lo repudiaría, lo miraría como el monstruo en el que se convirtió ahora y no lo perdonaría. Lo siento mucho Yu, dijo silenciosamente para sus adentros, pero eres la última familia que me queda, no te puedo perder a ti también.

Para su sorpresa los nobles no salieron primero, en su lugar bajaron a varios soldados humanos encadenados y jaulas con varios niños dentro.

Niños. Debió de imaginarlo, era la especialidad de Ferid. No quería ni pensar en todas las cosas que ellos habían tenido que pasar para llegar hasta aquí. Los observó llorar mientras eran transportados hasta pisos inferiores e intentó ignorar la necesidad de ayudar a un soldado humano que era arrastrado por las cadenas que lo apresaban. Fue cuando este cayó, ya sin poder pararse; y uno de los vampiros comenzó a patearlo que no pudo detener el impulso y se decidió a ayudarlo.

Sin embargo, no pudo hacerlo cuando su ojo captó un color inusual saliendo desde la avioneta de los nobles.

Ferid se veía igual de sorprendido que Mika al ver que, no sólo Yu no estaba con ellos, sino que el décimo tercer progenitor, cargaba a un soldado humano entre sus brazos.

—Esto sí que no lo esperaba, Crowley—no estaba molesto, podía sentirlo en su tono de voz y postura, más podía sentir que no aceptaba que lo desobedecieran.

— ¿Qué puedo decir? —Dijo él mientras pisaba el suelo—. Me gusta la idea de poder hacer cosas poco comunes—la sonrisa que el vampiro dio fue suficiente para que ambos se sonrieran, era como si compartieran un secreto. La chica inconsciente en los brazos de Crowley pareció temblar.

—Supongo que tendrás una explicación para esto—Ferid vio sin mucho interés a la chica humana.

—Oh, es una interesante. Te encantara—pareció coger con más fuerza a la chica, pero nadie dijo nada.

Por su parte los ojos de Mika estaban muy abiertos, aún sin poder creer lo que le mostraban. La conocía, era amiga de Yu y después del incidente con el serafín, no se separaba del chico con gafas. No se veía muy lastimada, sin embargo, llevaba muchas heridas alrededor de su cuerpo. Su nombre le llegó a la cabeza sin necesidad de pensarlo y sin darse cuenta su boca se abrió.

— ¿Shinoa?

Ambos, Ferid y Crowley lo observaron fijamente.

—Vaya—Ferid se veía asombrado de nuevo, pero sonreía—, no creí que conocieras a alguien más que tu querido Yu.

Maldición.

—Sólo la vi una vez—mantuvo su rostro sin expresiones—, eso es todo.

No se lo creyó. Observó a Shinoa con nuevo interés y le sonrió ampliamente a Crowley.

—Parece ser que nuestra invitada aquí es muy popular—le hizo un gesto para que lo siguiera—. Vamos a tomar algo de vino, hay muchas cosas de que hablar, ¿no crees?

Crowley sólo le devolvió la sonrisa y caminó junto con él, siendo seguidos por unas silenciosas Horn y Chess.

—No es necesario que vengan—Chess hizo un mohín, pero detuvo lo que iba a decir cuando Horn le dio una mirada seria.

Ferid soltó una carcajada.

—También aplica a ti, Mika~

Su rostro se tensó, ¿podría dar alguna escusa lo suficientemente buena para que lo dejara ir con ellos? La respuesta era fácil, pero no quería aceptarla. Si hablaba la pondría en más peligro del que ya estaba. No tenía forma de ganar y Ferid lo sabía. Cabizbajo, guardó silencio y le dedicó una última mirada a Shinoa.

Sus ojos terminaron por encontrarse con los de Crowley, ambos se observaron por breves segundos, pero esperó que entendiera el mensaje que sus ojos transmitían.

No le hagas daño.

Mika no podría ganar una pelea contra él, lo más probable es que lo asesinara sólo al empezar. Arriesgar su vida por una desconocida no era lo suyo, pero no podía dejar que la lastimaran. No tenía una razón específica, sólo no podía.

Algo comenzó a carcomerlo por dentro cuando los vio alejarse. Se sentía intranquilo y su pecho comenzaba a dolerle. Una ligerísima mueca que mostró sus colmillos surcó su rostro e intentó controlar su respiración.

Quizás no tenía forma de estar con ellos en la habitación, pero no significaba que no pudiera estar cerca a ellos.

Sin molestarse si quiera en las miradas que le dirigían, comenzó a caminar.

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¿Estoy muerta?

Shinoa frunció las cejas, bien eso era estúpido, obviamente no estaba muerta, pero lo primero que sintió al despertar fue la suavidad de un colchón y la frescura de la seda cubrirla. Viendo las circunstancias en la que estaba, despertar de esa manera era más que improbable. Podía ser una Hiragi, pero en ninguno de los años de su corta vida, alguien la había tratado lo suficientemente bien como para dejarla reposar en un cuarto tan cómodo después de salvarla.

Salvarla…

Su cuerpo se quedó tieso y abrió los ojos de porrazo.

¿La habían salvado? No conocía la habitación en la que estaba, desde que Kureto fue retenido por su padre, Shinoa había pasado a ser completamente invisible. Dudaba que alguien de su familia, a excepción de Shinya, intentara rescatarla. Parpadeando fuertemente y examinando el lugar, un sentimiento de pánico que no dejaba de apoderarse de su cuerpo creció.

No estoy en los cuarteles.

Recordaba que uno de los nobles la había atacado y los gritos de Guren al intentar alcanzarla, todo estaba en blanco después de eso.

Su espalda le dolía un poco, enderezarse le hizo notar lo entumecidos que estaban sus extremidades, se sentó en la cama y revisó sus heridas, parecía que se las habían curado, pero un pequeño movimiento de cabeza a los lados le confirmó que quién sea que la había sanado no estaba ahí y se había llevado el equipo de primeros auxilios.

El lugar se veía demasiado lujoso para ser de la mansión de los Hiragis, todo el cuarto estaba cubierto con tapicería roja y dorada que le daba un aspecto antiguo. Se animó a bajar de la cama y sus pies fueron recibidos por una alfombra blanda que le hizo soltar un ligero suspiro de placer. Caminó muy despacio alrededor de la habitación esperando encontrar una puerta abierta, pero sus alarmas la alertaban de no acercarse a ellas más de lo necesario, por lo que sólo recorrió el lugar buscando encontrar alguna salida visible.

Todo estaba cerrado, tampoco había ventanas y los cientos de cuadros pegados en las paredes parecían seguirla al más minúsculo movimiento.

No entres en pánico, se dijo intentando callar su respiración, calma y no entres en pánico.

Su mano buscó a Shi, pero no encontró nada. Empezó a sudar frío y se movió frenéticamente intentando buscar su arma. Se palmeó varias veces el cuerpo, volvió a la cama y la desordenó por completo.

Mierda.

Se sentó debajo de una lámpara que colgaba de la pared y se cubrió la cara con las manos. No era momento de asustarse, pero si estaba donde creía que estaba ya no había posibilidad para ella. Hubiera sido mejor simplemente morir en esa pelea, al menos no estaría capturada en quién sabe qué parte de Sanguinem.

Su pecho se oprimió tanto que quiso llorar, nadie se arriesgaría tanto para salvarla en una misión suicida. No podía pensar tan egoístamente y creer que sus amigos podrían intentar rescatarla, ella era una líder y había tenido que dejar a muchos atrás por el bien de los demás. Sus amigos deberían hacer lo mismo con ella.

Un breve tintineo la hizo levantar lentamente su cabeza, venía de la habitación de al lado, se quedó observando el lugar de donde provenía el ruido. Ir sería tonto, por no decir estúpido, pero si su sentencia ya estaba escrita no veía la razón por la cual retrasarla, si la tenían para sacarle información habían cogido a la chica equivocada. Mientras Shinoa caminaba hasta la puerta y giraba la manecilla lo más lentamente posible se prometió que morir por la pérdida de sangre era mejor que traicionar a sus amigos.

Para su sorpresa—y alivio—el cuarto siguiente también estaba vacío. Era una gran sala que tenía aires renacentistas, no sabía si sentir pena o miedo por el hecho que ellos extrañaran épocas pasadas y orquestaran todo de esa manera con tal de recordarlas.

En la sala no había cuchillos, y tampoco algo que le sería lo suficientemente útil, tampoco sabía cómo podría ahorcarse si el techo estaba a muchos metros encima de ella y no contaba con tanta fuerza de voluntad para hacerlo sin ayuda de algo. Su cuerpo tambaleante caminó con resignación hasta la otra salida, eran dos puertas gigantes y antes que pudiera acercarse lo escuchó otra vez.

Un tintineo, acompañado de pequeñas risas que podía distinguir como forzadas.

—Aún hay algo que no entiendo—el sonido de esa voz le picaba en la memoria, pero no podía recordar de quién era—, ¿Cómo supiste que la otra hermana nació de la misma forma?

—Así como tú, tengo mis pequeños informantes—reconoció esa voz, su rostro aparecía muy brevemente en sus pesadillas, sus ojos rojos brillaban cuando la mordía y tapaba su boca para no oír su llanto de dolor. Tembló y sin darse cuenta, apegó su cuerpo a la puerta.

— Pero, ¿por qué ella? Creí que la viste sólo una vez.

—Fueron dos, en realidad—parecía haberse aburrido y escuchó un movimiento de pies indicándole que se alejaba.

El otro vampiro parecía encantado con la respuesta de su compañero.

—Podría ser tu hija.

— ¿Hablamos de edades, verdad? En todo caso sería algo como mi tátara, tátara, tátara bisnieta.

—Creí que no te gustaban los niños.

—No es una niña.

Escuchó una risotada demasiado cerca de la puerta y dio un paso atrás. Fui demasiado descuidada. Las dos puertas se abrieron de manera rápida y Shinoa dejó de respirar por un segundo. Por supuesto que el otro vampiro se le había hecho conocido, no había peleado directamente con él, pero si lo conocía y Yu lo había mencionado varias veces.

Una mirada de odio se reflejó en su rostro cuando Ferid Barthory se inclinó a su altura para estar cara a cara.

—Parece que ya despertó, mademoiselle. ¿Durmió bien? —su pregunta era retórica, pero parecía ser el tipo de vampiro que siempre tenía algo que decir. Se acercó más a ella y sujetó fuertemente su rostro con su pulgar e índice cuando intentó alejarse. Creyó que le rompería la mandíbula, pero al final la soltó no sin antes darle un guiño—. Debo admitirlo, para aún ser una niña eres bastante linda—dio un suspiro dramático—, tu estatura me recuerda un poco a Krul, para ser sinceros, una lástima lo que le sucedió.

Fuiste tú quién la traicionó.

Ferid la volvió a mirar como si pudiera leer sus pensamientos y su sonrisa pareció extenderse todavía más. Comenzaba a enojarla, se preguntó levemente si así era como ella se veía cuando sonreía todo el tiempo, esperaba que no.

—Supongo que sólo es el cabello y los ojos—murmuró rozando sus puntas con sus garras—. Pero eres casi la viva imagen de tu hermana.

Eso fue como recibir un baldazo de agua helada. Chasqueó la lengua y de un manotazo alejó su mano. Él entrecerró los ojos y la cogió de la garganta, apretó tan fuerte que su visión comenzó a oscurecerse. Shinoa intentó alejarlo inútilmente, sólo logrando que la levantara del suelo, ocasionando que el aire dejara de llenar sus pulmones.

—Dime querida, ¿tienes alguna buena razón por la que no debería matarte?

Shinoa estaba más preocupada por dejar que el aire volviera a ella, sin embargo, de alguna manera se las arregló para hablar.

—Quién sabe, quizás Krul no haya tenido que preguntar.

El agarré se desvaneció y sus pies tocaron el suelo, no pudo mantenerlos firmes, cayendo sin mucha gracia. Sus ojos aún veían puntos negros y había un zumbido pasando por sus oídos, pero se las arregló para ponerse de pie.

Ferid no había dejado de reír desde que la soltó y se cubría los ojos con una mano, como si lo que ella dijo fuera lo más gracioso en el mundo. Esta vez intentó no llamar la atención y se masajeó el cuello herido forzándose a no toser. Le dio una breve mirada al lugar, era una biblioteca realmente grande, pero todo se vio opacado al ver al vampiro detrás de Ferid.

Crowley no se reía de la misma manera exagerada que él, pero su sonrisa parecía sincera y la veía con ojos que no le gustaban. Inconscientemente, tembló. Ese vampiro la asustaba más de lo que podía soportar, el mero hecho de recordar lo que le dijo antes de noquearla la hacía estremecer.

Eres mía.

Intentó que su rostro no mostrara su molestia. Ella no era de nadie, y cuando tuviera la oportunidad debía encontrar una forma de encontrar a Shi, o acabar con su propia vida como último recurso.

—Entonces, Mademoiselle—Ferid volvió a acercarse hasta ella, opacando la visión que Shinoa tenía del otro noble—. En vista que eres tan divertida no te mataré por ahora—le dio palmaditas en la cabeza, como si fuera un perro—, además me enteré cosas muy interesantes sobre tu familia, sin duda serás de utilidad.

Shinoa no mostró expresión alguna, eso le pareció entretener.

— ¡Oh, cierto! —podía ver las pestañas de su rostro por lo cerca que estaba— ¿Cómo es que conoces a Mika?

Eso la sorprendió.

— ¿Eh? —ella parpadeó al no entender su pregunta y Ferid pareció malinterpretar su respuesta.

—No me digas que no sabes quién es—se alejó cubriéndose la boca en un intento de acallar su risa— ¡Pobre Mika! —exclamó—. Por primera vez desde que está aquí se parece interesar en otro humano y este lo olvida ¡Será tan divertido ver su expresión cuando se lo diga! —Shinoa no movió ningún músculo de su rostro, así que probó otra táctica—. Aunque, supongo que por la expresión que hiciste al ver a Crowley si lo recuerdas a él, ¿verdad?

Shinoa miró con miedo los ojos que tanto la asustaban por las noches. No era necesario que pregunte, ella lo recordaría incluso si no quería. Intentó desviar la mirada, pero el pánico no la dejaba. No creía que fueron demasiado segundos en los que se observaron de esa forma y su agitado corazón se sintió aliviado cuando dejó de mirarla.

Decidió que él la asustaba más que el vampiro que derrocó a la reina de los vampiros. Había una forma siniestra en que la miraba, no como si fuera sólo su comida, sino como supiera en secreto lo que le harían e incluso un secreto más que nadie sabía. Su sonrisa era ligera como si recordarlo le divirtiera.

Genial, pensó. Me sacarán las uñas o algo así. Dudaba que fueran como su hermano y lo hicieran únicamente para hacer que Guren o quién sea que ellos quisieran viniera por su propia voluntad a Sanguinem.

—Sabes Crowley—comentó Ferid después de mirar largamente a Shinoa—, ya que no me trajiste al invitado que quería, me parece de muy mala educación hacer que yo lo atienda.

El corazón de Shinoa disparó un tambor que le hizo doler el pecho.

—Tienes razón—ambos, Ferid y Crowley, parecían haber dejado de notar su presencia, de cierta forma, la manera en la que se contemplaban le hacía pensar en que compartían una conversación demasiado importante como para hacer que ella formara parte.

—Está decidido entonces—el albino la vio mostrando sus dientes y dijo las palabras que la hicieron desear estar muerta—. Nuestra invitada se quedará contigo hasta que yo tenga los resultados. Se gentil con ella, ¿de acuerdo? No la quiero llena de mordiscos cuando la vuelva a ver~

Una mano se posó en su hombro ejerciendo cierta presión. No detectó el momento en que el aludido se había parado detrás de ella, sintió un aura asesina envolver su cuerpo, como si la presencia de ese vampiro se la tragara en la más profunda oscuridad.

—No digas esas cosas, Ferid—respondió con sencillez, y su siguiente respuesta hizo que quisiera lanzarse a llorar suplicando por piedad—. Te prometo que cuando la veas de nuevo mis marcas ya habrán desaparecido.

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Qué demonios los hacía tardar tanto.

¿Y si acaso la habían…?

Exhaló e inhaló un par de veces, no era tiempo para pensar en esas cosas, si la quisieran asesinar, Crowley no se hubiera tomado la molestia de traerla hasta aquí. Comenzó a caminar un par de veces, sintiendo más ansiedad que nunca. ¿Por qué la habían traído a ella? Entendía que Ferid aceptó traer a Yu porque era un serafín, pero ¿A Shinoa? ¿Qué tenía que hacer el décimo tercer progenitor con ella?

— ¡¿Por qué se tardan tanto?! —Horn y Chess habían seguido su ejemplo, o para ser más exactos, Horn siguió su ejemplo y se quedó silenciosamente esperando igual que él. Chess había aparecido sólo hace unos minutos y exigía saber a cada segundo cuando saldrían de la mansión.

Para ser sinceros, empezaba a irritarle.

—El amo Crowley sabe lo que hace—Horn intentó tranquilizarla, más se veía igual de ansiosa que él—. Cálmate un poco

— ¡Pero se suponía que iríamos tras el otro muchacho! ¿Qué tiene que hacer el amo Crowley con una vulgar humana? —Hizo un puchero— ¡No lo entiendo! ¿Acaso tú lo sabes, Mika?

Puso los ojos en blanco y se alejó de ellas.

— ¡Oye! ¡No me ignores! —exclamó en su voz infantil—. Soy más fuerte que tú, ¿sabes?

—Chess—advirtió la otra noble.

La mencionada miró a sus pies y su pecho se desinfló, lo que sea que iba a decir murió en su cabeza.

—La cargó entre sus brazos—susurró a nadie en especial, el simple recuerdo hacía que a Mika se le erizara la piel—. Como una especie de novia o algo—Horn hizo una mueca de desagrado, pero Chess siguió hablando—, no lo entiendo, casi la mata una vez… ¡¿Qué tiene de especial?! —Cerró los ojos y sus manos fueron a su cabeza intentando encontrar la respuesta— ¿Es un serafín? ¿Su sangre sabe bien? ¿Qué? ¿Qué es lo que ella tiene de especial?

Mika abrió la boca, pero la cerró al instante, les dio la espalda esperando que no lo hubieran visto. Estuvo a punto de decir mucho sin saber por qué.

Ellos sólo se habían conocido un par de horas antes de que él los dejara en esa cabaña. Incluso aunque estaban casi a lado, ella estaba más ocupada atendiendo las heridas de su amigo y él preocupado de que Yu no terminara por matarse, otra vez.

Creo que esta es la primera vez que nos saludamos formalmente, ¿no? Mucho gusto, soy Shinoa

Ella le había dado una sonrisa alegre y le habló como si se conocieran desde hace mucho. De cierta forma, la manera animada en la que se presentó le hizo sentirse… raro.

Fue quién tuvo la cabeza más fría cuando todos los demás estaban asustados o frenéticos por lo que había sucedido, Shinoa había tomado su papel de líder en serio e hizo lo suficiente para que todos se calmaran, incluso él.

Yu estará bien, le había dicho con una ligera sonrisa, cuando nadie oía, acercándose un poco a él. Siempre sale de las peores cosas.

En ese momento no lo supo e incluso ahora no lo entendía, pero la forma tan íntima en que se lo dijo le había hecho abochornarse.

Su pecho se sitió algo tibio y negó fuertemente con la cabeza. No tenía espacio para pensar en las respuestas para eso. Y siendo sincero consigo mismo, dudaba que hubiera una verdadera razón.

— ¿Quizás tenga algo que ver con Krul? —Preguntó Chess, mirando a Horn y Mika—. Si no, Ferid no se vería tan entretenido.

—El siempre luce entretenido—contradijo Horn. Mika tenía que darle la razón.

—Bueno, ¿entonces qué…?

Un fuerte sonido de puertas abriéndose sonó y Ferid salió de su mansión tan extravagante como solía ser su manera de presentarse, al parecer, sospechando que lo esperarían afuera. Sin embargo, su atención estaba puesta en Shinoa, ella estaba sumamente pálida y temía que se desmayara ahí mismo. Notó muy tarde que Crowley mantenía un brazo alrededor suyo, advirtiéndole no hacer nada tonto.

Sus ojos se conectaron con los de ella y el pánico que vio ahí hizo que casi cometiera una estupidez. Para su suerte Chess reaccionó antes que él.

— ¡Amo Crowley! —Ella corrió hasta él y casi se colgó de su brazo—. Esta humana ya no es necesaria, ¿verdad? —vio a Shinoa como un insecto que quería pisar—. La podemos matar ya, ¿no es así?

Shinoa intentó alejarse, pero hizo una mueca de dolor cuando Crowley apretó más su agarre. Mika hizo un sonido de fastidio, iba a acercarse a alejar su mano de su hombro cuando escuchó la risa de Ferid. Había estado silencioso viendo el escenario y en sus ojos parecía reflejarse un plan que lo divertiría por varios días.

—Lo siento, Chess—respondió Ferid—. Pero esta linda niña es mi invitada—y para horror de Mika dijo—, y se quedará a vivir con Crowley hasta nuevo aviso. Trátenla bien~

¿Qué?

Mika veía fijamente al noble esperando que su boca se abriera y dijera que era algún tipo de broma pesada, para su pesar, no lo hizo.

—Así como lo oyes, Mika~ —les dio una breve mirada a Horn y Chess que seguían igual de anonadadas—, pero ya que eres amigo de nuestra invitada, ¿por qué no vas con ella y Crowley hasta su mansión? Quizás puedas darle un tour de tu querida ciudad~

—No creo que sea necesario—se le adelantó el noble.

—Insisto—repitió Ferid, a lo que Crowley se encogió de hombros como si no le interesara. Luego, levantó las cejas como teniendo una idea e inclinó su rostro hasta el oído de Shinoa.

—Ya que eres nuestra invitada, ¿por qué no decides? —Vio su mano apretar casi imperceptiblemente su hombro de nuevo— ¿Quieres que Mikaela venga?

Todos la observaron, Mika dejó de respirar por un segundo al verla hacer una mueca y alejar su rostro del suyo.

—Prefiero su compañía que la tuya.

Crowley abrió los ojos sorprendido y Ferid comenzó a reír.

— ¿Cómo te atreves a hablarle así? —exclamó Horn, perdiendo la compostura por primera vez en el día. Chess mostró los colmillos y estuvo por lanzarse encima de Shinoa, sino fuera porque Mika se interpuso.

—La invitada ya respondió—habló calmadamente.

Los mofletes de la noble se inflaron y parecía a punto de ir contra él, pero Ferid la detuvo, Horn se veía bastante molesta, pero al ver a Crowley decidió alejarse.

—Bueno—dijo Ferid, aún sosteniendo a Chess de un brazo—, tengan buen viaje~. Espero que tengas una hermosa estadía, madame—terminó viendo a Shinoa y guiñándole un ojo.

Asqueroso.

Se quedó cara a cara con Shinoa y aunque únicamente se fijó en Crowley por un segundo, casi podía jurar que lo miraba con molestia, aunque podía ser su imaginación dándole una mala pasada, porque soltó a Shinoa con una de sus peculiares sonrisas ligeras y comenzó a caminar delante de ellos.

Ella se mordió el labio, se notaba que el hombro le dolía, pero sólo se cruzó de brazos. Ambos caminaron muy juntos detrás de Crowley sin decir nada. Intentó darle una mirada de ánimo, pero no sabía cómo ver la situación de manera optimista.

—Lo siento—dijo moviendo los labios hacía ella cuando lo miró.

Shinoa sacudió la cabeza.

—No es tu culpa—respondió de la misma manera y dándole una sonrisa demasiado triste.

Es mi culpa, quiso decirle, todo esto es mi culpa.

No pareció que había pasado tiempo, pero antes que se dieran cuenta ya estaban en la mansión y Crowley lo estaba echando con un movimiento de manos.

—Gracias Mikaela—dijo llevándose a Shinoa dentro—. Ya no es necesaria tu presencia, puedes irte.

Apretó los puños con impotencia y un dejo de desesperanza. Antes de que las puertas se cerraran tras suyo ella le dedicó una última mirada, sus ojos estaban vacios y tuvo el impulso de querer decirle algo, palabras de ánimo, lo que sea, pero su boca estaba pesada y nunca se abrió.

La vio desaparecer tras esas puertas y se prometió que buscaría una manera de sacarla de Sanguinem.

Sin importar cómo, la rescataría.

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Los crack son mi perdición se los juro. Además Ferid ha sido divertido y difícil de escribir al mismo tiempo. Espero que no haya errores de ortografía o que los personajes estén OOC, haré mi mejor esfuerzo, ¡lo prometo!

Como sea, nuestra pequeña protagonista la tendrá difícil, espero no hacerla sufrir mucho *risa* Creo poder actualizar antes de dos semanas, pero si no, hasta entonces!

Déjame tu review y hazme saber que te pareció el cap, lo agradecería mucho *u*

Hasta la otra! ::DD