PSICOFONIA
DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Son propiedad de Stephenie Meyer. La historia es de mi imaginación. La canción, que da título a este fic, por su parte es interpretada por Gloria Trevi. Escúchenla mientras leen.
Summary: ¿Te enamorarías de un alma condenada a vagar por la eternidad? ¿Buscarías su libertad, su redención? ¿Cuánto estas dispuesta a perder por aquel a quien amas y se ha convertido en un amor imposible? Es la historia de un fantasma y una humana que se enamoraron con melodías que el interpreto para ella después de ver sus ojos tristes y su alma, hasta llegar a su corazón. Porque a veces, el amor llega en la forma que menos lo esperabas, pero también, algunas otras veces hay que perder lo que más amas para dejarle encontrarlo. Porque quizás en otra vida, con otro nombre renacerán y se amaran sin que tu sufrimiento vaya de por medio. Para mi amiga Kithy porque subiste ese one shot tan lindo sobre Draco y Scorpius.
CAPÍTULO I
DESPEDIDA
Renesmee Carlie Cullen Swan se encontraba contemplando el trozo de papel que recién acababa de leer. Jamás habría creído que a ella le pudiera pasar algo como aquello. Era doloroso descubrir que aquel a quien siempre has creído amar hasta el fin de los tiempos te pudiera dañar de aquella manera. Que fuera capaz de engañarte con la que creías era tu amiga….
Aunque quizás debía agradecerle que por lo menos se lo informara. Después de todo si ella jamás se lo hubiera contado en aquella carta, con lujo de detalles y no le hubiera enviado las fotografías que lo confirmaban (mismas que ahora se encontraban arrugadas en alguna esquina) después de sus lagrimas derramadas por alguien que no valía nada aún se encontraría con él, creyendo que lo amaba y que él la respetaba. Porque si, el maldito imbécil y arrogante le había jurado que solamente existía ella, pero claro, lo que nunca había aclarado era que después de una larga lista de amantes ¡ah!, ¡si! ¡Lo olvidaba! Después de haberla utilizado como una especie de reemplazo de su madre, misma que lo había rechazado tajantemente y, bueno ¡Porque Jacob era quince años mayor que ella! Aunque no por ello un hombre viejo, pues su madre la había concebido con apenas 16 años. Lo que significaba que el solamente le doblaba la edad, o poco menos, pues ese patético intento de hombre, (porque era un autentico inmaduro para su edad física) era dos años menor que su madre.
Se concentro en terminar su equipaje. Al final del día, ella se marchaba para no volver jamás. No era una profecía, ni mucho menos. Pero sabía que el dolor que por ahora se albergaba en su pecho era tan hondo, tan fuerte que era probable que jamás lo superara. Mientras metía al equipaje su gastado peluche en forma de león pensaba en que jamás debía haber dejado Chicago, donde sus padres trabajaban, para visitar al abuelo Charlie y los abuelos Esme y Carlisle, que vivían en Forks, Washington, pues adoraba la vivir mansión de principios de siglo XX, restaurada por su abuela, escondida en medio del bosque, entre enormes arboles y rodeada de cuidadas flores como lirios, romeos, begonias, narcisos y julietas, plantadas por su abuela, creando la etérea visión de la princesa de un cuento de hadas Aunque no se arrepentía de ello, (quizás su error había sido simplemente el haber ido a la reserva india denominada "La Push", cerca de First Beach, a las orillas de Forks) pues se sentía feliz sintiéndose mimada y consentida. Sintiéndose querida y bueno, simplemente siendo una pequeña caprichosa.
Lo que más lamentaba era el hecho de no saber porque él la había abandonado de esa manera. Porque si bien no había sido una separación física, para ella una infidelidad equivalía a una separación. ¿Por qué la había engañado? Es que acaso no era lo suficientemente buena para él. –Se preguntaba internamente. No. –Se dijo a sí misma. Ella era muy buena, más de lo que cualquiera en aquel pueblo alejado de la mano de Dios, pero sobre todo, más de lo que el merecía, pues incluso su querida madre se había dado cuenta de ello y lo había dejado para casarse con su padre. Ella era Renesmee Cullen, la nena adorada de los abuelos y la princesita de papá. La consentida de la familia y por si fuera poco la hija y nieta de los mejor médicos que hubiese podido pisar un pueblo como aquel.
Y lo que más la consolaba por estúpido que pareciera era el hecho de no haber caído en sus redes y ser una más de sus múltiples conquistas y camas de una sola noche. Porque si él la había engañado con Claire era porque ella jamás había accedido a acostarse con él; pues, después de todo, ella no se sentía preparada para dar un paso como ese. Al menos no con él, pues aunque amaba su estilo de vida carpe diem como ella le llamaba, libre, sin ataduras, viviendo el momento a momento sin preocuparse siquiera por el mañana cuando se montaba en su vieja moto o en el Volkswagen Rabbit que el mismo había reconstruido, o arreglando coches en un viejo granero que había venido a convertirse en algo así como su taller, lo cierto es que ella no era así, ella era centrada y lo que podría considerarse una autentica niña fresa, después de todo, ella si tenía algo por que sentirse así.
Tenía a su querida tía Rosalie Hale Cullen y a su flamante tío oso Emmett Cullen, quienes eran los modelos más cotizados. Él, el chico Calvin Klein, y ella el ángel de Victoria Secret. A la diseñadora más famosa en el mundo de la moda internacional, aquella que marcaba tendencias. Alice Cullen Hale y al psicólogo más solicitado de todo el planeta. El doctor Jasper Hale. A su querido abuelo, el mejor médico Carlisle Cullen y a su abuela, la mejor diseñadora de interiores y remodeladora de casas antiguas Esme Cullen. Pero también estaba su adorado padre Edward Cullen un conocido y afamado médico por su brillante aporte a la neurocirugía y su querida madre Bella Cullen, la escritora de cuentos para niños más famosa de todo Estados Unidos. Así que si, tenía una familia bastante exitosa y ella tenía una combinación de todos esos genes.
La belleza de la tía Rose, la alegría del tío Emmett, el sentido de la moda de la tía Alice, la serenidad del tío Jasper, la paciencia de la abuela Esme y la capacidad de análisis del abuelo Carlisle. Así como la astucia de su querido padre Edward y lo que más valoraba su padre los hermosos ojos chocolates de su madre (herencia también del abuelo Charlie) y su facilidad de comprensión. Y claro, porque no decirlo, un montón de tarjetas de crédito y el mejor coche del pueblo. Un Lexus plateado que alcanzaba velocidades estratosféricas, liberando con ello gran parte de su adrenalina y que aquel maldito imbécil adoraba. Ahora que lo pensaba ¿Qué deseaba más? A ella porque le recordaba a su madre ¿O quizás a su flamante coche? Lo que fuere, ahora sabía que no la quería a ella, y eso dolía, dolía porque en algún momento el se había convertido en algo así como su primer amor.
Y no es que Renesmee fuera presuntuosa, ni nada por el estilo. Sino más bien que él la había dañado y ya antes le habían advertido que Jacob Black solamente era un maldito mujeriego al que le gustaba seducir a cuantas chicas lindas se cruzaran por su camino. Así que en parte había sido su culpa por ¿enamorarse? No. La palabra correcta era encapricharse con alguien como él.
Después de todo, hacía tiempo que se había dado cuenta de que el estaba muy lejos de pertenecer a su mundo. Ella era una niña acostumbrada a lo mejor. Solamente tener lo mejor desde el momento de su concepción vivir la vida en la Yvi League y el solamente era (probablemente aquello por lo que le había atraído) un motociclista desenfrenado que no media las consecuencias de sus actos y que la había confundido con esa falsa sensación de libertad que él solía prodigarle al hacer cosas bastante estúpidas como arriesgarse a andar a velocidades realmente extremas en una moto insegura y sin casco o la estupidez de lanzarse de un acantilado para nadar y demostrar que no era una niña frágil que todos creían. Ese había sido su error y ahora lo estaba pagando. Pero nada mejor que para hacer pagar a aquel imbécil engreído que marcharse a uno de los mejores lugares del mundo a donde el no la podría alcanzar. A Italia, más específicamente a Volterra, en donde unos amigos aristócratas del abuelo la recibirían con gusto y la harían sentir como la princesita que era. Porque si había algo que molestaba a Jacob Black era precisamente eso. El hecho de que ella, Renesmee Carlie Cullen Swan conociera y se comportara prácticamente como una niña rica mimada.
Terminaría de hacer un ligero equipaje (obviamente no le serviría de nada la ropa de invierno pasada de moda de Forks para el veraniego sol de Italia). Por lo que, era probable que antes de llegar a Volterra hiciera alguna escala en Milán o París para cambiar su equipaje. Con ello Jacob Black saldría definitivamente de su vida.
Porque, ahora que lo analizaba, esa ropa era horrorosa ¿A dónde se había ido su sentido de la moda? ¿Dónde había perdido la cordura como para vestir casi como una emo con tendencias suicidas? No. Esa no era Carlie Cullen. Porque, ilógicamente hasta eso había perdido al acercarse a él. Su nombre. Y había obtenido ese estúpido apodo de "Nessie".
Pero…. ¡Basta! –Se reprendió a sí misma. Iría a Volterra e iniciaría una nueva vida. Lo que Renesmee no sabía es cuánto podría cambiar, pues allí es donde conocería incluso al amor de su vida o debería decir ¿Existencia?
AV&RCCS
Después de anunciar y alegrar a toda la familia (excepto al abuelo Charlie, el cual deseaba más que nada en el mundo emparentar con Billy Black, y al parecer ahora que lo pensaba, el único feliz por aquella relación) por haber dejado "al chucho" –como solía llamarlo despectivamente su tía Rosalie, toda su familia se encontraba en el aeropuerto de Tacoma, en la ciudad de Seattle, para abordar un avión con destino a Milán, en Italia y de allí conduciría hasta Volterra.
La despedida había sido algo triste, sin embargo no se arrepentía. Estaba por iniciar una nueva vida. Volviendo a su mundo y a su antigua vida, de la cual nunca debió salir.
Volvía a ser Carlie Cullen Swan. Y está vez, no habría nadie capaz de llegar a su corazón, ni mucho menos de volverla hacer dudar de que ella era fuerte y superior.
Lamentaba, por supuesto el no haberse despedido de sus amigas, pero ahora que lo pensaba ¿Quiénes eran sus amigas? Realmente nadie estaba cerca de ella por ser quien era, sino por ser hija y nieta de quien era. En un pueblo tan pequeño como ese donde nadie olvidaba y donde la noticia del matrimonio del hijo del doctor del pueblo y la hija del sheriff del mismo aún no era noticia vieja.
Ironías de la vida. Ella había llegado allí en un intento de castigar a sus padres por no haberla dejado marchar a Europa con sus compañeras de colegio, y sin querer había terminado consiguiendo eso que tanto deseaba, aunque no por los motivos que hubiese querido. Mucho menos las circunstancias.
Con un último beso se despidió de sus abuelos, los cuales lamentaban su partida, pero sin embargo le aseguraban que Aro la cuidaría y le enviaban saludos a todos ellos, con una sonrisa de disculpa al tío Jasper, quien pedía que le saludara a su tía Alice, pues se encontraría con ella en Milán y probablemente en París, con un fuerte abrazo de esos asfixiantes del tío oso Emmett prometiéndole alcanzarla a la brevedad posible, pues en unos días terminaría la campaña en Estados Unidos para llegar justo a tiempo a la semana de la moda en Milán, al tiempo que también le pedía saludara a "su ángel" –pues así solía llamar a su tía Rose, a quien también vería en Milán.
Finalmente también se encontraban allí sus padres. Su papá había pedido unos días de baja a cuenta de vacaciones, en el Hospital General de Chicago y su madre había cancelado una firma de autógrafos por Nuevo México y Houston para poder ir a despedirla.
Les pidió perdón por su comportamiento, ella sabía que jamás debería haber actuado de manera tan impulsiva y por hacerlos rabiar así. Estaba arrepentida y lo menos que merecían sus padres era eso. Una disculpa. Les pidió perdón por encapricharse con aquel tipo tan mayor y que solo la había utilizado como un mero reemplazo de su madre. Con breves palabras les aclaro todo aquello que sentía y que, sinceramente se había convertido en algo así como un escarmiento en carne propia. Se disculpo con una mirada por las locuras que había cometido.
Sus padres la acunaron como siempre. Su madre le dirigió una mirada dulce y su padre le aseguro que todo estaría bien. Después de todo, ella era una Cullen y era una chica muy fuerte y pronto saldría adelante. Además, su padre la conocía y sabía bien que si ella se alejaba era precisamente para romperle el orgullo a aquel maldito imbécil que la había dañado. El mejor que nadie conocía el carácter de su hija y sabía que lo molestaría en donde más le dolía.
La volvió a contemplar, justamente y para confirmar lo que ya sabía lo notaba en su manera de hablar, justo como lo que era, una nenita mimada y rica. Su bolsa Tous, sus zapatos Jimmy Choo, su chaqueta Dolce & Gabbana, sus Jeans Louis Vutton, todo, todo gritaba riqueza y poder. Esa si era su hija. La niña mimada que él había consentido y criado. La niña que tanto adoraba y que era el fruto del amor entre él y su querida esposa Bella. La pequeña por la cual la mujer de su existencia se había aferrado a seguir viva, pero sobre todo, la niña que siempre soñó que complementaba la familia que siempre había soñado formar.
Desde el altavoz del aeropuerto se escucho la llamada para el vuelo a Nueva York, que era el que su hija abordaría para tomar allí la conexión hasta Milán. Se despidió con un beso y vio una lágrima correr por los ojos de su hija.
A lo lejos, el abuelo Charlie se lamentaba, no lloraba ni se había acercaba, no era su estilo. Pero ella no pudo evitar preguntarse por el verdadero motivo de su tristeza. Si se debía al yerno que perdió por segunda vez o por su partida….
Con un último suspiro y una sonrisa a modo de despedida, pero sobre todo, con la convicción de olvidar y cambiar fue que Carlie Cullen se dirigió a la sala de abordaje. A partir de que pusiera un pie en el avión comenzaba nuevamente su vida….
Antes que nada, me disculpo si de alguna manera ofendí a las personitas que tienen como filosofía de vida ser emos. Por supuesto yo no tengo nada en contra de su filosofía de vida, solo que quería darle una perspectiva distinta al futuro de Renesmee.
¿Me dejarían algún comentario o alguna alerta?
Ciao.
Serena Princesita Hale
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Pies para que los quiero, si tengo alas de imaginación y puedo volar
(FRIDA KHALO)
