Los personajes son de Meyer. Sólo me pertenece la historia.
Gracias a sus reviews! decidí continuarla por ellos ;)
Espero que os siga gustando y cualquier cosa, me decís
un abrazo a todos...
Mi salvaje
...
Stay with me, don't let me go.
Cause i cant be without you.
Just stay with me and hold me close.
Because i've built my world around you.
And i dont wanna know whats it like without you.
So stay with me
Stay With Me - Twilight BSO
.
Desde ese día que vi a Paul en el garaje de Jake... No paré de soñar con él. Cada noche venía a mis sueños, lo extraño era que también soñaba con el lobo gris que "supuestamente" había visto cuando salí corriendo de la casa de Jake. Era como si ambos estuviesen unidos, como si fuesen uno solo. Siemrpe acababa levantándome con la piel sensible y con la sensación de que alguien me espiaba por las noches.
Por esa razón, dejé de leer historias románticas y aun menos de fantasía. Ya tenía bastante con Edward y no quería sumarme otro problema.
Bajé por las escaleras y dejé una nota a Charlie antes de salir a casa para dirigirme a casa de Jake.
Papá, me voy a hacer los deberes en casa de Jake.
Vuelvo temprano.
No compres pizzas, haré la cena.
Besos, Bella.
Después de haberle dejado la nota me monté en mi vieja camioneta y me dirigí hacia casa de Jake. Me di cuenta de que estaba demasiado nerviosa.
Y no era precisamente por ver a Jake o por seguir arreglando las motos
No. Estaba nerviosa por Paul. ¿Lo volvería a ver hoy? Después de tantas noches soñando con él, deseaba verle. Aunque sólo fuese para que me insultase y yo le devolviese los golpes. Quería verlo.
Era como una necesidad, era como sentir miles de agujas clavándose en tu piel, deseando que terminase aquel surtimiento. Pues en mi caso era igual, deseaba verlo para dejar de sentir aquel agujero cuando no lo veía. También me avergonzaba pensar así. ¿Es que acaso había olvidado a Edward tan rápido? Cuando el dijo que "los humanos somos como unos coladores" pensé que mentía.
Lo echaba de menos, pero no como antes.
No me moriría por no verlo.
Cuando llegué a casa de Jake, apagué el motor del coche y suspiré lentamente.
Me estaba preparando para el fracaso: no verle hoy tampoco.
Desde que nos vimos por primera vez, le pregunté a Jake por qué no volvía al garaje como la otra vez. Sus palabras fueron: Quiere mantenerse lejos de ti.
Aquello había dolido por alguna extraña razón.
Cuando llamé a la casa de Jake, escuché como Billy gritaba un "¡espera!" Cuandoa brió la puerta, me sonrió y me dejó pasar.
— Pasa Bella.
— Gracias — Susurré antes de entrar y sentarme en el sofá del salón.
La casa de Jake era... Acogedora. Era perfecta, parecía una casita perfecta para la navidad y los inviernos fríos. Casi todo estaba construido de madera, los muebles, las paredes, el suelo... Era como la casa de los osos de Ricitos de Oro. as ventanas eran de cuadros, tenían pequeñas estatuas de lobos, totems y otras cosas relacionadas con los indios o indígenas.
Suspiré y miré a Billy.
— ¿Dónde está Jake?
— Salió con Paul a dar una vuelta. — Dejó el periódico encima de la mesa del salón y me miró fijamente. — ¿Conoces a Paul?
Sí... Desgraciadamente sí. Pensé mordiéndome el labio con fuerza.
— Sí. Lo conocí el día que viene a hacer los deberes.
— Oh, es un buen chico. Sólo no ha tenido mucha suerte en la vida.
— ¿Por qué? — Pregunté sin poder retener mi lengua.
Billy me miró alzando una ceja y suspiró antes de cruzarse de brazos. Tenía la sensación de que me estaba poniendo a prueba.
— Es huérfano. Siempre todos le hemos ayudado, pero vivía y vive solo. Nunca ha querido "integrarse" totalmente. Es un buen chaval. Jake y él son amigos desde que eran dos cachorros. — Me miró sorprendido. — Quiero decir, dos bebés.
Me encogí de hombros.
— No te preocupes, te entiendo.
Suspiró aliviado y miró por una de las grandes ventana, sonriendo.
— Ya están aquí.
Miré por al vetana, pero no vi a nadie y fruncí el ceño.
— Yo no veo a nadie, Billy.
— Está atenta, Bella. — Dijo sin apartar la mirada de la ventana.
Y seguí mirando por la ventana durante diez minutos. Pensé muy segura de que Billy me había engañado, aunque tampoco me importaba mirar rel bosque, los grandes y altos árboles que lo formaban. El cielo estaba oscurecido a pesar de que fuesen las cinco y media. Pero vi como dos figuras salían del bosque y caminaban hacia la casa. Eran ellos. Sin camiseta y con unos pantalones vaqueros cortos.
Suspiré y seguí mirando por la ventana, sintiéndome como una intrusa.
Jake y Paul bromeaban, golpeándose en el pecho. Pero la sonrisa de Paul se borró rápidamente, como si hubiese podido saber que yo estaba aquí, o me hubiese olido. Jake me miró y me sonrió mientras corría hacia la casa. Le saludé y miré a Paul, que me miró con el ceño fruncido y los puños apretados. Cuando entraron en la casa, jadeé.
Paul estaba con pequeñas gotas de agua por su pecho musculoso, al igual que su cabello. Sus ojos negros me observaron durante unos diez segundos sin mirarme con odio... Me miraba con ternura. Pero rápidamente cambió su rostro y me ignoró para sentarse en el sofá de enfrente.
— Hola Billy. — Susurró Paul mirándome fijamente.
— Hola Paul, ¿cómo va todo?
— Hace unos segundos, bien. — Gruñó sin apartar sus oscuros ojos de los míos.
Jake suspiró y me abrazó fuertemente contra su pecho, poniéndome nerviosa. Vi como el ceño de Paul se profundizaba y decidí corresponderle al abrazo, sonriendo tímidamente.
— Me alegro de verte Jake. — Susurré antes de separarme.
— Y yo a ti, ¿vamos al garaje? — Asentí y me colgué agarré la mochila más fuerte mientras sentía los ojos negros de Paul sobre mí. — ¿Vienes, Paul?
Se levantó del sofá sin decir nada y vino detrás de nostros. O mejor dicho, iba pegado a mí.
Sentía mi corazón golpeando contra mi pecho, con fuerza. Estaba tan guapo. Y ver como su pecho estaba desnudo, poder observarlo sin contemplaciones hacía que me sonrojase y me mordiese con fuerza el labio. Me sentía de nuevo... De alguna manera, me sentía diferente cuando estaba con él. Pero cada vez que veía sus ojos negros clavados sobre mí con odio, cualquier sentimiento positivo se iba... pasando a uno malo.
Cuando llegamos al garaje, Jake se puso una camiseta gris y Paul una negra. Me senté en el suelo y comencé a sacar los libros de mi mochila. Ambos me miraron con una ceja alzada y me sonrojé.
— Hmmm... ¿Es que no pensáis hacer nada para el instituto?
Jake se rió y se agachó hasta estar a mi altura.
— Bells, vamos a arreglar las motos, ¿te acuerdas de ellas? — Preguntó revolviéndome el pelo.
— ¡Claro que me acuerdo! — Grité molesta. — Pero si suspendes, no me dejaran volver. Así que después harás tus...
— Estúpida chica vampira. — Susurró Paul mientras se agachaba delante de una moto y comenzaba a repararla.
Jake suspiró y me ayudó a levantarme del suelo.
Durante toda la tarde, me dediqué a pasarle las herramientas o decir alguna que otra estupidez. Ganándome una risa de Jake y un insulto de Paul. Aunque no me mostrase, cada insulto de Paul cada vez me sentía peor. Cuando le entregué una de las piezas, Paul retiró la mano rápidamente cuando le rocé los dedos con suavidad. Me quedé mirándole fijamente. Lo había sentido. Había sentido como una corriente pasar por todo mi cuerpo, y él seguro que también lo había sentido.
Me ignoró el resto de la tarde.
Jake me dijo que saliese al patio donde había una fuente y podría lavarme las manos, ya que las tenía llenas de grasas y pintura negra. Salí sin no antes darle un mirada rápida a Paul. Pero me ignoró y suspiré derrotada.
Mientras me lavaba las manos, pensé en todo aquello.
Paul me odiaba, Jake me quería, Edward me había abandonado y yo... ¿Y yo qué? Estaba realmente confusa. cada vez que lo veía o en este caso, haberle tocado había sentido algo. Una chispa que me había recorrido todo el cuerpo, mi corazón había empezaba a golpear con fuerza y había sentido como mis mejillas se habían sonrojado con fuerza.
Sentí a alguien caminando hacia mí y me mordí el labio.
Paul venía hacia mí, cubierto de grasa y quitándose la camiseta negra que llevaba. Se quedó desnudo de cintura para arriba, mostrándome un torso fuerte y desarrollado como el de Jacob. Ignorándome, se lavó las manos a mi lado y se echó agua en el torso y en la cara a pesar de estar helado. Sin poder evitarlo, gemí. Bajé la mirada mientras sentía la suya sobre mí.
¿Cómo podía haber sido tan estúpida para haber gemido así delante de él?
Cuando iba a irse, le cogió rápidamente del fuerte brazo para que dejase de caminar.
Se quedó paralizado y me miró fijamente. En sus ojos había sorpresa, duda, odio y... y algo más que no supe descifrar. Miró mi mano sobre su brazo y dio un tirón para que le soltase. ante tal gesto de frialdad, sentí como mis ojos se humedecían. ¿Qué le había hecho yo a él?
— ¿Por qué me odias? — Susurré.
Paró de caminar y se dio la vuelta.
— ¿Qué? —Preguntó incrédulo y relajando la postura.
Tragué saliva y me quedé totalmente quieta al ver que se acercaba a mí con pasos rápidos y seguros. De repente, sus manos estaban en mis hombros, apretándome con fuerza. Podía sentir su cálido aliente entre mis labios y el calor que me transmitían sus manos. Él temblaba y parecía bastante furioso. Me zarandeó una vez, haciendo que mis dientes chocasen.
— ¿Quieres saber por qué te odio, chica vampiro? —Asentí rápidamente. — Eres la novia de un chupa-sangres, haces daño a mi amigo cada segundo que pasas con él, eres torpe, pesada y apenas sabes mantenerte lejos de los peligrosos. —Sonrió y sentí como mis rodillas temblaban. — Oh, se me olvidaba. —acercó sus labios hacia mi oreja y cerré los ojos. — Apestas a vampiro. —Susurró y me dejó caer al suelo.
Me llevé una mano al cabello y me acerqué un mechón a la nariz. Nada, olía a fresas.
— ¡Eres un mentiroso! —Grité levantándome del suelo para resbalarme y volverme a caer.
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Era lunes y estaba en el instituto. Sólo quedaba una hora para irme y me moría de ganas. Jake vendría a recogerme, lo había prometido. Mi "trasto" se había estropeado y cuando mi padre había querido llevarme, me negué rotundamente. Que tu padre te lleve en un coche patrulla no es precisamente algo bueno. Jess y Ángela se habían ocupado de hacerme la mañana más amena, aunque Mike siguiese con sus estúpidos intentos de seducción.
— ¿Qué harás el fin de semana, Bells? —Preguntó Ang mientras caminábamos hacia la salida del instituto.
Suspiré y me encogí de hombros.
— No tengo planes. —Susurré.
— ¿Por qué no te vienes con nosotras? —Dijo Jess sonriendo. — Todos juntos vamos a ir a Port Ángeles a cenar y dar una vuelta.
Asentí y sonreí.
— De acuerdo, nos veremos allí a las diez más o menos.
Mientras hablábamos, salimos del instituto y escuchamos una moto acercarse hacia nosotras. Nos quedamos paradas mientras escuchábamos los jadeos y murmullos de los demás. Era una moto negra y grande, perfectamente limpia e impecable. Miré al que la montaba y jadeé. Paul. Era Paul vestido con unos vaqueros oscuros, una camisa oscura y una chupa de cuerpo.
Aparcó al lado del coche de Jess y sin bajarse, me hizo un gesto con la mano.
— Sube. —Gruñó.
Aun estaba enfadado por alguna razón.
— ¿Qué haces aquí? —Susurré observándolo detalladamente, sin querer perderme ningún detalle de él.
— Jake se ha resfriado y me ha ordenado que te recoja. Ahora, sube.
Parpadeé y me acerqué a él mientras escuchaba las sonrisas de mis amigas y un "qué tío más bueno" Esa era Jess. Cuando estuve enfrente de él, me mordí el labio y vi como sus oscuros ojos miraban mis labios. Me los lamí y sus ojos siguieron el movimiento para luego mirarme a los ojos. Sus ojos mostraban el hombre tan voraz que tenía y el odio hacia algo que no sabía.
— ¿Vas a subir o te vas andando? — Gruñó con voz ronca.
— No me fío de ti. — Susurré.
Sin darme tiempo a rechistar, me cogió del brazo con fuerza y me sentó atrás. Le golpeé la espalda con los puños y gemí.
— Estúpido. — Gruñí.
Y arrancó la moto sin esperar a que me agarrase, haciendo que chillase y me agarrase con fuerza a su cintura. Se rió y aceleró.
Hola!
Me alegro bastante que muchas personas hayan decidido apoyarme con la historia.
En mi perfil dejé la portada d emi fic, mi primer intento de photoshop x)
¿qué creen que pasará en el próximo cap?
Si lo quieren... Sólo tienen que dejar sus reviews :)
