Hola, un gusto poder saludarlos y más trayéndoles un nuevo capitulo de este fic (aun que los otros los tengo algo abandonados pero no falta mucho para que regresen o continuen con calma). Espero que les guste a los HonoUmi Team este trabajo, aun que me siento un poco seguro por que mi beta (la fabulosa Aneki Tenshi) me esta asesorando. Sin más los dejo con el cap, no sin antes decir que Love Live! no me pertenece.


Cap.1: Amigos.

—Muy bien jóvenes, eso es todo por hoy—Dijo la profesora de japonés al escuchar la campana que anunciaba el termino de la primera mitad de las clases—. Por favor, lean las paginas que les dije y espero sus resúmenes para la próxima clase.

Todos suspiramos con cansancio, para haber sido el primer día, Tachibana-sensei resulto ser bastante aplicada con el cumplimiento de su materia, la verdad me esperaba que las cosas fueran más aburridas, pero me siento satisfecha de poder comenzar a trabajar cuanto antes. Una vez que la profesora salió del aula, todos los alumnos comenzaron a moverse, algunos juntaron sus escritorios con sus amigos para poder comer juntos, otros optaron por salir e ir a la cafetería o seguramente a alguna parte de los jardines de la escuela. Un par de chicas se me acercaron para decirme que si quería salir con ellas a almorzar, pero amablemente las rechacé, diciéndoles que me quedaría haciendo algo muy importante, ellas se despidieron y se retiraron mientras conservaban entre ellas.

Estiré mis brazos con para despejar la tensión acumulada, la verdad era que esa presentación tan formal me ponía muy nerviosa, no estoy acostumbrada a estar frente a todos, tal vez Tsubasa si pero yo no, menos mal ahora podía respirar con tranquilidad y relajarme un rato con el libro que había traído conmigo. Mientras rebuscaba en mis cosas, moviendo algunos libros de texto por aquí y por haya para poder ver con más claridad entre mis cosas, saqué el pequeño rectángulo de portada amplio volumen y portada azul. Entonces una sonora y nerviosa voz pedían por mi atención.

—¡S-Sonoda-san!—Y era otra vez mi compañero de clase que se sentaba justamente detrás de mi, esta era, sino mal recuerdo, la tercera vez que intentaba hablarme, siempre usando excusas tontas que al principio eran soportables pero ahora—Yo…—Ni si quiera tenía ganas de escucharlo, así que simplemente tomé mi teléfono junto a un par de audífonos que cargaba conmigo en el bolsillo de mi saco para estos casos, me los puse y me concentré en mi libro. Parece que él simplemente suspiró derrotado, cosa que escuché claramente pues no había puesto ninguna canción… Se nota que él no es muy observador o es muy considerado. Así que discretamente puse una canción a volumen bajo.

Fue ahí que una chica de cabello de color gris se asomó en la puerta del aula, rebusco con la mirada (seguramente a una amiga) entonces fue que sus dorados ojos chocaron con el peli jengibre detrás de mi, alegremente se acercó a él y luego de intercambiar unas cuantas palabras ambos se alejaron, con el chico cabizbajo mientras ella le daba palmaditas en la espalda para intentar animarlo sin mucho excito, ahora si con menos cosas de las que preocuparme me puse a leer, la verdad es que no tenía hambre, casi nunca tengo y parecía que ese día no sería la excepción. No pasaron unos minutos cuando alguien me interrumpió súbitamente.

—¡Umi-chan! —Y así como así una mano me obligó a bajar mi libro para encontrarme con un par de ojos color verde, una corta cabellera castaña junto a una sonrisa traviesa. Con esa sonrisa pintada en los labios, Tsubasa comenzó a hablar— Sabia que te encontraría aquí.

Ella me conocía muy bien, más de lo que muchas veces llegaba a pensar, era una especie de segunda hermana mayor, cosa que me causaba un cierto conflicto, no es que no me guste su compañía es solo que…

—¿No es acaso, Kira Tsubasa-chan? —"Murmuraban" un par de chicas que estaban sentadas en los lugares a mi izquierda.

Nunca he sido de las personas que quieran llamar la atención, pero ser amiga de una de las idol mas importantes de la actualidad tiene sus consecuencias bastante bien marcadas, agaché un poco mi mirada, de una forma muy suave y discreta, en esos momentos el piso era la cosa más interesante en dos kilómetros a la redonda.

—¿Qué haces aquí? —En su voz había una molestia bastante bien escondida detrás de esa sonrisa que tanto admiraban las personas—. Creí haberte dicho que te vería en la azotea en cuanto iniciara el descanso…

—Bueno, la verdad es que…—Escondí mi cara detrás de mi libro—Y-yo lo olvidé—. No estaba mintiendo, era tanta mi emoción por tener un rato libre para leer que me salté por completo la idea de ir con Tsubasa.

—¡Oh vamos! Siempre haces lo mismo, no te la puedes pasar así toda tu vida.

—E-es que m-mi editora me dijo que tenía que tener el siguiente borrador de mis historia en dos meses, así que casi no tengo tiempo de…

"De hacer nada" —La mueca en la cara de Tsubasa era una mala imitación de mi—. Siempre dices lo mismo. Claro que se que tu trabajo es importante, pero también lo son otras cosas.

A cada palabra que ella me lanzaba, sentía como me hacía más y más pequeña.

—Dime ¿Al menos ya comiste algo?

No dije nada, esa mañana había salido corriendo por que se me había hecho tarde, ya que la noche anterior me la pase escribiendo hasta tarde. Mi amiga castaña simplemente movía su cabeza a manera de negación.

—Y supongo que tampoco desayunaste en la mañana…—Sin esperar ya nada, negué, ella ágilmente mi quitó mi libro, para dejarlo sobre mi pupitre—De verdad que eres increíble—Tomó mi mano, obligándome a ponerme de pie e inmediatamente arrastrarme sin decir media palabra.

El viaje no tardaría mucho pues mi aula no estaba muy lejos de las escaleras que daba al piso de los de segundo, las miradas de las chicas (y uno que otro chico) se posaban curiosas sobre nosotras, algunas con confusión y otras con gracia, cosa a la que instintivamente respondí tapándome la cara con una de mis manos libres, transformando la escena en algo más tierno todavía. Si me lo preguntan a mi, parecíamos un par de hermanas.

Pronto arribamos a nuestro destino, el aula indicada con el letrero 2-C, Tsubasa la abrió con bravura, como en una de esas escenas tan repetidas en cualquiera de esos dramas que pasaban en la tarde por algunos de los canales de televisión donde algunas de las chicas implicadas encontraba al protagonista siendo infiel (Algo que tenía que ver con una "lisiada" pero no recuerdo muy bien).

Dentro no era muy diferente a la mi aula, salvo que los alumnos portaban corbatas y moños rojos. Automáticamente nos ganamos la atención de todos, y es que no era muy común ver a alumnos de grados inferiores en los pisos de segundo o tercero (por lo menos en los primeros días, como me lo dijo mi hermana), y aun estando de más decir que me sentí muy incomoda, sin embargo en un trinar de ave esa sensación tan desagradable desapareció en el momento en el que yo vislumbre a un chico de cabello violeta y ojos verdes, acompañado de una chica de castaña cabellera clara que casi era pelirroja, mientras que su rostro era iluminado por un par de ojos similares a un par de hermosos amatistas, ambos hablaban con "tranquilidad". Eren mirando con poco interés a los ojos de Anju que estaba sentada sobre el escritorio del pupitre aledaño al de él.

—¿Y no crees que estas exagerando, otra vez?—Dijo el muchacho con su calma tan característica.

—¡Definitivamente no! —Mientras que la chica le llevaba la absoluta y completa contraria, con esas expresiones exageradas adjuntas a su voz infantil—¡Me tardé más de tres horas en el salón de belleza para verme linda y Yazawa-san no dijo nada!

—No se por que te pones en ese plan, si ya sabes como es Nico—Ella no dijo ni media palabra, solo inflo sus mejillas para hacer un puchero y mirar al otro lado sonrojada.

—Yo solo quería que nuestro aniversario fuera especial…

Tsubasa y yo, para ese momento, prácticamente ya estábamos a unos pasos de ellos, justo en el pupitre al lado del que estaba Eren sentando, fue entonces que una sonrisa burlesca se asomó de los labios de la chica que me tenia jalando de la muñeca y con voz exagerada, dejó salir:

—Tal vez, Nico-kun ya no te ama—La frase había sido un balde de agua fría para Anju—. Hace rato creo a ver escuchado a Eri—Ahora era yo la que se crispaba—decir que le había visto con una chica en el club de cocina, a solas.

Y ahora, en un giro de ciento ochenta grados, la crispada Anju Yuki se transformaba en una amazonas dispuesta a proteger lo que es suyo; se puso de pie para caminar con paso decidido y un aura llameante rodeándola, amenazando con quemar todo lo que se interpusiera en su camino. Eren suspiró antes de mostrar una pequeña sonrisa, mientras que Tsubasa parecía satisfecha con el resultado, en definitiva esta mujer era alguien muy diferente cuando se trataba de "divertirse" con sus amigos.

—Sabes que acabas de meter al duende en un problemón ¿cierto?

—Debería agradecérmelo—Por fin me soltaba, solo para llevar sus manos a su bolso, mientras que yo me quedaba para ahí, sin saber muy bien que hacer—. Ahora viene un reclamo de Anju, una aclaración de Nico, disculpas, besos, abrazos y si todo sale perfecto—Ella sacó una bolsa de tela color rosa de su mochila, tomándola con la mano izquierda para hacer un ademán con la mano libre, colocando su dedo pulgar entre el índice y el medio—. Nico tendrá su dosis de Anju esta noche—La verdad no entendí muy bien a lo que se refería.

Eren se sonrojo un poco—Pervertida…—Fue entonces que por fin se percató de mi presencia, el inmediatamente levantó una mano como señal de saludo—¡Oh! Hola Umi-chan

—B-buenos días, Eren-senpai—Dije con voz torpe.

—Ya te dije que no me llames así—El me miró con tranquilidad—. Somos amigos después de todo.

—E-es que siempre haz sido mi senpai y no puedo evitarlo—Ese comentario generó algo de gracia a mi "compañía", algo que me hizo ganarme un abrazo de mi amiga.

—¡Eres tan tierna Umi-chan! —Ella restregaba su mejilla contra la mía (a pesar de ser más bajita que yo)—. Definitivamente no dejaré que te cases con cualquiera.

—¿¡C-casarme!?

Las risas no se hicieron esperar.

Luego ese maravilloso momento, los tres nos dirigimos a la parte más tranquila de toda la escuela, la adorada azotea de Tsubasa. No sabía, ni quería hacerlo, el como es que ella tenía si quiera acceso a esa parte, aun que sinceramente no me quejaba en lo absoluto, pues pensándolo detenidamente, ahora tenia un grandioso lugar para escaparme a leer, a pesar de que eran altas las probabilidades de que Tsu me llamara al atención como siempre. Nos sentamos junto a la maya de contención, conmigo en medio, Eren a mi izquierda y Tsu a mi derecha. Comíamos en silencio mientras el saturado ruido de la escuela nos inundaba los oídos, irónicamente, de una forma que resultaba ligera al saber que había mucha gente alrededor, y aun que no lo parezca es algo que aprecio para mis adentros, el hecho de estar hasta el fondo de la habitación escuchando, es algo que me dice que siempre estoy rodeada de gente y de cierta forma evita una sensación de soledad.

—Y dime Umi-chan—Rompió el silencio Tsubasa—¿Qué tal tu primer día de clases hasta ahora?

—Bien—Me llevé un bocado del bento que me había preparado mi amiga, antes de seguir—. Creía que sería más aburrido, pero agradezco que Tachibana-sensei nos haya puesto a trabajar tan pronto.

—¡¿Te da clase Tachibana-sensei?! —Dejaron salir un alarido mis compañeros.

—Pobre Umi-chan—Dijo Eren con su semblante tranquilo pero limpiándose unas lagrimas falsas.

—¿Qué tanto tiene que sufrir una pobre ovejita del señor?

—Chicos, no les estoy entendiendo nada.

—Yo te explico—Dijo Eren—Verás, a Tachibana-sensei la conocen como el demonio de Otonoki por una sencilla razón. Es la profesora con el índice de reprobados más grande de la escuela, además su materia aun siendo "sencilla", el simple hecho de que ella la imparta hace que su dificultad se elevé por los aires, deja trabajos imposibles y ni hablemos de sus exámenes.

Sinceramente no tenia miedo, estaba acostumbrada a las lecciones intensivas y situaciones difíciles, pero aun así me gustaba saber que mis amigos se preocupaban por mi (aun que ahora solo estaban burlándose en este momento). Normalmente no soy de muchas palabras, así que el resto del receso fue casi igual, mientras que Eren y Tsubasa conversaban con mucho gusto, yo simplemente me quedaba a un lado hundida en mis pensamientos solo interviniendo de vez en cuando cuándo alguno de los dos me pedía una opinión.

—Y dime Tsubasa—Eren tomaba la palabra para cambiar de tema—¿Qué tal hoy? ¿Por fin te vas a animar a hablar con mi hermano?

—¿Eh? —Y aquí vamos de nuevo, mientras yo me llevaba un bocado de la comida que Tsubasa había preparado para mi, la susodicha se sonrojaba como el cabello de cierta kouhai nuestra. Y es que según las explicaciones que me había dado Eren, mi amiga sentía una gran "admiración" por su hermano (quien no tenia el gusto de conocer pero suponía que tenia que ser una persona igual de agradable que él)

—S-sabes que no puedo…—Dijo ella con los ojos mirando su caja de bento, jugando con lo que quedaba de su comida—. Si alguien nos llega a ver, podría hacerse una tremendo escandalo.

—No te vas a casar con él, solo salúdalo una vez, sino Kotori se lo va a llevar—Aun con la cara de "poker" de Eren, sabía que estaba disfrutando el momento—. No lo se, como que la veo más pegadita a él.

—¡Oh ya veo! —Y en ese momento la reluciente imagen de Tsu se caía a pedazos, claramente eso último le había molestado mucho—. Que bueno, a-al menos esta disfrutando de la juventud

De forma brusca se puso de pie, para caminar a la puerta—Si me permiten, ahora regreso…

Y con un azote cerro la puerta detrás de si. Eren y yo solo nos quedamos callados un segundo, esperando a que la castaña estuviera lo suficientemente lejos como para poder escucharnos, solo para que cuando estuvimos seguros comenzáramos a partirnos de la risa. Eren sin recelos y yo intentando controlarme.

—Siempre es divertido ver a Tsu enojada.

—Sabes que luego de esto va a buscar la manera de desquitarse ¿no?

—Estoy dispuesto a pagar por mis actos, pero hasta entonces estaré satisfecho con lo que hice.

—Tan típico de ti—Dije antes de dar otro bocado.

—¿Eso fue un alago?

—Algo así…

Y luego el ruido de los autos, nuestros compañeros de escuela y alguna que otra ave trinar, era todo el ruido que se escucho por unos minutos. Los dos nos concentramos en seguir comiendo, pues no teníamos que hablar de nada más o por lo menos a ninguno se le veía la iniciativa de colocar otro tema sobre la mesa.

—Así que Umi-chan.

—¿Si?

—¿Ya pensaste a que club te vas a unir?

Me quedé callada un momento, pensando en como responder—La verdad es que no, pensaba esperar hasta mañana para ver que clubs estaban disponibles, pero si lo pienso bien… No creo que tenga tiempo de un club en este momento, aun tengo que arreglar cosas de la mudanza.

—Ya veo—Eren me miró a los ojos, pues todo este tiempo estuvimos hablando pero sin siquiera dirigirnos la mirada, siempre viendo hacía el frente—. Si me permites decirte mi opinión creo que sería bueno que entraras a uno. Necesitas distraerte de todo lo que te pasó en estos últimos meses, y que mejor que estando con amigos.

—S-sabes que no soy buena hablando—Desvié mis ojos para que miraran a otra parte.

—Créeme que lo se mejor que nadie, pero—Eren me sonreía—. Solo inténtalo, hoy por la tarde habrá mucha gente reclutando, así que solo pasa a pedir información de los clubs que te llamen la atención, aun que si quieres una sugerencia… Podrías intentar con el club de manga.

—¿Hay algo como eso? —Y de nuevo esa palabra que tanto me desagradaba.

—Si, ni yo lo creo. Aun que es más un club en pausa, pero creo que se va a reabrir este semestre—Una sonrisa se pintaba en sus labios, pero yo estaba concentrada en otra cosa.

—Bueno ¿Y que hay de tu club Eren-senpai? —Tenia que hacer lo posible por desviar la conversación de ese tema, podía hacer de todo menos manga.

El levantó una ceja—. La verdad el club de literatura no tiene mucho de interesante, además somos los cuatro de siempre—El se rascaba la cabeza y luego negó—. Mira, se lo que piensas pero déjame decirte Umi Sonoda, tienes prohibida la entrada a ese club.

—¡¿Qué?!

—Como dije, quiero que hagas más amigos, chance hasta te encuentres un novio…

—¡N-novio! ¡¿Pero que cosas dices?! —Estaba de más decir que la sangre se me subió a la cara.

El solo puso su dedo índice sobre mi frente—. Te digo que quiero que conozcas a más personas, no puedes estar toda tu vida pegada a Tsu, Anju, Nico, Nozomi o a mi. Algún día tendremos que separarnos y para entonces quiero que mi pequeña Kouhai pueda hacer amigos por si misma.

—Y-yo.

—Es una orden de tu Senpia…

Y una vez más usaba su típica arma en contra mía, sabía que cuando Eren usaba ese tono conmigo iba de verdad en serio, tal vez hasta siendo capaz de hacer cualquier cosa por que cumpliera con lo que me había dicho.

—Así que ya te lo advertí Umi. Más te vale hacer más amigos.

—Como si fuera tan fácil—Dije en voz baja.

—¿Dijiste algo?

—Q-que haré mi mejor esfuerzo.

—Eso quería escuchar.