EL SENSEI DE FISICA

CAPITULO 2

Las clases empezaron en el salón de física, donde en ese momento se encontraba la clase 11-A, Naruto copiaba la lección rápidamente en el tablero, mientras sentía el peso de las intensas miradas del 98% de sus alumnos varones. Decia el 98, porque sabía que a Uchiha no le interesaba para nada estarle mirando el culo.

Se sentía a salvo donde se encontraba, por que si alguno de sus revolucionados y hormonados alumnos intentaba violarle, las leyes estarían a su favor. Aunque si a su, propiamente dicho, bastardo alumno de cabellera azabache se le ocurría intentar un acto de esta magnitud, no lo tomaría como violacion, sino relación sexual consensuada. Porque vamos, el delito no está en el que, sino en él quién.

Dejando de lado los pensamientos tristes, amorosos y eróticos con su alumno pelinegro, regreso su atención hacia lo que intentaba explicar.

–S&N–

Si mirásemos a Sasuke Uchiha, todos pensaríamos que es un estudiante muy aplicado, que presta atención a la clase que dicta su sensei y que su concentración en la lección es absoluta, por la seriedad que se dibuja en un impasibles facciones.

Pero si lo detallaremos con detenimiento, podríamos notar la excesiva fuerza que se acumula en los, ahora blancos, nudillos de sus manos, también notaríamos el pequeño salteó de su ceja izquierda, así como su imperceptible respiración agitada, un pequeño tono rosado que cubría sus mejillas y sus piernas cruzadas bajo su escritorio, intentando ocultar un problema que se acrecentaba entre sus piernas.

Dios sabía que estaba intentando prestar atención, pero quienes capaz de concentrarse, cuando aquel rubio malvado, porque no había una descripción que se le asemejaze a la tortura que le estaba haciendo pasar, se ponía ese pantalón color beige tan ceñidito a todo su delicioso y perfecto cuerpo, en conjunto con aquella camisa azul claro que hacía juego perfecto con sus dorados cabellos y sus obrbes azules, rematando con aquellos lentes que usaba, dándole un toque absolutamente sensual y, muy provocador y atrevido, se la pasaba contoneándose de un lado a otro, registrando la lección y de paso regalándole tan amplia visión de sus atributos.

¡Joder! En su mente ya lo había cogido y se lo había follado tres veces contra ese insulso tablero. Jamás en su vida había sentido tantas ganas de tocarse como en ese momento, o en su defecto, de levantarse de su asiento e ir a tocar a su sensei de todas las formas habidas y por haber.

****S&N****

Una vez término de registrar los últimos puntos del taller se giró para explicar el tema, encontrándose con las miradas lascivas y lujuriosas de casi la totalidad de sus alumnos varones, menos la del Uchiha, el cual consignaba sagradamente sus apuntes en el cuaderno. Un suspiro cargado de resignacion broto de sus labios, antes de empezar a explicar la lección.

–bien chicos, vamos a hacer un repaso acerca de algunos conceptos básicos, por ejemplo, el peso, es la fuerza de atracción que la tierra ejerce sobre un objeto, de acuerdo, ttebayo– explico el rubio con seriedad.

–"es como la fuerza de atracción que ejerce su cuerpo sobre el mio, sensei"– dijo el azabache en sus pensamientos con lujuria.

–el área es el espacio total que ocupa un objeto en un determinado espacio– explico el rubio.

–"como la proporción de mi cuerpo que ocupará el suyo cuando lo haga mío"– los pensamientos de nuestro joven azabache volaban lejos, muy lejos, a un mundo donde una cama, el rubio que intentaba enseñarle algo tendido sobre ella, desnudo, sudoroso y gimiendole por más y él entregandole toda su "tenura" y otras cosas, eran lo único que ocupaba sus oscuros pensamientos.

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La clase continuo y el Uchiha rezo porque está finalizace rápidamente, si fuera por el, se quedaría todo el día mirado a su sensei, pero su miembro no pensaba de igual forma. Las clases de los lunes y los jueves era una tortura para su masculinidad. Aquel sensei ponía a prueba la resistencia de su voluntad y su auto control.

Unos golpes en la puerta, llamaron la atención de la clase, y soltando un bufido de fastidio, el sensei fua a abrir, dando paso a la directora del instituto.

Seguramente la vieja ya había venido a buscarle, porque fuera de que era, de lejos, el mejor estudiante del plantel, también era el presidente de la clase, así que la vieja seguramente quería que hiciese algun trabajo... ¡Como odiaba a esa vieja!

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¡Como amaba a esa vieja!

–bien, como les iba explicando, para la Convención anual de Ciencia, Química y Fisica debemos exponer un proyecto novedoso, y como ustedes son los mejores en esta materia, Naruto, tu como sensei y Uchiha-kun como estudiante de último año, pues pensé en ponerlos en equipo y que entre los dos presentarán el proyecto– expuso la rubia, de grandes pechos, como cincuenta años y ojos miel, la cual aparentaba treinta.

–por mi no hay ningún problema Tsunade-baa-chan, estoy seguro de que Uchiha-kun y yo haremos un excelente trabajo– dijo con un aire de seguridad y determinación el rubio.

–"Uchiha-kun... Si claro Uchiha-kun, que bien te portas frente a la directora y los demás, como si me tratases así cuando estamos a solas"– comento el Uchiha en sus pensamientos, mientras una sonrisa ladeada se asomaba en sus labios.

–que opinas Uchiha– pregunto la directora

–estoy de acuerdo– comento.

–bien– celebró la mujer –entonces reunance y discutan las pautas para realizar el proyecto, saben que cuento con ustedes– dijo la mujer.

–si eso es todo, nos retiramos Tsunade-baa-chan– anuncio el rubio.

–¡no me digas así mocoso!– dijo la mujer

–bueno, bueno–intento apaciguar el rubio –nos veremos despues–dijo como despedida saliendo.

Sasuke, por su parte, se marchó sin decir una palabra. La vieja suspiro, mientras una sonrisa pícara se asomó en sus labios. Mejor que nadie sabía la situación por la que estaba pasando el mocoso Uchiha, era consciente de que tanto Naruto como Sasuke podrían presentar un excelente trabajo individualmente, pero el mocoso ese le había hecho una afrenta, y que mejor manera de cobrársela que está.

Haber cuanto resistía el Uchiha sin comportarse como un animal en celo y intentar abusar de su sensei. Aunque supiese que este estaría más que encantado.

Definitivamente ser la directora tenía sus ventajas.

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Los dos iban caminando por el pasillo en un tenso silencio, o bueno, sólo Naruto, porque Sasuke estaba estudiando cuantas probabilidades había de secuestrar a ese rubio, y follarselo en alguno de los pasillos o en cualquier otro sitio, sin que nadie en el Instituto se diese cuenta.

–Uchiha, te espero a la hora de receso en sala de maestros, porque debemos hablar del proyecto y debo darte la dirección de mi casa– dijo el rubio para romper el silencio. Siendo ignorado olimpicamente por el Uchiha.

Naruto, al verse cruelmente ignorado, adelanto sus pasos, hasta ponerse frente a su alumno, y tomándolo de la corbata, lo acercó a su rostro y le dijo.

–que si me escuchaste Uchiha– pregunto siseante, a lo que el azabache sonrió de lado.

Al parecer ese rubio no media el alcance de lo que sus impulsivas acciones causaban en su trastornada mente y su organismo. No aceptaría otro tipo de provocación como aquel, está tarde, torturaría su sensei de la misma manera en que este le torturaba a él... O mejor aún, se lo follaria, para enseñarle a quien le pertenece, porque desde que se inmiscluyo arbitrariamente en su vida , había marcado su destino.

–si– contestó escuetamente viéndose rápidamente liberado del agarre.

–te espero en el salón– dijo mientras caminaba hacia su aula de enseñanzas, y el azabache admiraba con detalle el sube y baja de aquellas nalgas esculpidas por los mismos dioses.

Al reparar en el estado en el que ese sexi rubio había dejado su cuerpo, sólo supo maldecir y bendecir a su sensei al tiempo. Al parecer, los grandes conocimientos del mundo y la ciencia tendrían que ser pospuestos para luego, pues su anatomía reclamaba atención de urgencia.

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La hora del receso había llegado. Afortunada o infortunadamente no se había topado con su sensei cuando regresó de los aseos al salón, para recoger sus cosas.

Caminaba a paso rápido por los pasillos para dirigirse al lugar pactado. Cuando estuvo enfrente de la puerta, la giro encontrándose con una escena desagradable a sus ojos.

Subaku No Gaara, otro de sus compañeros y el cuál era firme perseguidor del rubio, se encontraba al lado de este, recibiendo una "explicación" para un tema que, supuestamente no había comprendido.

El mejor que nadie sabía que esto eran artimañas del pelirrojo para estar al lado de su sensei, pues también era consiente de los deseos insanos y ocultos que tenía el pelirrojo con el rubio, cosa que le enfurecía, le molestaba de sobremanera y le desagradaba.

Un carraspeo basto para hacer notar se presencia, causando que el rubio y el pelirrojo se girasen a su dirección, el pelirrojo mirándolo con coraje y enojo, y el rubio como siempre le miraba, aunque ahora tenía un raro brillo en su mirar.

–bien Gaara, eso es todo por hoy– despidió el rubio –puesdes retirarte, hay asuntos que debo aclarar con Uchiha-kun– dijo con una sonrisa.

–muchas gracias– comento intentando contener su tono de molestia, por la reciente y premeditada interrupción hacia sus planes de asecho a su presa (entiéndase el rubio) –hasta mañana– dijo tomando sus cosas y dirigiéndose hacia la salida, mientras le dedicaba una mirada de odio palpable y fulminante al azabache, que sólo sonrió ladina y prepotentemente.

–bien Uchiha, ven rápido y te explico de que va el proyecto– llamo el rubio a su alumno, sin ninguna muestra del respeto anterior –vamos a trabajar sobre la electrolisis, y no es necesario que compres materiales, ya que tengo lo necesario para realizar el trabajo en mi casa, así que ve a esta direccion– dijo terminando de anotarla y entregándosela al azabache, quien la recibió como si de la entrada del paraíso se tratase.

–de acuerdo idiota– comento sin interés, con la firme intensión de provocarlo, lográndolo exitosamente.

–que me dijiste bastardo– le siseo mientras lo acercó tomándole de la pechera de la camisa.

–te dije idiota, sordo– le contestó con altanería y chulería, conteniendo el impulso de morderse los labios o relamerselos al contemplar a aquella fierecilla contestona y grosera, faltarle el respeto de la manera más dulce y excitante.

–escuchame una cosa bastardo engreído, recuerda muy bien que soy tu profesor, así que más te vale que cuides tus palabras y te portes bien conmigo, entendiste– le dijo mientras lo soltaba bruscamente y se daba la vuelta enfurecido, buscando la salida del salón. Lo que no sabía, es que este fue el plan de Sasuke desde el principio, porque lo conocía tan bien que sabía que cuando se enfurecía, caminaba de forma busca, moviendo aún más su delicioso culo y regalándole una vista majestuosa y gloriosa de la parte trasera de su anatomía.

Definitivamente tenía que conseguir que ese rubio fuera suyo a como diera lugar, o sino, terminaría con el peor caso de bolas azules de la historia.

****S&N****

Iba caminando por el pasillo, luego de estabilizar todo su cuerpo y regular sus hormonas. Su cabeza estaba puesta en la dirección que contenía aparesada en su mano y en las múltiples cosas que podrían suceder en la tarde. Tenía que hacerlo suyo, y no solamente hablaba de su cuerpo, quizás el matrimonio fuese una buena opción, era la mejor manera de asegurarse de que no se le escapara y era un vínculo permanente que los uniría de por vida. Al pensar en matrimonio, una escena protagonizada por aquel rubio, un pequeño niño pelinegro de ojos azules y el mismo en una vivienda acudió a su cerebro y una sonrisa boba se posó en sus labios, antes de verse fuertemente estampado contra una de las paredes del Instituto.

–no me lo vas a quitar, el sensei va a ser mío como sea– exclamó con furia el pelirrojo.

–ni en tus mejores sueños, rojito– dijo mirándolo con una mezcla entre la burla y la rabia –jamas permitiré que una basura como tu me lo quite, tus intensiones con el no son las mejores, lo puedo ver en tus ojos– le dijo, haciendo que se sobresaltase un poco al verse descubierto, para después sonreír.

–tienes razón Uchiha, yo solo busco una buena perra para follar y al parecer, el sensei de física es el espécimen perfecto– cometo con prepotencia y siendo Cambiado rapidamente de posición y fuertemente golpeado por un puño del azabache.

–escuchame atentamente Subaku– le siseo mirándolo de forma aterradora Mientras lo sujetaba completamente pegado a la paded por las solapas de su camisa –tu le lastimas o le tocas aunque sea un solo de sus rubios cabellos y yo acabo contigo... Entiendes– advirtió.

Con violencia, lo soltó y se alejó bastante cabreado de ahí, sin notar la sonrisa ladeada que surgió en el rostro del pelirrojo porque alguien los había visto.

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Después de una larga jornada de estudios y de soportar una larga espera, por fin se encontraba enfrente de la puerta del edificio Kurama, donde residía su precioso sensei.

Con un poco de nerviosismo, tocó la puerta, la cual después de varios minutos fue abierta por el rubio, el cual al reparar en su presencia, cambio un poco sus expresiones, volviéndose fría y un poco dolida.

–Uchiha– pronunció con seriedad, mientras se apartaba de la puerta y le daba libre acceso al azabache.

–Naruto-sensei– respondio como saludo, notando como el ambiente se volvía incómodo y pesado, y un mal presentimiento se acrecentaba en su interior.

Cuando llegó a la sala, le sorprendió ver la cantidad de libros y hojas que se encontraban desperdigadas a lo largo y ancho de la mesa. Vaya que tenían trabajo.

–bien Uchiha, ponte comodo y inicia por donde quieras, yo estuve leyendo y ya tengo algo– indicó con voz monótona, dándole una pequeña pista de lo que estaba ocurriendo. Naruto no era así, el usualmente le habría llamado bastardo o imbecil, pero solo lo tartaba por su apellido y le hablaba con ese tono tan anormal en el, definitivamente algo anda mal.

–¿que ocurre?– pregunto estúpidamente, esperando obtener una respuesta a su pregunta.

–nada, limitaté a hacer tu trabajo que yo también tengo el mio– respondió cortante y se retiró a la cocina.

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Después de que el rubio le trajese un jugo de Naranja helado y un par de dangos, se ubicó al otro extremo de la sala y poniéndose sus lentes de lectura, empezó a leer varios documentos y a tomar registros, ignorando la presencia del individuo que se encontraba frente a él, cabreandole hasta niveles insospechados.

Su cerebro dejo enviar ideas coherentes, ahora se debatía entre encararlo, o levantarse encararlo y follarlo, o en preguntarle a gritos que demonios era lo que le sucedía, declararsele y follarlo.

Al observar a su sensei ponerse de pie, espero un tiempo prudente, para después ponerse a seguirlo. Lo condujo por un largo pasillo hasta llegar a una habitación, que por su olor, reconoció como la habitación de su sensei.

Lo vio acercarse a una mesa, y ahí supo que era el momento perfecto para atacar. Se acercó sigilosamente, hasta ubicarse a su espalda, y en un rápido movimiento, lo apresó de las muñecas y lo acorraló, de cara contra la pared y atrapándolo entre esta y su trabajado cuerpo.

–vas a explicarme qué mierda te pasa, porque no entiendo nada, sensei– le susurró con voz ronca impregnada con un ligero tinte de excitación.

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Hasta aquí...

Jejeje, les corte la emoción en el mejor momento.

En el próximo capítulo tendrán su sagrado lemmon.

Espero que les guste...

CONTINUACION?