Disclamer: El trama de la historia le pertenece a Bella-Ragaza, quien me permitió la adaptación de la misma historia. Los personajes le pertenecen a las chicas de CLAMP, yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonía de sus vidas.

Advertencias: OoC por parte de alguno personajes, lenguaje ofensivo para algunos, Lemmón. Solo que en este que es nuestro primer capítulo no lo pondré en Rating M ya conforme avance la historia lo hare.

N/A: ¡Hola! Bueno en estos momentos debería estar con las actualizaciones de mis fics propios, no tengo solamente adaptaciones, pero… pero esta ha sido una magnifica historia y me dije Dios es maravillosa, y para que ustedes se maravillaran al igual que yo se las traigo y espero que se deleiten con semejante trama. Bueno su servidora se retira adiós.


La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido

Anónimo


Él era: el Diablo, El Dios griego, El ángel de la muerte, El demonio… Tenía infinidades de diminutivos otorgados por sus amigos y enemigos. ¿Su nombre? Syaoran Lee. Su belleza, al igual que su rebeldía eran inigualables…Se podría decir que a sus cortos diecisiete años había experimentado aun más cosas que muchos otros en toda su existencia

No tenía miedo en admitir que era aquella clase de hombre que su burlaban de los sentimientos de las mujeres, y jugaba con ellos; La clase de hombre que no se satisfacía con tener solo una mujer a su lado, él las quería a todas y todas lo querían a él...

Si, era un idiota, el que lograba romper más de un corazón, derramar lágrimas, y por ello, muchas veces le habían dicho que era el Demonio personificado, y le encantaba serlo ¿Cómo no gustarle? Tenía a quien quería a sus pies, tenía todo: drogas, sexo, chicas, música, dinero, autos, carreras…

No le importaba nada y nadie, bueno tal vez si alguien: Sakura Kinomoto…

Le atraía la dulce e inocente muchachita de curvas delicadas, piel pálida, cabello castaño y ojos esmeraldas. Ella, la hija del jefe de policías, era la única por la cual el demonio estaba interesado. Sonrió al observarla, desde lejos, fruncirle su ceño al libro que tenía frente a ella.

Él tenía casi todo y lo único que no tenía, lo iba a conseguir: una noche de sexo con ella

— Sácale una foto, Syaoran, durara más — la sonrisa burlona que se dibujo en su rostro, al ver la cara de fastidio de su amigo, no se había hecho esperar. Shun Onigiri tenía la misma edad que el Demonio; Su cabello rubio, rizado, contrastaba a la perfección con sus ojos azules, fracciones perfectas y piel blanca. Observo como el de orbes ambar fruncía el ceño para luego, sin siquiera predecirlo, pegarle un fuerte puñetazo en el pecho, obligándolo a expulsar todo el aire que contenía en sus pulmones — ¡Joder, idiota, eso dolió!

— Muérete

— Lo hare, pero antes…

— ¿La parejita pelea?

— Cállate — gruño Shun; Daisuke, el hermoso muchacho de cabello negro, solo pudo sonreír remarcando aquellos hoyuelos por los cuales Syaoran se burlaba de él; Sus ojos azules resplandecían con diversión

— ¿Quieres pelear, pequeño Shun? — pregunto tensando sus voluminosos músculos de manera amenazante. Syaoran rió de manera siniestra al recordar que la primera vez que vio a Daisuke Kuno, con semejante musculatura, había pensado que tomaba esteroides o alguna especie de anabólicos, pues parecía un levantador de pesas profesional — Das miedo, Syaoran

— Vete al infierno — contesto este sin siquiera inmutarse. Sus ojos no dejaban de observas a Sakura Kinomoto, no podía y simplemente no quería dejar de observarla. Debía conquistarla, debía hacerla suya…No; Ella iba a ser suya

— Daisuke ¿Acaso no ves que esta es la hora de actuar como "El demonio-Enfermo-Acosador"?

— Observa a la chica — Shun asintió ante la afirmación de su amigo, rodando los ojos, esquivando el nuevo golpe que Syaoran le iba a dar. Se encogió de hombros, después de todo, ya estaban acostumbrados a que Syaoran actuara como un enfermo acosador cada vez que Sakura Kinomoto se encontraba cerca. En realidad era divertido ver como el rudo e incontrolable Syaoran Lee, suspiraba tras una hermosa chica. Lo irónico del asunto era que todas las chicas suspiraban por él, "El príncipe de la seducción", excepto ella — Eres lamentable amigo, ya termina con esa tensión sexual que tienes con la niña

— ¿Los demás? — el de cabellos castaños le pregunto al moreno, observándolo por primera vez

— Syaoran ¿Acaso me vez aspecto de una jodida niñera?

— Si

— Tu pedazo de… — inspiro un par de veces, evitando descontrolarse justo en mitad de la cafetería, ya tendría tiempo para vengarse de Syaoran — James debe de estar teniendo sexo con alguna y Akira…No losé, tal vez debe de estar en la cancha de básquet practicando, o algo así, ese chico es aun mas retraído que Shun

— ¡Retraído mis pelotas, Daisuke! — grito Shun por sobre el bullicio que los demás alumnos creaban en la cafetería, logrando que toda la atención de los adolescentes se dirigiera hacia la mesa de "Los chicos malos" — ¿Qué miran?

La castaña bufo ante el tomo mordaz del rubio chico que parecía un hippie pervertido luego de haber fumado marihuana. Rodo los ojos al escuchar como Ume soltaba un suspiro soñador al escuchar hablar al chico; Era completamente anormal que al 99% de las chicas del instituto gustaran aquellos idiotas/patanes que se aprovechaban de su atractivo para intimidar a los demás, que se comportaban como los dueños del instituto sin recibir castigo alguno

Los normal en casos como ellos o parecidos, al menos, sería que los cinco chicos más problemáticos de todo el instituto e incluso se atrevería a decir Tomoeda, fueran expulsados… Sí, eso sería normal, pero aquellas reglas no sé aplicaban a los niñitos de aquellos hombres que aportaban una muy buena suma de dinero al establecimiento para que soportara a sus estúpidos hijos

— Son perfectos

— ¿Perfectos? — Preguntó con sorna — Podría perder todo mi día diciendo todos los adjetivos que los describen como personas y aun así ninguno de ellos seria "perfectos"

— Sakura, es molesto cuando hablas sin siquiera mirarnos — se quejo Ume cruzándose de brazos; Ami que se encontraba a su lado asintió dándole la razón a su rubia amiga

— Imagina como me siento yo cuando tu idolatras e incluso hablas de cosas sin importancia como aquellos… brabucones — rebatió la castaña encogiéndose de hombros — Además, me quieres así ¿Recuerdas?

— ¿Brabucones? ¿Eso es lo que piensas de nosotros, Kinomoto? — no necesito observar al dueño de aquella aterciopelada voz para identificarlo. Detrás de él, cubriendo su espalda, se encontraban Shun, Daisuke, James e incluso Akira

— Si sabes lo que escuchaste ¿Para qué preguntas, Lee?

— Lo hago, Kinoto, porque alguien con sentido de la supervivencia negaría tal comentario

— Entonces…Te refieres a alguien que les teme. ¡Woaw! De seguro Al Capone estaría orgullo que cinco niñitos hayan tomado su lugar en la jerarquía mafiosa ¿No crees? — el tono mordaz y sarcástico de aquella valiente muchachita logro que una imperceptible sonrisa se plantara en el rostro de él

— Escucha niña, remilgada, no nos juzgues sin conocernos. Te arrepentirás

— ¿No los conozco? Diría que ustedes se han hecho conocer a la perfección…

— ¿Te está molestando, Sakura? — la chica evito solar un bufido de exasperación. Tsuko Mijoy había salido a su rescate, el cual no necesitaba, el chico era agradable, lo conocia desde pequeño y era como su hermano...uno muy molesto. No necesitaban que la defendieran y mucho menos frente a un grupo de niñatos estúpidos. Tsuko era el capitán del equipo de Basquetbol del instituto y orgullosamente lo dirigía e intentaba conquistar a chicas en el acto…chicas que, Sakura le había dejado muy claro, no serian ella

— Piérdete, esto es entre Kinomoto y nosotros

— Ella es nuestra amiga — aseguro el chico señalando hacia la mesa en donde todo el equipo de Básquetbol se encontraba sentado, prestándole atención a la pequeña discusión, listos para salir en defensa ya sea de su capitán o Sakura — Lo que le suceda nos importa, Lee

— Si tuvieran esa predisposición a la hora de jugar en la cancha, nuestro colegio no perdería cada partido

— ¿Qué has dicho?

— Lo que has escuchado Mijoy, incluso nosotros podríamos ganarles

— Lee, tienes un ego demasiado grande ¿No crees? — Inquirió Tsuko ganándose una mueca burlona de parte del chico y sus amigos — Bien. Probaremos si eres tan bueno en la cancha como a la hora de hablar estupideces ¿Qué dices?

— Seria divertido…Aunque deberíamos hacer esto más interesante

— ¿Qué propones?

— Una apuesta. Si perdemos, seremos sus esclavos por el tiempo que ustedes dispongan…pero si nosotros ganamos…tú — Sakura quien observaba confundida a aquellos chicos "hablar"; Abrió desmesuradamente sus ojos al verse aludida por el castaño — Serás nuestra sirvienta por dos meses, o más bien mía

— ¿Qué? ¡Estás loco! ¡Yo no participare en esta estúpida apuesta! — chillo escandalizada

— Observa Mijoy, siquiera tu amiga confía en que puedan ganar. Es patético — comento James con sorna. Syaoran por su parte solo se limitaba a observar fijamente a Sakura, logrando que esta estuviera a punto de morirse de los nervios, se sentía intimidada ante la presencia del chico

— Sakura, tennos confianza, les ganaremos y…los tendremos como esclavos, ¿Que dices?

— Confió en ustedes, es solo que no me prestare a semejante… — Y allí fue. Toda su determinación y argumentos se fueron a volar al observar los ojos suplicantes de su manipulador amigo. Suspiro resignada — Acepto

— Bien. Al termino de las clases en el gimnasio. No tarden — Akira sonrió divertido, mientras se alejaban a pasos rápidos de la cafetería. No fue necesario que nadie hablara, ya todos sabían lo que debían hacer…

El horario escolar había pasado sin siquiera imaginárselo. Sakura se encontraba observando con atención como los cinco chicos del equipo de básquetbol ya se encontraban en su posición; Solo faltaban Syaoran y sus bolas de súbditos…Los idiotas estaban llegando con más de diez minutos de retraso. Suspiro, debía estar tranquila, después de todo ella había visto jugar a Tsuko y no por nada era el capitán del equipo de básquetbol del instituto ¿Verdad?

— ¡Chicas! —Como si hubiera dicho su nombre en voz alta, Tsuko se volteo comenzando a acercarse, a Sakura, Ume, Emily y Ami, con una sonrisa en su rostro. Rió al observar el rostro apesumbrado de Sakura — ¡Oye! Tranquila, ganaremos

— Por supuesto que lo harán…Sino lo haces asegúrense de desaparecer del estado, Tsuko, no bromeo

— Lo sé, Sakura — el chico rodo los ojos a sabiendas que ella no sería capaz de dañar a un insecto. Un estruendo los hizo voltear en dirección a la entrada del gimnasio…en donde cinco chicos iguales de hermosos, se dejaron ver.

Daisuke silbo por lo bajo, aun adolorido, no debía de haber intentado abrir aquella puerta al estilo policía, ahora le dolía el hombros. Gruño al escuchar como sus amigos reían por lo bajo

.

.

Ambos equipos se encontraban posicionados en sus lugares; El balón ya había empezado a moverse, siendo lanzado de mano en mano con único objetivo…meterlo en la canasta, y hacer más puntos para así lograr ganar. Syaoran había sido el primero en anota con un tiro de tres puntos; Había lanzado justo a partir de la línea de triple

— Los idiotas son buenos — susurro la castaña al ver cómo, Syaoran, nuevamente le arrebataba el balón a uno jugadores para luego lanzarlo directo hacia la canasta — ¡Tsuko, ve a por la pelota! — le grito al muchacho que al ver la hazaña del de orbes ambar se había quedado allí, en mitad de la cancha, sin moverse…

Estaban en un completo y determinativo empate, el que anotara, por al menos un punto de diferencia, ganaba…

— Eres bueno, Lee — aseguro Tsuko manteniendo el balón en rebote entre sus manos, sonriendo ante una victoria ya segura, solo debía lanzar y…

— Lo sé, Mijoy — aprovechando el momento de distracción del chico, le arrebato el balón de entre sus manos y sin más con un pase largo se la lanzo a Shun quien fue el último en anotar — Y siquiera me has visto jugar otros deportes — mencionó triunfante

— ¡90 a 88! ¡Ganan…ellos! — el árbitro, un muchacho de primero, señalo sorprendido, al igual que todos, a los cinco sonrientes chicos

Furiosa, desahuciada y obligada a ser esclava del mismoDemonio

Sakura quería matar a alguien. Nunca entendió demasiado sobre básquetbol y sabia que jamás entendería, lo suficiente de el, como para saber que sucedía en un partido…pero lo que si sabía era la diferencia de entre ganar y perder, y era más que obvio que el "Equipo del instituto" había sido derrotado por aquellos chicos…

— ¡Kinomoto! — Parpadeo un par de veces al observar como el hermoso ambar se encontraba a pocos centímetros de su rostro — Han perdido, por lo que ahora tu…Eres mía


Continuara…

Wow gran inicio ¿No creen? Agradezco infinitamente sus comentarios.