Los personajes no me pertenecen.
No es un sueño
Sabes lo que tienes. Sabes que después de que tu vida fuese toda una odisea, con responsabilidades demasiado grandes para un simple muchacho, ahora es maravillosa. Y lo es tanto pero que tanto que a veces no puedes evitar pensar que se trata de un sueño.
Y lo dices, no solo lo piensas sino que también lo exclamas. Y es ahí cuando Ginevra golpea tu frente, siempre con la mano abierta para no dejarte aturdido, y niega con la cabeza. Te ves obligado a aclarar que no, que no es un sueño, aunque pareciese.
Porque todo es demasiado bonito, demasiado perfecto.
Están sentados sobre la manta de cuadros rojos y blancos, típica para los picnics. Ginny se esmera preparando los emparedados de mantequilla de maní y mermelada que ella tanto adora; no se da cuenta del puñado de tierra que James logra agarrar y empezar a moldear como si fuese plastilina. Teddy trata de volar una cometa sobre sus cabezas, es enorme y tiene un enorme lobo dibujado. Todo demasiado bonito y demasiado perfecto. Ríes divertido, viendo como tu hijo se mancha los cachetes de lodo, es una adoración.
- ¡James Potter! – observas como Ginny frunce el ceño conforme abandona los emparedados, y se dispone a limpiar al niño. Sabes, porque la conoces muy bien, que trata de parecer seria, no obstante puedes vislumbrar un asomo de sonrisa divertida sobre aquellos labios que tanto besas. – Trata de que no se ensucie de nuevo. – Te dice, depositando al bebé en tu regazo.
Levantas a James frente a ti y lo escuchas balbucear un montón de palabras en su incomprensible idioma, luego ría con ganas, como si hubiese dicho el chiste más gracioso del mundo. No puedes evitar reír también, todo es demasiado bonito y demasiado perfecto. Ginevra los mira y se les une, enternecida hasta la medula. Teddy llega corriendo, se contagia de aquella bienvenida hilaridad y se arroja junto a ti sobre la manta.
Todos se carcajean y James, aprovechando la distracción, vuelve a tomar un puñado de tierra y lo arroja hacia tu cabeza. Ríes más fuerte, si aquello es posible, y embarras tus dedos de lodo para deslizarlo luego por la mejilla de tu ahijado. Ginny, quien al inicio parecía no aprobar aquello, se une a Teddy y te llenan de tierra prácticamente de pies a cabeza. James, sentando sobre la manta, aplaude y ríe sin parar.
Caen exhaustos, les duele la panza. Todo es demasiado bonito y demasiado perfecto. Exhalas con fuerza y ahí exclamas…
- Esto es un sueño.
La palma de tu esposa te da un buen zape. La observas, ella sonríe y niega con la cabeza.
- No… - aclaras. – No es un sueño.
Y estás seguro de ello, aún cuando todo es demasiado bonito y demasiado perfecto.
¡Gracias por leer!
