Capitulo 2: Un Batalla Inesperada
Las noches en isla nueva era un verdadero espectáculo, tanto las estrellas como la luz de la luna entraban por cada uno de los ventanales que ocupaban los pasillos externos del castillo, los castaños ojos de un joven que se hallaba vestido con una capa azul y un sombrero de ala ancha permanecían fijos en dicho espectáculo desde uno de aquellos corredores, aun así no parecía estar viendo realmente el panorama, parecía más bien perdido en sus pensamientos.
-Si hace cinco años alguien me hubiera dicho que al ganar aquel torneo pokémon para convertirme en guardián del aura terminaría siéndolo oficialmente en una sociedad de pokémon legendarios, le habría dicho que seguro lo echaban de menos en el psiquiátrico –pensó en voz alta- que me dijeran que poseía un poder extraño, llamado aura, tan grande como el de un antiguo héroe aunque nunca hubiera hecho nada para desarrollarlo era bastante extraño, lo admito, pero podía aceptar algo como eso, pero de ahí a que ese mismo poder se incrementara casi cien veces después de entrenarlo apropiadamente por tres años dándome una fuerza igual a la del rey de los dragones, eso si ya era una locura, y con letras mayúsculas –continuó recordando- y ahora heme aquí, a punto de liderar una rebelión de pokémon míticos en contra de las personas más temidas y peligrosas que hayan pisado el mundo pokémon.
Ciertamente luego de reflexionar el asunto en voz alta solo había podido llegar a una conclusión, era total y completamente ridículo por encima de lo creíble.
-¿Cómo fue que me metí en esto? –Se preguntó sin despegar su vista de las estrellas, al momento se rió de su propia pregunta- creo que fue con decidí convertirme en maestro pokémon (cosa que en realidad ya había conseguido apenas unas semanas atrás) –se contesto con desgana- aun así… si todo empezara de nuevo… no cambiaría nada.
Con este último pensamiento se relajo lo suficiente como para centrar su atención en la vista mientras sentía como la paz lo invadía lentamente, pero esta desapareció cuando escucho los pasos y la presencia de alguien que conocía muy bien desde su ingreso en aquella sociedad secreta pokémon.
-¿Sucede algo RAYQUAZA? –Preguntó con amabilidad una vez el peliverde estuvo frente a él.
-Eso debería preguntártelo yo –reclamó con cierta impaciencia- en serio estas dispuesto a arriesgarlo todo con tanta calma si algo llega a salir mal.
-Creí que de todos tú serías el que más apoyaría esa decisión –opinó sinceramente el muchacho- aunque es claro que me equivoque.
-Si te equivocas de nuevo perderás algo realmente valioso ¿A caso eso no te importa? –Le cuestionó incrédulo.
-Más de lo que puedes imaginar –le contestó al cabo de un rato mirándolo fijamente- es verdad que tú puedes entender lo que significa la libertad RAYQUAZA, pero que hay para ti una vez terminemos con esto, la eternidad flotando en el vació espacio, ese es el destino de cada uno de los guardianes, aun teniéndose los unos a los otros la verdad es que cada uno prefiere estar por su cuenta –el pokémon no entendía bien a donde quería llegar el humano con dicha declaración pero decidió escucharlo- esa es su manera de vivir y lo comprendo, yo por otra parte tengo familia y amigos, tengo demasiado en juego como para querer perderlo… todavía más, o para querer verlos sufrir de alguna manera por mi causa, pero… no es más de lo que han perdido muchos de los pokémon que han caído en las manos de aquellos villanos, no es más de lo que perderán otros cientos de miles si no les ponemos un alto ahora –declaró con determinación, el dragón lo observo con asombro por un instante antes de retomar la palabra.
-No es necesario que tomes todo el riesgo –opinó finalmente- podrías encargarte de los laboratorios e instalaciones en los lugares aislados, como ellos prefieren tener todo en secreto la policía no se enterara cuando se destruyan esos lugares, por ende nadie te buscara –el joven maestro lo miro por momento antes de negar lentamente con la cabeza.
-Aun pese al poder que ostenta el consejo en pleno, apenas si somos suficientes para llevar a cabo dicha batalla –le explicó con pesar- una vez tengamos la información necesaria, en estos seis meses nos encargaremos de todos esos laboratorios e instalaciones en lugares aislados, los forzaremos a reagruparse en sus guardias principales para poder reducir los puntos de ataque para el día acordado. Aun así, para entonces es seguro que se darán cuenta de que algo está sucediendo y tomaran medidas, con su conocimiento actual seguro hallaran la forma de defenderse, pero no lo lograran efectivamente en tan poco tiempo, aun así opondrán gran resistencia. Existen demasiados escondites para que podamos destruirlos todos en un solo ataque, deberán ser varios, una vez demolamos uno pasaremos al siguiente y al siguiente, según mis cálculos tendremos por lo menos tres blancos cada uno, no se podrá exceder de un guardián en cada lugar y debemos planearlo bien si no queremos que se pierdan vidas en el proceso –resumió finalmente, el dragón tenía la mirada baja, el punto del pelinegro estaba claro, pero no por eso había sido gratificante- ahora lo entiendes, ¿Verdad?, no podemos prescindir de ninguno de nosotros para esto y definitivamente tendremos que atacar lugares donde seremos reconocidos.
-Aun hay alguien que no has contado –argumentó el dragón valiéndose de su último conocimiento, ganándose una mirada inquisidora de parte del custodio del aura- a aquel que poseen un poder aun mayor que el nuestro –ahora la mirada paso a ser mucho más seria con un toque de suspicacia.
-No podemos pedirle ayuda a él, y lo sabes –le dijo de forma calmada pero definitiva- aun sabiendo como invocarlo, no interferirá si el balance no está en riesgo –le recordó con gravedad- traerlo sin un motivo real sería todavía más peligroso que enfrentarse a todas las organizaciones en su propio terreno, además está el hecho de que prefiere estar alejado de todo.
-Igual que la mayoría de nosotros antes de conocerte –argumentó de manera casual- podrías convencerlo a él también.
-Yo los obligue a escuchar que es distinto y lo hice con ayuda –objetó de vuelta este- además tenemos demasiado que hacer y muy poco tiempo ya, hubo varias razones por las que opte por este plan, pero la principal era porque él que correría mayor riesgo sería yo, si algo resulta mal para los otros MEWTWO tiene un lazo psíquico con cada uno y puede tele portarlos de regreso a isla nueva en caso de emergencia, así todo…
-Todo recae en ti –terminó categóricamente el dragón por él.
Un largo silencio recayó sobre ambos individuos mientras el primero regresaba su mirar al estrellado cielo pensando en aquellos que por tanto tiempo fueron su soporte en el mundo, en lo triste que sería el no volver a verlos, aunque ya casi no se veía con ellos desde que todo ese asunto de los guardianes empezó, inconscientemente pensó en lo que dirían estos si supieran lo que estaba punto de hacer, ¡Si tan solo supieran los que estaba haciendo en esos momentos!, seguro si se los contara lo primero que harían sería conseguirle una linda camisa… de fuerza y reservarle unas largas vacaciones con un psicólogo y aunque le creyeran seguro lo matarían por ocultarles algo semejante. Realmente no tenía mucha prisa por que se realizara ninguno de los dos escenarios, pero era obvio que pese a las medidas que había tomado previamente para evitarlo no podría mantener todo eso en secreto por más tiempo, la voz de su camarada lo saco de su tren de pensamientos para que lo regresara a ver.
-¿No vas a preguntarme porque me opuse a esta idea? –Inquirió el peliverde con cierta curiosidad.
-Tendrías tus motivos, así que eh decidido confiar en tu criterio –le contestó con desenfado el joven si despegar su mirada de los ojos de su escucha- como espero que tú confíes en el mío.
-Si deseas que confié en ti entonces hay algo que quiero preguntarte –le dijo con seriedad.
-Adelante.
-¿Por qué quieres que sea yo el que te reemplace entre los cuatro grandes? –Le preguntó intrigado.
-Pese a todo –comenzó el joven pelinegro tras reflexionar en cuál sería la mejor forma de explicárselo- tienes un corazón muy noble RAYQUAZA, aunque no lo demuestres muy a menudo, es una característica propia de los pokémon, es solo que tu orgullo no te deja demostrarlo, por eso necesitabas que alguien te demostrara que no eras completamente invencible, al menos una vez. Estoy seguro que serás un excelente guardián del Este y con el tiempo… nuevamente del Norte.
Fueron las últimas palabras que le dirigió el joven entrenador al gran dragón antes de retirarse, dejando al de ojos amarillos con una expresión de asombro, que luego fue reemplazada por una media sonrisa con los ojos cerrados.
-Ash Ketchum, en verdad es un humano mucho más interesante de lo que pensaba en un inicio –murmuró para si antes de retirarse del lugar.
Debido a lo largo del viaje, Ash había decidido quedarse esa noche en el castillo para que su PIDGEOT recuperara fuerzas, desde que empezó como guardián del Este había decidido tener consigo a sus pokémon perdidos, así que salió en un viaje para reencontrar a PIDGEOT no sin antes dejar una muy arreglado el problema de las bandadas de PIGDGIT que este defendía de los SPEROWS, ser uno de los guardianes tenía la ventaja de que cualquier pokémon salvaje les tenía gran respeto e incluso obediencia, los pokémon reaccionaban por una especie de instinto que les permitía reconocer a uno de los guardianes solo con su presencia, los pokémon de entrenadores que los reconocieran no les debían obediencia pero si les tenían mucho respeto. A BUTTERFREE lo dejó en donde estaba, el ya tenía una familia y no quería separarlo de ella, el caso de su pokémon volador era diferente porque su presencia ya no era solicitada pero no podía pedirle, mucho menos ordenarle, al pokémon mariposa que dejará a su familia para seguirlo. Convencer a CHARIZARD de dejar el valle fue incluso más sencillo, por un lado se ofreció a entrenarlo para que pudiera usar el aura para fortalecer sus ataques y ser el CHARIZARD más fuerte de todos, y por otro le dijo que si no lo acompañaba le ordenaría a los otros que ya no lucharan con él, esta amenaza le gano un lanzallamas sobre si pero basto con que concentrara un poco de aura en su palma para desviarlo sin dificultad, lo que convenció al pokémon de fuego de que no sería una total pérdida de tiempo el seguirlo. Fue algo similar con el resto de sus viejos compañeros.
Algo interesante era que había logrado enseñar a la mayoría de sus pokémon a usar el aura, tanto de ellos como la de él, para incrementar el poder de sus ataques de manera casi apocalíptica, pero había una barrera para la cantidad de aura que podían desarrollar que ninguno de ellos podía superar sin importar cuánto se hubiera empeñado en ello, era como si tuvieran un limitante, por eso aunque con la ayuda de su propia aura podían alcanzar a alguno de los guardianes e incluso superarlo con la ayuda del aura de su entrenador, no podrían llegar a ser un de ellos, sin Ash para ayudarlos su poder no podía mantener ese nivel. Era por eso que dando sus especificaciones solicito que le buscaran un aprendiz con el potencial para reemplazarlo a él. De momento no quería pensar más en lo sucedido, la noche transcurrió sin que el pelinegro lograra descansar mucho realmente pero ya estaba acostumbrado a dormir poco cuando realizaba sus labores como guardián por lo que la falta de sueño no le afecto demasiado, además con cierta pokémon rondando cerca no era buena idea quedarse dormido.
Cuando las primeras luces del alba se dieron a conocer sobre isla nueva, un joven entrenador se dirigía a la torre donde su pokémon volador descansaba del pasado viaje, una vez allí y tras despedirse de los camaradas que aun permanecían en el castillo partió, sin embargo una vez su hubo retirado aquellos camaradas tuvieron un duelo de miradas en el que uno parecía querer asesinar al otro con solo sus ojos.
-Creía que de todos nosotros tú eras el que más estima le tenía al chico LUGIA –comentaba con frialdad el rubio ojicafé.
-En primera, deberías notar que ya no es aquel niño a quien reconociste con un corazón tan puro que era digno de verte –le recordó el guardián de los mares- Ash es ahora un hombre, un hombre capaz de tomar decisiones por si mismo y en segunda, desde luego que le tengo gran estima y respeto, pero más que todo le tengo confianza, por si ya lo olvidaste le confíe el destino del mundo en una ocasión y no me decepciono. Es por eso que decidí confiar en él en esta ocasión para que decidiera por su propio destino
-No podemos pedirle que se sacrifique por nosotros –dijo al cabo de un momento con decisión el rubio.
-No se lo estamos pidiendo, es él quien lo decidió así –le recordó un tanto impaciente el pelimorado.
-Entonces lo planteare de otra manera ¡No podemos permitirle que haga esto! –aclaró con rotundidad.
-Esa decisión no nos corresponde –le recalcó su contraparte- HO-OH, se que fuiste el primero en conocerlo, por eso continuas viéndolo como aquel pequeño con un corazón puro y la determinación de alcanzar su sueño, pero te repito que ahora es un hombre y es capaz de decidir por si mismo, es su derecho el ser libre para decidir y el decidió ayudarnos. Y aun si te sintieras con el derecho de intervenir, y me perdonaras, ¿hablas de detenerlo?, con su poder combinándolo al de sus pokémon, en particular al de PIKACHU, es mucho más fuerte que cualquiera de nosotros.
-Pero eso no lo salvara de ser encerrado o perseguido como un criminal –opinó decaído el guardián del Norte- y ambos sabemos que no intentara defenderse de personas que no merezcan ser castigados.
-Es por eso precisamente que debemos confiar en que sabe lo que hace –concluyó LUGIA dándole una palmada en el hombro para tratar de animarlo- ahora lo que debemos hacer es buscar el aprendiz que nos encargo.
-No se preocupen por eso –sonó una tercera voz, lo presentes regresaron a ver intrigados al recientemente aparecido peliverde, con cierta sorpresa y algo de curiosidad por lo que iba a decirles- ya lo estuve pensando y creo que es tiempo de que uno de los viejos guardianes retome su puesto en el consejo, ¿y qué mejor forma que esta?
-¿De qué hablas RAYQUAZA? –Preguntó con cierta desconfianza la legendaria ave arco iris.
-Hablo de que ya se quien será el aprendiz perfecto para el guardián del Este –les contestó con una media sonrisa confiada- y estoy seguro de que ustedes lo aprobaran en cuanto se los de a conocer, hasta se el contacto que podemos usar para llevar al aprendiz con su nuevo maestro –les informo con un animó que ninguno de ellos recordaba haber visto jamás en el poderoso dragón- inclusive encontré una forma de que el ataque que planeamos dentro de unos meses resulte sin mayores percances.
Ambos guardianes se miraron entre si con incredulidad pero al final decidieron dejar que el dragón se explicara antes de sacar conclusiones apresuradas.
La travesía de Ash para regresar a su casa era relativamente sencilla, sin embargo siempre existen ciertas complicaciones que mantenían alerta al Protector del Este para su viaje semestral, principalmente el hecho de que tenía que tener una cuartada para que su madre no sospechara que algo no estaba bien, aunque él estaba seguro de que por más que se esforzara en que su cuartada de adonde iría por algunos días fuera perfecta su madre lograba ver a través de ella, sin embargo esta no decía nada, solo le pedía que le trajera algún recuerdo, motivo por el cual el siempre iba al lugar a donde se supone iba en un principio para pasar algunos días luego de la reunión, gracias a PIDGEOT sus viaje para asistir a la junta y regresar de esta más el tiempo que la misma durara, rara vez excedía los tres días, como nadie tenía idea de que su viejo amigo estaba de vuelta con él no sospechaban que realmente hacía un desvió de semejante magnitud en cada viaje, aunque eso no eludía el instinto de Delia Ketchum que sabía que su hijo hacía algo más de lo que decía, aunque finalmente había optado por que este se lo diría si tenía que hacerlo, después de todo ya no era un niño, no podía estar controlándolo como uno y tenía derecho a reservarse ciertas cosas para si mismo.
En esta ocasión debía visitar el TEC Pokémon, la prestigiosa escuela de entrenadores sería la sede de un simposio acerca de las diferentes formas de Evolución, el profesor Oak era uno de los invitados pero tenía demasiado trabajo pendiente como para asistir y ya que Gary se encontraba realizando sus investigaciones junto a su AERODACTYL tampoco podía ir en representación suya, Ash aprovecho la oportunidad y se ofreció a tomar su lugar, el profesor le advirtió que estas eran conferencias sumamente aburridas pero el hecho de que pese a ser muy joven Ash era ya un maestro y tenía cierto prestigio terminaron por convencer al viejo investigador, pensó que el viaje quizás podría servirle para algo al muchacho, no tenía idea de cuan en lo cierto estaba.
Por fortuna para Ash un bosque bordeaba la institución por lo que pudo aterrizar sin problemas en este y cambiarse de ropa, esta era otra situación, debido a lo particular que era su atuendo no lo usaba para el diario, solo para cuando tenía que hacerse presente como guardián y para algunas batallas especiales. A pesar de que había hecho volar muchas instalaciones enemigas con esta indumentaria puesta, casi nunca había sido visto directamente por alguien y mucho menos reconocido. Al bajar de lomos del ave retiró su bolsa de viaje de encima de PIDGEOT, tomo una pokebola, le agradeció el viaje y lo devolvió a la misma, luego saco de entre sus ropas el báculo del aura, con un suspiro lo apunto al frente suyo dejando escapar un rayo azul que posteriormente tomo forma definida y se preparo para lo que sabía que vendría.
-¡PIKACHUUUUU! –Exclamó el pequeño roedor acompañado de una descarga eléctrica que sacudió a su entrenador hasta los huesos.
Este entrenador, término medio de momento próximo a bien cocido, sacudió su cabeza para despejarse después de la descarga, puso su mano en la punta de su báculo y la contrajo (como una antena de conejo) hasta que solo quedo visible la gema, la guardo en su bolsa y se dirigió al pokémon. Este estaba con lo bazos cruzados y el rostro volteado en dirección contraria.
-Lamento haberte encerrado en el báculo, pero te dormiste en medio del viaje, de no haberte encerrado habrías caído en pleno vuelo –se excusó el joven, el roedor solo regreso a verlo a medias antes de desviar la mirada de nuevo con gesto de ofendido- por favor PIKACHU –le dijo mientras se cambiaba de ropa, ahora usaba unos pantalones negros y camisa blanca con una chaqueta negra, se suponía que tenía que ir medianamente presentable ya que iba en representación del profesor Oak- se que dormiste durante todo el viaje, y lo hiciste más cómodamente dentro del báculo, tanto que incluso use un poco de tu electricidad para un ataque y continuaste durmiendo, además como iba a sacarte parar que estuvieras roncando durante la reunión, aunque no suena bien que lo diga me hubiera quitado credibilidad que mi compañero principal estuviera durmiendo mientras se discutía el futuro de los pokémon del mundo.
PIKACHU pareció dudar en su enojo por un momento pero aun no se le pasaba, así que siguió sin ver a la cara de su entrenador, hasta que las siguientes palabras de este lo sacaron de su propia indignación.
-Y necesitaba toda la credibilidad posible para proponer lo que propuse al consejo de guardianes sagrados –agregó con un tono de pesar que el roedor eléctrico jamás le había escuchado.
-¿Pika?
-Tengo algo que decirte PIKACHU –confesó finalmente el muchacho con abatimiento.
El TEC pokémon siempre estaba atestado de estudiantes que recibían clases o estaban estudiando y practicando con toda su concentración dirigida diligentemente a dichas actividades, sin embargo en este momento dicha concentración había sido interrumpida por el estruendo de un gigantesco relámpago que salio del bosque.
-¿Ya te sientes mejor? –Preguntó un mosqueado, y ahora bien cocido, Ash mientras se lavaba la cara con un poco de agua de su cantimplora, para limpiar el hollín que le provocó la descarga del último ataque de su camarada. El PIKACHU que lo observaba aun parecía molesto pero más calmado y, una vez superada su furia inicial, un tanto… preocupado- la decisión ya está tomada PIKACHU, voy ah hacerlo –le dijo decidido- pero tanto tú como lo otros pueden decidir si acompañarme o no.
El pokémon regreso a ver su camarada indignado, fuera la estupidez que fuera ellos siempre estarían a su lado, eso no lo cambiaría nadie, sin embargo le molesto el hecho de que no le dijera antes lo que pensaba hacer, pero más que eso le molestaba el hecho de que mantuviera lo que hacía en secreto a sus otros amigos, después de todo ellos también habían pasado por toda clase de peligros junto a él. Finalmente se subió al hombro de su colega para que siguieran con su camino.
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-Cuando el profesor Oak tiene razón la tiene –comentó el entrenador mientras caminaba por los pasillos del enorme instituto restregándose los ojos, con PIKACHU en su brazo roncando- estas cosas en verdad que son aburridas.
Solo habían pasado veinte minutos, los veinte minutos más pesados de su vida, y el pokémon, que ya había pasado dormido casi medio día, cayó al suelo en brazos de Morfeo, y Ash estuvo a punto de seguirlo de no ser porque el ruido que hizo su compañero al caer lo despertó a él, afortunadamente los investigadores estaban tan ensimismados en lo maravillosas que eran las sutiles diferencias genéticas que permitían a EVEE evolucionar en tantas formas diferentes que no le prestaron mayor atención cuando esca… se retiró silenciosamente del lugar.
-¡Despierta ya PIKACHU! –Le ordenó molesto mientras agitaba al pequeño pokémon para que reaccionara- si hay alguien aquí con derecho a tener sueño ese sería yo, no eh dormido en tres días –el roedor eléctrico se espabilo abriendo lentamente los ojos, pero se espabilo completamente cuando una voz femenina los llamó.
-¡Oiga, usted no deberías estar aquí! –Le dijo con cierto reproche.
-Lo lamen… -se paró a sí mismo en medio de la disculpa al ver a la persona que le hablaba, y no era para menos, una joven de su misma edad, larga cabellera castaña oscura, bellos ojos del mismo color, piel blanca y una figura que envidiaría cualquier modelo profesional se le acerco, tenía puesto el uniforme de la escuela por lo que seguro estudiaba allí, se espabilo sacudiendo la cabeza- lo lamento –se disculpo mientras PIKACHU regresaba a su hombro, algo sobre esa chica le era familiar pero aun no estaba seguro de que era.
-No es estudiante del TEC pokémon, ¿Qué hace aquí? –Preguntó un poco más amable al reconocer que aunque el muchacho no era ningún estudiante, por lo menos no que ella conociera, era bastante bien parecido.
-Vine para la conferencia de evolución pokémon –contestó finalmente, tras haber recordado bien con quien hablaba, era aquella estudiante, que conoció la primear vez que se topo con esa escuela en su primer viaje, tenía que admitir que se veía más hermosa de lo que recordaba, aunque aun se veía un tanto pretenciosa, y por lo que podía apreciar ella no lo había reconocido todavía.
-¿Para la conferencia? –Repitió está confundida, ella sabía que a dicha conferencia asistían grandes investigadores pero siempre eran personas de edad avanzada.
-Sí, el profesor Oak no pudo asistir así que me pidió venir en su lugar –explicó cayendo en cuenta de que era lo que seguramente provocaba el desconcierto de la joven.
-Ya veo –dijo esta en tono de entendida- pero la conferencia empezó hace casi media hora –dijo un poco alarmada- si no se apresura llegará muy tarde –le advirtió mientras le tomaba de un brazo para guiarlo, pero este la detuvo tomándola de la mano.
-¡NO! –Dijo casi con temor- por favor Giselle no pidas que regrese allí –le suplicó con preocupación, la chica lo miro confundida pero entonces a la suplica se unió el roedor eléctrico con su mejor carita de cachorro triste, fue entonces cuando todo acabo de encajar para la muchacha.
-¿Ash? –Le preguntó un tanto dubitativa.
-Te tardaste Giselle –le recriminó divertido mientras le soltaba la mano.
-¡No puedo creerlo! –Dijo emocionada mientras lo abrazaba, cosa que sorprendió mucho al entrenador pero no le desagrado para nada.
Luego de soltarlo, cosa que parecía reacia a hacer, la académica le dio un recorrido por el lugar, la primera vez que el chico estuvo allí no pudo apreciarlo a fondo y tampoco había regresado en todos esos años, según le contó la castaña había continuado con sus estudios en esos seis años consiguiendo su titulo y estudiaba para su maestría, incluso había viajado por un tiempo pero de momento se encontraba en la escuela nuevamente y además trabajaba medio tiempo como instructora personal para los novatos, aunque dentro de poco terminaría definitivamente con sus estudios y empezaría a viajar por su cuenta en los diferentes torneos.
-Pero dime –le preguntó de pronto cortando su relato- ¿Qué ah pasado contigo Ash?, escuche algunas cosas como los campeonatos que seguiste en las islas naranja, Johto y Hoen, pero te perdí la pista luego de eso.
-¿Me perdiste la pista? –Preguntó extrañado el joven, la muchacha cayó en cuenta de que había hablado de más y se sonrojo de golpe, pero pudo disimular su situación antes de que el entrenador se percatará, aun así decidió explicarse para no dar a malos entendidos.
-Bueno… en realidad tú fuiste quien más me enseño Ash, aquella derrota me enseñó más que cualquier maestro que haya tenido, por eso... –dudó un momento- cada vez que sabía de algún campeonato en el que estuvieras participando seguía lo que pasaba y como te iba –admitió con un poco de vergüenza- o lo hacía hasta que terminaste la liga Hoen.
-¿Me has estado siguiendo? –Preguntó entornando los ojos, luego le dedicó una sonrisa- a eso se le podría decir acoso ¿sabes? –La joven pareció ofendida con el comentario.
-No creas que tienes tanta suerte Ketchum –le espetó con aire de indignación.
-Jajaja, no tranquila solo era una broma –le calmó el ojicafé, pero ella continuó ignorándolo hasta que un grupo de chicas con el mismo uniforme que ella y que además estarían entre los quince se le acercaron.
-¡Sempai! –Le llamaron, esta suspiró resignada pero regreso a verlas, al parecer las chicas estaban tan concentradas en hablar con su superiora que no repararon en el chico que estaba a su lado- ¡¿Supo las noticias?! –Chilló una de ellas emocionada, tenía el cabello castaño en dos coletas sueltas y los ojos marrones.
-¿Qué noticias? –Preguntó consternada.
-Acerca del maestro pokémon que vino al simposio –le explicó con impaciencia otra de las muchachas, esta tenía el cabello largo suelto de color rubio y ojos verdes- el rector nos lo comunico esta mañana, pero hemos estado en clases –admitió con cierta depresión al chica.
-Avisó a los estudiantes que podría interesarnos conocerlo ya que es el entrenador más joven al que se le ha concedió el rango de maestro –dijo otra del grupo, está en cambio tenían el cabello corto negro y ojos azules.
-¿En verdad? –Preguntó la superiora entornando los ojos hacia su amigo, el cual parecía claramente nervioso, eso le dio una idea de cómo regresarle su broma.
-¡SI! –Exclamó emocionada una cuarta, esta de cabello azul oscuro ondulado y ojos violetas.
-Según averigüe con algunos estudiantes admiradores suyos… -comenzó otra más, de cabello largo verde y ojos café dorado, llamando la atención del muchacho (¿Desde cuándo tenía él admiradores?) pero decidió que lo más prudente era no intervenir en absoluto- él ganó su primer torneo el mismo año en que comenzó su viaje y por lo que me dijeron solo es mayor que nosotras por un año –agregó con un aire soñador y un suspiro que fue acompañado de varias de las que la seguían, suspiros que le dieron un muy mal presentimiento al mencionado entrenador.
A estas alturas el guardián del Este estaba de hecho considerando seriamente la idea de salir de allí antes de que se percataran de su presencia, pero lo cierto era que el huir de esa manera sería un acto de suma cobardía y además no quería ser descortés con su acompañante abandonándola allí.
-¿Creen qué tenga novia? –Preguntó una de improvisó, de cabello rojo largo y ojos azules provocando una risa general, una escalofriante risa general en la opinión de cierto entrenador.
Aunque viéndolo objetivamente… seguro Giselle entendería que solo trataba proteger su integridad, en más de un sentido, apenas en ese momento reparo bien en lugar en donde se encontraba, era uno de los corredores del cuarto piso, ¡¿Cómo demonios había llegado a un lugar donde podían acorralarlo de esa manera sin darse cuenta?! Aunque había un ventanal abierto… reservo eso como un plan B. Dando cortos y silenciosos pasos se fue alejando del lugar hasta que la voz de Giselle lo detuvo en plena huida.
-¿Qué respondes a eso Ash, tienes novia ya? –Le preguntó con naturalidad aunque con cierta malicia también.
Todas las risitas se detuvieron en seco y todas las miradas recayeron en la persona a la que le había hablado su sempai, un atractivo chico de dieciséis años piel morena cabello negro un tanto largo y un poco desordenado con ojos color avellana que tenía un PIKACHU en su hombro derecho.
-¡¡¡ES ÉL!!! –Gritaron todas al unísono mientras formaban una pequeña estampida humana sobre el sorprendido entrenador, este, más por uso de instinto que de razón, reaccionó con la única idea que se le ocurrió. El plan B.
-¡Atrápalo! –Le gritó a su académica amiga antes de arrojarle a su camarada amarillo por sobre las cabezas de su recién descubierta horda de fans, al hacerlo estas se distrajeron por un momento mientras seguían la trayectoria del pokémon hasta que este aterrizo directamente en los brazos de la joven.
Lo siguiente fue aprovechar este pequeño descuido de parte del genero femenino para atravesar la distancia que lo separaba de su acompañante entre el tumulto, dio un salto con medio giro hacia la pared del corredor y aprovechando el giro se dio un impulso más en esta para llegar junto a la castaña en el mismo momento que su PIKACHU aterrizaba, aprovecho el momento para sacar una pokebola de su cinturón mientras alzaba a la joven en brazos y saltaba por el ventanal. Un grito general de sorpresa y horror se escucho tanto en las jóvenes que estaban en el corredor como en la que el entrenador llevaba, pero cuando estas se acercaron para ver por el mirador observaron como un enorme PIDGEOT alzaba el vuelo con dos personas sobre su espalda.
-¡Se está llevando a la Sempai! –gritaron algunas angustiadas.
-Afortunada –murmuraron otras con resentimiento.
-Vaya –suspiró aliviado el pelinegro una vez se alejaron lo suficiente en dirección del bosque- lamento haberte llamado tan pronto PIDGEOT –se disculpó con el ave- pero era una emergencia, aterriza por aquí no podemos alejarnos demasiado.
Dicho y hecho el ave descendió de inmediato para depositar su carga en el verde césped, cuando el entrenador toco tierra se dio cuenta de que la muchacha aun seguía aferrada firmemente a él con un brazo mientras que con el otro sostenía firmemente al roedor amarillo, su mirada estaba baja y cubierta por el flequillo de su cabello.
-¿Eh… Giselle? –Dijo tímidamente el joven al percatarse de que la chica no lo soltaba, pero esto solo hizo que ella hiciera más fuerte su agarre, en un principio esto no le molesto pero de un momento a otro ese abrazo se transformo en un intento de estrangulación mientras la chica lo zarandeaba, el PIKACHU ya se había separado y ahora veía la escena con una expresión de desconcierto- Gi-Gi-Giselle espera po-po-por favor –le pidió entre jadeos y maltratos mientras trataba de sacarse a la furibunda chica de encima.
-¡¿Cómo te atreves a hacer pasar por algo semejante a una tierna, delicada e indefensa jovencita como yo, grandísimo idiota?! –Le gritaba mientras continuaba zarandeándolo sin contemplación.
-Es-espera, te-te lo co-com-compensaré –alcanzó a decir apenas, debido a la falta de oxigeno, pero fue lo suficientemente alto como para que la muchacha lo escuchara, tras un momento finalmente lo soltó dejándolo caer pesadamente en el césped.
-¿Y cómo planeas hacerlo? –Le preguntó recelosa.
-Bueno… -dudó, la verdad era que no había pensado en eso, solo intentaba soltarse, la joven entorno los ojos peligrosamente y por alguna razón eso lo hizo cavilar más aprisa, generalmente las situaciones de presión lo ayudaban a pensar- haré lo que tú quieras –dijo finalmente mientras se levantaba de golpe, con tal convicción que la chica lo miro sorprendida, incluso se sonrojó un poco debido al alcance que dichas palabras podían tener en ideas que traicioneramente asaltaron su mente, sacudió su cabeza para librarse de aquellos pensamientos mientras ideaba una forma de hacerle pagar por lo que acababa de hacerle.
Para muchos, esa sería sin duda una apuesta arriesgada, pero el joven de pueblo paleta sabía que aquella chica era demasiado madura como para pedirle algo demasiado ridículo o problemático y que, pese a que hace nada lo había intentado ahorcarlo como solo lo haría su mejor amiga, tampoco le tenía tanta confianza como para excederse con dicha proposición, o por lo menos eso esperaba. Finalmente la chica habló.
-Me debes una revancha ¿Lo sabías? –Le dijo con una sonrisa confiada.
-Desde luego –aceptó este con la misma sonrisa en sus labios, internamente estaba aliviado de que solo quisiera eso.
-Bien entonces démonos prisa –dijo empezando a caminar de regreso al instituto.
-¿Eh?
-¿No te lo eh dicho? –Le preguntó con una expresión de inocencia- todos mis pokémon están en el gimnasio de la escuela, allí realizaremos el combate –le explicó con una sonrisa volviendo al camino.
-Ah… bue… -se detuvo en seco al acordarse de algo, todas aquellas chicas debían estar buscándolo todavía, era una locura volver, pero ya le había dicho que lo haría.
-¿Sucede algo? –Le volvió a preguntar en aquel tono de inocencia fingida que ahora ya le sonaba bastante falso.
-Nada –le contestó forzando una sonrisa mientras se adelantaba a alcanzarla.
Él había violado los más complejos sistemas de seguridad al irrumpir en los laboratorios secretos del equipo rocket, agua, magma y otros más, y lo había hecho sin siquiera sudar una gota, pero este día estuvo a punto de caer deshidratado, a la vuelta de cada esquina estaba apunto de ser descubierto si no era por alguna de la chicas que lo vieron antes era por alguna otra que se había sumado a la búsqueda, la cual más bien parecía una casería, y en cada ocasión tuvo que valerse de la agilidad que había adquirido en sus tres años de entrenamiento para trepar de un salto al techo y quedarse sujeto allí antes de que lo identificaran, la morena que lo acompañaba parecía disfrutar de cada momento, aunque también parecía impresionada por la excelente condición física en la que se encontraba el joven maestro. Lo único que Ash podía decir en su favor era que por lo menos no lo había delatado en ninguna oportunidad aun cuando cada chica con la que se topo le pregunto acerca de su paradero, ella solo contestaba que la había dejado cerca de la entrada y luego se había retirado y luego continuaba con su camino, finalmente llegaron a su destino, el gimnasio, era tal como Ash lo recordaba con varias arenas de combate y simuladores.
Lo único que quería era concluir con aquella batalla y regresar salir de allí antes de que alguna de sus admiradoras lo descubriera y tuviera que emprender la graciosa huida, sin embargo él no sabía, él no podía saber, que su contraparte no compartía sus mismos planes. Apenas se posicionaron para la batalla, la entrenadora saco un pequeño control remoto y encendió una pantalla gigante sobre la arena.
-¿Y eso? –Preguntó un tanto intrigado, la joven solo sonrió cosa que lo hizo ponerse un tanto nervioso, era algo increíble que hubiera enfrentado situaciones cercanas a la muerte sin siquiera mostrar el más leve rastro de duda pero las situaciones referentes a chicas aun podían desconcertarlo y bastante.
-No te preocupes, no es importante –le dijo tranquilamente restándole importancia- será un uno contra uno –dijo mientras tomaba una pokebola y la arrojaba dejando en libertad a un enorme GOLEM.
-¿Es aquel GRAVELER con el que venciste a Misty? –Le preguntó con curiosidad la chica solo asintió- perfecto –opinó el maestro mientras le hacía una señal a PIKACHU para que entrara en la arena.
-¿De nuevo con PIKACHU? –Le preguntó la joven un tanto contrariada, sabía que aquel era la elección predilecta de su contraparte pero esperaba que precisamente contra un pokémon de roca tan fuerte que había vencido hasta a pokémon de agua reconsiderara luchar con otro de sus compañeros.
-Digamos que es una forma de emparejar el marcador, hace tiempo venciste a una líder de gimnasio, especializada en pokémon de agua, con ese tipo roca, por lo que me parece justo que yo lo derrote con uno que por naturaleza este en desventaja ¿No te parece? –Le explicó con naturalidad, la muchacha parecía desconcertada por su extraña lógica pero no objeto nada, si acaso estaba subestimándola ya lo lamentaría luego.
-Empecemos
-Las damas primero –dijo gentilmente.
-¡GOLEM, lanza rocas! –ordenó con voz firme, el pokémon golpeo el suelo y empezó a lanzar rocas de todos los tamaños contra el pequeño roedor.
-PIKACHU usa ataque sorpresa para evadir y has círculos alrededor de GOLEM –le ordenó con voz clara el moreno.
Gracias a la velocidad de PIKACHU era imposible para el enorme pokémon de piedra seguirlo, ni se diga atinarle al blanco con una roca, PIKACHU incluso salto encima de algunas de estas para acercarse de manera más directa, cuando empezó a formar círculos alrededor del gigante de piedra este trato de seguirlo con la vista pero solo consiguió empezar a marearse. Giselle se percató de que al parecer esta era la intención de Ash, dejar que el pokémon cayera por su propio peso, que sobra decir era considerable.
-¡GOLEM no intentes seguirlo! –Le ordenó- ¡Has terremoto! –Su idea era que al sacudir toda la arena inevitablemente afectaría a PIKACHU y este estaría tan desorientado por un instante que sería presa fácil para una rodada directa de GOLEM, el pokémon dio un salto apenas espabiló lo suficiente para acabar con ese encuentro de una vez, pero ni el ni su entrenadora pudieron prever lo que sucedería después.
-PIKACHU cola de hierro "A" –ordenó con suma tranquilidad el pelinegro, el pokémon se detuvo de sus giros al instante pero antes de ejecutar la orden regresó a ver a su entrenador para asegurarse de haber escuchado bien, este solo asintió, el pokémon hizo lo mismo y atacó.
La cola de PIKACHU empezó a brillar con una tonalidad azulada, luego dio un salto con voltereta para asestar el golpe sobre su oponente antes de que este tocara el suelo. Giselle conocía aquel ataque, aunque no sabía que PIKACHU pudiera hacerlo, de todas formas su GOLEM tenía también gran resistencia contra los ataques tipo acero por lo que confiaba que el ataque de Ash no evitaría que su GOLEM terminara el terremoto atrapando a PIKACHU luego de caer, pero lo que vio cuando la cola del PIKACHU alcanzo a la gran mole de rocas la dejo sin palabras. El enrome pokémon que sin duda pesaba cerca de trescientos kilogramos salió disparado como una esfera de pinball golpeada violentamente, paso justo a lado de Ash a tal velocidad que incluso hizo que su ropa se agitara, finalmente choco contra uno de los muros del gimnasio el cual obviamente se hizo añicos bajo el peso del GOLEM que cayó totalmente inconciente en el suelo.
La entrenadora cayó sobre sus rodillas debido a la impresión, su GOLEM fue derrotado de un solo golpe, más específicamente por un coletazo de un pequeño roedor que seguramente no pesaría ni siquiera un vigésima parte que su oponente, una vez superado el desconcierto inicial regreso al pokémon a su pokebola y se preparo para levantarse y felicitar al joven moreno, pero este ya se encontraba frente a ella con su fiel colega en su hombro dirigiéndole una calida sonrisa.
-Has mejorado mucho –la elogió mientras le tendía la mano para ayudarla a levantarse, esta arqueo una ceja.
-¿Estas burlándote? –Le preguntó suspicaz mientras aceptaba el gesto y se incorporaba.
-En absoluto –le aseguró- planeas rápido, eres buena estratega, bastante acertada y, sobra decirlo, muy inteligente –enlisto con sinceridad, el rostro de la muchacha ardía como una bombilla navideña ante tantos elogios y la delicadeza con que los pronunció.
-Pero… -Inquirió sabiendo que debía haber un pero, de lo contrario no hubiera perdido tan rápidamente.
-Pero, aun no planeas más allá de lo ordinario –le explicó con calma- esta será la última habilidad que aprenderás en lo que a estrategia se refiere y solo contra oponentes con características que están más allá de lo tradicional, pero esto te sucederá solo en raras ocasiones.
-¿Cómo ahora? –Le preguntó un tanto sarcástica.
-Como ahora –le contestó este un tanto avergonzado- lo último que tengo por decirte, es que…
-¡¡¡¡AQUÍ ESTA!!!!
Ambos regresaron a ver el lugar de donde provino aquel grito, donde, para asombro y preocupación del moreno, todo el cuerpo estudiantil femenino del instituto, estaba reunido.
-Supongo que será en otra ocasión –dedujo de último antes de salir corriendo por la nueva entrada que el GOLEM de Giselle oportunamente fabrico durante su última batalla.
-¡¿Cómo?! –Exigió esta contrariada mientras se echaba acorrer al mismo tiempo dándole alcance antes que el resto de sus competidoras- ¡Espera! ¿Qué es lo que ibas a decirme? –Le preguntó algo agitada mientras corrían.
-¡Este no es el mejor momento! –Opinó el chico de manera apurada.
-¿Y cuándo lo será? –Le preguntó con sarcasmo- ¿Dentro de otros seis años?
No le respondió de inmediato, pero aprovecho una curva entre los pasillos para tomarla de la mano y adentrarse juntos en una de las aulas vacías mientras la turba los pasaba de largo.
-No necesariamente –contestó al fin mientras observaba distraídamente por la ranura de la puerta entreabierta- ¿Cómo crees que nos encontraron? –Preguntó de manera casual.
-¿Cómo podría saberlo? –Contestó a la defensiva, pero se notaba un tanto nerviosa.
-Por que tú encendiste las pantallas, proyectando nuestra pequeña batalla a todo el instituto –le contestó con desenfado.
-¿Cómo lo supiste? –Le preguntó bastante sorprendida.
-Lo sospeche cuando las vi aparecer en la entrada de la arena –le contestó sinceramente- pero me lo confirmaste hace un momento –le informó divertido por el sonrojo que la chica tuvo la decencia de exhibir al ser descubierta.
-Bueno… yo… -la muchacha intentaba excusarse pero el chico solo se reía levemente cosa que la hizo molestar- ¿Qué es tan gracioso? -le espetó.
-Lo lamento –se disculpó tras un momento dejando de reír- es solo que me resulta difícil creer que te quedaras sin palabras, en fin lo que quería decirte era que cuando te sientas lista para la revancha te estaré esperando en pueblo Paleta, incluso te presentare al profesor Oak –ofreció mientras se dirigía hacia la ventana.
-¿Piensas irte así nada más? –Le cuestionó al notar sus intenciones.
-Ya resolví todo lo que tenía pendiente aquí e incluso más –le informo con suma tranquilidad- nos vemos –se despidió antes de acercarse súbitamente y darle un pequeño beso en la mejilla como despedida antes de salir por la ventana, sacar a su PIDGEOT, subir al ave junto con PIKACHU y despegar antes de que algo más se lo impidiera.
Giselle por su parte había sido tomada totalmente por sorpresa con aquel gesto, tanto que incluso se olvido de despedirse del entrenador, solo se topo el lugar donde la había besado con un leve rubor en sus mejillas antes de salir de aquella aula y retomar sus actividades diarias, pero con una pequeña sonrisa que no dejo de adornar su rostro por el resto del día.
Continuara...
