Capítulo 1:


En una habitación amplia de forma oval se encuentran catorce contenedores metalizados, en el centro, un encapuchado los mira desde un pedestal. De repente, otro encapuchado se acerca a éste con paso apresurado.

-Maestro, ¿está seguro que el plan funcionará?

El primer encapuchado suelta una risa arrogante y levanta levemente la capucha, dejando ver una mandíbula fuerte color gris pálido con una cicatriz en la boca.

-Más que seguro, Kira, el plan funcionará.- Mira de reojo los contenedores y da un respingo.- Creo que ya los hemos dejado descansar suficiente tiempo. Encárgate de que él se rinda.

-Sí, maestro.


El corazón de la Materia Oscura es el Onix, un enigmático cilindro negro por el cual fluye la materia oscura, ahí va a dar la energía de los Sueños Oscuros cuando "mueren".


En el templo conde se encuentra en corazón van caminando dos Sueños Oscuros, el primero es un hombre que viste polera gris, pantalones y chaqueta negra y botas de militar color negro; la segunda es una mujer que usa una armadura completamente negra y casco que cubre completamente la parte posterior de su cabeza.

-Zero, me estoy arriesgando al ayudarte en esto.- Reprocha ella mientras dirige al otro por los pasillos.

-Lo sé, Diva, por eso te agradezco infinitamente, pocos se habrían atrevido a romper las reglas.- Responde Zero con voz neutral, Diva da un respingo y se detiene frente a una puerta.

-Está bien, sólo que quede claro que no son sentimientos.- Dice en tono firme mientras levanta la visera que cubre sus ojos; acto seguido introduce una especie de llave en la puerta y ésta se abre, ambos Sueños Oscuros entran al salón donde se encuentra el corazón, éste está rodeado de pedestales y artículos de gran valor.

Zero se acerca al cilindro y lo mira con interés, Diva se coloca a su lado y le dirige una mirada inexpresiva, como la de cualquier DD.

-¿Qué es lo que quieres?- Pregunta ella mientras se quita el guante de su mano derecha, Zero se queda viendo el cilindro por unos momentos.

-La energía residual... de los cuatro impuros.

Diva frunce el ceño levemente.

-¿Para qué?

-¿Tú sabes quiénes fuero ellos, y porque los llamaron "impuros"?- Responde Zero con tosquedad.

-Por supuesto.- Se nota un ligero desagrado en su voz.- Sintieron un sentimiento de manera extraordinaria, ahora sus descendientes pagan las consecuencias.

Zero frunce el ceño ante el comentario de Diva.

-Regresemos al tema, necesito sus energías residuales, por favor.- Dicho esto, saca de su chaqueta cuatro contenedores pequeños.

Diva le mira de mala manera, suspira pesado y toca con su mano cubierta la estrella de su frente mientras que con la otra penetra el cilindro. Tras unos segundos saca la mano mientras sujeta cuatro esferas de energía oscura y se las entrega a Zero, él se apresura a guardarlas en los contenedores.

-Ya está, ahora vete.- Ordena con sequedad Diva mientras se vuelve a colocar el guante.

-Sí.- Responde Zero y se da la media vuelta, no sin antes susurrar un "gracias".


¿Qué son los sentimientos? Para unos, algo que se siente, por pura logística, para otros, una dicha o una desgracia. Para nosotros es simplemente algo que los existentes sienten, los Sueños Oscuros rara vez los sentimos...


Una tenue luz le deslumbró, abrió sus ojos débilmente y miró a quien estaba frente a él. Aquel encapuchado de apariencia joven y mirada cínica estaba frente a él.

-Te dignas a despertar "elegido".- Dijo con remarcable burla en su voz y le dio una bofetada.- Tsk, eres patético, ¿cómo es que fuiste escogido eh... cómo te llamabas, así, Shinto Gee?

Shinto gruñó levemente y trató de zafarse de los grilletes que lo sujetaban a la pared, pero fue inútil, lo había intentado tantas veces que ya más bien parecía una rutina de todos los ciclos. "¿cuándo fue que nos atraparon?" pensó el sueño oscuro mientras miraba el suelo, escuchó a un lado el leve llanto de su hermano mezclado con quejidos y maldiciones de parte del resto de la banda. "¿Es así como terminamos?"

Él y el resto eran la Banda Zero, un pequeño grupo de "anormales" marginados por los demás sueños oscuros, eran muy jóvenes y tenían muchos problemas, pero estaban unidos en las buenas y en las malas. No se esperaban que una buena "noche" los de la Secta los atraparan y después torturaran por ciclos interminables. ¿La razón? Eran anormales, nadie los quería, eran engendros de los sentimientos... y Shinto era el elegido.

-Inútil, bueno para nada, debilucho.- Decía Kira mientras le aporreaba con un palo, le miró y sonrió con sorna.- Realmente no entiendo cómo puedes ser el elegido de la profecía.

-Y yo no puedo entender por qué no te han tachado de anormal si estás cargado de odio.- Respondió Shinto con una tranquilidad impresionante aún a pesar de que jadeaba.

-Es porque no es el sentimiento, es la mente.- Respondió Kira fríamente mientras le asestaba un último golpe en el abdomen.- El anciano dijo que hoy deberían tomar aire fresco, que pasen buena noche.- dicho esto se retiró de la sala.

Shinto respiraba irregularmente, por unos segundos sintió un gran alivio al saber que no estarían dentro de los contenedores por al menos una ocasión. Volteo y vio a su hermanito.

-Haku...

El niño le miró con sus orbes blancos, lágrimas escurrían por sus mejillas aunque ninguna expresión se mostraba en su rostro. "Extraño ese rostro expresivo." Pensó Shinto mientras miraba con cierto dolor a Haku, volteó a todos lados, era lo mismo, sus amigos sufrían tras el inexpresivo silencio de los sueños oscuros. Sus ojos se posaron en el bello rostro de quien se encontraba del otro lado de la sala.

-Goll.- Susurró con dolor, ella levantó el rostro y le sostuvo la vista; y bien dicen que una mirada cuenta más que mil palabras, el joven guardó silencio y bajó la vista, se veía que iba a ser una noche larga.


¿Sonreímos, reímos? Posiblemente no.

¿Lloramos, gritamos? Es probable.

Entonces, dime lo que hacen

¿Lo que hacemos?

Pensamos, razonamos, analizamos.

¿No sienten amor?

¿Amor? ¿Qué es eso?

Lo he escuchado pero... no sé qué sea

Lo siento...


Unos suaves pasos le despertaron de su letargo, abrió los ojos y se sorprendió levemente.

-¿A qué le temes?- dijo la infantil voz frente a él, aclaró su vista y distinguió a una niña, de negros cabellos desordenados, la piel gris pálido y la típica estrella de seis picos en la frente, sus ojos captaron la atención de Shinto, esos ojos blancos con estrellas grabadas. Por instinto o reacción retrocedió cuando ella avanzó, quedando contra la pared.

Cuando menos se lo esperó todos a su alrededor se volvió negro, como si estuvieran sólo él y la niña, un vacío se formó en su estómago.

-No te voy a lastimar.- Agregó ella en voz baja y extendió hacia Shinto su manita hasta posarla en la frente del chico.- Te voy a ayudar.

-¿Cómo?- Preguntó con un hilo de voz Shinto, súbitamente un vacío le invadió, se sentía como si su "espíritu" dejara su cuerpo, como si se hundiera en un tunel sin escape.

-¿Has pensado lo que hay del otro lado del espejo?- Fueron las últimas palabras que alcanzó a oír.


Dime algo

¿Has sentido que no estás solo?

¿O que estás solo?

El universo es infinito, ¿no?

Entonces podemos haber más de uno

O estar completamente solos

Nunca lo sabremos

¿O sí?


Bueno, aquí el primer capítulo más detallado ^^ etto... ¿que tal si sí incluyo PDs :3?

Pd. ¿qué les pareció?

Pd2. tengo planeado hacer un historia en FictionPress que hable sobre los integrantes de la Banda Zero.

Pd3. ¿Alguna idea de quién es esa niña, o ese encapuchado?

Bueno, ¡nos leemos!