Nota de los signos:
* *= sonidos de ambiente.
« » = pensamientos.
' ' = citando una tercera persona.
«' '» = recordando lo que dijo una tercera persona.
" " = palabras clave.
[ ] = comunicación a través de aparatos.
Racconto: cuenta la historia en algún punto del pasado hasta llegar al presente, la narración es más extensa que un flashback.
Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.
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Capítulo 2 Analizando el Terreno II
Una escena maravillosa se reflejaba en sus ojos, el hermoso ocaso de color rojo-anaranjado envolvía en llamas el cielo acompañado de un gentil viento refrescante que ondeaba su cabello suelto. Esa escena la describía, deseó que el viento la llevara a donde sea, solo quería huir. Sé cuestionó si fue correcto abandonar el único lugar que consideraba seguro.
Flashback
—¿Sapphire dónde estás? ya es hora de irnos no es momento de jugar —paseaba entre los arbustos una pequeña rubiecita.
—No quiero ir, ¡¿Por qué tenemos que dejar nuestro hogar?! —el gritó se escuchó multidireccional.
—Yo… no lo sé. Todos estamos asustados, por primera vez en muchos años dejaremos esta isla. —la tierna voz de la rubiecita se extendía por la zona.
Los ligeros rayos del sol pasaba a través del follaje, una sombra pasó brincando de un árbol a otro cayendo justo al lado de la rubia sin tomarla por sorpresa.
—Prométeme que no importa lo que pase no me dejaras sola. —la castaña no podía esconder la tristeza en su voz.
—Te lo prometo. —tocó el cabello de la chica para quitarle las hojas de los árboles.
Fin del flashback
—No necesito preguntar qué es lo que pasa, lo puedo ver en tu rostro. —dijo Yellow parándose a su lado sacándola de sus pensamientos— Es una vista esplendida igual que allá.
—Tú qué dices ¿Es correcto llamar a este lugar hogar, a pesar de que estemos con extraños?
—Recuerdas lo que Black dijo: 'todo saldrá bien si estamos juntos'. —dirigió su mirada a la cama donde dormían los dos chicos.
La castaña no dijo nada, vio el sol ocultarse atrás de la montaña y las primeras estrellas de la noche hacían acto de presencia.
Entrada de la Residencia
—Ya está oscuro, por qué mejor no esperan hasta mañana. —Gold apenas podía ver a lo lejos.
—Lo siento mucho pero cada quien tiene asuntos que atender. —dijo el maestro Rowan.
—Estoy muy agradecido de que acepten a los chicos. Sapphire puede ser testaruda en ocasiones pero tiene un gran corazón.
—Realmente no importa, con más personas en la casa le da vida. —sonrió Gold.
—Eso me recuerda que habrá más seguridad —Norman caminaba desde atrás en dirección a la entrada—. Blue ya tiene las indicaciones.
Los tres hombres se despidieron y abordaron un auto que se perdió de vista a la distancia.
—Gold, necesito que me hagas un favor. —Ruby le entregó una muestra de sangre, lo que pasó ésa tarde lo hizo reconsiderar.
Racconto
—Es un brebaje hecho a base de hierbas utilizado para rituales de "hermandad" —explico Birch—. Cuando depositas unas cuantas gotas de sangre de la otra persona lo aceptas como parte de ti. Eso da la sensación de beber sangre.
—Sin embargo este no es el caso; ya que es una ceremonia de compromiso. —continuó Norman.
Los dos chicos se quedaron helados. No daban crédito a lo que oían.
—De qué otra forma podríamos unir a las dos familias cuando convenientemente los herederos son un hombre y una mujer. —terminó el maestro Rowan.
Un grito al unísono se escuchó:
—¡¿Qué?!
—Esperen un segundo, ¿cómo que ceremonia de compromiso? —Ruby estaba frenético— Abuelo primero sales con el tema del libro y ahora me vienes con esto. ¡Quiero una explicación!
—¡E-Esto es un ultraje! —El grito de Sapphire fue tan escandaloso— ¡Papá jamás me hablaste de esto, solo decías 'nos quedaremos en casa de un amigo' y ahora resulta que estoy comprometida con un extraño!
Las últimas palabras no fueron del agrado del chico:
—¡Hey, tengo nombre y no pienses que para mí es exactamente un prado lleno de flores!
—¡Silencio! —Gritó el Gran Maestro— Ambos deben recordar cuál es su lugar, no son personas comunes. Son herederos de grandes familias y es normal este tipo de compromisos.
El silencio se hizo eterno, era incomodo permanecer ahí. Ruby pensó que debió haberse ido cuando pudo, ya era demasiado tarde. La puerta del Salón Principal volvió a abrirse esta vez entro Koga junto con el padre de Red cargando una enorme caja. Cualquiera que fuese su contenido sin duda era pesado. Fue difícil cargarla hasta donde se encontraba el Maestro Rowan.
—¿Cree que es seguro revelarle esto a los jóvenes? —preguntó el padre de Red.
—Están involucrados desde hace años —dijo el Gran Maestro— Nuestros errores con el tiempo se convierten en suyos.
Los adultos guardaron silencio, miraron la caja esperando las respuestas a todos sus problemas.
—Hace unos años que el sello se rompió. —El Gran Maestro pasó su mano sobre la caja.
Birch se giró hacia los jóvenes:
—Si deciden permanecer tranquilos y escuchar hasta el final les aseguro que sabrán el porqué de este compromiso.
—Qué no era el de querer unir a un grupo de amigos en una familia. —contestó Ruby
Birch rió:
—Si regresan a sus lugares podre contarles la historia que envuelve este misterio.
Contra su voluntad Ruby regresó a su asiento al igual que Sapphire.
—Como saben, desde antaño nuestro mundo tiene un sistema piramidal llamado Torneo —Birch comenzó a caminar alrededor de la mesa—. Solo unos cuantos tienen conocimiento de este, en pocas palabras la gente de clase alta. El control de gobernar en este mundo reside en una sola persona que dirige a todos, incluidos los gobiernos de los continentes. Esa persona es el campeón del torneo el cual recibe el nombre de Maximum Imperatorem. Su poder es incuestionable pero tiene un límite, pues gracias a que existe este torneo cualquier persona de la clase alta puede aspirar a ese puesto. El torneo se realiza cada cinco años y quien logre desbancar al actual campeón se corona como nuevo campeón; Para no hacerlo largo les diré el punto. Hace un poco más de dieciséis años para ser exactos, el Maximum Imperatorem fue atacado. El motivo nunca se dio a conocer y La Orden de los Guardianes ocultó por completo este incidente. En los próximos años hubo sucesos terribles en varios poblados. —Birch hizo una pausa para refrescar su garganta— El campeón fue declarado oficialmente muerto en el año X087. Con la muerte del Maximum Imperatorem y su consejo desaparecido, el torneo quedó anulado momentáneamente. Sin embargo después de tantos años el torneo ha regresado y es ahí donde entran ustedes.
—¿Quieren que consigamos el puesto de campeón? —preguntó Ruby.
—No —dijo el Gran Maestro.
—Entrar al torneo es su derecho como miembros de la clase alta. Pero conseguir el puesto de campeón no es nuestro objetivo. —Habló Norman— El punto de esta alianza es la ayuda que puedan brindarnos dentro del torneo. El Maximum Imperatorem murió, su consejo desapareció, y La Orden de los Guardianes quién vigila la paz, escondió este incidente y muchos más. Descubrir que es lo que trama la nueva administración es nuestro objetivo.
—En algún punto de la historia me perdí, ¿Quieren que entremos como infiltrados en el torneo? ¿Acaso hay algo más? —Preguntó Black.
—No les podemos decir con claridad el asunto ya que para nosotros es confuso. Aunque tenemos fuertes razones para dudar —habló Birch—. Cuando un campeón abandona sus funciones antes del torneo su sucesor tiene que ser alguien directo, este caso fue algo especial. Casi toda la familia del anterior murió excepto un infante, su nieto.
—¡¿Quieren decir que el máximo regente es un niño?! —interrumpió Pearl.
—No. Por aquel tiempo el niño era incapaz de tomar el cargo y se esperó a que cumpliera la edad de dieciséis años. Cuando subió al trono volvió a crear un nuevo consejo y a planear el próximo torneo. —dijo el Gran Maestro— Primero, tengo que aclarar que nunca nos inspiró confianza el campeón y su familia; más aún es el nuevo consejo. Segundo, el chico ha realizado unos movimientos bastante sospechosos que han puesto a La Orden de los Guardianes a la defensiva.
—Esto parece interesante, no cualquiera pone a la Orden de cabeza. —rió Gold.
—Lo encuentras gracioso ahora pero no para nosotros. —Dijo Birch— La Orden está encargada de mantener la paz y es un vigilante neutro del Torneo. Como tal es la única institución que vela por la gente de clase alta y común. Por eso se encarga de imprimir los libros de historia para las dos clases: uno destinado a la gente normal donde se omite el torneo y otro para la clase noble que detalla el torneo. Me tomo la libertad en decir que estos libros tienen incongruencias históricas. Algo sorprendente para una institución que posee la biblioteca más grande del mundo. Sé que debe ocultarle hechos a la gente común y evitar un caos, no obstante estamos en la misma situación.
—En su búsqueda del saber, el actual Maximum Imperatorem ha visitado bibliotecas, revisado manuscritos y viajado a templos antiguos. —Dijo Norman— Conforme avanzó en su investigación una palabra resalto en todo.
Los jóvenes se inclinaron hacia Norman como si esperaran una especie de premio.
—Ransei.
Claro que no era lo que esperaban, solo trajo más preguntas.
—En todos estos años que llevamos viviendo en este mundo, casi nunca, hemos encontrado indicios de esas criaturas místicas que se narran en la historia. Esos pokémon que una vez compartieron la tierra con nosotros. —dijo Birch— De lo único que tenemos pruebas es de la guerra que se desató y nuestra maldición. —Birch sacó de entre sus ropas una navaja e hizo un pequeño corte en uno de sus dedos, la sangre brotó y la frotó entre el resto de los dedos. Una bruma rodeó su mano y fue creando una estaca de hielo— El poder de las místicas criaturas se encuentra en nuestra sangre.
—Ruby ¿Recuerdas como termina el libro? —le preguntó el Gran Maestro.
Miró a su abuelo, desvió la mirada haciendo un esfuerzo por intentar recordar:
—La guerra estalló en el reino de Ransei. Los cinco sacerdotes abandonaron sus templos y se escondieron en la cámara de Arceus. Doce eran los guardianes que habían jurado lealtad a Arceus pero solo quedaban en pie cinco. Lucharon con todas sus fuerzas para acabar la guerra, fue imposible. Arceus dolido por lo que sucedió abandono este mundo llevándose consigo a las místicas criaturas. El mundo se sumergió en tinieblas, la esperanza se desvanecía, hasta que un joven guerrero se irguió en todo el caos; luchó con aquellos que alteraron la paz. Y las campanas sonaron en el reino de Ransei.
—Una tierra en conflicto, un dios que se llevó a la criaturas; descartando a los sacerdotes y los guardianes lo demás tiene sentido en nuestros libros de historia. El joven que trajó la paz es cambiado por un grupo de personas, esas personas son La Orden de los Guardianes. —Dijo el Gran Maestro— Ahí entra una coincidencia, La Orden tiene el mismo nombre que los guardianes que juraron lealtad a Arceus. Es en este punto donde creemos que ese libro llena un hueco en nuestra historia.
—Los autores se basan en algo para crear una historia —dijo Sapphire— Es mera coincidencia.
—Quizás. —Continuó el Gran Maestro— Fuimos a la editorial con la esperanza de conocerlo, no pudieron ayudarnos. Dijeron que llegó un paquete con el libro, el cuento fue tan fascinante que su distribución no tardo. Estando igual que en el principio tratamos de buscarlo por nuestros medios. Por años buscamos a Golead Estrumpen, pero es como si no existiera sobre la faz de la tierra. Cabe destacar que gracias a él nuestra búsqueda nos llevó a una pequeña pista —captando la atención de los jóvenes el maestro sonrió—. Esa pista esta aquí… es El Salón Principal.
Los ocho jóvenes estaban boquiabiertos. Gold derramó su séptima taza de té.
—¡¿Qué quiere decir con eso?! —preguntó Red.
—Cuando era niño mi familia adquirió esta tierra —el Gran Maestro comenzó a recordar— no había absolutamente nada a la redonda, una montaña completamente aislada, igual que ahora. Camine para ver lo que habían encontrado de especial mis padres en este terreno, la respuesta no tardo mucho, entre tanto árbol se encontraba una magnifica edificación, un templo olvidado que ni los años o la naturaleza pudieron con él. Su interior era cálido a niveles exorbitantes. Mis padres ordenaron la excavación de un pequeño canal a su alrededor para contrarrestar el calor, fue entonces cuando encontraron algo.
La anterior caja que habían traído Koga y el padre de Red fue abierta.
—Esta caja permaneció sellada por años, nunca supimos que contenía hasta hace poco, cuando el sello se rompió. —El Gran Maestro sacó cargando entre sus manos una especie de arma. Parecía una espada por su empuñadura, era ancha y hueca solo se marcaba el contorno, no tenia filo— La composición de los materiales en su mayoría es desconocida, en pocas palabras no existen en este mundo. Los materiales que resaltan son la roca ígnea, y la zeronita.
—Como saben la zeronita es un mineral bastante peculiar de energía cero que reacciona a nuestra sangre; se utiliza para fabricar armas y artefactos que nos permite canalizar nuestro poder y gracias a ello los objetos pueden ser almacenados en nuestro cuerpo. Al contener el mineral pensamos que seriamos capases de manejarla, gran error, nuestro centro de investigación y desarrollo no pudo encontrar información o alguien apto para usarla. —Explicó Norman.
—¿Está diciendo que "esa cosa", El Salón Principal, el libro y nuestra historia están relacionados? —Preguntó Gold.
—Por como lo mires todo indica que sí —respondió Norman.
—Sé lo que piensan y también estamos sorprendidos. Tales descubrimientos ponen en jaque a la Orden. —dijo Birch.
Los chicos quedaron estupefactos, estaban procesando toda esta información. Sin duda una gran tormenta se acercaba.
—Es demasiado para un día. Ya es tarde y deben estar cansados, pueden retirarse y continuaremos esta conversación después. —El Gran Maestro guardó el arma en la caja y desentumió su cuerpo— Olvide un detalle Ruby, tu prometida y sus acompañantes vivirán desde ahora en la casa.
Vaya sorpresa, Ruby olvido por completo el tema del compromiso, incluso los otros. Sin darle mucha importancia los jóvenes abandonaron El Salón Principal. Quién se estaría quebrando la cabeza por eso después de escuchar tremenda revelación. Parecía como si los ocho chicos tuvieran un fuerte dolor de cabeza, pues en conjunto se llevaron una mano a la frente. La noche estaba a punto de llegar, las horas que pasaron en El salón Principal fueron eternas. Algunos jóvenes decidieron estirarse ante la fatiga de estar sentados durante horas. Black y Pearl bostezaron, Blue al percatarse de ello decidió llevar a sus nuevos inquilinos a sus cuartos después de haberse despedido del resto.
—¿En qué piensas? Últimamente estás muy pensativo. —Gold miró a Ruby.
El chico de ojos carmesí tenia la mira perdida hacia la nada.
—Perdón, es que… —Buscaba la forma de decirlo— Olvídalo, ¿Dónde esta Red?
—No lo sé, después de salir se fue con prisa. ¿Quieres ir a buscarlo?
—No, no importa.
Dentro del Salón Principal
—Por un momento pensé que les contaría todo —dijo aliviado el padre de Red.
—Esa era mi intención al principio, conforme avanzó la conversación no me pareció necesario contarles la verdad. Poner mucho peso sobre sus hombros diciéndoles que esto es por venganza no quiero imaginar la reacción. —Dijo el maestro Rowan— Siguen siendo unos niños.
—Aun así ya es tarde, estamos en la mira de La Orden por nuestras investigaciones y por efecto ellos también. —Habló Koga.
—Es verdad, nos estamos haciendo de poderosos enemigos, nadie puede rivalizar contra esos dos. —dijo Norman.
—Eso hace que tengamos que dividirnos para buscar información. ¿Birch, ya tienes todo preparado? —dijo el maestro Rowan
—Sí, es probable que ya esté en el punto de encuentro.
—Perfecto. —dijo el maestro Rowan— Koga, Mitsuhide, necesito que me hagan un favor.
Los dos hombres recibieron un par de indicaciones del maestro, al cabo de ellas abandonaron el lugar. Ya estando solos los tres, hablaron con confianza.
—Birch ¿Ya hablaste con tu hija? —dijo Rowan.
—Todavía no.
—¿Estas esperando a que lo descubra ella misma y después te bombardee con preguntas?
—Qué quiere que le diga si ni yo sé lo que está pasando.
—Una maraña de problemas. —dijo Norman.
—Sí. Solo espero que Sapphire tenga la fuerza suficiente para no hacer nada imprudente.
En alguna parte de la Residencia
Estaba muy fatigado, la perdida de condición física era evidente. Respiró profundo humedeció sus labios y tragó un poco de saliva para refrescar su garganta. Deslizó la puerta; había un poco de polvo en el aire sin duda olía a encerrado, era un lugar olvidado. A Ruby jamás le gustó ese lugar, le traía malos recuerdos, pero ahora ese no era el asunto ya que pronto tendrían que volver a frecuentarlo. Prendió la luz, buscó un cubo y un trapo para limpiar, abrió en par las puertas para que se ventilara. Sacó objeto tras objeto, el dojo de la casa aún mantenía su equipo como nuevo.
—Sabia que estarías aquí, te traje algo. —el hombre caminó hacia él y le lanzó un paquete— Dudo que te quede el que usabas de niño.
Red abrió el paquete, contenía un judogi. Lo desdobló, era la talla de un adulto y el olor a nuevo le hizo recordar cuanto tiempo había pasado desde la última vez que practicó.
—Los únicos que se mantiene en forma son Gold y Blue. Hace años que Ruby y tú no practican ningún arte marcial.
—En aquel tiempo era raro ver a un adulto en casa. Tú y mamá nunca estaban así que ella era como una segunda madre para nosotros. Después mamá fue hospitalizada y… en esa época falleció la madre de Ruby. Él perdió el interés y conmigo fue igual.
—Sí, Caroline era alguien especial y ellos también, no merecían ese final.
Red miró con extrañes a su padre, había dolor en sus palabras.
—No olvides mostrar tu respeto. —Cambió de tema— Me iré pronto junto con Koga en una misión. Si necesitas algo no dudes en comunicarte con tu madre.
Salió del dojo despidiéndose de su hijo con un saludo en el aire. Mostrar debilidad era malo, pero recordar aquellos días… «…'baje la guardia, no necesito que tomes la responsabilidad por mí. Regresa con ella'…» Todavía siguen presentes y lo seguirán.
Zona oeste de la Residencia
—Muy bien el cuarto de aquí es para Sapphire, aquel de Black, ese es de Yellow y por ultimo Pearl. No es necesario decirlo pero siéntanse como en su casa. Vendré a buscarlos a la hora de cenar. —Blue se despidió y vio como los chicos entraron al cuarto más cercano.
—¿Cuál es tu opinión sobre ellos? —la pregunta la cogió desprevenida y se giró.
—No puedo decir mucho. El tiempo que pase con ellos me di cuenta de que sus instintos están muy desarrollados a pesar de su apariencia —Blue comenzó a pensar—. Puede deberse a un entrenamiento especial o la libertad que tenían en contacto con la naturaleza, no lo sé, quizás ambos.
—No esperaba menos de ti. —el hombre le entregó un sobre— No lo abras hasta que creas que es necesario.
—¿qué quieres decir con eso?
—Sabes que siempre tomamos medidas de seguridad y más desde que Ruby abandono la casa principal. Y ahora que hay más personas es necesario un protocolo. Ese sobre contiene los códigos de seguridad para estar en contacto con la división de inteligencia. —el hombre apoyó sus manos sobre los hombros de ella— Recuerda utilizarlo solo cuando creas que la seguridad de todos corre peligro.
—S-sí
—Estaré en una misión con Mitsuhide. —tan silencioso como llegó se fue.
Blue miró el sobre tentada de abrirlo. Una estrella ninja se incrustó en la pared con un mensaje. 'Te dije que solo en caso de emergencia'.
Fin del Racconto
Caminando en dirección al comedor el corredor fue un punto de reunión para los ocho chicos. Se miraron los unos a los otros, cómo describir esta escena… quien sabe. Red tenía el cabello húmedo, Blue parecía intrigada, los chicos nuevos… Bueno Black evitó cualquier contacto visual, Pearl miró a todos, Yellow jugó con sus dedos haciendo remolinos y Sapphire estaba molesta. Ruby y Gold tenían más curiosidad en Red. El resto de los jóvenes continuaron su camino.
—¿Y tú dónde estabas? —Gold tocó el cabello de Red.
—Limpiando el dojo, estaba más sucio de lo que pensaba. —metió su mano en la bolsa del pantalón y sacó un pequeño tubo que contenía sangre. Se lo aventó a Gold— ¿Puedes hacerme un favor?
—Qué curioso, justo ahora Ruby acaba de pedirme lo mismo. —Gold enseño las dos muestras de sangre— Algún día tendrán que hacerlo ustedes. Se la pasan evitando el centro de investigación y desarrollo. Tú —señaló a Ruby— tarde o temprano tendrás que ver a Crystal. Y tú —señaló a Red— Por lo menos ten la decencia de visitar a nuestra madre.
Gold salió refunfuñando hacia el comedor. Este sería un fin de semana largo.
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Miró a su alrededor, parecía seguro. Tenía que corre más rápido y encontrar un escondite, nada fácil si el viento esta en tu contra. Corrió entre los árboles, esquivando rocas y charcos. Escuchó a alguien acercarse. Se escudó detrás de un árbol y esperó a que su enemigo hiciera algún movimiento, nada. Pensó haberlo despistado… se equivoco. Miró hacia la copa del árbol y alguien venia cayendo con el puño estirado para darle un golpe. El estruendo que produjo el impacto se escuchó por todos lados, había polvo y escombros. Salió de entre la nube de tierra negándose a toser. Apenas y esquivó el ataque, lástima que quedó al descubierto. Miró a todos lados esperando que ese último ataque no delatara su ubicación, demasiado tarde, una flecha pasó cerca de su rostro haciendo un corte en su mejilla. La flecha impactó contra un árbol y congeló una parte de éste. El agresor parecía molesto, respiró profundo centro su mirada y tensó el arco, esta vez materializo tres flechas. Si una de ellas le daba en definitiva tendría problemas. Miró de reojo el hoyo que se había producido de la caída libre, una silueta fue apareciendo. Su agresor se incorporó, tronó su cuello, movió sus brazos y piernas parecía adolorido, después de un calentamiento tronó sus nudillos y adoptó una pose ofensiva. Tenía identificados a dos, buscó con la mirada a los otros que sin duda seguían bien escondidos.
—Shit —dijo al ver las flechas dirigirse a él, las había olvidado.
No le quedó de otra, tocó su mejilla y esparció la sangre en sus dos manos, materializó dos dagas plateadas y las lanzó. Desvió dos flechas, la tercera no. Estando distraído el otro tipo aprovechó esa oportunidad para ir a golpearlo. Ahora eran dos problemas, tenía que saltar para esquivarlos. Dio un salto atrás y… ya no pudo dar otro, su pie quedó atascado en una grieta. Volteó hacia atrás, otro de sus agresores le guiño el ojo, con su espada había dividido la tierra. Su agresor giró su espada y la tierra tembló, la grieta se convierto en zanja y un torrente de arena salió de ella que lo mando a volar. Otro de los agresores al ver eso tensó su arco y se dispuso a disparar tres flechas.
—Estas al descubierto, que mal —dijo alguien al verlo volar por los aires. Sus pulseras brillaron y formó una gran burbuja de agua. Creo un remolino dentro de la burbuja y lo dirigió hacia el cielo. El chorro de agua salió disparado a presión— Cual te dará primero: el agua o las flechas, si son ambos quedaras completamente congelado.
En el aire sin forma de defenderse vio venir tres flechas y el chorro de agua. A esa altura imposible esquivarlos. En milisegundos buscó un lugar donde pudiera atacar, vio a unos cuantos metros una zona abierta y con tierra. Decidió materializar una espada y adoptó una pose fetal para resguardarse de la caída. Las flechas chocaron con el chorro de agua y la congelaron. El bloque de hielo cayó partido a la mitad.
—No escaparas —dijo una niña trepada en un árbol.
Las ramas de los arboles crujían al ser arrancadas por él mientras caía. Antes de llegar al suelo quedó suspendido en el aire. Forcejeó esperando a que la fuerza de gravedad hiciera lo suyo.
—Eres muy ingenuo si piensas que con eso será suficiente —dijo su agresor desde un árbol— ¿Quieres volar por los aires de nuevo o te azoto contra el suelo?
—No lo sé, dime tú ¿Con cuál me provocaras menos cosquillas?
—Que arrogante —Levantó su brazo y lo movió a la derecha de una forma tosca. El individuo fue golpeado contra un árbol y cayó.
Tenía un aspecto terrible, la ropa estaba desgarrada y se veían varios moretones a través de ella. Le costó trabajo poder levantarse, ya no podía seguir huyendo.
—Hasta aquí llegaste —sus agresores le estaban apuntado con flechas, discos de agua y una espada. Llegaron los otros dos, uno de ellos tenía sus puños ensangrentados y el otro sonreía de su logró al azotarlo contra el árbol.
—Cinco contra uno es un número injusto, no obstante son muy lentos. —lanzó la tierra que tenía en su puño hacia sus captores.
Entre la polvareda pudo escapar hacia campo abierto. Clavó su espada y espero a que lo siguieran. Tres de los cinco corrieron hacia el individuo.
—¡Alto! —gritó uno de ellos al ver como los otros iban detrás del tipo— ¡No vayan! ¡Acaso no oyen!
—Déjalos, ya es tarde. —dijo el otro mientras sacaba una venda.
El agredido, gustoso de que su plan funciono sonrió. Ya estando los tres en su rango de ataque, pisó con fuerza la tierra desapareciendo su espada. La tierra se cimbró, se agrietó, salió vapor de ella junto con torrentes de tierra. Torrentes y más torrentes salieron enjaulando a los tres en un circulo de tierra firme, pequeños pedruscos se levantaron por el aire.
—Torpes. —dijo el individuo llevándose la mano en la cara— Eso les pasa por no escucharme.
Rocas y tierra comenzaron a caer, de todo ese terrible ataque de tierra solo quedo metal en el aire. El individuo respiró profundo, abrió ampliamente sus brazos y como si el metal fuera plastilina lo unió, lo moldeó y lo estiró. Los tres al ver eso decidieron escapar, el terreno era muy irregular por donde quisieran pisar. Tropezaron un par de veces y se levantaron. Uno de ellos decidió congelar la superficie terrestre, por la desigualdad del terreno le fue imposible. El agresor solo se rió al verlos y lanzó el metal.
—¡Haz algo con tu telequinesis! —gritó una chica.
—Mejor usa tu espada y arregla la tierra —le replicó la otra.
—Ya olvídenlo, miren. —al ver como el metal se acercaba, el chico desapareció su arco.
El metal se dirigió rápidamente hacia los tres. El individuo al ver que el metal ya los tenía, cerró su mano. Los tres chicos quedaron atrapados en un anillo metálico y sin poder atacar.
—¡Esto no es justo! —gritó la chica.
—Y se acabo. —abrió su mano cuando el metal los atrapo.
Los tres estaban deprimidos.
—Si me hubieran escuchado no estarían así —dijo uno de los que se quedo atrás.
—¡Nos hubieras enjaulado en tu agua! ¡¿Por qué no nos ayudaste si sabias que pasaría esto?! —le replicó la chica.
—Muy fácil, ellos no están siendo entrenados —se acerco el individuo— ¿Cuántas veces les he lanzado anillos metálicos y no los esquivan?
—6 veces con esta y siguen sin entender. —contestó el otro individuo mientras terminó de ponerse una de sus vendas— Me voy a descansar ya estoy agotado.
—Yo igual, ya son dos días de entrenamiento y no llegaremos a ningún lado. —dijo el otro quitándose sus pulseras.
Los dos se encaminaron hacia el campamento que estaba cerca. El otro individuo desilusionado miró a los chicos atrapados.
—Es sorprendente lo poco que avanzamos.
—Más sorprendente es que con un ojo puedas dar batalla. —le respondió.
—Y ahora me insultas.
—¡Hey, no piensan decir nada ustedes dos! —cambió de tema— ¡Garasha, Kiyomasa!
—Quejarme de que me va a servir —contestó el pequeño Kiyomasa.
—Es muy vergonzoso admitirlo pero tienen razón, fallamos otra vez. —contestó la pequeña Garasha.
El individuo de ojo violeta suspiró y cruzó sus brazos.
—Y bien ¿Cuándo piensas liberarnos?
—Tu tono de vos es muy alto Iris. —La voz de una joven dama irrumpió la conversación.
Los cuatro voltearon a ver a los tres adultos que se encontraban sentados mirando el entrenamiento.
—Claro para ustedes es fácil decirlo, solo están sentados alrededor de esa mesa contemplando el paisaje —musitó Iris.
El individuo de ojo violeta suspiró y se dispuso a liberarlos cuando una llamada lo irrumpió:
—Esperen un segundo —Miró su comunicador, el número era desconocido pero sabía quién era. Su rostro se tornó serio.
—Dime —contestó con voz áspera.
[—Que forma de contestar, por lo menos finge sutileza]
No hubo respuesta.
[—Bueno… Me entere de que te llevaste a mis muchachos a entrenar. Espero que no los agredas mucho, ellos son muy importantes para mí]
—Colress te lo dijo ¿verdad? Descuida son ellos los que me atacan yo solo me defiendo. Y para que estés tranquilo, te diré que no traje a todos.
[—Es grato saberlo. Otra cosa, ¿Te entrego Cyrus mi mensaje?]
—Sí.
[—Eso facilita las cosas para hablar seriamente contigo, "Einar"]
El ojo violeta se frunció al escuchar ese nombre. Caminó para tranquilizarse.
—Qué es lo que quieres.
[—Oh vamos, no me hables con esa actitud, recuerda que es por un bien común. Yo doy, tú recibes… Pero el tiempo se nos agota. Hace poco más de dieciséis años que sonaron las trece campanadas y de acuerdo a mis cálculos tenemos siete meses a partir de hoy. Recuerda, el Torneo es solo una fachada, si no te activas en ese tiempo no podrás cumplir tu sueño... No, no solo tu sueño, nuestro sueño.]
Apretó su puño a tal grado que sus uñas se enterraron en su palma haciéndola sangrar:
—Cumpliré, y tú recuerda cumplir con lo pactado.
[—¡Excelente! Todos brindamos por tu éxito, Maximum Imperatorem.] [*sorbos*] [—Mm... Este vino que trajo Cyrus es bueno, una cosecha excelente.]
«Esas palabras otra vez.» recordó que en la última ocasión se alteró.
[—No te parece interesante como un pequeño brote va germinando ante la adversidad. Una constante lucha de sacrificio y trabajo que ni el sol o la tormenta podrán parar. Su cuidador ha dedicado todo para guiarlo en este proceso de la vida y su trabajo dio un fruto exquisito. Sí así es, el constante sacrificio ha hecho de esta cosecha un excelente vino. Pero hay algo que me inquieta… mmm no sé que es… déjame recordar… ¡Oh sí, ya sé que es! Este vino me recuerda mucho a ti, pequeña uva.]
«…'déjame decirte que es una cosecha excelente. El año lo encontraras impreso atrás'.» su mente repasó todo «X087»
Todo quedó en silencio, solo se escucho la respiración de ambos a través del comunicador. Lo apartó y lo lanzó contra el suelo. Se tocó la cabeza y todo dio vueltas, al final cayó de rodillas en el suelo. Estaba demasiado alterado para poder pensar.
—¡Auxilió! —gritó desesperada la pequeña Iris.
Los tres chicos que aún seguían atrapados en el anillo metálico lucharon para poder escapar, estaban siendo arrastrados. Los otros individuos que estaban sentados alrededor de una mesa, notaron como se tambaleó y comenzó a levitar. Todos los objetos que tuvieran metal eran atraídos por una especie de imán.
—No puede ser —dijo Riley al notar quien era el causante.
El cielo se tornó oscuro, una tormenta eléctrica apareció. El viento se tornó hostil formando un remolino alrededor de él. La tierra tembló sacando todo el metal dentro de ella. La humedad en la atmósfera aumentó provocando la lluvia. Las ramas de los arboles se inclinaban siendo atraídos. Algunos rayos golpearon los árboles desatando el fuego. Todo era un caos. Lo objetos metálicos seguían siendo atraídos con mayor fuerza, produciendo un ruido chillante. Todo objeto que llegara acerca a él, era distorsionado y desintegrado.
Riley miró como los tres chicos eran arrastrados hacia el tornado:
— Caitlin, Grimsley, encárguense de ellos.
—¡No podremos hacer mucho, tienes de detenerlo! —gritó Grimsley corriendo hacia los niños junto con Caitlin.
—Lo sé —susurró Riley mientras corría.
Los otros dos que se habían ido a descansar, fueron despertados por la conmoción. Prácticamente el campamento había desaparecido.
—Pero qué… —Inspeccionó la situación, vio a los tres niños siendo arrastrados y a esos dos tratando de salvarlos. Riley corría con dificultad hacia el causante de todo— Yo apoyare a Riley, tú ve a ayudar a los niños —y se puso sus pulseras.
—Ok —se apretó las vendas.
Salieron corriendo a sus puestos.
—¡Es en este momento cuando necesitamos a alguien que sepa manipular el metal o el fuego! —gritó Iris.
—Tendrás que conformarte conmigo —Grimsley trataba de romper el anillo metálico con su espada.
Garasha y Caitlin emplearon toda su energía mental para frenar el arrastre .
—¡Ya casi nos acercamos! —Kiyomasa se asustó al ver el remolino a unos cuantos metros. Ese aterrador remolino que distorsionaba y desintegraba todo lo que entrara en su contacto.
«Tendré que crear una barrera, no durara mucho pero nos dará tiempo» Grimsley desapareció su arma y junto sus manos. Las apretó con fuerza y las fue separando poco a poco, entre ellas apareció un abismo negro. Sopló adentro y una burbuja negra se formó. Con el chasquido de sus dedos la reventó. Tres paredes de un color negro transparente aparecieron de la nada encerrando a todos dentro de un prisma triangular. «Bien con eso bastara…¿eh?» No podía creer lo que pasaba, la barrera comenzó a desintegrarse más rápido de lo normal. «No puede ser, esta succionando toda la materia.» El suelo que mantenía el prisma se fue agrietando cada vez más, tarde o temprano quedarían estancados. Los niños se asustaban al ver como el anillo metálico comenzó a contraerse.
—¡Duele! —gritaron al unísono los tres.
Estaban contra reloj tenían que sacarlos rápido, tenían tres problemas: el anillo metálico los oprimía, la barrera no duraría más tiempo y finalmente el tornado. Una sombra apareció sobre la barrera, Grimsley miró quien era y lo succiona adentro de ésta.
—Este anillo de metal no podrán romperlo fácilmente, puede que esto tarde un poco pero funcionara. —Tenía sus brazos cubiertos de roca y tierra.
—Justo a tiempo Bruno. —Grimsley se alivió un poco. Decidió materializar una espada negra para ayudarlo. «Apresúrate Riley.» Dirigió su vista hacia él.
Riley no había avanzado mucho. Cualquier camino que tomaba se topaba con un obstáculo que lo arrojaba.
—¿Qué fue lo que pasó?
Riley miró hacia atrás, el individuo apareció corriendo en zigzag esquivando y saltando los obstáculos. Cada objeto que se dirigía hacia él los encerraba en una burbuja de agua y los arrojaba lejos.
—No lo sé. Tenemos que detenerlo pero ese tornado metálico no me deja acercarme. —Riley le mostró lanzando una piedra hacia el remolino, la piedra fue repelida.
—Necesitamos fuego para detenerlo.
—Yukimura no está y Kiyomasa está atrapado, aun si lo liberamos no sabe controlar las flechas de fuego. No podemos usar elemento dominante así que utilizaremos generacional. Tendrás que encerrarlo en una burbuja de agua.
—De acuerdo pero ¿Cómo esquivaremos el tornado?
—Si no podemos atravesarlo tenemos que invadir desde arriba —Riley tomó del brazo al otro individuo y lo lanzó por los aires— Intenta aterrizar en las plataformas que voy a crear.
Se ajustó el sombrero y se dispuso a chasquear sus dedos. De la fricción salieron luces azules, lanzó tres de ellas a diferente altura creando plataformas flotantes. El metal que circundaba por ahí no permitió que creara más. "Einar" volteó a verlo, frunció el ceño y dirigió todos los objetos hacia él. «¿Y esa mirada?» Riley creó cinco agujas de luz y las lanzó hacia los objetos que venían haciéndolos explotar. Mordió su dedo y esparció la sangre en su palma materializando una espada corta. Corrió hacia el remolino para crear una distracción. Cada objeto que se aproximaba lo hacía explotar con las agujas.
"Einar" lo ignoró por un momento y dirigió su mirada hacia arriba. El otro individuo brincó en la última plataforma y saltó dentro del tornado con una burbuja en mano. Todo se detuvo de golpe. El remolino desapareció, los objetos dejaron de girar y permanecieron estáticos flotando. "Einar" estiró los brazos y en un segundo hubo una onda expansiva. Todo salió volando, los objetos, las rocas e incluso los árboles más cercanos fueron arrancados de raíz. No había nada alrededor de él, solo una nube de polvo.
—Eso estuvo cerca —Grimsley tenía las manos juntas, había reforzado la barrera— Menos mal que pudimos liberarlos antes de esto.
El anillo estaba partido en trozos, los tres niños permanecían inconscientes después de haber sido oprimidos. Grimsley afinó la mirada hacia donde estaba el otro grupo.
—Espero que Caitlin haya llegado a tiempo.
El viento fluía normal, llevándose el polvo en el aire. Una yerma y llana tierra se extendía a la redonda.
—Siento no haberte ayudado antes, Riley —Caitlin estaba sentada en el suelo.
—Actuaste rápido. —Riley miró el tobillo hinchado de Caitlin— Nos jalaste a los dos y en fracción de segundos creaste una barrera.
—Es una suerte que después de esto haya caído inconsciente. —Caitlin miró hacia donde estaba el otro individuo.
—Sí, una suerte. —Riley caminó hacia donde estaba él.
"Einar" inconsciente murmuro algunas palabras inaudibles para Riley, lo único fuerte y claro fue:
—…y Liam… lo siento mucho Liam, que es lo que me dirías en estos momentos…, Perdóname "Kai".
El otro individuo permanecía igual de inconsciente sobre el regazo de Caitlin. Su sonrisa indicaba que lo escuchó: «Me llamó "Kai"… hace mucho, mucho tiempo que no escuchaba ese nombre.»
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La prestigiosa Academia Reinford, una de las escuelas privadas de alto nivel destinada a la gente de clase alta ubicada en alguna isla. Para poder ingresar a dicha academia; el historial de cada posible alumno es revisado desde ancestros hasta la actualidad, incluyendo vínculos con otros clanes. Sin duda todo un "manicomio". Lo peculiar de esta escuela no es el absurdo territorio que posee, los diferentes grados educacionales o contar con dormitorios para sus alumnos. No, la Academia Reinford se destaca por una cosa: todos los clubs están dedicados a las artes marciales y cada alumno está obligado a pertenecer a uno.
—Respiren profundo y contemplen la majestuosidad de nuestra escuela. —Blue estiró los brazos de par en par como alabanza justo en la entrada.
Los chicos nuevos miraron asombrados ese lugar.
—¿Están seguros de que esto es una escuela? —dijo Pearl.
—Que no te abrume. —dijo Gold— Míralo como un santuario en donde millones de chicas lindas de todas las regiones están reunidas.
—Ok es hora de irnos —Red jaló de Gold hacia el patio— Ruby he traído al gato. Como siempre estaba detrás de todo lo que se mueve.
—Y a dónde vamos. —dijo Gold soltándose del agarre de Red y estirando su ropa.
—Con el director, el viernes no pude hablar con él.
Los chicos se fueron sin decir nada.
—Supongo que seré la única que les muestre el lugar. —dijo Blue ignorando lo sucedido y mirando a los otros— Tomen este folleto les dará una idea de lo que hay.
Oficina del Director
—Señor, acaba de llegar Ruby Rowan. —dijo la secretaria.
[—Que entre solo.]
El chico entró sin acompañantes a la oficina del director.
—Llegas tres días tarde. —Le recordó el hombre.
—Perdón, no tengo justificación. Supongo que esa información no le puede ser dada a cualquiera.
—En efecto. Solo el presidente y vice-presidente del consejo estudiantil pueden verla. —El hombre se giró en su silla y le lanzó un fólder— Y como Valeria no está tú eres el segundo a cargo, vice-presidente.
Ruby miró el fólder, decía: Sapphire Birch. Era un expediente grueso, le tomaría varias horas en leer.
En algún lugar de la Academia
—Las primeras horas de clase fueron terribles —se quejó una agotada Sapphire.
—¿Terribles? ¡Ustedes tres están juntos, yo soy el único que está en un grado diferente! —protestó Pearl— Me sentía como el bicho raro de la clase.
—Ya, ya, es hora del descanso y según el folleto que nos dio Blue, podemos comer en la cafetería o ir a los dormitorios y preparar nuestra comida. —dijo Black.
Los tres jóvenes voltearon a ver a Yellow.
—Me gustaría probar algo diferente no preparado por mí.
—Ok —respondieron los tres.
Siguiendo el mapa y sin poder dar con la dichosa cafetería los chicos no estaba de buen humor.
—Y otra vez un pasillo exterior, creo que estamos perdidos. —Black terminó por rendirse.
—¡Tengo hambre! —gritó Sapphire— Si no como algo, no me hago responsable de lo que pueda pasar.
—¡Como rayos es que una escuela puede ser tan absurdamente grande! —Pearl no podía creer lo incoherente de dicha instalación— ¡como una escuela puede tener todo esto! —le arrebato el folleto a Black y abrió una hoja al azar— ¿Qué rayos? Tiene un Helipuerto —cambió de página— ¿Incluso hay otros niveles de estudio en esta isla? Me rindo. —le regresó el folleto.
—Suficiente, me guiare por mi instinto. —Sapphire corrió por el pasillo y dio vuelta al final.
—¡Espera! —gritó Yellow siguiéndola.
*Crash*
Los otros dos corrieron detrás de ellas. Al llegar a la escena del choque no podían creer quien estaba delante de ellos. Es como si hubieran visto a un fantasma. Yellow estaba temblando. Pearl agarró con fuerza el brazo de Black. Sapphire seguía en el suelo por la velocidad que llevaba, así que todavía no podía ver con quién choco.
—Que dolor —dijo la castaña mientras se levantaba. Sintió como la tomaban de los hombros y la jalaban. Volteó a ver quién era— ¿Qué pasa Black? —pregunto al ver el rostro del chico. Dirigió sus grandes ojos color zafiro a la misma dirección.
Delante de ellos sacudiéndose el polvo estaba un chico de cabello castaño, les dirigió la mirada sin un mínimo de impresión en su rostro. Sus ojos color verde miraron fijamente el dije que colgaba de la cadena de Sapphire.
—Green —dijo Sapphire luchando por mantenerse en pie.
Oficina del Director
Ruby estaba en shock. Como era posible que su abuelo y padre, o el incluso Lord Birch, hubieran omitido esta información cuando se reunieron el fin de semana.
—Director Giovanni… esto…, pero… —no sabía que decir o incluso preguntar.
—Es algo sorpresivo lo sé. Incluso Lord Birch quedó en shock al enterarse de que él estaba aquí. Sufrió un desmayo y cuando se recuperó me pidió que ocultara este hecho de su hija, por al menos un tiempo. Te hago entrega de la información porque sé que realizaron una alianza hermana entre las familias.
—Alianza de compromiso, ella es mi prometida.
Giovanni se sorprendió al escuchar eso:
—Ya veo, como tu prometida tendrás que mantenerla bajo vigilancia eso facilita las cosas. Mantén todo esto en secreto y más importante, por todos los medios tienes que impedir que Sapphire Birch y Green Oak se encuentren.
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El segundo capítulo, gracias por leerlo. Espero que haya quedado claro cómo funcionan los poderes de los protagonistas y el uso de armas. Te imaginas lanzarles una pokeball, yo lanzaría una luxury ball en algunos.
Gracias a Neytan por sus reviews y un cordial saludo.
