Capitulo 1: El comienzo

Era un día soleado y muy bonito en la vida del campo, en donde en este momento se encuentra un hombre examinando sus cosechas en el jardín, luego alza la vista para ver el sol más deslúmbrate de lo normal. Este hombre era alto de tez un poco morena cabello negro y ojos celestes.

-Diego ven, la comida esta lista- el señor era llamado desde una casa de tamaño normal ni muy grande ni muy pequeño aunque un poco vieja y casi en ruinas, pero muy bien cuidada; el grito proviene de una mujer de su edad con un vestido sencillo, el pelo un poco largo que le llega hasta los hombros, pelirroja, y ojos castaño casi dorados y con una hermosa figura.

-en un momento voy-le responde el señor de nombre Diego con una sonrisa ante el llamado de su esposa. Al entrar a su casa deja su sombrero de campesino él un perchero pegado a la puerta y empezar a digerir sus alimentos en la mesa con su esposa Rubí.

Este es el matrimonio Ribera conformado por el señor Diego Ribera y su esposa Rubí de Ribera; los señores son unos campesinos que viven en el campo cuidando de sus cosechas un poco apartada del pueblo de Woolf, como a un día de su casa, ellos cada mes iban al pueblo para vender sus cosechas al mercado y comprar víveres ya que destetaban la vida del pueblo y han tenido fama de ser los muy amargados y locos ya que también vivía cerca de un bosque amplio llamado el bosque de las pesadillas; lo llaman así ya que tiene un aspecto muy tétrico y se han relatado historias de criaturas siniestras que aparecen en la zona y cualquiera que entre hay solo pocos salen vivos, los poco sobrevivientes relataban la existencia de creaturas de la noche que mataban sin contemplación alguna y que cualquiera que entre hay seria cometer un suicidio, mas sin embargo los señores no haciendo caso de los comentarios siguen viviendo su casa en el campo ya que la adoraba y no sabían hacer otra cosa más que los trabajos en sus cosechas y les encantaban su trabajo. Ellos hacinaban tener hijos pero al descubrir que la señora no los podía tener sus ilusiones se rompieron pero eso no los desanimo y aunque no podían tener hijos en su matrimonio vivían felices.

-creo que es hora de irnos amor- dijo el diego a su esposa en cuanto terminaron de comer, ya que era el día en el que viajarían a la pueblo con sus cosechas.

-si tienes razón- dijo la rubí con una sonrisa. Cuando estaban por salir de su campo de verduras observaron un árbol de cerezos en flor ya que estaban en primavera y ese día más que nunca estaba mucho más hermoso-es hermoso-dijo la señora

-si-respondió

Se disponían a seguir con su camino cuando la Rubí distinguió un movimiento en el monte debajo del árbol, ella mira el lugar como algo extrañada y asustada-Que es eso- pregunto haciendo que se esposo la mire extrañado

-de que hables-pregunto

-hay algo que se mueve cerca del árbol -respondió

-debe tratarse de un algún animal o el viento-

-no yo sé lo que te digo hay ahí algo y no es un animal ni el viento-respondió Rubí para luego acercarse al árbol y luego hacer una exclamación de sorpresa por lo cual su marido se le acerco preocupado

-que te sucede-pregunto mientras se le acercaba e intentaba ver qué era lo que puso en ese estado a su esposa.

-hay diego mira esto-exclamo mientras su marido se le acercaba y se sorprendía al ver a lo que su esposa se refería; en el tronco del árbol estaba acostada una niña que se le calcula a simple vista unos 5 años de pelo castaño corto y estaba muy mal herida.

-es una niña-exclamo el señor entre sorprendido y preocupado

-pobre niña, ¡no podemos dejarla aquí de seguro morirá¡-dijo Rubí cada vez más preocupada al ver que la niña se le dificultaba mas respirar.

-está bien- dijo Diego cargando a la niña en brazos y dirigiéndose con su mujer a la casa dejando por el momento su cosecha el carreta.

Llevaron a la niña a su cuarto y se dispusieron a atender sus heridas las cuales eran muy serias, pero pudieron atenderla y salvarla.

-menos mal, la niña ya está fuera de peligro- escalmo Rubí mientras arreglaba el cuarto, ya que lo desordenaron un poco mientras la atendían.

-sí, que bien-expreso Diego dando un suspiro de alivio ya que de verdad estaba preocupado por la niña.

-creo que voy a preparar algo de sopa quizás tenga hambre cuando despierte-

-está bien, yo te ayudo-

Estaban preparando la sopa cuando entraron en una conversación.

-quien pudo haberle hecho eso a una niña inocente-pregunto Rubí mientras su cara mostraban una mirada de enfado.

-no lo sé amor- dijo Diego notando la cara de furia de su esposa-pero no te preocupes, en el caso de que su familia no venga a cuidarla, nosotros lo haremos-

-si tienes razón aunque…- dijo Rubí mientras siguió cortando verduras para la sopa. Cuando ya terminaron sirvieron un plato para llevárselo a la niña.

Cuando entraron al cuarto vieron como ya la niña estaba sentada en la cama examinando todo y dispuesta a levarse, aunque con dificultad por sus heridas.

-oh por favor no te levantes- exclamo Rubí mientras le daba el plato de comida a su esposo y se acercaba a la niña para ayudarla, la cual la miro extrañada mientras la señora la acomodaba de nuevo en la cama.

-donde estoy- pregunto la niña con voz débil mientras miraba a la señora a los ojos.

-en nuestra casa, estas bien, como te sientes-pregunto Rubí

-un poco débil pero estoy bien no tienen que preocuparse tanto por mi-respondió

-pues claro que estábamos preocupados, no te imaginas el susto que nos diste-dijo el señor mientras se acercaba a ellas y dejaba la sopa en el regazo de la niña.

-come algo de seguro estas muy débil-dijo Rubí mientras le acariciaba el pelo como una madre cuidando a su hija.

-gracias pero no quisiera seguir molestándolos, creo que lo mejor será que me valla-dijo la niña mientras bajaba la mirada avergonzada por la atención dada por los señores.

-tonterías, debes comer, recuperarte de esas heridas y luego veremos que hacemos-dijo Diego mientras tomaba la cuchara con la sopa, la soplaba y se la extendía a la niña para que la tomara.

-muchísimas gracias-dijo la niña mientras que poco a poco Diego le dada de su sopa hasta desaparecer de su plato.

-y bien, ahora dinos cómo te llamas pequeña-dijo Rubí mientras le retiraba el plato ya vacio y se lo daba a su marido quien lo dejo en la mesita de noche al lado de la cama.

-no lo sé- dijo la niña al momento de tomar su cabeza que al parecer le dolía tratando de recordar

-sabes quiénes son tus padres, quien te hizo esto-siguió insistiendo Rubí al ver que posiblemente la niña podía tener amnesia.

-no lo sé, no lo recuerdo-dijo la niña esta vez agarrándose la cabeza con las dos manos, al parecer su dolor aumentaba.

-lo mejor será que no se esfuerce dejémosla descansar, quizás lo recuerde más tarde no crees- dijo esta vez Diego al ver luego lo deprimida que estaba la niña.

-creo que sí, descansa- dijo Rubí mientras acostaba a la niña y la cubría hasta el cuello con las cobijas.

-otra vez mis más sinceras gracias-expreso la niña al quedarse dormida casi inmediatamente después de cerrar los ojos.

Los señores se retiraron de la habitación después de asegurarse de dejar a la niña dormida-y ahora que haremos-pregunto el señor mientras se sentaba en un sillón al lado de la chimenea y al frente se sentaba su esposa en un sillón casi igual al de él.

-diego he estado pensando-dijo Rubí alzando la mirada que antes tenía baja para ver a los ojos a su esposo-no podríamos pensar en la posibilidad de adoptar a esa niña-dijo mientras en sus ojos se iluminaban al pensar en esa idea.

Diego la miro sorprendido e ilusionado también al pensar en esa posibilidad, pero luego mostro un rostro serio al pensar en algo-esa idea me agrada, pero no has podido pensar también en la posibilidad de que esa niña recuerde quien es o que su familia la encuentre y se valla de aquí-

-si tienes razón, pero mira por el lado positivo la cuidaríamos y le daríamos todo el amor que no podemos darle a nuestros hijos; ya que tanto tu como yo sabemos perfectamente que yo, por más que quisiéramos, no podremos tener ningún hijo y te voy a decir que es lo que más deseo en el mundo. Quizás tengas razón y puede que se vaya una vez que lo recuerde todo o que su familia venga a buscarla, pero hasta entonces sabremos lo que es darle cariños, cuidados y sobretodo el amor que esa creatura se merece-en cada una de asa palabras Diego pudo ver en los ojos de su mujer un brillo especial que no había visto nunca, parecía que de verdad tiene ilusiones de ser madre y no la iba a desaprovechar ahora que tenía una posibilidad, algo que muy dentro del tampoco quería perder.

-estás segura de soportar su ida una vez que eso suceda-pregunto mirándola directamente a los ojos para ver su determinación en la pregunta, cosa que vio en el instante en que la vio.

-si-

-está bien, ahora solo hay que ver si ella se quisiera quedar con nosotros- dijo mientras se levantaba y de nuevo tomaba su sombrero-voy a tratar de llegar rápido para que podamos hablar con ella-dijo mientras abría la puerta i se disponía a irse-no es necesario que me acompañes mejor cuídala-dijo al ver como su esposa se levantaba del sofá con la intención de acompañarlo y la despedía mandándole un beso y una sonrisa.

Unos minutos después de su esposo se había ido decidió ver como seguía la pequeña que ahora dormía en su cama. Al entrar la vio plácidamente dormida parecía un angelito pensó al momento de sentarse en la cama y acomodarle el pelo un poco desordenado. Cuando movió un mechón que le molestaba en los ojos deja también al descubierto su cuello en el cual diviso una marca muy extraña de color casi negro, al principio pensó que era un lunar pero luego lo miro bien de se dio cuenta de que esa mancha tenia forma de luna que supuso era algo así como una marca de nacimiento.

Diego ya había llegado unas hora después aunque un poco molesto pareció que se volvió a pelear con uno de los dueños del mercado. Unos minutos después de que llego la niña empezó a abril los ojos de nuevo.

-Que bien que ya despertaste-dijo Rubí mientras se sentaba en la cama.

-lo mejor será que me vaya no quiero ser una carga-dijo con una dulce voz la niña mientras intentaba levantarse pero no pudo ya que sus heridas todavía la dolían.

-no sé de donde sacas que eres una carga cuando no lo eres-dijo Rubí mientras la volvía a acomodar en la cama.

-pero… pero…-dijo la niña pero fue interrumpida por el señor.

-ya te lo dijo tú no eres ningún estorbo para nadie además de que estas débil-dijo mientras también se sentaba en la cama.

-muchas gracias a pesar de que no me conocen me ayudaron, muchas gracias- dijo la niña mientras las lagrimas corrían por sus ojos, las cuales Rubí limpio con un pañuelo gesto que la pareció muy maternal a su esposo.

-fue un gusto ayudarte, pero dime con lo que dijiste quiere decir que lo recuerdas todo- dijo Rubí mientras la abrasaba para que se tranquilizara.

-no sigo sin acordarme quien soy pero… siento que nunca nadie ha tenido una muestra de afecto hacía conmigo y las lagrimas salen por que si- dijo mientras seguía llorando.

-oh no llores recuperaras la memoria y a tu familia te lo aseguro-dio Rubí mientras la abrasaba con más fuerza.

-señora algo me dice que no lo recuerde o mejor dicho no quiero recordar no sé porque pero siento que es horrible-dijo mientras la abrazaba a ella también como buscando refugio. Al escuchar esto los señores deduciros que el pasado de la pequeña era muy doloroso y que lo mejor era dejarlo así.

-ya ya no llores, vamos sonríe seguro te ves mejor así- dijo Diego mientras tomaba el rostro de la niña y le limpiaba las lagrimas con sus pulgares. En ese momento tanto el señor como la señora se dieron cuenta del color de los ojos de la pequeña, color verde que casi se podrían confundir con las esmeraldas más valiosas las cuales apostara que si estuviera contenta brillarían mucho más que en ese momento ya que se dieron cuenta que estaban algo apagados de seguro por no poder o no querer recaudar su pasado.

-nosotros cuidaremos de ti si lo deseas, podrás vivir aquí y te daremos mucho cariño y afecto, tal vez no podremos darte lujos pero trataremos de darte mucho amor-dijo Diego mientras esta vez la abrazaba.

-agradezco su oferta pero no quiero molestar y tampoco ser una carga para nadie que dirían sus demás hijos-dijo la niña mientras se acomodaba en las piernas de Diego, aunque no sabe por qué se sentía segura y protegida a pesar de estar segura de nunca haber visto a esas personas en su vida ya que lo que sentía en ese momento no lo sonaba haberlo sentido nunca.

-nunca hemos tenido hijos, por eso es que te pedimos que te quedes por lo menos hasta que decidas irte, se que sonara egoísta de nuestra parte pero de verdad quisiéramos que te quedaras-dijo Rubí en voz casi suplica ya que empezaba a perder las esperanzas.

La pequeña al verle a los ojos pudo ver que decía la verdad y que de verdad deseaba que se quedara en la casa como su hija, cosa que de alguna manera le alegro y le emociono mucho-de verdad no molestare a nadie al quedarme aquí-pregunto para estar segura de la respuesta que les daría.

-si es lo que más quisiéramos en este mundo- dijo esta vez Diego acariciándole el pelo.

La pequeña los miro a ambos y luego contesto-está bien me quedare-luego de decir esto sintió como los brazos de la pareja la abrasaban con fuerza lo cual le hizo sentir muy bien ya que sintió todo el amor y el cariño que podían darle.

-gracias nos hace muy felices tu decisión- dijo Rubí mientras trataba de contener las lagrimas pero un par de ellas se escaparon, pero luego sintió como se las limpiaba y al abrir los ojos se dio cuenta de que se trataba de la pequeña lo cual le hizo sonreír.

-no gracias a ustedes por querer darme este amor que de verdad gracias- dijo mirando a los dos.

-bueno creo que es ahora de las presentaciones-dijo Diego con una gran sonrisa aunque también se ve que está aguantando el llanto por la felicidad-soy Diego Ribera aunque me gustaría que me llamaras padre-dijo Diego diego mientras estrechaba su mano tres veces más pequeña que la suya.

-es verdad, soy Rubí Ribera soy también la esposa y también me gustaría que me llamaras mama es lo que más desearía-dijo mientras estrechaba la mano.

-no creo acostúmbrame rápido a eso-dijo la pequeña mientras bajaba la mirada avergonzada y con un sonrojo que se le veía en las mejillas haciéndole ver más linda.

-se que no lo harás ahora pero espero que sea pronto, no te vamos a presionar- dijo Diego

-gracias y en cuanto a mi nombre no lo recuerdo, sigo sin recordar nada- dijo la niña todavía avergonzada.

-ese no es problema podemos ponerte uno si tu lo deseas-dijo Diego mientras le sonreía

-en serio muchas gracias les prometo que aunque recuerde quien soy me seguiré llamando así-dijo la pequeña emocionada y por primera vez sonriendo lo cual dejo encantado a los señores ya que como supusieron le ve hermosa sonriendo.

-bueno en ese caso, quisiera que tu nombre sea especial, que signifique algo hermoso-dijo el señor mientras tomaba una pose pensativa.

-ya lo tengo-dijo Rubí dando una palmada con sus manos asustando a los presentes – Sakura sería un bonito nombre-dijo mientras sonreía.

-Sakura-repitió Diego examinando el nombre-si, si tienes razón me gusta ese nombre; tú qué dices- mirando con dulzura a la niña.

-yo la verdad es el nombre más bonito que he escuchado me gusta mucho-expreso ella con una sonrisa encantadora al parecer de verdad le gusto el nombre.

-bien está decidido te llamaras Sakura de ahora en adelante-dijo Rubí abrazándola y besando la en la frente-bueno ya es hora de que duermas debes seguir débil- dijo mientras la arropaba y le volvía a besar la frente-hasta mañana-

-que descanses-dijo esta vez Diego mientras apagaba la velita en la mesa de noche y se acerca también para besarle la frente-hasta mañana-dijo para luego retirarse con su esposa con una sonrisa.

-buenas noches- dijo la Sakura mientras se acomodaba para dormir mejor-mamá, papá-dijo mientras se dormía con una sonrisa en el rostro.