Hola a todos! Millones de gracias por su apoyo y reviews :) Espero que esta historia pueda seguir gustándoles.
Estaré actualizando cada una semana más o menos :)
Un beso a todos.
Capítulo 2
La decisión más difícil
"Dame tan solo un par de días más. Mi cabeza esta llena de cosas, y sinceramente me cuesta mucho pensar. Además ahora a mis padres se les ha clavado la idea de irnos de vacaciones, y sinceramente ya no se que hacer. Tranquiliza a Harry, y dile que por favor no se impaciente. Mientras comunícate con "ellos" y diles lo que deseamos hacer.
Suerte.
Hermione"
Hermione le ató el pergamino a Pig, y este se alejó rápidamente. Hace diez minutos le había llegado la lechuza de los Weasley. Ron le estaba preguntando que si ya estaba todo listo, y al sentirse presionada más se angustió.
Había pasado tan solo un día desde su llegada a casa, y estaba evitando a toda costa mantener conversaciones largas con sus padres, así que estaba prácticamente todo el día en su habitación. Ni siquiera había tocado los libros de horrocruxes que "tomo prestados". Antes de dedicarse a hacer algo, tenía que resolver el tema de sus padres.
No pasaban más de diez minutos, sin que ella estudiara sigilosamente el vecindario por su ventana, y en las últimas horas otra preocupación se le había sumado. Aunque ella se fuera, se escapara de su hogar (aquella era la única idea que tenía para marcharse), cuando Voldemort se enterara, era capaz de ir y torturar a sus padres solo para saber donde se encontraba. Ahora además de tener que abandonarlos, tenía que ponerlos a salvo.
Hermione sabía que la única manera de que ellos se marchasen y se escondieran, era que ella les dijera la verdad, pero eso traería demasiados problemas y además se negarían totalmente a dejarla partir.
-Tal vez si se olvidaran de mi todo sería más fácil… -Pensó en voz alta. Crookshanks maulló y Hermione se quedó mirándolo concentradamente. Abrió de a poco la boca, mientras su cerebro trabajaba a toda velocidad.
Y cuando su trance terminó, se puso a buscar frenéticamente en su estantería por un libro en particular. Cuando lo encontró, cerró con fuerza sus ojos, sintiéndose terriblemente mal por lo que estaba pensando en hacer. Borró la culpabilidad de su mente, y se sentó en la cama buscando el capítulo que necesitaba.
La mente.
La compleja ventana del ser, no es inmune a la magia.
Hermione pasó las líneas de los párrafos siguientes con rapidez, queriendo encontrar lo que buscaba a la brevedad. Como si eso fuese a quitar lo horrible de su futuro actuar. Pero no quería pensar en ello aún. Hermione encontró la página que necesitaba y comenzó a leerla detenidamente.
Creación de memorias falsas en el individuo:
Si bien encantar la mente es difícil, para un mago experimentado, no requiere más que un esfuerzo extra. Para implantar memorias falsas en una persona, se requiere de mucho cuidado y precaución y también de una experiencia considerable.
Asegúrese, primero que todo, de tener claras las memorias que desea implantar en el sujeto, es de suma importancia, que mientras los apunta con la varita les hable claro, sin que se le escape ningún detalle, pues podría traer consecuencias catastróficas.
Ahora, teniendo aquellos puntos en cuenta, asegúrese de leer detalladamente los siguientes pasos para la satisfactoria implantación de memorias.
Advertencia: Antes se continuar su lectura, debe tener plena consciencia de que el efectuar de manera errónea este hechizo, puede traer consecuencias graves para el individuo, ya sea, pérdida completa e irreversible de memoria o confusión permanente. En casos más leves puede provocar un dolor de cabeza intenso y desmayos recurrentes.
Si esto sucede, asegúrese de llevar al paciente lo más rápido posible a su centro de sanación preferido.
Si experimenta ceguera parcial, si no es capaz de controlar su varita con precisión, o no puede realizar apariciones, asegúrese de inmediato de contar con alguien que lo ayude para rápidamente contactar a su sanador.
Otras complicaciones, o las mismas implicadas, pueden llevarlo a usted a pasar por un juicio del ministerio de magia, al violar el decreto número quinientos setenta y ocho del uso indebido de la magia otorgado por el departamento de seguridad mágica.
Sin alguna otra introducción y teniendo todo esto en cuenta, he aquí los pasos para llevar a cabo este complejo hechizo.
Identifique al individuo, teniendo en su mente claro todo lo que quiera implantar en su memoria.
Con su varita, apúntelo y realice un hechizo de hipnosis (véase página 532, "hechizos hipnóticos y como llevarlos a cabo"), en cuanto el sujeto muestre signos de hipnosis (detallados en la referencia dada anteriormente), comience a recitar, sin titubear y con la voz clara, todo lo que usted desea que su sujeto experimental recuerde y todas las nuevas memorias que él debe tener.
Termine el hechizo y compruebe que haya dado resultado. De no ser así, diríjase a un sanador inmediatamente.
Tal vez pueda creer que no es un hechizo tan difícil de llevar a cabo. Pero es necesario un nivel de concentración elevado, más una técnica mágica envidiable. Si usted no posee estas características, absténgase de realizar el hechizo.
Hermione terminó de leer y noto que le sudaban las manos y respiraba agitadamente.
-¡Querida la cena está lista! –Le gritó su madre desde la planta baja, haciendo que Hermione pegara un salto. Hermione no podía creer lo que acababa de decidir.
-¡Ya voy mamá! –Contestó cuando logró proferir un sonido. Se levantó de la cama metiendo el libro en uno de sus cajones. Guardó también el profeta (que llegaba a su habitación cada mañana), y miró por la ventana una vez más. Todo estaba tranquilo. Su eterna vecina de enfrente paseaba a su perro color chocolate, mientras dos niños jugaban sonrientes unas casas más allá. Estaba anocheciendo de a poco. La madre de uno de los niños se acercó a él y diciéndole algo al oído, le dio un beso en la cabeza, para volver a meterse en la casa.
Hermione suspiró.
¿Cómo todo en el mundo exterior seguía siendo tan normal, mientras ella sentía que su mundo se desmoronaba cada vez más rápido?
Y recordó la sensación que tuvo cuando se dio cuenta de que no volvería a Hogwarts. No dudó ni un solo segundo en seguir a Harry hasta donde fuese, pero últimamente con todo lo que estaba viviendo y con las decisiones que estaba tomando, se estaba cuestionando un poco como sería si se ella se quedara. Probablemente en vez de enfrentarse al mago más tenebroso de todos los tiempos, lo más complicado que haría sería enfrascarse en uno de esos interminables ejercicios de aritmancia que tanto le gustaban, o tal vez tendría que meterse en una pelea haciendo cumplir su rol de prefecta y tendría que estudiar hasta que se le secaran los ojos para los EXTASIS, pero nada más que eso.
Pero no. Claro que no. Hermione se reprendió internamente por estar cuestionándose cosas así. Harry había sido el primer chico que no la encontró lo suficientemente odiosa como para hacerla aún lado, hasta que el mismísimo Ron terminó aceptándola. Desde primer año fueron prácticamente inseparables, juntos, siempre juntos. Y un trío no funciona de a dos. Y ella no era cobarde, claro que no lo era, si desde los once años había escapado de un perro de tres cabezas, había sido petrificada, atacada por un sauce boxeador, había sido perseguida por un incontrolabre hombre lobo, e incluso se había enfrentado a mortífagos en varias ocasiones. Estaba dispuesta a dar lo que fuera para ayudar a que el mundo fuera un mejor lugar para vivir, incluso si eso significaba alejarse de casa y proteger a sus padres a como diera lugar.
Se enjuagó una lágrima cogiendo su varita, que guardó en el bolsillo trasero de su pantalón (sólo por si acaso) y se dispuso a bajar a cenar.
-¿Estás segura que estás bien?, ¿no te estarás enfermando?, si quieres podemos posponer el vuelo a Italia… -Comenzó su madre, cuando Hermione con notables ojeras y semblante preocupado, intentaba comerse su cena sin parecer nerviosa y preocupada.
-No mamá, te digo que estoy bien. No te preocupes enserio, no hace falta posponer el vuelo ni nada… -Contestó Hermione con falsa tranquilidad. Su padre la estudió con la mirada ceñudo, pero prontamente volvió a comer con naturalidad. –Supongo que simplemente extraño a mis amigos…
-Pero hija, ¡si nada más los viste ayer! –Se quejó su padre
-¿Estás segura que ninguno de ellos es tu novio? Puedes decírnoslo… -Dijo su madre con esperanzas. Hermione se ruborizó un poco. Lamentablemente ninguno de ellos era su novio, el único que le interesaba que lo fuera, no mostraba muchas señales de corresponderla. Aún.
-No mamá, deja eso… Son mis mejores amigos, es un poco obvio que los extrañe, los conozco desde que tengo once…
-Está bien, está bien –Se resigno su madre
-¿Ya tienes todo planeado sobre lo que llevarás a Italia? –Preguntó su padre. A Hermione se le hizo un nudo en el estómago y reprimió las dolorosas ganas de llorar.
-No aún… tengo que decidir entre algunos libros… y no lo sé…
-No te veo muy animada con el viaje –Se quejó su madre. Hermione dio su mayor esfuerzo de esbozar una sonrisa, y de contestar con entusiasmo.
-¡Por supuesto que lo estoy mamá! –Contestó sonriendo, y su madre pareció satisfecha.
-No te darás ni cuenta como se pasan volando estos tres días y ya estamos sobre el avión, podrás traer a Crookshanks y… -Su madre comenzó a planear un montón de actividades mientras Hermione solo sonreía y asentía. Estaba demasiado preocupada y demasiado angustiada para seguir poniendo atención. Terminó la cena con inusual rapidez, y se excusó diciendo que tenía que terminar un libro pronto. Sus padres no se extrañaron, Hermione siempre deseaba terminar los libros rápido, y la dejaron ir. Pero ella antes de subir, no se resistió de darle un fuerte abrazo a cada uno y luego se marchó escaleras arriba llorando con ganas.
Se encerró en su habitación y se tiró a la cama boca abajo. Lloró desconsoladamente por un buen rato. Crookshanks pareció darse cuenta de la pena de su dueña, y se subió a la cama con ella, frotándose amigablemente contra su espalda. Hermione se dio la vuelta, quedando tendida boca arriba, y acomodó a su gato en su vientre, acariciándolo mientras las lágrimas no dejaban de caer por sus mejillas. Se oscureció por completo, y ella no pudo sentirse más desolada. Pero la decisión ya estaba tomada, lo estuvo antes de que leyera aquél libro. Estuvo tomada desde el minuto en el que se le ocurrió. Aunque eso no significaba que era fácil. En cuanto lo hiciera, sería lo más difícil que haría jamás en su vida. Estaba segura que hasta matar a Voldemort, sería más fácil.
El sonido de una lechuza repiqueteando contra la ventana, la hizo sobresaltarse, y su gato asustado se bajó de un salto de la cama. Hermione limpió sus lágrimas y abrió la ventana dejando pasar a la juguetona lechuza a su habitación. Antes de prestarle atención, se aseguró de que nada raro ocurriera en el vecindario. Continuaba todo tranquilo.
Se le dibujó una media sonrisa en el rostro cuando se dio cuenta de que era Pig quien revoloteaba feliz en su cuarto. Encendió la luz de la habitación y tomó al ave juguetona entre sus dedos. Le acarició un poco la cabeza, y luego desato el pergamino que traía atado a la pata. Abrió uno de sus cajones y saco un poco de comida para ave que guardaba para las visitas de las lechuzas de sus amigos. Dejó a Pig comiendo feliz, mientras ella se sentó en su escritorio a leer aquél pergamino:
"Oye, oye intenta relajarte un poco. Nadie te presiona. Bueno sí, un poco. Pero quédate tranquila, ha pasado tan sólo un día, y yo simplemente preguntaba.
Y sobre "aquél" tema, hoy en la noche mamá dijo que habría una agradable cena, si sabes a lo que me refiero. Por supuesto que sabes a lo que me refiero, eres la más inteligente de Hogwarts, y probablemente del mundo mágico también.
Espero que no tengas problemas con tus padres y que logres zafarte de ese viaje.
Y relájate. Por favor. No me gusta cuando te pones así.
Estamos en contacto.
Ron"
Hermione sintió la profunda necesidad de sentirse abrazada y protegida por Ron. Sobre todo en estos momentos. Pero tendría que esperar unos días más. Tres, exactamente.
Tomó un pergamino y escribió su respuesta inmediatamente.
"No puedo relajarme. No ahora. Si tan solo te imaginaras lo difícil que… no importa. No quiero agobiarte con mis pensamientos.
Lo único que tienes que saber es que ya está todo preparado, en mi mente al menos. En tres días estaré contigo, y podremos hacer esa "excursión" tan interesante que tenemos que hacer. Te mantendré informado y asegúrate de mantenerme informada también. Mándales saludos a tus hermanos y a tus padres.
Hermione"
A regañadientes, Pig dejo de comer cuando Hermione lo cogió entre sus manos para atarle la respuesta. La miró con profundo rencor y Hermione lo dejo ir, soltándolo por la ventana.
Rogaba por que no lo interceptaran. Pig era aún muy pequeño y demasiado feliz para terminar de una manera tan abrupta. Pero con Ron habían tenido el cuidado de comunicarse en clave, y rogaba para que la pobre y pequeña lechuza llegara a destino y pronto.
La culpabilidad acechaba a Hermione y se le clavaba en el estómago y en el corazón como un cuchillo ardiente. Sabía que lo que haría le traería muchas consecuencias. No sabía si volvería a ver a sus padres algún día, pero eso era mejor que averiguar que habían muerto de la peor manera posible.
Hermione necesitó un minuto para calmarse y respirar tranquila. Pero no contaba con que su madre irrumpiría en la habitación repentinamente. Rápidamente se acomodó de un salto en su cama, tomando el primer libro que estuvo a su alcance. "La historia de Hogwarts", -Genial -pensó ella. Podría haber elegido un libro que no hubiese leído más de trescientas veces.
-Hermione tú padre y yo… -Su madre entró en la habitación y de inmediato captó la tensión del ambiente. Hermione respiró profundo y se refugió más aún en el gigante libro, al cuál definitivamente no le estaba prestando atención. -…Veremos una película… ¿quieres unirte? –Ofreció acercándose con cautela a la cama de Hermione.
-No gracias –Dijo ella con normalidad, aunque aún tenía la garganta apretada, consecuencia del intenso llanto.
-¿De nuevo ese libro? –Inquirió su madre acusadoramente –Creí que estabas leyendo otra cosa cielo, ¿Acaso no lo has leído millones de veces?
-No me canso de él –Dijo Hermione intentando sonar divertida, en vano por supuesto.
-¿Pasa algo? –Preguntó su madre con preocupación acercándose más aún a la cama de Hermione.
-Claro que no –Mintió Hermione.
-Estuviste llorando –Sentenció su madre mientras se sentaba en la cama. Hermione cerró los ojos frustrada y su madre delicadamente le quitó el libro de las manos, quedando expuesta y vulnerable.
-No mamá –Mintió Hermione con descaro. Ahora que su madre tenía plena vista de su cansado rostro no podía mentir de esa manera. Su madre hizo una mueca como diciéndole: "soy tu madre, no mientas."
-Sabes que puedes decírmelo –Dijo su madre tomando una de las manos de Hermione.
-No es nada –Dijo ella intentando sonreír.
-Querida, desde que entraste a Hogwarts te he visto ser una chica feliz… ahora definitivamente algo esta pasando y no me lo estás diciendo… Sabes que a pesar de que lo que pueda pasarte sea… bueno, mágico, sigo siendo tu madre y puedo entenderlo.
-Es eso… -Dijo Hermione tomando una idea con la cuál poder mentir. Y dolía. –Es que este es mi último año en Hogwarts y…
-…Quieres pasar todo el tiempo posible con tus amigos, lo entiendo –Dijo su madre terminando la frase por ella. Hermione asintió, para luego dejarse abrazar por su madre intentando contener las lágrimas. Estaba siendo torturada de la peor forma posible. –Pero linda, será sólo una semana en Italia nada más, luego podrás irte a pasar el resto del verano con tus amigos… -Dijo soltándola y limpiándole las lágrimas que se habían escapado de sus ojos sin permiso. –Y estoy segura de que cuando termines el colegio seguirás viéndolos…
-Claro –Convino Hermione sorbiéndose la nariz.
-No debes llorar –Sonrió su madre –Y sabes que estoy orgullosa de ti.
-Sí –Respondió ella sintiendo como mil cuchillas le atravesaban en el corazón.
No podía, no quería, no era capaz.
-¿Estás segura que esta todo bien? –Preguntó su madre estudiándola delicadamente con la mirada. Hermione asintió con fuerzas, haciendo que su madre suspirara.
-Bien, creo que lo de la película no es buena idea ahora. No te preocupes –Dijo besando su cabeza y caminando hacia la salida. Le dedicó una mirada de: "estás tan grande" y Hermione sonrió.
-Te amo mamá –Murmuró y su madre sonrió.
-Yo también cielo, descansa. –Dijo para luego salir de la habitación.
No iba a llorar, no podía llorar y no tenía ganas de seguir llorando. ¿Pero como comportarse como un monstruo despiadado y desalmado cuando sus padres siempre habían hecho lo mejor para ella?. Había sido una mala hija, desde el principio, desde que comenzó a ocultarles información.
No podía, no quería, no era capaz.
Pero había algo dentro de ella que no podía dejar de pensar que debía hacerlo.
A hurtadillas bajo al primer piso, consciente de que sus padres se encontraban en su habitación. Cogió el teléfono y subió a encerrarse nuevamente en la habitación. Se sentó en su cama y Crookshanks volvió a reclamarle atención. Hermione marcó el número de la operadora con una mano, mientras con la otra acariciaba el pelaje de su mascota.
-Operadora, buenas noches –Habló la mujer de voz amable y ensayada. Hermione, como quién llama al chico más popular, que la vuelve loca, colgó de inmediato en cuanto la voz respondió.
Suspiró y apretó el teléfono entre sus dedos. Estaba a una llamada telefónica de realizar lo más difícil que había hecho en su vida.
Y no podía, no quería, no se sentía capaz.
Y entonces recordó las anteriores palabras de su madre: "Desde que entraste a Hogwarts te he visto ser una chica feliz…"
Podrían haberla odiado, podrían haber maldecido y no entender por qué su hija había resultado ser una bruja. Pero no. Nunca fue así. Y lo recordaba claramente, porque fue sin duda, uno de los días más felices de su vida:
FLASHBACK
Once años y nada nuevo. Once años con la misma melena incontrolable, las mismas excelentes calificaciones, la misma vida solitaria detrás de montañas de libros. No era infeliz, porque ya estaba acostumbrada a toda la situación. A ser invisible, probablemente odiada en silencio por siempre contestar correctamente, a no tener amigos. Y no debía porque ser diferente este año. Pero sí que lo iba a hacer.
Sus padres ya la habían saludado, y ahora cocinaban el típico pastel de cada año. Ellos se tomaban el día libre, mientras Hermione iba a la escuela y cuando volvía la esperaban para celebrar íntimamente. Claro, si nunca iba nadie. Pero a ella sinceramente no le importaba. Lo más cercano a un amigo que tenía era la chica que vivía en frente, la cuál no sabía su nombre, pero cada vez que se encontraban en la calle se sonreían con cortesía. Y absolutamente nada más.
Fue cuando se encontraba cambiándose de ropa cuando la oyó. Un suave repiqueteo en su ventana la alertó. Una lechuza posada en la orilla de su ventana con una carta el pico la hicieron abrir los ojos más de la cuenta. "Es tu imaginación" –Se dijo. Era lo que se venía diciendo desde los siete años, cuando a veces le ocurrían hechos inexplicables.
Hermione se puso a tararear una tonta canción y cerró la cortina de la habitación. Pero no pasó mucho hasta que escuchó el grito de su padre.
-¡Jane! ¡Un pájaro entró a la casa! –Gritó algo descontrolado. Y Hermione no podía contener la sorpresa. ¿De qué se trataba todo esto? El silencio reinó por varios interminables minutos, mientras Hermione tenía la leve sospecha de que todo esto se trataba de ella.
Un suave golpe en su puerta varios minutos después la hizo asustarse. ¿Había hecho algo mal?
-Cielo, necesitamos hablar contigo –Profirió su madre con dulzura.
-S-Sí –Dijo Hermione dándole entrada a sus padres a la habitación. No supo distinguir cuál de los dos se veía más pálido, mientras su madre sostenía una carta entre sus dedos.
-¿Es esto una broma? –Preguntó su padre arrebatándole la nota de las manos de su esposa entregándosela a Hermione. Su madre se sobresaltó un poco, pero tampoco sabía muy bien como manejar la situación. Hermione leyó lentamente, como si dentro de ella supiera que su vida estaba a punto de cambiar radicalmente.
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA
Director: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore
(Orden de Merlín, Primera Clase, Gran Hechicero, Jefe de Magos, Jefe Supremo del Winzengamot, Confederación Internacional de Magos).
Querida señorita Hermione Jane Granger:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de un cupo en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. A la brevedad, un profesional de nuestra institución se aparecerá en su hogar, para ponerlos al tanto de la situación. Las clases comienzan el 1 de septiembre.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Subdirectora
Hermione había contenido el aliento durante toda su lectura. ¿Magia? ¿Así que eso era lo que ella había hecho? ¿Ahora le enseñarían como manejarla?
Entonces se asustó. Miró a sus padres como pidiendo disculpas y entonces sus padres lo supieron.
-¿Q-Qué? ¿C-Cómo? –Preguntó su padre.
-Cariño… -Intentó su madre
-¡Creí que era mi imaginación! –Se defendió Hermione al borde de las lágrimas
-¡Eso debe ser! –Se consoló su padre bastante afectado.
-¡Por favor! –Le reprendió su madre – ¿No ves que está asustada? –Continuó -Cielo… explícanos –Pidió su madre con gentileza.
-Y-Yo… No lo sé… sólo pasa…
-¿Cuándo? –Preguntó su madre.
-No lo sé… pasa… -Volvió a decir ella.
-¿Y cuándo "eso" te ha pasado? –Preguntó su padre.
-P-Pues… algunas veces –Contestó.
-¿Por qué no nos dijiste? –Preguntó su madre apretándose las manos en el pecho y Hermione soltó una lágrima. Iban a odiarla por ser un bicho raro. Las únicas personas que siempre habían estado con ella la iban a odiar.
-¡Porque no creí que fuera cierto! –Dijo ella lanzándose a llorar con ganas. Su madre no dudó ni un segundo en abrazarla con fuerzas y su padre tardó un poco más en reaccionar, uniéndose al abrazo tardíamente. Se dejó abrazar, aunque seguía creyendo que cuando les contara, no iban a querer verla más.
-¿Querrías decirnos que es exactamente lo que… lo que has hecho? -Preguntó con dificultad su padre.
-Bueno… -Sollozó Hermione –He volteado las páginas de mis libros sin usar las manos y… una vez… una vez creo que exploté la cabeza de la muñeca de Stacy Horst… -Dijo con vergüenza y su madre se tapó la boca con las manos.
-¿Desde cuando lo sabías? –Preguntó su padre.
-No lo sabía… ya les dije que creí que era mi imaginación… -Sollozó ella muy asustada.
-Pero…
-Desde que tenía siete –Clarificó ella y su madre comenzó a llorar en silencio. Su padre le acarició la espalda con cariño. Ya estaba. Era un fenómeno, un ser extraño que definitivamente no encajaba en el mundo. –L-Lo siento –Dijo para volver a llorar.
-¿Lo sientes? –Preguntó su madre secándose las lágrimas. Aquí venía, aquí era cuando le diría que desapareciera de sus vidas, que ya no sería más su hija. –Nosotros lo sentimos… -Dijo para su sorpresa –Sentimos no estar aquí cuando nos necesitabas, sentimos que hayas creído que era tu imaginación… Lo sentimos…
-¿No van a enviarme a algún extraño psiquiátrico? –Preguntó Hermione con su característica perspicacia.
-¡No! –Dijo su padre como ofendido -No querida, ¿cómo se te ocurre aquella barbaridad?
-Y-Yo… -Dudó Hermione
-Claro que no. Esperaremos a que aquél… funcionario o lo que sea se presente a hablar con nosotros y encontraremos la mejor forma de enfrentarlo. –Dijo su padre.
-No estás sola cielo, claro que no. Es una noticia algo… impresionante, pero no te vamos a dejar sola –Sonrió su madre acercándose para abrazarla.
Y esa fue la charla que precedió a la introducción del mundo mágico, a reiteradas visitas al callejón Diagon, a las incesantes lecturas a montañas de libros y a una ansiedad tremenda por parte de Hermione, para que el primero de septiembre llegara lo más rápido posible. Y detrás de todo eso estuvieron sus padres, aprendiendo con ella, acompañándola en cada paso, apoyándola incondicionalmente y jamás mostrándose débiles o decepcionados. Jamás.
FIN FLASHBACK
Hermione había vuelto a llorar. Sus padres siempre la habían apoyado, habían confiado en ella y se habían sentido orgullosos de todos sus logros, aunque fuera una bruja. Y los amaba por eso y por mucho más.
Aunque doliera debía hacerlo, tenía que hacerlo. No iba a permitir que algo malo les pasara, aunque eso significara perderlos para siempre.
Hermione marcó el teléfono con determinación, esta vez no iba a flaquear.
-Operadora, buenas noches –Dijo la voz amable de alguna joven.
-Buenas noches, me preguntaba si podía comunicarme con el aeropuerto de Heathrow, por favor –Pidió Hermione
-Claro, espere un segundo. –La operadora desconectó la llamada y una música suave pero bastante molesta se escuchaba al otro lado del teléfono.
-Aeropuerto de Heathrow, buenas noches, ¿en que puedo servirle? –Preguntó ahora otra mujer de voz amable.
-Verá –Comenzó Hermione –Mi nombre es Jane Granger, mi esposo y yo compramos hace un par de días unos boletos en Virgin Atlantic Airways, y me gustaría realizar un cambio en los boletos…
-Espere un segundo, le comunicaré con la línea aérea, por favor no cuelgue. –Hermione bufó ansiosa, y espero en línea otra vez. Pasaron dos interminables minutos, antes de que otra voz, esta vez de un hombre, le hablara por el auricular.
-Virgin Atlantic Airways, buenas noches...
-Buenas noches, lamento molestarlo, pero he decidido realizar un cambio en los boletos que compré hace un par de días atrás…
-Su nombre por favor –Pidió el hombre con amabilidad.
-Jane Granger –Al otro lado del teléfono se escuchaba claramente el ruido característico del aeropuerto, más el incesante tecleo de las computadoras.
-¿Tres boletos de vuelo, destino Roma, Italia, a embarcar a las 11:00 am? –Preguntó el hombre.
-Exacto –Confirmó ella.
-¿Qué le gustaría modificar?
-El destino –Informó Hermione con el dolor de su alma.
-Muy bien. ¿Dónde desea viajar?
-¿Qué otros lugares hay disponibles para el mismo día por el mismo precio? No importa que cambie la hora.
-Déjeme ver –Pidió el hombre volviendo a teclear con fuerza. –Para el primero de Julio, tenemos un vuelo a las 10:00 am destino Boston, luego a las 3:00 pm, un vuelo destino Johannesburgo y el último vuelo con asientos disponibles sería a la 1:00 pm destino Sídney. ¿Cuál prefiere usted? –Hermione meditó unos segundos. Mientras más lejos mejor, pensó.
-Tomaré el de Sídney –Contestó ella reprimiendo las lágrimas que querían volver a tomar el control de sus emociones.
-Muy bien. Entonces deme un segundo para poder actualizar los datos y así cambiar sus billetes de avión. –El hombre volvió a teclear con rapidez y cuando Hermione volvía a llorar en silencio, el hombre le habló otra vez. –Entonces los mismos tres boletos, hora de embarque 1:00 pm, asegúrese de llegar un par de horas antes, destino Sídney, Australia. ¿Correcto?
-Correcto
-¿Los boletos a nombre de Jane Granger?
-Correcto –Corroboró.
-Bien, los cambios han sido guardados. Por favor, el día del vuelo acérquese a nuestras oficinas, y nos aseguraremos de cambiarle los boletos. Es importante que los traiga y no los pierda, si no, no podremos hacer efectivo su cambio y no podrá viajar. –Explicó él.
-Entiendo. Ha sido muy amable.
-Cuando guste. Buenas noches señora Granger.
-Buenas noches –Profirió Hermione, y colgó el teléfono.
Ya estaba. Lo había hecho. Ahora solo quedaba modificarles la memoria a sus padres antes de que se fueran lejos. A Australia.
Hermione suspiró audiblemente, y se negó a volver a llorar. No otra vez.
Ya estaba hecho y ya estaba decidido, y aunque le doliera era lo mejor. Tal vez los volvería a ver si todo esto acababa, pero si no, estaría tranquila sabiendo que sus padres estarían lejos, y que ni sabrían que algún día tuvieron una hija. Era mejor así.
Pero había sido la decisión más difícil que Hermione Granger había tomado en su vida.
Gaby: Mil gracias :) espero te siga gustando :) Besos!
