II (Saga De Los Dioses) Una rosa perfecta para el Sol

By: YuukoMidna

Recordar siempre: Que el Anime de Saint Seiya no me pertenece. Es obra del Señor Masami Kurumada(車田正美)y colegas.

Aquí comenzamos con otra historia de nuestros Dioses olímpicos. Esta vez es el turno de los mellizos Artemisa y Apolo. Veremos que les tienen preparado las moiras xD

Estas historias están basadas en lo sucedido a lo largo del anime, películas, manga, en el volumen de Lost Canvas y SS Omega Ω. Así como también algo de la historia griega. Algunas cosas cambiarán, yo solo me baso en los personajes y en algunos hechos. Pero mi historia será muy diferente a lo que realmente ocurrió, me concentro más en la vida diaria de los Caballeros que en las batallas. (Aunque puede que encuentren una que otra por ahí)

¡Disfrúten su lectura!


"Luna llena"

Templo del comercio…

Apolo subió los escalones del templo perteneciente a su querido hermano, compadre de juergas y travesuras, Hermes. Entro como si fuera su propia casa pasando los altos pilares de la recepción, hasta llegar a las dos enormes puertas que daban a la habitación del susodicho. Justo en medio de las dos puertas se podía ver un letrero con la leyenda:

"Favor de no molestar

¡SI, ME REFIERO A TI APOLO!"

Como siempre no se sintió aludido aun cuando se mencionaba específicamente su nombre, toco la puerta sin siquiera detenerse a analizar aquellas palabras….

Toc-Toc-Toc

-¡Lárgate Apolo!- Se escuchó una voz masculina en el interior de la habitación.

-¿Puedo pasar?-

-¡NO!- El pelirrojo hizo caso omiso y entro a la habitación. Hermes levanto la vista de su portátil -¿Para qué te molestas en preguntar si de todos modos haces lo que te da la gana?- Le regaño con evidente sarcasmo.

-Tienes que ayudarme, le prometí a Artemisa que le ayudaría con la fiesta de Afrodita…o bueno eso es lo que ella dice-

-…- El Dios del comercio se acomodó los lentes con expresión de aburrimiento.

-¿Hermes?-

-No- Apolo hizo una mueca y parpadeo con ojos de borrego a medio morir.

-Por favor…- Hermes aspiro profundamente tratando de contener la paciencia. Y siguió escribiendo en el portátil.

-Sabes que eso no funciona conmigo- Apolo hizo un puchero y frunció el ceño.

-Le diré a Zeus quien fue el responsable de la remodelación en la estatua de su templo principal- Hermes le miro furioso. El no recordaba mucho de lo sucedido, Hefestos le había contado que los tres se habían ido de juerga y entre copa y copa, Apolo le hizo una apuesta que por desgracia perdió, lo cual termino con la estatua favorita de Zeus convertida en una versión castrada y femenina del padre de los Dioses. Por supuesto él tuvo que estar lo suficientemente borracho, puesto que jamás haría algo así en su sano juicio. Apolo era la más mala de las influencias, siempre lograba embarrarlo en todas sus tonterías.

-¡Prometiste por tu vida que guardarías el secreto!- Apolo sonrió.

-Es una suerte que sea inmortal ¿No crees?- Ambos sostuvieron la mirada en una lucha de poder, hasta que Hermes cerro el portátil y se levantó de la enorme cama en dirección al baño. Desde el interior grito a su hermano.

-¡Eres un cerdo traidor! ¡Jamás volveré salir contigo!-

-¡Pero me amas! ¡No puedes vivir sin mí!- Contesto el pelirrojo en tono burlón y prendió el televisor para ahogar los reproches de su hermano.

Templo de Iris dos horas más tarde….

-¡Ya te dije que así no Apolo! Los globos morados y los globos lilas tienen que formar una espiral con dos tonos diferentes, tienes que intercalar los colores ¿Entiendes?- El Dios del sol bufo de exasperación, tenía una hora completa armando esa tira con bolas llenas de aire, que explotaban al más mínimo contacto poniéndole los nervios de punta.

-¡Por los cuernos del minotauro Artemisa! ¿Qué importa como los ponga? No se nota la diferencia de colores-

-¡Claro que sí, mira!- Tomo un globo de cada color y los puso juntos -Uno es más claro que el otro- Contesto la Diosa con toda la paciencia del mundo.

-¡Ah pero claro! Como no me fije si eran tan obvio- Contesto con ironía el joven de cabellos rojos, soltando impaciente la tira de globos, causando que algunos reventaran al hacer contacto con el mármol -¡Pero si todos los condenados globos son iguales mujer! Nadie le va a prestar atención a esos detalles- Artemisa levanto la tira con las mejillas rojas de ira.

-¡Deja de quejarte! ¿Qué tan difícil puede ser que hagas un espiral? ¡Termina de una maldita vez!- Todos los presentes sintieron que el ambiente se ponía demasiado tenso. Mientras, Apolo tomaba la tira de globos con sumo cuidado de las manos de su hermana y se dedicaba a realizar la tarea calladito. Hermes siguió colgando serpentinas, pensando en las mil y un maneras de torturar a su hermano por arrastrarlo a las actividades femeninas.

-Artemisa cálmate, es solo una fiesta- Se burló Saori tratando de aligerar el momento. Los demás le miraron horrorizados, comenzaron a hacer señas de que mejor se callara ¿Para que echarle más leña al fuego?

-¡¿Solo una fiesta?! ¿Cómo te atreves Athena? ¡¿No recuerdas lo que paso en la cena de Navidad?!- Saori se lamentó el haber hablado y ahora deseaba poder hacerse pequeñita y desaparecer de la vista.

-¡Artemis, huele a quemado!- Iris salió al rescate para suerte de todos.

-¡El pastel!- La joven Diosa de la Luna salió disparada en dirección a la cocina seguida de cerca por su ángel guardián, en cuanto desapareció de la vista todos soltaron el aire que estaban conteniendo.

-Tu hermana esta demente Apolo ¿Esta en sus días? ¿O ya le llego la menopausia?- Hubo un silencio mientras solo se escuchaba su propia risa y los presentes le miraban con aburrimiento. Hefestos murmuro para que solo Hermes le escuchara.

-Los chistes de Eros son cada vez peores, alguien debería decirle que la comedia no es lo suyo- El Dios del comercio puso los ojos en blanco deseando poder largarse y seguir con su trabajo. Como le encantaba a sus hermanos hacerle perder el tiempo en tonterías.

-¡Además…!- Para colmo de males, el rubio siguió con su perorata -Mi hermosísima hermana no se fija en detalles tan insignificantes como esos, ella no es tan superficial- Eros hizo un desdén mientras acomodaba unas flores que formaban el "Feliz cumpleaños" en la pared. Apolo bufo con diversión.

- ¿La Diosa de la belleza? ¿Superficial? ¡Que me aspen si la pobre ha tenido que soportar la desdicha de tener un grano en la cara!- Las carcajadas resonaron en la estancia principal del templo, pues era bien sabido que no había mujer más vanidosa y superficial que la propia Afrodita. Ella no se detenía a pensar en la importancia de la belleza interior, eso era para el resto del género femenino. El Dios del amor se llevó una mano al pecho exagerando la ofensa.

-¿Qué se supone que significa eso? ¿Estas calumniando a mi hermana?- Apolo hizo una mueca de aburrimiento. Pelear con Eros, era como enfrentarse a un Drag en la carrera de RuPaul.

-Calma tus hormonas niño ¿Desde cuándo decir la verdad es una calumnia?- Se burló el pelirrojo. Eros se puso rojo hasta las orejas.

-¡Serás…!-

-¡Ya llego por quien lloraban!- La voz del joven Dionisio resonó en la entrada, interrumpiendo el inminente drama que estaba a punto de actuar el Dios del amor. Hefestos recibió al joven de cabellos purpuras con una sonrisa, agradeciendo que llegara.

-¡Qué bien! Ya decíamos que faltaba el vino ¿Verdad chicos?- Sonrió bonachonamente y los demás hombres en la estancia se acercaron para recibir al borrachín de la familia mientras intercambiaban bromas.

-Ash, hombres- El Dios del amor les miro de lejos, hizo una mueca de desdén y término de pegar las flores en la pared.

4 horas más tarde…

-Hahahaha- La risa de Afrodita inundaba el lugar mientras observaba como su querido esposo Ares, batallaba con un Eros bastante pasado de copas.

-Te digo que la muy odiosa me hizo trabajar con el orangután de su hermano para hacerle la fiesta a mi querida hermanita...y para colmo de males el pastel se le quemo, yo les dije que mejor hiciéramos aparecer uno o incluso pudimos haberlo comprado, pero ya no existe el bueno gusto- Dio otro trago a su décimo sexta copa de vino e hizo un puchero –Yo hubiera podido hacerle una fiesta mucho mejor sin ayuda de estos cavernícolas- Ares rodo los ojos con impaciencia evitando el aliento alcohólico de su afeminado cuñado y lanzo una mirada suplicante a su esposa. Afrodita sonrió y se apiado de su pobre marido.

-Vamos Eros, creo que ya has tenido suficiente ambrosia por hoy- El joven Dios del amor se soltó del brazo de su hermana.

-¡No! Todavía no la suficiente para aguantar el ambiente- Sonrió arrastrando las palabras.

-¡Si tanto te disgusta la fiesta, no hubieras venido en primer lugar! Estábamos mucho mejor antes de que tu llegaras con tu actitud de Diva- Artemisa se acercó tambaleante con una copa a medio llenar seguida de su fiel ángel Icarus. Eros arqueo una ceja y abrió la boca estupefacto haciendo honor a su apodo.

-¡Estas chiflada, ya estaba del nabo antes de que yo llegara! ¡Además si quieres culpar a alguien, culpa al idiota de tu hermano, la decoración está para llorar!- Sentencio Eros burlonamente, señalando los globos.

-¡¿Cómo te atreves?!-La Diosa de la Luna echaba chispas por los ojos y el ruido de la música y las personas presentes, empezaba a bajar de volumen ante la inminente disputa.

-¿Y ahora qué pasa?- Murmuro Hermes con voz reprobatoria, acercándose al lugar donde se escuchaban los gritos. El y Hefestos se encontraron con la escena entre la Diosa de la Luna y el Dios del amor. Hefestos frunció el ceño al ver la copa a medio llenar, que sostenía la joven rubia.

-¿Dónde está Apolo? ¿Y porque Artemisa está bebiendo?- Hermes le observo unos segundos y ambos buscaron al Dios del Sol por todo el salón.

-¡Acepta la verdad, eres una pésima anfitriona!- El joven Dios hizo un desaire a la Diosa de la Luna. Afrodita estaba por reprocharle a su hermano en defensa de Artemisa cuando fue interrumpida por la misma, que arrojo el contenido de su copa en la cara del rubio. Todos ahogaron una exclamación, Dionisio frunció el ceño molesto.

-¡He! ¡Pero qué forma de desperdiciar el vino!- Alecto y Athena reprimieron las ganas de reír.

-¡¿Pero qué…?!- Eros se limpió los ojos, el líquido rosa chorreaba desde los risos de su frente hasta la punta de la nariz y pestañas. Le miro furioso -¡¿Te volviste loca?!-

-¡Loca tu hermana!-

-¿Disculpa?- Afrodita ya había perdido el bueno humor igual que algunos de los invitados.

-No te hagas la sorda, Barbie olimpica- En ese momento, Apolo iba entrado al salón principal.

-¿De qué me perdí?- Hermes y Hefestos le miraron con cara de situación. El pelirrojo elevo una ceja sin entender.

-¿Estas de broma Artemis? ¡Porque es de muy mal gusto!- Se defendió Afrodita con las manos en las caderas.

-¡Ay por favor! No te quieras hacer la mosquita muerta, puede que Hefestos no sea un semental, pero no merecía lo que le hiciste…- Trataba de señalar a la Diosa de la belleza pero apenas si alcanzaba a estabilizar su cuerpo –Tu mi querida Afrodita, no puedes negar que lo dejaste por un pedazo de carne más grande- Los presentes ahogaron una exclamación, mientras paseaban la mirada entre el triángulo amoroso. Hefestos trato de esconderse detrás de la barra junto a Dionisio, sintiendo que la vergüenza le brotaba por la orejas. Hestia movió negativamente la cabeza con actitud divertida.

-¿Qué es una fiesta sin un poco de drama familiar?- Deméter carraspeo en desacuerdo y se acomodó el chal. Afrodita tenía el rostro rojo entre la vergüenza y la ira. Mientras Ares dirigía una mirada furiosa a la Diosa de la Luna.

-¡Sera mejor que controles tu lengua Artemisa!- Le reprocho el Dios de la Guerra, abrazando a su pequeña esposa. Apolo lanzo una mirada fulminante al guardián de su hermana.

-¿Qué rayos está pasando Icarus?- Touma le miro con expresión culpable.

-Ammm…creo que mi señora se pasó un poquito con el alcohol…-

-¡¿Y dónde carajos estabas tú?!-

-…Señor yo…- Apolo rodo los ojos con impaciencia.

-¡Olvídalo!- El Dios del Sol se acercó a su hermana y tomándola del brazo murmuro –Artemisa, ya cálmate-

-¡Controla a tu hermana Apolo, si no sabe cómo usar la boca cuando bebe, debería abstenerse de tomar!- Apolo frunció el ceño, sintiendo que su lado protector afloraba.

-Mejor acostúmbrate a escuchar la verdad Ares, no es ningún secreto que no había otra forma de que consiguieras una mujer. Todos sabemos lo que paso entre ustedes tres, el hecho de que no sea un tema de conversación es porque no es una novedad por aquí- Ares se contuvo de golpearlo y sonrió burlón.

-¡Pues claro! ¿Quién más puede saber de mujeres que tú? Aunque para mi suerte, ninguna se me ha convertido en árbol- La sonrisa se borró del rostro de Apolo. Hermes y Hefestos se apresuraron a tomarlo de los brazos, antes de que comenzaran los golpes. Apolo ya no sabía si ponerse rojo del coraje o de la vergüenza y la Diosa de la luna hizo un chasquido con la lengua restándole importancia.

-Aquí nadie es libre de pecado, todos tienen cola que les pisen ¿No es así Athena? ¿O debería decir Saori? Tú también quisiste pasarte de lista con el tío Poseidón, seguro que no te bastaba con tener a un montón de hombres bajo tus pies, todavía querías más- Athena se sopló el rostro, acalorada entre la acusación y las copitas que ya se había tomado.

-¡Eso no es cierto Artemisa! Fue él quien inicio todo y…- Artemisa le interrumpió con un gesto de la mano.

-Si claro, ahórrate tus excusas, ya nos sabemos la historia de memoria. No eres más inocente que cualquiera de los aquí presentes- Paseo la mirada con rapidez hasta toparse con el Dios del vino -El único del cual no podría decir nada es el borracho de Dionisio, no podría mentir aunque quisiera- El aludido sonrió de oreja a oreja y levanto una jarra llena de ambrosia.

-¡Amen por eso hermana!-

-Cállate Dionisio no la animes- Le regaño Hefestos.

-Icarus, es hora de llevar a mi hermana a su templo- Apolo más calmado, se acercó a su hermana tomándola del brazo. Artemisa frunció el ceño molesta.

-¡No me voy a ir de mi propia fiesta Apolo!- Chillo La joven tratando de soltarse del agarre de su hermano. Su hermano le miro con enfado.

-Esta fiesta no era para ti Artemisa, pero ciertamente acabas de monopolizarla- Dijo entre dientes.

-¡Zeus has algo!- Le recrimino Hera a su esposo, el padre de los Dioses se encogió de hombros.

-¿Qué quieres que haga? Son peleas de niños, que se arreglen ellos- Deméter y Hestia le miraron reprobatoriamente. Mientras tanto, Artemisa intentaba seguir sacando pañuelitos al sol, soltándose del agarre de su hermano.

-¡Pero claro! ¿Qué más se podía esperar de los malditos genes? ¡Con la clase de ejemplo que recibimos de nuestro bien amado progenitor!- Todas las miradas se posaron en Zeus, quien tenso la mandíbula empezando a molestarse -¡Vamos papá! ¡A qué te mueres por contarnos de tus aventuras como el granuja libertino, número uno del olimpo!-

-¡Ya es suficiente Artemisa! ¡La fiesta se acabó, vuelvan todos a sus templos ahora mismo!- Poco a poco el templo se fue vaciando, hasta quedar unos pocos y la dueña del mismo. Zeus se acero a la Diosa de la Luna –Mañana cuando estés en tus cabales, hablaremos muy seriamente sobre tu comportamiento jovencita- Sin más, el padre de los Dioses salió hecho una furia del lugar, seguido de Hera, Demeter y Hestia. Athena prefirió quedarse con Alecto en el templo de Iris, después de lo que Artemisa le había echado en cara. Icarus se llevó a su Diosa al templo de la Luna, seguido de Apolo y Hermes. Hefestos se encargó de llevar a Dionisio a su propio templo. Ares por su parte, fue el primero en irse junto a su esposa no sin antes reclamarle a Iris sobre lo sucedido, Eros lo siguió tambaleante.

-Esto me gano por prestar mi templo como si fuera casino- Iris bufaba de fastidio mientras recogía el resto de las serpentinas tiradas por el suelo del salón principal. Athena ponchaba los globos restantes y Alecto juntaba los trastos y basura regados. A la pelimorada le temblaba el labio inferior.

-Yo no seduje al tío Poseidón- Ante las palabras de la joven Diosa, Alecto e Iris se miraron y lanzaron una carcajada. Athena hizo un puchero y La diosa mensajera le paso un brazo por los hombros.

-Tranquila Athena, no pasa nada. Por la mañana Artemisa estará repartiendo disculpas por todo el olimpo, si es que se recupera de la resaca. Esto siempre pasa cuando llega una copa a su mano, no entiendo porque le permiten tomar, esa mujer es intolerante al alcohol, no debería ni olerlo…en fin- Alecto término de acomodar un taburete y se dejó caer sobre el sillón más cercano.

-Pero tienes que admitir, que esta vez sí que la armo buena-

-Si…- Hubo un silencio, las tres Diosas se miraron y rompieron a carcajadas, mientras terminaban de limpiar el salón.

Templo de la luna…

Icarus llevo a su Diosa al templo lunar y con suvidad la deposito en la enorme cama de la habitación principal. Sin perder más tiempo salió para encontrarse con Apolo y Hermes en la entrada del templo.

-¿Cómo está? ¿Ya se durmió?- El ángel asintió con la cabeza inclinada, en señal de respeto. Hermes bufo y se cruzó de brazos.

-No me sorprende, esta vez se pasó de la raya- El Dios del Sol se encogió de hombros.

-Ya sabes que siempre se pone así cuando bebe-

-Lo cual no es justificación para sus acciones Apolo, debiste cuidarla. ¡Diablos! Ni siquiera puedo creer lo que estoy diciendo- Se pasó una mano por lo cabellos con exasperación –Ya no es una niña pequeña, si no tolera el alcohol mejor que se abstenga hasta de verlo. Además eso no cambia el hecho de que sus palabras fueran verdad ¡Pero hombre, esos no son temas de conversación en una fiesta familiar! Afrodita no tiene la culpa de los problemas emocionales de Artemisa- El pelirrojo frunció el ceño ofendido.

-Mi hermana no está loca-

-Yo no dije eso y lo sabes perfectamente. Pero ya estuvo bueno de usar como excusa el alcohol para echarnos los errores en cara, ella no es Némesis y el hecho de que sea virgen, no significa que tenga derecho a juzgarnos- Y así, el Dios mensajero salió del lugar dejando a un pensativo Apolo y un molesto Icarus por como acusaban a su joven Diosa.

-¡Maldición!- El Dios del Sol estiro los brazos con exasperación -¿Por qué las mujeres son tan endemoniadamente complicadas?- Lanzo una mirada de reproche al ángel y este solo atino a encogerse de hombros. Apolo rodo los ojos y camino hacia la salida –Cuídala bien y asegúrate que mañana este con la cabeza despejada para cuando yo regrese-

-Si mi señor- Apolo desapareció y el joven Icarus camino hasta la habitación de su señora para observarla dormir. Un leve tono rosado coloreaba sus mejillas y la punta de su nariz. El ángel roso con el pulgar sus pequeños labios entreabiertos, y aparto un mechón rubio de su rostro.

-Mi señora Artemisa ¿Por qué nadie es capaz de comprenderla como yo lo hago?- Con sumo cuidado acomodo unos almohadones alrededor del cuerpo de la joven y cerro las cortinas que pendían del techo sobre la enorme cama –Yo siempre cuidare de usted- Antes de cerrar la última cortina, dio un vistazo al rostro de la joven –Aunque se me vaya la vida en ello- Salió de la habitación para buscar a sus compañeros de armas. Artemisa entreabrió los ojos antes de escuchar como las puertas de su habitación se cerraban.

-Touma…- Murmuro y se sumió en un profundo sueño, necesitaba hablar en privado con Hypnos.

Continuara….


Un capitulo mas n,n creí que ya lo había publicado pero resulta que la compu me fallo puff, pero bueno espero poder subir el siguiente capi el fin de semana.

Saludos a todos los lectores y les deseo un excelente fin de semana ^o^

Faltas de ortografía y gramática no son intencionales, pero si ven alguna avísenme, se aceptan consejos, sugerencias y criticas mientras no sean destructivas.

Mil Gracias por leer el capitulo y dejen su reviws ^^.

YuukoM. (\./)