Buenos días mis niñas, gracias por las visitas a mi nueva historia ya que me emociono mucho al ver como suben a cada rato. Se que deben estar esperando que Jake se imprime (o se enamore, así suena mejor) de Bella. Pero no podemos dejar de lado el romance de la pequeña Cullen con el licantropo, así que antes de cualquier cambio, comenzare por el principio en donde Jake estaba profundamente enamorado de Renesmee (o eso creía).
Capitulo 1 - "Cegado por mis instintos"
Me desperté al sentir unos tímidos besos recorriendo mi cuello y sonreí, sabia perfectamente quien era. Levante perezosamente mi brazo y acaricie su cabeza, ella como repuesta a mi tacto ronroneó.
—Buenos días mi sol —dijo ella.
Abrí mis ojos lentamente para encontrarme en la amplia habitación, nuestra habitación. El lugar en donde podíamos amarnos sin medidas, amarnos con pasión sin que la sanguijuela de su padre me lance miradas matadoras.
Esta pequeña cabaña nos la regalaron los Cullen para nuestro sexto aniversario, igual que lo hicieron con Edward y Bella cuando esta completo su transformación. Jamas la quise pues no quería quedar en deuda con ellos pero al ver la carita de emoción que puso mi pequeña olvide todo y decidí aceptarla pues sabia que jamas podría regalársela por mi mismo.
Tampoco podía quejarme, la cabaña era realmente acogedora, sobre todo nuestra habitación. Era la mas grande y las paredes estaban teñidas de celeste con pequeños detalles en plateado, la cama estaba adornada con una sabanas doradas que hacían que la pálida piel de mi amada se viera aun mas tentadora y había un armario gigante con todo el tipo de ropa que alguien podría imaginarse.
Fijé mis ojos en mi novia y nuevamente quede deslumbrado con su belleza, era todo lo que cualquier hombre podría desear y dudo mucho que alguien la vaya a amar con yo la amo en este momento. Rodee con mis brazos su pequeño cuerpo y escondí mi cara en su cabello, aspirando su aroma y grabándolo en mi mente por siempre.
Estos pequeños momento me hacen recordar cuando adoro a esta mitad—humana y en el fondo duele porque sé que no nos pertenecemos y que mis genes son los que me hacen creer que soy feliz, que somos felices. Aunque si pudiera volver el tiempo no cambiaría nada, me refiero a que tener algo de felicidad es mejor que ser miserable por alguien que no puedes tener... Alguien que renunciaste hace ya mucho tiempo.
—Un centavo por tus pensamientos —dijo ella, sobresaltándome.
La mire con devoción y acariciando su mejilla sonrojada solté un carcajada, con ella todo era tan simple.
—Tan poco valen mis pensamientos? —le pregunte siguiendo su juego.
Ella sonrió mostrando sus blancos dientes y me miro con sus preciosos ojos en los que me perdí una vez mas.
—No valen mas pues me han quitado toda tu atención desde que despertase —me reprocho haciendo un adorable puchero.
—Cada vez que este perdido en mis pensamientos no dudes que en ellos estas tu —le dije acomodando su cabello.
—Entonces creo te debo un centavo —dijo dándome un beso en la comisura de mis labios.
—En cualquier caso no tienes que pagar por algo que ya es tuyo —dije tomando una de sus manos entre las mías y dandole un beso en esta.
—Desde cuando hace que tus pensamientos me pertenecen? —dijo tratando de reprimir una sonrisa satisfactoria
—Después que naciste, fui a conocerte y al ver tus ojos me perdí en ellos como un idiota y entonces supe que eras la razón de mi existencia —le relate por primera vez como me imprime de ella, obviando algunos detalles como que en realidad fui a matarla, me estremecí con ese recuerdo —Desde entonces mis pensamientos, mi corazón, mi cuerpo y mi alma te pertenecen.
Ella poso dulcemente su mano en mi mejilla y me mostró el primer recuerdo que tenia de mi... Estaba yo parado en la sala de los Cullen avanzando hacia ella con odio y de repente me quedo en un estado de shock y mi mirada cambia mostrado un sin fin de sentimientos, finalmente caí de rodillas ante ella y todo se volvió borroso. Cuando volví a la realidad mi pequeña me miraba con una sonrisa nostálgica.
—Es el recuerdo mas hermoso que guardo en mi memoria —me confesó derramando un par de lagrimas.
Sin saber que decir ante sus hermosas palabras, la volví a rodear con mis brazos y la abrace susurrándole al oído cuando la amaba, ella se merecía ese gesto, ella se merecía eso y mucho mas. La apreté mas fuerte como si tuviera miedo a que fuera a desaparecer en cualquier momento.
No se cuanto tiempo estuvimos así y poco me importo pues podría abrazarla hasta el fin de mis días sin necesidad de nada mas. Pero el destino tenia otros planes pues escuché unos pequeños pasos apresurados fuera de la cabaña y desgraciadamente un familiar olor vino a mi, vampiro.
Se escucharon unas llaves en la cerradura de la puerta y en menos de un segundo la pequeña Cullen estaba frente a nosotros.
—Dios Alice! Pensé que la idea de la cabaña era para que Jake y yo tuviéramos mas privacidad, no te cuesta nada tocar la puerta —la regaño mi pequeña y yo sonreí ante sus palabras.
La duendecilla se tapo los ojos con sus pequeñas manos y sonrió como si hubiera ganado la pelea.
—No he visto nada, lo prometo —dijo con su vocesilla chillona.
—Alice ese no es el problema —dijo mi amor, al escuchar esas palabras Alice se destapó los ojos mirando a mi vida con reproche —Ya no soy una niña, necesito privacidad —la pequeña se volvió a tapar los ojos —No me refiero a ese tipo de privacidad, necesito que salgas. —dijo esta vez enojada mi niña y yo acaricie su hombro para tranquilizarla.
Alice refunfuñando salio de la habitación y cerro la puerta detrás de si, aunque los dos sabíamos que no se había ido y que no se iría hasta que consiguiera lo que vino a buscar.
—Puedo escucharte atrás de la puerta Alice —dijo mi niña soltando unas risitas que me dejaron mirándola como un idiota, adoraba cuando se reía.
Se escucho como abrían la puerta lentamente y la duende asomo su cabeza haciendo un puchero.
—Oh vamos! Solo quiero ayudarte a escoger tu atuendo —dijo poniendo ojos de cordero a medio morir.
Mi pequeña suspiro fuertemente y presiono sus dedos, indice y pulgar, contra su tabique nasal mientras maldecía en silencio. (N/A: Esta mas que claro de quien heredo esa costumbre)
—Alice... —dije yo tratando de apaciguar las cosas.
—Lo dejare pasar solo porque hoy te vas a Paris —me interrumpió mi amor.
—Oh gracias! Lo sabia —dijo entrando a la habitación y dando saltitos hasta el armario.
Yo quité el abrazo de mi pequeña y escondí mi cabeza en la almohada soltando un grito de frustración, entonces sin mas me incorpore y le di un beso a mi hermosa novia que me miraba con disculpas.
—Buenos días para ti también hermosa —le dije mirándola por unos segundos antes de pararme y tomar mi ropa del suelo.
Cuando termine mi tarea me encerré en el baño y me di una ducha rápida para despejar mi mente, me vestí con la misma ropa del día anterior ya que luego iría a cambiarme a mi casa.
Salí a nuestra habitación y la duende endemoniada estaba peinando y maquillando a mi ángel que ya estaba vestida, yo sigilosamente avance hasta la puerta del dormitorio.
—Te vas? —dijo mi amor con la mirada preocupada.
— Volveré antes de que me extrañes —le prometí, dándole una gran sonrisa.
Sin mas, salí por esa puerta y avance hasta salir de la pequeña cabaña, corrí varios metros por el bosque antes de convertirme y hacer trizas mi ropa.
Llegué a mi casa en la Push y volví a mi forma humana sin preocuparme si alguien me estaba mirando pues este era un territorio quileute, entre los de nuestra especie eran muy normales estas situaciones.
Una vez en mi habitación me senté en mi cama y tome mi cabeza entre mis dos manos, solté un suspiro y quise morirme. No entiendo porque después de todos estos años sigo pensando en ella y lo que es peor, justo cuando estoy con mi amor sigo pensando en ella.
A veces quisiera correr hacia ella y llevármela lejos, no importa lo que pase, solo estar con ella... Pero entonces se me viene a la mente la dulce cara de mi niña y me arrepiento porque sé que ella no me elegirá esta vez, no lo hizo hace nueve años y ahora tampoco lo hará.
Con esos recuerdos me metí al baño a darme una larga ducha, después me vestí sin tomarla mucha importancia y partí rumbo a la mansión Cullen en mi moto. Una vez allí sabia que no podía darme el lujo de pensar, así que mentalice que no me dejaría llevar por mis pensamientos ni menos tomaría una decisión estúpida. Una vez listo me baje de mi moto y antes de si quiera tocar la puerta, Esme estaba esperándome con esa típica sonrisa maternal.
—Hola cariño, como estas? Te noto un poco cansado —me dijo preocupada mientras me daba un pequeño abrazo.
Arrugué mi nariz pues después de todos estos años podía soportar el olor a vampiro pero jamas terminaría de gustarme.
—La verdad es que estoy muy cansado —le confesé apoyando mi cabeza en su hombro.
—Espero que la cabaña los ayude a descansar a los dos —me dijo Esme antes de separarse de mi.
Estábamos conversando de cosas triviales mientras íbamos a la sala, una vez allí me fije que todos los chupa sangre y mi princesa estaban reunidos. Aunque ahora que lo pienso jamas se separan, excepto aveces para ir de caza, pero quien los entiende después de todo ellos eran vampiros y yo un licantropo.
Avance hasta mi existencia que estaba sentada en un sillón individual, la levante en mis brazos para yo sentarme y a ella la puse en mis piernas, soltó un gritito de emoción, eso me dio gracia así que la abracé y escondí mi cara en su cuello para que su dulce aroma alejara esos absurdos pensamientos.
—Vaya que sorpresa ver que el chucho no tiene modales —dijo en tono sarcástico la voz de mi tormento personal, Edward.
—Es Jacob, amor —dijo la dulce voz de Bella.
Edward me soltó un gruñido por mi comentario hacia la voz de Bella y yo sonreí socarronamente. Saque mi cara de mi escondite y me fije que la parejita feliz estaba sentada frente a nosotros, como siempre Edward tomaba su cintura opresivamente y ella lo miraba como si fuera un dios griego sacado del Edén. Bufé ante mis anteriores pensamientos y la sanguijuela me miro con ganas de querer arrancarme la cabeza.
Por otra parte, Jasper y Emmett estaban jugando a la "Wii" con un juego de Baseball y estaban bastante enojados pues el juego no reconocía sus movimientos super rápidos. Esme y Carlisle estaban parados abrazados conversando con Edward y Bella. Por ultimo Rosalie y Alice habían salido de compras a París, volverían mañana si mal no recuerdo.
—QUE NO JASPER! Este juego no va, hay que ir a cambiarlo! Te dije que era mejor el de Mario Kart —dijo Emmett haciendo un puchero.
—Haber déjame intentar —dijo mi niña, pero al ver la resistencia de Emmett para soltar el control agregó —Prometo que si no funciona yo lo iré a cambiar.
—Vale pero con cuidado o le arranco la cabeza a tu perro —le dijo con un tono de broma pero su mirada decía lo contrario.
—Jake, juega conmigo —me dijo mi vida poniendo cara de perrito abandonado.
—Claro que si pequeña —le dije avanzando hasta ella y revolviendo su peinado.
—Jacob, Alice me lo hizo antes de irse! —me dijo medio enojada y medio divertida.
—Te ves hermosa igual.
Y me acerque a darle un beso en la mejilla ganándome un gruñido de su muy anticuado padre, después de eso, mi chica me tiro el control y sin mas comenzamos a jugar mientras Emmett y Jasper decían que habíamos hecho trampa pues el juego si funcionaba con nosotros.
—No es justo Esme —reclamo Emmett haciendo un puchero —Funciona con los perros y no con los guapos vampiros —dijo refiriéndose con "guapos vampiros" a Jasper y a el.
Yo rodee los ojos y puse pausa el juego.
—Eso es porque la "Wii" esta diseñada para humanos no para sanguijuelas —me burle con una sonrisa engreída.
—Jacob! —me reprendió mi niña al escuchar mi cariñoso apodo hacia los vampiros.
—El me dijo perro —me excuse apuntando a Emmett cual niño de cinco años.
—En ese caso yo también soy una "sanguijuela"? —me pregunto con sus mejillas rojas de rabia.
—Pues... no... —le dije dudando —Totalmente —agregue antes de seguir jugando.
Entonces sentí como algo me golpeo fuertemente la cabeza, gire a un lado para ver a mi niña con su carita roja y sus manos hechas puños. Cuando quise decir algo para disculparme escuche dos gritos ahogados y Jasper en un parpadeo estaba en el suelo tomando los restos del... control?
—Eres increíble Jacob Black! —me grito enfadada mi amor —No puedo creer que me hayas dicho eso! —dijo con sus ojitos llenos de lagrimas.
—Si Jacob Black! —la secundó... Emmet?
Me giré a darle una mirada de "cállate".
—No! No me mires así —dijo poniéndose en la misma pose de mi niña, con la pierna derecha dando golpecitos en el piso y los brazos en jarra —Tu sabes lo que hiciste —dijo dando vuelta su cara de muy manera dramática y... gay.
Tome mi cara entre mis manos y la restregué, tenia que arreglar esto, ahora.
—Y que se supone que hice —dije levantando mi cara, con un tono de voz estresado.
—Rompiste mi control de la "Wii" —me reclamo volviendo a su posición normal, gracias a Dios.
—Yo... no... —ni siquiera sabia que decir ante sus estúpidas acusaciones.
Escuche una risa burlona a mi lado y cuando gire era nada mas que Edward, "porque no me sorprende" pensé con sarcasmo mientras el se reía descaradamente.
—Mira arreglaremos esto después Emmett —dije ante su intensa mirada acusadora.
—Como que después! Yo no... —pero se vio interrumpido por una angelical voz.
—Emmett cariño, te compraremos otro —dijo Esme cariñosamente.
—Pero Esme! —se quejo el mastodonte.
Entonces ella avanzo hasta el y le dio un abrazo maternal pero de todas maneras el giro su cabeza para lanzarme una mirada matadora, joder.
—Genial, ahora que hacemos? —dijo amargamente Jasper, llenando el ambiente de negatividad por unos segundos.
Emmett se soltó del abrazo de Esme y miro a Jasper con un brillo de maldad en sus ojos, entonces los dos sonrieron como si compartieran un chiste personal.
—Apuesto $500 a que perdona al chucho en menos de diez minutos —le dijo Emmett a Jasper refiriéndose a mi niña.
—Emmett! —dijeron toda la familia al unísono.
—Vale, yo digo que lo perdona en veinte —apostó Jasper con una sonrisa malvada resaltando las cicatrices de su rostro.
—Jasper! —dijo de nuevo toda la familia.
—No puedo creer que apuesten sobre algo tan importante —dijo indignada mi amor.
—Oh vamos pequeña, ya sabes como somos... —dijo Emmett tratando de aligerar el ambiente.
—NO! Claro que no —dijo mas enojada y Jasper hizo una mueca alejándose de ella.
—Amor... —dije un poco asustado con la acción del sentimental —Mi vida lo siento —dije acercándome a ella —Jamas fue mi intención herir tus sentimientos.
Llegue a ella y tome sus manos cariñosamente, ella me miro un poco menos molesta.
—Ahora viene —dijo Emmett.
—Pero lo hiciste —dijo dolida mi amor.
—Lo siento tanto, prometo que no volverá a pasar —le prometí abrazándola.
Entonces fije mi vista al sillón donde Emmett y Jasper estaban sentados, el ultimo cruzaba los dedos nervioso.
—Vale pero no me gusta que llames a mi familia "sanguijuelas" —dijo mas tranquila.
—Haré lo que pueda —dije arrugando mi nariz.
—Oh vamos! —dijo Jasper enojado.
—Paga —dijo Emmett sonriendo burlonamente.
Jasper le entrego el dinero y Emmett se comenzó a burlar, entonces empezaron una pelea a velocidad vampirica sobre la famosa apuesta, Carlisle trato de calmarlos pero Jasper golpeo a Emmett y entonces Edward intervino reteniendo a Jasper pero Emmett volvió a la carga y trato de devolverle el golpe que Jasper esquivo legándole a Edward. Y en menos de un parpadeo toda la familia presente estaba envuelta en una pelea absurda, excepto mi amada y yo.
—Peleas familiares —dijo ella sonriendo al escuchar una pared siendo destrozada.
Entonces sin previo aviso la puerta principal se abrió mostrando a una Alice muy preocupada y Rosalie fue hacia nosotros, me aparto de mi niña y se aferró a ella dándole un abrazo asfixiante.
En un parpadeo todos habían dejado su pelea para poner atención a las palabras de la pequeña vidente.
—Alice cariño... —dijo Jasper avanzando hasta ella y dándole un fuerte abrazo —Pensé que no volverías hasta mañana —comento llenando el ambiente de preocupación.
—He tenido una visión —dijo la pequeña aterrándonos a todos.
