CAPÍTULO II: Mi primer día de trabajo.
Inuyasha tiene muchos problemas
Sentía el ya conocido dolor de cabeza, esa noche se había excedido más de lo normal… aunque soñó algo agradable… soñó que abrazaba y besaba a Kikio, había sido tan real… había tomado una decisión, el sueño de esa noche le había hecho salir del trance en el que vivía, la imagen de aquella chica le había vuelto a traer felicidad.
Llegó frente a una empresa bastante grande, con el logotipo de "steel eyetooth" encima de la puerta de entrada. A fuera estaba un vigilante.
-Buenos días señor Inuyasha – saludó el joven.
-Buenos días Kojaku – saludó al muchacho. Y entró a la empresa.
-Buenos días señor – saludó una joven de cabello claro en la recepción.
-Buenos días Kanna.
Entró en el ascensor, subió al último piso 4, se encontró con algunas personas que caminaban en todas direcciones.
-Señor… buenos días – se acercó a él una muchacha de cabello largo marrón y ojos color miel – el señor Sesshomaru llegó hace una hora; está muy enojado, y espera en su oficina. – caminaba al lado de él mientras consultaba sus apuntes - El señor Kouga llamó diciendo que su vuelo se retrasó y llegará en la tarde y la señorita Sango pide que por favor le avise cuando llegue que necesita hablar urgente con usted… ¿Le digo que suba?
-Si, deja que me desasga de mi hermano y luego la llamas…
Llegó a su oficina y antes de abrir se dirigió a ella.
-Por favor Ayame me traes una taza con café.
Entró a su oficina su hermano ya estaba adentro sentado en el lugar donde ocupa el puesto el presidente de la empresa.
-Muy buenos días hermanito, al fin te dignas a aparecer en la empresa. – dijo con voz fría, sus piernas estaban cruzadas y sus manos reposaban en su estómago.
-Quítate de ahí Sesshomaru – ordenó el muchacho. El hombre sonrió y se levantó.
-Como van las cosas muy pronto me ocuparé de este puesto – dijo suavemente. Inuyasha tomó el lugar donde había estado sentado su hermano – Por lo que veo, volviste a tomar anoche… - negó suavemente con su cabeza – Pobre de mi padre si viera tan solo en manos de quien dejó su empresa…
-¡¿Podrías callarte ya e ir directo al punto?! – habló Inuyasha ya arto – no estoy de humor para tus bromas de mal gusto.
-Vengo para decirte lo de siempre Inuyasha… veo como mi dinero se está yendo por el caño… soy inversionista de esta empresa, y no veo como está progresando…
-Nos estamos encargando de eso.
-Pues no pareciera, si su jefe gasta las noches en emborracharse… - respondió el hombre dando un golpe a la mesa – Lo único que ganas con eso es enriquecerme más a mi, querido hermano – concluyó con una sonrisa burlona.
-La empresa ya ha pasado muchas veces por momentos de crisis, y siempre ha salido inerte – se inclinó un poco hacia delante mientras lo miraba con odio.
-Eso es por que los dueños nunca han pagado sus sufrimientos con la empresa… - respondió – aún sigues pensando en ese accidente Inuyasha. Si continúas así, nos enviarás a todos a la quiebra…
-Eso no pasará Sesshomaru; en un mes subiré esta empresa la pondré igual o mejor que antes… - se levantó de su asiento y se afincó en su escritorio para quedar más cerca de su hermano – así que te pido que en vez de estar aquí perdiendo el tiempo ve a ocuparte de tu empresa "sacred eyetooth"
-¿Y si no logras levantar esta empresa en un mes? – preguntó el hombre retándole.
-Te la dejaré – respondió después de pensarlo – pero si la levantó, me darás algo tuyo…
-¿Qué?
-Después te digo… - Inuyasha le miró seriamente. Y Sesshomaru lo observó dudando pero después de un rato asintió.
-Un mes Inuyasha – dijo al salir con una sonrisa en sus labios; Sesshomaru sabía que no perdería, Su contador Jaken le había informado de las estadísticas que tenía la empresa en salir adelante y al menos que se tratase de un milagro la empresa quebraría. Sonrió satisfecho había logrado lo que quería.
-Ese idiota de Sesshomaru – refunfuñó Inuyasha para sí mismo mientras se acomodaba en su puesto y estiraba su mano al teléfono y pulsaba un botón – Ayame… puedes llamar a Sango.
-En seguida señor – dijo la chica a través del comunicador – ya le llevo su café.
Volvió a sus antiguos pensamientos Sesshomaru creía que fracasaría e Inuyasha no estaba seguro si en verdad podría sacar su empresa adelante… observó la foto que se encontraba en el escritorio y la cual mostraban a él, abrazado con una chica muy hermosa de cabello largo liso y ojos negros… aunque no quería admitirlo su hermano y la anciana Kaede tenían algo de razón, estaba perdiendo la empresa por el despecho que le daba perder a lo más preciado en su vida. Y estaba pagando su dolor con la empresa si no hacía algo, pronto tendría que entregarla… Kikio, había sido la imagen de aquella empresa, tenía porte y era hermosa, podría hacer que cualquier persona comprase una joya solo por que ella lo utilizaba. Pero después de ese accidente en el que murió, Inuyasha cometía un error tras otro y no conseguía encontrar a la modelo perfecta… no había nadie más perfecta que Kikio y ahora ella no estaba.
-¡Hola! – un hombre apareció en la puerta con un gran escándalo – pensé que no llegarías compañero – dijo el chico, tenía el cabello algo largo agarrado en una pequeña cola y los ojos marrones - ¿Y como fue el encuentro con tu adorable hermano?
Preguntó sentándose en el puesto al frente del escritorio de Inuyasha.
-¿Cómo crees Miroku? – preguntó sarcástico llevándose sus manos a la frente – y este maldito dolor de cabeza… necesito ese café…
En eso se abrió la puerta y entró Ayame.
-Aquí tiene señor… - dijo colocando la taza de café frente a él.
-Gracias Ayame…
-Ayame… - dijo Miroku mirando a la chica detalladamente – no te había dicho que hoy estás más hermosa que nunca…
La chica le miró – Gracias señor Miroku.
-Ayame ¿te gustaría tener un hijo conm… - comenzó a decir. Inuyasha volteó los ojos como pensando "Otra vez la burra al trigo"
En eso se volvió a abrir la puerta y una mujer de cabello largo negro apareció en este, tenía los ojos claros y sombra color rojo en los ojos, miraba con seriedad recorrió la mesa y observó a Inuyasha.
Miroku al momento entró en acción.
-¡Sango! – saltó de su asiento y se dirigió a donde estaba la chica haciendo una leve inclinación – Que dicha siento al ver tan celestial presencia que entra por la puerta de este sencillo lugar y permites a estos ojos pecadores que vean la belleza de una diosa en… - recitaba pero la mujer no le prestó atención y pasó delante de él sin siquiera mirarlo.
Ayame lo miró con odio y se retiró humillada.
-Inuyasha… - dijo Sango caminando hasta su jefe. A Miroku le resbaló una gota por su cien – te he estado buscando… - dijo la mujer posándose frente a su escritorio – Tenemos un problema.
-¿Qué pasa?
-La calidad de nuestros productos está rebajando Inuyasha, perdemos clientes importantes… No se que es lo que pasa… Mira esto - puso en el escritorio un objeto alargado, Inuyasha lo tomó en sus manos y comenzó a detallarlo. Miroku también se acercó a él y miró también el objeto.
-Es bronce – dijo Inuyasha pensativo mientras fruncía el ceño.
-Nos enviaron una cantidad de estos… - habló la chica como humillada – yo pedí plata… el bronce ya no se está utilizando… no puedo hacer joyas con eso…
-Sango tiene razón Inuyasha… Debemos hacer algo… - habló Miroku que ahora lucía algo preocupado.
-Tenemos la presentación en una semana – explicó la mujer interrumpiendo a Miroku – tengo que terminar los diseños, pero debo saber con que material es el que cuento. La revista "Brillantes" tiene que diseñarse para la presentación… debemos buscar a la modelo, tenemos a Kaede pero es solo para las niñas, aún necesitamos nuestra Imagen adolescente, sin ofender pero Kagura no agrada mucho.
-Entiendo… - respondió el chico llevándose una mano a su quijada en una forma pensativa.
-Desde lo de Kikio no has contratado a nadie que ocupe su lugar Inuyasha… si no contratas a alguien esto se acabará, no podremos con tanta presión.
-haremos audiciones para la nueva imagen – contestó el muchacho después de pensarlo mucho – hablaré con el control de calidad Kouga, era él quien tenía que asegurarse que las piezas fueran las indicadas. Lo enviaré a hablar con los otros lobos, te conseguiré la plata y las perlas, para que saques los modelos, Miroku… te encargarás de la publicidad y avisarle a las modelos más prestigiosas… - lo muchachos le miraron sorprendidos era la primera vez en mucho tiempo que lo veían tomar decisiones tan apresuradas y acertadas – mientras, Sango por favor dile a Kienta que vaya preparando el escenario para mañana ya que mañana mismo buscaremos a nuestra modelo.
Todos salieron con rapidez Inuyasha suspiró y se llevó la taza a los labios demonios ya estaba frío…
Sango cerró la puerta tras de si y se encontró de frente con Miroku que le miraba seductoramente…
-Sango… ¿Te había dicho ya que eras la mujer más sexy que he visto en mi vida?
-Cállate Miroku – se dio la vuelta procurando pegarle con su cabello y se dirigió rápidamente al salón de diseño.
Kagome llegó al bar justo a la hora indicada las seis y media, entró y se encontró con la anciana Kaede que acomodaba las mesas.
-Buenas noches – dijo la chica acercándose a la anciana que le miró sorprendida – yo soy Kagome Higurashi el anciano Mihoga me contrató para que le ayudara…
-Ah si… - asintió la anciana mirándole – en verdad eres hermosa y te pareces ¡tanto a mi sobrina! Ya entiendo por que Inuyasha te confundió con Kikio…
Otra vez volvía a escuchar ese nombre… ¿en donde le había escuchado antes de la noche anterior?
-Ven sígueme voy a mostrarte el lugar… - indicó la chica obedeció – tu trabajo en realidad va a ser atender a los clientes, llevarle las bebidas, y eso… con tu belleza seguro que atraerás muchos jóvenes… - Kagome se sonrojó – tomarás sus órdenes desde aquí atrás de la barra. Colocarás el dinero en la caja registradora y luego le pedirás que espere sentado en la mesa que desee – le explicó de todo en media hora, cuando ya era momento de abrir.
Parecía que estuvieran esperando el momento en que el local abriera, ya que una gran cantidad de personas entraron apresuradas.
-Son nuestros clientes de siempre… - explicó la anciana – es mejor que estés preparada, Mihoga me ayudará a preparar las bebidas mientras tú vas tomando las órdenes.
La noche pasó sumamente ataviada, Kagome no hacía más de ir de mesa en mesa, tomando las órdenes. Uno que otros chicos trataron de coquetear con ella pero esta que ya estaba familiarizada con esa clase de chicos les dijo que ya tenía novio. Los sujetos parecían muy decepcionados.
A diez para las once cuando ya estaban bajando un poco los humos… llegó un joven al cual Kagome ya había visto la noche anterior. La chica se pegó la bandeja, con la cual repartía las bebidas al pecho apretándosela fuertemente sintiendo que el corazón se le iba a salir… ¿Qué le pasaba?... se dio media vuelta apenada y se alejó a la barra sintiendo su cara enrojecer. Escuchó como el anciano Mihoga le hablaba al chico.
-Amo Inuyasha. Muy buenas noches ¿Se quedará de nuevo aquí?
-Si Mihoga – habló el chico lanzando un suspiro – hoy no voy a beber mucho, solo llévame una copa con vino tinto a la habitación por favor.
-Oh claro señor… - el viejo se inclinó y luego dijo algo que hizo helarle la sangre a Kagome que aún escuchaba la conversación – Señor ahora que me acuerdo hemos contratado a una jovencita para que nos ayude aquí…
-Ah… ya era hora… - habló el joven.
-Si quiere venga y se la presento… su nombre es Kagome Higurashi… Kagome niña…
Kagome se paralizó no quería ser presentada, sentía mucha vergüenza.
-Hey mesera – llamó un hombre del otro lado del lugar y Kagome vio su oportunidad.
-Lo siento señor Mihoga tengo que atender al cliente – dijo sin siquiera mirarle y se dirigió a la mesa del cliente agradeciendo el tener una excusa para retirarse.
-Pero… - comenzó a decir Mihoga.
-No te preocupes Mihoga hace su trabajo, por favor lleva la bebida a mi habitación ¿bueno?
Pasaron diez minutos en los que Mihoga le pidió a Kagome que por favor le llevara la bebida al amo… y que al parecer veía que ya había más pocas personas y que después de eso podría retirarse.
Kagome aceptó, tomó su gorra la cual era un pasamontañas y se lo colocó aplastándose el cabello y pasándose una bufanda por el cuello, ya se acercaban las temporadas de lluvia y en efecto estaría lloviznando afuera y no quería repetir lo mismo de la noche anterior; colocó una copa y una botella de vino tinto en la bandeja y fue a la puerta en el fondo con la cortina. Dudó antes de tocar pero luego golpeo suavemente.
-Adelante… - escuchó que decía el joven adentro. La chica abrió la puerta, la habitación estaba a oscuras la única luz que iluminaba la habitación era la que entraba por la ventana, lo divisó acostado en la cama observando el techo…
-le traigo su bebida… - dijo Kagome dudosa.
-pasa – ordenó el joven fijándose en ella… no la podía ver muy bien, ya que había poca luz… lo que alegró a ella debido a que así no notaría su nerviosismo.
-Con que tu eres Kagome Higurashi – dijo después de unos momentos de observarle – me pareces familiar…
-No lo creo… - respondió la joven – si me disculpa debo irme…
-Espera… no te gustaría tomar un trago conmigo? – preguntó este levantándose de su asiento y yendo a la librería en donde sacó otra copa… - Quiero conversar – dijo como aclarando las cosas. La chica aceptó la invitación sin saber por que.
Se sentó en una silla en la mesa mientras el chico le servía. Kagome agarró la copa y la llevó a sus labios tomando un sorbo.
-Tal vez no nos conozcamos – comenzó a hablar el chico mientras se servía - pero yo soy Inuyasha Tamazaki…
Kagome se ahogó al escuchar el apellido… y comenzó a toser…
-¿Estás bien? – preguntó Inuyasha preocupado.
-¿Tamazaki? – repitió atónita – ¿Eres el gran Inuyasha Tamazaki¿El dueño de la empresa "steel eyetooth"¿La famosa empresa diseñadora y creadora de las joyas más hermosas e impresionantes de Japón¿La gran empresa creadora de las joyas "Garras de acero" Los zarcillos¿la perla Shikon?
-Parece que si me conoces – sonrió el chico más calmado mientras tomaba un trago de su copa…
-¿Conocerlo? He estado tratando de entrar a trabajar en su empresa desde el año pasado pero nunca tienen bacantes…
-¿En serio? – preguntó el chico alzando las cejas.
La chica asintió.
-¿Y en que trabajas?
-Me gradué el año anterior de diseñadora publicitaria, pero me ha sido muy difícil de conseguir trabajo tanto ha sido eso que no he logrado ejercer mi actividad como Dios manda…
-Oh… entiendo – respondió el joven – verás si quieres puedes mostrarme alguno de tus trabajos… tal vez, pero no será pronto te lo aseguro, te podamos encontrar algo. Pásate en una semana. Esta semana va a ser muy agobiadora…
-¿Habla En serio? – preguntó la chica con los ojos casi en lagrimas.
-Por supuesto… - aseguró el joven. Bajando su copa – te hubiera podido atender antes si no fuera por todo el trabajo que tengo…
-Gracias… - dijo la chica tomando las manos del joven. Estaba apunto que lloraba.
Inuyasha no podía divisar muy bien el rostro de Kagome debido a la poca luz, más bien no había podido ver su rostro parte por que estaba algo cubierto por la bufanda. Pero pudo divisar unos impresionantes ojos verdes que hizo que se quedara mirándole fijamente.
Kagome se dio cuenta de lo que acababa de hacer y soltó las manos del hombre con rapidez avergonzada.
-Lo siento, lo siento mucho… - dijo parándose de su asiento – es que la emoción por todo esto… he estado esperando tanto tiempo por una oportunidad así… Gracias… - y diciendo esto salió con rapidez de la habitación.
Inuyasha se quedó impresionado, era una jovencita muy extraña y agradable… se dijo mientras bebía un poco del vaso… bueno debería dormir ya que mañana sería un día agotador…
Kagome salía muy sonriente del local… su suerte había dado un giro drástico de unos 360 grados parecía sonreírle… ¡¡todo iba saliendo a la perfección!! Y ese joven de Inuyasha… era atractivo y además muy simpático.
Notas de la autora: espero que les haya agradado el capi. Los Quero mucho. Por fa, no se olviden de comentar ¿bueno? Oyasumi nasai.
