Sinnerman

Bell Star

Te preguntarás… ¿Y está Historia de donde narices la has sacado? (La robe en un bazar chino. (?) Nah.) Todo comenzó hace muchos años, no recuerdo cuando fue. (Es… El Orujo…)

La cuestión es que empezamos a ver la saga de "Underworld" o "Bajo Mundo". En sí la trama va de Vampiros, Hombres lobo (No es Crépusculo.) y Humanos retrasados que servían de alimento ramdom. Mezcla el romance de lo imposible, (Que no es Crepúsculo...) con la fantasía (¡Yupi! Chachipistachi.) y el terror sangriento característico de una novela bélica. (Que te defecas y to'.) Si eres el tipo de persona que le gusta la acción y lo sobrenatural acompañados de un toque de romance fortuito, esta es tu Saga querido. (¡Nos va lo Gore!)

¿Por qué no puse esto en el primer capítulo? Pues eso, querido "hamijo" mío es por las grandes dosis de orujo matutinas, típicas en época navideña. (Yeha, yeha.)

Sin más preámbulos, (Mis lectores ya no me aman… I'm depressed.) ¡muchas gracias a todos!

Espero que os guste. ¡Feliz año nuevo!

Vuestra "autorzuela" (O algo.) Bell.


Capítulo Segundo

Una familia que se abraza.

Un hermano de otra raza.

Un jefe que sonríe.

Un consejo que sin más rechazas.


Hora de Aventuras.

(¿?)

Y entonces el Lobo dijo: "Soplaré, y soplaré, y la casa derribaré." Pensarás, que estúpido ¿verdad? Los lobos no soplan. Pero no es así. Imagina que el Lobo feroz es un banco, que quiere arrebatarte lo que es tuyo. Imagina que es aquel chico de clase que se mete contigo sin razón. Imagina que son tus malos pensamientos, tus "no puedo hacerlo".

¿Y ahora? Cobra algo de sentido, ¿no es así? Más si el Lobo es todas esas cosas tan horribles, tú has de ser el cerdito atrapado en esa casa. Claro, de tí depende salir vivo de ésta. De tí depende estar hecho de frágil paja, de robusta madera o de inquebrantable ladrillo.

El poder es lo más importante. El débil sucumbe ante el fuerte. Es ley de Vida, y siempre será así.

Pero, un momento.

Y si te digo, ¿que todo lo que te he dicho es mentira?

Has sido engañado.

¿Qué me dirías ahora? Te has creído lo que te he contado. Porque yo te lo he dicho, ¿verdad? No deberías creer todo lo que te cuentan.

Juzga por tí mismo.

Y si te dijera, que tú eres el Lobo. Que tú eres el malo del cuento, el que fracasa por acción divina ante el bueno, al que todos odian. Y que nunca tendrás un "felices para siempre". No para tí. Sólo porque has sido creado para ese fin.

Eres el malo. ¿Me crees ahora? O tal vez el cerdito. ¿Me crees ahora? Ahora.

Te pregunto, Lobo.

¿Por qué soplas?


Black*Star.

Casa de huéspedes.

"Televisión libre."

-Con Jake el perro… ¿Y…?-Esperé.-¿Soul?-No contestaba. Grité.-¡Soul despierta!

-¿Eh?-Ladea la cabeza, sentado bocabajo. Es un hombre de costumbres fijas.-

-¡Finn! ¡El Humano!-Repito poco a poco.-Yo digo: Con Jake el perro, y tú…

Ladea la cabeza, confundido.

-Ah… Olvídalo.-¡Finn el humano!-Algún día conseguiré que te lo aprendas.-Y entonces será genial.-

Él me sigue mirando de cerca, juntando con fiereza los labios. Se esfuerza.

-¿Has soñado algo hoy?-Le pregunto. Dando paso al silencio.-¿Algo nuevo?

-No…-Niega con la cabeza lentamente, y mira hacia el techo. Hacia el ventilador que se mueve con lentitud. Está roto.-

Soul alza la palma de la mano hacia las aspas, como si quisiera atraparlas de algún modo.

-Ya veo.-Cambió de canal con el mando. Los lunes nunca echan nada bueno. Es el peor día del mundo.-Que paz…-Murmuro.-

Hoy no hay mujeres en casa, a excepción de Maka. Ella cuenta como Bruja. Se ha quedado a estudiar para no sé qué examen. No suelo escucharla muy a menudo, no al menos todo lo que dice. Liz y Patty están con Blair y mi hermano en el club. Tsubaki tiene que trabajar por las noches. No es que la eche de menos… No. Claro que no. Yo no. Que no.

Por suerte tengo a Soul. Aunque esté omnipresente la mayor parte del tiempo, sabe escuchar. Creo.

A pesar de ser Lunes, hoy, paso algo interesante. Algo que no me esperaba. Algo jodidamente increíble.

Probablemente, es un acontecimiento divino que venía en el calendario Maya, o lo descifró Nostradamus hace mucho tiempo…

-Black*Star.-Me llama Kid, asomo la cabeza por encima del sofá.-¿Puedes hacerme un favor?

-No pienso limpiar nada más en todo lo que me quede de vida.-Aclaro. Dejándome caer de nuevo en el sillón, me llevo las manos a la nuca. Más Kid se acerca, suspirando.-He dicho.

-Quería preguntarte, si te gustaría…-A partir de esta oración, dejé el cerebro desconectado, en Off. Y en el estómago encendí la versión "Mariposas y Florecillas" a tutiplén.-Venir a trabajar esta noche, conmigo.

Empecé a reírme sólo. De felicidad, no soy tan extraño como parezco. Maka y Soul pusieron un cojín entre ellos y yo, como si el sofá fuese la guerra y el almohadón una barrera contra la estupidez.

Pero, no. No me importa. La vida es bella, y hoy: ¡tengo trabajo!

-¿Quieres o no? Tengo que irme pronto.-Me tienta Kid. Claramente, esto ha de tener truco. Él nunca me deja acompañarle.-

-¡Claro que sí!-Sonrío. Sólo me falta un rabo tras el culo que poder mover. "Jake… No. Black, el perro."-Pero…

Miré de reojo a Soul y a Maka, dado la vuelta en el sofá. Lo único que veía Kid desde la puerta eran mis ojos instigadores tras el respaldo del sillón. Como ese personaje de las películas que existe sólo para mirar mal a los demás y así da a pensar al espectador que algo chungo va a pasar, fijo.

-No sé yo…-Me escondo tras el respaldo, como una tortuga. Lenta y segura. Lenta y segura.-No me fio de Maka.-Digo en un susurro maléfico. Ella está leyendo su libro al lado de Soul. Le gusta leer así.-

Maka me observa de repente, no está enfadada, sólo acaba de… Romper un bolígrafo.

-¿Por qué?-Pregunta, con odio en su mirada. Tiene instintos asesinos.-Ni que le fuera hacer algo malo…

La ignoro. Y me levanto del sofá, no sin antes darle un abrazo de oso a mi vampiro. "Personal Vampire" para pijos inseguros.

-Te echaré de menos amigo…-Se me hace raro alejarme de Soul, siempre solemos estar juntos… Ha sonado mal.-

-¡Por fin!-Kid me aplaude suavemente, yendo a por su gabardina, no le gusta esperar pero él nunca llega puntual a ningún sitio. ¿Lógica? Puta Lógica.-

Por último, antes de salir por la puerta, dándome Kid una patada en el culo, miro a Maka fijamente a los ojos. Ella levanta los párpados de su libro ligeramente, poco a poco. Soul observa confundido.

-Bruja. Te vigilo…-Con dos dedos, señalo mis ojos, llevándolos hasta Maka, varias veces.-"I'm watching you, Maka."

El inglés se me da de miedo. Si tienes en cuenta que todo lo demás lo entiendo igual que un chimpancé en la jungla, algo se me tenía que dar bien. ¡Mi nombre es Black*Star!

-Payaso.-Murmura. Y vuelve a meter las narices en su libro. Dejando caer su espalda, pegada a la de Soul.-

La saco la lengua con clase, la clase hay que mantenerla. Sea lo que sea. Soul me saluda con la mano, despacio, sereno. Mostrando una media sonrisa. Se lo devuelvo, sino no duerme tranquilo.

-¿Listo?-Me advierte Kid, divertido. Cojo la chaqueta azul que anteriormente tiré al suelo sin cuidado.-¡Vámonos!

Abre la puerta, dándome paso primero. No soy mujer pero Kid siempre es muy educado, hasta el punto de rozar el querer asesinarlo. Me abrigo con una bufanda roja que Tsubaki me regaló hace un tiempo. No es porque la haya echo ella. Me gusta en sí. ¡La bufanda! La bufanda. Me gusta.

Suelto aire por la boca, sintiendo el frío en los labios, el vapor sale de ellos. Siento la necesidad de tener un cigarro entre ellos. Mala suerte, Kid no me deja fumar. Dice que pronto acabará matándome, yo le respondo que de algo he de morir tarde o temprano, llevo fumando desde los trece años, no podrá evitarlo.

Echo un último vistazo al salón, y vuelvo a mirar a Maka frunciendo el ceño.

-"I'm watching you Maka." "Watching you…"


Limusina

-Al pasar la barca, me dijo el barquero, las niñas bonitas, no pagan no soy bonita, ni lo quiero ser, tome usted los cuartos y a pasarlo bien. Al volver la barca, me volvió a decir, las niñas bonitas, no pagan aquí. Yo no soy bonita, ni lo quiero ser, las niñas bonitas, se echan a perder…-Cantaba. Lo que seguía después lo tarareé porque no me acuerdo de cómo terminaba.-

Eché una calada al cigarrillo, Kid está en el asiento trasero, no puede castigarme hasta que bajemos.

-Uno. No eres una niña bonita. Dos. ¡Quítate de ahí o te decapito!

Me señalaba con una mano el conductor privado de Kid, Harvar. El trabajo de Kid es muy importante y todas esas cursiladas que sus lameculos le cuentan, por lo que tiene que ir a todos lados en un coche con los cristales tintados. Y con este retrasado como conductor. Algún día dará el gran salto hacia el estrellato. Contra un poste.

-No, pero a lo mejor así atraigo a alguna. Todas son bonitas.-Y sino casi todas.-

Yo estoy de rodillas en el asiento del copiloto, sacando la cabeza por la ventanilla. Sí, como un perro. Ya lo he dicho antes. Un perro que fuma. Viendo los coches pasar, y los insultos de los demás conductores por la audaz velocidad que Harvar maneja al volante. ¿Habéis visto a Goofy? ¿Cuándo se sube a un coche? ¿Y se vuelve diabólico? Pues igual.

Me gusta sentir el viento en la cara, cosa que el resto del mundo no parece comprender. Apoyado en el filo de la ventanilla que luego me dejará marca, siento como el cristal va subiendo y la mano de Harvar me arrastra. Apartándome con rapidez, perdiendo gran rastro de mi cigarro por el camino, me dejo caer asustado sobre el asiento. El cinturón siempre puesto. Recordad a la tortuga… Lenta y segura, lenta y segura.

-¿¡Me quieres matar!?-Grito a Harvar, el causante de mi sufrimiento.-

-Ojalá fuera tan sencillo…-Suspira Harvar, echando la cabeza a un lado, para después reírse. Me quiere matar.-

Le empiezo a contar una retahíla de insultos malsonantes hacia su adulta persona de veintisiete años y hacia su pobre madre. Mientras apago el cigarrillo y lo tiro en una lata de Coca-Cola, nunca echaría la colilla a la carretera, no soy tan cerdo. Oink.

-Callaos ya los dos.-Suspira Kid. Con una pose un tanto femenina, cruzando las piernas. Apoyando el codo en el reposabrazos.-

-Es culpa del enano.-Tengo nombre, y tal. Tú a lo tuyo.-Que me canta canciones raras y yo como conductor, me altero.-En sus comienzos fue conductor de autobús. Es una persona irritable, le despidieron al poco rato.-

-Eh, Goofy, baja los humos.-Intenta golpearme, el coche se tambalea estrepitosamente. Yo continuo.-Es que no me sé muchas, ¿vale? No sabéis lo que es convivir con Soul…

Hablo seriamente. Cuando estoy con Soul sólo me deja escuchar música… Jazz, Blues, Clásicos aburridos y… No sé, gente afroamericana cantando todo el rato, como si estuvieran teniendo un orgasmo de los gordos. No digo que no me guste, pero todos los días me cansa hasta aborrecerlo. Eso sí, como no se lo ponga me gano un mordisco. Me muerde.

-Sí, ahora será culpa del vampirito. Con lo bueno que es.-Me deleitaba Harvar. Es decir, ¿yo soy el enano que canta como el culo, pero Soul es el Vampirito majo? Maravilloso.-Como vea que le haces algo enano, te mato. ¿Estamos?

"No, si ahora yo soy el malo de la peli."

-Sí, estoy. Cansado de tí.-Le grito, cruzándome de brazos.-

-Kid, ¡haz el favor de enseñar a este crío a hablar bien!

-Kid, ¡búscate otro conductor que sepa qué coño es conducir!

-Kid, ¡hazle callar!

-¡Ya basta! ¡Callaos de una vez!

Tarde. Ya hemos comenzado, nada nos podrá parar. Mi afán de adolescente en potencia es llevarle la contraria al mundo. No lo hago nada mal. "Discutir es el pan de cada día."

Nuestra discusión provoca algo más grave que ver a Kid poniéndose de los nervios. Algo que es toda una hazaña en sí. Ya he comentado que Harvar no sabe conducir, ganó el carnet en una tómbola de pueblo, y por casualidad. Por lo que mientras discutíamos a gritos, él fue dando volantazos sin parangón. Muy divertido. Le van los coches de choque. Es el amo de las ferias.

-¡Ah! ¡Coche! ¡Acelera! ¡Perro! ¡Gira, gira! ¡Árbol! ¡Ah! ¡Vieja! ¡Frena, frena! ¡Ah! ¡Otra vieja!

Acabamos dando tumbos por la autopista gritando, hasta que por gracia divina o un pedo de Dios, vete tú a saber, terminamos el jovial y placentero viaje, aparcando de lado, de golpe y porrazo, perfectamente, en uno de los estacionamientos del parking. Sin un rasguño. Por fuera. Por dentro estábamos todos, cada uno en una punta del coche, abrazados a algo, o como yo: con ganas de vomitar las lentejas.

-Dios…-Murmuro. Gracias por mantenerme con vida. No sé qué sería yo sin ti. Ah no, si lo sé. Ateo.-Malditos coches que vuelan.-Los sacaron hace poco y todavía no logran arreglar los fallos técnicos. Malditos aerodeslizadores del averno.-

-Anda, ya hemos llegado.-Salta Kid, riendo del shock. Se baja raudo con el miedo en el cuerpo, mientras nosotros nos mirábamos él uno al otro, acongojados.-

-¿Te hace un cigarrillo en la entrada?-Me pregunta Harvar, alzando los hombros.-

-Sí.


-Ya sabes Black*Star.-Me observa Kid, de reojo. Guarda sus manos en los bolsillos y junta los labios con fuerza.-

Mientras yo, me reconforto escondiéndome en el calor de mi Bufanda.

-Que sí… Ver, oír y callar.-Kid siempre añade "aprender". Para mí eso no cuenta. Yo nunca lo hago.-Lo entiendo.

Él asiente, y a base de enseñar placas a varios policías trajeados con guantes, vamos adentrándonos en la escena del crimen.

"El colegio Shibusen."

-Me encantan las fiestas.-Murmuro, siguiendo a Kid, que me regaña.-

Levantando una franja negra y amarilla, con las letras "POLICE LINE-DO NOT CROSS", logramos entrar al punto clave de este asunto. El gimnasio.

Observando, todo está tal y como estaba desde el viernes, nadie tocaba nada hasta que todas las pruebas estuviesen listas. Lo mejor de todo, es que los que sobrevivieron no tendrán colegio. Digo… Pobrecitos.

Todo tenía un ambiente navideño, pero no el típico sacado de las calles de Nueva York al caer la noche un 24 de Diciembre. No. Todo era lúgubre, muy siniestro. Más como una fiesta de Halloween. Renos, muñecos de Nieve, globos, carteles gigantes, serpentinas, hasta la comida y el ponche. Todo adornado con sangre. Las paredes, el suelo. Me tapo la nariz. Nunca te acostumbras a este olor.

-Oh, tío…-Voy esquivando los charcos de sangre. Casi piso uno. Voy a la pata coja.-

-¿Dónde se habrá metido?-Se pregunta Kid, rascándose la cabeza. Alzo una ceja.-

La mentes sanas pensarán que tener trabajo es lo que me motiva a ser feliz, pero… Yo tengo otras motivaciones mucho mejores.

-¡Eh, aquí!-Saluda ella a lo lejos, mientras hecha mil y una fotos a los cadáveres.-¡Estoy aquí!

No importa si el escenario no es el adecuado. Si sabes lo que es, estar tan cerca después de mucho tiempo alejado de la persona que quieres, la única que de verdad quieres, entenderás como me siento. Aunque en el fondo no quiera admitirlo, soy así.

-Es preciosa.-Susurro y asiento, juntando los morros. No soy de las personas que se quedan embobadas con las moscas. Yo soy más de hablar solo.-Hasta con bata blanca…

-¡Buenas noches, Tsubaki!-Kid se adentra. Yo le sigo, intentando no mostrar mucho interés.-

Tsubaki siempre ha querido ser forense, ahora a sus 19 años, trabaja de becaria con Kid en la Policía Privada de Death City. Se puede decir que ha hecho su sueño realidad. Cámaras de rayos ultravioleta, hacer fotos a muertos, mirar cráneos, ver mucha sangre. Yo qué sé. Cosas de chicas.

-¡Hola chicos! ¡Hola Black!-Me ha saludado…-

-Hola.-Respondo alzando la mano con suavidad. Soy gilipollas.-

-¿Cómo te ha ido?-Pregunta Kid. Tsubaki sigue haciendo fotos.-

-Nada nuevo…-Se entristece, levantando los hombros.-Es lo que tú dijiste.-Se miran él uno al otro, ignorándome.-Grandes destrozos en piel y hueso. Brutalidad. No hay orden a la hora del asesinato y tampoco fueron muy limpios al huir.-Nos señala con la cabeza el conducto del aire, lo que queda de él.-Todo conduce a tu teoría…

Genial. ¿Qué coño me esconden?

-¡Ey! Hola.-De nuevo.-Existo.-Me hago notar. Ellos ríen.-

-Perdona Black. Es alto secreto.-Dice ella sonriendo.-Por cierto, tengo una sorpresa para ti…-Dice, sílaba por sílaba. Juega conmigo. ¿Sorpresa? ¿¡Qué sorpresa!? ¿Qué es? ¡No aguanto la presión!-

Me está dando un vuelco al corazón, a esto de que Kid llega dando chasquidos con los dedos, devolviéndome a esta galaxia. Pero no vuelvo. "Estoy perdido en la isla."

-Os veo luego.-Saluda Tsubaki, dejando de hacer fotos, que más tarde investigarán, marchándose.-

Ya se ha ido…Oh.

-¿Ves todo esto?-Me pregunta, abriendo los brazos.-

-No. Que va, soy ciego.-Sonrío. Pobres ciegos.-Perdí el bastón y a mi perro lazarillo cuando batalle en la 5ª guerra, para encontrar la cabeza del presidente.

-Black*Star.-Habla Kid con seriedad. Sus ojos se vuelven negros de nuevo. Va siendo hora de centrarme por una vez en mi vida.-Te he traído aquí para que me ayudes. Necesito tu opinión como experto que eres.-¿Experto? Un huérfano ve muchas cosas en la calle. Solo.-¿Me quieres ayudar o no?

Doy un gran suspiro, intentando relajar la atmosfera que se nos viene encima.

-Perdón. Aquí me tienes.-Sonrío de oreja a oreja. La gente me mira raro. Estar rodeados de cadáveres todo el día ha de amargarlos, digo yo.-Ya lo sabes.

Espero que lo sepa.

-Fantástico.-Me agarra con fuerza del hombro, con una sonrisa perversa.-Pero basta de bromas.

¿Quieres ir al grano de una vez?

-Dime, ¿qué crees que paso aquí?-Empieza, vamos caminando lentamente. Observo rincón por rincón.-

Claramente, se llama matanza. Pero no querrá oír eso. Me arrancará la cabeza. Como el tío que casi estoy a punto de pisar ahora mismo…

-Bueno…-Me alejo del cadáver. Y pienso en lo que ha dicho Tsubaki. No quiero repetirlo. No es eso lo que él busca. Lo sabe. Quiere una respuesta sencilla.-Esto no lo ha hecho una sola persona.

-¿Y?-Kid se detiene. Me mira fijamente con esos ojos negros. No me asustan, a mí no.-¿Qué más?

Recuerdo durante un segundo. Piensa Black*Star.

¿A qué quiere llegar Kid? ¿Qué sabe él que nadie sepa? ¿Por qué te trae aquí? Confía en tí. Sabe lo que está pasando, y tú has de asegurárselo. Ahora. Un colegio lleno de ricachones. No hay robos importantes. Muertes innecesarias. Demasiada sangre malgastada en el suelo. ¿Qué es lo que sabes, Black*Star? Sangre. Eso es.

Lo tengo.

-¡Ja, ja!-Me río sin sentido aparente. Kid me mira confuso. Pensará que se ha pasado conmigo, y mi cerebro ha explotado del esfuerzo. No le culpo.-Exacto.

-¿Y bien?-Alza una ceja.-Black.

-¿Recuerdas lo que dijo ayer por la noche Free? El Jefe de policía.-El Jefazo.-

-Lo recuerdo…-Él sonríe, sin mostrarme los dientes. Voy por buen camino entonces. Punto para mí.-Dijo que atraparía a los culpables, a los-

-Vampiros.-Le cortó. Asombrándole. Me pongo serio, y comienzo a dar vueltas de un lado a otro, despacio. Intento explicarme.-Muy graciosa la broma por su parte.

Vuelvo a reírme. Kid me da unas palmaditas en la espalda. Sigue sonriendo.

-Te escucho.-Se cruza de brazos. Y me observa.-

-Free… Él dijo que esta matanza la habían cometido los vampiros. Pero, ¿por qué? ¿Por qué un vampiro haría esto? No tiene sentido.

Kid va sonriendo, según voy iluminándole.

-Por favor. ¿A quién intentan engañar? Así desde luego a nadie.-Me he metido de lleno en mi personaje de Sherlock alocado y autista. Me llevo la mano al mentón.-

Él asiente varias veces. Me encanta que me dé la razón. No lo hace muy a diario.

-Un vampiro. ¿Qué son los vampiros? Criaturas de las noche, odian el sol, el ajo, las estacas, pero lo más interesante, muerden.

-¿Ah sí?-Kid pone una mueca. A la gente hoy le ha dado por jugar conmigo.-

-En efecto. Muerden a sus víctimas, no las destrozan a no ser que sean casos especiales. Son sigilosos, cautos, rápidos, no dejan huella alguna, no suelen ir en manada, trabajan solos. Roban, son unos ladrones, lo necesitan para vivir, porque están solos. Escogen a sus víctimas con antelación. Son los maestros de la huida. Y lo más importante, no derrochan sangre. Nunca.-Yo tampoco tiraría mi comida a la basura.-

Kid me aplaude lentamente.

-Me arrodillo ante tí.-Soy tu Dios, claramente.-

-Por lo tanto. Ni por asomo esta masacre la ha provocado un vampiro.-Y Free, miente.-No sé quién habrá sido el creador de esto, ¿pero un Vampiro? Ni de coña.

Más, no puedo ayudarle. Eso ya es cosa suya.

-Eso quería yo oír…-Kid se queda pensativo por un rato. Para una de las pocas veces que me acerco a su trabajo… Él es Detective. Death, Detective Privado.-Muchas gracias Black*Star.

Me pasa un brazo sobre los hombros.

-Ahora, ¿por qué no vas con Tsubaki? Y descansas un rato. Tengo asuntos que resolver…

No me gusta que me haga eso. Me utiliza y luego me tira sin cuidado. Le sirvo de ayuda, pero no confía en mí del todo. No quiere que meta las narices en sus asuntos. Nadie tan pequeño como yo, ¿cierto? ¿Qué soy yo para tí?

-Ya… Claro…-Él se marcha, indicándome el camino con paso firme. Me alejo con tristeza. Me hace sentirme abandonado, escondo mi cabeza en la bufanda.-

Pero no todo es tan malo, yo sólo quiero ver a Tsubaki. Y lo de más… Bueno… Puede esperar.


-¡Sorpresa!-Gritaba Tsubaki, quitando sus finas manos de mis ojos, sus largos dedos y sus uñas color negro decoradas con estrellitas doradas. Eso es una señal divina.-

Llevaba media hora guiándome a ciegas por una cafetería. Una que pude descubrir sólo por el olor a dulce y a modernos cerca. El DeathBucks.

Me he chocado con tres patas de mesa y ni me he quejado, estoy cerca de Tsubaki, lo demás puede irse al cuerno.

-Aquí tienes, feo.-Me tiende una funda alargada, negra. Mientras Tsubaki se deja caer a su lado llevando las manos a la espalda, sonriente.-Como nueva.

-Oh…-Me rasqué la cabeza. ¿Qué digo ahora? No sé me da bien esto.-Muchas gracias.-Les sonrío calmadamente. Por dentro quiero estallar de felicidad. No aguanto más.-¡Mi espada! Como te he echado de menos…-La abracé. Para mi es chica. No soy hombre sin ella.-Me dijiste que tardarías mucho en arreglarla… ¡Y no soy feo!-Recordé.-

Se rieron…

-Lo siento, quería ver la cara que ponías al verla.-Kilik es un mentiroso. Un herrero mentiroso.-Tsubaki era mi compinche.-Ladeó la cabeza hacia ella. La miré, ella sonrió. ¿Puede haber algo más perfecto?-¿Te gusta?

-Me encanta, en serio, es estupenda.-Volví a darle las gracias. Me moría por abrirla y desenfundarla, pero no era seguro sacar un arma en una cafetería. La última vez me echaron.-Sois los mejores.

La camarera trajo un par de cafés y un batido de chocolate para mí. No me gusta el café, he probado cosas peores, pero eso sabe a rayos. A Tsubaki le gusta una cosa muy extraña cuyo nombre desconozco, que se basa en un Cappuccino frío con helado y caramelo. Paga 3 pavos por eso. Es un robo.

Kilik es masoquista, le va el café sin azúcar, solo, sin nada. Está muy loco, se lo bebe de un trago. La camarera no era una de esas típicas de bar de carretera con sonrisas acogedoras, impregnadas en olor a magdalena, más bien parecía una amargada con un lunar en la nariz y cientos de gatos en su cuchitril de solterona a juego. Me recordó a Liz, siempre está mascando chicle como si fuera una llama.

Además, hay que destacar, que tiene el mismísimo trasero de la venerable anciana Nicki Minaj. Su culo va arrasando con todas las mesas por las que pasa, tirándolo todo. "Su culo rebota y en mi cara explota." Y no es que yo lo estuviese mirando. Para nada…

-Espero que esta vez la cuides bien,-Empezó la explicación-regañina de Kilik. Lleva gafas de pasta, pero no las necesita. Modas…-me ha costado mucho repararla esta vez.-Él seguía hablando, pero yo ya estaba acariciando la funda helada de mi espada. Tengo el deseo romper cosas.-He mejorado la aleación con Titanio para que sea más ligera. Y he tallado una estrella negra en la empuñadura.-Sorbió de su taza. Observé el mango. Esa es mi espada, Estrella Negra.-¿Qué te parece?

-Me parece que… Eres el mejor.-Después de mí, claro. Alabé.-

Ellos siguieron riendo mientras hablaban de cosas que no entendía. Mi espada es más importante. Lo único que llegué a pillar, es que los familiares de los estudiantes asesinados en la masacre del baile, estaban furiosos por no poder darles sepultura. "El Hasta siempre". Yo veo el cielo y el infierno como un sitio interesante. Si vas al cielo, todo es fiesta, y si acabas en el infierno puedes pedirle a tu mayor enemigo que te mantenga la silla caliente. Sentido no tiene ninguno, pero quedas muy bien en las peleas.

-Hala, ¡atacad!-Tsubaki abrió una caja rosa llena de rosquillas. De esas que puedes elegir en la panadería del barrio.-

Nuestros ojos brillaron. Un tesoro. Quiere cebarnos y luego comernos, como la bruja de la casa de Chocolate… Espero ser Hansel. No quiero ser la chica…

-Black*Star, está la he comprado especialmente para tí.-Señaló con el dedo una de las rosquillas. Una azul. Con virutas. Con ojos.-Como sé que te gusta…

Me ha comprado una rosquilla del Monstruo de las galletas… La amo.

¿Si esto no es amor, que me diga alguien lo que es?

-¿Para mí?-Me llevé el dedo a la boca, observándola como un pasmarote. Debo controlar mis babas.-Tú sí que sabes Tsubaki.

¿Y si está pensando que soy un infantil? ¿Me parezco al monstruo de las galletas? Me gustan las galletas como a cualquier hombre pero… Yo no estoy gordo. ¿Es mi pelo? ¿Soy peludo? ¿Mi risa? ¿Mis ojos? ¿Soy un monstruo?

-Me alegro.-Me acercó la rosquilla. Ella sonreía. Y si ella sonreía, a mí me daba igual todo. Cerebro, háblale a la mano, porque paso te ignoro. Como siempre.-Como ahora con el caso no nos vemos mucho quería recompensarte.-Me abrazó. Bien, puedes hacerlo. ¿Te casas conmigo en un futuro? ¿Sí? Perfecto.-

-Vaya, vaya, Black*Star. Que bien te lo has montado…-Murmura Kilik, carcajeándose levemente entre sorbo y sorbo. Me puse rojo a más no poder, amigo, capullo…-

Tsubaki deshizo su abrazo. Vuelvo al mundo terrenal. Y no me gusta.

-No, Black*Star y yo sólo somos buenos amigos.-Sonríe inocente. Y mi corazón se parte. Se rompe en pedacitos con forma de corazones más pequeños.-

-Si… Claro… Si…-Asiento robóticamente, hablando entre-dientes, por hacer algo.-

Me pregunto dónde estará ahora la señora del pandero gigante… No estaría mal que me empotrara con su trasero, haciéndome caer de espaldas al suelo, y así, abrirme la cabeza y morir. Ya no me queda dignidad. Luego la busco… A ambas.

A Kilik le ha dado un ataque de risa. Y a mí de ira, por lo que decido lanzarle un Donuts de mermelada a la cabeza, manchándole las gafas. Se siente.

-¿A qué ha venido eso?-Se limpia las gafas. Por suerte Tsubaki estaba debajo de la mesa, buscando una cucharilla que tiré recientemente, aposta.-

-Uy, lo siento…-Apoyo el codo sobre la mesa y colocó el mentón en la palma de la mano, tendiéndole a Kilik una mirada traviesa. Maligna.-Se me ha resbalado.

-¿Y cómo puñetas se resbala un Donuts?-Me devuelve la mirada.-

-¿Magia? ¿Ciencia? ¿Unicornios invisibles? Tú eres el físico. Ya me dirás.-Sonrío, nunca podrás contra mis miradas asesinas, asúmelo.-

-Ya…-Dispuesto a lanzarme una rosquilla a la cara de forma vengativa y poco original, Kilik es interrumpido.-

-¡La encontré!-Sale Tsubaki de entre el mantel, con la cucharilla y la victoria en el rostro. Y un poco de pelusa…-Deberían limpiar mejor aquí…-Susurra avergonzada, quitándose el polvo.-¿Qué hacéis?

-¡Nada!-Gritamos a la vez. Cruzando las manos, como buenos amigos... Que… Somos… Nos tronchamos de risa. Ella pone una mueca.-

-Le decía a Black*Star que si vuelve a romper su espada por décimo octava vez este año, no pienso volver a arreglársela.-Hinché los mofletes, doblando otra cucharilla, que lo diga tan alegre es lo que más me fastidia. No pienso pedirle perdón. No.-

-No pienso volver a romperla…-Me cruzo de brazos enfadado, muy maduro.-No volverá a pasar.-Miró hacia otro lado. Molesto. Tsubaki me pellizca las mejillas, y se me pasa. ¿Por qué soy tan débil?-Lo prometo.

Se hace tarde y el Café comienza a cerrar, Kilik me da una lista bien argumentada, más larga que la Biblia en verso, sobre como he de tratar a mi espada y demás requisitos inútiles. Sé cómo tratar a mi espada, por lo que nada más llegar a casa la tiraré a la basura y la quemaré con una cerilla. Como siempre hago, hasta que Soul se entera y la apaga corriendo porque le da miedo el fuego.

-Hasta más ver, ¡monstruito!-Se despide Kilik. Yo le hago muecas.-

-¡Hasta mañana Black!-Me grita Tsubaki eufórica. Me da un beso en la mejilla, y me río como el idiota que soy.-

Me gusta que sea cariñosa, pero sólo conmigo. Hoy duerme en casa de Kilik, porque mañana ha de levantarse muy temprano para ir al trabajo.

Mi odio infinito hacia su trabajo va aumentando por momentos.

Me quedo en la puerta del local, observando. Viendo cómo se marchan esos dos tan alegres entre la neblina que causa el frío. Vuelvo a alegrarme por tener mi bufanda. Y pienso en el hecho de que Kilik sea tan cercano a Tsubaki. Siempre. Me río. ¿Celoso yo? Nadie se puede imaginar cuanto…

La dulce señora del pandero gigante echa el cierre a la tienda, saca un cigarrillo de un bolso rojo de cuero, ella me pide fuego, se lo doy y fumamos un rato juntos.

-Parece que se avecina tormenta…-Carraspea. Soltando el humo por la boca, hace unos circulitos. Me impresionan estas cosas.-No deberías fumar tan joven.-Me señala con el cigarro en los dedos, me sobresalto. Casi me quema…-

-Ya… Lo dejaré. Mañana.-Ruedo los ojos, quitándome el cigarro de la boca. Por raro que parezca, ahora no me apetece. Me crecerá la nariz por mentiroso.-

-Eso decía yo…-Echó otra calada y se tocó el culo con una mano, agarrándolo.-

Un segundo. ¿Me está insinuando que si no dejo de fumar me crecerá tanto el trasero como a ella? ¿O sólo soy yo? ¡Mi culo!

-No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy.-Me advierte. Buena mujer de pueblo "refranera", la doy un diez.-Tampoco te dejes el paraguas en casa.-Me guiña un ojo de forma sensual, me hace estremecer. Que escalofrío.-

Da una última calada al cigarro, apagándolo de un pisotón. Ella marcha veloz a no sé dónde, con sus gatos, probablemente. ¿A quién no le gustan los gatos? Yo tengo un vampiro. Prefiero un gato.

Como aquella mujer de trasero enorme predijo, comenzó a llover con fuerza. Desatándome la espada de la espalda, la cojo entre mis manos y la alzó sobre mi cabeza. Empiezo a correr.

-Ojalá pudieras transformarte en paraguas…-Murmuré, esquivando a los peatones, empapándome de pies a cabeza.-Pero, mejor que sigas siendo mi espada.-Yo hablo con mi espada. No es nada raro… Que yo sepa.-Mi espada de plata.


Casa de huéspedes.

Subo las escaleras del piso a toda potencia, por poco me desnuco de un resbalón. Entro en casa, y como digno perro que soy me sacudo como tal en la entrada. Dejo mi marca. Normalmente suelo gritar a los cuatro vientos que el Dios Supremo ha entrado en el hogar, pero como es tarde y nadie me va escuchar, prefiero pasar esta vez, sólo esta vez, que no sé acostumbren. Estoy cansado.

Calado hasta los huesos, empapándolo todo lo habido y por haber, sabiendo que Kid me matará más tarde, abro la puerta de mi habitación sin cuidado, mi habitación decorada con posters, millones de ellos, son mi papel de pared. Muy "Psicodélico", como dice Liz, no sé lo que es…

Dejo la espada secándose, colgándola sobre uno de los picos de la cama. Lo primero es lo primero. Y me dirijo al baño a por una toalla para secarme el pelo y cambiarme de ropa, no me apetece pillar un resfriado en época de purga pensarán que soy un monstruo de verdad.

Paso por el cuarto de Maka, antes de entrar el baño. Tiene la puerta entreabierta, y se me hace irresistible mirar. No porque me guste, es que soy un mirón. Echadle la culpa a Liz. Yo siempre lo hago.

-Oh… Borrando imagen… Borrando imagen…-Cierro la puerta con cuidado, tapándome los ojos hasta llegar al baño, a trompicones.-Borrada.

No me gusta ver a esos dos juntos. Menos durmiendo abrazados. Soul es mi mejor amigo y Maka es casi mi hermana… Me entran escalofríos sólo de pensar. Aun así. La vigilo.

-Watching you…

Me dejo puesta la toalla sobre la cabeza, sin camiseta. No me gusta la ropa, el mundo sería mejor si todos fuéramos desnudos. Nadie saldría en Invierno pero tampoco tendrían complejos.

Mi perdición comienza cuando decido lavarme los dientes, noto algo azul en la boca… Mi lengua. Azul. Completamente azul. Y con Tsubaki…

Lo mejor de todo, es que por mucho que frote, no sé quita… Lloro con el cepillo en la boca, frente al espejo

-No soy gilipollas. Soy gilipollas-gilipollas.


Me lanzó en plancha sobre la cama, haciéndola moverse, rebotando. Si hubiese sido una piscina hubiese obtenido la nota más alta por el salto, del cisne. Sigo con la toalla en la cabeza, paso de quitármela.

Quiero dormir, pero, no puedo. Doy vueltas mil vueltas sobre la cama. Horas y horas… Pensando, pensando en tonterías que no ocurrirán, diálogos de cómo debía haber actuado hoy, que nunca diré. Historias sobre mí, que nadie debe saber. Jamás.

Miro el artefacto infernal que tintinea, también se dice despertador. Las 6 de la mañana…

Y me pregunto:

¿Desde cuándo tengo yo un despertador?

Vete tú a saber. No sé qué me pasa últimamente.

A veces me siento solo aún rodeado de gente, y otras veces quiero estar solo porque hay demasiada. ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué haré? Si alguien tiene un libro con instrucciones sobre cómo debería vivir, por favor, préstenmelo. A Maka le haría feliz, siempre quiere que lea. Ya le he dicho que no quiero leer sus novelas sosas, pero ella es muy pesada. Aunque, los que me da me ayudan bastante, como pisapapeles.

Hablando del diablo…

-¡Hola dormilón!-La puerta se abre. Mis sentidos se ponen alerta. Me tumbo de lado en la cama, observando la puerta, cerrando los ojos a causa de la luz que entra por ella. Tapada por un par de figuras delgadas.-¿Qué tal te ha ido?-Es Maka.-

Maka subida a caballito en los brazos de Soul. Sonriente. Suertuda.

-Joder… ¡Que susto me habéis dado!-Me dejo caer bocarriba posando el brazo sobre la frente. Mientras ellos sonríen. Malvados.-Queréis matarme de un infarto, lo sé…

Familia. Expertos en joderte la vida. Especializados en hacerlo a altas horas de la mañana.

Ya me costó lo suyo acostumbrarme a dormir sin la espada. ¿Qué por qué? Nada, costumbres de vivir en la calle.

Tuvieron que quitármela entre todos, y cuando digo "entre todos" me refiero a que Kid empujo de un lado y los demás de otro, para separarnos a mi espada y a mí. Y con el tiempo me acostumbré. Pero es otra historia, claro.

-Perdón…-Ladean la cabeza los dos a la vez. Excusas, excusas…-¿Soul, me bajas?-Le pide Maka amablemente. Soul la sonríe, dejándola en el suelo como una princesa. "Pastelosos"…-

-¿Qué pierna se os ha roto?-Murmuro aún en mi posición. De mal genio, apretando los dientes.-

Un consejo, no me despertéis por la mañana, no lo recomiendo. Sea la hora que sea. Yo también muerdo.

-Ya te hemos pedido perdón amor.-Maka se acerca, con su bolso marrón de piel falsa que parece real, estilo Vintage, y reposa el hombro en la pared, al lado de mi cama.-Me voy a la Universidad.-Me sonríe, colocándose mejor el bolso-maletín lleno de libros. ¿No puede llevar una mochila como las personas normales? Mujeres.-Hoy he de llegar antes o no tendré un buen sitio.

Aquí pasa algo raro. Maka está demasiado amable. Y yo paso demasiado tiempo con Liz…

-Que interesante.-No recuerdo que eso me haya importado nunca…-Cuéntame más.-Bostezo. Así tal vez me aburra, me entre sueño y por fin pueda dormir. Todo tiene sentido.-

De repente y contra todo pronóstico para mis cavilaciones mentales, Soul corre descalzo hacia mi cama, acurrucándose en mis pies.

-¡Eh, eh, eh!-¡Eh…!-¿Qué es esto? ¡Fuera de aquí bola blanca!-Empiezo a darle patadas, pisando sus mofletes con la planta de los pies. Él intenta morderme…-Ni se te ocurra.

Amenazo, Soul se aferra al colchón como si su vida dependiese de ello. Le sigo empujando.

-No, no, no, no…-Pero no parece querer marcharse, lo niega con la cabeza.-

Dirijo la vista a Maka con odio y toso, disimuladamente…

-Quiero pedirte un favor…-Lo sabía. Su sonrisa empieza a curvarse. Nerviosa, ríe. Hoy todos quieren a Black*Star para algo…-Un pequeño favor…-Detengámonos a dudar eso de "pequeño". Subrayémoslo.-¿Podría Soul dormir contigo hoy?-Me suplica casi de rodillas, juntando las manos.-Por favor.

-Los huevos.-Digo seriamente, sentándome en el filo de la cama, haciendo que Soul caiga de lado, puesto que ya no le empujo.-

-Ay.

-Venga, sólo por hoy. Sabes muy bien que no te lo pediría si no fuese necesario…-Y tanto, eres tú la que duerme con él…-Por favor…

-Ya…-Apoyo la palma de la mano en la mejilla, y vuelvo a bostezar.-¿Y qué gano yo a cambio? Princesa.-Sonrío burlón, sin enseñar mi preciosa dentadura.-

Ella se cruza de brazos, cambiando su semblante amable por uno más aterrador. Fiero.

-Eres un mal amigo…-Susurra. Y con eso, ya me ha hundido. Ya lo ha dicho todo.-Los amigos se hacen favores… Entre ellos.-Se entristece.-

Por cosas como esta la odio. Nunca sacaré nada de ella.

-Oh…-Berreo echando la cabeza hacia atrás. Volcando los ojos, me desesperan.-Mandona, odio cuando te pones así…

Al menos Maka no es de esas personas que te guarda rencor por cosas del pasado. Pero yo si recuerdo las soberanas estupideces que he cometido.

-Por favor.-Me pide Maka lentamente, juntando las manos en la espalda. En el fondo, algo me dice que tengo que ceder. Sé que tengo que hacerlo. Después de todo, ya sé lo que puede pasar…-

No quiero que vuelva a repetirse. Eso nunca.

-Está bien…-Asiento a regañadientes con los ojos cerrados.-¡Pero sólo por hoy!-Y porque les debo muchos favores, también.-

El problema de todo esto es que soy muy vago, y bromista y azul. Muy azul.

Maka y Soul, ojerosos, sonríen de nuevo. Dan miedo, van al compás.

-Qué bueno eres, y que guapo, ¡eres un sol!-Lo sé.-Y tan fuerte, un dios Griego.

Soul se deja caer, apoyándose en mí y Maka me estira de las mejillas como si yo fuera de goma, lanzándome besos, piropeándome como la pelota que es. Tienen suerte de que esté adormilado.

Recuerdo que no llevo parte de arriba…

-Ya bueno…-Extiendo los brazos, separando a este par de babosas amorosas.-¡Que ya vale!

Maka se marcha rauda y veloz, en serio, se va corriendo dando un portazo. No sin antes darle un beso de buenos días a Soul, para luego restregarse sus narices como si fueran esquimales o perros, poniendo morritos y para colmo me da uno en la mejilla a mí.

Me dan asco, lo siento.

-Que quede bien claro Bola Blanca, mi cama,-Señalo. Soy muy meticuloso para estas cosas.-¡mis normas!-Ciertamente parezco una madre.-

-¿Bola? ¿Blanca?-Se pregunta así mismo, ladea la cabeza, hasta que parece entenderlo. Se enfada, y me enseña los colmillos, dando bufidos.-

Soy su amo y no me tiene respeto. Éste, duerme solo hoy.

-A dormir.-Le evado un tanto nervioso. Me gustaría sobrevivir para poder ver el mañana. Aunque vaya a ser una mierda, quiero seguir vivo para entonces.-Y no me gruñas.

Antes de que acabe de regañarle se tumba cabreado, con los mofletes hinchados sobre la cama, haciendo de mi reposa pies. Con poco espacio le sobra. Se conforma, sino, ¿por qué estaría con Maka? No soy capaz de comprenderlo…

Actúo igual que él, y me echo de lado sobre la cama, encogiendo las piernas para que quepa Soul. A mi lado no le dejo.

-Buenas noches Black.-Susurra Soul, cogiendo del bajo de mi pantalón.-

No le duran mucho los enfados. Siempre es tan… Tranquilo.

Sonrío de lado. Y le doy leves palmadas sobre su suave cabeza.

-Buenas noches Soul…


Me despierto, sintiendo un peso en las piernas, sintiendo calor. Como si tuviera un ancla sujeta y unos piratas me fueran a tirar al mar sin cuidado alguno.

-Ah…-Me duelen los ojos. Llevo mis manos al puente de la nariz.-

No sé qué hora será, el reloj me pilla en el otro lado. No me quiero girar.

Tampoco es que pueda.

-¿Pero qué…?-Apoyo el codo entre las sábanas y me alzo, sin poder mover las piernas. Vuelvo a caer.-

Soul está dormido, apoyando la cabeza en mis pies, cosa que no me hace muy feliz.

Me suelo mover mucho cuando duermo, pero comparándome con Soul no tengo ni punto de comparación. Es Drácula.

¿Conoces a esas personas que tienen el sueño muy ligero?

Pues Soul es todo lo contrario.

-Oye, oye…-Zarandeo las piernas con desdén. Pero es inútil.-Quita… Soul…

Vuelvo a echarme rendido sobre la almohada. Oyéndole murmurar cosas incoherentes. Idioma de vampiros, tal vez.

Con el inglés ya tengo suficiente, thank you.

-Eh… ¿Qué te pasa?-Susurro en voz baja. Pinchándole con el dedo en las mejillas. Me río. Es divertido molestarle.-

Soul, molesto, gruñe de nuevo sacando los dientes. Frunciendo aún más el ceño. Se aparta, encogiéndose en sí mismo. Haciéndose una bola blanca. De ahí, el apodo guay que le pongo. Pero no va a despertarse. Él no.

Al menos he conseguido que deje mis pies libres, y sólo con un dedo. Soy un genio, lo sé.

-Libre… Por fin.-Me dispongo a dormir de nuevo, esta vez tengo sueño.-

Quiero cerrar los ojos, pero entonces veo a Soul tiritar, encogiéndose aún más, quejándose, hablando solo.

Suspiro, y con la ayuda de una de mis piernas dejo caer la manta sobre Soul, le tapo con cuidado. Y parece calmarse un rato.

Los vampiros no están muertos, no son Zombies por mucho que me gustase tener uno. También viven, también respiran, y son seres vivos, que sienten frío. Que desconozcamos de ellos no da derecho a juzgarlos como algo malo o siniestro. Si no conoces algo, intenta comprenderlo, entonces juzga como desees.

Soul es tan siniestro como un gatito asustado.

Me estiro sólo un poco, de lado, dejo caer media cabeza en el filo de la cama. Con los ojos abiertos, sólo llego a vislumbrar mi mano muerta en la oscuridad. La miro detenidamente.

-Tengo que cortarme las uñas.-Pienso en voz alta, poniendo una mueca extraña. Paso, demasiado tiempo con Liz… Me está afectando.-

De pronto, Soul pega un pequeño grito. Acompañado de algún que otro espasmo involuntario. Aferrándose a la manta con ambas manos, escondiendo la cabeza en ella. Tiene los ojos cerrados, pero parece sufrir. Dolor.

No puedo entenderle, ya que yo… Yo nunca sueño nada.

-Sssssh… Tranquilo…-Extiendo el brazo con cautela, frotándola en su espalda lentamente. Él sigue temblando. Cierro los ojos, y comprendo, que hoy no voy a dormir nada.-

Esto va para largo.

-Maka, vuelve pronto…

Por eso siempre duerme con uno de nosotros.

Desde que Kid lo encontró un día en la Suburbia. Todas las noches, todas y cada una de las noches. Soul tiene pesadillas

Pero, tienen algo… Muy curioso…

"Nunca recuerda, ninguna."

-¿Por qué no me compraría un gato? Miau.


Beru*:

Hala, ahí queda eso preciosos. Mañana corregiré Sweet Dreams, así que lo subiré pronto también. (Risa siniestra penetrante, muy de Medusa.) Fuck* Yeah.

Muchas gracias por vuestros Reviews, esnifo vuestro buen rollo (¡Drogadicta!) y lo transformo en Fics como estos. (Empezad a preocuparos.)

Thank my beloved readers,

Kuroneko-evans, Nitta Rawr, niixuiix, Evangeline 17, candela-97, Cata-Chan1, Luna-SE23, Guest (amado), Lightning-Claire, Angel de Death, Saeko Evans y a mi amante gallega, digo Hime-chan. Ah, y un saludín a Ai-chan Wayland, mi sistah' del Oeste.

¿Que puedo deciros? Lo sabéis, lo sé. Os venero. (Amén, hermanos.) Un abrazo chachi-pandi desde el Mediterráneo pa' to's. (¿Patos? ¿¡Dónde!? Feel like Jace.)

Y nos vemos pronto.

Ciao Ciao, Princesos y Princesas!


Dedicado a mi fiel amiga, Lightning Claire.