CLAMP y sus personajes no me pertenecen. Si fuera así anduviese feliz por la vida y hubiese matado a Sakura para casarme con Shaoran. Cooomo sea. Pasemos a la historia. :P
Pensez vous savez danser?
Chapter I
Cítrico
(Sakura)
No recuerdo el preciso momento en que apagué el despertador la primera vez que sonó. Así como tampoco recuerdo el por qué en vez de levantarme de mi cama e ir al lavabo, como tenía que ser, terminé enfrascándome en mi mundo interno, soñando tal y como lo hacía unas horas antes. Tres golpes secos en mi puerta me despertaron de repente, haciendo que me sobresaltara un poco.
—Sakura, se te hace tarde. — Anunció una voz masculina al otro lado de la puerta.
Me desperecé y fijé mi mirada en el reloj de mesa que tenía en la repisa de madera. Abrí mis ojos de par en par al darme cuenta de que efectivamente el reloj marcaba las 6:45, y tenía que estar en el instituto en menos de 15 minutos. Ahogué un grito de desesperación y salí corriendo directamente al baño maldiciéndome a mí misma por no haberle hecho caso a la primera advertencia del despertador, y haberlo apagado de una vez.
Mi nombre es Sakura Kinomoto, y tengo 17 años. Curso tercer año en el instituto Seijô, y pues sí, tal y como lo leyeron, es mi último año de instituto, cosa que probablemente es lo que más feliz me hace al recordarlo. Vivo con mi hermano y mi papá en una pequeña pueblo llamado Tomoeda, localizado en los suburbios de Japón, o algo así; pero es bastante agradable vivir por estos lugares tan tranquilos, así que no existe posibilidad de quejarme por el hecho de tener que tomar un metro para llegar al centro Tokyo…Como sea.
Formo parte del grupo de animadoras que hay en mi preparatoria, como capitana. Me encanta cualquier cosa que tenga que estar relacionado con pasos y movimientos coordinados. Fue por esa misma razón que agarré gusto por la danza y la practico desde los 9 años. Así que…por las mañanas soy animadora y por las noches bailo en un pequeño teatro junto a otras chicas.
Mi mamá falleció a la temprana edad de 34 años de edad, cuando yo tenía solo 10. He de aclarar que la extraño bastante, aunque ya he sabido acostumbrarme a no verla por los pasillos practicando sus rutinas de baile. Era bailarina, al igual que yo. Solo que ella practicaba un género distinto y más digamos…Profesional. Yo, sin embargo, preferí optar por una variación de géneros, de modo que no tendría que caer en una monotonía.
Bajé a la cocina y saludé a mi padre y a mi hermano tal y como acostumbraba todos los días. Le hice una pequeña reverencia a la foto de mi difunta madre y me senté tranquilamente en la mesa.
Espera…¿Tranquilamente?¡Pero si en 5 minutos tienes que estar en el instituto, niña despistada!
Al recordar aquello me exaspere un poco y comencé a tragar todo lo que había en el plato, ahogándome con tanto alimento metido en mi boca. Agarré mi bolso y salí tan rápido como pude de mi casa, no sin despedir a mi hermano y a mi padre antes.
Corrí a todo dar, alegrándome de que hubiese heredado lo ágil que era mi padre para este tipo de cosas y de que mi instituto no quedar a más de 5 minutos si se iba a esta velocidad. En cuanto llegue me recosté en el rejado de la puerta principal jadeando y secándome el sudor. Miré a mi alrededor y todavía habían bastantes alumnos, por lo que dibuje una sonrisa triunfante en mi rostro y me dirigí hacia mi salón, encontrándome con varios compañeros en el recorrido.
Abrí la puerta de golpe y me había encontrado con el panorama de siempre. Chicos hablando –unos que otros gritando-, terminando su tarea o simplemente recostados en sus mesas con los cascos de los audífonos puestos. Esa última faena me había parecido bastante provocativa, por lo que coloqué mi bolso en mi mesa y procedí a colocarme mis audífonos blancos, por lo menos mientras llegaba el profesor.
Oh, Dir en grey. Como me encantaba ese grupo. Podía pasar horas escuchando sus canciones y nunca me cansaría. Tan sexys, con esa apariencia de Visual-kei que tanto adoraba. Como sea. Empecé a tararear la canción hasta que vi por el rabillo del ojo, que la persona que iba al lado de mí ya había ocupado su puesto. Aparté los cascos de mis oídos rápidamente y le sonreí.
—¡Tomoyo! Buenos días.
—Buenos días Sakurita — Saludó mi amiga con una sonrisa tranquila. —Veo que hoy has llegado más temprano que yo.
—¿Eh? ¡Pero si eres tú quien ha llegado tarde! Me tuve que venir como un rayo desde mi casa por lo mismo.
—Oh —Río nerviosamente —, pues a saber.
Tomoyo Daidouji, misma edad que yo. Es mi mejor amiga desde que tengo 8 y quien ha permanecido en todo momento conmigo luego de la muerte de mi madre. Es una preciosa chica con un extraño color violáceo en sus ojos, pero no por menos especial. Es la heredera de una gran fortuna puesto que su madre es una mujer importante de negocios. Y por cierto, también es la prima de mi madre, pero eso he de explicárselo luego.
Noté que mi amiga ya había fijado su vista en la ventana y traté de seguir su mirada, pero tal y como lo pensé, estaba mirando la nada. Una mirada perdida, a decir verdad, muy normal en ella últimamente. Hice un puchero al recordar algo y ella pareció notarlo, pues enseguida fijo de nuevo su atención en mí.
—¿Pasa algo Sakura?
—Últimamente andas pensando mucho en Hiragiizawa y nada que te atreves a dar el primer paso. ¿Tan difícil es?
—Dices que es fácil porque no te has enamorado de verdad. —Mi ceño se frunció al mismo tiempo en que me sonrojaba ante aquel comentario y ella soltó una leve carcajada. —Vamos, eso no es algo de lo que te tengas que avergonzar Saku.
—He de decir que si me he enamorado. — Dije con un aire de grandeza y cruzando mis brazos. —¿Qué crees que ha sido Yukito?
Ella rodó los ojos y solo procedió a decir
—Te gustó a los 10 años, y eso fue todo. Digamos que es un amor infantil, por lo que no es válido.
Parpadeé confusa, y agité mi cabeza, recordando las palabras que había dicho anteriormente. Y abrí mis ojos como platos, asombrada por la declaración que había hecho, probablemente sin querer.
¿Ha dicho enamorado de verdad?
A pesar de que aquel comentario me haya sacado de la onda de la conversación, preferí guardar silencio, aunque todavía no me lo podía creer.
¿Tomoyo había aceptado que estaba enamorada de Eriol Hiragiizawa?
(Shaoran)
A decir verdad, no me apetecía para nada ir aquel día al nuevo instituto. Me dolía todo el cuerpo, causa de todo lo que había hecho el día de ayer. Y por si preguntan; No, no estaba bebiendo ni mucho menos, tampoco soy tan estúpido como para estar "celebrando" un domingo por la noche, cuando al día siguiente tenía que levantarme temprano porque era mi primer día, y bueno.
Me lavé el rostro con el agua fría del lavabo y observé por un tiempo mi reflejo en aquel pequeño espejo de marco blanco. Sonreí y posé mi mano sobre una cicatriz que tenía en la nuca casi invisible, pues mi gran melena color caoba la ocultaba entre varios mechones de cabello.
No me dolía tanto como antes, pero…
Borré la sonrisa de mi rostro en el momento en que los recuerdos de aquel día invadieron mi mente y agité mi cabeza con fuerza para tratar de despojarme de aquello.
Miré mi reloj de pared y me percaté de que se me hacía tarde, por lo que me apresuré en vestirme y salir de mi casa. En realidad no me agradaba mucho el nuevo uniforme, había algo en su diseño o en el tipo de tela que no me convencía del todo… Pero si quería seguir en esta ciudad tendría que acostumbrarme tanto al instituto como al uniforme.
Salí de mi apartamento y observé el mismo panorama de siempre. Las paredes pintadas con un verde oliva muy tenue y las puertas de los otros apartamentos de madera finamente tallada. Viéndolo de otra forma ¿No era mi apartamento el único que no combinaba allí por el rejado blanco que tenía? Bah, con lo que me importaba eso en aquellos momentos. Esperando a que el vejestorio de ascensor se dignara a llegar me coloque mis audífonos y puse algo de Tchakovski. No es que sea mi género musical favorito pero tenía que escucharla por…Bueno, esa parte de mi vida se las contaré luego.
¿Mi nombre? Shaoran, Shaoran Li, 18 años. Hace poco que me mude a esta pequeña ciudad, más que todo por mi grupo, pues antes vivía en Tokyo y viajaba día tras día hacia acá y hacer eso era realmente tedioso. Además de que pagar el pasaje del metro me dejaría un día de estos en la ruina, a pesar de que mi madre pagara todos mis gastos económicos.
Como sea, el ascensor se dignó a llegar poco después. Entré e hice una reverencia en forma de saludo a la mujer que ya se encontraba allí dentro con su teléfono móvil. Al darse cuenta me sonrío y me saludó de igual forma y luego volvió a su muy "divertida" actividad.
Porque es mejor entretenerte con cualquier idiotez en el móvil que hablar con tu súper desconocida vecina ¿Verdad?
Suspiré y me recosté en una de las paredes. Odiaba los ascensores. No por claustrofóbico, ni nada por el estilo. Simplemente no me agradaban mucho esas cabinas sujetadas con poleas. Nunca se sabe. Preferí entretenerme con un poco de System of a Down cuando la Simphony No. 4 dejó de sonar por fin. Este si era mi estilo de música, el que solo cambiaría por lo que en realidad me convenía.
Al salir del edificio inhalé el aire que tenía una ligera fragancia a humo y dibujé por inercia una sonrisa triste en mi rostro. Miré hacia el cielo y me percaté de que pronto llovería, así que preferí tomar un taxi, puesto que no quería llegar mojado el primer día del instituto y luego quedarme en casa con un resfriado bestial. Me memorizaría el camino después, a saber, luego me las arreglaría. Vi mi reloj de muñeca y advertí que ya iba tarde, por lo que pedí al conductor que acelerara un poco.
El viaje fue corto a decir verdad, y al llegar al instituto me encontré con que, a diferencia del horrendo uniforme, este era bastante agradable y a simple vista tenía un buen mantenimiento. Pasé por los jardines y el director del plantel, que estaba afuera en esos momentos, se presentó ante mí, diciendo que era un placer tenerme aquí y miles de tonterías más. Me indicó el salón en donde tendría clases y agradecí con un leve gesto con mi cabeza.
Suspiré, encontrándome afuera de la puerta del aula en la que vería clases por el resto del año y di tres golpes. Una mujer de apariencia joven y cabellos rojizos me abrió la puerta y me invitó a pasar, haciendo mi respectiva presentación a los demás estudiantes. Empecé a observar minuciosamente a quienes serían mis compañeros, hasta que llegué a observar a la chica sentada en aquel puesto al lado de la ventana, en la penúltima fila…
(Sakura)
Me había distraído, por segunda vez en esa hora, viendo la tormenta que se avecinaba, por la ventana, que casi ni me doy cuenta del momento el que Tomoyo llamó mi atención con un carraspeo de su parte y un pequeño golpe con su codo en mi abdomen. La miré confundida y luego fijé mi atención en el chico que estaba de pie junto a la profesora Kaho.
—Sakura ¿Es mi idea o te está observando a ti?
—¿A mí? N-No. Es imposible… — Susurré, algo nerviosa.
—Parece algo asombrado…—Advirtió Tomoyo —A lo mejor ya te ha visto en algún lugar…
—Él es Li Shaoran y viene de Tokyo, por favor denle un buen recibimiento. Te sentarás…—La profesora pasó su mirada por todo el salón y se detuvo al llegar a la última columna, donde estaba yo y sonrió cálidamente —Detrás de Kinomoto, la de los ojazos verdes.
Me sonrojé hasta tomar el color de un tomate ante aquel comentario de la mujer pelirroja y posé mi mirada en él nuevo mientras este realizaba su recorrido desde el frente hasta la mesa de atrás. Su asombro de hace unos segundos había desaparecido por completo, y pareció reparar en mi presencia y en como mis ojos no se apartaban de su figura.
Maldición.
—¿Qué tanto me ves? — Dijo tan cortante como pudo, dejándome totalmente muda y con el corazón latiendo a mil por hora. Al no obtener una respuesta de mi persona, cerró los ojos y resopló con lo que parecía fastidio y se ubicó en su pupitre.
Los ojos de mi amiga todavía tenían toda su atención en la –según ella- divertida expresión que se había formado en mi cara ante aquella interrogante tan ácida por parte del chico castaño que se sentaría tras de mí lo que restaba de año.
Me recosté en la mesa del pupitre frustrada, aun cuando mi conciencia me gritaba que dejara de preocuparme por cosas tan estúpidas como lo era caerle bien a un chico como Li Shaoran, que a simple vista, parecía ser de esos chicos con los que trata solo sus padres, y probablemente sus hermanos, si es que tenía.
El resto de la clase pasó conmigo en esa posición, que amenazaba con hacerme dormir en pocos segundos. Sonó la campana y ahogué un bostezo. Rápidamente me levanté de mi asiento sin contar con que al hacerlo me chocaría con la persona que se dirigía hacia la salida por esa misma columna.
Definitivamente la suerte no estaba de mí lado hoy, y a juzgar por su cara, supongo que del suyo tampoco.
Agradecí a todos los dioses el que este solo se hubiese limitado a bufar y a esperar que yo me apartara, para continuar su camino. Sin embargo, no se había alejado ni dos metros de donde estaba yo cuando giró su cabeza 90 grados pudiéndome así mirar de reojo. Vi como dibujaba una media sonrisa, pero aun así sin mirarme directamente al rostro.
—Niña…—Tragué grueso al darme por aludida — Ten más cuidado ¿Si? La próxima vez que vuelva a suceder, no responderé por lo que le pueda hacer a una patosa como tú.
De nuevo me había dejado estática. Aquel chico era una caja de sorpresas, y al parecer, las sorpresas que me tocaban a mí eran de las más desagradables.
Tomoyo, quien había estado presenciando aquella escena desde su puesto, se limitó a fruncir el ceño, y luego a preguntarme con un tono de preocupación si necesitaba un poco de agua al notar lo pálida que me había puesto. Ladee mi cabeza, aún sin mediar palabras con ella, quien solo accedió no muy convencida y me acompañó hasta la salida del aula.
Definitivamente estaba confundida, y muy triste. No entendía que le había hecho a ese chico para que me tratara de ese modo. Pero sus palabras se repetían en mi cabeza cada cinco segundos y de repente sentí como el estómago se retorcía en mi interior y un fuerte calor se agolpaba en mis mejillas.
¿Qué demonios había sido aquello?
-o-o-Nota de Tiff-o-o-: He de aclarar que amo esta parte y la manera en como puedo hablar indirectamente con ustedes xD Es genial poder aclarar todo lo que hice o haré escribiendo esto por aquí xD. Como sea, acá tienen el primer capítulo de la historia -suspira- luego de reerlo unas 4 veces, y aún así puede que se me haya escapado un errorcillo por ahí. Es algo corto, solo 7 páginas de Word, pero es que no quise hacerlo muy largo porque solo quería mostrar como serán estos personajes y a que probablemente se dedican. Aparte de la tensión que hay en el ambiente las últimas partes por culpa de mi Shaoran, oh, oh.
Y ya que hablamos de Shaoran...Que chico tan misterioso ¿no? Bueno, esa es la idea, porque tal y como leyeron en el summary -alargado-, que está con el prólogo, es un chico que oculta varios secretos debajo de su débil sonrisa. Y dejando de lado el epíteto de este chico que escucha Tchacovski pero prefiere SOAD, pasemos a la dulce Sakura. ¿Quien se imaginaría que la pondría de bailarina? Una chica que baila hasta breakdance, eso desearía verlo, pero me basta con imaginarlo para escribir esto. Decidí dejarle la esencia del amor de niña de Sakura, así no se pierde, pero tengo bajos truquillos bajo la manga, que probablemente no gustará a mas de una. Bwahaha.
¿Por qué Shaoran odia tanto a Sakura? Jaja, no lo sé, se los dejo a su imaginación :P
Creo que no tengo nada más que aclarar, a menos que no sepan quien es Tchacovski, pero eso lo buscan por internet que sagrado sea, o me lo pregunta por PM xD. Como sea pasemos a las reviews, que ya tengo ¡5!, a pesar de que subí la historia hace poco -Se emociona-
Nanitayi-Li: ¡Hola! Primero que nada, gracias por tu review, y me alegra mucho que te haya gustado ese pedazillo de prólogo. Te prometo que seguiré la historia, pero no sé a que ritmo subiré los capítulos cuando comience clases, pero de que verás esta historia completa, la verás:P La chica de los ojos rubíes...Uhmm, buena observación. Pero ya dije que no se los aclararé aún, así que tendré que dejarte con la duda unos capítulos más. Con respecto a mi querido fantasma de la opera, déjame decirte que el mismo día que escribí el prólogo lo estaba viendo xD Pero solo será el prólogo, tranquila :P Como dije, no pienso matar a nadie más. Acá tienes la próxima actualización xD Besos.
Bebeli: Hola a ti también :3. Pues, tal y como pudiste ver, mi objetivo en esta historia siempre será eso, así hago que se imaginen cosas que no son para romperles la ilusión. Jaja, lo último es broma, pero si quiero crear esa intriga con ustedes ¡Porque es bueno! No, tranquila que no pienso matar a nadie más...o eso veremos, aún estoy indecisa :P Oh, todos parecen haber reparado en que podía ser Meiling, me van a dejar sin la sorpresa x_x Por ahora no diré quien es, así que...tendrás que esperar un poco más :( Acá esta el próximo capítulo. Es algo soso en comparación al prólogo, pero como dije, es solo para crearles la idea de quien será cada quien. ¡Gracias por tu review! Besos.
Princessmalfoy10: Jaja, eso es bueno, es lo que quería lograr en ti. Pues nada, acá tienes el primer capitulo y espero que te guste. Gracias por tu review bonita. :3
Rebeca26: Que bueno que pienses eso! Bueno, acá tienes el primero. Espero y te guste n_n
Anais-Lovely-Angel: ¡Hola de nuevo! Sé que ya te había agradecido por el review, pero tenía que hacerlo por acá también o no sería bueno. Me alegro que te haya gustado el prólogo, y pues la idea era esa en pocas palabras. Gracias por la felicitación(?) Espero que leas el review que dejé en tu oneshot -sí es que se dejó;w;- Besos.
Son todos, por ahora -w- Creo que no queda más nada pendiente, así que me despido hasta la próxima actualización!
Sayo~
