N/A: Si ya has leído alguna otra historia de las mías, tal vez no te hace falta leer esta advertencia. Pero si es la primera vez, me gustaría que entendieras que durante la narración presentaré ciertos capítulos con saltos temporales: Algunos estarán claramente marcados, otros tácitos. Espero que esta forma de narrar (un tanto cíclica) no se convierta en un problema.

Los comentarios y observaciones, son siempre bienvenidos.


CAPITULO 1: Un paseo… inesperado


RUTA TURÍSTICA DE WASHINGTON DC

CIRCUITO HISTÓRICO

Pasaban pocos minutos después de las dos de la tarde, cuando JJ se tomó un instante para saborear la cálida sensación de plenitud que venía con el momento actual.

Sus objeciones iniciales, ahora mismo carecían de importancia: Ver la cara sonriente de sus dos hijos -mientras extendían sus brazos, simulando volar- o la emoción palpitante de su madre cuando podía mirar -desde un palco privilegiado- a la ciudad capital…

¡Nada de eso tenía precio!

Haber viajado –a las dos últimas paradas de su visita guiada- en el piso superior del enorme autobús turístico, no había resultado mal.

Incluso el cielo los recompensó con un hermoso día con sol…

… …

"¡Henry! … ¡No sueltes la mano de tu abuela!" advirtió JJ, por lo que sería su quincuagésima vez en lo que iba del día

Pero a las dos rubias que tiraban de un cochecito de bebé, ya se les había adelantado –por un par de metros- el pequeño niño con zapatillas de correr y gorra de pelotero.

Balanceando su peso sobre la punta de sus zapatos -y con un dedo señalando al cielo- vitoreó "mira Nana…. Te lo dije: Es muy, muy alta…" estaba extasiado, y mirando desde el suelo, la imponente Torre del Reloj de la antigua oficina postal "¡¿Sabías que es el tercer edificio más alto en todo DC?!"

"No cariño, no lo sabía" respondió su abuela al recobrar el control de la mano de su nieto mayor. "Y sospecho que ese no será el único dato que voy a aprender acerca de este edificio, ¿verdad?"

Y como si con eso hubiese apretado un botón, Henry empezó el sermón: "Esta avenida se llama Penn-syl-va-nia, Nana… ¡Como el estado en que nació mamá!… … Y el edificio que vamos a visitar se construyó en mil ochocientos noventa y nueve. Desde arriba podremos ver el Capitolio, la Casa Blanca, el Monumento de Washington, y casi tooooda la cuidad"

"… Wow Henry, sí que podrías considerar ser un guía profesional" dijo su abuela, con una sonrisa pegada en la cara. "Apuesto que todo eso también te lo enseñó tu padrino," y junto con esas palabras le ofreció a su hija un guiño de complicidad

Él asintió. Luego, se encogió de hombros, lanzó un suspiro y murmuró en tono gruñón "te lo dije, mamá, debimos haber venido con Tío Spencer… No quisiste invitarlo…"

"¡Hey!... No pienses así, tesoro." JJ se detuvo (cochecito y todo) para ponerse a la altura del pequeño y razonar con él. "Estoy segura que a Spence le hubiese encantado estar aquí contigo. Solo no tuvimos oportunidad de invitarlo..."

"No ha ido a vernos en mucho tiempo… ¡¿Y si se fue de nuevo, como aquella vez?!…" miró la punta de sus zapatitos e hizo un puchero, "¡¿No se habrá ido -otra vez- como el día que se fue y olvidó que la señora Diana estaba triste en su casa?!"

"No, no, no mi amor, te prometo que no. Eso no volverá a pasar… …. ¿Sabes qué? Él sólo ha dejado de visitarnos porque está muy, muy ocupado con sus clases"

¡Oooh sí! ella también quería creer que esa era la única razón de tanta ausencia.

"… … Tal vez es cierto que no he podido hablar con él, pero no porque no lo hemos intentado… Además, ya hemos hablado sobre no molestarlo cuando está enseñando, ¿eh?"

"Bueeeno…" No parecía estar muy convencido. Seguía cabizbajo

Su madre le dio un toquecito cariñoso en la nariz y se puso en pie. "Y… ¿qué tal suena que subimos a la torre ahora mismo para que veas esas cosas maravillosas de las que te habló Spence… Y de las que mañana podrás hablarle a tus amigos de la escuela?"


Más temprano, ese mismo día

Hogar LaMontage-Jareau, VA

8.00 HRS

Las primeras horas de aquel día fueron todo felicidad.

Poder despertar en su propia cama no era un algo común para Jennifer Jareau. Por eso, momentos como el presente, tan preciosos y escasos, solían tener para ella un encanto especial.

… …

Acabó con el desayuno lo más rápido que pudo y subió a su habitación. Dejó a su madre a cargo de lavar los trastos, junto con un Henry extrañamente dispuesto a colaborar con las tareas del hogar, a cambio, ella debía darse prisa para estar lista e ir a tomar el prometido tour por la capital.

Aun desde su habitación podían escucharse las contagiosas risas de sus dos hombrecitos junto a la de Sandy.

¡Sí, señor!, para otras tantas familias, sería un día normal… … Para ella…

¡Dios, cuánto necesitaba un día normal!

… …

Pocos minutos después, JJ estaba de pie frente al espejo: En una mano, su amada (y un tanto descolorida) camiseta de los RedSkin, en la otra, una camiseta blanca, impoluta y perfectamente cuidada.

No lograba resolver cuál de las dos quería usar.

Al cabo de un rato de indecisión, le frunció el ceño a ambas perchas y las lanzó sobre el colchón. Las miró por unos segundos y pasó a recoger la que era dorada, blanca y borgoña (*) …

Se cubrió el pecho con ella y bueno… … Si se ponía sincera: Todo con su primera y única camiseta de los RedSkin era una historia de amor: Un amor a primera vista.

Era mágica y representaba el primer gran paso en su vida adulta (cuando salió de su pueblo a conquistar la capital)… Le seguía quedando «perfecta», como el día cuando la compró –14 años atrás- y le dijo al vendedor que estaba como hecha para ella… Aunque, a decir verdad, en los últimos años, no recordaba haberla usado… No desde que vivía con un fanático de Saints y nativo de Nueva Orleans.

¡Y No! no era como si alguna vez hubiese dejado de amar a su equipo ¡Eso jamás!... Era más bien por respeto...

Ella podía dejar guardado -en el perchero de su corazón- su gran amor por su equipo, si eso la ayudaba a conservar la tranquilidad del hogar…

La estiró y la miró un par de veces más… Hasta que –perfecta y todo- la puso a un lado y tomó la otra.

La linda y suave camiseta blanca, «una apuesta segura y confiable». La forma en la que los demás piensan -cuando visualizan- el cómo se viste una mamá.

(¡Rayos!, ¿desde cuándo había empezado a perfilar sus opciones de vestuario?)

Se encogió de hombros y le sonrió al gran lío que se estaba haciendo por escoger un atuendo.

Enseguida, tuvo una epifanía mejor. Pensó que el llevar tantos días lejos de su empleo la estaba afectando… O fue -más bien- que al fin pudo entender que cada elección contaba… Y a veces, contaba demasiado.

O quizá se trataba, que en este último mes, su vida se había vuelto más compleja, mucho más de lo habitual… … Y de repente, cayó en cuenta que su presente y su futuro no estaban tan seguros. Tenía tantas ramificaciones en frente -y preguntas sin respuesta- que una simple elección podría representarle un verdadero dilema.

… …

"¡¿Estas lista, mamá?!" vio a Henry asomar su carita por la puerta de la habitación

"Un momento, tesoro, ya casi…"

… …

Y con un suspiro -resignado-, se decidió por la camiseta blanca. Se sentó frente al tocador para ponerse un poco de rubor y a alzarse una coleta.

… …

Todo iba bien con el proceso de maquillaje hasta que, súbitamente, la imagen que le devolvió el espejo no fue la suya, sino la de la vida, «su vida», pasando ante ella como si se tratara de una película:

-… ¡Última oportunidad! Algo que nunca dirías en voz alta, ni siquiera a tu compañero. Tu secreto más profundo y oscuro. Impresióname o le mato. ¡Vamos!

-Spence, uhm, yo… Yo siempre te he amado. Y siempre me ha dado miedo decirlo. Y sé que es algo demasiado complicado para decirlo ahora. Lo siento. Tenías que saberlo. (**)

Cerró los ojos e inhaló con fuerza. Un segundo después, dejó salir la respiración: No podía permitirse ese recuerdo… Ni los sentimientos que despertaba…

¡Hoy no!

¡Hoy no!

Sacudió la cabeza, como para aclararse. Abrió los ojos y vio al espejo -que le devolvió su reflejo, una vez más-

Todo está bien... Todo está bien…

¿Lo era?


Edificio Capital Plaza, VA (*)

Apartamento No. 23

08.00 HRS

Los sabáticos forzados -que hace un año se vio obligado a aceptar- resultaron ser toda una bendición, en periodos como el actual.

Ese había sido el primer pensamiento que cruzó por la prolífica cabecita del Dr. Spencer Reid cuando el despertador sonó la mañana de hoy.

… …

Ni bien se había desperezado, se fue derechito a la cocina y puso a andar su cafetera. Mientras esperaba, se quedó asomado por una de las ventanas que tenía en la sala.

Siempre le había gustado la sensación de paz que traía a su alma la cálida luz de la mañana, ese pequeño y fugaz momento que pasaba cuando él se despertaba y el bullicio del mundo seguía fuera mientras que dentro: Todo era calma.

Calma

… …

Tres cuarto de hora después, estaba casi listo para irse a la academia del FBI. Era la última semana de clases de su más reciente seminario (o "el mundo según Spencer Reid" tal y como Emily le solía decir)

… …

Dejó su taza vacía sobre el buró, se colgó al hombro su querido bolso de cuero marrón y recogió una carpeta llena de papeles. Estaba cogiendo sus llaves cuando el móvil le timbró.

A toda prisa abrió su bolso de mensajero, para evitar que la llamada fuera directa al buzón de voz pero, al mirar el nombre en el identificador se quedó como de piedra: Se trataba de JJ -lo que venía a ser bastante «raro» si uno consideraba el hecho que tenía poco menos de un mes sin llamarlo-

Más exactamente: No se habían comunicado (para nada) desde el día en que Rossi y Kristall se habían dado el sí por segunda ocasión.

Debatió por un instante si debía contestar o no.

En su última conversación, él le había asegurado que todo estaba bien. ¿Pero hoy?… Hoy no tenía tan claro el por qué se lo había dicho.

¿Que se había apresurado en ofrecerle un cierre?... Obviamente, pero lo hizo con la mejor intención… ¿Que quiso calmar su angustia? Eso también era un sí. ¿Que deseaba que fuera verdad?… Por supuesto

Pero, para ser honesto, desde ese día no había parado de darle vueltas y vueltas a todo en su cabeza… Y la maldición de una memoria eidética no lo hacía más fácil…

Llegó a la conclusión que era mejor admitirse que lo que sucedió en la joyería, (esa «pequeña verdad» que coqueteaba silenciosa entre los dos) lo tomó con las defensas por el suelo… ¿Y andaba un poco revuelto?... Por supuesto que sí.

¿A quién quería engañar?

A estas alturas, y con respecto a ellos dos: Ya no pensaba dar más nada por sentado, excepto el hecho que no estaba muy dispuesto a retomar ninguna interacción con JJ a través de un teléfono. No de momento. No por causa del contexto… Y sí –inevitablemente- iban a abordar el tema de nuevo, tendría que ser cara a cara. Mirándola a los ojos.

Con esa idea en mente, puso el móvil en modo vibración, lo hundió en el bolsillo de su gabardina y se marchó.


12.00 HRS

RUTA TURÍSTICA DE WASHINGTON DC

ESTACIÓN: CASA BLANCA

"El proyecto original de éste edificio fue impulsado por el presidente George Washington, aunque él nunca vivió aquí, puesto que renunció a su cargo en el año mil setecientos noventa y siete, tres años antes que la obra fuese completada…" un pequeño grupo formado por cuatro adultos y ocho niños iba andando por el imponente lobby del mítico edificio. Se hallaban liderados por un joven de piel morena que vestía un impecable traje azul en donde resaltaba un gafete, cuya inscripción decía «Soy Harry, para sevirle».

Cuando llegaron a uno de los descansos, «Harry», se volvió hacía los visitantes y dijo. "Veamos niños… ¿Alguno de ustedes es capaz de decirme quien nombró a este edificio como «La Casa Blanca»?"

Y fue el único niño rubio, parado al fondo del grupo, quien levantó la mano ni bien había terminado de formular la pregunta.

El guía lo señaló.

"Fue el presidente Teddy Roosevelt quien la nombró oficialmente en mil novecientos uno"

"¡Muy bien!... Vamos a darle un aplauso a… …"

"¡Henry!... Henry LaMontage" respondió por él su mamá

Enseguida, Harry volvió a narrar. "La Casa Blanca es una de las edificaciones más reconocidas del mundo, no hay casa residencial de Presidentes tan famosa, ya que cuenta en su haber con más de doscientos veinte años de historia, secretos e infinidad de curiosidades… Y hablando de curiosidades… ¿Alguien sabe el número de aseos que hay por toda la casa?"

Y la mano de Henry volvió a alzarse.

… …

Para la mitad del recorrido, Henry había sido promovido –por el guía- como su ayudante oficial en la gira. Lo llevó con él, al frente del grupo, gratamente impresionado por la cantidad de datos y referencias precisas que el pequeño conocía.

"Tengo que admitirlo" susurró Sandy al oído de su hija, "aunque al principio tuve mis dudas, creo que una de las más sabias decisiones que has hecho en tu vida ha sido elegir a Spencer como padrino de tus hijos. No cabe duda de su influencia positiva en su educación"

Y Jennifer sólo asintió.

… …

De vuelta al sitio donde habían iniciado la gira, el guía extendió la mano hacia JJ, a manera de despedida. "Debe estar muy orgullosa de su hijo, Agente Jareau". Henry le había informado -durante el tour- sobre la vida profesional de sus padres

"Si, lo estoy" agradeció humildemente y con un ligero rubor en sus mejillas

Luego, el guía se puso a la altura del niño para entregarle un sobre azul junto con una gorra de pelotero que tenía un hermoso diseño de la bandera nacional. "Puedes venir siempre que quieras, Henry. Te estamos obsequiando un pase de por vida para participar de los recorridos y, si lo deseas… Más adelante…Podrías formar parte de nuestro equipo… O del Servicio Secreto del presidente" terminó con un guiño

… …

13.00 HRS

El grupo de visitantes se encontraba alineado cerca del autobús donde habían llegado. JJ sacó su teléfono del bolsillo trasero de su pantalón y pulsó sobre el nombre de su jefa de unidad, un momento después ésta respondió.

"Prentiss"

"Hola Em… Sólo llamaba para decir hola, y saber cómo está todo"

"Hola a ti, JJ. ¡Qué gusto escucharte! Puedo decir que todo está bien en este frente: Seguimos aquí, en el cuartel general y sin casos apremiantes. ¿Qué tal tu tiempo con los chicos?"

"Es fantástico, Em. Necesitábamos tanto hacer esto. Te agradezco mucho el haberme dado esta licencia para estar con mi familia" empezaron a subir por las escaleras a la parte alta del autobús

"¡Mamá, mamá!... ¡Ahora iremos al Monumento a Washington!" Henry le hizo señas para que mirara el panfleto donde anunciaban el próximo lugar en la visita

Desde el teléfono, Emily habló "disfrútalo amiga y procura recargar tus energía, pronto volverás a la cruda verdad"

"Sí, sí, es cierto… Umh… Estaré allí el lunes por la mañana. Por favor, saluda a los demás por mi"

Entonces, la agente del FBI cerró su teléfono y lo guardó en el bolsillo porque su hijo Michael se empezó a inquietar y debía pasar al modo mamá.

… …

Poco menos de una hora más tarde, cuando disfrutaban de unos burritos. Henry y JJ se encontraban debatiendo si irían al Museo de Ciencias Naturales o al Antiguo Edificio de la Oficina Postal.

"Vamos a la Oficina Postal, mamá"

"Pero el museo es mucho más divertido" Jennifer intentó persuadirlo

Él no quería ser persuadido. "Tio Spencer dijo que él nos iba a llevar al Museo, porque hay muchas, muchas cosas que nos quiere mostrar" recordó a su madre con suficiencia, mientras sorbía su jugo por la pajilla entre sus dientes. "Llámalo mamá, por fis, por fis… Quiero contarle sobre la gorra que me dieron y el pase que he ganado para ser guía de la Casa Blanca" suplicó de nuevo, con ojos de cachorro

JJ miró a su madre, como pidiéndole auxilio

"Déjalo que hable con su padrino… Y después, vámonos a lo del correo" sugirió Sandy, condescendiente

"No estás ayudando en nada, madre" la agente del FBI se quejó de la otra adulta presente, respiró hondo y sacó su teléfono. "Muy bien, muy bien… Dos contra uno: ¡Lo intentaré!… Pero, sino responde, solamente le enviaré un mensaje y continuaremos al edificio de correos, como quieren"

"Sí, mamá. ¡Eres la mejor!"

… …

14.25 HRS

Estando ya en la terraza-mirador de la Torre del Reloj de la antigua oficina postal, mientras disfrutaban de la hermosa vista de la ciudad, Henry comenzó a rebuscar en sus bolsillos y en el cochecito de su hermano.

"¿Qué pasa, hijo?" su abuela se interesó

"¡Mi cámara!" volteó a verla con cierta alarma "¡mi cámara no está!"

Cuando estuvieron en el Monumento a Washington, Henry había convencido a su madre de comprarle una pequeña cámara fotográfica desechable, con la excusa de hacer unas fotos «antiguas» para regalárselas al Tío Spencer.

Dicho artilugio, ahora mismo, parecía perdido.

Luego de revisar todas sus pertenencias –y a fin de evitar la inminente crisis- Jennifer regresó a Michael a su cochecito y le dijo a Sandy "bajaré un momento a la tienda de suvenires y le traeré otra cámara"

Y es que Henry había sido insistente: Para que valieran, las fotos debían hacerlas con «una cámara de las vieja», por lo que la oferta de fotografiar las vistas con la camarilla del móvil, estaban fuera en las negociaciones.

"Tranquila hija, estaremos bien, procura no tardar" advirtió su madre

… …

Eran las 14.28 cuando la agente del FBI alcanzó un elevador de servicio que iba de bajada. Le sonrió al encargado y le explicó su situación. Este le dijo que los visitantes no debían usar ese ascensor, pero por «una madre en aprietos» no tendría problemas en hacer una excepción.

Al tiempo que ellos hablaban, subió a la cabina una chica con el cabello oscuro y una mochila pesada a cuestas, hizo caso omiso de quienes estaban dentro y se acomodó en una esquina. Otro joven -con ropa negra que olía a pollo frito y curry- entró al último minuto y se coló a su lado. La música de sus audífonos era tan fuerte que JJ pensó que los gritos del "cantante" no eran más que alaridos tortuosos.

La rubia bajó la mirada y contuvo la risa.

El amable operador del elevador, comprobó que nadie más venía y pulsó el botón hacia la planta baja.

Cuando las puertas se cerraron, el aparato hizo un ruido extraño y la pantalla, que antes mostraba su ubicación en la doceava planta, ahora estaba en negro.

"¡Oh, genial!" dijo la chica, sarcásticamente

"No se preocupe señorita, estoy seguro de que no es nada" ofreció el operador

"¡No dije que estuviera preocupada!" respondió bruscamente la castaña. La cortesía no parecía ser uno de sus fuertes

"Aunque deberías preocuparte…" dijo el joven vestido de negro "… Hay seis muertes relacionadas con ascensores por año, junto con más de diez mil lesionados que terminan en hospitalización"

… …

JJ sonrió otra vez. Pensó que si Reid estuviera allí, tal vez habría soltado algo así.

… …

Sin dar tiempo al pánico, el operador empujó el botón de alarma, una voz surgió desde el intercomunicador. "Departamento de mantenimiento, habla John. Reporte su novedad"

"Soy Ed. El elevador sureste se encuentra detenido"

"Eso estoy viendo en pantalla, Ed. ¿Se encuentran bien?"

" Sí, estamos bien"

"¡Necesito que arreglen esta mierda! ¡Estoy apurada!" gritó la muchacha

"Ya estamos atendiendo la falla, señora. Solo espera unos minutos y estarás fuera" explicó John

La chica resopló en respuesta, por lo que JJ sintió la necesidad de agradecer por sus esfuerzos tanto al operador como a «John». "Gracias" susurró mirando a Ed

… …

Ninguno de los ocupantes del ascensor parecía remotamente interesado en hablar, así que permanecieron en un silencio tenso, esperando ser liberados.

… …

Pasaron diez minutos. Pasaron quince más. Entonces, el móvil de JJ timbró desde el bolsillo trasero de su pantalón.

Era Reid.

"¡Hey Spence! ¡Qué bueno que llamaste!, gracias," y lo decía en serio, la distracción le venía muy bien en estos momentos

"Hola, Jennifer. Acabo de leer tu mensaje, espero que estén disfrutando del paseo" pausa "¿me pasas con Henry?"

"Umh… Lo siento… No puedo"

"¿Disculpa?"

"Uh uh… No puedo comunicarte con Henry porque está con mamá y Michael en el mirador de la Torre del Reloj del viejo edificio de correo. Estoy atrapada en el elevador…"

"¿Cómo dices?"

JJ captó algo de preocupación en la voz de Reid. Quiso tranquilizarlo "estoy atrapada en un elevador, pero ya hemos llamado a mantenimiento"

Spencer se quedó en silencio. Ella podía oír cierto bullicio al fondo. Incluso, pensó escuchar a Luke diciendo algo como si hubiesen localizado un ataque

"Spence, ¿qué pasa?... ¿Tenemos un caso?"

"…tenemos el video de la cabina" JJ oyó a Penélope, también

"¿Spence?"

"¡Te estoy viendo, Jennifer, te estoy viendo…!"

"¡¿Qué!?"

JJ empezó a mirar en todas las direcciones "¿cómo que me estás viendo, Spence?"

"Si, te estoy viendo: Hay tres personas contigo, dos hombres y una mujer..." Reid explicó con un leve chirrido en su voz. "La cámara se encuentra encima de las compuertas, ¿puedes verla?"

Esperó hasta notar que JJ se enfocaba en la videocámara que les permitía observarla remotamente en Quántico.

"La veo Spence, pero lo que no entiendo es por qué tú me estás viendo"

Reid aclaró su garganta e ignoró la pregunta, "¿estás bien?"

La rubia miró directamente a la cámara y contrajo el entrecejo "la ventilación está apagada y hace un poco de calor… Fuera de eso: Sí, estoy bien… Todos aquí estamos bien. Es solo un desperfecto y ya mantenimiento está en ello… … … ¿Por qué me estás viendo?"

Un nuevo momento de silencio vino entre ellos, las voces de fondo, intercambiaban información insondable para ella, lo que elevó -exponencialmente- sus alarmas internas. "¡¿Spencer, qué pasa?!"

Todos en el ascensor se fijaban en ella también.

"JJ, por favor, necesitamos que mantengan la calma. Los sacaremos de ahí lo antes posible" la llamada se había convertido al altavoz y escuchaba -fuerte y claro- a su jefa de unidad

"¿Qué demonios está pasado, Em?" casi había gritado a su teléfono, ojos suplicantes sobre la cámara que transmitía la señal en vivo y directo

"Te llamaremos de nuevo, JJ… Espera nuestra llamada" esta vez fue Rossi. Preocupación enturbiando su voz

Y antes de que Jennifer pudiera responder o preguntarles cualquier otra cosa, la llamada había terminado.


14.50 hrs

Unidad de Análisis de Conducta, Quántico, VA

Todas las miradas del equipo se dirigían a la pantalla que mostraba a la única perfiladora ausente en el salón, quien se hallaba confinada en un elevador mortal.

"¿Qué vamos a hacer, Jefa?" preguntó García

"Vamos a detener a este desgraciado antes de que más personas mueran" respondió Rossi enojado, aunque a él no se lo habían preguntado

… …


Lo inevitable nunca ocurre, siempre ocurre lo inesperado

-Lord Keynes


(*) Colores oficiales del equipo profesional de Futbol Washington Red Skin

(**) Episodio Truth or Dare. Diálogo tomado del doblaje oficial de la serie ( España)