Disclaimer: Criminal Minds así como sus personajes pertenecen a su creador. De pertenecerme a mi Paget Brewster seguiría en la serie, y en mi mente, Criminal Minds no tendría solo 7 temporadas en vez de las que tiene en realidad.
N/A: Este junto con el anterior, antiguamente formaban el primer capítulo. Espero que al separarlos en dos os resulte más fácil de leer.
Gracias por leer y espero que os guste.
Prologo 2ª parte.
Hotch la miro pidiéndole permiso para besarla y ella se mordió levemente el labio dándole permiso para hacerlo. Sus bocas estaban separadas a apenas cinco centímetros, sentían sus cuerpos temblar por la proximidad, por ese próximo beso que iban a compartir. Ambos se separaron, como si se acabasen de quemar, cuando Jack tiró del pantalón de su padre para pedirle prestada a Emily.
Ambos se miraron incomodos como si lo que acaban, o más bien, habían estado a punto de hacer fuese invención de la mente de cada uno. ¡He estado a punto de besarle! pensaron ambos.
Los dos pensaban que se habían imaginado que el otro le había dado permiso. Que había sido su imaginación, y las ganas de besarse, las que les había hecho ver lo que no era. A pesar de ello, Hotch quería seguir bailando con ella, le encantaba tenerla entre sus brazos, aunque fuese solo bailando, pero aun así se la cedió a Jack. A Emily, al igual que a él le gustaba tenerla entre sus brazos, a ella le gustaba estar entre los suyos, pero al ver la sonrisa que le mostró Jack, igual que la de su padre pensó Emily, decidió bailar con él.
Ella deseo que su pequeño pedazo de amor tuviese la misma sonrisa que tenía Jack, la sonrisa de Hotch. Emily después de haber bailado con Jack bailó con el resto del equipo, era su forma de despedirse, aunque ella les había dicho que mantendrían el contacto.
Eran poco menos de media noche cuando Emily llego a su casa. Estaba agotada después del largo día que había tenido así que, una vez que dejó el bolso, se dirigió hacia la cocina de la que pronto ya no sería su casa y del congelador sacó una tarrina de helado de chocolate con galleta. Una vez que tuvo el frio recipiente y una cuchara en las manos se dirigió hacia el salón, puso música suave y se sentó en el sofá. Desde hacía tres meses siempre que se sentaba en aquel sofá le surcaban los recuerdos de lo que había sucedido allí, si no fuese porque se iba a mudar a Londres no dudaría en cambiarlo. Era cierto que había estado tres meses con él pero no es lo mismo tres meses que seis o que un año. Mientras comía helado pensaba en la reunión que tendría con Hotch dentro de solo ocho horas, aun no estaba segura de sí le contaría lo que había ocurrido o no. Sin saber si se lo diría al día siguiente o no, se levantó del sofá que anteriormente ocupaba para dirigirse a la cocina a dejar el resto del helado en el congelador. Una vez hecho esto decidió darse una ducha de agua caliente para relajarse antes de irse a dormir. Mientras se desvestía para meterse en la ducha se miró en el espejo de cuerpo entero que tenía en su habitación, lo primero que vio fue la cicatriz que le había dejado su enfrentamiento con Doyle un año. Al mirarla, en su mente ya no surcaban las imágenes de aquel enfrentamiento, sino las de un Hotch cariñoso y tierno que la acariciaba y besaba para que no tuviese miedo provocando que ella se sintiese querida. Emily parpadeo para alejar esos pensamientos y vio que su vientre empezaba a abultarse, era algo casi imperceptible pero que al posar la mano sobre él era notorio, mientras lo hacía un par de lágrimas se formaban en sus grandes ojos chocolate. Antes de que cayeran se las limpió con el dorso de la mano. Se sentía triste porque la otra parte de la creación de aquel fruto no estaría presente en su vida, en parte era culpa suya por no decírselo, pero también era una forma de protegerse a ella y a aquel pedazo de amor, si él lo rechazaba no podría con ello. Era cierto que siendo una analista de conducta había visto que Hotch siempre se hacía responsable de sus actos pero era mejor no arriesgarse, por el momento al menos.
Jack se encontraba dormitando entre los brazos de su padre, este lo llevaba hacia su cama. El niño se encontraba agotado después de haber estado jugando con Henry y algunos niños que se encontraban en la fiesta.
-Buenas noches, papá –murmuró somnoliento Jack cuando su padre lo metió en la cama.
-Buenas noches hijo – dijo Hotch antes de darle un beso en la frente y girarse hacia la puerta donde reposaba Beth. Ambos salieron de la habitación de Jack y se dirigieron a la puerta de la casa.
-Te acompañaría pero…-empezó a decir Hotch mirando hacia la habitación donde dormía su hijo.
-Lo sé. Tranquilo. Podrías haberme dejado en casa antes de venir aquí pero si lo hubieses hecho no hubiese podido hacer esto –dijo Beth antes de ponerse de puntillas y juntar su boca a la de Hotch. Esto le pilló desprevenido así que tardo un poco en corresponder al beso. Mientras la besaba pensó en lo mismo que había pensado con anterioridad, no besa como ella.
-Hasta mañana –se despidió Beth con una sonrisa una vez que el beso se rompió.
-Hasta mañana –repitió Hotch antes de ver como Beth se iba a su casa que se encontraba a un par de manzanas de la de Hotch. Este se giró y se dirigió hacia su habitación, se dio una ducha y después de que comprobó que Jack dormía tranquilo se fue a la cama a dormir, o a intentarlo. Cuando estaba en la cama no podía evitar pensar en lo mismo que pensó en la fiesta, en un bebé, en uno idéntico a Emily, en uno de los dos.
Eran las 7.30 am cuando Emily se dirigía hacía Quántico, ya tenía preparado lo que se llevaría esa misma tarde a Londres, solo le quedaba firmar la renuncia y hablar con Hotch. Lo primero se podría decir que era fácil, pero lo segundo, eso no tenía nada de fácil.
-Hola Emily. ¿Resaca? –saludo Derek con las gafas de sol a su amiga cuando coincidieron en el ascensor a las 8 am.
-Hola. No. Yo no bebí nada aparte de refresco. –contesto ella sonriendo a su amigo, por la apariencia que tenía debía de tener un dolor de cabeza horrible.
-Pues no lo parece. Tienes unas ojeras terribles –argumentó Derek cuando sonó el ascensor avisando de que ya habían llegado a su destino. Derek llevaba razón en que Emily tenía unas ojeras terribles, no eran porque hubiese ingerido alcohol la noche anterior sino porque apenas había podido dormir en toda la noche pensando en si darle la noticia o no a Hotch. Cuando se quedó dormida no había sacado nada en claro, pero en la mañana mientras regurgitaba el desayuno que había ingerido había decidido que según fuese la conversación que se lo diría o no, todo iría sobre la marcha.
-Me acosté tarde –dijo ella. Era cierto así que no mintió a su compañero, solo omitió el motivo principal por el que eso había sucedido.
-Al final te vas. Otra vez. –manifestó Reid entre enfado y triste a Emily una vez que está y Derek llegaron a la mesa que esta ocupaba hasta que firmase los papeles y entregase la carta de dimisión.
-Reid. Este ya no es mi sitio. –informo Emily apenada a su amigo, desde que se conocieron siempre habían estado cuando el otro y lo iba a echar mucho de menos.
-Pero somos una familia, este siempre será tu sitio –dijo Penélope que acababa de llegar con JJ.
-Yo también os echare de menos, pero me tengo que ir –expresó Emily mirando de soslayo hacia el despacho de Hotch. Al hacerlo vio como Hotch estaba apoyado en el marco de la puerta de su despacho mirando hacia donde ella se encontraba. A JJ no le pasó desapercibido el cruce de miradas entre ellos pero no dijo nada, no era el momento.
-¿Volverás? –pregunto Reid esperanzado.
-Quizás, algún día. –respondió Emily antes de acercarse a Reid y darle un abrazo. Después de abrazarle, abrazó a JJ, García y Derek.
-Os prometo que os llamaré a diario –dijo Emily a sus compañeros una vez los abrazó a todos.
-Agente Prentiss. Venga a mi despacho. –llamó Hotch desde la puerta antes de darse la vuelta.
Unos minutos antes.
Hotch se encontraba sentado en su despacho pensando que iba a perder a una de las mejores agentes que había conocido, a una gran compañera, a una amiga… y no sabía cómo evitar que se fuera. Según ella aquel ya no era su sitio.
-Si es tu sitio Em –susurro Hotch para sí mismo.
-Díselo –Hotch levantó rápidamente la cabeza cuando oyó la voz de su amigo y compañero David Rossi, quien estaba apoyado en la puerta.
-¿Qué? –preguntó Hotch confuso.
-Dile que se quede –comentó Rossi.
-Si no ha hecho caso a los demás, ¿Por qué me lo haría a mí? –dijo Hotch.
-Porque ellos no le han dicho lo que tú puedes decirle –respondió Rossi antes de girarse para salir.
-No te entiendo –dijo Hotch más confuso que antes evitando así que Rossi saliese de su despacho.
-Siente Aaron, solo siente –declaró Rossi de espaldas a Hotch antes de salir del despacho. Cuando Rossi se fue Hotch se levantó de su asiento y se dirigió hacia la puerta de su despacho y se apoyó en el marco. Desde ahí veía como Emily interactuaba con sus compañeros, como ella de repente le miró directamente a los ojos y a los pocos segundos apartaba la mirada, como JJ le miro a él también con la mirada llena de curiosidad.
-Que sienta. Ya siento, pero no es suficiente que uno sienta –dijo Hotch en voz baja para sí mismo mientras veía como Emily abrazaba a sus compañeros y amigos. Es el momento pensó Hotch cuando vio que Emily se separaba.
-Agente Prentiss. Venga a mi despacho –pidió Hotch desde la puerta antes de darse la vuelta.
-Hasta ahora –se despidió Emily para dirigirse al despacho de Hotch. Es el momento pensaron ambos.
-¿Se puede? –pregunto Emily nerviosa después de tocar en la puerta abierta.
-Adelante. Cierra y siéntate –habló Hotch desde la silla situada detrás de su mesa.
-¿Estás segura de querer irte? –preguntó él cuando ella se sentó con la esperanza de que hubiese cambiado de idea.
-Muy segura, señor. Como ya he dicho este no es mi sitio, después de lo que paso ya no lo siento como antes –respondió ella segura de lo que decía. Al oír esto Hotch se tensó, en parte porque le había hecho sentirse incómodo y dolido que le llamase señor después de lo que había pasado y, en parte, porque era su culpa que ella se fuera, si él no hubiese… Emily vio como él se tensaba y supuso lo que estaba pensando, lo podía ver en sus ojos.
-Quiero decir, después de lo que ocurrió aquí con Doyle ya no es lo mismo –mintió Emily en parte. En realidad se iba por lo que ocurrió con Hotch, o bueno, lo que ocurrió después. Doyle solo era un extra, un extra del tres por ciento. Él noventa y siete por ciento restante tenía que ver con él, con lo que paso tres meses atrás y lo que surgió de aquello. Hotch al oír lo que dijo Emily se destensó un poco, podía ver en sus ojos que no solo se iba por Ian Doyle, sino que también se iba por él, por su descuido. Uno del que no se arrepentía en realidad, pero por el que se sentía un bastardo al haber hecho que ella se fuese de su lado, del equipo.
-Está bien. Sí es tu decisión entonces… -dijo Hotch apenado antes de coger unos papeles y entregárselos a Emily. Está estiro su brazo para cogerlos pero al hacerlo involuntariamente agarro la mano de Hotch. Ella sintió una especie de corriente en su vientre y miro a Hotch a los ojos, la mirada de ambos se conectó como ya había ocurrido en anteriores ocasiones. Ambos se acercaban más y más mientras sus miradas seguían conectadas. Bésala, dile lo que sientes se decía Hotch. Sepárate, aléjate, él no siente lo mismo que tú se decía Emily sin darse cuenta de que no solo ella se acercaba.
Un carraspeó se oyó en el despacho haciendo que Emily se separase de Hotch con los papeles como si quemara. Él había sido el que profirió dicho el carraspeó. Ya la había fastidiado bastante con ella como para ahora besarla cuando se iba a ir por su culpa, al no hacerlo tal vez pudiesen quedar como amigos y así ella no se alejaría del todo de él pensaba Hotch. Al separarse Emily se sentía incomoda, miro a los ojos de Hotch pidiéndole disculpas, había estado a punto de besar a su jefe, otra vez, no se tropieza dos veces con la misma piedra se dijo.
Emily firmo los papeles que él le había dado y se los devolvió junto con la carta de dimisión. Mientras la escribía pensó que en vez de escribir su dimisión le contaría todo, le contaría que estaba embarazada de un hijo suyo y lo que sentía. Ella se levantó de la silla que ocupaba al igual que hizo él.
-Ha sido un honor trabajar contigo, Agente Prentiss –afirmó Hotch tendiéndole la mano a Emily, ella la miró y le correspondió formalmente.
-Lo mismo digo, señor –expresó ella antes de mirarle por última vez y girarse para irse a recoger su mesa y salir del edificio hacia su nueva vida. Él quería detenerla decirle que se quedase con él. Cogió el sobre que ella le había dado con su dimisión en el interior y lo abrió para luego sacar la carta y mirarla.
-Emily –llamó Hotch con urgencia levantando la cabeza del papel.
