N/A: me olvide de escribirlo en el cápitulo anterior, pero todo esto no es mío, todo le pertenece a la genía de J. . Por las dudas, como aclaración, todo lo escrito en Cursiva es lo escrito en el libro de Minerva, en Negrita es lo escrito en el diario de Albus y la imprenta es el tiempo presente.

Minerva y Albus

Muchos lo conocían como el mejor mago de todos los tiempos, el vencedor de Grindelwald, el único a quien Voldemort temía, el que descubrió los doce usos de sangre de dragón, Jefe del Wizengamot, el profesor de Transfiguración y el director de Hogwarts, pero para mí, Minerva McGonagall era Albus, a veces Dumbledore. Mi mejor amigo. Mi esposo.

Siempre se han dicho rumores en toda la escuela debido a nuestra relación como Director y Directora Adjunta, siempre he escuchado esos rumores, de si éramos pareja, de si estábamos juntos desde que yo era estudiante y él mi profesor, si teníamos hijos... pero siempre he hecho oídos sordos.

La única que sabe toda la historia soy yo y solo yo. Por eso quiero contarla ahora, 10 años después de su muerte siento que es el momento de hacerlo, Albus siempre decía que cuando la guerra terminara definitivamente, íbamos a decir la verdad, no porque le deba algo al mundo mágico, si no, porque él quería que todo el mundo mágico supiera que me amaba, quería que todos sepan que era el marido de Minerva McGonagall. Él quería esto. Y yo estoy lista ahora para cumplir uno de sus últimos sueños.

El comienzo

Nací el 4 de Octubre de 1935 en Escocia, 54 años después de Albus, hija de un pastor Muggle y una bruja, vivíamos en una comunidad Muggle, no podíamos ejercer mucho la magia, por eso cuando llego mi carta de Hogwarts vi a mi madre llorar como nunca antes la había visto, pero no por orgullo si no por envidia.

Mientras yo tenía 5 años, Albus se convertía en profesor de Transfiguración y Jefe de Casa.

Mientras yo tenía 8 años, Albus descubría los 12 usos de la sangre de Dragón

Mientras yo tenía 10 años, Albus se estaba enfrentando a Grindelwald.

El día que entré a Hogwarts por primera vez y pase por esas grandes puertas, no me alcanzaban los ojos para admirar el castillo. Íbamos en fila, cuando todos se detuvieron, yo me detuve chocando con mi compañero de adelante, levante la vista y lo vi. Esa fue la primera vez que vi a Albus Dumbledore, era mi profesor de Transformación, y como costumbre era el que nos presentaba al Gran Salón y nos llevaba hasta el Sombrero Seleccionador. Durante mi calificación resulte ser un hatstall, el Sombrero estuvo 5 minutos decidiendo entre Revenclaw y Gryffindor.

A mis años en Hogwarts los recuerdo con gran cariño, Hogwarts fue y es mi hogar, entré a las 11 años y nunca me fui completamente.

En mi primer año descubrí que amaba la Transformación, y desmintiendo todas los rumores de que Albus y yo éramos pareja en mis años de escuela, nunca tuve un pensamiento impuro hacía él durante mis años en Hogwarts. Él era mi mentor, cuando notó mi amor hacia la transformación comenzó a prestarme libros y enseñarme hechizos avanzados.

A medida que iba creciendo, nuestra relación se iba estrechando, de alumno-profesor nos convertimos en amigos, todos los viernes, después de la cena, él me daba clases avanzadas de transformación y luego tomamos té o jugábamos al ajedrez.

Durante mi ultimo año en Hogwarts, me enseño a ser un animago, yo propuse la idea cuando estaba en 3er año, pero Albus me dijo que él diría cuando sea el momento. Lo dijo en mi cumpleaños, cumplía 17 años, estaba en la biblioteca media hora antes del toque de queda, se sentó a mi lado, me dio un regalo, cuando lo abrí era un libro de animagos, solo me dijo "el momento a llegado Minerva". Al año siguiente comenzamos, todos los días después de la cena debíamos trabajar.

Mi ultimo año fue el año más difícil, había alcanzado un récord impresionante, las mejores calificaciones en T.I.M.O.S y EXTASIS, fui Prefecta y Premio Anual, y gané un premio como Prometedora en Transformación. También jugué en el equipo de Quidditch de Gryffindor pero ese año, en un partido Gryffindor contra Slytherin, una falta me derribó de la escoba y me dejó con una conmoción cerebral, varias costillas rotas y un deseo de ver a Slytherin aplastado en el campo de Quidditch toda mi vida.

Albus siempre estuvo ahí, cuando estaba en la enfermería me visitaba casi a diario, el día que recibí el premio, estaba tan nerviosa que a mi amiga Pomona Sprout, que ya había terminado el colegio hace dos años, se le había permito acompañarme. Cuando subí al atrio y tuve que dar un pequeño discurso, recuerdo su mirada, él me alentaba sentado frente a mi, sin decir nada, solo mirándome. Veía el orgullo en sus ojos.

Siempre tuvimos esa conexión, no eran necesarias las palabras. Luego de la ceremonia y de los abrazos de mis padres y mis amigos, Albus se acercó hacía a mi, me dio la mano y un regalo, era una pequeña caja roja.

No la abrí hacia más tarde ese día, era mi ultimo día en Hogwarts, hacía semanas que me la pasaba recorriendo el colegio para no olvidarme ningún detalle. Me senté en mi cama, mis compañeras no estaban. Abrí la caja y era un collar, un circulo con un pequeño fénix y una pequeña esmeralda en el medio. Detrás tenía grabado "Minerva 1954"

Minutos antes de que me fuera de Hogwarts, ya tenía todo empacado, todo estaba en los caballos, corrí hacía la oficina del director, dije la contraseña, la cual sabía porque todos los viernes iba, toque la puerta y entré tras escuchar su voz. Albus estaba parado mirando por la ventana, tiempo después comprobé que desde esa ventana se veía la entrada del colegio, donde los caballos estaban listos para partir en ese momento.

"Albus" dije acercándome a su lado, él me permitía llamarlo así, siempre y cuando estábamos solos, si no, era profesor Dumbledore. "ya debo irme pero antes quería despedirme"

Él se dio la vuelta y me sonrió, no alcanzó a decir nada porque yo lo abrace "gracias" susurré "todo lo que logré este año fue gracias a ti, gracias"

Él dijo que no, que era gracias a mi, luego de eso, me fui y no volví a pisar Hogwarts por 2 años, y a Albus lo vi solo una vez más.

Como dije, nunca vi a Albus como algo más que un amigo y mentor en todos esos años, pero sin embargo, siempre sentí una conexión hacía él. De igual forma en esa época yo estaba enamorada de un Muggle.

Siempre que hablábamos de esta época con Albus, él decía que no estaba enamorado de mí, ni nada por el estilo, pero no me veía como a los otros estudiantes, es decir, él ve en cada alumno un hijo, en mi no veía eso, si no que veía un amigo.

Nuestra relación no estaba ni por cerca de comenzar, fuimos amigos muchos años, antes de que algo sucediera. Lamentablemente solo estuvimos casados 7 años y 3 de novios, pero en esos 10 años vivimos una relación que personas no logran en 40 años. Nos amamos mucho.