Capítulo 2 "Escogiendo disfraz"

-¡¡Ah!! ¡¡Que rico dormí!! – dijo mientras se estiraba - ¡Hace mucho que no descansaba así! -se dirigió a la ventana -¡Que bonito día! – su mirada se perdía en el hermoso cielo azul -¡Siento que hoy puedo hacer lo que sea!

Y claro, eso abarcaba…

-Hablar con Kakashi-sensei… - suspiró – Espero… que acepte venir conmigo a la fiesta…

Ya se imaginaba: ellos juntos en la fiesta, platicando, bailando y conviviendo con los otros… y al final de la velada…

En fin. Se metió al baño: hizo lo que tenía que hacer y salió de ahí todo limpiecito y arreglado; preparó su desayuno (el típico ramen de siempre) y comió tranquilamente…

Eran las 8:10

-Será mejor que me vaya – dejó sus trastes en el fregadero – No quiero llegar tarde… porque…

Sintió que los colores se le subían al rostro y salió presuroso de su hogar


Llegó alrededor de las 8:20 al puente de siempre…

Y, como el día anterior, ni Sakura ni Kakashi estaban ahí…

Pero bueno, eso no era lo que llenaban sus pensamientos, sino, ¿Cómo invitaría a su sensei?

Ahora que lo pensaba, ¿no sería extraño que dos hombres fueran juntos a un evento así? ¿No se vería muy extraño? ¿Qué dirían los demás? ¡¡¿Y que diría Kakashi?!!

Pero no tenía nada de malo, ¿cierto? Era una simple invitación, nada tenía que ver si fueran hombres, ¿cierto? sólo iban a divertirse y arreglar las cosas, ¿cierto?

Entonces… ¡¡¿Por qué estaba tan nervioso?!!

¿Y que tal si a Kakashi no le gustaban esas cosas?, ¿o si no quería ir? ¡¡¡¿O si iría con alguien más?!!

Esta última cuestión le producía dolor de estómago…

-Veo que ya llegaste, Naruto

Esa voz

-S… si… - no se atrevió a mirarlo – Quise llegar temprano

El sensei hacía su aparición triunfal: como siempre, traía su libro de "Icha icha paradise" en la mano

-Sakura no vendrá

-¿Eh?

-Tuvo que hacerse cargo de una misión especial de la Hokage

-Entiendo… - le miró tímidamente - ¿Y… que haremos?

-Pues cumplir con nuestra misión – suspiró – Que no esté ella no significa que no hagamos nuestros deberes…

Eso significaba… ¿Qué sólo estarían ellos? ¡¡¿Solos?!!

-Ya veo… - le dio la cara - ¿Qué tenemos que hacer?

-Es una misión sencilla… - dirigió su vista al cielo – Tan sencilla que tú sólo puedes hacerla

-¡¿Yo?!

-Tienes que ir a la ciudad turística que está a unos 10 km de aquí. Ahí te encontrarás con una carreta de sake

-¿Sake?

-Por la fiesta que habrá el 31

-… Entiendo… -¿por que sabía que algo así sucedería?

-Esta es la dirección – le extendió una hoja de papel – Espero que no hagas tus típicas tonterías y eches a perder una misión tan sencilla

El rubio sintió una punzada

-¿Y… y usted no vendrá conmigo? – preguntó tímidamente - ¿No se supone que las misiones tienen que ser en equipo?

-Ya te dije que esto es muy sencillo: no necesitas de mí…

-¡Pero…!

-Ya vete – cortó – No pierdas el tiempo

Y desapareció en una nube de humo

¡Vaya oportunidad! ¡Ni siquiera pudo mencionarle lo de la fiesta!...

Pero si ya estaba en la ciudad, ¿Por qué no ver los disfraces? Así mataría dos pájaros de un tiro

Partió


Las vitrinas de las tiendas estaban adornadas con muñequitos, calabazas, murciélagos, en fin: todo lo típico en el día de Halloween

Antes de ir a recoger la carreta de sake pasó por las tiendas de disfraces: había desde trajes de momia hasta de zombies

-¿Cuál será el mejor? – miró varios -¡Debe ser uno que haga resaltar mi belleza natural! ¡¡Uno que me haga ver muy apuesto!!... tal vez haga babear a uno que otro… ¡¡Eso sería muy bueno!!

Movió la cabeza enérgicamente: no era hora de pensar en eso…

Entró en una de tantas tiendas: miró varios disfraces y preguntó si podía probárselos

Al recibir la afirmación tomó uno de zorrito y se metió a un vestidor. Luego de unos minutos salió ya listo

-¿Dónde hay un espejo? – preguntó a la señorita del lugar – Tiene uno, ¿verdad?

Notó que la chica estaba… paralizada…

-¿Qué sucede?

Pero no sólo ella: también la gente que estaba en el establecimiento y la que pasaba por curiosidad…

Comenzó a ponerse nervioso

-¿Qué… que sucede? – no le gustaba cómo le miraban - ¿Tengo algo en la cara? ¿Rompí algo?

Una señora le señaló el espejo que estaba al fondo

Rápidamente se dirigió ahí… y se miró: se veía tan… tan lindo

El traje definía perfectamente su esbelta figura, su altura, y le daba aires de… inocencia… como un pequeño zorrito que se a perdido y busca hogar. Su cabello rubio combinaba perfectamente con el tono rojizo del disfraz, y sus grandes ojos azules le daban un toque angelical… Las marcas de sus mejillas simulaban unos lindos bigotes y acentuaban sus delicadas facciones…

¡¡Se veía taaaannnnnn lindo!!

-Oh… - se miraba sorprendido – Este… ¿Este soy yo?

-Te ves muy bien – dijo la señorita que atendía – Es más: ¡¡te ves muy lindo!!

-Jejeje – rió divertido – No lo sé… tal vez sólo un poco - admitió

-¿Te vas a llevar ese?

-Bueno – se vio más detenidamente – Me veo bien… pero no es la imagen que quiero reflejar: quería verme más… más guapo que lindo, ¿me entiende?

-Claro que si – sonrió - ¿Qué te parece si te pruebas este? – le extendió un traje de vampiro – Si con el de zorro te ves lindo, lo más probable es que con éste te veas más guapo y sensual

-¡Gracias! – lo tomó y se fue a cambiar

Todos esperaban ansiosos: habían dejado sus actividades para observar a ese chico… ¡Que suertudos eran! ¡No siempre tenían la oportunidad de ver algo así!

-¡Estoy listo!

Salió del vestidor… y el impacto fue aún más grande…

-¿Qué tal? – preguntó animado -¿Me veo bien? - volvió a mirarse al espejo…

¡¡Genial!! ¡¡Eso era lo que estaba buscando!!: portaba una camisa blanca de manga larga con holanes en el pecho, un pantalón negro ajustado, y, en vez de la típica capa, llevaba una gabardina con detalles en rojo que llegaba hasta sus tobillos

Además, la gabardina tenía una capucha, adornada con pequeños encajes de color rojo; en las mangas se dibujaban unas líneas quebradas del mismo color, y en la espalda, con hilo rojo, se distinguía la figura de unas alas…

Todo este conjunto… lo hacía ver tan… sexy

-Esto es lo que dará el toque final – le dijo la chica mientras le extendía unos colmillos, pero no los típicos que se ponen los niños: más bien sólo la parte de arriba

Naruto se los acomodó y se observó nuevamente

-Perfecto…

-¡¡Kyaaaaa!!– se escuchó un chillido colectivo - ¡¡Te ves tan guapo!!

Luego de una hora, en la que pagó el traje y escapaba de sus recientes admiradoras (o), se fue al punto de encuentro con la carreta

-"¡Me veía tan genial!" – pensaba animado –"Esto hará que derrita a unos cuantos… ¡¡Soy tan guapo!! JOJOJOJOJOJOJOJO"

Visualizó la carreta: ya lo estaban esperando