Los personajes utilizados en esta historia son propiedad de Masashi Kishimoto.

Historia realizada sin fines de lucro.

No se acepta el plageo, ni publicación de esta obra sin autorización.

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Una pelinegra empujó a su paso la puerta de cristal en donde rezaba "Oficina de consultas." Al cruzar el umbral la fría brisa de los aires acondicionados le rozó su nívea rostro como una dulce caricia. Caminó tranquilamente hacia el escritorio que ocupaba casi todo el espacio de aquella reducida oficina, su andar de bailarina dejaba una estela de vuelo con su vestido blanco, dándole una apariencia elegante. La castaña, tras el escritorio, que escribía en una máquina de escribir de antaño concentrada, apenas y alzó su mirada café de su trabajo para ver a la recién llegada. Hinata, con una sonrisa, se sentó en la silla de madera que estaba ubicada frente al escritorio.

Ambas se quedaron en silencio, solo el leve ronroneo de los aires acondicionados se escuchaba, además de los toscos ruidos que producía la máquina. La pelinegra clavó su perla mirada en las frenéticas manos que se deslizaban con habilidad en las teclas de aquella vieja máquina, esperando que la joven de melena castaña explotara de curiosidad. Después de todo hacía tiempo que la Hyuga no visitaba esas instalaciones.

- ¿Qué haces aquí? - interrogó entre suspiros bajos. Manteniendo su arduo trabajo andando.

- Tu estas en el centro de apoyo. Yo soy la que debería de hacer las preguntas, ¿no? - Hinata se cruzó de piernas, burlesca.

- ¿En que problema te has metido? - el entrecejo de la mayor se frunció levemente. Sin volver sus ojos hacia su interlocutora.

- Problema, falsa alarma - la pelinegra subió sus manos a la altura de los hombros con las palmas hacía arriba. Imitando con sus brazos una balanza -. No estoy segura.

Hubo una pausa en donde el traqueteo de la máquina se intensificó y la castaña se mordió el labio inferior, adentrada totalmente en su trabajo. Hinata exhaló lentamente.

- Fue una linda noche, de verás que si, me compre unos hermosos zapatos que me combinan con aquel vestido que me regalaste el mes pasado. Ese de escote que nunca me pondría... Mi custodio organizó una reunión espiritista y ahora un demonio habita en su casa...

El sonido de la máquina de escribir paró bruscamente.

- Dime, por favor, que no escuche demonio - la castaña cerró con fuerza los ojos.

- Sabes que no digo las cosas por hablar - la pelinegra entrelazó sus dedos, con la atención recibida de su amiga Hinata adaptó un tono serio.

Tenten frunció el ceño y giró su silla de un solo movimiento para quedar frente a frente con la pelinegra.

- ¿Cómo pudiste permitir esa violación a la Tierra? - le reprochó con mirada fría la castaña.

- Estoy consciente del esfuerzo que implemente para evitarlo - susurró la Hyuga. Aunque no le agradaba el tono gélido en la voz de su amiga, mantuvo la calma -. No justifico mi error, pero necesito que compartas tu conocimiento, Tenten.

La mayor suspiró. Hizo girar su cabeza y en el momento el cuello le crujió sonoramente. Estiró los brazos y piernas, Hinata supuso que la Ama llevaba horas, incluso días, en la misma posición, a juzgar por el tronar de sus huesos al ser estirados. Sentada en aquel escritorio, llenando informes y firmando consultas recibidas. Aun no podía comprender, Tenten, un ángel de alta jerarquía, integrante en el predilecto grupo de los Querubines*, había decidido estar tras un escritorio para recibir a los ángeles dudosos que consultaban sus problemas con ella, escribía hasta el agotamiento consejos a ángeles incapaces de ir a las instalaciones y firmaba peticiones de los Arcángeles para interferir en asuntos con la Tierra. Si, era un trabajo agotador, Hinata lo sabía, podía ver a su amiga fatigada, aun así Tenten cumplía su deber con gusto.

Después de su sección de estiramientos y atención a sus extremidades entumecidas Tenten apoyó los brazos sobre el escritorio para comenzar con el interrogatorio.

- Para ayudarte, necesito estar al tanto de la situación - la castaña posó una gentil sonrisa en sus labios -. Desde el principio.

Hinata, el Ángel Custodio, sonrió internamente.

- Los amigos de mi custodio llevaron una ouija. Despedía una energía negativa, tal vez no fue purificada correctamente después de sesiones anteriores, no puedo estar segura. El punto es que al ente que contactaron parecía tener un nivel mayor que una simple alma perdida.

Tenten evitó entornar los ojos, no quería demostrar ante su amiga que la situación llegaba a ser un gran problema.

- ¿Alegas que la categoría de aquel ser es de un demonio?

- Es una opción.

- Estas consciente que podemos interferir, ¿acaso no lo evitaste?

Hinata bajó la mirada. No podía evitar sentirse decepcionada de sí misma. Apretó con ímpetu el delicado borde de su vestido sobre sus muslos.

- Nunca pensé que necesitaría de las enseñanzas de la academia. Iruka no bromeaba al motivarnos así... - Hinata frunció el ceño -... Aquel ser tenía ayuda.

- ¿Rango?

- Desconocido. No podía verlo.

Tenten entrecerró los ojos. "Esto puede ser un problema mayor y puede llegar a manos de la jerarquía superior".

- Eso significa que el demonio, o lo que fuese, había planificado de antemano su escape.

- ¿Su... su escape? - Hinata alzo el rostro.

- No nos podemos apoyar de una sola teoría. Muchas pueden ser las causas de que aquel ser se tomara el tiempo de hacer un plan, encontrar a un compañero en la Tierra e implementar su huida.

- ¿Y-y cuales son otras opciones, Tenten?

La castaña profundizó su ceño fruncido. Empezaba a tomar más en serio esa visita.

- Primero, puede ser sólo un alma perdida en busca de respuestas que encontró la forma de comunicarse con una ouija - Tenten alzaba cada dedo con tal que enumeraba las posibilidades -. Segundo, un chistoso ángel caído que quiso jugarte una broma. Tercero, un demonio que huyó del mundo bajo - ante esta posibilidad. La mayor afiló más su mirada -. Y cuarto, pudo haber sido enviado.

- ¿Qué? - Hinata soltó un quejido de sorpresa.

Tenten ignoró el echo de que la chica sentada en la silla frente a ella empezaba a acelerarsele la respiración y de que su rostro se había tornado pálido.

- Lo que me extraña es que ningún Arcángel* haya interferido - comentó dubitativa la Querubín a ninguna persona en específico.

- Ta-tal vez ninguno estaba en la zona - propuso la pelinegra. Sonriendo, ¿cómo había podido permitir aquello? ¿Cómo había sido tan incompetente para arriesgar así a su custodio? ¿Cómo no había calculado las opciones? ¿Podía ser un demonio o sólo una inofensiva alma vagante? La Hyuga se encontraba al borde del colapso y su pulso lo demostraba -. A lo mejor ninguno estaba libre para dar ronda por allí.

- Lo dudo, Kiba siempre vela por tu bien... - una sonrisa socarrona cruzó el rostro de la castaña, recordando al enérgico ángel -... Kiba esta atrás tuyo como un cachorro baboso o, diría yo, hombre poseído por la lujuria.

Hinata mantenía la mirada perdida sobre el lapicero de Tenten. Esta suspiro, su intento de calmar la tensión se vino abajo.

- ¿Sabes qué? - Hinata alzó el rostro ante el repentino arranque de su amiga de alzar la voz - ¡Iras a la Tierra y averiguaras el rango de este ser! ¡Cuando estés informada, ven y hablamos!

La pelinegra parpadeó.

- De acuerdo, trabajo de espionaje... Pero - la Hyuga vaciló -... ¿Qué ocurre si resulta ser un ser maligno? ¿Recibiré ayuda?

- Te he dicho que luego hablamos - gruño la castaña. No se caracterizaba por tener una amplia paciencia.

- Para ser consejera no tienes mucha...

- ¡Contigo, no! - la Ama golpeó el escritorio, provocando que los objetos en el cayeran o se sacudieran.

- Que malvada - Hinata sonrió. Se levanto de su asiento y caminó con lentitud hacia la puerta que había cruzado hacía algunos minutos -. Me voy, no es sensato dejar a Naruto tanto tiempo solo.

Tenten miró la espalda de su amiga alejarse. No deseaba lastimarla, no era su propósito, pese a sus dudas de hacerlo o no, preguntó:

- ¿Ya no sientes tanta confianza como antes, verdad?

La Ángel Custodio se detuvo en seco.

- Tengo que ser precavida - masculló sin volverse a ver a la castaña.

- ¿No puedes perdonarte por ello, Hinata? - preguntó Tenten dejando cualquier atisbo de profesionalismo que le indicaba no exponer a sus "clientes" a incomodidad con preguntas del área personal. Su trabajo era el de aconsejar, no el de averiguar la vida privada de los ángeles. Pero a Tenten no le interesaba, Hinata era su amiga y sabía que necesitaba ayuda -. Los Dominaciones* han elegido el perdón, descartaron el castigo.

- Decisión que no debió de haberse dado - gruñó Hinata, sacudiendo un brazo en señal de disgusto.

- La ley estableció que fueron actos producidos lejos de tu alcance, no pudiste evitar lo inevitable ¡Que ese chiquillo impertinente...!

- ¡No te atrevas a llamarlo así! ¡Ni en mis narices, ni a mis espaldas! - gruñó a gritos la Hyuga, volviéndose totalmente hacia su amiga. Despidiendo por cada poro rabia y enojo -. Gaara era un muchacho digno de ser bendecido, de ser admirado. Él no fue el culpable de nada, fue sólo una victima más de la guerra constante de la sociedad...

La Ángel Custodio impactó su puño contra la superficie lisa del escritorio, el cual se fracturó en una grieta. La castaña alzó el rostro hacia el de su volátil amiga, para no demostrar intimidación ante los violentos actos de la pelinegra. Pero pese a su seriedad, no podía detener el pulso que empezaba a acelerarsele.

Después de todo ella era responsable de los actos de la chica, ella había comenzado con el tema de Gaara y ella sabía bien que era un tema muy delicado de discutir. Y que Hinata prefería dejarlo en silencio.

Y tan rápido como había cambiado de humor la Hyuga de pasivo a volátil, ella se desplomó en el escritorio de Tenten. Apoyando los codos y con la cabeza gacha, para evitar mirar a la castaña a los ojos y no mostrar la agonía que gritaban sus orbes perlas.

-... Esos infelices, ese grupo de delincuentes... y yo - siseó entre dientes, molesta y triste la pelinegra -. Ellos y yo somos los culpables.

- No te incluyas en esa aclaración, Hinata - le recalcó la Ama en tono severo.

Hinata no se movió. Tenten vaciló antes de acariciar los largos cabellos oscuros del ángel, un gesto cariñoso que respondió la Hyuga alzando el rostro lo suficiente para verla a los ojos.

- El camino al cambio comienza dando el primer paso, que es perdonarte. Si quieres mejorar tienes que avanzar - articuló sonriente la castaña -. Las experiencias pasadas son enseñanzas para el ahora y el éxito para el futuro.

Los orbes perlas de la chica parpadearon dubitativos.

- Puede ser un camino lleno de obstáculos.

- Debes de conllevarlos con fe en tus decisiones.

- ¿Y si son incorrectas?

Tente amplió su gentil sonrisa.

- Confía en ti, Hinata - la Querubín posó una mano sobre el hombre de la pelinegra, quien se negaba rotundamente a soltar lágrima -. Cae cuantas veces sea necesarias, cae porque todos nos equivocamos. Pero recuerda levantarte, levántate porque tu volverás a intentar, volverás a caminar sin importar las caídas en el camino. Recuerda que tu eres fuerte, Hinata, siempre lo has sido y siempre lo serás.

Hinata bajó el rostro.

- Gracias...

- Es un placer, por algo soy tu amiga y...

Los objetos y los papeles se desplomaron hacia el suelo. Tenten abrió bien los ojos, las acciones de la Hyuga no las había visto venir. Hinata se aferraba al cuello de la Ama, en un asfixiante abrazo.

- Me encantan tus visitas, querida amiga - Tenten palmeó la espalda de la chica. Quien se mantenía en silencio con la barbilla apoyada de su hombro -. Ven más seguido.

El cuerpo entero de la Hyuga se apoyaba del escritorio. Por suerte divina Tenten ubicaba su máquina más a la izquierda, si no fuese así, estaba segura que ya estuviese echa trizas en el suelo después de aquella abalanzada de parte de la pelinegra.

- Cuando tenga la información, vendré - la pelinegra se separó de la castaña, quien sonreía levemente - ¡Sigue así! ¡Eres buena consejera!

Tenten observó como la Hyuga se retiraba con rapidez de su oficina, dejándola sola de nuevo. Apoyó la barbilla de su palma.

- No es la misma de antes... aun así la antigua Hinata permanece allí.

La mirada café de la chica se pasó por el montón de objetos que conformaban el desastre en el suelo de su oficina y su escritorio que ahora estaba roto.

- ¡Ah! ¡Niña peligrosa!

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- ¿Planeas pasearte como cualquier humano por ahí? - preguntó una gruesa voz masculina.

- Planeo vivir - contestó otra voz, fría y vacía.

El primero frunció el ceño observando la silueta de su compañero. Estaban en un almacén a oscuras, él recargado de la pared con los brazos cruzados y el otro sentado en el piso picando con el dedo el cuerpo de un ratón muerto dándole la espalda a él.

- Estas pensando infantilmente - le reprochó a su compañero -. Estas en la lista del séquito del Demonio Mayor, ¿en serio crees que tenemos libertad?

El hombre sentado en el suelo siguió removiendo el cuerpo inerte del roedor con gesto distante. Con el rostro apoyado de su palma y con el codo de su muslo.

- ¡Sasuke, contesta! - explotó al ser ignorado.

El nombrado dejó de molestar al ratón. Se irguió.

- Toda mi vida fui esclavo de alguien, no volveré a seguir ordenes de nadie - sentenció el pelinegro.

- Entiende, no tenemos vida. Siempre seremos esclavos ¡Míranos ahora!- el hombre de pie estiró los brazos para hacer énfasis en sus palabras, señalando el oscuro lugar en donde se encontraban -. Escondiéndonos como ratas asustadas y ¡así pasaremos el resto de nuestros días! ¡No tenemos libertad, Sasuke! ¡Deja de...!

- Deja tu de hablar, cobarde - la mano blanca hacia contraste en la dorada piel del hombre. Sasuke aprisionaba con fuerza el cuello de su acompañante, golpeándolo sin consideración en la pared. Levantó a su compañero del suelo, mientras que este hacia un gran esfuerzo por tomar aire -. Cállate y deja de quejarte. Aceptaste y ahora cumplirás con tu parte del plan - le siseo en voz baja. Una voz tan gélida como un bloque de hielo -. No se permite dar pasos atrás, Juugo.

El pelinaranja, Juugo, aferró sus manos a las del pelinegro, en un intento desesperado de recuperar su vía de respiración.

- No permitiré que por tu estupidez vuelva al infierno, ante estarás muerto - amenazó Sasuke, implementando más fuerza en el cuello de su compañero -. Quiero a alguien capaz de soportarlo, no un niño asustado. Me lo dices de una vez y acabo con tu patética existencia de una buena vez, ¿entendido?

Juugo asintió a regaña dientes. Sasuke lo soltó y Juugo cayó al suelo arrodillado.

- Siempre tan poco tolerante - se burló el hombre arrodillado tomándose el cuello.

- No estoy de humor - gruñó el pelinegro dándole la espalda a su compañero.

Este alzó una ceja.

- Nunca lo estas, pero... ¿Piensas en algo en específico?

Sasuke se debatió entre responder. En ese corto tiempo, Juugo se levantó con su pulso normalizado.

- Ese Ángel, era el custodio de uno de los niños esos.

- Era muy bella...

- Me refiero a que ahora un Ángel Guardián sabe que nos infiltramos en la Tierra - el pelinegro se volvió a observar al pelinaranja.

- Si estuvieses preocupado me fueses permitido matarla de una vez - Juugo se cruzó de brazos.

- No debe sospechar de nuestra identidad. Usamos una ouija, muchos pueden pasar por ellas - le restó importancia Sasuke. A sabiendas que aquella no era la razón de permitirle vivir al Ángel.

- Pero, ahora tendremos a las bestias subterráneas y a la guardia celestial tras nosotros - contraatacó.

Sasuke gruñó.

- De haberla matado igualmente fuesen lanzado cartas en el asunto. No todos tienen el suficiente poder para matar a un Ángel, es trasparente que fuera sido un Demonio, y de habernos traído el cuerpo, los Ángeles Potestades* nos hubiesen localizado...

- Pero...

- ... Y solo existe un método conocido para matar el cuerpo y la esencia de un Ángel, es decir, romperle el cuello no es suficiente - el pelinegro sonrió arrogante para molestia de su compañero -. Te da tiempo, pero a los pocos minutos estarás rodeado de Arcángeles. El Ángel nacerá de nuevo y nos veremos en problemas.

Juugo, al no ver más posibles "peros", se quedó callado.

- En resumen, la elegida fue la mejor opción - el pelinegro volvió a sentarse junto al ratón.

El otro se mantuvo de pie, pensando. Se tomó la barbilla en un gesto dubitativo.

- ¿Qué tal si...? ¿Qué tal si capturamos al Ángel antes de que llegue a otros oídos nuestra huida? - propuso Juugo.

El pelinegro y cabeza del reducido grupo, no habló.

- ¿O me dirás que los Ángeles pueden comunicarse mentalmente? - Juugo se agazapó a un lado de Sasuke.

- No entre ellos - aclaró el de ónix mirada.

- Entonces, podremos raptarla. Somos dos, ella no podrá...

- No - interrumpió cortante -. Yo iré por ella.

Juugo alzó una ceja, pese a su rabia interior sonrió. Una sonrisa pícara que Sasuke prefirió ignorar.

- Hacía tiempo que estas encerrado haya abajo, ¿eh? - un codazo amigable recibió Sasuke. Este rodó los ojos ante la indirecta de su compañero.

- No pretendo profanar a esa niña.

- ¿Acaso no la viste bien?

- Lo necesario para reconocerla - dijo el pelinegro -. Y... saber que solo es una niña inexperta.

Juugo rompió en carcajadas.

- ¿Niña? ¿Por qué ese adjetivo? Yo la he visto bien formada.

- No estoy hablando de su apariencia - el Uchiha comenzaba a perder la paciencia nuevamente -. Hablo de su tiempo de creación. Debe de tener menos de diecisiete años.

- Ah... Entonces, eres un vejete para ella - el Jyugo rió sosteniéndose el torso.

Sasuke exhaló aire.

- Me voy - anunció el de mirada azabache mientras se levantaba.

- ¡No seas tan rudo con ella! - el pelinaranja se carcajeó una vez más.

El Uchiha apretó los dientes. Alzó su rodilla listo para impactar su pie contra el rostro de su compañero.

- ¡Ey! - el Jyugo se levantó limpiándose los restos salpicados a su reciente ropa puesta.

Sasuke suspiro. Se limpió la suela del zapato en el suelo, dejando una mancha más de sangre. Al menos Juugo había dejado de reír.

- Se que estaba muerto, pero no debiste hacerle eso al pobre ratoncito - le recriminó al cabeza del grupo viendo con ojos tristes el cuerpo aplastado del roedor.

El pelinegro caminó hacia la salida con paso calmado. Luego se limpiaría bien el zapato, no quería el olor a muerto persiguiéndolo. Metió las manos en los bolsillos de su holgado pantalón. "Ya la sensación de la ropa puesta se me hace extraña" se dijo, sintiendo como la franela se ceñía demasiado para su gusto a su torso y como el pantalón estaba a punto de caersele.

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"Ángel de la Guarda, vigila mis sueños, alimenta el vacío, lléname de luz y limpia mis pensamientos, amén."

Hinata podía estar orgullosa de Naruto, el rubial era creativo en sus oraciones.

La pelinegra apareció levemente mareada en el pasillo que conducía a los cuartos en la vivienda Uzumaki. Sacudiendo la cabeza, comenzó a caminar hacia la habitación de Naruto, que bien sabía su ubicación. Aun las palabras motivadoras y llenas de cariño de Tenten Ama permanecían como un agradable susurro en su cabeza. Sonrió. Tenía el honor de tener como amiga a aquella castaña trabajadora. No podía negarse a la realidad, lo dicho por la Ama era cierto, pero aun así Hinata no podía olvidar tan fácilmente el pasado. Ella había sido creada para proteger, amar y cuidar de Sabaku no Gaara "¿Y qué hago yo?" se reprochó "Fallar en mi cometido". Hinata frunció el ceño, hundiéndose en el pozo de recuerdos que era su cabeza.

Y antes de enterarse, ya estaba parada a un lado de la cama de Naruto. Quien dormía plácidamente llenando el silencio de fuertes ronquidos. Hinata se preguntaba si nadie en la vivienda lo escuchaba. La pelinegra intentaba cerrarle la boca con un dedo, pero el rubio la abría nuevamente con otro tono para sus ronquidos. ¿Cómo la mandíbula no se le desencajaba abriendo tanto la boca?

- El término "Tan hermosa como un ángel" esta en lo correcto.

Hinata posó lentamente la mirada en una persona acuclillada en la cabecera de la cama de Naruto. Una sonrisa de blancos dientes se podía ver en la oscuridad.

- Estoy en el derecho de matar y/o torturar a cualquier ser que ponga en peligro a mi custodio - mascullo la chica, observando a aquel chico. Mantenía perfectamente el equilibrio sobre el escaso espacio de madera que tenía para posicionar sus pies.

- ¿Eso es una amenaza? - inquirió fríamente el pelinegro.

- Es una advertencia - aclaró la ojiperla, maquinando en su cabeza las posibilidades. La energía que despedía aquel ser era negativa y pesaba mucho como para ser alguien normal. Además estaba ubicado sobre la cabeza de Naruto, tenía al alcance al Uzumaki. Un movimiento de su parte y el rubial moría "No, debo evitarlo" -. Tu esencia es familiar.

- Sasuke Uchiha - se presentó.

- ¿Dando tu nombre para los registros de "Entes enviados al infierno"?

- No volveré ahí, ángel. Si es necesario me llevare tu esencia conmigo - una sonrisa de medio lado cruzó el níveo rostro del chico.

"No, no es un chico" se dijo Hinata. La pelinegra siguió observándolo. Cabello azabache acabado en puntas, rasgos finos pero masculinos, ojos de un intenso e hipnotizante color ónice, de piel tan blanca y carente de luz del sol como la de ella. Afiló más la mirada.

- Llegaste aquí por medio de la ouija, ¿no? - cuestionó la Hyuga.

- Es un método sencillo de fugarte - ¿Por qué hablaba tanto y no la raptaba de una vez? ¿Por qué no podía mover un solo dedo? Ni él mismo podía contestarse. No se caracterizaba por ser misericordioso, todo lo contrario, pero aquella chiquilla influía inocencia, pese a que en esos momentos le lanzaba cuchillas por esos hermosos ojos perlas.

"Entonces si es un Demonio, si se escapo del mundo bajo, si estoy en graves problemas" Hinata evitó tragar en seco.

- Mi compañero me pidió que no fuera muy rudo contigo - murmuró el Demonio.

Hinata entornó los ojos.

- Muerto estarás antes de tocarme - la Hyuga se posicionó a la defensiva, lista.

- Entonces te golpeare por donde más te duele - Sasuke tomó entre sus dedos un mechón rubio del chico que estaba roncando bajo él.

La Ángel frunció los labios.

- Debes ser más rápida que eso - se burló el pelinegro observando los bien abiertos ojos del Ángel. Sasuke aumentó la fuerza en el agarre de la muñeca de la pelinegra. "¿En serio cree que puede sorprenderme?" Sasuke vio el contraste de su mano contra la piel de la chica, no era mucha la diferencia de tonalidades.

Hinata bufó, molesta de ser descubierta en el intento de ataque, era simplemente repugnante verlo con las manos puestas en su custodio. Ella era diestra, pero aun así intentó un cruzado con su izquierda. Su puño fue atrapado igualmente. Respiró frustrada, por lo menos, ya aquel Demonio no tocaba a Naruto.

- Si sigues respirando con tanta agitación no me podre contener en mi promesa de no tocarte - Hinata entornó aun más los ojos. Sasuke rió por lo bajo, no sabía que un Ángel pudiera sonrojarse, y menos, tan intensamente.

- Bájate de ahí, escoria - retó la Hyuga recuperando su claro color de piel.

Y hasta entonces no le había tomado mucha importancia al echo de que él le sostenía su mano y su muñeca. La tenía inmovilizada. Pero aun así, Sasuke saltó de la cabecera de la cama, aun con Hinata agarrada. Bien, tenía sus brazos inutilizables, pero aun tenía sus piernas. Y de una patada alejó al Demonio de ella, volviendo a tener libertad de sus brazos. El Uchiha recuperó el equilibrio.

- Bien, quieres pelea, tendrás pelea - siseo, llevando su mano abierta en un movimiento rápido al cuello de la chica. Un shuto*.

Pero ella lo evitó, agachándose. Sólo necesitaba desmayarla, conocía los puntos de presión bien. Evitaría matarla, no necesitaba un cuerpo inerte. Mientras pensaba esquivó otra patada de la chica. Estudió sus movimientos por un momento, mientras que los esquivaba o bloqueaba. Patadas, golpes. Se dio cuenta que la chica mantenía una serie, tendría que poner de toda su atención para seguirla, de no ser consciente no se daría cuenta de lo repetitivo de sus ataques.

Ya estaba empezando a hartarse, comenzaba a cansarse. Y cuando el puño de la pelinegra iba directo a su nariz, él la tomó del brazo. Hinata reaccionó tarde, al encontrarse en el suelo después de ser arrojada de espaldas. ¿Cómo?

- Eres solo una niña - mascullo él al oído de la Ángel Custodio.

Hinata sintió como su cuello se tensaba, decidió que era repugnancia.

- ¿Qué quieres? - cuestionó con voz plana.

La Hyuga necesitaba alargar el tiempo para diseñar un plan. El tipo estaba sobre ella, obligandola a subir los brazos sobre su cabeza y sin la libertad de mover sus piernas porque el Demonio Uchiha estaba sentado a horcajadas en sus muslos. "Que humillación" se dijo.

- Vivir - simplificó él.

- Discúlpame, pero vida no es estar encerrado en un calabozo.

- No me atraparan, no de nuevo.

- ¿Qué te hace creerlo? Has venido aquí, una gran equivocación de tu parte, fuese sido mejor correr a esconderte - rezongó despectiva la pelinegra.

- Vine por ti - murmuró Sasuke acercando su perfilada nariz a la de ella.

Hinata, sin poder detenerlo, se tornó de un fuerte color carmín. Al Uchiha comenzaba a agradarle aquel pigmento del Ángel.

- Quita tus sucias garras de ella - ambos pelinegros volvieron sus rostros al origen de aquella voz brusca.

- ¡Kiba! - exclamó alegre la chica. Sasuke gruñó.

- Después nos saludamos, Hinata. Ahora hay que devolver a esta escoria a donde pertenece - el castaño, de su funda, sacó una espada, para apuntarla a la dirección del pelinegro que aun estaba sobre Hinata y ese echo molestaba a un más al Inuzuka. Su Hinata no se tocaba.

- Luego continuamos con nuestra platica, hermosa - Sasuke se levantó de un salto. Juntó sus manos y sus orbes se pintaron del color de la sangre.

Hinata se levantó y miró conmocionada donde hacía unos segundos estaba el Demonio Uchiha.

- ¡El desgraciado se ha ido! - ladró molesto el castaño, volviendo a guardar su espada.

- Espero que para siempre - susurró aliviada el Ángel Custodio. Hinata cerró los ojos, exhalando pausadamente.

Pero los orbes perlas se abrieron a sentir la cercanía del Inuzuka, cerca, demasiado cerca. Se sintió enrojecer al sentir el brazo del castaño rodear su cintura.

- ¿Te encuentras bien? - interrogó el Arcángel.

- S-si - tartamudeó ella, visiblemente incomoda por el tacto de sus pieles y esto le agradaba al Arcángel.

- Sentí energía maligna cerca de aquí, no me equivocaba - sonrió orgulloso, dándose importancia.

- ¿Estabas en la zona?

Kiba abrió bien los ojos.

- ¡Era mi ronda! ¡No es que te espié! - el Inuzuka posó una mano tras la nuca, una maña del chico.

Hinata no dijo nada. Estaba segura que no podría pronunciar ninguna palabra. El Inuzuka era su amigo, pero ella sabía que el Arcángel planeaba en un futuro cercano ser algo más que eso y Tenten se lo recordaba todo el tiempo. Ella se le escabullía cuando el castaño era el Ángel de la Guarda de Naruto, pero cuando el Ángel Trono*, Hiruzen, lo relevó a Arcángel y a Hinata, Tsunade, le encargó a Naruto como custodio su libertad se acabó. Eso significaba que no podía evitar al destacado Ángel, ya que él no tenía prohibiciones respecto a fugas y recesos.

- Naruto esta dormido, puedo irme - comentó la chica, observando lo único que se veía de su custodio, su pie.

Kiba afiló la mirada.

- Bien - Hinata alzó su rostro hacia él y al instante el castaño sonrió "Maldito Demonio, y yo que venía a confesarme" pensó entristecido el Inuzuka.

La Hyuga le dedicó una sonrisa de despedida a Kiba, quien alzó una mano, y al segundo siguiente Hinata ya no estaba. La luz de sus ojos, el motivo de latir de su corazón, la musa de sus sueños... Kiba gruño, empezaba a comportarse como idiota. Pateó la pata de la cama de Naruto, su anterior custodio, provocando que la madera se rompiera en un millar de astillas.

- ¡AAAH! ¡ALIENS! ¡Fin del MUNDO! - el rubial se enredó con las sabanas y cayó de su cama inclinada hacia el suelo.

Kiba se recuperó de su sorpresa. Genial, ahora Hinata se enojaría con él por haber destruido la cama y despertado al idiota. Se golpeó la frente con la palma, ¿cuando dejaría de cometer errores?


N.A:

*: Los Querubines son los ángeles responsables de ordenar el caos en el Universo. Manifiestan sabiduría. Son mensajeros y encargados de la entrada al paraíso. (Jerarquía superior)

*: Los Arcángeles gobiernan a los Ángeles Guardianes, ya que son superiores a los ángeles. Pese a esto provienen de la jerarquía inferior junto a los antes mencionados. Estos ángeles son protectores de la humanidad.

*: Los Ángeles Dominaciones son los que ayudan a reconciliar y encontrar el perdón. Pertenecientes a la jerarquía intermedia, ofrecen a la humanidad: la misericordia y sabiduría.

*: Los Potestades o Custodios de la frontera, son ángeles encargados de vigilar el margen del mundo espiritual con el físico. Son ángeles protectores, tanto como guerreros encargados del equilibrio y el mal. (Jerarquía intermedia)

*: El Shuto es un movimiento de defensa directo al cuello capaz de noquear.

*: Los Tronos son los ángeles con el nivel más alto. Estos son los ojos de Dios y se les llama así porque "sostienen" el trono de Dios perteneciendo a su lado. Manifiestan la unión con el mundo espiritual.(Jerarquía superior)


¡Ah! D: ¡Demasiadas explicaciones! Pero he echo mi tarea y en verdad que ha sido un gusto. Me atrapó por completo el tema de la angeología y confieso que un poquis la demonología. Esto lo he echo para dar un campo más realista, ya que me dí cuenta que mi conocimiento sobre el tema era nulo :P Si, un poco raro, pero me encanta escribir sobre cosas sobrenaturales.


Gracias por sus comentarios:

Valentinaneko12: ¡Y a mi me a encantado tu comentario! En serio me conmocioné cuando vi que tenía un comentario y ni había pasado una hora y media, gracias por ser la primera... Informo que yo publico cada semana y mínimo cada cinco días ¡Feliz Navidad!

LaCrazyWriter: n.n Me has echo sonrojar, te agradezco tus palabras. Me motivan a seguir con esta loca historia ¡Te deseo felices fiestas! Y espero que este capitulo te haya gustado tanto como el primero.

Magic ann love: Bueno, bueno, me siento acosada ¿Aquí también me seguirás? :3 No, no, es mentira. Es reconfortante saber que mi escritura es apreciada por los demás. Espero verte pronto, ¡Feliz Navidad! ¡Ah! Y... mi otro Fic estará detenido por cuestiones de falta de inspiración, pero aun así haré lo posible, hasta exprimir mi cerebro, para actualizar Respuestas de Sangre la segunda semana del 2013.

A aquel anónimo "Guest": No importa chico o chica, tu comentario vale tanto como los que tienen cuenta. Espero que no te haya echo esperar.

Edward-Hyuga: Espero que con este capitulo te pique la curiosidad, entonces. Hablo en serio cuando agradezco tu rewiens, me sacó una sonrisa.

Gracias a los que dieron alerta y a favoritos mi historia: Edward-Hyuga, LaCrazyWriter, Hoshi Yuhi.

Y gracias a los que dedicaron un momento de su tiempo para leer.


¡Felices Fiestas, terrícolas! Que se llenen de gozo y felicidad junto a sus seres queridos. Y en especial... ¡Llenen sus barrigas de comida! ¡Yea! Si, si, hoy estoy muy agradecida, casi y agradezco al perro ¡Goki te amo! *-*

ADVERTENCIA: No vean el vídeo de la canción que nombre en el primer capitulo, su contenido es fuerte y explicito, no aptos para los que no están dispuestos a traumarse. Como yo que la curiosidad me ganó después de que me dijeron que no lo viera y luego... Trauma. Aunque después de haber pasado la tormenta me parece estúpido ._.

*Cambio y Fuera*