N/A: Heme aqui de regreso con el segundo capítulo de esta mini historia :) agradezco haber tenido el tiempo suficiente para poder actualizar, ya sin más preámbulos los dejo leer.

Disclaimer: Todos los personajes de Kung fu Panda le pertenecen a DreamWorks


Capítulo 2: Preparativos y Problemas.

Pasaron unos cuantos días, y ahora Shifu buscaba a Tigresa en su habitación, no estaba. Así que la fue a buscar en el lugar más obvio done podría estar: en el salón de entrenamiento.

-Hija.

-Padre ¿Todavía no llega la respuesta del Consejo de Maestros?- pregunto Tigresa dejando de practicar.

-Sí, ya llego- contesto. Hace poco Zeng la trajo- mostró la carta.

-¿Qué dicen?

-Nada peculiar, solo dice que aprueban la boda y que no se preocupen no se les quitara el título, ni siquiera cuando tengan hijos.

-Me imaginaban que dirían algo así.

-¿Cómo te sientes con esto de la boda?- Shifu se sentó en una banca, hizo una seña para que Tigresa lo acompañara.

-Nerviosa- contesto abiertamente.-Y siento algo de miedo, creo que tendré estas dos emociones ese día- se sinceró.

-Es natural que estés nerviosa, ¿Pero porque tienes miedo?

-Bueno, no fui educada para algún día casarme y tener una familia. Así que prácticamente tengo miedo de no hacerlo bien como esposa y posiblemente como madre. De arruinarlo

-No creo que vayas a ser mala esposa, de hecho creo que el panda tiene demasiada suerte por estar contigo y convertirse en tu esposo. Y a ti te gustan los niños no serás mala madre- alentó Shifu, tenía una sonrisa en su rostro. -Aunque no espero ser abuelo tan pronto.

Tigresa soltó una risa.


-Po ¿Has visto a Tigresa?- le pregunto Víbora entrando a la cocina.

-No, pero por lo visto hoy estado muy solicitada- contesto acomodando la mesa. –Podrían hablar a la hora de la comida- sugirió.

-Claro, gracias Po- esta guardo silencio por un momento. -¿Por qué dices que ha estado muy solicitada hoy?

-Primero Zeng la vino a buscar, luego Shifu también pasó por aquí y luego tu- contó lo más brevemente posible. Y la verdad, Po no tenía ni idea de porque cada uno la fue a buscar.

Todos llegaron momentos después, ya era hora de la comida.

-Tigresa- llamó Víbora. –Mañana tenemos que ver lo del vestido, ya falta poco para la boda y tienes que tenerlo listo.

-Claro- le regalo una pequeña sonrisa. Sabía que si no tuviera a Víbora para ayudarla con eso, probablemente se pondría cualquier cosa que ella pensara que quedara para una novia.


Víbora y Tigresa salieron desde temprano a la mañana siguiente. Puesto que el lugar de donde Víbora quería que eligieran el vestido, estaba en su pueblo natal.

Llegaron y después de mirar un rato, su amiga propuso uno. No era la clase de vestido que pensó que propondría para ella.

-¿Te gusta?

-Bueno… si, es muy hermoso, pero ¿No crees que se…

-¿Qué se…?

-¿Qué se vería raro en mí?, digo no es muy de mi estilo.

Era hermoso, en eso no mentía. Era un vestido rojo con escote "V", manga corta, una cinta en la cintura. Tenía destalles dorados en las mangas y en toda la parte del pecho y es la espalda. La falda era larga, más larga de lo que pensaría (como unos diez centímetros después del pie).

-Claro que no- contesto. –Además solo te casas una vez, necesitas llevar un vestido que siempre recuerdes.

Tigresa se rindió, no diría nada. ¿Quisiera otro vestido? Sí, pero en el momento que se lo mostró a Víbora esta dijo que era demasiado… simple.

-¿Ya está el atuendo de Po?- pregunto Tigresa.

-Sí, solo falta arreglarlo un poco. El tuyo de una vez lo arreglaremos.

-¿Dónde?

-Aquí- contesto. –Al fin de cuentas, aquí es donde lo hicieron.


-Que tranquilo esta- comento Tigresa, subían por escaleras del Palacio de Jade.

-Nunca se oye nada aquí, a menos que estemos gritando- se quejó Víbora.

-¡Maestra Tigresa! ¡Maestra Víbora!- gritó Zeng el cual venia corriendo rápidamente hacia ellas.

-¿Qué pasa?- pregunto Víbora preocupada por la cara de susto del ave.

-El Guerrero Dragón y los demás miembros de los cinco furiosos se están enfrentando a unos bandidos a las afueras del Bosque de bambú.

-Lleva esto a mi habitación- Tigresa le entregó la caja del vestido. Se fue corriendo junto con su amiga.


-Sí que saben pelear, para ser bandidos- comento Po.

-Ciertamente- Mono estaba exhausto.

Llevaban ya como media hora en esa pelea y todavía no podían noquearlos.

-¡Miren! Tal parece que nos mandaron refuerzos- grito Mantis al ver a Tigresa y Víbora.

Las Maestras del Kung Fu no tardaron mucho en golpear a algún bandido. De alguna manera la pelea se balanceo un poco cuando ellas llegaron.

-¿Por qué no los han vencido?- preguntó Tigresa, obviamente les estaba diciendo idiotas con la mirada.

-Bueno… no hay justificación, si es lo que quieres oír- contestó Po torciendo los ojos.

La felina lo miro molesta. Todos sabían lo que significaba, discusión segura.

-Lo acabaré rápido- murmuro esta.

-No lo creo, gatita- se burló el bandido.

Le molesto el comentario, pero prefirió controlarse. Tenía que ganarle para que se arrepintiera de haberla llamado así.


-Grulla ve por el Doctor- pidió Po amablemente.

-Enseguida- en cuento lo digo se fue.

-Tigresa déjame cargarte, no podrás subir las escaleras.

-¡Cállate panda! Claro que puedo sola- replico esta.

Víbora y Mantis trataban de convencerla pero Tigresa ya estaba tratando de subir las escaleras, pero por más que intentaba solo terminaba lastimándose más la pierna y el orgullo, soltaba uno que otro gritito por debajo.

-Po- susurro Mono. -¿Por qué no simplemente la cargas y la subes? Solo se está haciendo daño.

Medito por un momento lo que su amigo sugirió. Tenía razón.

Tigresa solo sintió como se alzó un poco del suelo. Po la estaba cargando, y de un modo que le era un poco denigrante. Modo princesa, según ella.

-¡Bájame! ¡Es una orden, panda!- le pegaba con una mano el pecho, pues la otra estaba atrapada entre el cuerpo de Po y el suyo.

También trato de pegarle con las piernas, donde sea que le dieran pero esa era su objetivo. Al momento de tratar de mover la pierna izquierda le dolió demasiado. Tanto que termino por soltar una lagrima.

-Solo te estás haciendo daño, Tigresa- reprendió Po. –Ya mejor trata de calmarte.

Termino por aceptar que él tenía razón, solo se estaba haciendo daño. Repaso por su mente como se había lastimado la pierna. Se sentía estúpida, a pesar de haber sentido al bandido detrás de ella le dio poca importancia, cuando se dio cuenta este le había pegado demasiado fuerte con algo, algo que no identificaba. Tirándola así al suelo.

Sus compañeros habían logrado vencer a los bandidos. Po se había ofrecido a llevarla cargando si tanto le dolía, pero no acepto por simple orgullo. Logrando solo lastimarse más.

-Estúpida- se reprendió mentalmente.


-Es una fisura- anunció el Doctor, era un Pato.

-¿Eso qué quiere decir?- pregunto molesta.

-Quiere decir que tiene una fractura no tan grave.

-¿Cuánto tiempo tardara en sanar, Doctor?- Shifu se acercó a su hija.

-Unas cinco semanas.

Todos abrieron los ojos como platos, voltearon para ver la reacción de la felina.

-Cinco semanas- dijo con toda calma. -¡Me caso en dos semanas, no tengo cinco semanas!

-Lo siento pero eso no será posible, a menos que quiera estar con la pata enyesada y toda la ceremonia estar sentada. Ahora le voy a poner yeso, así que por favor no se mueva.


-Tendremos que atrasar la boda- estaba molesta, estaba sentada en su cama.

El Doctor les había dicho estrictamente que no debía moverse por nada a no ser que fuera realmente necesario, y que si lo hacía debía pedir ayuda.

-Lo sé, tendremos que atrasarla al menos dos meses, para que te recuperes bien.

Soltaron un suspiro de decepción. Tigresa asintió con la cabeza.

-¿Podrías arreglarlo tú?- pregunto tomándole la mano. Po pensó que se veía adorable. –Digo, creo que tienes más paciencia en este momento. Solo tráeme las invitaciones cuando estén listas para verlas.

-Claro, no te preocupes- se acercó y le planto un beso en los labios.


Los siguientes días fueron un horror para Tigresa, no sabía cómo estar quieta. Se movía constantemente en la cama: acostada, sentada, derecha, izquierda, boca-abajo, simplemente no estaba quieta. Raro viniendo de ella.

-¿Cómo te sientes?- entro Po a la habitación con la comida.

-Muy bien, de hecho hoy iré a caminar un rato- fue irónica.

-Está bien, ya entendí- le puso la bandeja con comida en las piernas. –Pero la pregunta fue enserio.

-Me siento como si dependiera de todos- contesto irritada, estaba deprimiéndose.

-No es cierto, puedes hacer muchas cosas tu sola- alegó Po. Tigresa puso una falsa sonrisa.

Una vez Po había tenido que ayudarla en el baño, se había caído mientras se bañaba. Lo cual era idiota porque se tenía que bañar sentada en una silla.

Lo único bueno de esa situación es que Tigresa pudo ponerse una toalla encima antes de que el entrara corriendo.


-No tienes que ir- Tigresa estaba parada frente las escaleras del Palacio de Jade.

-Sabes que tengo que ir, además ¿Qué te pasa?- se quejó Po.

-¡No tenemos tiempo para esto!- grito Mantis, estaba en el hombro de Mono. Tigresa lo fulmino con la mirada.

-Me vas a dejar aquí, con los preparativos de la boda terminando- reprocho.

-Todo saldrá bien, no tienes de que preocuparte- Po trato de calmarla. –Además es el valle vecino.

Tigresa quería decirle que sentía algo extraño acerca de eso, tal vez su intuición no fallaba o tal vez solo no quería que le dejara sola con la boda tan cerca.

-Ve- dijo secamente.

-Volveré el día de la boda, en la mañana- se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla.

-¡Que les vaya bien!- se despidió Víbora alegremente.

Po, Mono y Mantis desaparecieron de sus vistas.


Desde muy temprano empezaron los preparativos de la boda, Grulla vigilaba que todo quedara perfecto, Víbora se encargaría de Tigresa.

"Lista de Invitados"

-Señor Ping –Li Shan.

-Yang -Dim

-Sum -Lei Lei

-Mei Mei -Príncipe Zan

-Princesa Mei li -Song

-Maestro Buey -Maestro Cocodrilo

Y así seguía la lista con un poco más de invitados por parte de Po, ya fueron de la Aldea de Pandas o del Valle de la Paz. En la lista también estaba la familia de Víbora y la Mamá de Grulla.

-¿Cómo es que Po logro convencer a Tigresa e invitar a Song?- se preguntó Grulla mentalmente. ¿Y cómo es que quisieron invitar a mi mamá?

-¿Por qué ves la lista de invitados?- pregunto Shifu sacándolo de sus pensamientos.

-Ah, bueno refirmo quienes son los que asistirán. Y ahora recuerdo que todos aceptaron- contesto guardando la lista.

-Espero que todo esté listo pronto, y que ese panda llegue de una buena vez- sentencio el Shifu. Grulla pudo ver que su rostro también mostraba preocupación.

-No se preocupe Maestro Shifu, llegara pronto junto a Mono y Mantis.


-Ya estas- Víbora se hizo para atrás para ver mejor a su amiga. –Te ves hermosa.

-Gra…gracias.

Tigresa se vio en su espejo, era un espejo sencillo y agradecía tenerlo en ese momento. Si bien se veía bien en ese vestido no era lo que esperaba llevar puesto ese día y menos con tanta cosa como el velo y las flores, esto último no le molestaba tanto. Puso una mueca.

-¿Todo bien?- pregunto Víbora al ver su cara.

-Las flores están bien, pero ¿Enserio tengo que llevar este velo?

-Claro que sí, el vestido lo amerita- contesto. –Más bien, la boda necesita el velo.

Tigresa soltó un suspiro.

-Está bien. ¿Sabes si ya llego Po?

-No se cariño, pero si quieres voy a preguntar y de paso veo como van las cosas con los invitados.

-Me harías un gran favor.


-Grulla ¿Ya llego Po?- pregunto nerviosa.

-No y ya casi comienza la boda, además si no llega Po no llega Mantis y Mono, y si no llega Mantis quien oficiara la boda.

Tigresa no permitió que le pagaran a nadie por oficiar la boda, Po pensó que era parte de que era muy desconfiada y quería darle un gusto con eso.

-Ahora si estamos en aprietos ¿Verdad?- pregunto Grulla tragando saliva.

-Sí.

Continuará...


N/F: Espero que les haya gustado este capítulo y bueno aviso que probablemente el proximo capitulo sea el último... bueno ya vere ;) (Sayori se abstiene de hacer preguntas por ser mala en ese tema xD)

Gracias por leer y nos leemos en el próximo capítulo