Hola! aqui kanako!

Quisiera agregar algo rapido...

Chicas... 'Shhhhhh' claro que si! xDD faltaba menos!

Ustedes saben a que me refiero... ;D Recuerden, no todo es lo qe parece...

Eso me hace pensar... ¿De verdad soy tan predecible? :O


Mashima-sama, sin ti no existiria Fairy Tail.


La Princesa y el Dragón

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El sol apenas comenzaba a asomarse entre las montañas, la vida en el reino comenzaba muy temprano.

Una pequeña niña rubia caminaba junto un raro perro blanco rumbo al bosque, feliz y tranquila, el viento era suave y fresco, tipico de la primavera.

—¡Princesa! ¡No debe alejarse! —una joven mucama de seria expresión permanecía cerca del castillo— ¡Erza-sama la regañara!

—¡Solo iré a pasear a Plue y a recoger caracoles! —grito divertida la pequeña, que ahora ya estaba adentrándose al bosque— ¡No tardare!

El pequeño perro corrió olfateando algo, a lo que la pequeña lo siguió encantada.

—¡Mira Plue! —dijo acomodando su pomposo vestido azul y arrodillándose al suelo— ¡Estos caracoles son muy grandes! ¡Ah! ¡Estos son más grandes!

Emocionada, tomó un forro de su vestido, para usarlo de bolso improvisado, los caracoles eran cada vez más grandes. ¿Por que no los había visto antes?

Ah, por que los caracoles crecen grandes en lo profundo del bosque.

Y esta prohibido ir a lo profundo del bosque.

Lo que para ella fueron minutos, en realidad habían sido horas. La espesura de los altos arboles le impidió darse cuenta que casi era medio dia. Su improvisada bolsa rebosaba de grandes caracoles, bien, con esos eran suficientes.

—Vamonos, Plue —al voltear se dio cuenta que dicho animal no estaba— Ah, otra vez no... ¡Plue! ¡Es hora de irnos!

Su mascota tenia por costumbre esconderse y saltar sobre ella de repente. Así que comenzó a buscarlo, debajo de las piedras, dentro de troncos huecos, tras aquel árbol o más allá en los arbustos. Se fue adentrando más sin darse cuenta en el bosque.

Giró rápidamente al ver unos arbustos moverse cerca de ella. Sujeto sus caracoles, y dudosa, se acerco.

Algo se abalanzo sobre ella obligandola a soltar sus moluscos para no golpearse al caer al suelo.

—¡Jajajaja! —rió ampliamente mientras el perro blanco jugaba sobre ella— ¡Plue! ¡jajajaja! ¡Me haces cosquillas!

Quito al perro de sobre ella e incandose, comenzó a juntar sus caracoles dispersos. Pero una enorme sombra le atajo la poca luz solar que había. Dejo caer el molusco en su mano, no se movió ni un centímetro. Su mascota que temblaba por naturaleza, se acerco a ella buscando protección. La niña trataba de controlar su agitada respiración. Sin embargo, al animal tras ella no, se acerco y respiraba con fuerza en su espalda, casi podía sentir sus afilados dientes cortando su piel.

Pero el dragón sin previo aviso, se alzó al cielo.

Lo único que pudo ver de él fue su rojiza cola serpenteante.


Lucy se despertó de golpe.

Ese sueño, más bien, 'ese' recuerdo, habían pasado doce años y aún lo recordaba tan claro como si hubiera ocurrido ese mismo día.

Aturdida se enderezo en la dura cama de la oscura celda. ¿Hace cuanto que había oscurecido?

Se paro sobre la cama, y trato de llegar a la pequeña ventana en lo alto de la pared. Las puntas de sus dedos apenas tocaban los barrotes, era imposible llegar.

Se sentó nuevamente rendida en la dura cama. Puso sus manos sobre su regazo y suspiro.

Quizá la dejarían ahí hasta que muriera de hambre, o la torturarían. Si le dieran a escoger, preferiría ser comida. Así no sufriría tanto.

—Plue... —pensó en su querido animal— Espero que estés bien...

La rubia ex-princesa sintió un escalofrió recorrer de punta a punta su cuerpo, acercándose pudo escuchar el eco de unas pisadas. Se le hizo un nudo en el estomago, su respiración se agito, su cuerpo comenzó a temblar.

¿Seria acaso el dragón que volvía para devorarla?

La puerta se abrió de par en par, afortunadamente no era el dragón, en su lugar estaba un apuesto chico pelirosa de dura mirada verde. Llevaba puesto un traje azul oscuro típico de la clase alta en la edad media, con detalles dorados en los hombros y pecho, su pantalón también azul oscuro, con botas negras y en su cuello llevaba una bufanda blanca. Pero en vez de sentirse aliviada, de cierta manera Lucy se sintió decepcionada.

—Largo. —dijo bruscamente apartándose de en medio, dándole oportunidad a la chica de huir.

—¿Q-Que? —Lucy se puso de pie confundida, dudo un momento y dio unos pasos al frente— ¿N-No me va a comer el dragón?

El chico alzó una ceja y se cruzo de brazos.

—¿Quieres que lo haga? —preguntó— No le apeteces al dragón, así que vete.

—Pe-Pero... —La chica estaba confundida, había pensado que hacer si la perseguían, si la torturaban, si la devoraban, pero ¿Liberarla?— ¿A donde voy a ir?

El pelirosa la miro extrañado encogiéndose de hombros.

—¿Yo que voy a saber? Te arrepentirás si no te vas de aquí.

—Yo... Yo... —su voz temblaba y las lagrimas amenazaban en salir mientras mantenía la mirada baja y movía un roto encaje de su vestido— No tengo nadie a quien volver... Q-Quisiera quedarme...

El chico se sorprendió por un segundo, pero recobro su semblante serio.

—El dragón podría comerte sin aviso. —sentenció amenazante— No te fíes de una bestia así.

—Yo creo —susurro tímidamente— Que si quisiera comerme, lo hubiera hecho hoy en la plaza..

El joven parpadeo un par de veces atónito, parecía confundido tratando de encontrar una buena respuesta, quizá no la encontró, por que volvió a fruncir el ceño molesto.

—Si te quedas sera de sirvienta —la miro de arriba a abajo desafiante— Al dragón no le gustan los parásitos.

—¡L-Lo hare! —sonrió dudosa y emocionada. El chico frunció la boca dando media vuelta. Lucy parpadeo un par de veces. ¿Eso había sido un Si? Reacciono dándose cuenta que el chico se había ido. Corrió hasta la puerta y lo único que alcanzó a ver de él fue la punta de sus cabellos rosas doblar al fondo del oscuro pasillo— ¡O-Oye! ¡Espera!

Pero él hizo caso omiso de ella. Lucy corrió tratando de alcanzarlo, pero a pesar de que el pelirosa caminaba tranquilamente, le era imposible llegar hasta él. ¿Será por la ventaja que le llevaba?

Dio la vuelta en el pasillo y ahí estaba otra vez, solo la punta de sus cabellos, siguió tras él pero era difícil ver más que su espalda.


La rubia jadeaba exhausta sentada en el húmedo piso, hacia horas que había perdido de vista al chico y ella aún no podía salir de ese laberinto de mazmorras.

—¡Pero que idiota! —gritó molesta golpeando su cabeza contra la pared donde se encontraba recargada— Auch...

Espero sentada hasta recobrar el aliento.

Los pies le dolían, había perdido sus zapatos ¿Habría sido cuando la llevo en su boca el dragón? Ya no lo sabia, miro los encajes rotos de su esponjado vestido rosa, el dobladillo de la bastilla estaba desgarrado y sucio. Ya le faltaba una manga y su laborioso peinado que le había hecho Virgo estaba desecho.

Suspiro tristemente ¿Como estarían sus amigas? Sus únicas amigas.

Con ambas manos trato de arreglar su cabello, en la mañana era suave y manejable, pero ahora estaba pastoso y duro por toda la saliva de la que se había llenado.

Se puso de pie y siguió caminando, ya no tenia tanta prisa, después de todo ese estúpido chico ya la había abandonado.

Diviso al fondo del gran y oscuro pasillo una pequeña luz, corrió hasta ella para poder verla mejor. Era una diminuta ventana en lo alto de la pared, no tenia caso tratar de llegar a ella, estaba demasiado alto. De todas formas no era necesario trepar para poder ver esos rayos de luz que le decían que hace horas que había amanecido.

Continuo su camino por el oscuro pasillo hasta llegar a una encrucijada. El gran pasillo se dividía en tres más. Bueno, no los había visto antes, eso quería decir que ahora estaba avanzando.

Se acerco hasta llegar a un punto medio entre los tres y se detuvo a escuchar detenidamente.

Silencio.

Silencio.

¿Un rió?

Se acerco más a ese tercer pasillo para escuchar mejor. No era un rió.

Era una fuerte respiración agitada.

¿Seria el dragón?

Como si de un imán se tratase, Lucy comenzó a correr en busca de aquella respiración. Su corazón latía agitadamente. ¿Seria el correr? ¿La emoción? ¿El miedo? No lo sabia, sus pies se movían sin escuchar a su cerebro, solo seguían corriendo acerándose a el sonido.

"El dragón podría comerte sin aviso. No te fíes de una bestia así."

Eso no le importaba, ¿Que era peor que el que tu propio padre te condenara a muerte? Seguramente muchas cosas, pero ya le daba igual.

Se detuvo al haber llegado a otro gran pasillo, pero este ya no era oscuro y húmedo, aunque seguía siendo frió. El invierno no ayudaba mucho a mantener ese gran castillo tibio.

Estaba decorado elegantemente con un piso de mármol negro, digno de la realeza, empotrados en la pared tenia pequeñas velas que daban una tenue luz que apenas permitían ver por donde caminabas. No había nada más, seguramente por ahí caminaba el dragón.

Se escucho un bufido resonar y Lucy comenzó a correr de nuevo hasta dar por fin con la habitación dueña del ruido.

Era raro.

La chica intentó recuperar el aliento y trato de dar un trago de saliva para humedecer su seca garganta.

Miro extrañada, desde afuera se podía imaginar el gran tamaño de la habitación, sin embargo, la puerta solo era ligeramente más grande que una puerta normal. ¿Como había entrado?

Aunque no había duda que el dragón estaba dentro, podía escuchar su respirar, su pesada cola menearse en el suelo.

Lucy toco su pecho, su corazón latía con tanta fuerza que dolía.

Sin pensarlo más, apoyo ambas manos en la puerta y la abrió despacio, pero con firmeza.

Y ahí estaba, en la enorme y elegante habitación, la cual no contaba con más que unos estantes con libros en el fondo, una mesa pequeña del otro extremo, un gran candelabro el cual daba una tenue luz, una chimenea que mantenía calido el lugar y recostado frente a ella estaba él, arrastrando la cola de un lado a otro, mirándola dura y fijamente, esta de más decir que ya sabia de la presencia de Lucy mucho antes que esta entrara.

Él enseño sus afilados dientes mostrando su imponente autoridad, y aunque eso era suficiente para hacer correr hasta el más valiente guerrero, Lucy seguía acercándose a él lentamente.

A pesar de ser un animal, en su rostro podía ver rasgos que lograban hacer que se viera ligeramente humanizado.

La chica lo miro enternecida, se veía tan solo como ella, en esa parda habitación, tomando un poco del calor que le ofrecía esa gran chimenea, recostado, quizá tratando de dormir, sin nadie a su lado.

Aunque claro, siempre existía la posibilidad de que se equivocara y su vida terminara ahí.

La chica llego hasta la gran bestia y se sentó en el suelo muy cerca de él, mirándolo de frente.

—Yo... —comenzó a hablar agachando la mirada, el dragón levanto su gran cabeza sorprendido al ver la impertinencia y descaro de la chica de estar frente a él hablándole, como si de cualquier cosa se tratase— Quiero agradecerte por no haberme comido ayer.

El animal bajo la cabeza y desvió la mirada observando el fuego a unos pasos de él. Como si tratara de simular no escucharla.

—Aunque creo que hubiera sido mejor que lo hicieras, así no tendría que vivir sabiendo cuanto me odia mi padre —unas amargas lagrimas comenzaron a escurrir de sus ojos chocolate al tiempo que trataba de secarlas con sus manos, rió secamente al ver como el dragón la observaba detenidamente— ¿Soy patética no lo crees?

El dragón comenzó a menear la cola como si fuese un pequeño perrito, y torpemente asintió con su gran osico.

—Jajajaja —rió al terminar de secar sus lagrimas, y se acercó más al animal para poder tocarlo, él se estremeció al ver sus intenciones, pero lentamente fue cediendo hasta ser tiernamente acariciado por la chica— ¿Puedo quedarme contigo?

Parpadeo varias veces al escuchar la petición de la joven que acariciaba su escamosa piel, la miro y pareció ser arrullado con esas dulces palabras, cerro los ojos al tiempo que acomodaba una de sus patas delanteras como un abrigo para ella.

—¿Sabes? —ella se acomodo usando su cuello como una almohada, una áspera, dura pero muy cálida almohada mientras que lo acariciaba suavemente— Me alegra estar contigo ahora.

El fuerte palpitar del dragón hacían que los parpados de Lucy comenzaran a sentirse pesados, lo miro de reojo y este ya estaba dormido, y ella estaba tan cansada que ya no podía seguir estando despierta.

"Podría comerte sin aviso"

Eso no era posible. Ya lo hubiera hecho antes.

"No te fíes de una bestia así"

¿Quien se cree él? Salamander podía entenderla, eso lo hacia tener sentimientos. Y algo en ella le decía que si podía confiar en él.

"Te arrepentirás si no te vas de aquí."

Bueno, eso tal vez si fuera cierto...


Hey que tal? qe les parecio? :DD

A mi en lo personal me gusto mucho como qedo xD

El desarollo de la historia ya llegó a mi xDD

mmm... No estoy segura de poder meter a todos los personajes principales. D:

Por qe la historia es mas Natsu -cofcofdragóncofcof- Lucy xDD

Espero un review suyo! *0*

Nesecito noventa y nueve reviews y conseguir el alma de una bruja para ser una escritora completa xDD

Vieron el cap docientos noventa y siete?! yo estoy qe me muero del suspenso! .

Es que Mashima quiere matarnos?! Dx

Bueno, esto es todo por hoy, ^-^ nos vemos prontoo! :D

Kanako, fuera,

¡Paz!