Je, aqui estoy de nuevo con este fic sin sentido :v


(Spock POV)

Apenas y podía sostenerlo entre mis brazos, cuando sus piernas fallaron y cayó al suelo. Mis rodillas cedieron y me dolía.

Miro mi camisa, más verde que azul y mi visión se nubla ligeramente. Me obligo a mantener la consciencia, muevo la cabeza, tratando de despejarla y noto entonces que dos pares de manos me sostienen a cada lado, ayudándome a caminar. Mis piernas se mueven por sí solas. No sé quiénes son estas personas, no logro reconocer a nadie.

Llegamos a una habitación, puedo ver gente frenética y entonces, me acostaron sobre algo suave. Mi mente cada vez más nublada me quería arrastrar a la negrura. Siento que cortan mi camisa y me destapan el pecho. Un par de manos palpan cerca a la herida y un gruñido escapa de mis labios.

Calma… - Escucho entre toda la bruma.

Las manos vuelven a palpar y las atrapo, con tal vez demasiada fuerza. Escucho un gemido lastimero y emito un gruñido de rabia. No reconozco caras. Un pinchazo en mi cuello y siento mi adrenalina bajar. Me adormilo y mis ojos se cierran, rindiéndose ante la niebla. No sin antes dejar que un último pensamiento dominase mi mente. Una última palabra, antes de desaparecer.

Jim.

Mis ojos se abren lentamente y lo primero que veo, es un techo blanco, con una luz cegadora en mi dirección. Giro lentamente mi cabeza, para visualizar mi entorno. ¿Estoy en la enfermería de la nave?

Frunzo ligeramente el ceño e intento levantarme. Al sentarme, noto que estoy cubierto únicamente con la sábana blanca reglamentaria de la enfermería. La sostengo contra mi pecho y miro a mí alrededor. La sala está vacía y silenciosa, a excepción del sonido del palpitar de mi corazón. La puerta se desliza y entra el doctor McCoy a la habitación.

Se detiene tan pronto me ve sentado y se sorprende, se acerca lentamente y entonces me fijo en la venda que rodea su mano derecha y no puedo evitar sentir un leve ápice de culpabilidad.

Revisa su Padd y me vuelve a observar. Carraspea ligeramente.

Bien, duende – comienza – Además del hecho de que te apuñalaron en un pulmón con una daga levemente envenenada y casi mueres desangrado, te encuentras en buenas condiciones.

Pasea su tricorder por mi cuerpo, deteniéndose en mi pecho para confirmar que todo esté en orden.

¿Cómo está el capitán? – le pregunto.

Oh, mucho mejor que tú, eso es seguro. – Elevo una ceja, eso es anatómicamente imposible. – Su sangre es mucho más fácil de conseguir para una transfusión – Explica – En cambio, a ti casi te perdemos en dos ocasiones. Nos tocó hacer un muy acelerado cultivo de sangre verde para poder transfundirte. Ahora – continúa – respecto a tu pregunta original, lleva de alta dos días y está en tan buenas condiciones que se escapa de su habitación sólo para venir a verte.

Ilógico.

Estamos hablando de Jim, elfo – dice aun concentrado en su Tricorder – Es probablemente el ser más ilógico de la galaxia.

No podía discutirle eso.

Hey Bones – Una voz se cuela por la entrada de la habitación y me quedo mirando al emisor de aquella frase. Quien se detiene en seco al verme. Una mirada de sorpresa atraviesa su rostro, luego confusión, luego alegría… luego amor.

Se acerca corriendo en mi dirección con los brazos abiertos y se cuelga en mi cuello, enterrando su cabeza en mi pecho. Instintivamente mis brazos le rodean.

Creo que debo dejarlos solos, bloquearé la puerta. – Fue el murmullo del doctor el que hizo que Jim se alejara levemente, aún colgado.

Su rostro se acerca al mío y me besa.

Demonios Spock – Susurra – No vuelvas a matarme del susto de esa manera.

Según el doctor, yo soy el que casi muere – Rectifico, sólo para escuchar su melodiosa risa.

Pero sabes que yo no puedo vivir sin ti – Afirma con una sonrisa.

¿Qué fue lo que pasó? – pregunto, un tanto confundido mientras Jim se sienta al borde de la camilla.

Un muy severo ataque de celos que nos costó una firma – Dice James y yo puedo sentir como el color se abre paso por mis mejillas.

En mi defensa – Hablo con mi tono neutro – Él no tenía el derecho de decir ni insinuar esas cosas. Seamos pareja o no.

Sí, pero ahora tenemos a la Flota encima de nosotros por atacar a un embajador.

Tomaré el peso de las consecuencias – hablo con tono firme – después de todo, fue mi culpa.

Oh, nada de eso, Spock – niega con su cabeza ligeramente divertido – No es la primera vez que lo golpean por querer cerrar un tratado. Sí, tenemos a la flota encima pero al parecer, varios capitanes y almirantes tienen la experiencia de la situación. Creo que por eso me enviaron a mí. Al parecer pensaron que no tenía la suficiente dignidad como para dejarme hacer esas cosas. No contaron con mi novio vulcano, al parecer.

Una sonrisa traviesa adornó sus labios y me acerqué esta vez a besarlo.

Entonces, ¿salimos inmunes de la situación? – Elevo una ceja.

Así es, Spock – me guiña el ojo – Pero procura no tener otro ataque de celos. Sé que los vulcanos son muy posesivos, vaya que me ha quedado claro – mueve sus cejas con insinuación – Pero no queremos tener otro… incidente, en el futuro. – Su mano baja levemente y me estremezco al recordar que solo tengo la sábana puesta.

Jim – Jadeo ligeramente al sentir su mano recorrer mi pecho.

¿Si, Spock? – Sigue sonriendo… se está divirtiendo con la situación.

No creo que sea… apropiado. – Un tono esmeralda tiñe mis mejillas y la punta de mis orejas.

En situaciones como esta, ninguno de nosotros es apropiado. – Murmura cerca de mi oreja – Además, Bones bloqueó la puerta – Acto seguido, sus labios atraparon la punta de mi oreja y me estremezco.

Bien, ¿por qué no? Si este era el precio que debía pagar por mis ilógicos y muy humanos ataques de celos, creo que ser posesivo con Jim no es tan mala idea…

Fin


De acuerdo, les juro que debo hacerme un examen mental XD En fin, ¿Merece esta locura, algún review? ¿Al menos un Fav? XDDDD

Si, me muero de la risa con el resultado...