¡Holaaaa lectores! Pues aqui me reporto con el segundo capitulo de mi historia! Estoy contenta de que me hayan dejado sus reviews y que les guste lo que escribo^^ a pesar de ser nueva en esto siento que me estoy familiarizando con la comunindad :))

Bueno, debo aclarar que en cap anterior no salio mi separador de escena ¬¬ ,(al parecer porque use signos no permitidos o algo asi) asi que aclaro que mi nuevo separador sera este: o_o

Okey, los personajes de esta historia no me pertenecen, son de Hiro Mashima. Yuu si me pertenece jajaja ese Yuu :p

Y ya no digo más, asi que ¡ADELANTE!


R.O.M

Capítulo 2

Levy caminaba junto a Gajeel hacia el lugar que indicaba el mapa, a las afueras de Magnolia. El paisaje se mostraba algo desértico, con excepción de una minoría de casas y árboles, lo que hacía más tedioso el viaje. Ella hubiera preferido tomar un transporte, un tren quizá, aunque cuando se le ocurrió mencionarle a Gajeel sobre ello, éste se había exaltado,evitándolo completamente con un: ''¿En tren?¿Estás loca enana? No voy a arriesgarme a tener un maldito encuentro con el salamander y su vómito'' a lo que Levy solo había podido asentir y desistir de la idea.

—Entonces—Comenzó a decir la peliazul—¿Qué es lo que en realidad quiere Yuu?

—No lo se—Respondió el dragonslayer.—Es toda la información que me soltó el viejo.

*FLASHBACK*

—Definitivamente, es sospechoso—decía Makarov al tiempo que se acercaba al mago de hierro, quién, como de costumbre, se encontraba devorando un trozo de metal detrás de la barra del gremio—Ese Yuu.—Carraspeó. Gajeel interrumpio su comida un instante para decir:

—Hmp, dime algo que no sepa.

El maestro se sentó del otro lado de la barra.

—En realidad, al investigar sobre él me he encontrado con algo que llamó mi atención—El maestro sostenía un vaso con ambas manos, su mirada se posaba intensa sobre su contenido mientras hablaba con el mago de hierro.—En efecto, es un investigador mágico. Uno muy joven para el talento que posee y a pesar de eso, nadie sabe mucho de él, ni de la compañía a la que dice pertenecer.

—¿Y?—Inquirió Gajeel. Había comenzado a masticar su siguiente presa. En otras circunstancias el maestro se hubiera quejado de estarse quedando sin platos para el gremio.

—En éste mundo existen los magos, los humanos normales, los científicos, los investigadores y todo en lo que se nos puede clasificar—articulaba Makarov—Cada grupo tiene sus objetivos, sus sueños. Nosotros buscamos mejorar nuestras habilidades, aprender de las misiones y volvernos fuertes, para proteger a las personas que amamos. Pero Yuu, por ejemplo, pertenece a otro tipo de ideales. No quiero precipitarme pero...

—*Añ graño, vieñjo—soltó el dragonslayer con la boca llena.

—Hay un libro de magia antigua. Más específicamente magia prohibida. Es casi un pedazo de reliquia que, según dicen, él que consiga descifrarlo tendrá acceso a infinidad de técnicas con poderosa magia ancestral. El reto perfecto para un investigador...—Hizo una pequeña pausa—Pero hay un cualquiera puede interpretarlo. Es necesario una persona calificada con habilidades para la escritura, capacidad de concentración, utilización de runas...¿Sabes hacia donde voy, cierto?
Gajeel, al escuchar las palabras del maestro, se detuvo en seco. De pronto, una ráfaga de irritación le recorrió el cuerpo. Sin embargo, al mismo tiempo, apareció lentamente una sonrisa en su rostro.

—¿A si que era por eso por lo que quería a la enana?—Murmuró. Ahora estaba satisfecho, y no sólo por la comida. Nunca terminó de caerle bien ese cerebrito, pero ahora estaba seguro de que tenía razón al sospechar de él.

—Pero hay algo más—Continuó el ex-mago santo—El libro del que hablamos aún no ha sido encontrado por Yuu, por suerte para nosotros.

—¿Ah? Dices que no tiene el libro ¿Pero vino por la enana para descifrarlo?—Gajeel nunca se imaginó hacer tantas preguntas a la vez—¡Que estupidez!—Exclamó. El maestro sonrió.

—No lo tiene—Afirmó—La ubicación del libro sólo se puede saber por medio de un objeto.

—¿Qué es?—Preguntó el mago de hierro, quién se había comenzado a cuestionar desde cuándo le interesaban tanto éste tipo de cosas.

—Éste mapa—Dijo el maestro sonriendo al tiempo que sacaba el objeto y se lo enseñaba a Gajeel.—Escucha, Gajeel. Como padre, estoy preocupado por lo que le pueda pasar a Levy, pero soy consciente de que a éstas alturas no podría involucrarse más de lo que ya está. Así que tengo una petición que hacerte. Lo he pensado y he llegado a la conclusión de que no hay persona más indicada para éste trabajo—Suspiró—. Acompañarás a Levy en busca del libro. Tal vez así sabremos con mayor certeza lo que quiere Yuu.—El moreno comenzó a levantarse.—Ustedes se encargarán de resolver todo éste asunto.—Finalizó.

—Esto se está poniendo interesante—decía el dragonslayer de hierro—¡La enana y yo acabaremos con ésto!—exclamó a manera de despedida con el maestro mientras tomaba de la barra el mapa.

En poco tiempo, ya se encontraba avanzando hacia el tablero de misiones del gremio, donde se podía apreciar a una pequeña peliazul indecisa.

*FIN FLASHBACK*

—Ya veo...—dijo la peliazul decepcionada. Su mirada se apagó ligeramente. ¿Cómo era posible? Cuando por fin alguien la había alagado por sus habilidades pasa ésto, pensó.

El cielo bajo el que se encontraban ambos magos caminando se iluminaba por los colores del sol que se se tornaban rojizos y amarillentos. La tarde se apreciaba en todo su resplandor, indicando la pronta venida del anochecer.

—¿Qué pasa, enana? ¿Querías jugar al ratón de biblioteca con él?—Inquirió burlescamente el mago. Levy lo fulminó con la mirada e, inmediatamente, su expresión cambio.

—Aún me queda una duda—Soltó. Fue como si de pronto hubiera recordado algo.

—Suelta—Manifestó el moreno decepcionado, al ver que Levy había hecho caso omiso de sus bromas.

—¿Por qué tanto odio hacia Yuu, Gajeel?—Preguntó la pequeña maga. Los ojos de Gajeel se abrieron de golpe. Estaba a punto de contestarle que tenía motivos suficientes por lo que había dicho el maestro pero, para su sorpresa, antes de que pudiera hacerlo la maga continuó hablando.—Bueno, se que ahora podríamos sospechar de él, pero yo hablo de ayer, cuando recién llegó al gremio. No lo dejaste respirar tranquilo ni un segundo.

¡Maldición! ¿Como podía adelantársele tanto? pensó el mago de hierro. Dejando eso de lado, ¿Porque era que le caía tan mal el cerebrito? Ni siquiera el mismo sabía la respuesta a esa pregunta. Y no tenía ganas de averiguarlo.

—No se de que hablas—Declaró restándole importancia al tiempo que entrelazaba sus manos y las colocaba detrás de su cabeza.

—¿Qué? ¿Cómo que no sabes?—interrogó incrédula la maga.—Dijiste ser el maestro temporal sólo para plantarle cara, lo ignoraste y ¡Casi inicias una pelea con el! ¡Y lo acababas de conocer! ¡Eso pudo ocasionar problemas al gremio!—exclamó elevando la voz.

—¿Y eso que importa? Ese tipo se lo merecía. ¡Me arrepiento de no haberle dado esa paliza a ese cabrón! —Le contestó el mago chocando sus puños con fuerza. Gajeel no sabía porque, pero era cierto que el solo hecho de recordar a Yuu...las palabras retumbaron en su cabeza: ''Nos veremos pronto, Le-vy-¡chan!...hacía resaltar el peor de sus humores.

—¿Ves como te enojas? ¡Y Yuu ni siquiera ha hecho nada aún!—Afirmó la maga. ¿En que momento habían comenzado a gritar?

—¡¿Ahora lo defiendes, enana?¡—Replicó lanzándole una mirada de incredubilidad.

—¡No! ¡Lo que digo es que no deberíamos juzgarlo sin comprobar lo que está haciendo!

—Tch—Protestó Gajeel al tiempo que se cruzaba de brazos y giraba su cabeza al lado opuesto a ella.

—Hmp—Imitó levy volteando su cabeza hacia el otro lado y apretando los puños a los costados.

POV Levy
¡Gajeel idiota! ¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idiota!...¿Por qué siempre resulta ésto así?
FIN POV

POV Gajeel
¡Demonios! ¿Qué mosca le picó a la enana? ¿Por qué se empeña en defenderlo después de todo lo que le dije?
FIN POV

Caminaron un rato en silencio. El paisaje había estado cambiando con cada paso que daban. El atardecer perdía la tonalidad de sus colores, aunque aún era suficiente para iluminar sutilmente la diversidad de ramas, arbustos y ramas que ahora se encontraban a su alrededor.
Después de aproximadamente diez largos minutos el primero en hablar fué...¡¿Gajeel?!

—Estamos cerca —Decía hablando con tono neutral —Puedo oler algo raro—La peliazul no contestó, sin embargo, sacó el mapa de una mochila que había estado cargando todo éste tiempo. Le echó una vista rápida. Hizo una mueca.

—Que raro, el mapa no especifica el lugar exacto donde se encuentra el libro —Murmuraba para si misma la peliazul —Normalmente, está presente algún tipo de señal que indique su ubicación pero...¿Qué es ésto? Solo muestra la zona, no las...

—No tengo la menor idea de que estas hablando —musitó el mago de hierro imitando la voz de la pequeña maga. Aunque Levy, como de costumbre, estaba tan concentrada que no le prestó la más mínima atención.
Habían llegado a una especie de bosque, o por lo menos, a una parte de él. El camino hacia delante se había vuelto más estrecho, cubierto casi en su totalidad por arbustos.

—¡Espera! —Dijeron ambos al unisono. Se detuvieron.

—¿Qué pasa, enana?

—Aquí dice que el lugar donde se encuentra el libro debe estar protegido.

—¿Qué dices? ¿Y de qué se supone que estamos hablando?

—.¿...Salamandras? —Inquirió sonriendo y encogiéndose de hombros.

—¡¿Qué?¡ ¿Estás de broma, cierto? —Levy no pudo evitarlo y soltó una risita divertida.

—Hablo enserio —Contestó —Podría tratarse del olor que percibiste hace un momento.

—Maldito salamander...dejando a sus hijos regados por aquí... —Respingó mientras avanzaba hacia un arbusto.

—Gajeel, ¿Qué ibas a decirme? —Levy se colocó a su lado.

—Olvídalo, enana, ya lo resolví. —Respondió con su sonrisa característica en el rostro.

—¿A que te ref-... ?—Se interrumpió cuando decidió seguir la mirada del dragonslayer, topándose con la respuesta a su pregunta.

Ahí estaban. A poco más de 3 metros. Millones de salamandras moviéndose por todas partes. Más adelante se distinguía ¿Una roca?.

—Gajeel —Susurró Levy sin despegar su vista de aquellas feas criaturitas. —Por el momento, creo que será mejor pasar desapercibidos.

—¡ENANA! —Gritó fuertemente el pelinegro con piercings, quién se encontraba entre la multitud de salamandras.—¡Yo me encargaré de éstas cosas! —Sus brazos,convertidos en barrotes de hierro, aplastaban a los anfibios con facilidad. —¡Ve por el libro!—Indicó. El lugar donde se encontraba era más que obvio.

Levy se apresuró. Gajeel le había dejado un camino libre para que pudiera pasar por el medio. ¿Pasar desapercibidos? ¿En que estaba pensando? Estaba junto a un dragonslayer y, desapercibido, era una palabra que definitivamente no entraba en sus diccionarios.
Levy, tras pasar corriendo al lado de Gajeel, gritó:

—¡Ten cuidado! ¡Son venenosas!

—Gi-hi, ¿Con quién crees que estás hablando, enana? —Dijo para sí el mago. Era evidente como disfrutaba luchando, a pesar de que en está ocasión su oponente no se tratara de algo tan grande como un dragón. —¡Rugido del dragon de hierro!

La pequeña maga de escritura sólida avanzo hacia la roca de antes. Cuando llegó, pudo advertir que lo único normal que tendría esa roca sería el color. Era rectangular, del tamaño que formarían cuatro libros al formar un cuadrado y, el material del que estaba hecho requeriría un buen ataque. Supuso que el libro se encontraría enterrado bajo la roca, ó ''atrapado dentro de ella''.
En unos instantes ya se encontraba haciendo uso de su magia. Sus dedos escribieron hierro en el aire, dejando caer la palabra de dicho material con toda la fuerza que pudo sobre la roca, ocasionando su rompimiento en mil pedazos.

Nada.

Entonces era la primera opción, sin duda. Gajeel podría cavar un agujero en un instante, pensó. Volteó hacia donde se encontraba el ía balbuceando cosas sobre la repugnancia que le daba que se parecieran tanto a Natsu. Aunque, no podía depender de él siempre.

Además, ¿No era sólo cavar un agujero?.

Con la misma palabra que había utilizado antes e, invirtiéndola verticalmente, golpeó firmemente la porción de tierra donde había estado la roca. Una y otra vez, hasta que consiguió cavar un agujero algo profundo. Pero era suficiente. Una sonrisa iluminó su rostro.

Lo había encontrado.

Estiró su mano para agarrar el libro pero algó la alcanzo antes. Sintió cómo se le encajaban unas afiladas garras en su espalda. Para cuando giró su cabeza buscando encontrar lo que la estaba sujetando, ya estaba volando por los aires. Fuera lo que fuera esa cosa tenía mucha fuerza.

—¡Kyaaaa! —Gritó intensamente cayendo encima del dragón de hierro.

—¡¿Enana?! ¿Qué dem-...? —La reacción de Gajeel fué rápida. Apartó a la pequeña peliazul bruscamente con su brazo para recibir el sólo el impacto del golpe de aquella singular criatura. La que había atacado antes a Levy. Una quimera.

El dragonslayer se encontraba boca arriba, con la quimera encima. Apoyó ambas manos en el suelo y como pudo logró impulsarse para lanzarle un fuerte golpe con sus piernas. La criatura se echó para atrás, dejándole tiempo suficiente a Gajeel para librarse y golpearlo de nuevo. Esta vez con sus brazos de hierro, iniciando la pelea.

Levy los observaba a cierta distancia. A pesar del dolor que le ocasionaba la herida en su espalda, se las había arreglado para avanzar a un ''lugar seguro''. Ahora podía distinguirla: Era una quimera, lo sabía con certeza. Mitología griega. Recordó haber leído sobre ellas en varias ocasiones. Ese tipo de criaturas eran inconfundibles: cuerpo de cabra,cabeza de león y, por si fuera poco, extremidades traseras de dragón. El dragonslayer, sin embargo, estaba haciéndole las cosas difíciles a la criatura. Claro, una quimera no era nada frente a un dragón, pensó la peliazul.

o_o

Tras unos complicados momentos de hacerle frente a los zarpazos y el aliento de fuego de la criatura, el mago de hierro consiguió derrotarla. A pesar de haber convertido todo su cuerpo en hierro, estaba lleno de heridas, aunque no muy graves, por suerte.

—¡Maldito perro escupe fuego! —Exclamó el pelinegro dejándose caer al suelo.—¡Oi, enana! ¿Estas bien? —Preguntó jadeando.

No hubo respuesta.

—¿Levy? —Se volteó y la vió.

—Gajeel —La maga avanzaba hacia él lentamente.—Después de todo, lo conseguimos —Dijo con una sonrisa forzada, al tiempo que su voz se desvanecía. Tenía en sus manos un libro de pasta negra con morado pero...

—¡Idiota! ¡Tu misma me dijiste que tuviera cuidado con el veneno! —Se levantó y corrió hacia Levy logrando sostenerla antes de que ésta cayera al suelo por el dolor. Se había olvidado de las salamandras. A pesar de sus intentos por destruirlas a todas, era sumamente imposible al hablar de tal cantidad. El brazo izquierdo de la pequeña maga había perdido el color natural y en su lugar predominaban manchas moradas con contornos blancos.

o_o

Era plena madrugada. El sol, deseoso de asomarse, ya soltaba los primeros rayos sobre Magnolia.

Llamaron bruscamente a la puerta con un golpe.

Nada.

Ésta vez, se oyó más fuerte.

—¡Ya voy!—Dijo una voz antes de abrir la puerta—Pensé que...—Comenzó a decir, pero se interrumpió violentamente—¡¿Gajeel?! ¡¿Levy?! ¡¿Qué pasó?!

FIN


¡Y se acabooo por hoy!

Si lo se, mi separador es una carita perturbadora...¿no es linda? *0*

¿Que tal? ¿Les esta gustando? ¿Notaron algo que deba mejorar? Ya lo dije, todos los review seran bien recibidos, asi que estaria muy contenta si dejaran los suyos por aqui, eso motiva mucho (:

Y tengo que dar las gracias especialmente a:

*Sir Roland Hope*

*GlowMist12*

*Alkaid*

Por todo lo que me dijeron y por ser mis primeros reviews! pero tmb a todas las demas personas que aunque no comentaron, se tomaron el tiempo de leer esta historia (:

PD: Tratare de actualizar el fic cada semana, aunque no puedo asegurar nada, pero ya tengo planeado lo que va a pasar en la historia (mis cuadernos estan llenos de garabatos y notitas ^^u ) asi que nada de que ''ay, si esta tipa no actualizó rapido significa que ya va a dejar el fic abandonado'' NOO yo nunca voy a dejar una historia incompleta, por eso no habrá problema, asi que espero leerlos pronto:DD