Capítulo 2: "Un Loco Desconocido"
- ¿Kikyou? – Repitió él con la voz muy ronca, apoyando un codo en el colchón. La herida reseca en el vientre le tiró la piel- ¿Viniste por más?- Hizo una leve mueca y enfocó toda su mirada ámbar en la figura que, ahora que observaba bien... era... más... ¿delgada?... el cabello era más corto y desordenado... y también parecía de estatura más baja que... pestañeó arrugando el ceño de forma escrutadora. Esa no era Kikyou, le clamó el cerebro. Esa no era Kikyou. Aquello le molestó. ¡Esa no era Kikyou!- Quien eres...- Gruñó casi lúgubre, siniestro, rencoroso y con veneno.
La muchacha se quedó paralizada y luego de algunos segundos en que no podía respirar, comenzó a jadear de puro miedo. El vapor de su boca salió y se mezcló con el aire. Kagome creía que moriría ahí mismo... estaba sola, de noche, en las bodegas abandonadas... ¡¡Dios!! No, no debía asustarse... no debía... ese hombre... conocía a su hermana... aquello no pudo tranquilizarla, su respiración se hizo más sonora y ahogada, casi como un sollozo. ¡Ella jamás debió haber estado ahí!
- ¿Qué pasa? Ah... ya sé quien eres... la princesita...
Kagome tuvo el valor para voltear incrédula ante su tono de burla y estaba dispuesta a decir algo en su defensa, para calmar sus nervios, pero se quedó de piedra otra vez al ver aquellos ojos de un color tan extraño como ardientes, posados en ella. Parecía un demonio, pensó aterrada. De pronto perdió la noción del tiempo... del habla y el movimiento.
- ¿Qué pasó?... ¿La princesita no habla con extraños?
Cuando él sonrió burlón, mostrando sus blancos dientes, la muchacha sintió escalofríos otra vez, pero un súbito calor se apoderó de su cuerpo.
El joven sonrió más al ver de pronto el rubor de sus mejillas. Eso sí que era novedad, no recordaba haber visto a una "dama" sonrojándose. Bien, pero ella era una chiquilla... una... niña... de pronto agudizó la vista en su rostro pálido y perfecto, en el cabello negrísimo como la noche, con traviesas y ondulantes curvas, desordenado y suelto, no tan largo como el de su hermana, en el cuello desnudo, en el abrigo oscuro semi abierto que ocultaba una camisa de dormir no muy holgada, llena de encajes y cintas rosadas... ella era la niña mimada y malcriada, hermana de Kikyou... pequeña de estatura, en comparación a su amante, tenía un rostro que le pareció lleno de candor e inocencia... no parecía malcriada... sus ojos eran cálidos y él tuvo la loca idea que esa niña bien podría ser puro fuego. Sonrió. Qué clase de estúpido pensamiento había tenido. Volvió la mirada dorada hasta su rostro otra vez e hizo un gesto ya de impaciencia.
- ¿Por qué no se va a dormir y soñar con los angelitos?
Kagome pestañeó varias veces, turbada ¿y él que se creía para decir eso?
- Pe... ¡pero es usted quien invade mi casa!
Inuyasha levantó ambas cejas y se sorprendió ligeramente de la personalidad de la muchacha. Para ser una "niña" era bastante osada y desenfadada. Respiró derrotado y recostó la cabeza en el colchón, sus ojos se posaron en el cielo negro de allá afuera.
- Yo no invado nada... la persona que me trajo hasta aquí lo hizo para cuidarme...
La muchacha pareció tranquilizarse al fin, el vaivén de su pecho se suavizó, la mirada asustada también e incluso su cuerpo se relajó al fin. Caminó un par de pasos, con el rostro muy serio y preocupado. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, notó las vendas sucias en su estómago, las cicatrices profundas en sus hombros y en los brazos, la herida seca y de mal aspecto que tenía en la sien. Era un hombre herido...
- ¿Esta... herido?- Kagome bajó la lamparita al suelo, luego se acercó a él y se sentó de rodillas a su lado. El hombre, que miraba esta vez a un lado, volteó el rostro sorprendido. La muchacha miraba consternada las cicatrices de su pecho desnudo- ¿Qué le pasó?... ¿por qué esta así?- Alzó sus ojos castaños y él notó lo parecidos en el color con su hermana mayor... no... no eran iguales tampoco... qué extraño... en un principio parecían tan iguales y al mirarlas más eran tan diferentes ambas...
- Mi barco naufragó... y yo... quedé abandonado en la playa...
- ¿Mi hermana lo trajo hasta aquí?- Preguntó la muchacha, sorprendida.
Él la miró serio y luego asintió. Kagome no pudo entender cómo era que Kikyou lo había encontrado. De la costa estaban a bastantes kilómetros... ¿qué estaba haciendo su hermana tan lejos de casa y sola? Bien... tal vez había ido a dar un paseo. Sus ojos se volvieron a posar en la venda sucia y con manchas de sangre seca. Levantó una ceja reprobatoria hacia él- ¿Ha venido algún médico?
Inuyasha rió burlón y ella arrugó la frente disgustada, no, ofendida y avergonzada. Estiró sus labios igual como lo había hecho con su padre.
- A la única que he visto desde hace casi un mes ha sido a tu adorable hermana mayor...
Kagome dejó de estirar el labio y otra vez sus mejillas se enrojecieron. Su mirada en la suya esta vez lucía reprobatoria, indignada.
- Kikyou... ¿es ella quien lo cuida?
- Más que cuidar diría yo...- Murmuró con una sonrisa escalofriante.
Kagome no captó de inmediato el doble sentido que había empleado, al contrario, parecía muy preocupada por sus heridas, tenía la vista fija en ellas. Era la primera vez que veía heridas tan feas... tan... grandes...
- Escuche...- Dijo la muchacha-... sus heridas pueden infectarse si no lo hago...- Él la miró como si no hubiera entendido nada de lo que hablaba, la joven de pronto rasgó un pedazo de su fina y delicada camisa de dormir y luego miró dubitativa a Inuyasha-... le cambiaré el vendaje...- Sus mejillas se colorearon nuevamente y ella casi dejó de respirar al posar sus ojos en los suyos. Jamás había estado de esa forma tan "cercana" con un hombre, jamás en la vida. Se repuso pensando en lo tonta que era al pensar en esas cosas.- Voy... voy a... quitarle ésto ¿puedo?
El hombre pareció dudar un par de segundos, luego hizo una mueca leve y desvió el rostro hacia un lado.
- Haga lo que quiera... – Musitó derrotado ¿porqué Kikyou no estaba ahí? Debería haberse despedido, ella sabía que se iría, que debía ya marcharse-... de todas formas... no tiene importancia...
La muchacha quitó con dedos temblorosos el vendaje que cubría su estómago. Estaba sucio y en algunas partes la tela se había pegado a la piel debido a la sangre seca. Ella hizo una mueca y luego se levantó mirándolo con decisión, a pesar de que él ni le daba la cara.
- Iré a buscar agua y vuelvo.
Inuyasha pareció no escucharla. No quería marcharse, pero ya era hora de hacerlo. Tal vez Kikyou no se había despedido porque... las despedidas eran dolorosas ¿no? Pero él le había jurado que volvería por ella, cuando sus negocios volvieran a la normalidad, así, podría darle todo lo que se merecía. No podía arriesgarse a hacerla pasar necesidades, ya bastante ella tenía con los malos negocios de su padre que los tenían al borde de la ruina.
Kagome entró nuevamente y se arrodilló a su lado. No pensaba muy bien las cosas, pero la joven era así, si alguien necesitaba ayuda, se la daría, aunque fuera un hombre desconocido escondido en las bodegas de su propia casa.
- Parece que la bondad viene de familia...- Murmuró él de pronto, con ironía.
- ¿Lo dice por mi hermana? – Kagome limpiaba la herida que afortunadamente estaba cerrada, era grande y larga, debió ser horrenda cuando recién se le formó -Kikyou es la persona más bondadosa y buena que conozco... todos la quieren...
Inuyasha volteó el rostro y la observó, ella tenía la vista fija en su labor.
- Ah ¿si? Bien... no me extraña... es... perfecta... adorablemente perfecta.
De pronto la joven alzó los ojos y lo miró muy seria. La frente estaba arrugada y sus labios rosados y suaves parecieron temblar antes de hablar.
- No debe hablar así de Kikyou, no tiene derecho. Debe respetar a personas como ella.
- ¿Eh?... ¿Personas como ella?... ¿Personas como ella? La miró entonces siniestro pero la "princesita" no se atemorizó. Él de pronto arrugó la frente y encrispó las manos de pura rabia y ego herido ¿acaso esa mocosa lo consideraba tan poca cosa para la grandiosa y maravillosa Kikyou? Le apartó violentamente la mano que ya anudaba la nueva venda, la muchacha lo miró aterrada y se puso de inmediato de pie. Recién en ese momento comprendió que no debía estar ahí, era un desconocido, y ella estaba a solas con él lejos del refugio de su casa.
- ¿¡¡Cree que por estar en estas condiciones no soy digno de su hermana!!?- La espetó rabioso, insultándola casi con palabras que tenía atragantadas y que debían ser dichas a su amante, pero ahora se desahogaba con la pequeña que lo miraba aterrorizada. El brillo de su mirada ámbar se agudizó en Kagome, la joven tembló de miedo, nadie nunca le había hablado con esa violencia.- ¿¡No soy digno de Kikyou!?... ¿eso es lo que quiere decir?- Continuó él embravecido-¡¡Pues ustedes tampoco son de una familia muy rica e intachable, así que estamos en igual de condiciones!!
La continuó mirando con rudeza casi salvaje, la joven deseó arrancar de ahí y llorar. Nunca se había sentido tan humillada y dolida. Pero las últimas palabras se repitieron una y otra vez en su cabeza, tragó con bastante dolor debido a que quería evitar que las lágrimas se escaparan de sus ojos, lo miró turbada y muy asustada, un pensamiento siniestro se apoderó de su mente. Él... ¿estaba enamorado de su hermana?... ¿era eso?... ¡Oh! pero era... absurdo... ¡imposible!
- No... no lo dije... por eso...- Musitó apenas, retrocediendo un par de pasos mientras se abrazaba así misma. De pronto hacía tanto frío que los dientes comenzaron a castañearle.- No fue...
El hombre pareció respirar más tranquilamente y por un segundo bajó la vista. Hizo una mueca y se recostó en el colchón posando sus ojos en el cielo negro desde donde estaba. Intentó tranquilizarse... ¡diablos! Era una chiquilla, no debía ser tan bruto con ella...
- Esta bien... yo soy... debe ser el encierro de este lugar...- Murmuró de mala gana, volviendo a posar sus ojos en la joven-... tu hermana ha sido la única persona que he visto en todo este tiempo... creo que va casi un mes... y... pensé que esta noche se quedaría conmigo... no pongas esa cara, cuando dos personas se aman es comprensible que quieran estar juntos... y yo amo a tu hermana... tanto como ella a mi...- Kagome de pronto lo miraba despavorida, él pensó que la escandalizaba con sus palabras-... eres una niña aun como para entenderlo... pero es así, el amor es así... le dije que debía marcharme para arreglar algunos asuntos, que la vendría a buscar y nos casaríamos... – Sonrió por primera vez con sinceridad-... ella juró casarse conmigo, así que si la quieres mucho como dices... vas a tener que aceptar nuestra relación.
Se sentía aturdida, turbada, desconcertada ¿qué le estaba diciendo ese hombre?... ¿Qué se amaban?... ¿Qué había jurado casarse con él?... ¡¡¡Imposible!!! No, mentira, él mentía ¡trataba de ensuciar la imagen de su querida hermana! Pero... Kikyou... Kikyou escabulléndose en la noche... encontrándose a escondidas con él ahí... ¡no! Enrojeció enormemente. No pudo evitar recordar una de las novelas de Eri, una escandalosa en donde la amiga de la heroína mantenía una relación ilícita con un desconocido. Al final ambos terminaban muertos, asesinados, por el marido celoso.
Retrocedió aún en shock un par de pasos y su espalda chocó contra la pared fría de madera casi apolillada. Su rostro inocente se desfiguró del horror. Esto debía ser un error... o ese hombre... estaba mintiendo...
- ¿Qué te sucede princesa?... ¿te horroriza saber que podemos ser familia?
- Es... mentira...- Masculló con las lágrimas a punto de salir de los ojos.
Inuyasha la observó turbado ¿tanto le afectaba?... ¿Sería por que era muy niña?... ¿Era eso?... ¿La había escandalizado con sus palabras? Mirándola bien y con detenimiento... no era tan niña después de todo... la consideraba en principio así debido a lo que Kikyou le había contado de ella... pero esa muchacha no era tan niña... al contrario... su cuerpo oculto bajo el grueso abrigo denotaba formas curvilíneas y finas, un par de pechos desarrollados, aunque su rostro aun era demasiado tierno como para pensar en el de una mujer hecha y derecha... o tal vez él estaba acostumbrado a enredarse con zorras...
- Vamos chiquilla, si tanto te aterra la idea mejor será que te vayas...
Kagome lo miró con espanto y luego observó la puerta. Parecía tan lejana y de pronto creyó que le era imposible llegar a ella. Ese hombre, que la miraba por momento siniestro y le hablaba con tanta rudeza, la atemorizarla. ¡Con qué clase de personas se relacionaba Kikyou!
Pero... él... parecía no saber lo de su hermana... si hablaba de esa forma... si hablaba de matrimonio y amor... ¡oh! Tal vez estaba loco... u obsesionado. Pensó en el temperamental marido de Kikyou, Naraku... sintió escalofríos... ¡Dios! Apretó los labios tan fuerte intentando pensar qué hacer. No supo cómo, de pronto avanzó seria a él y se sobó nerviosamente las manos, mirándolo de vez en cuando a la cara pero sabiendo que bajo su escrutinio enrojecía hasta la médula de los huesos.
- Mmm... en... entiendo... no... yo... yo no sabía lo... de ustedes...- Casi jadeó-... ella no me había dicho nada... ¿se quieren mucho?- Retuvo la respiración mientras esperaba su respuesta.
- No sabes cuanto...- Sonrió de forma sensual. La muchacha no captó su malicia pero se sonrojó e intimidó más ante su respuesta.
- Ahh... ya... ya veo... y... ¿dijo que se marchaba... a su casa ahora?
- Debo arreglar mis asuntos para poder casarme con ella.
Kagome miró a un lado totalmente nerviosa e incómoda.
- Ahhh... ¿y cuando se marcha?
- Antes que amanezca... ¡Dios!- Él se apartó la funda que lo cubría y Kagome cerró los ojos ante tanta vergüenza. Creía haber visto un par de piernas velludas y bien torneadas ¡dios!!... ¡Debía salir lo antes de allí! Pero antes... antes... respiró agitada volteando completamente y dándole la espalda.- Debo despedirme de ella antes que me vaya...
- Yo... creo que no es buena idea... mis papas... se enojarían mucho si usted...
Creyó sentir un aire tibio en su cuello, frunció el ceño y volteó encontrándose de pronto con el hombre tan cerca suyo que dio un grito de horror, no supo como pero corrió hasta la puerta mientras lo escuchaba a él reír, ella tuvo deseos de abofetearlo.
- No vuelva a acercarse de esa forma...- Musitó muy enojada, casi rencorosa.- ¡Respete!
Su corazón latía tan desbocado, qué susto y que impresión se había llevado al ver ese hombre, tan alto y además medio... desnudo, tan cerca suyo. Si sus padres se enteraban de aquella falta se moriría de vergüenza... y ahora pensándolo bien... ¡¡no!! Ella estaba sola, en ropa de dormir, con ese hombre que apenas cubría su cuerpo... ¡Oh! Reputación ¡reputación! Su reputación estaba en peligro por culpa de su estúpida curiosidad.
- No iba a hacerte nada, niña...- Bromeó él con una sonrisa divertida.- Dile a tu hermana que la estoy esperando, pues ya me marcho.
La joven lo miró con rencor una vez más y finalmente volteó para correr tan rápido como sus piernas se lo permitían. Definitivamente estaba loco... y un loco como él, era muy, muy peligroso.
Continuará...
N/A: Hola n.n muchas gracias por todos sus comentarios, gracias por leer mi fic. Como verán y comprenderán, Kagome no es "tan niña". Tiene 16 años y su familia la considera pequeña porque es la menor, a veces la menor, es la más mimada. Sin embargo, Inuyasha que también se había forjado la idea que Kikyou le había dado de ella (que era infantil, mimada o consentida) se dio cuenta que en realidad no lo era.
Rescaté la frase de Kagome cuando en el animé salva a Kikyou del río (luego de que todos pensábamos que estaba muerta pero ella la vuelve a la vida purificando su cuerpo) de que si veía a alguien que necesitaba ayuda, se la prestaba sin dudar. Esta Kagome de mi fic, en esencia, es igual a la del animé, solo que inserta y criada en otra época. El Inuyasha de mi fic también, que aunque tiene más edad (más de 20 ya) sigue siendo testarudo, violento, autoritario y algo arrebatado, igual al del animé.
Como se habrán dado cuenta, Kikyou esta casada y Kagome piensa que Inuyasha esta loco u obsesionado, que miente con respecto a la relación con su hermana. Es más fácil creer ciegamente en los conocidos que en extraños, por supuesto que ella cree en la honorabilidad de su hermana mayor y no en las palabras de un loco y peligroso desconocido.
Con respecto si es la época antigua Japonesa o Victoriana (Inglaterra), pues sinceramente no escribo de la Japonesa porque no la conozco, siempre pienso más en la época como la conozco al estilo occidental, lo típico de Europa (especialmente Inglaterra) pero leí que las costumbres Victorianas también estaban presente en Japón en el siglo 17 y 18, por lo tanto no hay mayor drama. Es como la Victoriana, pero situada en Japón.
Ja! que latera mi nota de autor, pero fue para aclarar dudas. Gracias a quienes me dejaron su review y a quienes leen.
Nos vemos y cuídense todas!
Lady Sakura Lee
