Muchas gracias por los comentario, dear friends! Ahora, un capítulo más:
Ambos se bajaron del taxi. Heiji pagó lo que debía por el segundo recorrido de la noche y se dispuso a seguir a Kazuha por la avenida encementada que llevaba hasta la enorme puerta del caserón. Después de estar unos minutos andando, llegaron a la plazoleta que había delante de la casa, en la cual se hallaban aparcados unos diez coches de lujo: Jaguars, Porches, Lamborghinis, Ferraris, Mustangs, Mercedes y Audi de colección.
Un hombre de avanzada edad con traje negro y pajarita del mismo color les esperaba en la puerta del edificio.
-¿Tenéis invitación?-Preguntó el hombre a la pareja.
-Sí...-Dijeron ambos, rebuscando cada uno en el lugar donde tenían la carta, que acto seguido entregaron al mayordomo.
-Por aquí, por favor...-Indicó el señor, invitándoles a pasar a ellos primero.
El recibidor era de un tamaño mayor que la casa de Kazuha. Era un cuarto cuadrado de dimensiones enormes con cuatro puertas, una en cada pared contando con la entrada a la casa. Las puertas de los laterales daban a los corredores de las habitaciones del servicio y a las cocinas, y la de la pared de enfrente de la entrada daba a un gran salón dos veces más grande que el recibidor, donde se celebraba el aniversario de las hermanas Souta. Dicha puerta estaba enmarcada por dos grandes escaleras que daban a un pasillo aéreo que formaba el corredor del piso superior, en el que se encontraban las habitaciones de la familia, de los invitados, la bibliotecas y otras salas privadas. Todo con una decoración de los más soberbio, con cuadros de familiares pintados por verdaderos artistas enmarcadas en oro. Las paredes eran de un color blanco tostado, del color de los papiros. Repartidas por las esquinas había plantas exóticas. Una alfombra roja rodeada de pedestales de mármol blanco con valiosas vasijas sobre ellas guiaba a los invitados hacia el gran salón, cuyas puertas estaban cerradas. El mayordomo se colocó ante estas y las empujó para abrirlas. El silencio fue perturbado por una ruidosa explosión de música moderna y griteríos de la gente. El Gran Salón, que normalmente era utilizado para reuniones soberbias y aburridas, en ese momento tenía aspecto de discoteca VIP, llena de gente vestida con atuendos de gala, olor a alcohol y tabaco, música a todo trapo y casi en plena oscuridad. A los lados de las paredes se encontraban largas mesas llenas de botellas de contenido alcohólico: whisky, coñac, ron, bourbon... Algo más apartado y casi sin estar a la vista, refrescos de cola, naranja y limón. Al final de la estancia se hallaba una enorme mesa de mezclas en la que un disk jockey sincronizaba distintas melodías y sonidos para animar el ambiente e incitar a los jóvenes a bailar, cosa que todos hacían en el centro del salón, cada uno con su copa en la mano.
Ambos buscaron a las protagonistas de la noche entre toda la muchedumbre, con la poca visión que las luces negras podían ofrecerles con su fulgor violeta, que hacía brillar las camisas blancas de los varones y algún que otro vestido de colores claros. Las hermanas Souta se encontraban delante de la mesa de mezclas en la que el disk jockey trabajaba, ligando con un grupo de chicos. Cuando Kazuha las divisó, alzó la mano y llamó su atención. Rápidamente arrastró a Hattori con ella hasta estar delante de las chicas.
-¡Kazuha-chan! ¡Qué guapa estás!-Exclamaron las gemelas, abrazándose a Kazuha, quién correspondió al abrazo.
-¡Vosotras también estáis fabulosas!-Les contestó la chica, ruborizada.
-Al final viniste, ¿eh, Hattori? Se me hace raro verte tan elegante...-Le picó Akira al fijarse en él.- Pero estás para comerte...
-Pues será mejor que no lo hagas, no vaya a ser que te llenes y no te quepa nada más...-Contestó ácidamente Heiji.
-Y dime, morenazo, ¿Por qué has venido?-Preguntó la otra gemela, a sabiendas de las razones por las que Heiji acudía al evento.
-Oh, Hemi, no seas tonta...-Respondió Akira por él.- Sabes bien que Hattori es un celoso, no dejaría que ninguno de nuestros invitados se acercase a su Kazuha...
-¡Eh! ¡Callaos!-Exclamó Kazuha avergonzada.
-Sois unas plastas...-Masculló Heiji sonrojado, apartando la mirada. Se fijó en que sus amigos estaban en la fiesta, así que decidió alejarse de ese par de locas y vigilar a Kazuha desde lejos.- Me voy con los míos, ¡ahí os quedáis!
Heiji se fue rápidamente con los chicos, dejándolas solas. Sí, sonaba a una burda excusa para alejarse de las locuras de esas gemelas, pero le daba igual lo que pensaran aquellas niñas ricas de mentes maquiavélicas.
-Bueno, Kazuha, nosotras nos iremos a bailar, ¿no te apetece?- Sugirió Akira, agarrándola de un brazo.
-¡Claro que sí, cumpleañeras!-Respondió la aikidoka energética.
-¡Pues vamos!-Exclamó la otra gemela, sujetándola del otro brazo y arrastrándola al centro del salón.
Mystery-thief: Oh, coleguilla, cuanto siento no haberte avisado, pero no sabes lo que me ha costado conseguir subir un fic... Dos años, ya está, ya lo he dicho... Si hubiera sabido cómo hacerlo, a la primerita que se lo digo, te lo aseguro... Oh, me has emocionado cuando has dicho, y cito textualmente, que me tienes envidia... La cara... De felicidad... Que se me puso... NO TIENE LÍMITES. En serio, gracias :) Lo de las amenazas creeme que te tendré en cuenta. Será un honor recibirlas de tu puño y letra :)
Takari95: ¡Hola, Takari! Gracias por leerme! No te preocupes, tendrás un capítulo nuevo, como mínimo, una vez cada dos o tres días. Y no os preocupéis por mi inspiración, el fic está más que acabado y corregido. Sólo me queda ir arreglando algunas cosas que van surgiendo y ya está, pero está terminado.
Bueno, y para el resto que me haya leído (aunque no hayan comentado) muchas gracias. Si os ha gustado, os seguiré obsequiando con más capítulos. Bye! :)
