TRAICIÓN


― ¡Sebi! ― Se escuchó la voz de alguien entrar y dejar las llaves.

Ese iba a ser su tercer error... Y el primero que debió tener en cuenta.

― ¡Sebas, acá estás che! ― Apareció el rubio por la puerta ― Ufff chabón...

― Ah ¿Qué querés cheto? ― Intentó molestarlo, pero se veía extrañamente nervioso.

― Ehhm... Sebas... ¿Anoche tuviste compañía? ― Martín lo miró desde el punto de la puerta ― No tenés que fingir, boludo, desde acá se te ven los chupetones... ¡Yorugua, espero que no te hayas olvidado que tenemos un partido con los negros hoy!

― Martín, no creo que sea buena idea... ― Seba suspiró, se sentía cansado, asqueado...

― ¡Eh boludo, no me podés dejar plantado! ― Se acercó y le golpeó las palmas ― Arriba, arriba... Mirá que sin vos, no hacemos equipo, y las chicas vienen hoy a verme.

― ¿Las chicas? ― Seba se rindió, se levantó desnudo y se encaminó a su baño.

― Dale, vos paséate en cueros che, hacé como si yo no estuviera ¡Sí, las chicas! Incluso Manu viene a verme...

― Dijo que nos iba a apoyar, no que iba a ir a verte, a ti específicamente, fue Brasil quien la invitó...

Martín.

¿Qué pensaría Argentina si supiera que Chile y Uruguay...?

El agua recorriendo su espalda no apaciguaban la voz en su cabeza... ¿Qué había hecho? Esto estaba mal, muy mal. Había hecho cosas malas en su vida, había defraudado antes a la gente, pues era un país, tenía historia... Pero ahora era algo de índole personal. Muy personal.

Se vistió y fueron a la cancha.

En las galerías estaban las chicas y Manu... con una pañoleta bordada sobre sus hombros y cubriendo su cuello...

Comenzó a sentirse mal... Saber que ella lo estaba mirando era asombroso, saber que Martín estaba a su lado, era un revoltijo de intestinos. Nunca se había sentido tan mal por quitarle algo a Martín, era como esos placeres culpables, pero mirar a Manu tan... Ella.

Todo había valido la pena.

Argentina, Uruguay, Ecuador, Perú y Paraguay se enfrentaban al equipo México, Brasil, Estados Unidos, Costa Rica y Honduras, si, quizás podrían jugar tranquilos en el mismo equipo. Uno de los tantos partidos organizados por los chicos como un amistoso de fin de semana que ayudaría a recaudar fondos para la creación de posos de agua en África, donde el cambio climático recrudecía.

Sebas y sus brillitos locos parecían ausentes durante todo el primer tiempo del partido. Se veía pálido y congestionado, parecía enfermo, débil ¡Era fútbol! Y él no estaba dando la talla. Era fútbol, él vivía fútbol, quizás uno de sus mejores logros por lo que era reconocido... Y probablemente llevaba varios minutos sin tocar el balón o frenar a Brasil.

Pitazo del árbitro: Bolivia, y acaba el primer tiempo...

― ¡La puta madre, estamos perdiendo 2 - 0! ¡Con el gordo y los negros! ¿¡Cómo mierda no podés dar un pase bueno che!? Uno te pido Seba ¡Uno! ― Argentina se veía tan... ehhhmmm... Argentina perdiendo ― ¡Mirá la cara del brasilero! ¡SE BURLA! ¡Se burla de mí! ― Martín encaró a Luciano ― Ehh Brazuca ¿Y qué te hace tanta gracia negro, saber que vas a perder el segundo tiempo?

― Martín ¡Eh causa! ― Miguel lo abrazó del pecho y lo retuvo.

― Las cosas como son che... El campeón acá, soy yo papá ― se golpeó el pecho.

― Él gana por nariz ― Replicó Brasil riendo ― Este partido es mío Huehuehuehue.

― Reíte negro, reíte... Ojalá tengas esa misma sonrisa al final... Andáte comprando vaselina che, que a pierna abierta vas a salir caminando de acá.

Mientras tanto... Uruguay se acercó inevitablemente a las galerías para cambiarse de camiseta, delante de todo el mundo quedó con el torso descubierto, típico de los futbolistas, pero esta vez tenía todos los parches rojos de su piel al descubierto y los rasguños de unas manos que causaron curiosidad en el público.

Seba abrió una botella de agua y se la tiró en la cabeza... Si fuera Martín el que está jugando mal, él estaría actuando de un modo parecido, así que lo encontraba comprensible. Por el momento, solo quería escapar de la furia albiceleste, por el momento, necesitaba pensar.

― ¡Qué pasa compadre! ― México le puso los brazos en los hombros ― Lo veo ido hombre, céntrese, así es muy fácil ganar pues ¡Y con el gringo de nuestro lado!, a nomá, éste partido está regalado, se lo restregaré en la cara al narigón hasta que se me pegue la chingada gana ¡México es el mejor cabrones!

― Bueno, el mejor se puede ir de una vez por donde vino ― La voz lo sacó de su ensoñación.

― ¿Chi-chile? ― El moreno se apartó del uruguayo y sonrió ― Híjole, no te había visto wey ¿Qué es eso de andar asustando a la gente?

― Necesito hablar con el Sebastían ― El mexicano parpadeó dos veces ― A solas.

― Ah... si, si... No digo yo no más que... que aquí hay mucha gente carnales ― El mexicano apuntó al público y les cuchicheó a ellos ― Todos son unos chismosos...

Manu tomó a Sebastían de la mano y lo jaló hasta desaparecer de la cancha. Nadie más que el mexica se dio cuenta. Serían los 15 minutos más largos de la vida o los más cortos, dependiendo de lo que estuviera por suceder.

― ¿Qué pasa? ― Ella le miró fijo, pero él desvío la mirada y cortó el contacto visual.

― Yh... nada...

― ¿Nada? ― Ella frunció el ceño. Entonces se abrió la casaca y debajo, traía la camiseta de Uruguay, la misma que le había prestado la noche anterior ― Vine a verte jugar... Aunque fue Luciano quien me invitó, y Martín quien aseveró que vendría a verlo jugar a él, ninguno me interesa más que tú... Me gustaí po' ¿Qué querí que le haga?

― Yo no puedo hacerle esto a Argentina... ― Dijo simplemente y ella lo entendió.

― Mírame Seba... ― Se sacó el pañuelo y tenía el cuello lleno de cardenales y una mordida sobre la clavícula... pero entonces comenzó a quitarse la camiseta ― Si no me querí más, lo entiendo...

― Ponte la camiseta... ― Antes que ella lo entendiera, Seba la aprisionó entre sus brazos, su cuerpo y la pared ― Vos y yo, casi no compartimos historia... No tenemos los mismos gustos, casi ni compartimos la misma sangre...

― Estamos juntos en los gráficos... No te pongaí sentimental po'... ― Suspiró y sonrió un poco. Estaba asustada en ese momento, no tenia muy claro lo que quería hacer... Solo quería estar con Uruguay por un rato.

― Ta' bo'... ya me cansé de estarte asechando ― Bajó la cabeza y se apoyó en su cuello.

― No te preocupí más... ― Lo abrazó fuerte y acarició su espalda ― Lo vamos a solucionar...

― Gracias... ― Él sonrió y dejaron el tema zanjado.

― ...Ahora, tení que darle con todo. Salir a esa cancha a ganar... Porque te estaré observando po'... ¿Qué wea, ahora erí perdedor? ¿Cómo era? "Yo 15 ¿Y vos?" ¿Dónde está el campeón? Tení que demostrarle al méxicano llorón, que Sudamérica hispanoblante es lo mejor.

― Yh, suena fácil... ― Se acercó a sus labios y la apretó entre sus brazos ― Creí que te agradaba México... ¿No me das un besito de buena suerte?

― Y-ya te pasaste jote culiao... ― Ella le intentó separar un poco, pero no le quedó de otra más que aceptar los uruguayos labios. Era como brisa refrescante que cubría todo su ser llegando hasta lo profundo de su interior y sentir las manos del oriental descendiendo sobre su trasero... ― ¡Weón caliente, sale!

Ella lo separó de un empujón. Parece que las manitas del uruguayo eran bien traviesas, porque estaban agarrando más de lo debido...

El segundo tiempo fue increíble. Uruguay y Paraguay, la dupla de los ríos era imparable, defensa irrazonable, el charrúa era inamovible, Brasil sintió la frustración de no poder seguir luciendo su "jogo bonito", mientras tanto, Argentina se sentía un Dios, Uruguay prácticamente le tapaba a todos los jugadores, como todo uruguayo, era una increíble contención, mientras Paraguay intentaba colocar la pelota en los pies de Martín para que él pueda patearla al arco. La dupla rioplatense era imparable, la mafia del mate el trío perfecto ¡Y empate!

Brasil se tomó las cosas enserio, pasó a Uruguay y Argentina no pudo hacer mucho como defensa, entre Costa Rica y México lograron pasar a los sudamericanos y antes que todos se dieran cuenta, Perú veía amenazado su arco y Brasil marcaba e de chilena, tras unos maravillosos pases de Costa Rica, quedando solo 10 minutos del final.

La Manu sentada se levantó bruscamente, entonces Venezuela y Colombia la imitaron... Algo estaba sucediendo, Manu no parecía estar pensando mucho las cosas. Venezuela y Colombia tomaron sus celulares y empezaron a gritar también, pero buscando gritos y alientos de las barras de cierto país por google... Debían distraerlo, las chicas de la barra se apoyan.

― ¡Dale con todo charrúa! ― Gritó alguien en las gradas. Y Uruguay se volteó a verla... Sí, era ella.

Martín, a mitad de la cancha se paró en seco a verla. Manu se abrió la chaqueta... ¿Por qué tenía la camiseta de Seba? ¿Por qué?

― Adivina quien se viola a quien "papá" ― Le gritó Brasil a lo lejos.

Maldito Brasil... ¿Por qué Manu tiene la camiseta de Seba? ¿Por qué Seba parece brillar más de lo necesario? ¿Por qué están perdiendo? ¿Por qué Manu no lo apoya a él? ¿Por qué Uruguay y Chile tienen cardenales por el cuerpo...?

Itzel se levanta imitando a Manu y comienza a alentar a Argentina y a Paraguay. México la ve de pasada.

― ¡Pelea albiceleste! ― Gritó Colombia ― Martín "Hacéme tuya"...

― ¡Martín! ¿Batíme un dolca? Ehhmmm si... ¡ VENÍ Y BATÍME UN DOLCA!― La hermana de Coco alza la voz, releyendo aquello ― ¡Ganale a Brasil!

Está demás decir que Martín las miró muy raro... Ellas gritándole "eso", tenían que resolverlo, pero ¡Lo primero es lo primero!

¡Maldito Brasil! Seba se pone a su lado y bloquea a Brasil y a Honduras... Paraguay corre para cubrir a Costa Rica, México queda rezagado por estar distraído en ciertas mujeres, Argentina se acerca al arco rival y...

Pitazo final. Bolivia avisa que el partido termina. Es un juego, el ganador es el equipo de Brasil.

― ¡Por la re mil concha de mi madre! ― Martín lanzó de todas formas el pelotazo y USA no pudo controlarlo.

― Martín... Ven, vamos a los vestidores.

― ¡Vamos! ¿¡VAMOS!? Apartáte Dani ¡Perdimos contra un gordo y un montón de forros! ― fijó su mirada en sus botellas de goma y comenzó a patearlas, pateó la hielera también ― ¡Hijos de puta! 3 a 2 la nada misma ¡Y el brazuca de mierda se ríe! ¡Pasáme algo que se pueda romper, por la puta madre que me parió!

Dani le da su camiseta sabiendo que el argentino la hará trizas, pero ya está... Lo mejor será que se vaya a comer asadito por allá...

Manuela bajó de las gradas y como muchas otras personas, se fue corriendo a la cancha. Buscó al brillos locos con la mirada, se veía un poco decepcionado, pero estaba bien, estaría bien cuando supiera que habían recolectado mucho dinero.

― ¡Seba! ― Ella corrió a abrazarlo y él la recibió levantándola en el aire y estrechándola en sus brazos.

― Perdimos... Por la puta madre ¡Perdimos! ― Gruñó entre dientes mientras la apretaba contra si, con demasiada fuerza, con furia controlada.

La hielera se salvó de morir en el momento en que Argentina fijó su mirada en Manuela y Sebastían. Sentía que tenía un tic en su labio. Estaba concentrando mucha tención... Sentía un pequeño magma arder en su interior a lo Natsu Dragneel, pero peor, como una tetera a presión sobre el fuego... ¿Por qué estaban tan juntos? Quería su explicación, AHORA.

Argentina caminó en medio de la celebración de USA y México. Luciano los vio a la distancia, ésto no le parecía divertido.

― ¡Sebas, mi viejo! ― le pasó un brazo por detrás de la nuca, apartándolo bruscamente de la chilena ― Perdimos hermano... Pero recolectamos mucho dinero para los niños de África... Vení un momento.

Manu estaba en medio, no quería que Martín lo apartara de ella, pero así eran las cosas, seguro tenían que necesariamente hablar de lo que había sucedido... Pero ella no era idiota. No, no lo era. Esa mirada en Martín, ya la había visto antes, pero cualquiera que lo conociera un poco, sabía que esos ojos enfurecidos significaban que uno debía correr lo más rápido posible hacia el otro lado.

― ¿Por qué tenés que estar con mi chica?

― ¿Tu chica? ― Seba bufó.

― ¿¡Por qué tiene tu camiseta?! ― Preguntó en un grito ahogado mientras fingía una sonrisa.

― Bo'... Suéltame ― Sebastían se arrancó el brazo de Martín del cuello.

Uruguay miró de mala manera a su hermano y se fue a los vestidores. Argentina quería respuestas, quería las respuestas desde la boca de su hermano.

Los demás jugadores sudamericanos, se fueron a los vestidores también, muy preocupados, exceptuando a Bolivia.

Manuela sabia que sucedería algo en las duchas. Itzel, María Miranda y Catalina fueron a acompañarla. Venezuela fijó su mirada en el albiceleste y el argentino se volteó a verla... Si, María era un buen elemento para divertirse un rato, pero por el momento, tenía la cabeza caliente como para pensar en mujeres.

La chilena escurridiza se sale de los consejos banales, no le importa lo que ellas digan, sabe exactamente qué sucede, entiende a Martín más de lo que muchos creen.

― ¡Ya respondéme! ¿¡Por qué estás con la chica que vos sabés que me gusta!? ― No se controla, lo agarra del cuello y lo lleva hasta la pared, debajo de las duchas.

― Martín... ― Sebastían ofrece solo un poco de resistencia, siente culpa también.

― ¿Por qué no negás lo que estoy pensando? ― No afloja el agarre pero choca la frente en el pecho de Sebastían ― Por eso no podés mirarme a los ojos... ¿Por eso no podés eh, Sebas? ¡Respondéme chavón!

Bruscamente azota a Uruguay, al tomarlo del cuello de la camiseta, tiene control sobre él, en ese momento de furia, no le importa estarle gritando frente a Perú, no le importa golpearlo.

― ¡Ya detente Martín! ― Uruguay no es masoquista, no le gusta que lo azoten...

Acaban de perder, solo quiere tomar sus cosas e irse a dormir un rato para pensar las cosas, tiene que en enfrentar a Argentina en algún momento, pero ese momento no ha llegado aún. Martín está muy caliente por perder con Brasil, eso agrava la situación. Sabía que lo que fuera que él dejara salir de su boca, Martín lo iba a terminar escuchando.

― No me pidas que te deje ¡Ahora décime qué tienen Chile y tú!

Uruguay se quita las manos de encima, tuvo que quitárselas de solo un tirón. El forcejeo se intensifica, aquí es cuando Brasil también aparece en esos vestidores.

― ¡Para viejo! Y, cálmate bo' ― Martín lo vuelve a agarrar y ahora Seba también lo pesca de la camiseta, su paciencia no es infinita ― ¡No me agarres carajo!

Brasil intercede, los separa de un empujón y abre los grifos con agua fría, quizás eso calme un poco los ánimos, los dos terminan empapados.

― ¡Que te calmes carajo, estás quedando como una loca histérica!

― Dímelo de una puta vez...

Sebastían ve a Martín, parece una fiera intentando calmarse, respira pesado, sus hombros suben y bajan, su mirada destila furia pero parece que ya puede mantenerse calmado y callado al menos por unos minutos... Martín está endemoniado, pero es capaz de escucharlo, lo va a escuchar.

― En este mismo momento, no puedo decirte a ciencia cierta lo que está pasando porque aún no lo sé, pero yo...

― ¡Ahí estás compadre! ― México abre la puerta e interrumpe todo, Brasil no vio eso, pero junto con Perú, saben que no pueden meterse ― ¡En tu cara Nargentina! La Norteamérica es la mejor cabrón...

Eso quiso sacarle risa a Perú, pero se contuvo por la tensión que inundaba el lugar.

― Uruguay, compadre ¿Por qué se demoraron tanto con Chile en volver? ¡No mames cabrón! ― Sonrió ― ¿Le estás quitando el amor a tu hermano? Uhhhh eso es traición guerito.

― Mirá negro, si no sacás la silueta de acá, por la reconcha de tu vieja te prometo que te voy a meter una patada tan fuerte que tendrán que operarte para sacarte el zapato del orto.

― Ufff se enojó la Nargentina ¡Ni tu blancura aria pudo salvarte cabrón!

― ¡Por amor a tu virgencita de Guadalupe, Pedro, vete! ― Perú se levantó y salió de ahí pensando que México lo seguiría, eso no fue así. En el pasillo, al lado del otro vestidor, Perú se topó con USA.

Al interior del vestidor de la discordia, Brasil seguía expectante, él quería creer que todo se solucionaría, que todo iría bien, que no necesitarían de su ayuda... Vio a Argentina bien mojado, salir de la ducha, Uruguay cerró las llaves, deteniendo esa absurda muestra de dramatismo. Argentina estaba frente a frente ante México, como si nada. Tarde Uruguay y Brasil se dieron cuenta del error.

― ¿Qué? ¿Me vas a dar un besito?

En ese mismo momento, sin siquiera un augurio de ello, Argentina le dio un cabezazo horrible. México, sinceramente, no supo siquiera qué lo golpeó, no lo vio venir, pero terminó en el suelo inconsciente. No supo que sus palabras despertaron todo en el río platense y se lanzó contra el oriental. En las mismas duchas terminan revolcándose y dándose piñas.

Golpes iban y golpes venían.

Brasil suspira. Maldita mirada positiva... Con el impredecible de Argentina eso no sucede. Ahí va la magia brasileña... Apelando a que son hermanos, a que tienen que calmarse, que tienen que conversar en otro momento... Tironeándolos, empujando a uno y al otro por lados diferentes.

Logra separarlos.

Entonces Martín frunce el ceño, tenia a Sebastán de la camiseta, pero lo suelta. Argentina sale de ahí y va en dirección hacia Manu, necesita averiguar por qué ella tiene la camiseta de Uruguay ¿Por qué la de Uruguay y no la de él? Necesita averiguarlo, parece una ira irracional, pero es intenso, Martín es intenso como él solo, y sus vecinos saben que puede estar algo más susceptible a la ira, perder con Brasil es su perdición, lo enceguece.

Bolivia y Perú cruzaron algunas palabras, Miguel se pasó al otro vestidor por la tensa situación, entonces, cuando Julio Paz vio a Argentina, acercarse a paso rápido a la cancha, corrió donde Chile.

¿Por qué lo hacía? Una buena pregunta, no debería, pero bueno... Ahí estaba, tironeando a la chilena y pidiéndole que se vaya rápido, o al menos que saliera de la cancha ¡Ni siquiera estaba con las chicas! Eran un muro de protección y saltarían como leonas con sus carteles de "Ni una menos", pero nooo, la chilena tiene que ser terca y andar sola como ermitaño. Manu no se mueve. Bolivia sabe que es tarde, Martín está ahí.

Esto parece de telenovela, irrazonable, rápido e intenso... ¿Qué más se puede esperar de aquellos que en sus venas tienen la sangre italiana?

― ¿Por qué tenés que tener la camiseta de Uruguay? ― Dice en tono firme y agarrándola de un hombro, con fuerza, bastante fuerza.

― ¿Martín? ― Ella lo enfrenta... Estaba distraída, pero se quita la mano rápido ― Suéltame ¿Quien te dio permiso de andarme agarrando?

― ¡Ya no me oculten lo que está pasando! Vos te metiste con mi hermano ¿Te tiraste a mi hermano sabiendo cuánto me gustás?

― No ― Ella estaba muy molesta, mucho ― Me tiré a tu hermano porque me gusta. Me gusta Sebastían, Martín, me gusta la carne uruguaya.

― ¡Tu...! ― Estaba por tomarla otra vez, pero alguien se metió en el medio.

― Martín ― Perú interpuso su cuerpo entre su "hermanastra" y Argentina ― No dejaré que hable con Chile, hasta que se calme hombre.

― Perú... ― El argentino retrocede un paso.

― Óigame causa... ― Miguel va hasta donde él y le pone un brazo encima ― ...Creo que debería irse.

Hace caso, solo porque es Perú y porque la calentura se le está pasando, ahora está pensando de forma más racional... Pero de todas formas se va pateando la cancha.

Tiene un cúmulo de emociones encontradas de pronto. Los demás lo dejaron solo y sigue pateando la cancha... lo conocen. Ahí, en la inmensidad de la cancha, ya en donde nadie lo ve, rompe a llorar al fin. ¿Cómo pudo perder con Brasil? ¡Es Brasil, por la sagrada trinidad! Y Chile le da la pasada a Uruguay, a la provincia rebelde y no a él. Él que siempre hace lo posible por conquistar su corazón... Sus encantos no lo consiguieron, pero su hermano si... ¡Y lo peor de todo es que estaba feliz! ¡Si! Llamenlo loco, contradictorio, lo que sea. Pero estaba feliz por su hermano, además, la respuesta de Chile le había parecido espléndida, eso era el inicio de algo bueno... Es frustrante tener dos emociones tan fuertes al mismo tiempo... El pequeño Martín enamorado y encaprichado de la mujer de su hermano (supuso), y al mismo tiempo, el Martín grande, orgulloso de ésta misma relación.

Hablando de relaciones... Creyó escuchar en la barra a algunas ofreciéndole amor, sip, Martincito quería ir y batirle un dolca, batirle muy bien un buen dolca. Pero primero necesitaba desahogar esa frustración, liberar esa tensión...

Sebastían y Luciano siguieron discutiendo en los vestidores, y Uruguay salió huyendo de ahí, con Brasil prendido detrás, reprochándole aquello que se considera traición... Brasil entendía a Martín, mucho.

Todos se olvidaron de México, aún durmiendo en el suelo mojado de los vestidores... Alfred, atraído por la pelea en portugués entre Brasil y Uruguay, llega, comiéndose una dona, bajó muchas proteínas mientras permaneció en el arco, hay que entenderlo. De todas formas no comprende palabra de lo que hablan, él ni siquiera hace el esfuerzo por entenderle a Iggy, y eso que hablan el mismo idioma.

En un segundo que sale Brasil persiguiendo a Uruguay, la puerta se abre y USA ve a México tirado en el suelo. Abre los ojos y escupe su dona mientras le grita que él lo va a salvar. En vez de actuar como alguien normal y comprobar si Pedro despertaba con algún incentivo, Alfred prepara su codo y se lanza sobre México haciéndole una llave de lucha que vio en la WWE cuando había un tipo inconsciente... Casi lo mata, pero sigue insistiendo que será el héroe que salvará al mundo.