Debo aclarar que los personajes no son míos. Pertenecen a Rumiko Takahashi, anime InuYasha. Yo solo los tomo prestados para realizar esta historia.
Disgusto
A la mañana siguiente Rin se había levantado temprano y con ayuda de una de sus doncellas pudo hacer diez baúles de pura ropa, zapatos y artículos que creía que usaría. Todos los artículos divididos en dos carruajes uno en el que estaría ella y otro lleno de baúles – Tu no vendrás papa? No quiero subir al altar sin ti – le dijo con una voz débil ya dentro del carruaje y sosteniendo la mano de su padre.
– Yo partiré mañana, tengo asuntos que atender antes de partir. Quiero que te comportes y respetes las tradiciones, si? No quiero dramas.
Rin le sonrió a modo de respuesta y su carruaje emprendió marcha dejando atrás todo lo que conocía hacia un futuro matrimonio con una persona que ni apreciaba.
El viaje había durado casi seis días en los cuales no le habían permitido salir de carruaje ni para bañarse ni para estirar los pies. Las instrucciones fueron tan severas que no querían llegar el séptimo día, el día de la realización de la boda, así que no le permitieron hacer nada excepto observar por la ventana. Y abrían llegado a destiempo de no ser porque perdieron el segundo carruaje con los siete baúles y arrojaron otro baúl del primer carruaje para poder escapar de los bandidos que se encontraban escondidos en el bosque. Había perdido toda su valiosa selección de vestidos y artículos, solo quedándose con dos maletas y saber de su contenido en ellas.
– Buenas tardes mi lady – le dijo Sesshomaru dándole la mano para que bajara del coche – Seguro tiene hambre y quiere darse un baño – Rin asintió con la cabeza y sujeto su mano tímidamente – tam… también me gustaría dormir un poco – no había podido dormir ni un poco desde el asalto a su persona, jamás había experimentado tal atrocidad, caballos muertos y sangre de sus guardias por todas partes, pues siempre estaba protegida en su hogar bajo esos muros grandes de piedra firme y granito.
Sesshomaru vio que la belleza de la joven estaba algo deteriorada, ojeras en aquellos ojos chocolate, el cabello grasiento y el vestido sucio con algunas pequeñas manchas de sangre. Definitivamente verla en aquella condición causaba gran curiosidad en su ser, pero no le preguntaría por lo sucedido ya que no tenía ni el menor interés en conocer a su futura esposa.
– Vaya – el chico que estaba parado atrás de Sesshomaru hizo notar su presencia y con los ojos abiertos demostrando sorpresa.
– Mi hermano menor Inuyasha – dijo Sesshomaru con molestia.
– Mucho gusto – dijo extendiendo la mano con gran seguridad.
– Mucho gusto a ti, señorita – dijo Inuyasha que vio a Sesshomaru con rareza.
– Kaede te llevara a tus aposentos – le dijo Sesshomaru señalando a la anciana que estaba detrás de Inuyasha.
– Hasta luego joven Inuyasha – dijo Rin con una voz alegre y coqueta. Luego acompañada de la anciana fueron adentrándose dentro del castillo, mientras sus guardias le seguían con los baúles en las manos.
Si Sesshomaru sentía curiosidad antes por su apariencia pues ahora también la sentía por su personalidad, un cambio radical de inseguridad a seguridad en pocos segundos, pero aquella cualidad no le parecía suficiente para querer conocer a su futura esposa y mientras se alejaba al lado de Kaede él escucho una voz.
– No que el viejo Ridell presumía de la belleza de su hija – dijo Inuyasha mirando el desarreglo de la dama – Keh! a que el viejo mentía cuando dijo que su hija es la más hermosa del último siglo. Tu qué piensas Sesshomaru?
Pero él le miro de reojo y le dijo – Inuyasha – llamando su atención – ciego – y lo dejo con la boca abierta mientras Sesshomaru se adentraba también al castillo con una distancia prudente de quien sería su esposa.
Cuando llegaron a la habitación y los guardias dejaron sus baúles en un costado de la habitación Rin les pido que salieran del cuarto, quería estar sola. Y las lágrimas retornaron a sus ojos, lloraba y se abrazaba a si misma mientras estaba de cuclillas en el piso. Pero la anciana Kaede entro sin tocar, agarrándola de improvisto, con algo de comida para ella y al verla llorar le puso una mano en su hombro, luego se puso a desatar los cordeles de su vestido. Rin trataba de llorar lo más bajito que podía pero los gimoteos se escuchaban en toda la habitación.
– Pequeña es mejor que tomes un baño – le dijo con una voz dulce – luego comer algo y dormir. Veras como estas mejor para mañana.
Rin se puso de pie lentamente para que terminara de quitarle el vestido y se dejó dirigir al baño, sin embargo, en el baño seguía llorando pero esta vez sin prohibirse de que la escuchara la anciana y así se pasó hasta altas horas de la noche, hasta que logro dormirse.
La anciana kaede salía de la habitación tratando de no meter ruido alguno, había conseguido apenas que la niña se durmiera de tanto acariciarle la cabeza para que se calmara
– Como esta? – una voz fría y gruesa se escuchó atrás de ella mientras cerraba la puerta.
– Joven Sesshomaru ya no debería darme esos sustos a esta edad. Estoy vieja y creo que la próxima vez mi corazón dejara de latir – pero Sesshomaru la miro ceñudo y algo impaciente – Esta bien y no comió nada, estaba tan cansada que solo quería dormir.
– Mañana necesitare que le ayudes a vestirse junto con otras doncellas – Se dio la vuelta para seguir su camino.
La anciana Kaede estaba sorprendida pues pensó que Sesshomaru le preguntaría al menos el porqué de las manchas de sangre de su futura esposa, pero lo único que consiguió fueron órdenes.
A la mañana siguiente Rin se despertó casi a medio día con un hambre voraz, que se comió sin problema alguno el almuerzo que alguien le había dejado en la mesa y con mejor ánimo fue por sus baúles a buscar que ponerse para el gran día – No puede ser tan malo – pensó cuando saco un vestido largo, abultado en la parte de abajo y apretado en la parte superior con un moño a cada lado de los hombros y de dichos moños caían cintas hasta el pecho, el cual estaba decorado con encajes y perlas – No es mi mejor vestido pero sin duda tan poco el peor, además con lo hermosa que soy no hay nada que me haga ver ridícula – se dijo a si misma hasta que escucho una voz atrás de ella.
– Es un precioso vestido, seguro te verás hermosa con el puesto.
– Pues claro y gracias Kaede – Dijo con voz confianzuda y tuteándola.
– Me alegra que hayas comido algo. El viaje fue realmente catastrófico para ti – Rin le miro con rareza – Tus guardias me contaron lo del asalto mientras venias de camino aquí, ahora entiendo porque estabas tan asustada.
– Realmente me asusta toda esta situación de matrimonio, más que el asalto con esos bandidos – Dijo pensativa – Ummm y la verdad… no quiero casarme – se dijo más para sí misma– no quiero casarme – volvió a repetir con los ojos vidriosos.
Ver a Rin hablarse a sí misma produjo a Kaede gran tristeza pero el matrimonio de Rin tenía un gran significado para ambos reinos y un propósito muy importante que cumplir para Sesshomaru. Así que nada podía hacer para ayudarla más que poner su mano en el hombro de la chica que para su sorpresa le sonrió ampliamente.
– Y bien? – pregunto Rin que quería salir de ese estado depresivo.
– Pues – dijo pensativa – señorita debería bañarse pronto vendrán la otras doncellas para ayudarla a vestirse.
Al poco tiempo, en la tarde, Rin ya estaba lista para bajar a su matrimonio pero ella no se vio a un espejo, estaba sentada con la mirada fija a la ventana deseando que todo fuera un mal sueño.
– Segura que no quieres verte al espejo? – dijo Kaede
– No quiero – dijo dirigiendo le la mirada – estoy segura que mi belleza es incomparable aunque este vestido no sea el mejor de todos – volvió a mirar la ventana.
– Ummm entonces vamos bajando – la miro algo extraña y sorprendida – Conozco al joven Sesshomaru desde niño y sé que él ya debe estar esperándote.
Rin hizo una mueca de resignación y se dirigió a la puerta pero cuando abrió la puerta y quiso salir, ella choco con alguien que estaba esperándola.
– Buenas tardes ummm – no se podía recordar el nombre.
– Inuyasha – dijo mirándola con rareza y sorprendido – vine… vine… acompañarte – dijo por fin sin dejar de verla al rostro.
Rin estaba más que acostumbrada a que los hombres se quedaran callados al mirarla así que paso al lado de Inuyasha con mucho orgullo. Pero ese no era momento de jactarse, debería estar emocionada por su boda y no sentía nada. Se sentía como una marioneta manipulada por su padre y un hombre que le juraba amarla.
– Psss vieja Kaede – susurro Inuyasha cuando Rin estaba a una distancia prudente.
– Tú no te haces más joven con el tiempo Inuyasha – Dijo Kaede disgustada.
– Seguro que no nos equivocamos de novia?
– Ahh – suspiro con resignación – No Inuyasha
– Keh! y Sesshomaru me dice ciego – dijo Inuyasha y se fue corriendo hasta alcanzar a Rin.
– Cuando entenderán que la belleza no lo es todo – dijo una resignada Kaede.
– Seguro mi padre ya estaba abajo esperándome – dijo Rin, que tenía miedo a estar en silencio.
– No, llego una carta en la que tu padre decía que no podría asistir.
– Que?
– No asistirá – dijo cruelmente
– Y como no me entere de dicha carta – Dijo molesta
– Ya se le acabo los modales – pensó Inuyasha – Sesshomaru pensó que sería mejor abrirla ya que llego ayer mientras dormías.
– No estamos casados y ya está controlando mi vida – dijo ceñuda
– Hey tranquila – Dijo Inuyasha con la mirada seria – hay cosas más importantes que tu privacidad ahora.
– Y así te haces llamar un caballero?
– Y así te haces llamar una dama?
– Bien creo que ya no necesito tu compañía puedo llegar sola.
– Que lastima pero yo te entregare – dijo complacido de verla molesta y señalándose con el dedo.
– Me reusó a…
– Ya basta los dos – dijo Kaede – ya estamos en la puerta
– Pero Kaede no puedo entrar ahí sin mi padre.
– Si que puedes, solo que no quieres y lo siento mucho Rin pero ya vamos retrasados así que ahora sujeta su brazo y adentro – empujo a ambos para que cruzaran las telas que cubrían la entrada – Estos niños van a matarme – pensó Kaede para sí misma.
RenBellatrix reportándose (OwO)7
Espero que les haya gustado.
