🌸~Doblemente héroe~🌸

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En primer lugar, ¿qué es un héroe? Una persona que hace el bien. ¿Qué dices si te piden mencionar a un héroe? ¿Superman? ¿Batman? ¿Capitán América? ¿Iron man? ¿Quizá Spiderman?
En segundo lugar, ¿qué es un villano? Una persona que no hace el bien. Ahora, nombra algunos. ¿El Guasón? ¿Hydra? ¿El doctor Octopus?
En tercer lugar, ¿realmente puedes diferenciar a un héroe de un superhéroe y a un villano de un supervillano? ¡Nombra a alguien que no sea de otro planeta, sea asquerosamente rico o halla sido tratado de alguna forma química en un laboratorio militar, por Dios!
¡No, tu padre no cuenta!
Tienes tres segundos.
Dos.
Uno.
¡Bien!
¡Un policía! ¡Un bombero! ¡Un maestro! ¡Esos son los héroes del día a día! Perfecto, vamos a quedarnos con esas tres profesiones y escojamos solo un par.
¡Bombero y maestro! ¡Perfecto!
Ahora sí, comencemos...


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El primer día fue toda una experiencia.

Todos, o cuanto menos la gran mayoría de, los maestros se presentaron a la hora indicada frente a la edificación designada, cosa que sorprendió en gran medida a Yuuri, a la vez que grabó una sonrisa en su rostro. El saber que sus compañeros se preocupaban tanto por el bienestar de los alumnos –o cuanto menos por el de sus bolsillos– lo llenaba de determinación.

Viktor llegó de último, cosa que nadie reprochó, y saludó radiante a todos y cada uno de sus camaradas, terminando por colgarse de Yuuri, como hacia siempre. A este último nunca terminaría de agradarle, porque aunque no pareciese el mayor era pesado, pero no se quejó.

Cuando Yuri Plisetsky llegó, quince minutos después de la aparición del ruso de cabellos platinados, soltó un gutural gruñido y, abriéndose paso entre los maestros a base de miradas fulminantes–totalmente innecesarias– llegó hasta la puerta y la abrió, ingresando en primer lugar y siendo seguido por el director Yakov y luego el resto de profesores.

—¡Wow! —Viktor exclamó, sonriendo y ladeando la cabeza a la par en que señalaba una puerta cerrada con un candado en la cerradura—, ¿qué hay aquí, Yurio?

—¡Aléjate de esa puerta, anciano! —gritó Yuri Plisetsky, erizándose cuando Nikiforov le ignoró y se acercó a picotear el candado con su dedo índice.

—Viktor —Yuuri Katsuki se acercó al profesor de inglés y lo tomó por el codo—, por favor, no tientes a la suerte, ¿bien?

Viktor infló levemente las mejillas, encogió los hombros y cedió, dejándose guiar por el maestro de lenguaje y literatura.

Plisetsky se detuvo frente a otra puerta, esta sin candado alguno y utilizó una llave negra que extrajo de su bolsillo derecho para abrirla.

Frente a bombero en entrenamiento, director y maestros se encontró un salón, en su más básico estado: unos pocos pupitres, pizarras empolvadas por aquí y por allá, un par de sofás personales al fondo y unas escobas abandonadas con sus respectivos recogedores al lado. Si bien el espacio era lo suficientemente amplio como para que, cuanto menos, tres grupos de entre diez y quince alumnos pudieran trabajar con relativa comodidad, el estado del espacio era, en lo más mínimo, adecuado para ninguna otra actividad que no fuese limpiar.

—Muy bien —la voz de Yakov Feltsman se alzó por sobre los murmuros que empezaban a formarse—, manos a la obra.

Esa fue la señal de Yuri Plisetsky para escabullirse y alejarse. Él ya había cumplido con su tarea.

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—¡Ten cuidado!

—¡Tú ten cuidado!

—¡Compórtense como los adultos que son!

Yuuri suspiró. No había pasado ni media hora y las riñas ya daban inicio.

Una mota salió volando y aterrizó en el rostro del profesor de ciencias.

Stop, stop! —por suerte, Viktor aplaudió para calmar los ánimos, atrayendo la atención de sus compañeros—. ¿Quién le arrojó esa mota a Chris?

El maestro practicante de geografía elevó la mano.

—Phichit-kun —regañó Yuuri.

—Lo siento —se encogió un poco el aludido.

—No hay problema —aseguró Christophe, sonriendo antes de quitarse las gafas redondeadas—, ya me las cobraré más tarde.

Phichit tembló.

—Nadie cobrará nada a nadie, Chris —amonestó Viktor.

El maestro originario de Suiza le lanzó una sonrisita al proveniente de Tailandia.

Phichit tragó saliva.

—Como digas, Viktor —declaró Chris.

Y continuaron limpiando.

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Con menos de una hora restante para que la primera tanda de estudiantes comenzara a llegar, los maestros vieron su salvación llegar vestida de rojo.

Cuatro jóvenes bomberos hicieron aparición, dos morenos, uno rubio y una pelirroja.

—Los odio —siseó Yuri por lo bajo.

—¡Hola! —la de colorados cabellos, además de la única mujer del grupo, saltó, saludando de lo más animada a los mayores vestidos formalmente—, mi nombre es Mila Babicheva y estamos aquí para ayudarlos.~

Los docentes agradecieron de todo corazón.

Mila presentó a sus compañeros: Yuri Plisetsky, conocido ya por todos al igual que su "hermoso" carácter, Georgi Popovich, quien dio un cursi mini discurso y al final Seung Gil Lee, quien se limitó a dar una cabezada y un escueto saludo.

Los cuatro muy diferentes, los cuatro más que eficientes.

La limpieza hubo finalizado treinta y cinco minutos más tarde.

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Yuuri no tenía turno con el primer grupo de alumnos y todos los cupos de apoyo estaban copados así que, con algo de renuencia, decidió ir a por algo de beber, esperando que al volver nada se estuviera quemando.

Al Viktor, Phichit y Chris haber sido designados para dirigir aquel primer grupo, y Yuuri no tener demasiada relación con el resto de docentes, este último se encontraba a la deriva hasta que su turno llegara. Suspiró, aburriéndose con la sola idea.

Bueno, revisaría su material, en todo caso. Y volvería a repasar su saludo.

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Después de encontrar una máquina de bebidas y comprar una botella de agua, volvió sobre sus pasos, casi siendo goleado por una niñita que apareció corriendo sin previo aviso. Mas la pequeña no llegó a pasar de largo, tropezando con sus propios pies y precipitándose hacia el suelo.
Actuando rápido, Yuuri soltó la botella y atrapó a la niña con ambas manos, tirando de ella para estabilizarse, habiendo tenido que acuclillarse para tal acción.

La pequeña jadeó ante el tirón, sus ojos abriéndose tanto como era humanamente posible, clavándose castaño achocolatado sobre marrón rojizo. Las pequeñas y blancas mejillas se tiñeron de color lentamente.

—¡Inzhu! —Aquel grito proveniente de una voz gruesa rompió el hechizo en el que la niña se había auto-sumergido y, chillando, de aferró al hombre frente a ella.

—¡No dejes que me lleve! —susurró en suplica junto al oído de Yuuri, quien no entendió hasta que la figura, enfundada en el mismo uniforme rojo que caracterizaba a los bomberos, de un muchacho apareció doblando la misma esquina por la que la pequeña, ahora entre los brazos de Yuuri, había hecho acto de presencia.

Yuuri enarcó las cejas al reconocer los mismos ojos castaños que poseía la menor en el rostro del chico que había conocido el día anterior.

—Otabek —pronunció Yuuri.

—Yuuri Katsuki —respondió Otabek, deteniéndose frente al docente—, menos mal fue usted quien la atrapó. Gracias.

Yuuri fue a preguntar, pero la niña volvió a chillar.

—¡Que no me lleve! —Ella enroscó más sus bracitos en el cuello de Katsuki y negó con la cabeza— no quiero, ¡no quiero!

—Ya basta, Inzhu —Otabek resopló antes de pasar a explicar—, me disculpo, Katsuki, ella es mi hermanita menor y...

—¡No quiero ir a clases!

Yuuri lo entendió entonces.

Le dirigió una mirada al hermano mayor, indicándole que él se encargaría, mirada que Otabek supo interpretar.

—¿Inzhu? —Trató de pronunciar aquel desconocido nombre con la mayor suavidad—, ¿sabes quién soy yo?

—Yuuri —respondió la niña, repitiendo las palabras de su hermano mayor—, Yuuri Katsuki —y fue a agregar algo más, pero prefirió callar.

—Sí —confirmó Yuuri—, soy Yuuri Katsuki, pero también soy profesor de lengua y literatura, Inzhu.

Inzhu se tensó entre los brazos de Katsuki, quien inmediatamente lo notó y continuó hablando.

—¿Te gustan las historias, Inzhu?

—Mh hm... —Ella asintió levemente con la cabeza—, me gusta cómo las narra Beka.

—¿Beka? —Cuestionó Yuuri e Inzhu rio.

—Ese es el apodo de mi hermano...

—Oh —Yuuri miró a Otabek brevemente y este permaneció inmutable, mas un levísimo tono carmín se apreciaba en sus mejillas. Yuuri sonrió suavemente. —Ya veo. En ese caso, ¿te gustaría que entre Beka y yo te contáramos algunas historias?

Inzhu se relajó un poco.

—¿Sobre princesas? —preguntó.

—Sí —concedió Yuuri—, sobre princesas rusas.

—Yo soy de Kazajistán —interpeló la niña —, ¿puede ser una princesa kazaja?

Yuuri rio.

—Por supuesto que puede.

Inzhu se relajó más.

—¿Y habrán dragones? —inquirió la pequeña, alejándose lo suficiente para poder ver el tono marrón rojizo—¿y valientes caballeros que cortarán la cabeza de las malvadas sirenas?

Yuuri enarcó las cejas ante aquella referencia.

Malvadas sirenas, ¿eh?

—Sí y sí —asintió Yuuri.

—¿Y estará el mago, que se queda con el caballero de brillante armadura, mientras la princesa celebra en lomos de su fiel dragón? —Los ojos de Inzhu brillaban de tal forma que a Yuuri le costó comprender por un momento todo lo que había dicho.

—Uh... —balbuceó.

—Sí, Inzhu —intercedió Otabek—, el caballero se quedará con el hada mágica.

—Ya no —le sonrío la niña, risueña—, la princesa exige la unión del caballero y el mago. Que el hada sea solo un buen amigo.

Otabek abrió la boca.

—Que así sea —dijo entonces Yuuri, ajeno por entero a las referencias que tanto hermano como hermana conocían bien—, ¿quieres que vayamos ya?

—¡Sí! —alzó los brazos Inzhu, —¡historias, historias!

Otabek solo atinó a suspirar. Ya hablaría con su hermanita más tarde.

—Muy bien, vamos.

Yuuri llevó a Inzhu en sus brazos, caminando junto a Otabek de regreso al salón, platicando con el hermano mayor para ultimar rápidamente pequeños detalles del cuento que relatarían. Mientras, Inzhu reía en su fuero interno.

Antes, pensó antes era el caballero quien rescataba al hada suspiró,¿por qué no dejar que el mago salve al caballero ahora? Y, riendo, expresó su contento con la idea de Yuuri.

—¡Que el mago salve a la princesa y al caballero! —Vitoreó—, ¡que sea doblemente héroe!


Y bueno, le di una hermanita a Beka aquí. #SorryNotSorry

Inzhu = Perla. En kazajo ~~

*La escuela se quemó y por eso están dando clases en ese salón improvisado. XD

¡Gracias por leer! 3