Vaya… Quien diría que me demoraría tanto tiempo en sacar el segundo capítulo o debo decir el primero (?) El capítulo lo había escrito el año pasado, pero no me agrado y lo descarte. Recién este año la idea se concretó. Lo empecé desde cero y este capítulo es el resultado.

Debo agradecer a las personas que apoyaron con su favorite, follow y en especial su review. No tengo idea de cuánto durara esta historia, así que espero que me acompañen en este camino para ver cómo termina. Sin más los dejo con el capítulo n.n


1. Mazazo, sueño-recuerdo y la carta de un muerto.


—¿Y bien? ¿Qué dices Nico-chan? —preguntó Maki con una blanca sonrisa en el rostro. Un poco del confeti que caía del cielo se le había quedado en el cabello, su vestido morado destacaba entre todas las vestimentas del lugar y su mano permanecía levantada, esperando la respuesta de Nico.

Nico ya sabía a qué se refería Maki. Todos en la carpa lo sabían, habían estado esperando mucho tiempo por alguien como Nico y ahora, solo faltaba su respuesta. Por su parte, Nico había perdido todo y no tenía un lugar a donde regresar ni un propósito a seguir. Había aparecido una oportunidad frente a ella y no iba a ser desperdiciada.

—¡Acepto, Maki-chan! ¡Iré contigo, con ustedes!

La multitud a su alrededor estalló en júbilo, la música subió volumen. De fondo sonaba la parte más animada de Bohemian Rhapsody de Queen y no parecía raro que dentro de poco esto pareciera una fiesta.

—¡Felicidades señorita Nico! —Una voz serena y elegante exclamó a sus espaldas.

Nico giró en su dirección, topándose con dos chicas de ojos dorados tomadas de la mano, usaban vestidos cortos muy extravagantes con aires circenses, acercándose hacia ella. La del lado derecho tenía el cabello azulado como las profundidades del mar y la del lado izquierdo lo tenía tan gris como las cenizas creadas por el fuego. Ambas continuaron acercándose sonrientes y tomadas de la mano.

—¡No se arrepentirá de su decisión Nico-sama! —exclamó la chica de cabello grisáceo.

Las dos estaban frente a ella y «Algo no cuadra con una de ellas», es lo que pensaba Nico. Frunció en entrecejo y clavó la mirada en la chica de cabellos azules. No despego en ningún momento la mirada de ella. Tanto fue la intensidad de su mirada, que lograba a ponerla incomoda y de paso ponía un poco celosa a la pelirroja que acababa de conocer.

—¿Su-sucede algo señorita Nico? —preguntó ante la mirada de Nico, dando un paso hacia atrás.

—¿No te he visto antes? —contestó Nico acercándose hacia ella.

La interrogada puso los ojos en blanco y no era la única, todos en el lugar también lo hicieron, menos Maki. De pronto, la música se detuvo con el sonido de un disco rayado, y el confeti dejo de caer. El lugar se hundió en un profundo silencio.

—¿Está segura de haberme visto antes, señorita Nico?

—No-no lo sé… Me está comenzando a doler la cabeza… Ah... ¡ah! —se llevó las manos a las sienes.

—¡Oh no! ¡Algo salió mal! —gritó la chica de cabello grisáceo.

—¡Rin, rápido! ¡Plan de emergencia!

—¿Espera, quien? —preguntó perdida Nico mientras se masajeaba las sienes.

—¡Déjenmelo a mí nya! —se escuchó desde arriba. Todos dirigieron su vista ahí y observaron a una chica de cabello corto color anaranjado, parada encima de las vigas que sostienen la parte de arriba de la carpa (A una altura de quince metros aproximadamente), con un traje que parecido al que usan los cazadores en África y con un gran mazo entre sus dos manos.

Enseguida, la chica con traje de cazador salto desde las vigas. Tan mala suerte fue la de Nico que dio con la casualidad de situarse justo debajo de aquella chica. Lo siguiente que vio Nico fue como fotograma a fotograma la chica se iba acercando y antes de que haya podido procesar en lo que acababa de pasar, un gran mazo se estrelló contra su cabeza. Su vista se nubló y la oscuridad comenzó a opacar su visión y su conciencia.

.

.

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Is this the real life?
Is this just fantasy?
Caught in a landside,
No escape from reality
Open your eyes,
Look up to the skies and see,
I'm just a poor boy, I need no sympathy,
Because I'm easy come, easy go,
Little high, little low,
Any way the wind blows doesn't really matter to
me, to me

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.

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Nico despertaba de su sueño. Entrecerró los ojos porque la claridad del lugar la cegaba, todo era demasiado blanco a su alrededor. No era preciso decir que estaba en una habitación, porque aunque había piso, el lugar era completamente infinito.

«¿Dónde demonios estoy?» pensó.

Se levantó y todo era blanco, no había ningún otro color y ningún objeto en torno a ella. Comenzó a preocuparse cuando sintió una perturbación, pareció que todo a su alrededor temblara y por un momento su visión desapareció. Cuando la recuperó, ya no era la única en el lugar.

A su lado derecho había otra Nico, una copia exacta de ella, con la misma cara y cuerpo. A su lado izquierda también había otra Nico, delante y detrás de ella también había otras Nico. Arriba y abajo igual, en todas direcciones había Nicos. Ella se sobresaltó, dio unos pasos hacia atrás y las Nicos también lo hicieron.

Todo era demasiado extraño, parecía encerrada en una extraña habitación de los espejos. Levanto la vista y se topó con sus propias bragas, al instante se cubrió la falda. Miró hacia abajo y las demás Nicos estaban haciendo lo mismo que ella. Ver a una chica entrar todos los días a un abandonado y extraño circo, no era nada comparado con esto. Creía que dentro poco perdería la escasa cordura que le estaba quedando.

—¿Hola? ¿Hay alguien? —preguntó desesperada alzando la voz.

Nadie respondió hasta unos segundos después.

—… Parece estar consciente. Empecemos —dijo una voz profunda y misteriosa como la interferencia de una radio.

De pronto, el color blanco del lugar era reemplazado por un negro alquitrán, opacando la vista de Nico. Ya nada se visualizaba dentro de su rango de visión, no veía nada ni a nadie.

Su vista empezó a aclararse nuevamente. El fondo del lugar ahora era negro y en el suelo se reflejaba su imagen al igual que la superficie de un lago. Podía ver y mover su cuerpo, pero esto último no duro mucho hasta que sintió que unas manos la aprisionaban.

«¡¿Pero qué?!» Sus intentos de moverse eran inútiles. Hecho un vistazo abajo, a su reflejo, y soltó un grito. Unas extrañas formas se veían reflejadas en el suelo. Eran grises, pequeñas y delgadas, su cuerpo parecía estar hecho de humo, sujetaban y reprimían los movimientos de Nico. No tenían rostro.

A sus costados no había nadie y nadie la sujetaba. Sin embargo, bajo el reflejo del agua, se podía observar a alrededor de unos siete de esos extraños seres aprisionándola.

—3, 2, 1.

Delante de ella, se materializo una Nico. Caminando como si acabara de atravesar una niebla negra.

—Hola Nico-chan. —Su voz no sonaba como la de Nico. Sonaba como la de cierta pelirroja que acababa de conocer el día de hoy.

—¡¿M-Maki-chan?!

—¡Sí, soy yo! Sé que estas un poco asustada, pero debes escucharme…

—¡¿Dónde demonios estoy?!

—Tranquila… respira... Primero debes tranquilizarte. Vamos exhala e inhala. —Nico lo hizo y su ritmo cardiaco que estaba como loco, empezó a bajar—. Bien…

—¿Qué-que es esto? —preguntó más tranquila.

—Este lugar es un interrogatorio. Solo tranquilízate y te haremos unas preguntas para que puedas ser parte del circo.

—Sé lo que es un interrogatorio, Maki-chan.

—Hay, está bien. Lo siento. Solo, mantente tranquila. Tú ritmo cardiaco estaba demasiado inestable hace unos momentos y eso es muy peligroso. No quiero perderte.

—Es-está bien…

—Bueno, debo irme. Te dejo para que te interroguen. Nos vemos.

—¿Espera? ¡¿Qué?!

La Nico frente a ella cerró los ojos y la boca, después de unos segundos volvió a abrirlos y la voz que salió de ella, era una muy diferente. Nunca antes había escuchado esa voz en su vida.

—Lamento interrumpir la cháchara que estabas teniendo con Maki-chan —dijo la voz en un tono que daba indicar que no lo lamentaba nada—, pero se nos acaba el tiempo y necesito hacerte unas preguntas.

—¿Qui-quién eres?

—Puedes llamarme Honoka —respondió la Nico—. Muy bien, terminadas las presentaciones. Empecemos por-

—¡Espera! Antes de eso, ¡Quiero saber cómo termine aquí!

—Bien… La chica de cabello corto anaranjado te golpeo con un mazo. Quedaste inconsciente y te arrastramos hasta un cuarto donde te pusimos unos cables en la cabeza para conectarte a la máquina que te hace ver todo esto. Bien. Ahora empecemos por-

—¡Espera! ¡¿Porque me hacen esto?!

—¡Ahhh! ¡La que hace las preguntas soy yo! Ya te lo dijo Maki-chan. Es una prueba para que te unas al circo. Además que surgió un inconveniente porque recordaste a Umi y eso no estaba en los planes-

—¿Quién es Umi?

—La chica de cabellos azules, genio. Muy bien, ahora-

—¡Espera!

—¡¿Ahora qué?!

—Nada, solo te estoy tomando el pelo jeje.

—Estas colmando mi paciencia —soltó un suspiro—. No quería usarlo, pero…

El presionar de un botón se escuchó. Enseguida, una corriente eléctrica recorrió la espalda de Nico, causando que ella soltara un grito de dolor.

—¡Honoka, no la lastimes! —gritó la Nico delante de ella.

—¡Ella me obligo Maki-chan! ¡No podemos perder tiempo! —se respondió a sí misma la Nico.

—Muy bien —dijo la voz llamada Honoka dentro de la Nico—, empecemos por algo simple. ¿Cuál es tu nombre completo?

—Yazawa Nico…

—¿Cuándo naciste y cuántos años tienes?

—Nací el 22 de julio, es decir hoy, y tengo 18 años…

—Vaya… parece que puedes entender las fechas y el tiempo. Será mejor que lo olvides. Después de hoy, todo lo que conocías sobre el tiempo te será inútil e inservible.

—¿A qué te refieres con-

—Siguiente pregunta. ¿Por qué estás aquí?

—Ah… Bueno… —Era demasiado vergonzoso decir que por seis meses estuvo acosando a una rara y sexy pelirroja que no dejaba de entrar a un circo abandonado—. Pues… la melodía que hace Maki con el piano llamó mi atención, entonces, la seguí hasta aquí… —En parte era verdad, pero no la versión completa.

—Ya veo. —Cerró los ojos y se llevó la mano al mentón—. Algo me dice que estas mintiendo. Te daré cinco segundos para que digas la verdad o recibirás otra descar-

—¡Esta bien, está bien!

—La estuve viendo por mí ventana como entraba al circo durante seis meses —admitió Nico—, conforme pasaba el tiempo mi interés iba aumentando y la inexplicable razón por la que siempre hacia el mismo recorrido fue el detonante que motivo a seguirla hasta aquí…

—Entiendo… —dijo Honoka—. Entonces, dices que Maki-chan hacia el mismo recorrido todos los días al momento de entrar al circo como si usaran un botón de rebobinar en ella.

—Sí.

—¿Y notaste algún cambio en ella? ¿Alguna vez notaste que hacia algo fuera de lo normal? ¿Algo diferente a los demás días?

—No, todos los días hacia lo mismo. Entraba siempre a la misma hora.

Un susurro se escuchó salir de la boca de la Nico. Al parecer Honoka estaba susurrándole a alguien que Nico todavía no conocía.

—¿Sucede algo? —preguntó Nico.

—No. Para nada. Pasemos a la siguiente pregunta. ¿Tienes familia?

Esa pregunta descoloco por completo a Nico. Su corazón dio un salto y sintió el estómago vacío. Recuerdos amargos del pasado volvían a su mente como las corrientes de una marea.

—No, para nada. —Se limitó a responder.

La Nico enfrente de ella levanto una ceja y dijo:

—Entiendo. Última pregunta. ¿Conoces a esta chica? —preguntó señalando a la derecha.

Del lugar que apuntaba la Nico, una figura comenzó a materializarse. Entre niebla negra apareció la chica de cabellos azules, Umi. Tenía una expresión neutral en el rostro.

—No… no lo sé… —La cabeza volvía a dolerle a Nico y esta vez le palpitaba con más fuerza. Sentía los oídos tapados y trataba de aguzarlos.

—Debes recordar Nico. Muéstranos.

El recuerdo de Nico parecía encerrado. Una enorme barrera invisible no le permitía acceder a ese recuerdo relacionado con la chica peliazul. Pero Nico era más fuerte. Sí quería ser parte del circo para poder dejar los últimos 18 años su vida atrás, tendría que eliminar esa barrera. Y así lo hizo.

La barrera invisible se fue agrietando, cada vez más. Finalmente se quebró de golpe y se liberó el recuerdo. Al igual que el agua que se escapa en una pecera agrietada, el recuerdo escapó y segundos después, inundó el lugar dándoles una clara perspectiva de lo que sucedió en el pasado.

Tomen asiento por favor. —Se escuchó a la distancia. Esa voz se escuchaba cada vez más cerca, sonaba muy estricta—. No entiendo cómo llegaron a esto. Ambas son…

...

…horribles estudiantes. Y aun así… —Una vena palpitaba por la frente de la directora—. Tienen la osadía de pelearse en frente del salón de profesores… ¿Tienen algún comentario que decir respecto a eso?

El lugar ya no era completamente negro. Era un cuarto cualquiera. Las paredes eran color crema y el piso de madera de caoba. En las paredes había cuadros con la imagen de varios de los anteriores directores (Todos familiares lejanos y no tan lejanos de la actual directora) y unas cuantas estanterías con trofeos. La directora, una vieja de cabello gris y con varias arrugas en la cara, estaba sentada y en frente tenía su escritorio. Delante del escritorio, había dos asientos. En el del lado derecho, se encontraba Yazawa Nico de 17 años con su uniforme de instituto y en el lado izquierdo, alguien que por desgracia, no era una chica de cabellos azules.

¿Qué es todo esto? —preguntó la Nico de 18 años. Aunque su voz se escuchó en toda la habitación, nadie le hizo caso y no tenía presencia. Parecían estar separadas por una barrera que dividía dos dimensiones.

¿Tú haces muchas preguntas verdad? —Contestó la voz de Honoka—. Estamos viendo tú, ahora, vivido recuerdo. No podemos interferir, así que solo limítate a ver.

La Nico de 17 años pareció querer responder a la pregunta de la directora. Sin embargo, la chica de la izquierda se le adelantó.

—Ecs scu culpua directuora —espetó, apuntando con la mano derecha a Nico y con la izquierda sosteniendo una bolsa de hielo sobre su mandíbula—. Luo que pacso fue cue…

—Silencio Kurono. No quiero escuchar sobre tú supuesta versión de la historia. Los profesores y la alumna que las separó, me contaron todo.

La directora dirigió su mirada hacia Nico, la cual parecía perdida en sus pensamientos; le prestó mayor atención a sus ojos y exclamó:

—¡Yazawa!

Nico bajo de la luna y apenas logró pronunciar:

—¡¿Si?!

—¿Te estas drogando?

—… No directora —respondió reprimiendo parte de su cólera—, no me estoy drogando. Mis ojos son así, mi familia tenía los ojos así.

—¿Tu familia? A que te refieres con… Oh, lo siento.

—N-No se preocupe…

Kurono, la chica sentada al lado de Nico, se le escapo una risita que término juntándose con un poco de dolor.

La directora se acomodó la garganta.

—Cambiando de tema. Los profesores no están contentos con el comportamiento de ambas. Por su parte, Kurono siempre se mete en problemas jugándoles bromas tanto a profesores como a alumnos, tiene malas calificaciones y desobedece las normas de la escuela. Por otro lado, Yazawa falta a clases, hasta tal punto que solo viene una vez a la semana, no presta atención a clases, tiene bajas calificaciones y de alguna manera llega a meterse en problemas y ahora, inicias una pelea… —hizo una breve pausa tras un suspiro—. Lo siento, pero he tomado una decisión. Las dos están expulsadas.

A la Nico de 18 años le avergonzaba un poco que las demás puedan ver esto. No era uno de los mejores momentos de su vida y su comportamiento en ese momento no fue el mejor por como su vida se fue desmoronando cuando perdió a su familia. Sin embargo, la melodía de Maki logró impulsara un poco hacia delante. Por desgracia, no lo suficiente.

¿Porque quieren ver esto? —preguntó Nico, dejando salir a flote su irritación—. Ya recuerdo todo y esa tal Umi no aparece en ningún momento. Nunca la conocí y nunca la vi.

Eso no fue lo que dijiste hace unos momentos. Solo espérate y deja que el recuerdo continúe. Que fluya como el agua y veras como de seguro te equivocas —respondió Honoka.

El recuerdo continuó.

La Nico de 17 años se encamino a abandonar la sala, pues como no tenía familia alguna, nadie la iba a esperar para darle un sermón o algo por el estilo. En cambio, Kurono se quedó con la directora, de seguro para esperar a sus padres.

—¿Nou haruán nadua en cuantou aul goulpe? —preguntó Kurono jadeante.

—Ya no tiene caso. De todas maneras estas expulsada. La chica de cabello azul fue muy habilidosa al momento de separarlas.

Un momento —dijo Nico—. Eso no lo recuerdo...

Por supuesto que no. Cállate y sigue observando.

En ese momento, la Nico de 17 años tenía su mano sobre la manija de la puerta, estaba a punto de girarla, pero al escuchar esas palabras pareció que una verdad le había sido revelada. Abrió los ojos en grande y volvió la vista hacia la directora.

Ella la observó y preguntó:

—¿Necesita algo Yazawa?

Nico no respondió. Hecho un vistazo a Kurono y ella deletreaba, con mucho esfuerzo, sin alzar la voz: TE MA-TA-RE.

Kurono Momo era una de las pocas delincuentes que tenía la escuela para señoritas Minami. Puede que pareciera que con ese nombre no habría que temerle, pero vaya que sí. Cuando se propone a algo sí que lo consigue. Algunos rumores dicen que ya asesino a alguien en el pasado.

—No, nada —contestó Nico y salió tras abrir la puerta.

Nico pasó por los pasillos hasta la entrada principal de la escuela. En el recorrido, varias estudiantes no le quitaron la vista; con miradas de desconfianza y repugnancia en ellas.

Pasó por su salón para llevarse su mochila y de pasó a su casillero para llevarse sus cosas.

Llego a la entrada principal donde el portero le abrió la puerta. Irónicamente, el portero también le miraba mal.

—Tu familia estaría decepcionado de ti —le dijo el portero. Parece que todos en la escuela ya se habían enterado de su pelea.

—Púdrase —respondió secamente y se fue.

.

El día estaba nublado y con neblina. Sin embargo, las nubes daban indicios de que el sol quería salir. Parecían ser alrededor de 12:00 PM.

Nico se dirigía a un puente que le ayudaría a pasar la autopista y de ahí seguir de frente hasta su casa.

Subió las escaleras del puente y dio un vistazo a la autopista. Era muy transitada y los autos llegaban como salían. Fugaces como las estrellas. En menos de un segundo se perdían y el ruido de su aparición y desaparición estaba muy presente en el oído de Nico.

En el último escalón notó a alguien que le hizo abrir los ojos en grande. Desde el otro lado del puente diviso una cabellera azulada y unos ojos dorados que la miraban directamente. La chica usaba el uniforme de su, ahora, antiguo instituto.

¡Ahí esta! ¡Mira!

¡Cállate!

Las dos se miraron por unos segundos. Nico parecía molesta. En cambio, la chica de cabellos azules tenía una tenue sonrisa.

—¿Qué le dijiste a la directora? —vociferó Nico sin previa presentación.

—¿A qué te refieres? —respondió ella manteniendo su expresión.

—Tú sabes a lo que me refiero. Kurono vino a mí buscando pelea. La profesora creyó que yo inicie la pelea ¡Y no es así! —Nico hizo una pausa mientras se acercaba a ella. Se dio cuenta que ella era más alta. Sin embargo, por algo como eso no se intimidaría tan fácil—. Ahora te recuerdo… tú estuviste ahí antes de la pelea. Sabes lo que sucedió y aun así te quedaste callada…

—¿Y qué harás? ¿Me pegaras como a esa chica Kurono?

—Quizá, pero… —La chica comenzó a caminar hacia el otro extremo del puente—. ¡Oye, no hemos terminado de hablar!

Ella se volteó y dijo desde el otro extremo:

—De todas maneras, tarde o temprano te iban a echar de esa escuela. Solo adelante las cosas. —Su mirada se topó con la suya, sus ojos dorados mostraron comprensión y una sonrisa se dibujó en su rostro—. Es mejor así, es lo mejor para ti. Señorita Nico.

Una suave brisa corrió por el lugar.

Sin más, ella giró y comenzó a bajar por las escaleras.

—¡Oye espera!

Nico la siguió pero al momento de bajar la vista por la escalera, ya no había nadie.

¿Eso es todo?

Sí. Parece que sí. El recuerdo está desapareciendo.

En efecto, era así. La imagen del recuerdo se fue desvaneciendo como el vapor del agua en un espejo. Pasó un tiempo para que se desvaneciera por completo y unas palabras trataban de traer desde la lejanía a Nico.

Nico ¡Oye Nico! ¿Estas…

...

…escuchando? —preguntó la Nico que tenía en frente con la voz de Honoka.

Su alrededor volvía a ser negro como el alquitrán y se encontraba igual de inmovilizada, observando a una réplica exacta suya en frente de ella.

—Sí…

Se sentía cansada, le pesaba el cuerpo y los parpados.

—Muy bien. Ahora te haré una última pregunta y podrás salir de aquí.

—Bien…

Hubo unos segundos de silencio y por fin, Honoka preguntó:

—¿Quieres unirte al circo?

Varias cosas pasaron por la cabeza de Nico. Todo pareció de pronto, tener una lejana conexión. Sus antiguos recuerdos y los más recientes que acababa de tener aquí parecieron estar conectados de alguna forma. Un sentimiento de pertenencia se formó en ella y con mucho entusiasmo respondió:

—¡Sí! ¡Si quiero! —exclamó con lágrimas en los ojos—. ¡Sí quiero maldita sea!

Honoka esbozo una sonrisa.

Los parpados de Nico se sintieron aún más pesados, ya no soportó más y sucumbió ante el sueño.

.

.

.

Nico abría los ojos. Una luz amarillenta le daba directo a la cara. Ella se encontraba en una camilla, tenía un extraño casco en la cabeza (Que estaba conformado mayormente por cables) y sus oídos no dejaban de escuchar los sonidos que producían las maquinas a su alrededor. Beep, beep.

—Con cuidado Nico-chan… —Escuchó la voz de Maki y se acercó a ayudarle a quitarse el casco.

Maki movió para un lado la lámpara que le daba con todo su luz a la cara de Nico.

Entrecerró los ojos y luego le dio un vistazo a su alrededor. El piso era blanco y las paredes de color turquesa. La camilla estaba pegada a la esquina izquierda y su costado habían muchas máquinas de formas muy extrañas y que parecían complejas. En la pared detrás de ella había una gigante pantalla que ocupaba gran parte de esta. Delante, en medio de la habitación, se encontraba una consola gris sujeta al suelo. En su superficie había varias palancas y botones de diferentes colores y formas, junto a un solo micrófono que salía del lado derecho de este.

De derecha a izquierda, se encontraban sentadas detrás de la consola: Una chica de cabello anaranjado, Maki, Umi y una chica de cabello morado, ojos verdes y voluptuosos pechos.

Nico se reincorporo de pie y una vez que tuvo los pies sobre el suelo, entrecerró los ojos y empezó a observar a las chicas que tenía en frente de ella.

—Debes de tener muchas preguntas —dijo la chica de cabello anaranjado. Apenas dijo eso, Nico se dio cuenta que se trataba de Honoka, la chica con la que había estado conversando en su "sueño"—, pero también debes tener hambre. Así que vayamos a cenar algo mientras te ponemos a corriente de tu situación.

—Ho-Honoka-sama —dijo Umi—, me adelantare e iré con Kotori. Ella me está esperando.

Honoka asintió con una sonrisa y la chica de ojos dorados abandono el lugar, no sin antes darle una última mirada a Nico para luego irse.

—Bien. Sígueme Nico —dijo Honoka y todas comenzaron a seguirla junto con Nico que fue llevada a rastras por Maki.

...

Salieron de la sala y siguieron por un largo pasadizo. En el camino, Nico preguntó que era ese lugar donde le habían puesto ese extraño casco.

—Es lo que llamamos "Sala Clínica" —respondió Honoka—. Es lo más cercano a un hospital que tenemos aquí. Tuvimos que llevarte ahí porque había un problema con esa cabecita tuya.

—¿Un problema?

—Sí, pero ya hablaremos acerca de eso más a fondo en el comedor. Y por si te lo preguntabas, seguimos en el circo. Solo que en estamos en la parte trasera por donde vivimos. Por supuesto tú también tendrás una habitación.

Siguieron caminado. El pasadizo tenía varias rutas alternativas. Sin embargo, ellas continuaron de frente. Terminaron llegando a un lugar que parecía ser una cafetería. En efecto, eso era.

Las paredes y el piso del lugar eran de color blanco. En cambio, las sillas y las mesas que estaban esparcidas por todas partes eran de color negro. Al fondo había una señora que tomaba y serbia los pedidos.

Sin más espera las cuatro entraron al lugar. Maki y Honoka se fueron a pedir algo de comer, mientras Nico y la chica de cabello morado elegían un lugar para sentarse.

Eligieron un lugar al fondo en uno de los rincones (Elección de Nico) y se sentaron sin decir una palabra.

El ambiente era un poco tenso para Nico. Ella estaba un poco incomoda. Recién había "conocido" a toda esta gente y ahora estaba conviviendo con ellos; además que tenía sentada en frente suyo a una chica de cabello morado, muy guapa, que no dejaba de mirarla con una sonrisa juguetona. A las espaldas de la chica, divisaba a la tal Umi sentada en una de las mesas del frente junto a la chica con la cual había estado tomada de la mano.

Devolvió la vista a la chica que tenía en frente y musitó:

—Haa… No sé tu nombre…

—¡Oh! Lo siento pensé que ya te lo había dicho. Me llamó Nozomi. Es un gusto Nicochi

—… ¿Solo Nozomi? —Ella asintió—. ¿Acaso no tienes apellido?

—Claro que lo tengo, Nicochi. Pero no creo que seas capaz de escucharlo.

Nico frunció el ceño y mantenía una mirada confundida en su acompañante.

—¿A qué te refieres con eso? ¿Y cómo que "Nicochi"?

—Olvida lo primero, de todas formas no lo comprenderás. Y lo de Nicochi, les digo así a las personas que les tengo cariño.

—¿Y-Y a mí me tienes cariño?

—¡Por supuesto! Después de todo, estamos destinada a ser mejores amigas.

—¡¿Ahhh?! De donde sacaste eso…

—Las cartas me lo dijeron —contestó mostrando una carta de tarot de su bolsillo—. Además que toda tu aura me lo dice.

«¿Aura?» Nico no podía comprender las palabras que estaba diciendo Nozomi. No obstante, una parte de ella pensaba que ella estaba diciendo la verdad. Esos ojos verdes que tenía mostraban plena confianza en sus palabras. No le pareció que estaba mintiendo.

Al costado de Nozomi, no pudo evitar mirar a las otras dos y se dio cuenta que tanto Nozomi, Honoka, Umi y la otra chica vestían las mismas ropas. A excepción de Maki y la chica que la golpeo con el mazo.

Las otras dos chicas comían mientras conversaban amenamente o eso parecía. Umi comía un curry y su acompañante un pastel de queso.

—¿No dejas de mirar a las Minami? ¿Te llaman la atención? ¿No? —preguntó Nozomi.

—¿Las Minami?, acaso son…

—Sí. Son hermanas. Minami Kotori y Minami Umi.

A pesar que no se parecían tanto, compartían el mismo color de ojos. Dorados.

Nico les prestó más atención y Kotori no dejaba de decir "Uminee-sama consiénteme" mientras la nombrada dirigía avergonzada un cucharon de curry a la boca de Kotori, contestando "S-solo uno más".

Umi se detuvo cuando notó que un intruso se acercaba.

—¡Cuidado Kotori! ¡Una mosca!

Enseguida Umi agarro un cuchillo y con una mirada concentrada y gran precisión, cortó al bicho a la mitad mientras seguía en vuelo. Cayó a un lado de la mesa.

En ese instante Umi notó que Nico la observaba. Sus ojos se toparon y Umi saludó, todavía con el cuchillo todavía en mano.

Nico devolvió la mirada a Nozomi con un escalofrió.

—Umi-chan tiene una precisión de diez de diez —dijo Nozomi con los ojos cerrados.

—Es algo… aterrador.

—Ni que lo digas. No querrás provocarla o molestar a Kotori-chan. Sino… podría rebanarte en pedacitos.

Nico tuvo otro escalofrió y se vio obligada a abrazarse. Nozomi soltó una risita y en ese momento llegaron las demás.

Honoka y Maki trajeron varios sándwiches con bebidas en bandejas. Le dieron una a cada una y se sentaron.

—Bueno, como prometí te voy a dar explicaciones de todo o la gran mayoría —dijo Honoka, que estaba sentada en frente de Nico—. Pero, no sin antes preguntarte algo por una última vez. ¿Quieres unirte al circo?

—Sí —respondió sin dudar.

—Muy bien. Te debes estar preguntando porque la chica pelirroja a tu costado, salía todos los días por el mismo lugar y al día siguiente hacia lo mismo.

Ella asintió.

—La razón de eso —continuó Honoka—, es porque Maki estaba experimentando algo llamado "Deja vu" —En ese momento Maki se sonrojo y miro hacia abajo—. Es muy diferente al deja vu que tú debes de conocer. Digamos que este "Deja vu" es como... estar atrapado en un ciclo infinito realizando una acción. Tú no te das cuenta, pero te ves obligado a hacer una acción por el resto de tu vida. Básicamente continuaras en ese ciclo hasta que alguien te saque de ahí.

—¿Cómo es posible algo como eso?

—Porque este lugar es mágico, Nico. Todo este circo funciona con magia. La magia es real y todos esos cuentos que de seguro tus padres te contaban sobre monstruos también lo son. En este circo reclutamos miembros a través de otros miembros. Yo inicie este circo y primero reclute a Nozomi, luego ella reclutó a Eli, Eli a Rin, Hanayo, Umi y Kotori, Maki y por último estas tú. Miembros reclutan a otros miembros, así es como funciona y al fin estamos todos completos y ya podemos iniciar a dar funciones.

—Pero Maki en ningún momento me busco…

—Lo hizo, Nico.

—Cuando estaba en el "Deja vu" —habló Maki—, no recordaba cual era mi objetivo. Solo recordé que había olvidado algo antes de irme. Pero entonces tú apareciste, Nico-chan. Quizá mi objetivo era buscarte a ti o tal vez no. Sea cual hubiese sido el caso, tú apareciste frente a mí y en ese momento supe que tenía que reclutarte —dijo esto último con un poco de sonrojo. Nico también se sonrojo.

—¿Pero cómo es posible que solo yo haya podido ver el circo? Es decir, estuvo ahí de la nada durante seis meses y nunca vi a nadie además de Maki acercársele y ¿Por qué dices que hay algo malo con mi cabeza?

—Wow, wow, vayamos por partes —aclaró Honoka—. Primero, las personas que pueden ver este circo, por así decirlo, es como si tuvieran una extraña conexión con el lugar. Lo cual les permite verlo y en ocasiones aparece cerca de ellos. Sin embargo, solo hay nueve cupos principales. Lo que significa que de todas las personas en el mundo que tienen una conexión con este lugar, solo nueve pueden ser parte de él. Y de ahí la frase "Tú no eliges al circo, el circo te elige a ti".

Esas últimas palabras dejaron sin habla a Nico.

—Y en cuanto a lo segundo, te diré de antemano que el "Deja vu" no es un estado en el que uno entra por voluntad. Alguien te obliga a entrar en él.

—Eso quiere decir que…

—Sí. Alguien obligo a Maki a entrar en ese estado —Honoka hizo una pausa—. Por lo regular, nuestros miembros se demoran en reclutar a otros, diez minutos. Pero Maki demoró una hora. Y cuando notamos eso nos preocupamos. Por eso usamos un recurso de emergencia: Enviar a otro miembro del circo. Enviamos a Umi y ella de alguna forma te encontró a ti. Sin embargo, ella no podía intervenir directamente; la que debía reclutarte debía seguir siendo Maki. Así que Umi tenía que influenciarte de alguna manera para que terminaras encontrándote con Maki.

Eso explicaba todo para Nico. Después de que la expulsaran de la escuela, comenzó a prestar mucha más atención al circo que veía a través de su ventana.

—Pero, entonces ¿Porque Umi no ayudo a Maki-chan?

—No podía —contestó Nozomi—. Cuando sales a reclutar es como si te ubicaras en una dimensión diferente, con el único objetivo de encontrar a una persona. En simples palabras, solo Maki y Umi solo podían ver a candidatos para el circo. Sin embargo, no se podían ver entre ellas.

—Sí y el que te hayamos puesto ese casco en la cabeza para que veas cosas —comentó Honoka—, es porque no deberías recordar a Umi. Su intervención debió orientarte para que terminaras llegando hasta Maki, pero no deberías tener recuerdo alguno de ella. Lo que significa que alguien trato de alterar tus recuerdos y puso a Maki en un estado de "Deja vu" para que no te pudieras encontrar con ella. No sabemos porque, pero alguien intentó que no pudiéramos reclutarte para el circo.

Nico trago saliva ante esto. ¿Quién podría tratar de hacerle eso?, Es cierto que Nico no fue la persona más amistosa en el mundo y que quizá gano dos o tres enemigos en toda su vida. Pero ninguno con el poder de alterar mentes o hacer algo como ese tal "Deja bu". Todas las personas que conocía Nico eran normales o eso creía.

—¡Pe-pero ya no tienes que preocuparte por eso Nico-chan! —exclamó Maki, intentando animar a Nico—. Estás segura aquí.

—Ella tiene razón, Nico —dijo Honoka—. Aquí no pueden hacerte daño. Pero por tu propia seguridad es todo lo que te vamos a contar, por ahora, y te pondremos unas cuantas reglas para que no causes problemas.

«Si estoy segura, ¿Por qué demonios me ponen reglas?» pensó Nico.

—Primero —continuó Honoka—, debes respetar a todos los demás y no juzgarlos. Bueno, esa es una regla que todos siguen. Segundo, debes ponerte esto —Honoka le entrego un extraño reloj color gris.

—¿Qué es eso?

—Solo póntelo. Es algo que todos usamos. —Todas alzaron sus manos derechas mostrando el reloj. El de Maki marcaba el número 17; el de Nozomi, el 124 y el de Honoka no marcaba ningún número. Le echo un vistazo a las Minami, recién notó que ellas también usaban uno, y el de ambas marcaba el 16.

Nico se puso el reloj y segundos después sintió un piquete. La parte trasera del reloj le había picado. Segundos después marcó el número 18.

—No dijiste que dolería.

—Si lo decía, probablemente no te lo hubieras puesto —contestó Honoka—. Y la última regla es, tienes prohibido salir de la carpa del circo.

—¿Porque?

—Es como medida de seguridad. No te preocupes, el circo es grande —hizo una pausa—. En dos meses el circo de µ's dará su primera función. Por lo tanto tienes ese tiempo para descubrir tu arte circense —Nico puso cara de no saber qué es eso—. Es tu especialidad. Eres parte del circo, así que tendrás que salir ante el público y hacer algo. Por ejemplo, Nozomi es maga, yo soy la presentadora, Maki se encarga de la música, Rin es domadora de leones, bla, bla, bla. ¿Entiendes?

Nico asintió.

—Bien, debes estar cansada con toda esta información que te hemos dicho. Así que anda con Maki. Ella te llevara a tu habitación.

Maki se levantó, ofreciendole su mano a Nico. Ella se despidió, tomó la mano de Maki y salieron del lugar.

Muchas cosas pasaban por la cabeza de Nico y había mucha información que procesar. Sin embargo, solo una duda era la que mantenía toda su atención y esa duda estaba relacionada con la chica pelirroja que la estaba llevando a su cuarto.

Llegaron al lugar y delante de la puerta estaba la mochila de Nico.

—Antes… traje tu mochila hasta aquí —confesó Maki—. Se te había caído cuando Rin te pego con el mazo.

—Gracias…

Por unos segundos, ambas no dijeron nada.

—Hay algo que me preocupa Nico-chan… —comentó Maki—. Esos seres extraños que viste en tu sueño, eran demonios. Tus demonios internos. Eso significa que tienes muchos problemas que resolver…

Nico parecío entender de lo que estaba hablando Maki. Sin embargo, estaba muy cansada para entablar una conversación. En especial sobre ese tema.

—¿Sabes Maki-chan? No me gustaría hablar de eso ahora… Ha sido un día muy largo…

—Entiendo… Solo espero que seas capaz de resolverlos antes de la primera función —admitió comprensiva—. Bueno… entonces, tengo que irm-

—Maki-chan. Antes de que te vayas, tengo que una pregunta hacerte.

Maki abrió los ojos, luego esbozo una sonrisa.

—¿Qué sucede Nico-chan?

—¿La persona que buscabas era yo, o acaso fui un error? —preguntó Nico cabizbaja —. No soy la mejor persona del mundo, ni la más divertida, ni la más interesante…

Maki continuó observándola.

—No lo sé —respondió—. Sin embargo, me alegra que hayas sido tú. Es raro de explicar… pero siento cierto… magnetismo hacia ti y de alguna manera sé que no eres una mala persona. —Su rostro comenzó a ponerse rojo—. Ya dije demasiado. Nos vemos mañana Nico-chan. Bienvenida al circo. —Depositó un beso en su mejilla y salió corriendo.

Nico se quedó estática en su sitio, observando como la chica en vestido morado desaparecía de su vista. Estaba roja y no dejaba de salirle humo de la cabeza. Se tocó la mejilla que había recibido el beso y esbozo una sonrisa. Agarro la mochila y entro a su habitación.

El cuarto era pequeño, pero era el espacio justo y necesario. Las paredes eran rosadas y el piso de color marrón. Había un armario, una cómoda y una cama junto a la pared, donde a través de una ventana podía ver el morado cielo estrellado.

Nico se adentró en su nueva habitación y notó algo que llamó su atención en la cómoda. Ahí se encontraba parado un marco donde estaba la foto de ella dónde salía con su familia. De seguro, Maki lo sacó de su mochila y después lo puso ahí. Nico agarro el marco entre sus manos, lo observó con nostalgia por un momento, se hecho en su cama y se dedicó a observarlo mientras intercalaba la mirada con el morado cielo lleno de estrellas.

Recuerdos relacionados con esa imagen fluían por su mente. Algunos alegres y otros no tanto. No obstante, predominaba más un sentimiento de tristeza. Las letras de una canción comenzaban a surgir en su cabeza mientras la acompañaban en su melancolía…

Mama,
Just killed a man,
Put a gun against his head, pulled my trigger,
now he's dead
Mama, life had just begun,
But now I've gone and thrown it all away...

Nico clavó la vista en el cielo mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla.

La vida apenas empezaba.

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En algún lugar de las afueras del circo, dentro del perímetro seguro, una chica leía una carta mientras su compañera cavaba un hueco en la tierra. Al lado del hueco que estaba haciendo, se encontraba un cadáver encima de una manta.

En ese momento, el circo recobro vida.

Al igual que yo, Maki-chan se hallaba atrapada en una rutina y estaba esperando a que alguien la rompiera. Cuando yo rompí esa rutina, Maki-chan también lo hizo y en consecuencia el circo también.

Habían encontrado a su último integrante.

El circo de µ's se dirigió a un nuevo destino para su primer espectáculo.

Era lo que decía la última parte de la carta.

—Oh... Nicochi, ¿Cómo pudiste terminar así? —murmuró Nozomi en un semblante triste, después de terminar de leer la carta. Luego dirigió su vista hacia el cadáver. El cadáver era ni más ni menos que la mismísima Yazawa Nico. Su piel ahora era de color gris, presentaba varios cortes en el cuerpo, en especial la garganta y llevaba consigo ese olor a putrefacción característico de los cadáveres. El cuerpo de Nico había llevado esa carta en mano.

—Nozomi, esto sería más fácil si agarraras la otra pala y me ayudaras a cavar.

—Lo siento… pero me es difícil creer que alguien le haya podido hacer esto a Nicochi...

—Alguien lo hará, querrás decir. En los siguientes dos meses alguien intentara matar a Yazawa Nico y tenemos ese tiempo para intentar averiguar quién es.

—¿Cómo puedes estar segura de eso, Honochi?

—Porque, esto ya lo viví… —contestó Honoka manteniendo la mirada en el cielo. El cielo estaba teñido en un tono purpura y las estrellas del firmamento eran blancas y fugaces. Aparecían y desaparecían rápidamente como los autos de la carretera al lado del puente en el sueño de Nico.

Nozomi no hizo comentario alguno.

—¡Ayúdame a cavar! —exclamó Honoka y ambas se pusieron a enterrar el cuerpo.

Van a ser unos dos meses muy agitados.

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En los próximos capítulos mostrare los demás ships: NozoEli, KotoUmi y quizá Rinpana (?)

Sé que algunos personajes no se parecen mucho en personalidad a los originales, pero conforme avance la historia igual lo harán sus personalidades.

La parte del recuerdo iba a ser un prólogo, pero como dije al comienzo, no me convencio. De alguna manera encontré una forma de incluirlo sin grandes problemas.

No me pregunten que me fume para hacer los capítulos. No se los diré :v

Críticas constructivas y opiniones son bienvenidas. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer y nos vemos en el próximo capítulo. Saludos =w=