Creí que los números del prólogo no se podían superar... pero estaba claro que me equivocaba. 7 reviews, 21 favoritos, 19 follows, cerca de 300 visitas en una semana a pesar de los problemas con la web... De verdad, muchísimas gracias por el apoyo que le estáis dando a Sparkling Dreams. Que haya usuarios que comenten diciendo que este es uno de los mejores fanfics que han leído es algo que me anima de una forma indescriptible y me da muchas más fuerzas para seguir escribiendo, aunque esté en la parte crítica del año universitario. De verdad, sois los mejores y os quiero muchísimo, os lo digo desde el fondo de mi corazón. :) Cambiando de tema, al final del capítulo, os comentaré rápidamente el episodio de ayer de Pokémon XY&Z, como prepara el terreno para el del Bosque Errantes del 26 de mayo (un día después de mi cumpleaños, que es el 25 de mayo, por cierto :D) y una noticia muy interesante que ha surgido de Pokémon Sol y Luna.

Sin nada más que añadir, ¡comenzamos! ;)


RUTA 2: La iglesia embrujada. Parte I

La noche había caído en Bahía Cristalina, pero la gente seguía en la calle, disfrutando del paseo marítimo y de los restaurantes abiertos para la cena. Ash, Brock, Serena y Bonnie cenaron en uno de esos muchos restaurantes, y la verdad es que no escatimaron en gastos. Era su primera noche en la región de Pirenia, y había que celebrarlo de alguna forma. La cena transcurrió aparentemente tranquila, pero el ambiente seguía muy cargado. Ash y Bonnie continuaban estando un poco aturdidos después de haber visto a Alain en la torre del Registro, mientras que Serena y Brock les observaban con cara de preocupación, especialmente la pelimiel. La Reina de Kalos todavía no sabía nada de lo que había ocurrido entre su novio y su amiga con ese chico, y mucho menos que tenía que ver el pequeño Blandín en todo aquello. Aunque lo preguntó varias veces durante la cena, ninguno de los dos contestó, lo que incrementó la tensión. Brock prefirió mantenerse en silencio y observar atentamente a sus compañeros. Nunca antes había visto a Ash de aquella forma, era como si se hubiera encontrado cara a cara con un enemigo terrible. Pikachu y Dedenne también tenían su mirada puesta en sus entrenadores. Ambos Pokémon conocían la historia, y sabían que era un momento que ambos habían tratado de olvidar a la fuerza, pero que todavía no lo habían conseguido.

Después de cenar, nuestros héroes disfrutaron de una caminata tranquila por el paseo marítimo. Habían decidido cruzar la playa de una punta a la otra y acercarse hasta la Iglesia Cristalina, tal y como les había comentado Dalena. La noche era muy apacible y estrellada. Una suave brisa soplaba en la nuca de los cuatro entrenadores y les relajaba, aunque por dentro Ash y Bonnie seguían igual. Cerca de llegar a la escalinata que conducía a la iglesia, Serena se hartó de tanta cara larga y les volvió a insistir sobre el tema.

— Ash, Bonnie, creo que ya es suficiente. Necesito saber qué pasó con Alain. No puede ser que os paséis toda la noche con esas caras. —dijo la pelimiel.

El pelo pincho y la rubia se quedaron mirando a Serena con seriedad. En su rostro se podía ver la frustración que tenían acumulada dentro, pero con ganas de sacarla al exterior.

— Vamos, chicos... No os podéis guardar toda la rabia y el rencor, no es bueno. Por favor, dejad que os ayude, dejadme saber qué ocurrió...

La Reina tenía razón. Tanta negatividad acumulada en un cuerpo podía ser perjudicial hasta para la propia salud. Sin ninguna otra salida, Ash soltó un largo suspiro antes de comenzar a relatar lo sucedido.

Antes de llegar a la Liga Pokémon de Kalos, Ash, Clemont y Bonnie se toparon una última vez con el malvado Team Flare. Su objetivo seguía siendo, por alguna razón, el misterioso Pokémon que se había encontrado Bonnie, Blandín. No fue hasta que Ash y los hermanos rubios llegaron hasta el líder del Team Flare, el filántropo Lysson, que descubrieron sus verdaderos planes. Lysson les reveló que Blandín era uno de los núcleos de Zygarde, un Pokémon legendario de la región de Kalos. Lo que intentaban conseguir con Blandín era "completar" a Zygarde con todos sus núcleos repartidos por la región y despertar su forma perfecta. De piedra se quedó Ash al enterarse también de que Alain, un interesante entrenador con el que había luchado varias veces contra su Mega-Charizard, había actuado bajo órdenes de Lysson para ayudarle a cometer su plan diabólico. La situación desembocó en un cruento combate Pokémon que enfrentó a Ash y Alain. Esta vez, el entrenador de Pueblo Paleta salió victorioso, pero no pudo evitar que Lysson despertara la forma completa de Zygarde. Era un auténtico caos, el legendario actuaba de forma completamente descontrolada y ni Malva, miembro del Alto Mando de Kalos, ni Ash, ni Alain y ni siquiera el líder del Team Flare podía detenerle. Tampoco pudo Bonnie, por mucho que intentara abrir el corazón de su querido Blandín. Un gesto que estuvo a punto de costarle la vida cuando Zygarde la atacó sin remordimientos con Mil Flechas, un golpe que el Noivern de Ash, Pikachu y su Dedenne recibieron con tal de salvar a la niña. Ante una situación tan dantesca, nadie sabía cómo parar a aquel monstruo sin alma en el que se había convertido Zygarde por culpa de los experimentos del Team Flare. No había forma de detener aquello... excepto por la idea que tuvo Alain. Después de que su Mega-Charizard se recuperara del combate contra Ash, el joven decidió que la única forma de acabar con Zygarde era con un ataque directo al núcleo del legendario. Lysson le tachó de loco, diciendo que haciendo eso acabaría destruyendo al Pokémon, matándolo si se puede considerar así. Alain hizo caso omiso de sus palabras y ordenó a Charizard que golpeara con Anillo Ígneo en la zona central del cuerpo de Zygarde, donde se "fusionaban" sus dos núcleos. Ash, Clemont y Bonnie también trataron de detenerle, alegando que tenía que haber otra manera de pararle, pero sus esfuerzos fueron inútiles. El Pokémon de tipo Dragón recibió un terrible golpe en su núcleo, lo que provocó que se desvaneciera tras una tremenda explosión de luz cegadora. Kalos se había salvado, Ash y compañía habían sobrevivido... pero Zygarde había sido aniquilado de la faz de la tierra. Bonnie quedó en shock, completamente traumatizada después de ver "morir" a su amigo, a su querido Blandín de una forma tan cruel. Lo único que Alain dijo para justificar su acción fue lo siguiente:

— Deberíais darme las gracias, porque si de verdad hubiera creído en otra opción como vosotros, ahora mismo estaríais muertos.

Serena se llevó la mano a la boca, horrorizada tras escuchar la explicación de su novio. La cara de Brock también era todo un poema, nunca antes había oído una historia con un final tan trágico. Bonnie no pudo contenerse y se puso a llorar amargamente al lado de Ash. El alma compasiva de la Reina de Kalos se apoderó de ella, y rápidamente se arrodilló para abrazar a la niña.

— Tranquila, Bonnie, suéltalo todo, desahógate. —decía Serena, apretando su cuerpo contra el de la pequeña rubia con ternura, como una madre haría con su apenada hija.

— ¡Blandín...! ¡Blandín...! —repetía y repetía Bonnie, desconsolada, mientras hundía su cabeza en el pecho de Serena y gritaba para expulsar toda la rabia acumulada.

— No es la primera vez que oigo hablar de situaciones así. De hecho he vivido ya unas cuántas contigo, Ash. —comentó Brock— Y siempre lográbamos salir de ellas con todos a salvo, sin ninguna pérdida. Pero esto...

— Yo sé que había otra posibilidad, otra forma de ayudar a Zygarde... Pero Alain no tuvo escrúpulos. Lo destruyó delante de nuestros ojos, y sin remordimientos. No se lo perdonaré jamás... —hizo Ash, apretando el puño con rabia.

Serena, después de consolar a Bonnie, se levantó y abrazó a su novio con suavidad. La pelimiel acarició su espalda lentamente, tratando también de tranquilizarle.

— Ash, calma... Intenta no pensar en ello, aunque sea difícil. Lo único que importa ahora es que estamos aquí, en Pirenia, comenzando una nueva aventura todos juntos. Mejor no traer a la memoria recuerdos dolorosos del pasado.

Ash suspiró profundamente otra vez y se dejó relajar. Serena era una de las personas que mejor comprendían sus sentimientos, y siempre sabía cómo devolverle por el camino positivo. Era prácticamente su ángel de guardia.

— Tienes razón. Es mejor concentrarse en el objetivo que tenemos por delante. —dijo el pelo pincho.

— Eso es lo que quería oír, cielo. —contestó su novia, sonriendo y plantándole un pequeño beso en sus labios— Vamos, que la Iglesia Cristalina nos espera.


Unos minutos después, nuestros héroes se situaron delante de ese sorprendente monumento que era la Iglesia Cristalina. Un edificio de tres naves con una bóveda de medio punto y dos torres a diferente altura. Ambas torres conservaban su campana, pero la torre más alta la cubría con el campanario completo, mientras que la otra estaba expuesta al aire libre, con un gran reloj situado debajo. Estaba construida con piedra blanca, que a la luz de la luna se reflejaba ligeramente. Los cuatro jóvenes quedaron impresionados con la arquitectura de aquella iglesia. También se fijaron que en la puerta principal estaba decorada con motivos dorados de lo que parecía ser un Pokémon.

— Es impresionante... —suspiró Serena, maravillada.

— Y que lo digas... La Torre del Registro ya es sorprendente por cómo destaca entre el resto de la Bahía, pero esto deja a uno sin palabras... —dijo Brock, contemplando atentamente las torres.

Bonnie se acercó al portal para observar su decoración. Aparecían varias imágenes de ese Pokémon tan extraño para ella. Por lo que podía ver, era una criatura de la misma forma que un Rapidash pero mucho más estilizada y sin cola. Su boca parecía una máscara y sus ojos eran extremadamente penetrantes. Pero lo que más destacado de su forma era el gran anillo que rodeaba su cintura, con ramificaciones en forma de lanza. De repente, un golpe muy fuerte hizo temblar el portal. La pequeña rubia se asustó y dio unos pasos atrás. Ash, Brock y Serena centraron su atención en la niña, que había acabado cayendo de culo.

— ¡Bonnie! ¿Te encuentras bien? —preguntó la Reina de Kalos, que se acercó a su amiga y la ayudó a levantarse.

— Ha-hay algo detrás de la puerta... —contestó la rubia, respirando agitadamente.

Entonces, un segundo estruendo agitó la gran puerta. Los cuatro entrenadores estaban en tensión, expectantes a ver qué podía suceder. Pikachu y Dedenne se pusieron en primera fila, listos para atacar a cualquier enemigo que saliera de detrás del portal. Después de varios golpes más, el portal se abrió inesperadamente y un cuerpo salió volando de dentro de la iglesia antes de aterrizar de forma muy dura contra el suelo. Se trataba de un hombre que rondaba los cuarenta años, de ojos color café y ataviado con el hábito religioso de color negro acompañado de un alzacuellos. Ash y Brock se apresuraron a ayudar al hombre a levantarse, mientras Bonnie y Serena trataban de distinguir algo en el interior de la iglesia cuando el portal se cerró se golpe. El hombre se espolsó el hábito y se aclaró la garganta.

— Muchas gracias, jóvenes. Disculpad el lamentable espectáculo que acabáis de presenciar... Permitid que me presente. Soy el Padre Mauro, principal dirigente religioso de la Iglesia Cristalina.

— Es un placer conocerle, padre. —dijo Ash, estrechándole la mano— Yo soy Ash Ketchum, entrenador Pokémon. Esta es mi novia Serena y mis amigos, Brock y Bonnie.

— Y díganos, ¿qué es lo que ha ocurrido? —preguntó Bonnie.

— Siendo sincero... no tengo ni la menor idea. —contestó Mauro, soltando un largo suspiro— Hace semanas que ocurren cosas muy extrañas dentro de la iglesia, y todavía no he podido encontrar un culpable o algún motivo.

— ¿A qué se refiere con cosas extrañas? —cuestionó Serena.

— Hechos misteriosos, que superan los límites de la lógica... Biblias volando, imágenes religiosas profanadas, vitrales rotos y lo peor de todo... el órgano sonando en mitad de la noche sin que nadie lo toque...

Serena comenzó a temblar tímidamente. Tragó saliva y cubrió su torso con sus brazos, asustada. Si había dos cosas a las que la pelimiel le tenía terror eran las tormentas eléctricas y los fenómenos paranormales, fantasmas y demás. Sin ir más lejos, cada vez que pasaba al lado de una casa del terror en cualquier feria, se le ponían los pelos como escarpias. Para su suerte, Ash puso la mano sobre su hombro para tratar de calmarla un poco.

— Ya no sé qué hacer. —dijo el padre, muy nervioso— No entiendo el porqué de todo esto... ¿Qué quieres de mí, Arceus? ¿¡Por qué me torturas en tu centro de culto!?

— ¿Arceus? —preguntó otra vez Bonnie— ¿Entonces ese es el Pokémon que aparece en los motivos del portal?

Antes de que el Padre Mauro pudiera contestar, un sonido muy agudo y alto se pudo escuchar desde el interior de la iglesia. El hombre del hábito se puso a temblar.

— ¿Lo escucháis? ¿Oís eso? —preguntó el hombre, con la voz resquebrajada— Es el órgano, y seguro que no hay nadie tocándolo, como siempre...

— Padre, mantenga la calma, por favor. —hizo Brock— Mejor será que entremos y comprobemos personalmente qué está ocurriendo.

— ¿¡Qué!? —exclamó Serena, muy tensa.

— Tranquila, Serena, no pasará nada... —dijo Ash, sujetándole la mano— Yo te protegeré si pasa alguna cosa.

La pelimiel se sonrojó al mismo tiempo que sonreía amablemente a su novio.

— Gracias, Ash… Eres un amor de persona. —respondió, plantándole un besito en la mejilla.

— ¡Uf! ¡Menuda sobredosis de azúcar! —exclamó Bonnie, con cachondeo— Mejor que vayamos entrando ya o voy a acabar con caries…

Y se acercó al portal junto con el Padre Mauro soltando una buena risa. Ash y Serena les siguieron, sonrojados, mientras que Brock cerró el pelotón. El padre trató de empujar la puerta, pero no quería moverse. El sonido del órgano iba subiendo de volumen escalonadamente, lo que ponía al religioso de los nervios. El hombre seguía forzando el portal para tratar de empujarlo, pero este no se abría ni un centímetro. Brock y Ash se unieron, tratando de forzar la puerta a base de envestidas con el hombro. Desafortunadamente, lo único que consiguieron fue hacerse daño, mientras la entrada a la iglesia seguía bloqueada. Tras un rato intentándolo, el portal comenzó a abrirse lentamente por sí solo, sorprendiendo al padre y a los entrenadores.

— Oh, Arceus… ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué tienes que traerme un ente maligno para castigarme? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? —clamaba Mauro, mirando directamente al cielo.

La puerta siguió abriéndose con mucha lentitud, descubriendo el interior de la iglesia a Ash y compañía. La nave central tenía un pequeño pasillo en el centro que dividía las veinte filas de asientos para los feligreses, diez a la izquierda y diez a la derecha. Al lado de cada fila, había situada una pequeña columna de mármol coronada por una figura de Arceus, el Pokémon que aparecía precisamente en los motivos del portal. En las paredes también había imágenes de la criatura y de otros Pokémon legendarios, cinco por cada lado de la nave. Y detrás del altar, un espectacular órgano de trescientos tubos rodeado de candelabros y sujeta velas, adornado con los vitrales dedicados a Arceus en la pared del fondo de la nave. Se podía ver su cabeza blanca y ojos verdes, rodeada por cristales de colores y algún detalle añadido como una estrella. En lo alto de la nave, una espectacular cúpula pintada al fresco completaba el conjunto. En ella, más imágenes de Arceus y otros legendarios, entre ellos Dialga, Palkia, Giratina, Rayquaza, Zapdos, Moltres, Articuno, Ho-oh, Lugia, Darkrai y Cresselia. A pesar de la maravilla artística y arquitectónica que nuestros héroes tenían ante sus ojos, no fue aquello lo que les quitó el aliento. Sobre el altar, cientos de libros y cuadros flotaban en un remolino que no parecía tener fin, mientras el órgano continuaba con su melodía a un volumen realmente exagerado. Seguramente esas eran las biblias y las imágenes a las que hacía referencia el Padre Mauro. El grupo de cinco personas entró de forma sigilosa en la iglesia, yendo de puntillas para que el presunto responsable de aquel esperpento no notara su presencia. Pero en cuanto Brock entró en último lugar al centro de culto, el portal se cerró por sorpresa con un fuerte movimiento a sus espaldas. Al mismo tiempo, las biblias y las imágenes dejaron de dar vueltas en círculos y se quedaron quietas, levitando en el aire, y el órgano también dejó de sonar sin razón alguna. Ash y compañía contuvieron la respiración durante unos segundos, sin saber qué hacer exactamente. La iglesia entera se había sumido en un silencio altamente incómodo, casi como si el tiempo se hubiera detenido por completo allí dentro.

De repente, un agudo chirrido se escapó de los tubos del órgano, y unas cuantas biblias salieron disparadas contra los "intrusos". El pánico se apoderó del Padre Mauro y los cuatro entrenadores, que rápidamente se cubrieron detrás de la primera fila de asientos de la derecha, para evitar ser golpeados. Las biblias se fueron apilando de forma violenta una detrás de otra en los bancos, mientras Ash, Bonnie, Serena, Brock y Mauro estaban detrás de ellos a gatas.

— ¡Chicos, tengo miedo! —exclamó Bonnie, cerrando los ojos y tapándose la cabeza con las manos.

— ¡Mantened la calma! —dijo el padre— ¡Nos esconderemos en la sala del confesionario, en el ala derecha de la iglesia!

Y señaló un pasadizo que se vislumbraba a la derecha del altar. Mauro lideró el grupo en fila india, haciendo señas a sus acompañantes para que les siguieran a gatas. Ash y Pikachu iban detrás del religioso, seguidos por Serena, Bonnie, Dedenne y Brock. Las biblias seguían cayendo como proyectiles contra los bancos, pero poco a poco iban cambiando de dirección, a medida que los entrenadores y el cura se movían en dirección al pasillo este. Entonces, el órgano expulsó otro sonido muy agudo, mucho mayor que el anterior, y las columnas y pequeñas figuras de Arceus también se pusieron a flotar. Para su mala fortuna, Ash y Serena estaban en ese momento en el único espacio vacío entre dos de las filas de bancos. Habían quedado detenidos en medio de la diana de las columnas, a merced del atacante, y sin tiempo para cubrirse. Las figuras de Arceus y las columnas se lanzaron a toda velocidad contra la pareja de enamorados, mientras Bonnie, Brock y Mauro miraban con horror. El miedo provocó una reacción instintiva en Serena, que se cubrió con los brazos mientras gritaba asustada, esperando lo peor. Ash, en cambio, supo responder al ataque de las columnas y figuras flotantes.

— ¡Pikachu, usa Cola Férrea!

El ratón eléctrico obedeció la orden de su entrenador y esprintó hacia las figuras de Arceus. Tras un pequeño salto, la cola de Pikachu quedó cubierta de una película gris brillante, como si de una pala metálica se tratara, y el Pokémon la usó para destrozar los proyectiles que apuntaban directamente a Serena. Con una serie movimientos ágiles, el mármol quedó reducido a escombros, mientras Ash tiraba del brazo de la pelimiel y la resguardaba detrás de uno de los bancos. Pikachu rápidamente volvió a cubrirse mientras la lluvia de mármol seguía incesante. La Reina de Kalos seguía descolocada, pero se movía detrás de su novio por instinto, como si un finísimo hilo les mantuviera unidos sin importar la situación. El grupo continuó avanzando a gatas con lentitud, pero cuando el Padre Mauro ya podía palpar el pasillo este, un muro de biblias le bloqueó el paso. Por la cola del pelotón y por los laterales, más figuras, libros, imágenes y columnas les apuntaban. Estaban completamente rodeados.

— ¡Estamos perdidos! —exclamó Bonnie, desesperada.

— ¡No perdamos la fe, pequeña! —contestó Mauro, recuperando ligeramente la compostura tras todo el miedo pasado— ¡Arceus no dejaría que pereciéramos en una situación como esta!

El hombre se puso a rezar al Pokémon legendario en el sitio, arrodillado y juntando sus manos. Pikachu y Dedenne iban lanzando sendos ataques eléctricos contra los objetos flotantes, pero ninguno conseguía acertar en su objetivo. Serena juntó su mano con la de Ash, apretándola fuertemente y deseando que un milagro les salvara. Bonnie hizo lo propio con Brock, que aunque últimamente estaba poco acostumbrado a tratar con niños pequeños, debía proteger a la pequeña rubia a toda costa. Todo parecía llevar a un desenlace muy desagradable… pero la situación cambió de forma inesperada. Desde el pasillo oeste de la iglesia, donde se podía acceder a la sacristía, salieron proyectadas varias llamas, que acertaron de lleno en el muro de biblias y comenzaron a quemarlo lentamente. El Padre Mauro no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. ¿Acaso Arceus se había apiadado de él y había escuchado sus rezos? Los Sparkling Dreams tampoco daban crédito. De estar prácticamente muertos acababan de salvar el pellejo gracias a un fuego misterioso… o quizá no tanto. Del fondo del pasillo, apareció una mujer vestida con hábito de monja. No debía pasar de los veinte años, se podía distinguir una larga melena pelirroja y ojos azules.

— ¡Padre! ¡Por aquí, deprisa! —gritó la chica, haciendo señas con la mano.

Mauro, Ash y compañía no se lo pensaron dos veces y salieron a toda prisa hacia el pasillo oeste, cruzando la iglesia de un extremo al otro. Todos se cubrieron la cabeza para evitar ser dañados por los proyectiles, mientras los dos Pokémon eléctricos del equipo hacían su mayor esfuerzo para detener la ofensiva paranormal, junto con las también misteriosas llamas. Al final, después de una carrera muy rápida, los cinco llegaron al pasillo oeste sin apenas rasguños. La monja, sin perder el tiempo, empezó a correr en dirección al fondo.

— ¡Por aquí! —decía la mujer— ¡Estaremos seguros en la sacristía!

El equipo de entrenadores se marcó una carrera rapidísima, como arma que carga el diablo, y huyeron despavoridos de la situación fantasmagórica que sucedía en la nave central. Unos minutos después, los seis atrapados en la Iglesia Cristalina alcanzaron la sacristía. Era una pequeña habitación donde se guardaban los hábitos, algunos pergaminos, biblias y demás ornamentos, todos necesarios para las misas. Bonnie se sentó en el suelo, muerta de cansancio. Serena también acabó arrodillada y agotada, mientras que Ash, Brock y Mauro solo pudieron recostar el brazo en la pared.

— Ay… ay... ay... —iba suspirando la niña rubia— Hacía tiempo que no lo pasaba tan mal...

— Ha sido horrible... —añadió Serena, que le hizo un gesto a Pikachu para que se acercara— Muchísimas gracias, Pikachu. Me has salvado la vida.

El Pokémon se sonrojó y le dedicó a la pelimiel un pequeño gritito, como diciendo que no había para tanto. La monja, mientras tanto, estaba comprobando si el Padre Mauro se encontraba en buen estado. Tras su visto bueno, su atención se dirigió a los entrenadores.

— Gracias a Arceus que estáis a salvo... —dijo la joven— Ha ido de muy poco que la situación no se volviera una tragedia...

— Bueno, gracias a Arceus, gracias a Arceus... no sé yo. —replicó Brock, recuperando el aliento.

— Tiene razón. Esas estatuas han estado a punto de despedazarnos. —contestó Ash, casi enfadado.

— De verdad que lo lamento muchísimo. —se disculpó la monja, inclinándose— Todavía seguimos sin saber quién o qué está causando estos fenómenos tan extraños. Y ya llevamos tiempo lidiando con la situación.

— La Hermana Micaela tiene razón. —contestó Mauro, revelando el nombre de la monja a los entrenadores— Desde que empezaron a llegar los participantes de este Campeonato Mundial Pokémon a la región, la iglesia ha sido atacada sin descanso por este ente misterioso. Incluso ha habido algunos entrenadores creyentes que se acercaron aquí para visitar el templo pero fueron rechazados, por decirlo de alguna manera. Había algo que les hacía levitar y los sacaba sin explicación alguna.

— Es como si Arceus la hubiera tomado con los invitados al torneo por alguna razón... Pero es extraño, el Pokémon Alfa normalmente no actúa de forma ruda sin justificación...

— Hay algo aquí que no encaja... —murmuró Ash, mirando a los dos religiosos.

Entonces, Bonnie se percató de algo. Al fondo de la sacristía, en un rincón aparentemente oscuro, se podía distinguir una especie de llama púrpura. La pequeña entrenadora se acercó con sigilo hacia la zona, y lo que allí encontró la dejó con la boca abierta. Apelotonadas en aquella esquina, había unas dos docenas de velas "vivas". Sí, tal como suena. Eran unos pequeños Pokémon con forma de vela, con una llama azul encima de la cabeza y ojos amarillos. Algunos aparecían con una sonrisa en el rostro, mientras que el resto estaban extrañados o asustados. Bonnie no podía creer lo que había encontrado, y lo expresó con un grito a pleno pulmón:

— ¡Qué monos!

Los otros rápidamente fueron para allá, dejando momentáneamente a un lado las teorías sobre Arceus, el Campeonato Mundial y los misteriosos hechos ocurridos en la iglesia. Lo primero que Ash y Serena vieron fue a Bonnie con un brillo especial en los ojos, mientras trataba de acariciar a alguno de esos Pokémon.

— ¿Esos son Litwick, verdad? —preguntó Brock.

— En efecto. Estos Litwick ya vivían en este edificio antes de convertirse en una iglesia dedicada a Arceus. Son los encargados de iluminar el órgano de noche y los que os han salvado hace un rato con sus Ascuas. —respondió la Hermana Micaela.

— Ahora entiendo el porqué de los candelabros y sujeta velas rodeándolo. —dijo Serena, mientras sacaba su Pokédex de la mochila— Así que Litwick, ¿eh...?

La pelimiel encendió el aparato pulsando el botón situado bajo la pantalla, y rápidamente este mostró una imagen del Pokémon en cuestión, proyectó unos hologramas con gráficos de sus datos y reprodujo una descripción sonora.

— Litwick, el Pokémon vela. Litwick suele guiar a los viajeros perdidos por parajes oscuros, aunque con el único objetivo de absorber su alma. La llama de su cabeza arde con más fuerza cuando consume la energía vital de un Pokémon o incluso un humano.

— Esos datos parecen un poco macabros, pero los Litwick de aquí son muy pacíficos. —añadió la monja pelirroja— Fueron purificados y bendecidos por Arceus para que no hicieran travesuras y pudieran vivir pacíficamente en la iglesia. Si no hubiera sido por ellos ahora mismo no estaríamos metidos aquí en la sacristía. Sólo Arceus sabe lo que podría haber pasado...

Mientras tanto, Bonnie seguía tratando de comunicarse con los Litwick. Había uno que captó especialmente la atención de la niña de Ciudad Luminalia. Estaba arrinconado, un poco apartado del grupo. Se le veía tembloroso e incluso asustado. Pero la rubia quería calmarlo, acariciándolo por el lateral de su cuerpo de cera.

— Tranquilo, Litwick, no voy a hacerte daño... —le decía, con una voz muy dulce y suave— Me llamo Bonnie, y este que está en mi hombro es Dedenne. ¿Quieres decirle hola?

— Lit... —hizo el Pokémon, un poco asustado.

Poco a poco, Litwick se fue calmando y empezó a dar pequeños saltitos hacia el hombro de Bonnie. La rubia sonrió, mientras veía como la pequeña vela saludaba a su amigo eléctrico. Pero la situación se cortó de golpe cuando se oyó un tremendo estruendo en la nave central, que cortó la respiración de todos. Además, la iglesia había vuelto a quedar extremadamente silenciosa, no se oían ni biblias volando ni las columnas golpeando las paredes. Para comprobar que había sucedido, todos excepto Brock, Bonnie y Micaela se acercaron con cuidado al final del pasillo oeste. Cuando Mauro vio lo que había provocado el ruido, estuvo a punto de llorar: una parte del órgano, con casi la mitad de los tubos, estaba en el suelo, completamente destrozada. Pero tampoco parecía algo "tan grave" viendo como había quedado el resto de la iglesia: bancos destrozados, columnas reducidas a gravilla, vitrales rotos, polvo y arena llenando el suelo... era un completo desastre. ¿Pero quién había provocado ese caos? ¿Quién o qué había sido capaz de cometer semejante atrocidad en el templo de culto a una religión? La respuesta la encontró Ash en ese preciso instante.

— ¿Eh? ¿Qué es eso? —preguntó el de Pueblo Paleta, señalando un objeto extraño encima del altar.

Efectivamente, situado en medio del destrozo, había una cosa que desentonaba completamente entre los escombros. Era una piedra. Pero no una piedra normal y corriente. Era una roca bastante grande, con el dibujo de una Y invertida en el centro y dos puntos en los lados. Ash, Serena y Mauro estaban altamente confundidos, no tenían ni la más remota idea de qué hacía esa roca en medio del altar. Pero lo que ocurriría a continuación les dejaría bloqueados. Sin previo aviso, el dibujo marcado en la piedra comenzó a brillar con un tono rosado muy luminoso, y empezó a emitir sonidos guturales realmente escalofriantes.

— ¡Ash, tengo miedo! —exclamó Serena, algo preocupada y abrazándose con su novio.

— No te preocupes, recuerda que a mi lado todo irá bien. —contestó Ash, tratando de tranquilizar al amor de su vida.

La piedra entonces comenzó a expulsar un gas rosado hacia la cúpula. Mientras esto ocurría, una forma incorpórea salió lentamente de la parte superior de la roca. Parecía una cara muy redonda, de ojos verdes y una mueca desdentada. Los tres testigos no daban crédito a lo que estaban viendo.

— Spi...

En ese momento, la parte del órgano que estaba en el suelo se elevó varios metros en el aire, antes de volver a caer a una velocidad terrible y acabar aún más destrozada. Mauro temblaba, Serena abrazaba a Ash y el entrenador de Kanto miraba a la criatura con una mezcla de miedo y tensión. Acababan de descubrir que el responsable de los destrozos era un Pokémon.

— ¡Spiritomb! —profirió el monstruo, mientras hacía flotar los tubos rotos del órgano y los tiraba al suelo con fuerza una, y otra, y otra vez, sin cansarse.


— ¿Estáis listos para la siguiente aventura? —pregunta Ash.

— ¡Sí! —responden al unísono Serena, Bonnie y Brock.

Los cuatro, junto con Pikachu y Dedenne, juntan sus manos en una piña.

— ¡Uno, dos, tres! ¡Sparkling Dreams!

Y las levantan al cielo, dando paso a un fundido en blanco para mostrar imágenes del próximo episodio:

— Está cegado con la destrucción sistemática del templo. O está loco o está actuando bajo las órdenes de alguien...

— ¡Serena! ¿¡Te encuentras bien!?

— ¡Es un milagro! ¡Sabía que Arceus no nos iba a dejar desamparados!

— Yo no estaría tan seguro, Padre...

En el próximo capítulo de Pokémon: Sparkling Dreams, "La iglesia embrujada. Segunda parte".

¡No te lo pierdas y hazte con todos!


¡Sorpresa! ¿Qué os ha parecido este previo? :D Es un experimento para darle al fanfic un toque más de anime, sobretodo considerando que Sparkling Dreams sería la serie post-XY&Z. Ya me diréis qué os ha parecido. :)

Muy bien, hasta aquí llega el capítulo de esta semana. He decidido dividir estos eventos en episodios de dos partes para poder mantener un ritmo y contenido constante y adecuado cada viernes. El 27 de mayo sabréis como acaba todo esto. :3

Pasando a la ronda de noticias, la cuenta de Twitter de Pokémon en Japón anunció que el próximo 2 de junio a las 8 AM hora de México (15:00 hora en España, 9 AM EST) tendremos nueva información de Pokémon Sol y Luna, que como ya sabréis, saldrán el 18 de noviembre en Asia y América y el 23 de noviembre en Europa (Qué rabia tener que esperar cinco días más por vivir en España TT). Si la información viene a través de la web o redes sociales en vez de CoroCoro, podemos estar seguros de que será algo interesante y no un bulo. XD Respecto al capítulo de ayer, y como era de esperar, Ash perdió su primer asalto al octavo gimnasio de Kalos contra Wulfrick. La derrota le afectó muchísimo, y en mitad de la noche decidió escaparse al Bosque Errantes para olvidar el mundo que le rodeaba y vaciar su tarro de negatividad. Muchos han señalado el capítulo del 26 de mayo como el punto clave para un desarrollo en el personaje de Ash, una oportunidad para que madure y evolucione en un ente más adulto. Además, está bastante claro que los guionistas quieren apostar por Serena y el Amourshipping. Esos primeros planos mostrando su preocupación tanto en el gimnasio como el día después de perderse en el bosque son un buen ejemplo de ello. Si a esto le sumamos que en el previo se ha visto como es ella la que encuentra a Ash totalmente sola (sin Clemont ni Bonnie cerca), pues todavía tenemos más números de tener algo muy interesante entre manos. La semana que viene nos podríamos encontrar con un episodio clave no solo para el futuro de Ash y Serena, sino de toda la saga de Pokémon con respecto al anime si se acaba cumpliendo ese desarrollo de personaje de Ash.

Esto es todo por mi parte, nos vemos la semana que viene con la resolución del conflicto con Spiritomb y quién sabe si con noticias jugosas del anime. ¡Cuidaos mucho! ;)