Saludos ^^

Ando corta de tiempo, así que aqui dejo el segundo capítulo. Tardaré bastante en postear los siguientes, a pesar de que ya le he puesto fin al fic. Espero les guste y tengan paciencia ^^U


2.-Gran Águila.

Cuando se despertó, el sol había desaparecido. O eso parecía.

Se levantó bastante precipitado al ver que un enorme digimon le tapaba su preciado sol con su gran cuerpo. Al darse cuenta, se trataba de un ave; un gigantesco y majestuoso ave que contemplaba el bosque con sus acerados ojos azules. Hawkmon tembló un poco ante su gran tamaño y el poder que demostraban sus brazos, sus fuertes manos y sus amplias alas rojizas.

Estaba sentado en la misma posición en la que Hawkmon se había sentado antes de quedarse dormido, y su respiración era profunda y acompasada. El pequeño pájaro no supo qué hacer ni decir. Parecía que el gran Garudamon no le había visto, pero eso hubiese sido bastante raro, ya que la piedra estaba entre sus piernas, y él, justo frente a su fuerte abdomen.

Pasó un largo momento de silencio, en la que solo se escuchaba la respiración de Garudamon en el lugar. Hawkmon tartamudeó y tragó saliva antes de hablar.

-¿Y…y usted?

El digimon bajó la mirada, y Hawkmon se sintió poco menos que microscópico. Aún así, no era miedo lo que ese digimon le inspiraba, sino mucho asombro y respeto, especialmente por la mirada que tenía. El Garudamon se quedó viéndolo un momento, y luego habló con una voz muy profunda y grave.

-¿Y tú?

-¿Yo…? Yo, yo… soy Hawkmon-dijo el pequeño sin salir aún de su asombro.

-Y yo Garudamon-dijo el digimon sonriendo de pronto, lo que le quitó de golpe el temblor a Hawkmon. Su cuerpo se relajó al instante y su corazón empezó a latir más despacio.

Se puso de pie y con la vista pegada en los ojos profundos e hipnóticos de ese digimon. Se dio cuenta de que se trataba de alguien especial, muy curioso, y bueno además. Sonrió levemente y estiró su mano.

-¡Mucho gusto!-dijo emocionado.

Garudamon expresó su contento también, y le dio uno de sus grandes dedos.

-El mío.

Minutos luego, ambas aves contemplaban al sol, como hechizados por algo mágico que el astro destellaba. No se habían dicho mucho desde su presentación, pero Hawkmon se sentía muy a gusto cerca de esa gran águila. Echó su cabeza hacia atrás y se quedó viéndolo un momento.

-¿Verdad que el sol es genial?-preguntó sonriente.

Garudamon afirmó con su cabeza. La pequeña ave volvió a mirar hacia arriba y suspiró.

-Creo que el sol es algún tipo de fuente inspiradora.

-¿Inspiradora?-repitió Garudamon con curiosidad.

-Sí… siento que me dan ganas de hacer muchas cosas ahora que lo miro.

-Cosas ¿Cómo qué?

-Como volar-dijo Hawkmon sencillamente.

Garudamon se quedó en silencio un momento, como sopesando aquello.

-Somos aves, volamos, para eso nacimos. ¿Por qué dices que ahora tienes más deseos de volar que otras veces, mirando al sol?

-No lo sé-dijo el pequeño digimon levantándose-Es un sentimiento raro que tengo desde esta mañana.

-¿No vuelas a menudo?

Esta pregunta hizo que Hawkmon se quedara en silencio, un poco apesadumbrado de su situación. No dijo nada durante un momento, y Garudamon supo interpretar su silencio, aunque le pareció algo curioso, no sin embargo, raro.

-Veo que tienes poca experiencia en el aire.

-Algo así…-respondió la pequeña ave con su mirada puesta en el suelo de tierra. Le daba algo de vergüenza el volar poco, y que además un digimon tan grande y fuerte como aquel, tocase el tema.

Garudamon sonrió para sí, cerró los ojos y se levantó. Hawkmon le siguió con la mirada, hasta que la gigantesca ave estuvo de pie. Era muchísimo más grande de lo que tenía pensado, y su boca se abrió un poco ante la impresión. El digimon se giró y con su mirada, apuntó a lo lejos una montaña muy alta y grisácea, tan empinada, que su cima no se veía, cubierta por espesas nubes.

-Ve a la Montaña Silenciosa. Un digimon te espera arriba. Podrás solucionar tu problema.

-¿Un digimon…?-repitió Hawkmon extrañado y mirando en dirección de la montaña.

No sabía de muchos digimons que vivieran allí, pero si alguien podría ayudarle, seguro que le iría a buscar. Se giró hacia el Garudamon para preguntarle qué digimon tendría que buscar, pero un súbito golpe de aire le obligó a cubrirse y sostenerse para no caer de la roca. Al darse cuenta, Garudamon ya no estaba a su lado.

Continuará...


Lady Beelze: Ojalá les haya gustado y me dejen sus criticas ^^