Dentro del Nido de Bruja había una versión distorsionada de un teatro. El lugar era muy oscuro, pero gracias a las luces del escenario pudo notar varias cosas. Habían sillas apiladas desafiando la gravedad para llegar a los palcos, la larga alfombra de piso se movía frenéticamente haciendo volar plumas negras y amarillas y el techo estaba plagado de enredaderas. Pero lo más escalofriante era las criaturas que rondaban el lugar.
Unas eran muñecas de porcelana que peleaban entre ellas ferozmente en el escenario. Otros eran conejos antropomórficos con muchos engranajes que se limitaban a observarlas. Se escondieron detrás de unas cortinas para que no los viesen. Independiente de cuales fueran, daban miedo.
-Esos de ahí son los familiares de la bruja, ellos la protegen-explico Kyuubey.
-Supongo que debo atacarlos también ¿no?- dijo Kyosuke. Luego reflexiono.- ¿Cómo?
-Toca tu violín, claro.
Kyosuke quería volver a tocar el violín más que nada en el mundo (por eso estaba allí), pero eso simplemente le parecía ridículo. ¿Qué iba a hacer? ¿Tocar hasta que dormirles? Pero no tenía más opciones porque tampoco le gustaba la idea de golpearlos con el instrumento.
-Solo para que lo sepas, acabo de llamar refuerzos.- le comunico Kyuubey. Eso sí lo tranquilizo, si lo arruinaba habría alguien para ayudarlo… si seguía vivo.
El joven se puso en posición, cerró los ojos y trato de recordar alguna canción. Las notas de "Claro de Luna" vinieron a su cabeza y, de forma inconsciente, empezó a tocarla. Al abrir un ojo se dio cuenta que los conejos lo estaban mirando, o más bien escuchando. También las muñeca dejaron se lucha. Lentamente ambos grupos comenzaron a rodearle. Kyosuke trato de no entrar en pánico pues sospechaba que lo iban a atacar. Para su sorpresa, ellos se quedaron allí, atentos a la música. Siguió así hasta que el teatro empezó a cambiar. Poco a poco se fue transformando en una mansión grande y blanca. Aunque seguía habiendo enredaderas y plumas por todos lados, el lugar parecía muy pulcro. Aparecieron rosas y jaulas con canarios.
Pero este cambio trajo consigo un nuevo monstruo. Traído por las plantas se arrastraba un frasco gigante. Dentro se encontraba una figura blanca y alada, vagamente femenina. Si bien ese aspecto no causaba tanto temor; imponía, y mucho. Los familiares al verla le hicieron reverencia y se hicieron a un lado. Con este gesto, el joven comprendió de quién se trataba.
Es la bruja- concluyo, no necesito la confirmación de Kyuubey
El silencio de la criatura blanca lo altero. No ayudaba el hecho de que tenía a la bruja a pocos metros. No lo lastimaría mientras siguiera tocando ¿verdad? ¿Qué haría si dejara de hacerlo? No podía estar ahí toda la vida y ella seguía acercándose.
Justo cuando la tenía enfrente algo impacto contra ella. Al fijarse en la dirección en el que vino, vio llegar a una chica no mucho mayor que él. Era rubia con el cabello peinado en dos coletas curvas, vestía un atuendo que le recordaba a los cazadores ingleses y traía consigo un mosquete.
-Así que eres tú el que estaba en problemas- dijo por fin ella. Incluso con esas palabras, mostraba una cálida sonrisa.
Kyosuke asintió un poco avergonzado- ¿Eres una chica mágica?
-Sí, mi nombre es Mami Tomoe, mucho gusto-dijo antes de ser interrumpida por un horrendo alarido. La bruja se había dado cuenta de que había dejado de tocar. Rápidamente, Mami invoco varios mosquetes más y disparo contra la bruja. Comenzó entonces a crear lazos amarillos con los que no solo se impulsaba, sino que además aprisionaban a la bruja. También se encargaba de los familiares, cuyo número disminuía. Sus ágiles movimientos por los lazos sumados a los constantes disparos formaban un espectáculo impresionante. Kyosuke se preguntaba si él podría lograr algo como eso.
-¿Me dejas encargarme de ella?- pregunto a Kyosuke. Al verlo asentir, convirtió varios mosquetes en un gran cañón
Este último disparo creo un estallido de luz que acabo con la bruja, que desapareció dejando solo un pequeño objeto negro. De pronto todo el sitio empezó a desmaterializarse, dejándolos de regreso en la parte trasera del teatro.
-Eso fue increíble- dijo Kyosuke a Mami.
-Gracias- respondió ella- ¿Sabes? Aun no me has dicho tu nombre.
-Me llamo Kyosuke Kamijo. Como seguramente te diste cuenta, soy algo nuevo en esto de cazar brujas.
-Si quieres yo puedo enseñarte.- propuso ella.
-¿Enserio? ¿Podrías hacer eso?
-Por supuesto.- respondió Mami- Si quieres podemos ser un equipo.
Mami se dio la vuelta y recogió la pequeña cosa negra que la bruja había dejado.
-Esto es lo que llamamos Semilla del Sufrimiento. Es una especie de recompensa por derrotar una bruja, pues solo ellas lo sueltan.- comenzó a explicar Mami- Sirven para purificar nuestras Gemas del Alma, las cuales se contaminan cada vez que usamos magia.
Dicho esto se destransformo y su ropa se convirtió en un uniforme que, para sorpresa de Kyosuke, reconoció que pertenecía al de la escuela que el asistía. Mami le mostró su Gema del Alma la cual era amarilla. Sin embargo esta tenía algo de suciedad dentro. La chica le acerco la Semilla de Sufrimiento y se lo quitó dejándola en un brillante amarillo puro.
Ya podrías haberme dicho estas cosas.- dijo Kyosuke a Kyuubey.
-Iba a hacerlo... eventualmente
Mami le paso la Semilla de Sufrimiento a Kyosuke- Ten, lo necesitas.
