La transformación de Chat Noir desapareció, mostrando a Adrien, dio pasos hacia atrás. Negando consecutivamente la cabeza, su mundo daba vueltas, estaba desorientado.
¿Qué dijo? ¿Que estaba diciendo?
Pero las preguntas quedaron acalladas cuando la vio con los ojos rojos y las mejillas sonrojadas por todo el llanto.
¿Por qué lloraba?
— L-lo siento —Dijo con todo su cuerpo temblando— L-lo siento —Repitió para luego marcharse de ahí. Corriendo sin mirar atrás.
¿Por qué se disculpaba?
Porque hacerlo le hacía sentir peor. Se miró sus manos. Esas que se llevó a su cabeza una y otra vez. Restregando su cabello. Esas manos que no llevaban guantes negros, esas manos pertenecientes a Adrien.
"¿Qué tiene de malo Chat Noir?"
Se preguntó Adrien y Marinette también. ¿Qué tiene de malo?
Marinette sabe lo que Chat Noir es. Como es y la verdad no tenía nada de malo. Puede ser que no soportaba sus incesantes coqueteos y bromas, pero era alguien importante para ella. Era un amigo. Un gran amigo que la protegió, ánimo y la salvo incontables de veces. Un fantástico chico y ese mismo chico... era Adrien.
Entonces... ¿Por qué no lo puedo amar? ¿Por qué aun ahora... después de descubrir quién es...? ¿No puedo? ¿No puedo amarlo?
Se preguntó odiándose, pero no podía. No podía. Y se odiaba a si misma por querer todo lo que era Adrien. Una persona que no podía ser como es en realidad sin que lleve el traje puesto.
Se enamoró de un espejismo. De una apariencia. Nunca conoció al real y ahora no se merecía conocerlo. Creyó lo que vio, creía que lo conocía, pero no lo hacía realmente...
Y se odiaba por eso.
.
.
.
— ¿Qué puedo hacer que me ames? —Preguntó Adrien en el receso del colegio. En un sector bastante alejado y por la tanto no concurrido— ¿Que ames a Chat Noir? Sé que soy muy insistente y puedo llegar a ser insoportable, pero...
— N-no, Adrien. No tienes que hacer nada.
— Si tengo —Replico— Si tengo, si quiero que me ames. Que puedas amarme —Refuto— Déjame cambiar, puedo cambiar si no te gusta algo de mí, ya lo estuve pensando toda lo noche, puedo dejar de ser de esa forma cuando soy Chat Noir. Puedo cambiar por ti.
Marinette sintió algo en su garganta y un picor en sus ojos. ¿Cómo podía ser así? ¿Cómo podía cambiar por ella? ¿Dejar su libertad por ella? ¿Ponerse cadenas por ella?
— No, no lo entiendes... —Negando con la cabeza intentando resistir de largarse a llorar— Soy yo, soy yo la del problema— Y unas lágrimas se deslizaron sin poder evitarlo— Yo no vi, yo no me enamore de la parte de ti que siempre debí.
— ¿De qué hablas? —Adrien ya le dolía la cabeza. Trataba de comprender, de verdad, pero la realidad es que no entendía nada.
— De que me enamore de Adrien, me enamore del perfecto Adrien con su perfecta actitud y todo lo que conlleva y nunca vi al desaliñado Chat Noir y perseverante que me quería conquistar —Hizo una pausa haciendo contacto visual— Al imperfecto tu... al verdadero tu...
"No puedo amarte"
Recordando esas palabras que le dijo. Repitiéndolas ahora.
— No así... —Dijo antes de negar la cabeza, otra vez— Sino amo a Chat Noir, no puedo amar a Adrien... no puedo amarte.
Y se fue de ahí con lágrimas en los ojos, dejando a Adrien con un dolor en su pecho.
