Twilight así como todos sus personajes pertenecen a Sthephenie Meyer, la historia es una adaptación.
Algo azul
Sumary:
Alice tenía una vida perfecta hasta que su mejor amiga tomó "algo prestado" de ella. Alice creía tenerlo todo, hasta que Bella, su mejor amiga, le roba a su prometido días antes de su boda. Pero eso no es lo peor, ella está embarazada del padrino. ¿Cómo alguien con la vida perfecta puede perderlo todo... y luego recuperarlo?
Capitulo 1
Patada en el estomago.
Fue una de las expresiones que mi hermano usaba cuando éramos chicos. El decía eso cuando se divertía con las peleas que ocurrían en las paradas de ómnibus o en los pasillos de nuestra escuela, la voz de él, alta y excitada, y sus labios brillando con saliva:
¡Wham! Pow! ¡Qué patada en el estomago!
Luego daba un golpe feroz en su mano sintiéndose feliz. Pero eso fue años atrás. Jeremy es dentista ahora, trabaja con mi padre, y estoy segura que no ha presenciado o ha recibido una patada en el estomago por décadas.
No pensaba en esas palabras hace tanto tiempo; hasta aquel memorable día de la gran sorpresa. Acababa de salir del apartamento de Bella y le estaba contando al conductor del taxi sobre mi desagradable descubrimiento.
Wow, él dijo con un fuerte acento de Queens, "¿Su amiga realmente le dio un patada en el estomago, no?"
Si, lloré, casi lamiéndome mis heridas. Ella ciertamente me la dio. Leal y confiable Bella, mi mejor amiga de veinticinco años, que siempre veía por mis intereses junto, o hasta antes, que los de ella, me dio una ¡Pow! Patada en el estomago. Me cegó. La sorpresa de su traición fue lo que me más me chocó. El hecho es que nunca lo vi venir. Fue tan inesperado como el ataque de un perro guía confiable.
La verdad sea dicha, las cosas no eran tan simples como le hice parecer al conductor del taxi, pero no quería que él perdiese el eje de la cuestión, que era: lo que Bella me había hecho. Me he equivocado algunas veces, pero nunca traicioné nuestra amistad.
Fue una semana antes del día que sería el día de mi boda, y yo fui al apartamento de Bella para contarle que mi boda había sido cancelada. Mi novio, Edward, fue el primero en pronunciar las difíciles palabras: que no debíamos casarnos y yo rápidamente acepté porque venía teniendo una relación con James, uno de los amigos de Edward. Una cosa llevó a la otra, y después de una cierta noche de placer con James, me quedé embarazada. Fue muy difícil de asimilar eso, y yo sabía que la parte más compleja sería confesarle todo a Bella, quien, al comienzo del verano había estado un poco interesada en James. Ellos tuvieron algunos encuentros, pero el romance se enfrió, aún sin ella saber de mi aventura con James.
Me sentí horrible todo ese tiempo por traicionar a Edward pero más todavía por mentirle a Bella. Aún así, estaba preparada para ser sincera con mi mejor amiga. Estaba segura que ella iba a entender, ella siempre entendía.
Entonces, llegué al departamento de Bella en Upper East Side.
¿Qué sucedió? ella me preguntó en la puerta.
Sentí una oleada de consuelo, pensé interiormente, de tan suave y familiar que esas palabras eran. Bella era una mejor amiga maternal, más maternal que mi madre. Me acordé de cuantas veces mi amiga me había hecho esa pregunta a lo largo de los años: como en el día que dejé el techo descapotable del auto de mi padre abierto y en una tormenta, o en el día que me vino mi primera menstruación y ensucié mis bragas blancas de Guess. Ella siempre estaba allí con su "¿qué sucedió?" seguido de un "todo va a estar bien" con un tono de voz que me hacía creer que realmente todo iba a estar bien. Bella podía resolver cualquier cosa, me hacía sentir mejor de lo que nadie más podía hacer.
Incluso en ese momento en el cual ella podría sentirse decepcionada cuando se enterase que James me había escogido en vez de a ella, estaba segura que ella iba a pasar por encima de eso y me iba a afirmar que elegí el camino correcto, y que todo sucede por una razón, que yo no era una villana, que hacía bien en seguir mi corazón, que me comprendía completamente, y que un día también Edward entendería.
Respiré profundamente y entré en su ordenado apartamento mientras ella hablaba sobre la boda, como iba la contratación de servicios, dispuesta a ayudarme con cualquier detalle de último minuto.
No va a haber boda, exclamé.
¿Qué? Ella preguntó. Sus labios se pusieron tan pálidos como su rostro. La observé darse vuelta y sentarse en su cama. Y luego ella preguntó quien había cancelado.
Tuve un flashback a segundo año. Después de la terminación de un noviazgo, que siempre eran públicos en los colegios, los chicos y las chicas preguntaban, ¿quién terminó? Todos querían saber quién había pateado y quién había sido abandonado, para entonces demostrar sus sentimientos de dolor, pena y culpa a los involucrados de la historia.
Le dije a Bells lo que nunca habría dicho enla secundaria, porque, para ser franca, yo nunca fui pateada. Fue mutuo...Bien, técnicamente, había sido Edward. Él me dijo esa mañana que no podría seguir con aquello. Que no creía que me amase.
Hice una mueca. En ese punto, yo no creía que eso fuese posible. Había pensado que el único motivo era que Edward había notado mi indiferencia creciente. El sentimiento que es palpable cuando uno se enamora de otra persona.
Estás bromeando. Eso es una locura. ¿Cómo te sientes?
Estudié mis sandalias rosas de Prada que hacen juego con el rosa de las uñas de mis pies y respiré profundamente. Luego le confesé que estaba teniendo una aventura con James, disimulando mi culpa. Claro, Bella había mostrado un pequeño interés en James en el verano, pero ella nunca se acostó con él, y ya habían pasado semanas desde que ella lo había besado. Ella simplemente no podría enojarse con esa noticia.
¿Entonces te acostaste con él? Bella preguntó en voz alta, y con una voz extraña. Sus mejillas estaban rosadas –una señal que estaba irritada — pero le conté todo, con todos los detalles, explicándole como había comenzado la aventura, como habíamos intentado parar todo eso pero que no conseguíamos sacarnos las manos cuando estábamos juntos. Luego respiré profundamente y le conté que estaba embarazada de James y que planeábamos casarnos.
Dejé rodar algunas lágrimas, pero Bella continuó impasible. Ella me preguntó algunas cosas, que yo respondí honestamente. Luego le agradecí por no odiarme sintiéndome increíblemente aliviada porque, a pesar de a ese giro inesperado en mi vida todavía tenía mi ancla, mi mejor amiga.
Si... No te odio, Bella dijo, colocando una mecha de su cabello detrás de la oreja.
Espero que Edward también reciba esto bien. Edward va a odiar a James por un tiempo, pero Edward es racional. Nadie hizo esto con el propósito de lastimarlo. Solamente sucedió.
Y cuando yo estaba lista para preguntarle si ella continuaría siendo la madrina de mi boda, mi mundo giró. Yo sabía que nada iba a ser igual de nuevo, y que las cosas habían sucedido del modo en que jamás había pensado. En ese momento que vi el reloj de Edward en la mesa de luz de mi mejor amiga. Un Rolex inconfundible.
¿Qué está haciendo el reloj de Edward en tu mesa de luz? Le pregunté, rezando silenciosamente para oír una respuesta lógica y racional.
Pero, en vez de eso, ella encogió los hombros y balbuceó que no lo sabía. Luego ella dijo que era su reloj, que tenía uno igual al de él. Lo que no era plausible por que yo había buscado por meses para encontrar ese reloj y luego le había comprado una correa nueva de cuero de cocodrilo, haciéndolo absolutamente original. Además de eso, aunque que ella hubiese comprado uno igual, su voz estaba temblando, y su cara más pálida de lo usual. Bella puede hacer cualquier cosa bien, pero mentir no es una de ellas. Entonces lo supe. Supe que mi mejor amiga había cometido un imperdonable acto de traición.
El resto se desarrolló lentamente. Yo prácticamente podía oír los efectos del sonido que me acompañaban. La mujer biónica, una de mis series favoritas. Una de nuestras series favoritas – yo había visto cada episodio con Bella. Me observé tomando el reloj de su mesa de luz, girándolo, y leyendo la dedicatoria en voz alta. "Con todo mi amor, Alice." Mis palabras salieron dolorosamente de mi garganta cuando me acordé del día de la grabación. Había llamado a Bella al celular y le había preguntado sobre las palabras. Con todo mi amor, fue su sugerencia.
La miré, esperando, pero ella continuaba sin decir nada. Sólo me miraba con sus grandes ojos castaños muy abiertos.
¿Qué mierda es todo esto? le pregunté, grité la pregunta de nuevo y luego me di cuenta que Edward debería estar en el apartamento, escondido, en algún lugar. La empujé y entré al baño, abriendo la cortina de la ducha. Nada. Avancé hacia el armario.
"Alice no", ella dijo bloqueándome el paso.
"¡Córrete!" Le grité. "Sé que él está ahí".
Entonces ella se corrió y abrí la puerta. Y por supuesto él estaba agachado, vestido con su boxer. Otro regalo mío.
"Mentiroso de mierda " le grité, sintiéndome muy nerviosa. Yo estaba acostumbrada al drama. Yo amaba el drama. Pero no de ese tipo. No el tipo de drama en el que yo no tenía el control.
Edward se levantó y se vistió con calma, poniendo un pie y después el otro dentro del jean, cerrando la cremallera. No tenía una gota de culpa en su cara.
"¡Me mentiste!" Le grité de nuevo, Más alto esa vez.
"Debes estar jodiéndome ", él me dijo, en voz baja. "Vete a la mierda, Alice."
En todos los años con Edward, él nunca me había dicho eso. Esas palabras eran mías. No de él.
Lo intenté de nuevo. "¡Me dijiste que no había nadie mas! ¡Y te estás acostando con mi mejor amiga!" Le grité, sin saber a quién confrontar primero. Amargada por la doble traición.
Quería que él dijese que aquello era un mal entendido, que no había habido sexo. Pero no tenía ninguna negación. En vez de eso él dijo, "No te parece que eso es ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, Alice? ¿James y tu, eh? ¿Van a tener un hijo? Supongo que debo felicitarte"
No tenía cómo responder a eso, entonces le dije que lo había sabido durante todo el tiempo.
Claro que era una gran mentira. Nunca en un millón de años me hubiera imaginado un momento como ese, el shock fue muy grande, pero ese es la cuestión de la patada en el estomago, el estomago me duele sin precisar sentir la patada. Ellos me dieron la patada, pero yo no sería tan estúpida como para quedarme allí sintiendo el dolor.
Los odio a los dos. Siempre los odiaré, les dije, sabiendo que mis palabras sonaban débiles e infantiles, igual cuando tenía cinco años y le dije a mi padre que amaba más al diablo que a él. Quería escandalizarlo y horrorizarlo, pero él sólo se rió de mi creatividad.
Edward tampoco pareció muy escandalizado con mis palabras, lo que me irritó tanto que causó lágrimas en los ojos. Me dije que tenía que marcharme del departamento de la Bella antes de derrumbarme delante de los dos. A camino a la puerta, escuché Edward decir "¿Alice?"
Lo miré de nuevo. "¿Qué? " Rezando para que él dijese que todo aquello era una gran broma, esperando que de repente ellos empezasen a reírse y decirme cómo había podido haber pensado una cosa así. Tal vez hasta todos nos reiríamos.
Pero todo lo que él dijo fue, "¿Puedes me devolver mi reloj, por favor?"
Vociferé y luego le arrojé el reloj, queriendo que golpearle la cara. En vez de eso golpeó contra pared, rebotó y cayó el suelo, y aterrizando cerca de los pies de Edward. Mis ojos saltaron del reloj a la cara de Bella. "Y tu" le dije a ella. "No quiero verte nunca más estás muerta para mí."
Bueno, ya sabemos como fue el encontronazo desde el punto de vista de Alice, espero que les esté gustando la historia nos leemos el lunes.
