He estado trabajando para hacer este capítulo un poco más largo ^-^ Que os lo disfruten, cualquier duda en los Reviews. Con gusto contestaré a través de mensaje


Mírame de otra forma

Capitulo 1

La hermosa dama de fuego en el árbol

-¿Eh? ¿A qué te refieres Pan de Canela? ¿De qué estas hablando? - no podía entender la reacción de los presentes - Soy yo, la Princesa Flama- contestó completamente confundida

-Pues, No luces como si fueras una Princesa del Reino del Fuego- continuó Pan de Canela señalándola

-¿Qué? – la Princesa después de dicho comentario fijó su mirada en sus la manos, al hacer esto ni ella misma lo pudo creer – Mi… ¡Mi piel es como la de Finn! – después de aquel grito la Princesa buscó desesperadamente un espejo donde verse

-Eh… Princesa… - Dijo la Tía de Flama, insegura si en realidad esa era su sobrina pero de todos modos la gema en la frente de esa chica le decía que si lo era, pero aquella nueva voz un tanto parecida que salía de ella también le decía lo contrario - ¿Qué ocurrió contigo? ¡Si es una nueva moda, no me gusta en lo absoluto! – exclamó

La Princesa detuvo su búsqueda de aquel espejo, después miro a su tía – no lo sé… pero… - volvió a observar sus manos, al hacerlo posó su mirada en la Pulsera que llevaba y pudo notar que una de las tres gemas de aquella Pulsera estaba brillando - ¿Qué significa esto? – Pregunto seriamente a cualquiera que le pudiera responder – hace un segundo ninguna gema de esta pulsera estaba brillando -

-No tengo idea… pero… - miró a Flama detenidamente, tenía la piel muy parecida a la de aquel chico que le presento ese día que se reunió con su familia. Su pelo no había perdido el color rojo, seguía viéndose tan rojo y brillante como siempre pero caía como lava ardiente en sus hombros, era evidente su gema en la frente, pero el vestido que se había puesto seguía allí…

-¿Soy una humana ahora? – soltó sin rodeos

- … no lo sé, pero si lo fueras ¿esa ropa de fuego no te estaría quemando? –

Tenía razón, si fuera una humana no podría estar usando ropa de fuego como lo hacía en esos momentos y menos estar adentro del Reino del fuego sin ningún hechizo o traje protector.

-Tengo… ¡Tengo que probar algo! – La Princesa Flama salió corriendo de la habitación – ¡Tía, encárgate de todo mientras tanto! – La susodicha asintió y después de que salió su sobrina dirigió su mirada a el Ex Rey Flama - ¿y tú, que?- lo miro por unos segundos- ¿Te arrepientes de haber matado a nuestro hermano? – El elemental de fuego solamente sonrió – Eso lo tomare como un no…

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La Princesa Flama corrió hasta salir completamente del Reino de Fuego, miro a su alrededor divisando un bosque a lo lejos adentrándose en él. No le gustaba la sensación de sentirse perdida en el bosque, aunque ya ha estado varias veces en unos cuantos.

Poco tiempo después se topó con un arrollo que tenía un gran cuerpo de agua, quizás un río. Pasó unos segundos mirando el agua, no era tan grande como para peligrar su vida, ni tan pequeño como para poder saltar una vez y llegar al otro lado pero tenía dos grandes rocas donde podría hacerlo. La Princesa Flama tomó todo el aliento que pudo y se dirigió hasta allí, para ella es como ir a un río de ácido.

-Bien… - puso sus manos en frente de ella para sostenerse y se acercó al agua un poco más, miró su reflejo y quedó sorprendida en cómo se parecía a Finn… quizás si sea una humana igual que él. Observó su cabello, en vez de apuntar para arriba, apuntaba para abajo… pero no lucía como fuego o llamas se veía como el cabello de Finn solo que largo y de color rojo, pudo ver como ese cabello descansaba en sus hombros. Además, su voz había cambiado un poco... ya no era la misma de antes pero era parecida.

Acomodó su cabello detrás de sus orejas para que no le estorbara en el rostro, lo pensó unas cinco veces y luego tomo valor para tocar el agua. -"Esto probablemente me va a doler..." - pensó. Acercó poco a poco su mano a aquella agua cristalina y transparente… tenía miedo, no lo negaba y se podía ver que mientras más se acercaba le temblaba más la mano… a un solo milímetro de tocar el agua lo volvió a pensar pero de un ataque de desespero por saber que pasaría la Princesa introdujo rápidamente todo su brazo en el agua, seguido al acto, se escucho un grito de dolor por parte de la misma.

No se había equivocado, efectivamente se lastimó por ese pequeño acto de fe. Fue una decepción para ella… la Princesa Flama bajó la mirada con tristeza y frunciendo el ceño por el dolor que sentía en su brazo derecho, volvió a mirarse en el reflejo del agua.

-Entonces ¿Qué sucede? ¿Qué me sucede? – susurró para si misma. Intentó hacer otra prueba, se levantó lo suficiente para quedarse sentada y observó su brazo detenidamente. No se veía apagada, se veía como un brazo normal que estaba mojado pero entonces ¿Por qué le causo ese dolor?

Con la otra mano que no había introducido en el agua, pensó si sucedería o no el poder crear una bola de fuego, práctico, sencillo, algo normal en la vida de un elemental de fuego, algo que hace un elemental de fuego en tan solo una semana de haber nacido, o en su caso, en el día en que nació y de hecho en el mismo día que aprendió a caminar.

Pues por alguna razón se había lastimando al tocar el agua; así que no estaba muy segura de sí misma en esos momentos.

Colocó su mano izquierda enfrente de ella e intento hacer una bola de fuego que fuera potente, y lo hiso de inmediato, no le costó mucho hacerlo fue igual de sencillo que siempre –Entonces sigo siendo una elemental de fuego… pero no luzco como una… - volvió a mirar la pulsera que llevaba y se dejó caer en el césped un poco irritada por la situación, de las 3 gemas que tenia aquella pulsera una estaba brillando, entonces si la segunda gema comienza a brillar ¿Qué pasaría?. Se acostó confundida en el pasto en el que se encontraba, quemándolo por supuesto.

Miro el cielo, y se quedo ahí observando las nubes ir y venir. Pudo ver en las nubes diferentes formas que le llamaron un poco la atención, en unas podría ver figuras en forma de Flambo, en otras había forma de casitas, gatos, leones pero había una que lucía como un pequeño oso, una cabeza de un pequeño oso. Frunció el ceño un poco triste ¿A quién le recordaba aquella nube blanca? Tomaba tiempo para que esa nube se fuera, así que se puso de pie y comenzó a ver con que se podría distraer en ese bosque o sí volver al Reino de Fuego.

Sin nada mejor que hacer se sentó en el árbol más grande que vio frustrada, con ambos codos en sus rodillas y sus manos en sus mejillas. Se relajó un poco, y comenzó a quemar unas cuantas hojas que iban cayendo del árbol.

-Hola – escuchó una voz hablarle, de inmediato buscó al proveniente de esa voz y logró ver a una pequeña ardilla hablarle desde una rama del árbol

-Oh, ¡Hola! – la Princesa le sonrió

-¿Quién eres? – se acercó más a ella - Estaba arriba de este árbol cuando te vi, no pareces una elemental de fuego cualquiera -

-Pues… veras… soy la Princesa Flama – La pequeña ardilla la miró interrogante

- ¿La Princesa Flama? He oído hablar de ella, pero imaginaba que era de fuego –

La Princesa se miró una vez más y dio una pequeña risa – Ah… si... eso –

-No creo que seas la Princesa Flama, no eres un elemental fuego. Pareces más una hechicera del fuego– dijo

-Pues, ¿Cómo puedo demostrártelo? - se cruzó de brazos

-No lo sé -

La Princesa Flama fijó su mirada en el árbol que estaba arriba de ella, planeaba traer unas cuantas bellotas e incinerarlas. Empezó a volar hacia donde estaban, rodeando el árbol con fuego, las agarró, y regresó a donde estaba la ardilla.

-¿Te parece si quemó todo esto como prueba? – dijo la Princesa Flama mientras reía

-¡¿Qué?! ¡No! ¡Te creo, te creo! - exclamó moviendo sus cortas patas, la Princesa le dejo todas las bellotas que recogió en el suelo a la pequeña ardilla quien sin dudarlo se sentó a comérselas mientras que la chica de fuego volvía a sentarse en su lugar - Te creí en cuanto volaste, la mayoría de los elementales de fuego pueden volar, un hechicero no. Y aún más la realeza – La Princesa Flama solo le sonrió

-¿Conoces el Reino de Fuego? -

la ardilla asintió - Aunque no lo he visto desde hace mucho tiempo, creo que sucedió algo en él ¿Tú sabes que paso? -

-Claro, es más... yo soy la causa de ese cambio... – dijo sonriéndole y poniendo la palma de su mano en su pecho

-¿Enserio?- Ella asintió - ¿Qué sucedió? -

La pequeña ardilla cogió una bellota, la abrió y se sentó para escuchar la historia de la Princesa - Veras… -

~Minutos después...~

-¡eso es terrible! – la ardilla exclamó al escuchar el relato de la Princesa, le había contado la mayoría de la historia de la razón del cambio del Reino del Fuego - ¿Cómo pudo hacer eso? ¡Si la Dulce Princesa sabía que estabas encerrada ¿Por qué no hiso nada?!-

-No lo sé, supongo que eso no le era de su importancia… imagino que tendrá que ver que le era de beneficio a su Reino que una pequeña bebé no quemara su Reino - se rió - después de todo ya no estoy ahí… – comentó dibujando un garabato en el suelo con fuego - y no me importa -

~Otro rato después...~

- … y así logré derrocar a mi padre, tomé el control del Reino del Fuego y he hecho lo posible para que sea un mejor Reino de lo que alguna vez fue – la Princesa sonrió, el haberse desahogado un buen rato en un aire libre con alguien la hacia muy feliz así que dio un gran suspiro aún con la sonrisa en sus labios

-Eso es genial Princesa Flama, que bien que hayas conseguido lo que quisiste en un principio – Otra vez esas palabras, la sonrisa de la Princesa se desvaneció en un instante, volvió a dar un suspiro, pero este mesclado con tristeza. Cerró los ojos y medito unos segundos. La ardilla se preocupo ¿Había dicho algo malo? – Ehh… ¿pasa algo?-

-No, no… nada de qué preocuparse – bajó la mirada y volvió a suspirar

-Oye, aun no me has dicho porque luces como si no fueras del Reino del Fuego si eres una chica del Reino del Fuego... ni siquiera tienes piel de roca de lava– Dijo tratando de romper la incomodidad.

-Ah… eso, veras no se qué ocurrió pero después de que me puse esta pulsera mi apariencia cambió… -

-Déjame verla – la ardilla se acercó a Flama y ella pusó su brazo para que la viera más de cerca, la ardilla pudo notar que la pulsera tenía palabras grabadas – Esto dice "Humanity" – la Princesa Flama asintió - eso explica porque luces como si fueras una humana igual que Finn- la Princesa abrió los ojos sorprendida, conocía a Finn y ella no lo había mencionado en la historia que le conto anteriormente a pesar de que él fue de gran importancia en el cambio.

-¿Conoces a Finn? –

-Sí, y veo que tu también lo conoces- la Princesa Flama asintió con los labios fruncidos– me ayudo una vez que necesitaba algo, además, ¿Cómo no conocer a el ultimo humano en Ooo? ... - exclamó - o eso creo... – miró al rostro a la Princesa, incomodándola un poco

-Oye, no me has dicho tu nombre –

-Ah claro, lo siento… déjame presentarme… soy Tick, la ardilla - Tick le sonrió y después volvió a mirar la Pulsera que llevaba Flama

Observó las gemas que tenía aquella pulsera y dijo - ¿Esa pulsera siempre ha tenido una gema brillando? ¿Y por qué solo una?– le dio un par de golpes a la misma

-No, comenzó a brillar después de que me la puse - la ardilla pensó un poco la situación

-Tal vez, si te quedas mucho tiempo con esa Pulsera puedas convertirte en completamente humana-

-¿Qué? ¿Hablas enserio? –


¿Qué les parece el nuevo pequeño e inteligente compañero de la Princesa Flama? A mí me agrada mucho, es como una pequeña conciencia que la ayudará !

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¡Nos vemos!

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