Este es el primer capítulo... Spoilers, y todo lo que reconozcáis pertenece a Rowling, la escritora de Harry Potter...
Como Tom descubre que es un mago
Aquel día tenia visita, Tom Ryddle el niño mas raro que haya pisado la tierra tenia visita de alguien que no conocía de nada que, según él mismo, era un profesor. Pero Tom no se dejaba engañar, aquel "profesor" venia del psiquiátrico para llevárselo al manicomio por ser considerado loco agresor de personas. Si, aquel profesor era un psiquiatra y el un supuesto loco al que se iban a llevar para meterle en una habitación cerrada con una camisa de fuerza. Pero el no tenia miedo, le daba todo igual puesto que nadie le quería, a el le daba todo igual.
En el cuarto entro la señora Cole, que llevaba ablando con el profesor un buen rato, seguida de aquel profesor:
-¿Tom?, tienes visita.-el ya sabia que tenia visita se les oía desde su cuarto-Te presento al Profesor Dumberton… Perdón Dumderbore. Ha venido a decirte… Bueno, será mejor que te lo explique el.
La señora Cole salio y cerro la puerta. Al entrar aquella persona se fijo en la habitación; pequeña y con escaso mobiliario: un viejo armario, un canasto de hierro y poco cosa más. Tom estaba sentado sobre las mantas grises, con las piernas estiradas y un libro entre las manos. Al mismo tiempo Tom se fijo en los atuendos del visitante. Hubo un breve silencio.
-¿Cómo estas Tom?- le pregunto tendiéndole la mano.
Tom vacilo un momento y se la estrecho.
-Soy el profesor Dumbledore.
-¿Profesor? Repitió Tom con desconfianza-¿No será un medico? ¿A que ha venido? ¿Lo ha llamado ella para que me examine?
- No, por supuesto que no- repuso el visitante.
- No le creo. Ella quiere que me examinen ¿No es eso? ¡Diga la verdad!-exclamo con voz potente.
Tom le estaba dando una orden. El profesor se dio cuenta de que no era la 1º vez que daba una. Fulmino con la mirada a Dumbledore que seguía inmune a todo lo que le decía.
-¿Quien es usted?
-Ya te lo he dicho. Soy profesor y trabajo en un colegio llamado Hogwarts. He venido a ofrecerte una plaza en tu nuevo colegio, si es que quieres ir.
Tom se arto, salto de la cama y se aparto cuanto pudo de Dumbeldore.
-¡A mi no me engaña!-exclamo furioso-Usted viene del manicomio, ¿no es así?"Profesor", ya, claro. Pues no voy a ir al manicomio, ¿se entera? A la que deberían encerar es a esa vieja arpía. ¡Nunca les e echo nada ni a la pequeña Amy Benson ni a Dennis Bishop! ¡Puede preguntárselo, ellos se lo confirmaran!
-No vengo del manicomio -repuso tranquilo el "Profesor"-Soy maestro y te hablare de Hogwarts. Y si al final no te gusta nadie te obliga a ir.
-Que lo intenten-bravuconeo él.
-Hogwarts-prosiguió haciendo caso omiso de la bravata-es un colegio para gente con habilidades especiales.
-¡Yo no estoy loco!
-Ya se que no lo estas. Hogwarts no es un colegio para locos. Es un colegio de magia.
Hubo otro un silencio. Tom Ryddle se había quedado de piedra, con un gesto de inexpresividad, llevando su mirada de un ojo a otro de Dumbeldore buscando un, aunque fuera pequeño, signo de mentira
-¿De magia?-susurró.
-Exacto.
-¿Es… magia lo que yo se hacer?
-¿Qué sabes hacer?
-Muchas cosas-sintió un rubor de emoción que le ascendía desde el cuello asta las mejillas-Puedo hacer que los objetos se muevan sin tocarlos; puedo hacer que los animales hagan lo que yo les pido sin adiestrarlos; puedo hacer que les pasen cosas desagradables a los que me molestan; puedo hacerles daño si quiero…-decía, mientras le temblaban las piernas. Avanzó, se sentó en la cama y se quedo mirándose las manos con la cabeza gacha -Sabia que soy diferente-susurró como hablando con sus dedos temblorosos-. Sabía que soy especial. Siempre supe que pasaba algo.
-Pues tenias razón-dijo Dumeldore, que ahora, en vez de sonreír, lo observaba con atención-. Eres un mago.
Tom levantó la cabeza, era feliz. Pero su expresión parecía la de la maldad.
-¿Usted también es mago?
-Así es.
-Demuéstremelo-exigió
Dumbeldore arqueo las cejas
-Si aceptas tu plaza en Hogwarts, como creo que…
-¡Claro que la acepto!
-En ese caso, cuando te dirijas a mi me llamaras "profesor" o "señor".
-Perdone Profesor, ¿podría demostrarme…?-dijo tan educadamente que era casi irreconocible.
Dumbledore sacó una varita de su chaqueta, apuntó al destartalado armario que había en un rincón y la sacudió apenas.
El armario estallo en llamas.
Tom se sobresalto y se puso a gritar de rabia y espanto: sus objetos personales estaban dentro. Pero en cuanto el chico se volvió hacia Dumbledore, las llamas se extinguieron y el armario quedo completamente intacto. Tom miro varias veces el armario y a Dumbledore; entonces señalo la varita.
-¿Dónde puedo conseguir una de esas?
-Todo a su debido tiempo. Mira yo diría que algo intenta salir de tu armario.-de fondo se oía un débil golpeteo proveniente del mueble.-.Ábrelo-le ordeno Dumbledore. El chico vacilo, pero cruzo la habitación y abrió el armario de par en par. En el estante superior, encima de una barra de la que colgaban algunas prendas raídas, había una pequeña caja de madera que se agitaba y vibraba como si tuviera algo vivo dentro.
-Sácala, Tom-el chico copio la caja, contrariado-. ¿Hay algo en esa caja que no deberías tener?
-Si, supongo que si, señor-contestó.
-Ábrela.
Ryddle abrió la caja y vacío su contenido en la cama. Los objetos que había eran: un Yo-Yo, un dedal de plata y una vieja armónica.
-Se los devolverás a sus propietarios y te disculparas. Sabré si lo has echo o no. Y te advierto que no se admiten robos en Hogwarts. Tom Ryddle no se avergonzaba de su robo y seguía mirando con frialdad a Dumbledore.
-Si, señor.
-En Hogwarts no solo te enseñaremos a usar la magia sino también a controlarla. Has estado utilizando tus poderes (involuntariamente claro) de un modo que en nuestro colegio no se enseña ni se consiente. No eres el primero, ni serás el último, que no sabe controlar su magia. Pero te comunico que el colegio puede expulsar a los alumnos no gratos, y el Ministerio de Magia (si, existe un ministerio) impone castigos aun mas severos a los infractores de la ley. Todos los nuevos magos, al entrar en nuestro mundo, deben comprometerse a respetar nuestras leyes.
-Si, señor-repitió Tom.
Guardo los objetos en la caja de madera y dijo a Dumbledore sin rodeos:
-No tengo dinero.
-Eso tiene fácil remedio.-Y le dio una bolsita de monedas a Tom. Hogwarts hay un fondo destinado a quienes necesitan ayuda para comprar los libros y las túnicas. Algunos libros de hechizos quizá tengas que adquirirlos de segunda mano, pero…
-¿Dónde se encuentran los libros de hechizos?-lo interrumpió el chico que había cogido la bolsita sin darle las gracias y miraba el galeón de oro.
-En el callejón Diagón. He traído la lista de libros y material que necesitarás. Puedo ayudarte a encontrarlo todo…
-¿Quiere decir que me acompañara?
-Si, si tu…
-No es necesario. Estoy acostumbrado a hacer las cosas por mi mismo. Siempre voy solo a Londres. ¿Cómo se va al callejón Diagón…señor?
Dumbledore le entregó la lista y le explicó como se iba al callejón Diagón, pasando por el bar del Caldero Chorreante.
-Tú lo veras aunque los muggles (es decir la gente no mágica) no lo vean. Tom es el dueño, te acordarás del nombre ya que se llama como tú… ¿Qué te ocurre? ¿No te gusta tu nombre?
-Hay muchos Toms: ¿Mi padre era mago? Me han dicho que se llamaba Tom Ryddle.
-Me temo que no lo sé.
-Mi madre no podía ser bruja, sino no habría muerto. El mago debió de ser él. Bueno, y una vez que tenga todo lo que necesito, ¿cuándo debo presentarme en el colegio ese?
-Encontraras todos los detalles en la segunda hoja de pergamino que hay en el sabre. Saldrás de la estación de King's Cross el uno de septiembre. En el sobre también encontraras un billete de tren.
Dumbledore se levanto y se dirigió hacia la puerta cuando Tom le soltó:
-Sé hablar con serpientes. Ellas me buscan y me susurran cosas. ¿Les pasa eso a todos los magos?
-No es habitual- respondió después de un rato-, pero tampoco es insólito.
-Adiós Tom. Nos veremos en Hogwarts.
Fin! Espero que os haya gustado. Dejadme reviews para que sepa si os a gustado, os interesa y lo siguo o si lo odiais... :(
Gatita.
