Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son Únicamente de Akira Amano.
Pareja: 1827
Rating: T-M
Advertencias: OoC y UA. Esto es totalmente YAOI, por lo que si no es de su gusto –lo cual dudo (?)- es mejor que no lo lean.
Sinopsis: Por orgullo, Hibari Kyoya destrozo el corazón del castaño. ¿Qué hará ahora que, tras 10 años de separación, Sawada Tsunayoshi es su jefe? Toda acción tiene su reacción, y ahora Kyoya vivirá el castigo.
_ Diálogos-
_ "Hablan en italiano"-
"pensamientos"
Recuerdos.
(#) Aclaraciones que aparecerán al final del capítulo.
Nota de la autora: Olvide mencionar esto en el prólogo o-o la historia en si, seguirá siendo dentro del mundo de la mafia, y dentro de vongola :D –no encontró otra razón para que Kyoya aceptara trabajar para alguien (?)-. Sin más, les dejo el primer capítulo.
..::+Cuando el cielo se rompe+::..
Shot 1 – Reencuentro.
10 años después.
Silicia, Italia.
Era bien conocido para todos los habitantes de la ciudad el hecho de ser custodiados, y a su manera, protegidos por una de las más grandes familias de la mafia italiana, la familia Vongola. Su poder, su riqueza, sus grandes habilidades de infiltración y ataque eran sin duda incuestionables, y aun así, eran una de las familias más queridas por la población italiana. Si, formaban parte de la mafia, y si, habían hecho varias cosas que podían considerarse malas, pero gracias a ello, la pobreza ya no era algo por lo que sufrir. Se habían encargado de todos aquellos quienes Vivian en las calles, de todos aquellos quienes, sin una razón, sufrían lo que era el tener hambre, el tener frio, les daban cobijo y los levantaban, y evitaban que todo aquel bajo mundo se mesclara con la gente inocente. Para todos, eran un ejemplo a seguir.
Pero claro, no conocían lo que pasaba en esos momentos en el interior de su sede principal.
Si había algo que podía definir por completo a lo que ocurría en aquellos momentos sobre la más grande mansión de Italia, era sin duda la palabra desastre. Sirvientes corriendo de un lado a otro en busca de reacomodar todo lo que en un simple error se había desmoronado, temiendo recibir el fuerte castigo a manos del principal asesino elite de Vongola. Algunos, encargándose de reparar el candelabro que, por razones desconocidas había dado a parar al suelo, quebrándose en millones de pedazos, otros simple y sencillamente procuraban mantener a los habitantes principales alejados del desastre, deseando que ninguno de ellos pasara por la recepción de la mansión para que ignoraran aquel pequeño desastre, los que quedaban se encargaban de sus tareas habituales de limpieza y cocina, procurando preparar las cosas con mayor dedicación para reducir la molestia de sus superiores.
_ "¿Así está bien?" – pregunto una de las sirvientas más joven, intentando acomodar el nuevo candelabro en el alto techo de la mansión, estando sobre una gran escalera de madera que era sostenida por otras dos personas.
_ "¡Muévela un poco más a la izquierda!" – grito el mayordomo, mientras dicha joven obedecía. La puerta principal se abrió en ese preciso momento, causando la sorpresa de los presentes, y con ello, causando que la escalera fuera soltada y la mujer comenzara a caer, gritando fuertemente. Aun así, no llego a tocar el suelo, en lugar de eso, se sintió atrapada por algo, o alguien, mirando a su salvador. Cargándola como una princesa, se encontraba un joven de estatura media, larga y despeinada cabellera castaña que parecía ir en contra de la gravedad, mirándola con aquellos grandes orbes de color avellana llenas de preocupación.
_ "Joven Tsunayoshi" – hablo con sorpresa y nerviosismo, mientras el joven le sonreía tiernamente y la dejaba nuevamente en el suelo. Todos en la habitación palidecieron ante aquella actitud del joven, como si fuera algo que pocas veces pudiesen presenciar, aunque también podía ser por la ligera aura de molestia que lo rodeaba.
_ "¿Te encuentras bien? Esa caída pudo haber sido dura" – dijo tranquilamente.
_ "N-no… esto… gracias por salvarme" – dio una reverencia y un par de pasos hacia atrás. Tsuna suspiro, sacudiendo su fino traje negro, para luego girarse a mirar a los demás empleados.
_ "Ahora… me gustaría saber" – aquella tierna sonrisa, se transformó en una mirada sombría, mientras sus expresivos ojos avellana se afilaban, cambiando su color a un anaranjado puro.- "¿¡Quien carajos es el causante de este embrollo!?"
Todos los empleados se miraron entre ellos, antes de asentir y empujar hacia el frente a tres jóvenes, una mujer y dos hombres, los cuales solo pudieron gritar y cubrirse el rostro en espera de que su joven amo los castigara por lo que habían hecho. Aun así, este simplemente suspiro, frotándose la cien con fuerza.
_ "Explíquenme con lujo de detalles lo que ha ocurrido aquí" – hablo firmemente, mientras miraba al trio de jóvenes aun con aquella amenazante mirada anaranjada. Ellos no dudaron ni un instante en decirle todo lo que había ocurrido, después de todo, no tenían deseos de contradecirlo y terminar siendo cruelmente castigados por aquel lindo cielo que podía tornarse tormentoso. Al parecer, simple y sencillamente estaban colgando las decoraciones para el baile que se llevaría a cabo en unos días, usando la escalera cuando, sin querer, la joven había topado con los dos chicos que llevaban la larga escalinata, haciendo que esta golpeara el candelabro y este terminara cayendo al suelo, rompiéndose.
_ "Dios mío… agradezcan que fui yo quien lo descubrió y no Xanxus o Reborn, demonios… en este momento no vivirían para contarlo" – dijo, con algo de temor al recordar a su tío y a su tutor. Luego de eso, se golpeó levemente sus propias mejillas, para luego dar un fuerte y único aplauso.- "bien… sigan con sus labores… recuerden que esto tiene que estar terminado para el sábado sin falta".
_ "Enseguida, joven amo" – exclamaron los presentes, mientras el hombre de 25 años sonreía con arrogancia y se daba media vuelta, subiendo las escaleras principales para llegar al segundo piso, mientras sus manos descansaban en todo momento dentro de los bolsillos de su pantalón. No paso mucho tiempo antes de que se encontrase frente a una hermosa y gran puerta de madera, tallada a mano de forma delicada. Dio un ligero golpe antes de escuchar la voz de su abuelo dándole el paso.
_ "Buenos días, Tsunayoshi… ¿Cómo has amanecido?" – pregunto su abuelo en un tono amable. Timoteo di Vongola era un hombre de edad ya madura, lo cual se reflejaba en el blanco color de su cabello corto y su bigote, junto a las marcas y arrugas que cubrían su rostro. A pesar de ser el actual jefe de aquella poderosa organización, era un hombre bastante amable, y eso se reflejaba en su tierna mirada.
_ "Muy bien, abuelo… debería ir a descansar, me encargare de esos papeles yo" – dijo firmemente, sonriendo de forma tierna. El anciano negó con la cabeza, mientras seguía firmando los papeles en su escritorio, a la vez que Tsuna caminaba hasta sentarse frente a una de las sillas junto al escritorio.
_ "No es necesario… ya voy a terminar. En lugar de eso, deberías ir a asegurarte que las habitaciones que serán de tus guardianes están en orden, según Reborn, llegara esta misma tarde junto con los reclutas de japon. Y no olvides que debes tener tus cosas listas para cuando todos regresen a Japon, después de todo, la base en Namimori ha sido finalizada".
El joven suspiro con aburrimiento, dejando caer su cabeza hacia atrás mientras mantenía la mirada atenta sobre el techo de la oficina. Namimori, aquella ciudad no le traía los mejores recuerdos de su vida, aun así, era el lugar donde había nacido y crecido. El lugar donde su madre había fallecido, al igual que su padre, el lugar donde había estudiado hasta primero de preparatoria, donde tras una fallida confesión de amor, se decidiese a terminar sus estudios en Silicia, con el único familiar que le quedaba vivo.
_ "No quiero regresar a Namimori, abuelo" – dijo en tono aburrido, volviendo a mirar entonces al mayor.
_ "Tienes que hacerlo. Por el momento, es el último lugar que pensarían como base las familias enemigas… necesito que estés a salvo tus primeros dos años como jefe. Una vez la relación y confianza con tus guardianes crezca, entonces, podrás regresar a Silicia".
_ "Lo se… pero eso no quita el hecho de que odie la idea. Namimori no es una ciudad que quiera mucho. Además, si se trata de la confianza, ya confió plenamente en Hayato, y bueno, de alguna manera Mukuro y Lambo también me son de confianza… no creo necesitar más para seguir aquí" – dijo con tranquilidad, recordando a los tres únicos guardianes que conocía, sus guardianes de tormenta, niebla y trueno respectivamente.
_ "Pero, tus otros tres guardianes son japoneses, al igual que la mayoría de los nuevos reclutas. Además, la familia Shimon se encuentra también en Namimori, no creo que haya nadie mejor que Kozato para guiarte estos dos años".
En aquel momento, aquella mirada tranquila y llena de indiferencia tomo un brillo que, para ojos de Timoteo, era sin duda especial. Tsuna llevaba ya un par de años sin mirar a su mejor amigo, y tenía bastantes ganas de hablar con él, de saber cómo le había ido durante ese largo tiempo. A diferencia de él, su amigo pelirrojo se había vuelto jefe cinco años atrás, con la muerte del anterior jefe Shimon, por lo que tenía más experiencia que el en el tema. No era que disfrutara del todo la idea de, en unos pocos días, convertirse también el en jefe de vongola, el décimo líder… pero aun así, su abuelo no tenía otro heredero además de él, por lo que no podía hacer mucho al respecto. Además, no era como si vongola fuese una familia corrupta, todo lo contrario, así que no le preocupaba demasiado.
_ "¿Usted no sabe si Enma vendrá también a la ceremonia de sucesión?" – pregunto con curiosidad.
_ "¡Por supuesto! De hecho, acaba de llegar esta mañana su confirmación" – mostrando un sobre abierto. Tsuna sonrió y tomo el sobre, sacando la carta de su interior para leerla. Efectivamente, se trataba de la confirmación de la visita de la familia Shimon para la ceremonia.- "No solo Shimon, también los Cavallone y Giglio Nero. Respecto a eso, como te pedí con anterioridad, ve a revisar que las habitaciones estén listas, tus guardianes faltantes llegan hoy, y ellos llegan mañana, es mejor tener todo listo".
_ "Bien… entonces me retiro… no se estrese demasiado con esos papeles, abuelo… si gusta, me encargare de ellos en cuanto sea jefe" – poniéndose de pie y mirando al noveno con un deje de diversión. El anciano rio ligeramente, para luego mirar con aquel mismo brillo divertido a su nieto.
_ "Ya te quiero ver dentro de un par de semanas, pequeño"…
El jet privado de vongola aterrizo sin ningún problema. Dentro del mismo, la mayor parte de los pasajeros comenzaron a tomar sus cosas para poder desabordar el avión, y dirigirse a su nuevo destino, claro, a excepción de un joven que permanecía dormido, sin intensión de despertarse. Los más jóvenes, miraban al hombre con temor, sin saber quién de ellos era el mejor para levantarlo.
_ Haha… pienso que debería ser sempai quien lo levante – hablo en tono tranquilo un hombre de estatura alta y complexión delgada, vestido con un sencillo pantalón de mezclilla claro, camiseta deportiva azul cielo y gorra de béisbol cubriendo su corta y despeinada cabellera negra, mientras sus ojos caoba mostraban un brillo de diversión.
_ Hahi!... pero… Yamamoto-kun, Ryohei-san lo haría enojar ~desu – menciono una mujer de corto cabello castaño oscuro, listo y pulcramente acomodado, y un par de expresivos e infantiles ojos chocolate. Ella vestía un sencillo vestido azul cielo, con una camiseta blanca y un pantalón de mezclilla debajo del vestido.
_ Además, oniichan ya ha bajado del avión – continuo la otra chica, de corta cabellera castaña clara, con un brillo anaranjado, y expresivos ojos color miel. Ella vestía un sencillo short de mezclilla, blusa de tirantes rosa y botas blancas.
_ Lo hare yo, hay más probabilidades de que me perdone a mí – hablo un hombre de cabellera negra, peinada de forma graciosa al estilo de Elvis Presley, el cual vestía con un traje formal negro, camisa blanca y corbata del mismo color del traje. Un sonido de un bostezo los hizo mirar de nueva cuenta hacia el joven que, anteriormente estuviese dormido, el cual ahora los miraba con sus afilados orbes azul metálico cubiertos de molestia. Su lisa y corta cabellera azabache se mostraba ligeramente despeinada a causa del haber estado recargado en la cabecera del sillón, aunque su traje negro no mostraba arruga alguna provocada por su descanso.
_ Parece ser que Hibari-sempai ya despertó – dijo en tono divertido el joven de nombre Yamamoto, Yamamoto Takeshi, mirando al hombre en el sillón con total tranquilidad, sin verse afectado por el aura asesina casi invisible que desprendía el azabache. Las dos chicas, Miura Haru y Sasagawa Kyoko, apenas vieron al ex prefecto despertar, y bajaron del avión sabiendo perfectamente que aquel joven no se contendría, o al menos eso pensaban. El pelinegro yacía ya de pie frente a ambos jóvenes, con tonfas en mano, dispuesto a golpearlos en ese preciso momento, de no ser por la interrupción de un hombre mayor a ellos.
_ ¡¿Quieren dejar las estupideces y bajar del avión en este preciso instante?! ¡No tengo el tiempo para sus jodidos juegos! – exclamo con un deje de molestia aquel hombre, al igual que los jóvenes, de cabello negro, más diferenciado de los demás por las largas y risadas patillas que se mostraban cada una a un lado de su cabeza, la cual era cubierta por un sombrero fedora negro con un lazo del mismo color amarillo de la camisa que yacía ligeramente escondida bajo el saco de su traje negro. Los tres jóvenes miraron en aquel momento hacia su superior, Reborn, asesino elite de vongola y quien se había encargado de "educarlos" para no cometer equivocaciones en su nuevo trabajo.- los autos nos esperan abajo, más les vale mantener bien su actitud, porque el noveno puede ser bastante amable, pero ni su hijo ni el décimo tienen la suficiente paciencia como para soportarlos sin que lleguen a salir lastimados.
_ Reborn-sama… ¿Podría decirnos al menos el nombre del joven decimo? Lo único que sabemos de el es… pues que es el nieto de Timoteo-sama – dijo el joven de peinado extraño, Kusakabe Tetsuya. Reborn sonrió de forma un tanto misteriosa.
_ Quien sabe… lo sabrán llegando a la mansión… de momento, muevan sus culos y vámonos de una vez – mientras se daba media vuelta para volver a bajar del avión, siendo seguido por los tres jóvenes. Hablando con las chicas, al final de la escalinata para bajar del vehículo, se encontraba el guardián faltante, Sasagawa Ryohei, hermano mayor de Kyoko. Este tenía un par de rasgos que lo diferenciaba de sus acompañantes masculinos, y ese era su cabello blanco, al igual que su piel bronceada, cubierta de pequeñas cicatrices ocasionadas por sus múltiples entrenamientos. Este, al momento de mirar a sus compañeros, no dudo en levantar el brazo para llamar su atención…
_ ¡Apúrense! ¡Italia es extrema! – grito, haciendo que los jóvenes solo suspiraran, conociendo perfectamente la actitud del albino.
_ Iremos de visita más tarde, sempai… por ahora tenemos que ir a ver a nuestro jefe – menciono Yamamoto en tono tranquilo, mientras se posaba al lado de su superior. Reborn roleo los ojos mientras caminaba con pose elegante hacia las chicas, tomándolas a cada una del hombro para llevárselas hacia el interior de edificio del aeropuerto, siendo seguido por los demás jóvenes. Pasaron algunos minutos antes de que pudiesen subirse al interior de la limosina que los llevaría a la mansión vongola, mientras la mayoría agradecía el hecho de que no hubiesen tantas personas en los alrededores.
_ Como les he mencionado antes, el décimo vongola es una persona a tratar con cuidado. El tampoco sabe quiénes son ustedes, desconoce su identidad, por lo que están en las mismas situaciones, aunque puedo decirles que algunos de ustedes ya lo conocen de antes – menciono con tranquilidad, mientras miraba atentamente a los jóvenes.
_ Pero… Reborn-san… no conocemos a nadie que viva en Italia – menciono Kyoko confundida, mirando a sus compañeros. Yamamoto levanto los hombros en señal de que desconocía la información, Ryohei se cruzó de brazos y asintió, al igual que Haru, mientras que Hibari se mantuvo mirando hacia la ventana, ignorándolos por completo, con Kusakabe intentando sacarle platica.
_ "Eso es lo que ustedes creen" – menciono con algo de misterio, escondiendo su rostro bajo la sombra de su fedora negra.
Tsuna suspiro por enésima vez mientras miraba el reloj de su habitación. Había recibido un mensaje de texto de parte de su tutor, Reborn, el cual le informaba que sus guardianes faltantes ya estaban en territorio italiano, y el sin esperar mucho llamo a los tres que ya conocía. Aun así, había recibido la orden de su abuelo y de sus tres guardianes de no salir hasta que los seis guardianes y sus respectivos acompañantes estuviesen ya dentro de la sala de reuniones, para poder dar comienzo con la misma. A causa del aburrimiento, ya había acomodado al menos seis veces su caro traje negro de diseñador, al igual que la camisa anaranjada y la corbata negra, al tiempo que ensayaba un poco sus frases en japonés. Diez años sin hablar el idioma, pensó, podían provocar un deterioro en su forma de pronunciarlo, aunque una vez menciono algunas frases para sí mismo se dio cuenta de que aún lo manejaba casi perfecto, sabiendo que corría el riesgo aun de equivocarse en alguna ocasión. Acomodo nuevamente su traje antes de que la puerta de su habitación fuese golpeada delicadamente por una de las sirvientas, la cual al escuchar el ligero "pase" en italiano de parte del joven, abrió la puerta y se mostró ante él.
_ "Joven Amo, sus guardianes han llegado" – hablo, dando una ligera reverencia.
_ "Gracias Bianca… ¿el abu… el noveno se encuentra también en la oficina?" – pregunto, mientras terminaba de arreglar nuevamente la corbata y caminaba hacia la puerta principal.
_ "Asi es. El noveno ya ha hecho su aparición en la oficina, ya solo falta que usted se presente"
_ "Entonces me voy yendo. Por cierto, asegúrate de mencionarle a la cocinera que el desayuno de hoy le ha quedado demasiado salado, y que debe asegurarse de preparar la cena para los guardianes tanto del noveno como los míos, si es posible, incluso para doble ración" – menciono tranquilamente, recibiendo un asentimiento de parte de Bianca antes salir del lugar con porte elegante. Un nuevo suspiro escapo de sus labios al recordar el largo camino que tenía que recorrer antes de llegar a la sala de reuniones en aquella gran mansión que fungía como cede principal italiana, cede que sería pronto cambiada por la cede de Namimori, cosa que estaba seguro que, de seguir siendo el chico de 10 años atrás, le hubiese dado más flojera de la imaginada. Pero, estaba ya tan acostumbrado a aquella casa que aquel camino no le era para nada agotador. En cambio, su mente regreso a la ciudad donde viviría a partir de la semana siguiente. ¿Realmente tenía que regresar a Namimori? Aunque no quería aceptarlo, el rechazo vivido en el pasado aun le era doloroso. Si, había cambiado por completo, había dejado de ser el chico llorón y temeroso de 15 años a ser el respetado decimo vongola, un joven de 25 años de carácter fuerte y decidido, quizá algo explosivo, pero sin duda, respetable. Pero, la idea de siquiera volver a toparse con aquel par de orbes azul metálico le provocaba un gran temor. ¿Seguiría siendo Hibari Kyoya tan atractivo como él lo recordaba? En aquel entonces, su sempai no era nada más que un adolescente, ¿acaso los años habían hecho de él alguien mucho más atractivo? Probablemente. Tenía miedo, si… pero ese era por completo a encontrarse con el chico y con su mejor amigo, el culpable de la humillación vivida en Namimori… aunque bueno, quizá encontrarse con este no sería tan malo. Una sonrisa macabra se formó en su rostro. Si algo debía aceptar en esos momentos, era el hecho de que disfrutaría sin duda vengarse de Mochida Kensuke. Estaba seguro de que alguien como él no debía haber si quiera entrado en la universidad, trabajando todo el día para recibir una paga miserable. Definitivamente eso era algo que desearía ver.
Aquellos pensamientos habían sido suficientes para hacerle sentir el camino hacia la sala de reuniones aún más corto, deteniéndose unos minutos a mirar con sorpresa la puerta de la habitación, confundido por el hecho de haber llegado más antes de lo que estaba seguro de que iba a tardar. Bajo los hombros en señal de que lo ignoraría, y se sacudió el traje antes de abrir la puerta y entrar con porte elegante.
_ Lamento la tardanza – menciono, hablando en su perfecto japonés y bajando el rostro ligeramente por unos segundos antes de levantar la mirada firmemente y lleno de decisión. Una cosa que había aprendido durante esos 10 años era a no mostrarse débil y siempre mostrarse seguro de si mismo, algo que sin duda ya lograba dominar casi a la perfección. Su mirada paso por sus tres guardianes conocidos: Hayato Gokudera, un joven de su edad de cabellera plateada en un peinado liso y ligeramente despeinado, ojos esmeraldas y vestido con un traje negro y camisa roja; Mukuro Rokudo, también de su edad, de cabellera azul oscura y peinada de una forma que alucia un estilo frutal, con un par de ojos heterocromaticos, uno azul y el otro de color rojo, vestido de igual forma que Hayato mas con camisa de color índigo; y, finalmente, por su guardián más joven, 10 años menor que el, Lambo Bovino, un joven de cabellera negra lisa y despeinada, y ojos verdes con un ligero brillo infantil, el cual vestía también un traje negro pero en lugar de una camisa verde como era debido, llevaba una camisa blanca con manchas negras. Tsuna suspiro al momento de notar aquello.
_ Bienvenido Decimo – menciono el albino, dando una ligera reverencia. A su lado, Mukuro simplemente dejo escapar una ligera risa y le miro a forma de saludo, mientras que Lambo simplemente se acariciaba la cabeza provocando que su cabello se despeinara más.
_ No has tardado para nada, Tsunayoshi. De hecho, podría asegurar que has llegado más antes de lo esperado – menciono Timoteo, quien se encontraba sentado en uno de los asientos principales, acompañado únicamente por su guardián de la tormenta, Coyote Nougat. Fue entonces que el castaño recordó la presencia de sus invitados, mirando en dirección a los que serían sus guardianes faltantes y los acompañantes de los mismos. Fue una rápida mirada, aun así, no había tardado en reconocer a todos los presentes, especialmente a quien estaba alejado de todos, recargado en la pared y con los brazos cruzados, abriendo los ojos por la sorpresa durante unos segundos antes de afilar la mirada, la cual se tornó de color anaranjado, mirando atentamente a Reborn, quien estaba en una esquina cruzado de brazos.
_ "¿Porque tenían que ser ellos?" – pregunto, claramente en italiano, mirando con odio a su tutor. Este sonrió de medio lado y se integró, caminando hacia la mesa y sentándose en una de las sillas a un lado del noveno.
_ "Son los únicos que tenían el poder y la fuerza necesarios para el puesto. Además, los anillos los han escogido" – hablo en tono tranquilo, como si nada estuviese pasando. Regreso su fría mirada hacia donde estaban los recién llegados, mirándolos de uno a uno. Reconocía fácilmente a sus compañeros de clase durante la preparatoria, Yamamoto Takeshi, Sasagawa Kyoko y Haru miura, al igual que a los que alguna vez fuesen sus sempais, Kusakabe Tetsuya, Sasagawa Ryohei y, finalmente, Hibari Kyoya.
De momento le dejo aquí. Salio algo mas corto de lo que esperaba, pero es que si le agregaba no iba a terminar como quería Dx… asi que es mejor dejarlo aquí xDD… intentare inspirarme para hacer los episodios mas largos, y que no me vuelva a pasar eso.
Aquí, como pueden darse cuenta, Tsuna es completamente diferente a como se ve en el anime, es mas serio, violento y seguro de si mismo, además de que tiene bastante poca paciencia. Pero no se dejen engañar, les aseguro que sigue siendo el mismo que conocen xDD…
Espero les agrade, recuerden que sus Reviews son los que me alientan a continuar, acepto criticas e incluso si quieren aportar alguna idea también xD…. Aun no se que parejas secundarias poner, además del 8059 .-. pero ya se me ocurrirá algo. Saludos.
Kirana Taisho
15/03/14
