Disclaimer: Que más quisiera yo que Amano fuera mi mamá. Estamos en proceso de que me adopte, pero por ahora, no, no he heredado los derechos sobre esta historia y por ende, no es mía. –sufre-
Resumen: La familia, a pesar de todo lo que sucediese, sería la familia y Tsuna lo sabía bien. Todos lo sabían bien. Aun cuando muchas veces quisiera marcarse un Yolo o cortar yugulares. Conjunto de oneshots y pequeñas historias sobre la Décima Generación y sus descendientes.
Autora: Sylene
N/A: ¡Y ha llegado la cereza! La musa ha contribuido muchísimo con esta pequeña, así que espero que os guste ~ Nos vemos en las notas finales ouo7
Advertencias: OCC. Mención del pasado de Momo. Shonen ai (unilateral por parte de Hibari)
Arco I – Inicios
Atardecer sabor a durazno
«No sé qué es una cereza, así que no puedo ofenderme»
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Momo tuvo la particularidad de ser siempre tranquila y nunca acarrear problemas. Cuando aquellos de su generación –y que con la misma particularidad que su padre llamaba 'herbívoros'- hacían de las suyas, metiéndose en problemas y demás, ella los ignoraba o bien, se burlaba un poco de ellos. A diferencia de su padre, no tenían un sentido tan estricto de la disciplina, no al menos con los demás. Tenía –tiene- bien en claro que cada quién hace y se comporta como desea, pues todos somos seres libres y pensantes, por ello ella no tiene que velar porque alguien este comportándose de manera correcta.
¿Qué era lo correcto, al fin al cabo? Era como la belleza: demasiado subjetiva. Problemática.
Desde sus cuatro años, cuando llego a esa mansión junto a su padre fue así. No le importaba mucho lo que pensaban los adultos y mucho menos los niños de su edad. La única opinión que solía tomar en cuenta era la de su padre. Todos podrían pensar que era muy madura para su edad y en cierta forma, lo era, pero había una razón por la cual se comportara a así. Parte de ello tenía que ver su antigua personalidad y lo que aprendió con su padre unos meses antes de irse a vivir a la mansión Vongola.
Momo no siempre fue Momo Hibari. Era hija de ex capo, que por sucumbir al lado oscuro y conspirar contra Vongola secretamente (o no tanto, ya que fue descubierto) fue castigado por Vendice. Hibari fue el encargado de esa misión en particular y conoció a la pequeña luego de la lucha sangrienta, que se llevó a varios subordinados de aquella familia y más. Vongola no sufrió bajas, como habría de esperarse. La niña fue encontrada debajo de los escombros de lo que alguna vez fue la mansión que albergaba aquella familia. Respiraba aun y Tetsuya –persona quién la encontró- no dudo en llamar a la unidad médica de Vongola.
Unos días después, se dio a conocer la identidad de la niña y el diagnostico.
– Felicia Casta, cuatro años de edad– anuncio Tetsuya con voz tranquila– Primogénita de la familia Casta y única heredera de la misma. Al parecer se escondía en la mansión, junto algunos subordinados de la familia, debido al ataque que estábamos realizando. Por lo que se sugiere, la atacar la casa y derribarla, los subordinados murieron protegiéndola y estos, a pesar de los esfuerzos, no lograron evitar que la niña sufriera un golpe contundente en la cabeza, pero lograron evitar que muriera al menos.
» Como he dicho, la niña ha sufrido un traumatismo en la cabeza, lo que estudios previos han catalogado que la niña puede padecer de pérdida de memoria. Si la posee –lo que es lo más probable Kyo-san- será permanente, debido al daño que causo el golpe. Aparte de ello, solo hay un brazo roto que se recuperara en cuatro semanas, gracias a las llamas del Sol que le fueron transmitidas. La muchacha no será admitida en Vendice, debido a que está según los guardias de allí, no tenía nada que ver con los planes de su padre y por ende lo más seguro es que sea remitida a un orfanato.
Hibari no era un hombre que se dejara enternecer por lo que le rodeaba. No, Hibird y cierto castaño eran los únicos que lograban mover algo allí dentro, pero por el resto… No era frialdad pura, era simplemente indiferencia, pues el enojo estaba dentro de él y si fuera lo contrario, simplemente este no estaría dentro de él. Por ende, solo una vez visito a la niña luego de escuchar el reporte de Tetsuya y la observo. Ya había despertado y solo habían pasado siete días exactos desde que salió de cirugía. Llevaba dos días despierta. Una proeza, un punto a su favor, se dijo él. Tenía que ser fuerte para haber sobrevivido hasta ser encontrada y obviamente fuerte para despertar tan rápido.
Desde la silla en que estaba sentado, con Hibird en su hombro la observaba y ella le devolvía la mirada sin miedo, con monotonía prácticamente. Él alzo una ceja, preguntando mudamente que demonios le sucedía para verle de esa manera y ella simplemente se encogió de los hombros y le volteo el rostro, yendo hacia la ventana, para observar el paisaje urbano. Hibari entrecerró los ojos y salió de la habitación.
Él no era idiota, ni un poco. La niña había dicho con ese gesto demasiado.
«No te tengo miedo»
Hibari se retiró y dejo a Tetsuya el cargo de qué hacer con la niña. Algo se revolvió en su interior y recordó la sensación que pasaba en su interior cuando veía a su jefe. Soltó un 'wao' porque sí, era la misma pero no al mismo nivel. Ternura, algo que no creía desarrollar, pero él sabía bien que había sido momentáneo. Luego recordó que con Tsunayoshi pensó lo mismo y sonrió ligeramente.
Él de verdad quería ver hasta donde llegaba eso.
Momo –quién en ese momento no era llamada por su nombre- siguió viendo por la ventana, mientras escuchaba una canción que se le antojaba bastante bonita. El pajarito/polluelo que llevaba aquel hombre fuerte –porque lo había visto, sentía su fuerza- se había quedado cerca. Siempre lo hacía, en realidad. Desde que despertó, lo había visto sobrevolando cerca de su ventana o su piso, mejor dicho. Era uno de los últimos, por ende, era muy normal verle cerca del techo. Siempre se iba en la dirección y ella siendo inteligente, sabía que iba a ver a alguien allí, probablemente fuer ale mismo sujeto que hace un momento la había visitado.
No tenía memoria. Había escuchado a un hombre con peinado raro decirlo y sin embargo, no tembló. Todo estaba en blanco y si intentaba buscar más allá, un dolor agudo se instalaba en su cabeza, punzando. El primer día lo hizo y desde ese entonces, no volvió a intentarlo, pues no era masoquista. Quizás allí eso le hubiese dado una señal de quién era ella o qué le había sucedido. Otros hubieran corrido y exigido respuestas. Ella no. No entendía porque, pero simplemente no quería hacerlo. No le daba la gana. Estaba muy cómoda en cama y siendo sincera, le daba flojera pelear por ello.
Además por la forma como le hablaban las enfermeras, como una niña –que era, lo había comprobado cuando fue al baño y se desnudó en frente al espejo - sabía que ellas no le dirían nada. No importaba, en algún momento algo pasaría, ¿no? Por ahora ella podría seguir viendo ese atardecer, junto a la canción bonita del pajarito amarillo que se posaba en su ventana por primera vez en dos días. Lo miro curiosa, pero simplemente no le hizo nada y tomo aire:
–Namimori… ~–
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Al día siguiente, Momo ya tenía nombre. Las enfermeras querían llamarle Felicia, pues era su nombre verdadero, pero prefirieron alejarla de aquel nombre por ahora. Si se tenía que ir a un orfanato –lo más seguro- le dirían que ese era su nombre, pero por ahora al ver su inusual adicción a los duraznos, decidieron llamarla así, Momo. Momo sonrió después de tres días despierta y por primera vez, agradeciendo sin palabras por aquello. Tenía un nombre y por más indiferente que fuese, la verdad, le alegraba.
Mordió aquel durazno en su mano con alegría contenida y siguió caminando por el jardín del hospital.
Había decidido salir de su habitación, pues se le hacía curioso el jardín. Veía desde su habitación como varias personas se paseaban por allí. Supo que era un árbol lo que estaba allí, que había flores, pero como tal, las enfermeras tuvieron que decirle que era un jardín. Entonces tan mal de la memoria no estaba, ¿no? Quizás… pensó en ese momento, pero por lo que le había explicado –y la venda que envolvía fuertemente su cabeza, dejando los mechones irregulares caer por todos lados- el golpe en su cabeza había sido demasiado fuerte y por eso, no podía recordar algunas cosas.
Un poco absurdo, pues recordaba caminar y respirar.
Allí volvió a ver al hombre de peinado extraño. Tetsuya había escuchado que le llamaban, así que ese debía ser su nombre, ¿no? Aquel hombre apenas la vio se arrodillo a su altura y le sonrió levemente, saludándola.
–Cabeza de zanahoria es más bonito que 'Tetsuya'– declaró sin perder el temple, aun mordiendo el durazno.
La expresión perpleja de Tetsuya le dio ganas de reír. Y rio, con buena gana. Una sucesión de gorgoteos y leves chillidos agudos por su voz de infante, lograron hacer sonreír al moreno. Al parecer la niña se estaba recuperando más rápido de lo que él creía y eso era bueno. En unos días entonces él la llevaría al orfanato. La idea no le gustaba, pero él no podía hacer nada sobre eso.
–Eres bastante grosera. Yo no me burlo de tu cabello de cereza, cereza– le bromeo un poco.
–No sé qué es una cereza, así que no puedo ofenderme. Y me llamo Momo, las enfermeras dicen que eso en japonés significa "durazno" y que como muchos de ellos, así que me va… Uh…– se quedó callada y eso a Tetsuya le sorprendió, más que el hecho de saber que era tan parlanchina en el fondo– Creo que era "como anillo al dedo"… ¿Qué quiere decir eso?– pregunto curiosa.
Sin saberlo ese día se ganó el cariño del subordinado de su padre, lo que significaba un paso más hacia su padre.
Aunque bueno, él no sabía que sería su padre aun.
Porque sí, tal era la impresión que aquel hombre había dejado en ella que había decidido que quería estar junto aquel hombre. Por extraño que parezca, su aura de poder no le había dado miedo, era todo lo contrario; se le hacía tan poderosa y temible, que le daba seguridad. Si ella iba a vivir cerca de alguien, quería que este fuera fuerte y le enseñara a serlo para poder estar a su altura y proteger a otros. ¿Quiénes otros? Por ahora solo serían aquel hombre, cabeza de zanahoria y el extraño hibrido de polluelo-pajarillo.
Quizás, sin saberlo, Momo buscaba lo mismo que había buscado siendo Felicia: una familia de verdad. Protección, algo que carecía aun teniendo una familia. Anteriormente cuando era Felicia, siempre estaba desprotegida y sola. El informe de Tetsuya no podría estar más errado. Ella no era la única heredera, solamente era la única conocida. Había dos hermanos mayores y ella era la menor de esa familia. Y media hermana, para más inri. Solo que con sus escasos cuatro años, ella no era tan humillada por ese detalle, es más, ni ella lo sabía.
Estuvo desprotegida toda su vida, importando poco si le pasaba algo, pues heredera no era. Y por ello, no era secreta su identidad, como sus hermanos. Por ello estaba desprotegida ese día y por ello, simplemente, termino perdiendo la poca seguridad que tenía.
Inconscientemente, siguiendo una graciosa sensación que la alentaba a moverse, ella buscaba seguridad.
Y aquellas enfermeras, ni un montón de huérfanos como ella no se la darían.
Solo aquel hombre que cumplió sus expectativas.
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Hibari estaba sorprendido al ver a la pequeña de cabellos cereza en su habitación. La pregunta de cómo había llegado allí era un poco obvia, pues tenía plena conciencia de que Tetsuya pasaba muchas horas en el hospital en donde la pequeña estaba aún recluida. Y que la inusual cantidad de comentarios generosos por parte de su mano derecha, dejaban en claro lo mucho que apreciaba la pequeña. O que al menos, le gustaba un poco. Por ello no era mucha sorpresa verla allí, no, la cuestión era que la pequeña estaba precisamente en su despacho.
¿Qué buscaba esa herbívora con él?
La pequeña le mantuvo la mirada, digna, sin dejar ver su debilidad y nerviosismo, algo admirable para alguien de su edad, eso debía reconocerlo. Estaba sentada en su silla y se apoyaba en la madera del escritorio, viéndole desde allí. Se le antojaba una posición bastante cobarde –utilizando el escritorio como punto de apoyo, para no dejar que le viera como tal- Hibari entrecerró los ojos y miro hacia la ventana de la derecha, viendo como Hibird entraba cual pájaro por su casa y comenzaba a revolotear por encima de la niña.
–Momo~ Momo~–
Hibari frunció el ceño, confundido. ¿Quién demonios era Momo?
–Es mi nombre. Las enfermeras me lo colocaron–
–Ah…– musito el moreno y se acercó al escritorio, viendo a la niña fijamente.
Momo no bajo la mirada en ningún momento. Le enfrento, con agallas no propias de una niña de cuatro años, pero bueno, ella no era una típica niña de cuatro años. No señor. Y se sentía nerviosa, por primera vez en dos semanas –que era el tiempo que llevaba 'despierta'- pero no lo dejo ver, porque quería demostrarle a aquel hombre que ella era fuerte. Y lo era, sin saberlo, ya hace un tiempo la pequeña se había ganado el respeto de Hibari. Después de revisar con profundidad, supo la verdad de aquella niña. No había sido salvada, no había sido ayudada. La dejaron morir como ganado cualquiera, sin valor.
Y sin embargo ella estaba allí. Se había levantado con simples cuatro años –eso de todas maneras era algo que Hibari no tomaba en cuenta verdaderamente- y le enfrentaba con fuerza. Incluso él pudo ver un detalle fuerte en esa niña.
Valentía. Es valiente.
Él bebe se había presentado cuando investigaba sobre ella y unos días después dijo que allí había potencial. "Haría bien tenerla en la mira, para la Undécima" había dicho y recordó que el omnívoro y los herbívoros tenían niños. La miro de nuevo y las palabras de la niña le golpearon, más de lo que él creyó en un principio.
–Adóptame– dijo –Quiero un padre fuerte y tú eres fuerte–
–Soy un carnívoro y tu una herbívora. No ando con herbívoros a mí alrededor–
Allí, en ese momento, la máscara de la pequeña Momo se rompió. Frunció el ceño y como un golpe certero y rápido se levantó en la silla, subiendo encima del escritorio, estando casi a la altura de Hibari. Este frunció el ceño por tal insolencia, pero en ese momento su mirada paso a la intriga.
En la mirada de aquella niña… ¿Eso eran llamas?
– ¡¿Quién te dio el derecho de nombrarme así?! Siquiera has probado que tan fuerte soy. Propio de un carnívoro: creer que nadie estará a su altura por ser lo que son– la niña estaba roja y rabiosa y Hibari quería reír un poco. Quién lo diría…– No soy tan débil como aparento ser, soy fuerte y quiero estar al lado de alguien fuerte para ser mucho más fuerte–
– ¿Por qué quieres ser fuerte?– le pregunto. Si ella decía lo que él estaba pensando, al igual que aquel omnívoro…
–Porque quiero proteger lo que amo–
Ah… lo dijo. Tal cual lo que había dicho Tsunayoshi en su momento. Quién lo diría… Y sin embargo, para él, no era suficiente. Tsunayoshi era una cosa; ella era un tema aparte. Pero había demostrado algo que ellos necesitaba, que Vongola necesitaba.
Y siendo sincero en el fondo, algo que a él le daba mucha curiosidad por conocer.
–Demuéstrame que tan fuerte eres entonces– dijo con tranquilidad, viendo como aquella niña se desinflaba, como si no acabara de liberar una enorme ola de energía–Tienes un mes. Adelante– dijo sin más y se retiró del lugar, con Hibird siguiéndole en vuelo.
Momo vio cómo se retiraba aquel hombre y dejo salir el aire. ¿Qué había sido aquello? Ella no quería perder la tranquilidad que había logrado y sin embargo… Sintió algo liberador dentro de ella. Se sintió extraña, como si fuera algo natural, algo que debía suceder. Algo que tenía que ver con ella. No importaba, la verdad. Tenía la oportunidad de demostrar su fuerza a aquel hombre y así lo haría.
Por dentro, allí en su corazón, sintió alegría infinita.
Y sin saberlo, algo parecido había comenzado a nacer en el corazón de su futuro padre.
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¡Aclaraciones!
§ Para cuando paso el suceso de la familia Casta, Momo tenía un mes de haber cumplido los cuatro años. La eliminación de la familia Casta fue en Japón, de allí que ella fuese nombrada con un nuevo nombre de origen japonés.
§ Su madre era una prostituta que murió en el parto. Su padre tenía conciencia de su existencia y por ello, la llevo a vivir con él. Aun así, no sentía demasiado apego hacia ella, por ende, no recibía el mismo trato que sus hermanos.
§ Paso una semana antes de que Momo despertara. Cuando lo hizo, pasaron dos días antes de que Hibari le visitara. Desde allí, pasarían dos semanas a su próximo encuentro.
§ En este shot, he dado a conocer que tipo de llama tiene Momo. No es muy difícil de ver, eh X'D
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N/A: ALA. AL FIN. Dios, no saben lo pesado que es escribir a esta niña. Bueno, no es que sea pesado, pesado, porque me salió de un tirón, sino que se me hacía tan… difícil en algunos momentos escribirla con coherencia. Y sin embargo, para ser mi OC, creo que me ha salido algo fuera de lugar. Hibari es un tema aparte, he hecho lo que he podido, no me peguen.
La relación de estos dos es complicada para mí. Momo respeta a Hibari y su fuerza para ella es sinónimo de seguridad, seguridad que su subconsciente le recuerda que no tuvo y por ello se aferra a la pierna de la nube. Aparte, le agrada Hibird, algo que mencione un par de veces en el shot XD Por otro lado Hibari es fan de las cosas lindas, pero desde mi punto de vista no debe ser cualquier cosa linda: debe tener un significado especial. Momo le recordó a Tsunayoshi, por ello comenzó a encariñarse con ella. Aun no la adopta hey, pero está en proceso todo. ¿Qué creían? ¿Qué todo iba a ser tan fácil?
No con la nube, no señor.
Y por otro lado, sip, 1827. Soy demasiado fan de esta pareja. Demasiado. Por ende esta tenía que ir, sí o sí. Sé que al principio dice 'unilateral', pero eso es de momento. Cuando lean a Tsunayoshi, me entenderán. ¿Cómo se enamoró Hibari de Tsuna? No solo puede ser porque el fuese lindo (Su lindura es el aire que respiramos –khè-) sino por otras cuestiones. Recuerden lo que dije antes; los shots son tanto de la familia décima, como undécima. Si bien no ahondaran tanto como para caer en la adolescencia de la décima, si se tocara esta etapa superficialmente, lo suficiente como para explicar algunas cosas.
También tengo planeados algunos shots sobre Reborn, Dino, Nana, Iemitsu y otros personajes de la serie. Si la musa lo permite, me verán subiendo algunos como extras, fuera de los arcos. Esperemos porque, al menos de Reborn, se me ocurren muchísimas ideas que quisiera desarrollar *babea con el besho pelinegro*
Como dato curioso: cuando Hibari dice que Momo ha dicho las mismas palabras que Tsunayoshi, se refiere a un momento que pasara en el pasado, en algún oneshot de Tsunayoshi. Oh sí, les he dejado un spoiler ~ ewe
He subido esto tan rápido porque aunque solo son dos reviews, me he sentido feliz ;w; Créanme, esto es un reto para mi y aunque solo sean pocas personas las que dejen comentarios, me hace retorcerme de la felicidad x/x
Y bueno, ya les respondo X'D
Victoria Chacin618 En esta familia las cosas se mezclan de una forma muy rara (?) Nah, quizás no ahora, luego si por el papeleo X'DDDD
BlackSky83 ¡Me alegra que te haya gustado! Bueno aquí esta la conti, espero que te guste ouo9
yali Meh, lindos, lindos lo que se dice, nope X'D Pero tienen su amorsh allí en el fondo, por algo se les quiere :3
Y como siempre, ¿un sensual review de sensuales personas? ¿Por favor? ;3
Bye, bye
