Hola, les dejo la 2ª entrega de esta historia.

Este cap. es un poco más largo que el anterior.

Sin más, espero que lo disfruten :)


Por su parte, John estaba bien con Mary. Salían, se divertían y conversaban, sin embargo, al poco tiempo de ser novios, Mary quiso llevar las cosas al siguiente nivel.

Invitó a John a casa aprovechando que sus padres llegarían tarde. Ese día, John no fue a ver a Sherlock, le explicó que Mary le había insistido mucho en que la acompañase. Sherlock entendió. No le hizo gracia la situación pero tampoco discutió, al fin y al cabo, no tenía razón para hacerlo.

Al llegar a casa de Mary, la pareja se fue directo a la habitación de ella, quien se aseguró de cerrar la puerta con llave para estar segura de que nadie interrumpiría ese momento tan especial. Besó a John con fuerza y comenzaron a abrazarse, John no se sentía seguro de querer hacerlo, pero Mary era insistente. Vaya que lo era. Él ya había tenido sexo con chicas antes, pero simplemente no le apetecía hacerlo con Mary, además, la triste realidad es que prefería estar escuchando las deducciones de Sherlock en ese momento. Mary se despojó rápidamente de su ropa y se puso encima de John.

—Hazme tuya, John Watson. Lo he deseado todo este tiempo, dijo la chica con expresión lujuriosa. John hizo un par de movimientos torpes y no le respondió, se limitó a besarla y con un poco de desgano, le proporcionó algunas caricias.

—¿Qué pasa, John? —Preguntó Mary. —¿Acaso no te gusto?

—No es eso, cariño. Eres muy linda, es simplemente que no puedo.

Mary miró hacia la entrepierna de John para encontrarse con la sorpresa de que no había erección.

—Eso podemos solucionarlo, amor. Ven, déjame inten…

John se levantó de la cama.

—Lo siento, Mary. No puedo. Creo que lo mejor es que me vaya y esto lo dejemos para otra ocasión.

Mary, avergonzada se vistió de nuevo y acompañó a John hasta la puerta. John se despidió de ella con un beso en la mejilla, se disculpó de nuevo y se dirigió a casa.

En el auto, John no paraba de preguntarse por qué no había sido capaz de acostarse con Mary, si él nunca había tenido problemas con eso. Por un segundo se preguntó si tenía disfunción erectil, luego pensó que eso era ridículo y desechó la idea enseguida.

Al llegar a casa, decidió que lo mejor era tomar una ducha y acostarse a dormir. Al salir de bañarse, John le envió un mensaje a su buen amigo, se sentía mal por haberlo dejado solo en la tarde, por irse a no tener sexo con su novia.

"Hola, Sherlock. Siento no haber podido ir a tu casa hoy, ¿nos vemos mañana?" JW

Al día siguiente, no tenían clases, por lo que era un buen día para descansar de Mary y sus situaciones incómodas...y qué mejor que haciéndose acompañar de su amigo más cercano.

"Seguro. Te espero por la mañana. Trae comida." -SH

Sherlock no había tardado ni cinco minutos en responderle a John, y éste, se sintió feliz, por alguna razón. Ni siquiera se dio cuenta de qué tan feliz se había sentido.

Mary lo llamó varias veces, y él decidió no contestar. Aún se sentía aturdido por lo que había ocurrido ese día.

Al día siguiente, John se levantó, se vistió apresuradamente y salió de casa. Compró unos sándwiches en el camino y jugo, para compartir con Sherlock.

Al llegar a casa de Sherlock, John llamó a la puerta.

—¡Entra, John! —Gritó Sherlock, que se encontraba hablando con alguien.

—Así que este es John Watson.

John se sintió extrañado. ¿Quién era ese joven? Nunca lo había visto. ¿Los rumores de la homosexualidad de Sherlock eran ciertos y este era su pareja? No creo. Sherlock me hubiera dicho, además luce demasiado mayor, apuesto que el tipo de hombres que le gustarían serían más como...

—Sí, él es John Watson —Dijo Sherlock con entereza e interrumpiendo los pensamientos de John—Ahora, puedes retirarte.

El hombre miró a Sherlock y sonrió cínicamente. Luego miró a John, que estaba confundido y trataba de adivinar quién era él.

—Mycroft Holmes, hermano de Sherlock Holmes.

—Ah, claro. ¡Mycroft! Qué gusto, Sherlock me ha hablado mucho sobre ti.

—No tiene que mentir, Señor Watson. Sé que mi pequeño hermano no le habla de mí a nadie. Sin embargo, quiero que sepa que acá estoy y los vigilo. Muy de cerca.

John se sintió avergonzado por haber intentado ser amable con Mycroft quien era igual o más arrogante que Sherlock.

El menor de los Holmes se dirigió a la puerta, y la abrió —¿Mycroft? —dijo, con un ademán de invitarlo a salir.

Mycroft se fue y por fin, Sherlock y John pudieron disfrutar su desayuno tranquilamente. Sherlock le explicó a John que Mycroft trabajaba en el gobierno y que le gustaba intimidar a las personas, pero que no se preocupara. John soltó un respiro y se tranquilizó, olvidándose de Mycroft por un rato.

El celular de John comenzó a sonar insistentemente, Sherlock vio en la pantalla que quien llamaba era Mary.

—Supongo que no todo está bien entre ustedes, dijo, de la nada.

—Bueno, eh… pasaron algunas cosas.

—John, no es que tu vida romántica no me interese, pero ¿te importaría?—dijo, mientras hacía un gesto con las manos insinuando que no hablara de eso—No soy un experto en el tema.— dijo, con un poco de aburrimiento.

Los amigos nunca habían tocado temas sensibles como relaciones o familia. Principalmente porque Sherlock intentaba mantener una distancia emocional de John.

—No, claro— se disculpó John, poniendo cara de preocupación.

Sherlock no pudo resistirse a preguntar qué sucedía, aunque eso significase que tendría que aguantar a John hablando de su novia y recordándole lo heterosexual era y cuán imposible era de alcanzar.

—Oh, vamos. No empieces con tus preocupaciones. Está bien, cuéntame si así lo deseas.

—Te juro que lo hago solamente porque no tengo a quién más contárselo. Me da mucha vergüenza y tú eres mi amigo de mayor confianza.

Sherlock se sorprendió. Se sintió importante para John también, aunque éste le recalcara que son sólo amigos. Sin embargo, el tener un amigo también lo ponía feliz, y más si ese amigo era John Watson.

—Ayer, Mary me citó en su casa para que lo hagamos.

—¿El qué?, dijo Sherlock, tratando de disimular lo molesto que lo ponía eso.

—Para tener sexo, Sherlock. Y eso no es todo…

Oh no, aquí vamos. ¿En serio, John? No quiero saber lo que haces con tu novia a solas, especialmente si es quien me insultaba todos los días antes de que llegaras.

—…Me había insistido tantas veces que me hacía sentir mal rechazarla, así que decidí aceptar, y bueno, las cosas no se dieron.

—Sé más específico.

—¡No pude tener sexo con ella, Sherlock! ¡No pude hacerle el amor!

—Oh, entonces hay alguien más —indagó curiosamente.

—Por supuesto que no, Sherlock. Algo peor.

¿Qué podría ser peor?

— … No se… eh, yo… intenté pero, es que… bueno, no se paró.

Sherlock soltó una carcajada. John se quedó mirándolo con enojo pero luego se unió a la risa de su amigo.

— ¿Eso es todo? ¿Estás haciendo tanto lío por eso?, se burló Sherlock.

— Tú qué sabes de esas cosas, Sherlock. Tú nunca has tenido novia.

Sherlock hizo una pausa, miró a John y le dio la razón. Enseguida, cambió el tema. John se quedó un poco extrañado por su actitud pero ya nada le sorprendía de su amigo. Sabía que él era así, aunque quedó un poco preocupado por haberle insinuado que es gay.

Al cabo de un rato, John decidió que tenía que enfrentar su situación con Mary así que fue a buscarla, se despidió de Sherlock como siempre y salió de su casa.

Sherlock se sintió triste después de que John se fue. Se sentía solo. Aburrido. John era la única persona que tenía para conversar totalmente a gusto. Y le gustaba. Claro, le gustaba él. Pero también su compañía.

John visitó a Mary. Esta vez iba decidido a tener relaciones con ella, después de todo, no podía permitir que Sherlock se burlase de él si alguna vez se le ocurría preguntarle por la situación.Claro, era por eso.La escena se repitió una vez más. Esta vez, John logró tener una erección pero no pudo mantenerla. La decepción podía verse a través de los ojos de Mary. John se disculpó y la abrazó hasta que se quedaron dormidos. Por la mañana, los despertó el ruido que hacía la madre de Mary al tocar la puerta que no había sido cerrada con llave, finalmente entró y encontró a su hija con un chico. En la cama.

—¡Mary Morstan! ¿Qué crees que es esto? ¿Un hotel?

—Mamá, no estábamos haciendo nada. Sólo dormíamos.

—Por supuesto que sólo dormían. Pobre de ti que estuvieran haciendo algo más. En cuanto a usted, jovencito, retírese y si quiere volver a ver a mi hija en esta casa tendrá que ser en la sala y cuando su padre o yo estemos aquí.

John, apenado y un poco atolondrado, salió de casa de Mary apresuradamente. En ese momento, recibió un mensaje.

-Buen día, John. Desayunemos. Trae comida. –SH

-Llego en media hora. –JW

El rubio decidió ir a despejar su mente a casa de su amigo. Él parecía ser su mejor acompañante últimamente, y comenzaba a disfrutar su compañía cada vez más y más. Llegó a casa de Sherlock y llamó a la puerta. Sherlock le abrió enseguida, parecía estarle esperando. La mañana transcurrió de lo más normal, desayunaron, conversaron de trivialidades y John intentaba despejar su mente.

—¿Y bien?, preguntó Sherlock arqueando una ceja y mirando a John a los ojos.

—¿Qué?

—¿Qué sucedió con Mary? ¿Pudiste hacerlo?

Mierda, Sherlock. ¿Por qué me haces esta clase de preguntas? Estoy intentando distraer mi mente y ahora quieres hacerte el Doctor Corazón.

—No. No pude. —suspiró—…esta vez si logré hacerlo funcionar pero no pude mantenerlo.

—Oh, qué mal, dijo Sherlock, mientras lanzaba una sonrisa maliciosa.

—¿Te parece gracioso?

No, me parece fascinante.

—En absoluto.

John lo miró con confusión y un poco de enojo, Sherlock le sonrió y se quedó mirándolo fijamente por unos segundos, cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se incorporó.

—Bien, John. Será mejor que te vayas.

—Empiezo a creer que solamente me utilizas para comer gratis, Sherlock.—Dijo, sonriente, John, fingiendo no haberse percatado de la mirada de su amigo unos segundos atrás.

—No seas tonto. Es que tengo que arreglar unos asuntos con mi hermano. A solas, claro.

—Vaya, en realidad quieres que me vaya. No tienes que inventar excusas, me iré. Nos vemos pronto.

Sherlock se sorprendió de que John hubiera notado la mentira. Igual, no era bastante difícil adivinarlo. John sabía, por el comportamiento de Sherlock que daría la vida por no estar ni un segundo a solas con su propio hermano.

—Adiós. Nos vemos en la escuela.

—Adiós, Sherlock.

Sherlock cerró la puerta y se llevó las manos a la cara, tapándosela. Se sentía un idiota. Había esperado toda la noche para reunirse de nuevo con John y lo había sacado de su casa repentinamente cuando notó que cada vez disimulaba menos su interés por él.

John se dará cuenta si sigo descuidándome de esa manera. Y probablemente me retirará su amistad. Y nuevos rumores surgirán, aunque eso es lo que menos importa. Pero, ¿su amistad? No estoy dispuesto a perderla.

El chico pasó el resto del día fumando, bebiendo té y navegando en internet. Cada vez se ponía más ansioso. Y de vez en cuando, la imagen de John venía a su mente, y se borraba en el instante en el que lo recordaba hablando de Mary y cuánto le preocupaba poder acostarse con ella.

Probablemente ahora esté besándola y haciéndole el amor. Él sólo tiene ojos para ella. Y yo soy un completo idiota. Yo perdí mi tiempo con él y lo mandé directamente a los brazos de ella.


¡Gracias por sus reviews!

De verdad me pone muy feliz, y me motiva a seguir trabajando para escribir un fic de la mejor calidad posible. n_n

Disculpen si Mary me queda un poco Ooc pero pues, para eso son los AU (?) :P