Atención: Este episodio podría contener lenguaje no apropiado para menores de 16 años.
Hey Arnold no me pertenece, sino a Craig Bartlett y, lamentablemente, Nickelodeon u.u
Arnold y Helga regresaron a la casa de huéspedes poco antes de las seis. El rubio abrió la puerta y de ella salieron todos los animales que tambien habitan allí. Se dio la media vuelta y con una sonrisa y su brazo estirado señalando el interior, dejó pasar a Helga primero.
Miles de recuerdos la invadieron de repente, apenas podía recordar la última vez que había estado allí con Arnold. Caminó apenas unos pasos y el cabezón ingresó tras ella, cerrando la puerta al fin. Ni bien el joven volteó una alfombra roja se desenrolló hasta los pies de ambos chicos, quienes al levantar la vista se encontraron con el grato recibimiento de Gertie que vestía un traje en negro y blanco de sirvienta elegante. La anciana se inclinó ante los pies de ellos y comenzó a recitar:
-Es un honor para mi servirle a usted, su majestad, y a su hermosa doncella.
-Abuela no es necesario todo esto, yo...
-Yo estoy aqui para hacerles pasar un buen momento ¡Claro que es necesario Kimba! -se levanta- Esta noche cenaremos pavo con patatas bañadas en una exquisita salsa que solo un cocinero como Miles puede hacer.
-Abuela yo...
-También sus tronos están completamente lijados, pintados y recubiertos en tela de satén para mejor confort. Recuerden que si necesitan algo más yo estaré a su servicio -hace un gesto de reverencia estirando su pollera. Helga observaba la escena divertida -Caminen por la alfombra roja que preparé para ustedes, ningun rey merece manchar las suelas de sus zapatos con el piso de nuestra casa.
-¡Para eso hemos limpiado antes el piso vieja loca! -Interrumpió Phil quien salía del baño con su periódico- ¡Deja a estos jóvenes tranquilos y que hagan lo que ellos quieran hacer!
-¡Yo no me moveré de aquí a menos que no sean ordenes de su majestad! -respondió Gertie cruzándose de brazos.
-Abuela, ya puedes irte. Gracias.
-Con su permiso, mi majestad y doncella - y se retiró suavemente y con mucho respeto hacia los rubios.
-Esta mujer cada día enloquece más y más... En fin, ¿Cómo estás Helga? Hace mucho tiempo que no te vemos por aquí.
-Es cierto, desde que apenas eramos unos niños -comentó Arnold.
-No, no fue tanto tiempo... -se rasca la cabeza- De hecho ella vino una vez a cenar con nosotros.
-¿Tú? -mira a Helga- ¿Viniste a cenar con mis abuelos aqui?
-Asi es cabeza de balón, me han invitado y me quedé con ellos. Pasamos una velada realmente agradable.
-¡Vaya! Me toman por sorpresa...
-A mi me cruje el estómago -interrumpió el abuelo- Vamos al comedor, allí hay patatas fritas y alguna que otra cosa más -los tres caminaron hasta el lugar.
-Helga, quiero presentarte formalmente a mis padres.
-¡¿A que te refieres con formalmente?! -la rubia sudó frío por un momento.
-A que cuando fuimos a San Lorenzo no tuviste la oportunidad de conocerlos realmente -la toma de la mano mientras ella se sonroja- Ven conmigo.
En la cocina, en la mesa redonda pequeña, se encontraba sentada Stella leyendo un libro de nuevas ciencias y tecnologías. Al oir el ingreso de su hijo abandonó la lectura y se paró de su asiento para recibirlo con un abrazo.
-Hola hijo mio -lo abraza fuerte- ¿Como fue tu día de hoy?
-Bien, ha sido un día tranquilo dentro de todo... -mira a Helga que estaba apenas unos pasos tras él- Mamá ¿Recuerdas a Helga, mi compañera de clases?
-¡Claro que la recuerdo Arnold! -se acerca hacia ella- ¡Hola linda! -también la abraza- ¿Como has estado tanto tiempo sin vernos?
-Bien, no mucho ha cambiado desde aquel entonces... -esbozó una sonrisa.
-¡Como has crecido! Y que bella te has puesto -la rubia se sonroja a medias- ¿Tienes novio?
-No señora Shortman, no tengo.
-¿Oiste eso Arnold? ¡Ella no tiene novio! -le guiña el ojo y lo codea ante un rubor completo del rubio.
-Mamá...
-¡Oh, casi lo olvido! Helga la proxima vez que me llames señora Shortman temo a que deberás retirarte. Dime Stella por favor, y haz lo mismo con Miles.
-Esta bien, Stella -le guiña el ojo.
-Arnold, hijo. Que bueno que ya has regresado -expresó Miles cuando ingresó a la cocina- ¡Vaya! Veo que has traido a tu amiga Helga ¡Cielos! Si que ha crecido mucho...
-Hola Miles, el placer es mio -se revindicó la muchacha.
-Y dime Helga... -cambió el tono de su voz por uno con mas picardía- ¿Tienes novio?
-No... -volvió a responder la rubia algo confundida.
-¡Magnífico! ¿Ya oiste eso, Arnold? - le guiña el ojo y lo codea mientras el rubio mantenía una cara de expresión de nada.
-Si no les molesta, hablarán con Helga durante la cena, ahora debemos ir a ordenar nuestros útiles escolares a mi habitación... ¿si?
-Adelante hijo, ve tranquilo. Solo estén atentos cuando sea la hora de cenar. -Arnold miró a Helga y le hizo señas para que lo siguiera. Ella pidió permiso y se retiró de allí.
-¿No crees que es medio peligroso que se queden solos en su habitación? -preguntó Stella a Miles.
-¿No crees que ya son lo suficientemente adultos como para tomar sus propias decisiones?
-Es cierto... deberé sacarme esa costumbre de ver a mi hijo como un niño...
-Helga, antes de subir al ático quiero presentarte a alguien muy especial para mi -se detiene en una de las puertas de la casa y golpea.
-¿Quien es? -preguntó una dulce voz.
-Arnold -unos pasos se escuchan del otro lado de la habitación.
-¡Hermano! -gritó la pequeña Anna mientras se colgaba de su cuello para abrazarlo.
-Anna, quiero presentarte a una vieja amiga mia, te he hablado de ella ¿Recuerdas? Ella es Helga
-Hola Anna, es un placer conocerte -le sonrió la rubia.
-Hola Helga. Mi hermano ha hablado mucho sobre ti.
-¿De veras?
-Si, me ha contado que besas muy bien -sonríe ante una Helga sonrojada - Me dijo también que solías molestar a tus compañeros haciéndoles muchas bromas.
-Créeme que eso no ha cambiado para nada -esbozó sonriente Pataki.
-¿Podemos conversar más tranquilas?
-Helga se quedará a cenar esta noche, asi que allí pudes conversarle todo lo que quieras, Anna.
-Pero Arnold -infla sus mejillas y sus ojos comienzan a mostrarse vidriosos- Quiero conocerla...
-Tendrás todo el tiempo que quieras, pero ahora nosotros debemos ir a conversar a mi habitación.
-¡Le diré a mamá y a papá! -se cruza de brazos mientras Arnold comienza a caminar para el ático.
-Ya lo saben -sonrió con ironía mientras la niña pegó un portazo enojada. Helga, mientras tanto, siguió a Arnold para ingresar en su habitación.
-¡Vaya! -la rubia observaba toda la habitación, ahora decorada nuevamente por el mismísimo Arnold -No has perdido el buen gusto al menos...
-¿También has estado aquí la ultima vez?
-Si, de hecho, pasé la noche aquí puesto a que una fuerte tormenta se había desatado... ¿Por qué no dejas que Anna nos acompañe? ¿Qué útiles tenemos que ordenar?
-Ninguno -el rubio la miró fijo y sonrió- Solamente quiero tenerte conmigo, quiero disfrutar de ese sentimiento tan egoísta de tenerte solo para mi. ¿Puedo hacerlo?
-Mmm... no se, tendré que pensarlo con más claridad -jugaba la rubia mientras seguía observando detalladamente la habitación -¿Qué es esto?
-Eso es una Antara. Un instrumento musical similar a una flauta de pan hecha por los antiguos Incas del Perú.
-Vaya... ¿Y que tal esto? -Helga señala una máscara de cerámica.
-Más arte incaico -Arnold toma el control de su habitación y pone algo de su jazz. Acaricia el cabello de la muchacha y la abraza por detrás. La rubia se estremeció y se sonrojó al sentir el cuerpo de Arnold pegado al suyo. -¿Quieres cambiar la música?
-No -su voz temblaba también- Asi está bien...
Arnold llevó su boca al cuello de la rubia y suavemente besaba cada parte que encontraba descubierta. Helga se volteó y quedaron mirándose a los ojos unos segundos. Las piernas de Helga comenzaron a temblar. Si bien era consciente que debía mantenerse lo más respetuosa posible también tenía debilidades como cualquier ser humano. Y, la peor parte, es que Arnold era su mayor debilidad en todo el universo ¡¿Como poder decirle a algo que no?! El muchacho le regaló una sonrisa, despejó un mechón de ella que le tapaba el rostro para poder observarla mejor y con mucha delicadeza, como si sus manos fueran cuchillas y el rostro de ella un fino papel de seda, la tomó de la nuca y la atrajo hacia él. Mientras sus lenguas exploraban sus bocas incansablemente, una y otra vez, sonaba "There is no greater love" de Billie Holiday. Ambos sudaban fuego, tenían ganas de meterse uno dentro del otro, mezclando sus almas para siempre y perderse en la inmensidad de ellos mismos. Pero para que eso ocurra, debían de llegar mas lejos, y ellos lo sabían, incluso se sentían avergonzados de las reacciones naturales de su cuerpo, Arnold más que Helga, puesto a que ella también había notado la excitación de él, fue por eso que Arnold se apartó de ella y la miró completamente sonrojado.
-Lo... lo siento Helga, yo, bueno, nosotros.. -traga saliva- bueno eso que nos pasa y...
-No debes disculparte conmigo -respondió algo sonrojada también- Yo tengo la ventaja porque a mi no se me nota nada -se sonrojó aún más al confesarle esto último.
-Pero... ¿Estás segura de esto, Helga? Quiero decir... no quiero que te sientas incómoda por esto pero ¿Alguna vez tu,...? Bien, ya sabes -se tocaba el brazo de arriba a abajo en señal de nervios -Si no deseas contarme puedes hacerlo, creo que...
-¿Realmente deseas oir la verdad? -el rostro de Arnold cambió por uno más serio -Bien... -suspiró- Nunca he concretado, sin embargo lo intenté en una ocasión. -se mostró avergonzada por tal confesión.
-¿Timothy? -preguntó el rubio sin titubeos. Helga asintió y se quedó mirando el piso.
-¿Sabes? Sentía mucha curiosidad. Tal vez me dejé llevar por mis impulsos corporales, pero quiero que entiendas que no era más que eso, nada más que una sensación corporal.
-No tienes por que disculparte conmigo...
-¡Es que es una sensación espantosa! ¡Solo un placer físico! Es tan, tan... tan vacío.
-Lo se -el rubio se sienta en su cama y la invita a Helga a su lado- A mi también me sucedió...
-¿Suyai? -preguntó la muchacha con algo de temor.
-Si. Pero a difrencia de ti, yo si he podido concretarlo... -miró al piso. Helga presionaba sus rodillas con fuerza y bronca al enterarse que otra mujer había tenido el gran privilegio de saborear a su amado -No estuvo mal, sin embargo también fue pura curiosidad y placer físico. ¡Ah! Me siento patético.
-Tal vez... -rechinó entre dientes pero suspiró y se tranquilizó- tal vez necesitabas equivocarte para darte cuenta...
-¿Como tú? -bromeó con una sonrisa el joven.
-¡Oye! ¡Al menos yo me di cuenta en el inicio y no en el final, cabeza de balón!
-Solo bromeaba -le pasa un brazo por detrás de su cintura- De todas maneras, creo que ahora si estoy seguro... -se sonrojó.
-¿Ah si? ¿Y que es lo que te hace sentir más seguro que aquella vez?
-Es fácil, cada vez que te acaricio, o escucho tu voz, o te miro a los ojos siento que mi alma baila, estalla y vuelve a renacer constantemente dentro de mi. Y eso, Helga, te juro por Anna, que no me ha sucedido jamás con nadie.
Helga lo miró profundamente. Sus ojos decían la verdad, brillaban al decir cada palabra, la joven percibió y sintió lo mismo que su amado sentía en ese momento, y eso la hacía la persona más feliz del planeta. Sabía que si en ese momento nacería la señal más pequeña de hacer el amor, lo harían. Por que por primera vez en su vida estaba segura de una sola cosa: ese amor es real, existe , vive y flamea en sus corazones como nunca antes lo habían percibido. Esta vez fue ella quien se acercó a besarlo y la intensidad del beso era aún mayor que la del anterior. Como si no hubiera un mañana ambos chicos comenzaron a explorarse con sus besos, caricias y abrazos. Arnold se sentía fascinado al acariciar los muslos de Helga, al sentir como su respiración se aceleraba con las caricias de sus lenguas, al olerla, al sentir la suave piel de tu vientre. Las manos del chico temblaban y los latidos de su corazón se aceleraban por cada cosa nueva que descubría de su chica. Ya no le avergonzaba el producto de su excitación, es más, ella parecía estar disfrutándolo mucho. Ella que, al igual que él, tampoco se sentía avergonzada de humedecerse cada vez más. Ella que también temblaba de emoción y de pasión. Cada vez que Arnold acariciaba alguna parte de su cuerpo, ella parecía arder. Arnold era fuego y ella una gran mancha de combustible y donde él estaba todo lo podía encender.
Entre jadeos, risas y dentro de todas esas emociones intensas, Arnold se posó sobre ella y se acomodó para no lastimarla con su peso corporal. Finalmente, pasó sus manos por debajo de la musculosa violeta de ella y llegó hasta sus senos. Helga gemía suavemente mientras sentía que podría llegar a explotar de tanto placer, nunca la había pasado tan de maravillas y eso era solo el comienzo. Por su parte, ella exploraba toda la espalda del chico bajo su camisa a cuadros, luego lo tomó de su trasero y acercó su pelvis contra la de él. Arnold la miró a los ojos y le sonrió para volver a perderse en un hermoso beso. Ya no habría vuelta atrás, ambos estaban dispuestos a darse todo ese gran amor que se sienten, ambos querían, necesitaban demostrarse todo eso que sentían.
-¿Hermano? -Al oir la voz de Anna, el cabezón pegó un salto que lo dejó parado al lado de su cama.
-¡¿Que te he dicho siempre Anna?! ¡Debes golpear la puerta antes de entrar en una habitación! -Arnold se veía agitado, frustrado y avergonzado con su camisa desabrochada por completo.
-Lo siento, es que ya había golpeado la puerta antes y nadie respondió, por eso ingresé -Helga, totalmente sonrojada se sienta en la cama acomodandose un poco el cabello -Quería decirles que la cena está lista.
-Gracias Anna -suspira mientras se deja caer en la cama al lado de Helga- Enseguida vamos.
-Quiero preguntarte algo antes.
-¿Dime...?
-¿Qué estaban haciendo tú y Helga?
-Ehm -se sonrojó y titubeaba- nos-otros estabam-estábamos jugando nada más -sonrió bruscamente.
-Bien -sonrió satisfecha con la respuesta de su hermano- Yo ya bajo, tengo hambre.
-Ahi vamos nosotros, Anna. Gracias por avisar. -la niña se retira cerrando la puerta.
Un silencio profundo se adueñó de la habitación producto de la vergonzosa situación. Helga miró a Arnold de reojos y lo observó cabizbajo, por eso muy suavemente pasó su mano por la espalda del chico.
-Me siento avergonzado y algo frustrado.
-¡Vamos cabeza de balón! Sólo vinimos a cenar, esto creo que se nos fue de las manos, toda tu familia está abajo esperándonos a cenar y... -se percató de sus palabras- ¡Cielos Arnoldo! ¿Con que cara bajaré si tu hermana les dijo algo?
-No lo dirá, te lo prometo -se abrocha su camisa- Quizás deberías peinarte un poco para que no lo noten. -Helga hizo caso y se peinó.
Ambos bajaron a cenar. Al lado de sus dos asientos vacíos se encontraba Gertie de pie y con un repasador en la mano, lista para servirles. Los huéspedes también se encontraban allí en la mesa. Stella ayudaba a Miles a poner la mesa. Al sentarse los chicos, la abuela hizo una reverencia, recogió una bandeja, que estaba por detrás de ella, y les sirvió la comida. Helga sonreía divertida mientras Arnold descubría lo bella que se veía de esta manera.
La cena no fue más que otra graciosa más junto a la familia del cabezón. Conversaron de todo un poco: películas, la escuela, política, filosofía, chistes, anécdotas y situaciones cotidianas. Helga se sentía cómoda y divertida, por primera vez en muchos años de su vida sus días se sentían muy bien.
-¿De veras crees que es necesario?
-Creeme, lo es. Solo un maleducado puede dejar ir sola a una mujer a estas horas.
-¡Vamos Arnold! ¡Son solo seis estúpidas cuadras!
-Seis larguísimas y oscuras cuadras para que llames la atención con toda tu luz, Helga.
-¿Nunca te cansarás de ser tan romanticamente zopenco, verdad?
-No estando contigo -le sonrié y le toma la mano. Por primera vez compartían una caminata de la mano juntos. Lo que Helga había soñado durante tanto tiempo al fin se hacía realidad.
-Creo que ya es demasiado engorroso.
-¡No mientas! Se que te encantan estas cursilerías. Tengo un libro rosa llena de ellas.
-¡Maldición!
-¿Qué? ¿Qué sucede?
-¡Olvidé reclamártelo!
-¿Reclamarlo? Ese libro es mio. Está escrito enteramente para mi.
-Pero yo soy la que lo escribí. Por lo tanto, es más mio que tuyo, zopenco.
-¿Y qué harás con él?
-¡Quemar hasta las cenizas que queden después de haberlo quemado ya una vez! -Arnold rió fuerte.
-Entonces, con más razón, no te lo daré -llegan al pórtico de Helga- Creo que el que debería reclamar soy yo. ¿Cúantos tomos tienes?
-Ninguno más ¿Quién crees que eres? -pone sus brazos en forma de jarra- ¿Al Pacino a los veinte? ¡Patrañas! Eres un estúpido chico cabeza de balón -Arnold sonríe- Además tengo cosas más importantes que hacer que escribirle a un camarón con pelos ¿Verdad?
-¿Como hacerle altares? -preguntó sin dejar de sonreír con sarcasmo. Helga se empadileció, se acercó a él con su clásico tono amenazador y apoyando fuerte su dedo índice en el pecho del chico.
-¡Te odio Arnold! ¡Siempre te odié y siempre te odiaré por el resto de mi vida!
-Yo también te odio, Helga -le sonrió con ternura. La rubia abrió los ojos bien grandes. Por primera vez en su vida, escuchó salir de la boca de Arnold todo el amor que sentía por ella.
Arnold rió levemente y acarició el rostro de la chica. Se acercó a ella para poder besarla y despedirse al fin, pero antes que pueda hacerlo la puerta de la casa de Helga se abrió, y de allí se asomó una Miriam que trastabillaba y olía como a bodega.
-¡¿Miriam!? ¡¿Qué diablos?! -gritó Helga mientras tomaba de un brazo a su madre quien casi se estrella contra el piso.
-Nunca juegues al treinta y cinco -¡Hip!- Hel -¡Hip!- Helga. ¡Ese maldito nú-¡hip!-mero no, no sale jamás ¡hip! -Arnold ayuda a Helga a reicorporar a Miriam tomándola del otro brazo -Tampoco salgas con más hombres Helga ¡Todos apestan! -se hecha a llorar mientras los jóvenes la sentaban en el sillón -¡Todos mienten, todos hacen lo mismo! ¡Te dicen que eres la única y resulta que- ¡hip!- la única luego es otra! -se hecha a llorar aún más.
Arnold miró a Helga con pena y preocupación, ella por su parte le pidió que se vaya y que al día siguiente conversarían. El rubio se retiró del hogar bajo la condición de que, en caso de que haya problemas, Helga se comunique con él a cualquier hora. Helga asintió, pese a que Arnold sabía de antemano que, aunque la casa se empezara a derrumbar, ella nunca lo llamaría. Nunca expondría sus problemas personales, a menos que realmente ella sintiera y realmente se de cuenta, todo lo que ese chico la quería. Porque Helga, en ese aspecto, si había salido a su madre, extremista. Para Helga no alcanza solo con querer, también él debería amarla con toda esa devoción. Y solo cuando ella sienta ese amor por parte de Arnold, allí podría ayudarla por completo.
Continuará!
Gente bella, soy la peor escritora del mundo! |:(
Tuve muchos, realmente muchos, problemas para reacomodarme con todo. Les resumo: inicié el año independizandome (si, me fui a vivir sola wiii ^.^) Y bueno, tuve problemas con el internet (no llegaban las antenas o algo asi) Y eso me dejó sin tiempo para ustedes. Cuando el internet llegó, también llegó mi comienzo de clases en la universidad, lo que me dejó muy mal parada para continuar con esto. Lamento muchisimo hacerlos esperar. Prometo subir más episodios, esta historia aun no termina! Pero denme más tiempo, solo les pido mucha paciencia y nuevamenbte disculpas por hacerlos esperar, sobre todo a todos aquellos que me siguen desde hace mucho. Ahora si, como en los viejos tiempos, respondo reviews y nos veremos nuevamente en el siguiente episodio!
Abrazos de colores!
Viickiita15: Hola! Enserio amo tus historias, pero no había podido comentar antes porque soy muy despistada y olvide mi contraseña, pero bueno acá estoy y enserio me alegraste el día actualizando tu fic. Adoro como escribís, me haces reír mucho con las locuras de Helga, y en cuanto a Timothy, al principio me caria bien, pero cuando se empezó a mostrar posesivo y obsesivo con respecto a Helga, lo empece a odiar y no paraba de rogar para que Arnold vuelva y este con Helga. Ahora me encantaría que a Timothy lo pise un auto o sufra de abducción alienigena y nunca se lo vuelva ver, bueno exagere un poco, pero enserio lo odio...
En fin, me encanta como te esta quedando esta historia, ojala que los próximos capítulos sean mas largos e igual de divertidos como hasta ahora. Nos vemos!
Hola! Jajajajajaja, pobre Timothy! Yo como autora no le deseo nada malo, pero lamento decirte que será uno de los mayores obstáculos de Helga y Arnold, porque en la vida no todo es color de rosa... Sin embargo no lo vamos a matar, asi que queremos pedirte disculpas(?)
Muchas gracias por seguir mi historia desde hace tiempo! Me alegra que te agrade! :D
Nos estamos leyendo, un abrazo gigante!
Alinee: Hola! Crei que no volverias nunca, fue una eternidad (? Extrañaba leer este fanfic, te digo que eres increible escribiendo, me gusto este capitulo y Helga siendo Helga siempre con Arnold ah! Como me encanta n.n muchos saludos y buenas vibras C:
...Y te dejé otra eternidad más colgada mi querida Alinee! Millones de disculpas en formas de cabeza de balón. Gracias por tu incondicionalidad! Abrazo gigantisisisisimo y buenas energías para tu vida! :D
Sakura: Siiiiii!, por fin pude leer la historia y lo que me emocionó mas es que la publicaste el día de mi cumpleaños, doble felicidad! D... Que te puedo decir con respecto a la historia, una cita clasica y divertida, es una pena que apesar del tiempo Timothy no haya superado aunque sea un poco lo de Arnold, aunque claro, un amor no se puede superar tan rapido, aunque sera interesante ver como se desenvuelven los personajes... Ame a Helga, ella tan... tan... ella, oh dios, me muero xD jejejejeje, espero más capitulos y se que estaran bien buenos por que tus historias siempre son buenisimas... Un abrazo lleno de animo, fuerza y muchas buenas vibras, saludos.
Preciosa de mi vida, gracias por estar siempre! Mil disculpas por favor por tanto tiempo sin vernos! Me alegra hacerte un regalo, aunque haya sido sin querer y me haya salido de casualidad xD, aún asi te lo permito por tu cumple, asi que el capitulo anterior es enteramente para vos por tu cumple, espero que la hayas pasado super! :D
Te mando un abrazo enoooooorrmeeeeeee! Buena vida!
sofiardz: este es el final o habra mas?
Hola sofi, bienvenida a mi historia loca! Este es recién el inicio! Esta parte, como las anteriores, contiene alrededor de 20 capitulos o algunos más. Disculpa la tardanza! Gracias por leerme, te mando un saludo enorme y muchos colores!
Laura: chapter 1 . Mar 20
Porfaaa continuaaaaaaaaaa porfavooooooorr
chapter 1 . Apr 11
Porfavor continuaaaaaaaaaaaa
Hola Lau! Acá estoy! gracias por acompañarme y por incitarme a que continúe con esto. Aquí está el capitulo 2, espero que te guste y lo disfrutes! Un abrazo!
conymiau: Por favor continua! Adoro como has desarrollado la historia y me he emocionado mucho! Seria genial que tim presionara aun mas la situacion asi veriamos a un arnold defendiendo a su novia y dandole su merecido a tim por llamar mujerzuela a helga! Eres genial y me encanta como escribes ojala lo sigas haciendo, aqui tienes otra fans :) Saludos!
Hola conymiau, bienvenida a bordo de esta loca historia!
Antes que nada, muchas pero muchas gracias por estar al tanto de esta historia y seguirla. Gracias tambien por tus palabras, son muy importantes para mi y me ayudan a seguir con este proyecto |:)
Quería aclararte que Arnold y Helga, por más loco que parezca, áun NO son novios! Solo están saliendo, con unos "permisos" que entre ellos se dan ¿no? Pero en otro capítulo aclararemos esto, ya te darás cuenta con el tiempo |;)
Gracias por ser una pataki más :D Te dejo un abrazo gigante!
