CAPÍTULO 2: EL CASTIGO


-Vendré de regreso, esta vez a por ti. No me olvides Milk.

-¡Goku! Espera…

Milk abrió los ojos, se encontró inmersa en un líquido grisáceo, desnuda. Se asustó. Comenzó a respirar frenéticamente, burbujas de oxigeno se escapaban de su mascarilla debido a su agitación y después movimientos bruscos. Quería escapar de esa especie de tanque. Luego de unos segundos ese líquido comenzó a menguar y ahora fe ella a sentirse verdaderamentedesnuda en ese tanque. La tapa de cristal del dispositivo comenzó a alzarse, una aliena humanoide esperaba afuera para socorrerla.

-Señora, su esposo me ordenó servirla a partir de ahora. Me llamo Liala. –Ayudó a Milk aalzarse y salir del tanque-

Milk alzó la vista.

Liala era muy parecida a los humanos, salvo por la tonalidad rosácea de su piel y sus rasgos faciales, en el lugar de la nariz tenía dos foros, los ojos eran pequeños y alargados pero de un color violeta realmente bonito y los labios pequeños y finos coloreados por un leve color lila oscuro. El cabello de tonalidad café tostado era sumamente largo y ondulado, parecía toda una princesa extraterrestre pero al ver sus atuendos esas ideas eran eliminadas por completo. Traje de sirvienta, sucio y desgastado de un color marrón horrible e iba descalza.

-Su esposo me indico darle estos ropajes.- Le extendió una especie de armadura azul metálica, una bragueta y botas de las mismas características junto con un casco ademásde un spandex negro.

A continuación Liala ayudó a Milk a vestirse, nunca había vestido armaduras de ese estilo. Estaba bellísima con su cabello negro y largo suelto.

-Le favorece mucho. –Comentó la esclava al verla-

-Gracias pero…Q… ¿Quién es mi esposo? –CuestionóMilk sorprendiendo a la esclava-

-¿No le conoce? Él es el general, El General Reeay. Él es uno de los mejores amigos del mismísimo Rey Vegeta (No el padre, el hijo). –Respondió la muchacha-

-¿Cómo? ¿El general? ¿De qué?

-El general de todos los escuadrones de batalla de este planeta, él puede llegar a ser un hombre muy vanidoso, nervioso y extremadamente paranoico.

-Pero… ¿Por qué me eligió a mí? ¿Acaso no tiene a alguien de su especie?

-Le explicaré, yo también soy extranjera, no soy de este planeta. Aquí en el planeta Vegeta hay una gran cantidad de machos pero no de hembras y pues como su cultura prohíbe relaciones compartidas por así decir, y así los que desean tener hijos van en búsqueda de una fémina que les agrade.

-¡Eh! Pero, ¿no debería estar casado?

-Aunque tenga 45 años nunca se casó pero parece que le agradaste bastante. Tuviste mucha suerte, yo soy una esclava y soy muy mal tratada. Los Saiyajin tratan mal a las esclavas, fui raptada de mi planeta natal junto con mi hermana y ella falleció durante una propia violación.

-¡Que cruel! ¡Mi padre nunca lo perdonaría!

-Y lo más probable es que pronto reclame un hijo de usted, los Sayiajin aparte de ser luchadores y mercenarios también aman a su manera la familia.

-Ya veo… Lo siento por tu hermana…

Milk se acercó a Liala y abrazó en forma de consuelo pero con verdadero amor.

-Hacia tanto tiempo que nadie me daba un abrazo tan sincero… Gracias… los humanos se ve que son amables.

Milk río.

- No creas, no todos son como yo pero de bellas personas hay en todos los planetas…supongo. Ah sí, no me llames más señora, llámame Milk.

-Me disculpo Milk pero debo irme, el Sr. Reeay está viniendo hacia acá.

-¡¿Eh?! ¡no me dejes sola! ¡Por favor!

Liala se fue, ella debía seguir el duro protocolo impuesto por su amo, el señor Reeay, si de lo contrario no lo seguía seria ejecutada o aun peor… ¡Sería vendida como concubina algún postor!

Nuestra muchacha, asustada, estaba en esa habitación de forma cuadrada esperando su sentencia eterna. Quería que fuese ese infierno una sola maldita pesadilla. Deseaba con todas sus fuerzas que en ese instante la salvara su padre, el temible Ox Satán, y volvieran a su castillo estando lejos del peligro, los Saiyajin.

La puerta de acceso a esa habitación se abrió, una sobra grande estaba frente a ella. A cada lento avance que daba, Milk retrocedía rápidamente a medida que el sujeto se acercaba a ella.


CONTINUARÁ...