No quieras saber

El muchacho que yace inconsciente a mis pies aún no despierta.

Pegaso...

Lo ha superado. Ha sobrevivido a la bilis del volcán. Pero ahora duerme, como dormido está Libra desde hace unos días.

Llegó herido. Más bien alguien lo hizo llegar aquí. Alguien le ayudó.

Podría ser un Espectro de Hades, porqué hallé un pedazo de armadura al lado de Libra. Un trozo roto de metal violáceo, infernal. Pero no quise saber más.

Días después apareció Pegaso, con la ilusión en una mano y una fe ciega en la otra. Vino a "hacerse fuerte" dijo...Que alguien le había indicado el camino hacia mí.

Tampoco quise saber más, aunque intuyo quién pudo haberme jodido así. Un francés respetable y noble...Algo parecido a un camarada. Suyo. Y también mío una vez...

Acuario.

No quieras saber, Asmita.

Ésto es lo que te diré una vez hayas comprendido mal el significado de mi primera petición. Cuando te vuelva a conocer, sé que no me ignorarás. Quizás por curiosidad...o probablemene para contradecir un deseo que ni y o mismo me creo de verdad.

No me ignorarás, lo sé con una certeza que me frustra y reconforta a partes iguales. Así que ahora, llegados a este punto, debo rogarte que no quieras saber.

No quieras descifrar el atroz destino de Géminis.

No quieras indagar, preguntarte el por qué un poder igual a otro nació maldito.

No quieras saber qué deforma mi voz, ni mucho menos por qué.

No debería incumbirte cuandos nos volvamos a conocer. No debió incumbirte entonces, pero poco te importó.

Te acercaste a ella...

La tocaste porqué mi estupidez y mi añoranza de un cálido tacto humano así te lo permitió. Con vergüenza admito que secretamente, incluso una parte de mí lo deseó.

Quisiste saber por qué la aceptaba.

"Es mi destino" te dije. Y en ese fugaz momento te vencí con tus propias palabras. Te gané un pasajero e insignificante pulso.

Pero entonces ya sabías demasiado de mí.

Ya era tarde para remediar lo inevitable...Que me volviera adicto a ti.

Así que ve aceptando que cuando te vuelva a conocer deberás mantenerte distante y callado.

Y sobretodo, asumirás que siempre es mejor no querer saber lo que sabes que al final va a doler.