Notas del fic: aquí reportándome y actualizando este fic loco XD muchas gracias por leer y mil perdones si decepciono a algunos, pero este no es un fic gakuhai. Y antes de comenzar, me gustaría agradecer muy especialmente a una gran amiga "Talvella tuuli" que me hizo el gran favor de revisar este capítulo para que bueno, lo que vayan a leer sea de gran calidad, ella es una gran lingüiista y no cabe duda de que gracias a ella este fic será cada vez mejor. Bueno pues Enjoy it!

CAPÍTULO 2

"Seis". Pudo contar seis sujetos totalmente desconocidos en su coche. Dos de ellos estaban sentados en el asiento trasero y apresaban cada uno de sus brazos. Habían quitado los asientos del medio dejando espacio para recostarlo, mientras otros dos le sujetaban los pies. Empezaba a creer que haber comprado un auto tan amplio con tres filas de asientos y con capacidad para 10 personas era una estupidez, pues nunca subían más de tres personas al mismo. Esto le daba a sus captores el espacio suficiente para tenerlo bien sujeto y totalmente a su merced. Ahora pagaba las consecuencias de semejante compra.

Dos de los 6 tipos se sentaban adelante —en los asientos del piloto y copiloto. Uno conducía como desquiciado, en tanto el último sólo daba instrucciones.

Toda su borrachera había quedado atrás, o gran parte de ella. En esos instantes, estaba lo suficientemente lúcido como para darse cuenta de que todo andaba mal.

— ¡¿Quién demonios son ustedes?!— Gritó cobrando fuerzas y forcejeando para que lo soltaran.

El hombre que los instruía se dio vuelta y, deslizándose por entre los asientos, quedó delante de él.

— ¿Te gustaría saber quiénes somos?— Dijo con voz melosa, –no somos precisamente los demonios, pero sí somos sus representantes.

— ¿Qué?

—Somos los que haremos que tu vida o, mejor dicho, que "tu muerte" sea un verdadero infierno… JAJAJAJAJAJAJAJA – Terminó riendo estruendosamente.

El terror se apoderó de Hyde en cuerpo y mente.

_._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._

— ¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde diablos está?! – Buscaba desesperado en su guantera un cantante muy molesto, en tanto conducía a toda velocidad siguiendo el auto donde se encontraba su mejor amigo secuestrado. -¡Aquí estás! – Gritó triunfante al encontrar su pistola DESERT EAGLE CALIBRE .50 que Chachamaru le vendió hace un par de semanas. Ahora, no se arrepentía de haberla adquirido, pues la necesitaba más que nunca.

Pensó en darle un tiro eficaz y certero a cada una de las llantas traseras, no sería problema para él debido a su gran puntería, sin embargo, –maldición. Si disparo y pierden el control… lastimaré también a Hyde–. Se dijo recalculando mejor las cosas.

Sopesó que lo mejor sería acercarse a toda velocidad y obligarlos a frenar. Entonces, cambió a tercera y aceleró decidido a detenerlos.

_._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.

—Escucha… — le habló acercando una navaja a su rostro. Hyde, quien forcejeaba con más fuerza, se detuvo inmediatamente ante la sensación de la amenazante hoja de metal rozando su mejilla. – No tienes opción… Será mejor que te relajes y disfrutes de todo esto…

— ¿Qué quieren de mi? – Preguntó suavemente, mirando fijamente a los ojos de su intimidador.

— ¡¿Escucharon todos?!– Dio un grito haciendo que Hyde se sobresalte, – ¡no tiene idea! – Todos rieron –Escucha bien, hermoso…— Prosiguió acortado la distancia entre su rostro y el de Hyde, – esta noche iremos a una fiesta… una que jamás olvidarás.

"¿Hermoso?" Se preguntó para sí. Era cierto que en varias ocasiones había recibido amenazas por parte de las fans y alguno que otro hombre en su correo electrónico, donde le detallaban qué le harían si se lo topaban en la calle. No obstante, esto ya rallaba en lo extremo.

No quería parecer un cobarde, pues era verdad también que de cobardía no tenía ni pizca. Era arrogante y no tenía miedo a nada, pero esta vez era diferente. Cuatro tipos lo tenían bien sujeto: uno conducía su auto a quien sabe dónde y el otro, el más peligroso, empuñaba una navaja pegada a su cuello en ese instante. La sangre le hervía por el estado de impotencia en el que se encontraba, pero aunque su orgullo fuera herido debía rogar. Debía implorar por su vida. Hideto Takarai rogando… no se lo podía creer ni siquiera imaginar.

—Por… por favor… déjenme ir… no me lastimen…— Musitó finalmente. Imaginó lo ridículo que se veía y oía, suposición que confirmó al ver la cara del sujeto que tenía en frente.

-¡Jajajajajajaja! – Todos explotaron en carcajadas.

-¡¿Lastimarte?! – Vociferó el hombre acercándose nuevamente a su rostro. – Hyde, Hyde, Hyde…— Movió la cabeza, –nadie va a lastimarte, no al menos de la manera que te imaginas. – Sonrió maliciosamente. –Eres la parte principal de nuestra fiesta, una fiesta grandiosa que se celebra cada cien años en conmemoración a la caída y comienzo del reinado de nuestro señor: el gran "Luzbel".

Hyde puso cara de confusión; no entendía a qué se refería. Esto no pasó desapercibido por su captor que gustoso se prestó a aclarar las cosas.

–…mira: cada cien años celebramos una fiesta sangrienta al señor de las tinieblas y sacrificamos en su honor un ejemplar PERFECTO de cada especie. Ya hace unas horas bañamos la tierra con la sangre de un espécimen por cada ser viviente no racional y, ahora, debemos sacrificar al perfecto ejemplar de los seres vivos racionales o humanos derramando su deliciosa sangre ¿Es necesario que diga en voz alta el nombre de ese ejemplar? – Todos rieron nuevamente.

Estupefacto, Hyde abrió los ojos tan grandes que pensó que se le saldrían de sus cuencas, ¿Realmente escuchó lo que acababa de escuchar? No podía creer que sería el sacrificio de un montón de idiotas llamados satanistas y su seudo-dios. Tenía que hacer algo y tenía que hacerlo rápido. Debía aprovechar ahora que el tipo que hasta hace poco posaba su navaja amenazadoramente sobre su cuello, la retiró en su afán de reírse de él con sus compinches.

No tuvo que pensar mucho porque, súbitamente, el coche se balanceó hacia adelante debido a un golpe en el parachoques trasero propinado por otro auto. Gracias a ese choque, el que sujetaba su pie derecho lo soltó para no caerse, esto no fue desaprovechado por Hyde que con un movimiento rápido pateó la mano del tipo de la navaja haciéndola volar a alguna parte del auto. Otro golpe trasero al auto y ahora el conductor estuvo a punto de perder el control del mismo que se ladeó hacia la derecha. Hyde forcejeó sólo un poco y ahora su brazo izquierdo estaba libre, con lo que pudo darle un codazo en la cara al que tenía sujeto su brazo derecho quien lo soltó inmediatamente. Un tercer impacto en el parachoques del carro, y ahora Hyde estaba totalmente libre pudiendo darle una patada en la cara del hombre armado quien se le quiso abalanzar para sujetarlo. Sin embargo, éste cayó sujetándose el rostro.

Debía tener un ángel protector de su lado que golpeaba el auto para ayudarlo a escapar. No pensó en voltear para ver quién era, sólo se preocupó en quitarle el control de su auto a ese extraño y hacer que se detuviera para poder escapar ̶ esa era la prioridad ahora. Se abalanzó sobre el chofer que ocupaba el lugar del ya difunto Hideaki y comenzaron a forcejear, uno por sujetar el volante y el otro por quitárselo de encima. De pronto, una cadena se aferró a su cuello quitándole la respiración, ocasionando que deje de pelear por el volante. El sujeto de la navaja lo tenía ahora de nuevo a su merced, acogotándolo con una cadena que le raspaba la piel dejándola roja. Puso sus manos en la cadena intentando quitársela, pero el hombre lo jaló con ella hasta estampillarlo primero contra la puerta izquierda y luego contra la ventana trasera.

Pudo ver cómo el carro que hasta hace poco golpeaba su auto por atrás lo intentaba nuevamente, mas desistía bajando su propia velocidad. La sangre corría por su frente a causa del golpe que se dio contra la ventana de la puerta izquierda. En ese momento, el maldito lo ahorcaba con una cadena, mientras otro le apuntaba con una pistola de bolsillo directo a la cabeza. Tal parecía que intentaban demostrar que ellos tenían total potestad sobre su vida al chofer del otro automóvil que los chocaba por atrás para que dejara de hacerlo, y parece que funcionó porque este ya no golpeó el auto de nuevo. Estuvo a punto de hacerlo, pero no lo hizo. Con ojos suplicantes, Hyde miraba hacia el otro automóvil y con el escaso aliento que le permitía la cadena susurró:

̶ Gac…Gac-chan…

_._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._

Mientras las llamas consumían lo que alguna vez fue una gran fábrica de textiles, unos hombres vestidos de traje observaban el lugar en ruinas lleno de fuego y sangre, mucha sangre y partes humanas regadas por doquier. "El paraíso de un satanista," pensó el líder de todos ellos.

̶ No importa lo que haya pasado aquí, no hay mayor prueba de que nuestro señor nos está mostrando el lugar ideal para el sacrificio humano que tanto desea–. Comentó luego de darle un vistazo a todo el lugar cubierto de caos.

̶ Pero, señor. ¿Qué pasará cuando venga la policía? – Preguntó uno que se encontraba a su lado.

̶ ya nos encargamos de eso–. Contestó un tercero que junto con otros volvían de un barranco donde habían arrojado los cuerpos de dos policías, dejando una patrulla vacía.

̶ Diga. – Contestó el jefe de estos, cuando sonó su teléfono. –Entiendo, muy bien gracias.

̶ Fue una gran explosión. ¿Cree que no enviarán a más policías?– Lo cuestionó de nuevo.

̶ Claro que no. Ahora, la policía se mantendrá al margen, tenemos a uno de nosotros ocupando un alto cargo en el gobierno, él se encargó de todo, ya se anunció por los noticieros que se trata de una explosión programada para demoler esta vieja fábrica, incluso ya hay documentación falsa y todo. Nadie puede oponerse a nosotros, ¿entiendes? Y vuelve a cuestionarme una vez más y te estarás ofreciendo para ser el reemplazo de nuestro sacrificio.

̶ Lo… lo lamento, señor…– Respondió bajando la cabeza y haciéndose a un lado cediéndole el paso a su jefe.

̶ Ahora, las condiciones perfectas para nuestro máximo sacrificio han sido dadas. Sólo lo necesitamos a él. ¡Tú! – Dijo señalando a uno de ellos. – junta un grupo de estos y armen el altar. Y tú, llama a esos idiotas que se supone lo secuestrarían. Diles que vengan aquí, porque el lugar propicio ha sido brindado. –Terminó diciendo levantando las manos hacia las llamas en una alabanza silenciosa.

_._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._._.

̶ Un golpe ligero – pensó. – Sólo un roce. Debo evitar lastimarlo a él también.

Se acercó al automóvil que tenía en frente y con una maniobra lo golpeó por detrás un poco más fuerte de lo que esperaba. Se asustó pensando que había exagerado, pero se tranquilizó al ver que el auto brincó levemente hacia adelante. Esperó unos segundos y volvió a golpearlo esta vez con un poco más de fuerza, un tercer golpe y casi pudo jurar que vio el pie de Hyde en la cara de uno de esos tipos. Quiso chocar nuevamente, sin embargo, no pudo porque a causa de un bache estuvo a punto de perder el control de su auto. Se odió a sí mismo por no ser capaz de controlar bien su motorizado en un momento tan importante. Logró recobrar el ritmo y ahora que estaba bien, aceleró nuevamente preparado para dar el golpe certero que los haría orillarse. No obstante, lo que vio le heló hasta la última gota de sangre.

Ahí estaba él, su adorado amigo estampado contra la ventana trasera con una cadena metálica en el cuello que lo hacía sangrar dejando correr una hilera delgada de sangre que manchaba su remera. Uno de esos malnacidos le apuntaba con una pistola directo a la cabeza, dejándole un mensaje muy claro: "vuelve a hacerlo y él muere".

De esa forma Gackt dejó de pisar el acelerador. No iba a golpear nuevamente el parachoques, pero tampoco iba a dejarlos escapar. Sólo había una forma y era rebasarlos y ponerse frente a ellos.

El secuestrador sonrió triunfante al ver que su acción surtió efecto, el idiota del otro auto dejo de golpearlos por atrás.

– ¡No me importa lo que hagas, quiero que pierdas a ese infeliz!– Gritó mirando al que conducía.

– ¡Sí, señor!– Respondió el otro. Miró por el retrovisor y notó que el del coche de atrás aceleraba. Sin embargo, esta vez no lo hacía para golpearlos, sino que viraba para ponerse a la par de ellos.

– ¡¿Qué está haciendo?!– Gritó.

– ¡Trata de rebasarnos!

Entonces, el conductor aceleró más para evitar que el auto de Gackt se le pusiese en frente. Desesperado, maquinó alguna forma para alejarlo y es así como observó que a pocos metros había un pequeño callejón que tenía acceso directo a Shibuya.

Avanzó un poco más y giró bruscamente hacia la derecha, tomando por sorpresa a todos incluso al tipo que tenía a Hyde sujeto por el cuello con una cadena pues debido a la inercia generada por el brusco giro a la derecha, cayó hacia atrás jalando a su presa con él. Hyde sintió un dolor tremendo en su garganta y de pronto cayó sobre su atacante ante tal giro. De algún modo, la maniobra brusca del chofer lo ayudó a soltarse del agarre de la cadena, pero eso en poco lo ayudó ya que, debido al fuerte jalón del otro, sintió que a su tráquea le faltó poco para romperse. Ahora, el dolor era tal que apenas y respiraba, no tenía fuerzas para abalanzarse contra todos como hace un momento, a pesar de que ahora estaba libre. Dos segundos después, sus extremidades nuevamente eran fuertemente sujetadas por los otros cuatro sujetos.

A Gackt también le sorprendido el repentino giro a la derecha del auto de Hyde pues este era un coche grande y el callejón era muy estrecho. No obstante, pese a que era obvio que estaban tratando de perderlo, sonrió muy confiado porque no lo lograrían.

– ¿Creen que les permitiré llevarse a Haido tan fácilmente? Ni siquiera lo piensen. – Dicho esto, giró a la par del otro auto desacelerando un poco para no irse de frente con el muro izquierdo del callejón. Para él, no fue ningún problema seguirlo y girar doblando hacia el callejón, pero una vez que ambos estuvieron dentro, la situación se tornó caótica. El auto de Hyde era una vagoneta grande y el callejón muy estrecho para tal vehículo, por lo que se comenzaron a desprender una gran cantidad de chispas al contacto del metal con los muros.

Todo el callejón se iluminó con las chispas y el ruido chirriante del metal. El automóvil de Gackt era más pequeño y cabía perfectamente en el callejón, pero prácticamente estaba manejando a ciegas. Todas las chispas que salían del auto de enfrente daban con su parabrisas y para complicar más aún la situación uno de los espejos laterales del auto de Hyde salió despedido y dio con gran fuerza contra el rincón derecho inferior de su parabrisas. Esto hizo que este se agriete haciendo su vista casi nula hasta el punto que en una ocasión casi perdió el control, chocando levemente con el muro derecho. No fue un golpe muy fuerte, pero sí lo suficiente como para destrozar su farol derecho. Rápidamente, retomó el control del auto y continuó tras de ellos, estaba decidido a no dejarlos escapar.

Dentro del auto, mientras tanto, la gran mayoría de ellos gritaba temiendo por sus vidas. Parecía que en cualquier momento el auto se prendiera en fuego por la gran cantidad de chispas alrededor, mas esto no distraía al conductor que con gran maestría condujo el auto en línea recta. En esos momentos, estaba más concentrado en salir de ese callejón para llegar al lugar en el que definitivamente perdería al tonto de atrás.

Después de dos segundos más de persecución, súbitamente pararon de llover chispas sobre Gackt y todo se iluminó dejándolo casi ciego. No podía creer que ese callejón los había llevado directamente hasta el centro mismo de Shibuya.

No daba crédito a sus ojos, al ver que el secuestrador de Hyde guiaba su auto directamente hacia el famoso Scramble Kousaten; el cruce más abarrotado del mundo donde un número enorme de personas pasan en las cuatro direcciones después de una señal de stop.

Al semáforo le faltaba menos de 5 segundos para dejar pasar a la gente, y Gackt ingenuamente creyó que la multitud detendría a los secuestradores.

El semáforo dio la señal y las personas comenzaron a cruzar la calle. No obstante, el vehículo no se detuvo y Gackt vio horrorizado como arrollaba a las dos primeras personas en la multitud que cruzaba. Ante esto, una buena parte de ellos se detuvieron en plena marcha y no se dejó esperar los gritos de terror de aquellos que por unos centímetros se salvaban de ser arrollados por el auto del famoso cantante Hyde Takarai. Gracias a la velocidad a la que iban los secuestradores, pasaron por los pelos entre la multitud saliendo hacia la segunda calle, no así Gackt, que estando detrás y apelando a sus reflejos felinos, evitó estar a unos segundos de atropellar a otra cantidad de gente.

Estaba dispuesto a hacer lo que sea por salvar a Hyde, pero eso no implicaba matar gente arrollándola para alcanzar a los secuestradores.

Varias mujeres lloraban y gritaban ante la visión de dos cuerpos inertes sobre el pavimento, pero de momento eso no le importaba a Gackt pues veía impotente como esos malditos se alejaban a toda velocidad llevándose a su amigo. Golpeó con furia el volante y se bajó del auto mirando hacia el norte.

Una vagoneta negra y bastante maltrecha se perdía tras girar a la derecha hacia un paradero desconocido.

–¡HYDE!

FIN

Continuará…

Como siempre muchas gracias por leer, y estaré muy agradecida si dejan sus comentarios.