-.-Las horas de la Princesa-.-

Capítulo ½

¿Será realmente obra del destino?


Mi vida, la misma con que siempre peleé por no ser emocionante, me empezó a tratar de forma diferente de un día para otro. Claro que en ese entonces, no me di cuenta que esa era la previa, o sea, la nota clara que con letras negritas y mayúsculas, me decía:

"DISCULPA, TE-ESTAMOS-ARREGLANDO-UN-POCO-LA-VIDA-ANTES-DE-DESTRUÍRTELA-POR-COMPLETO"

… Y yo, como clara y torpe soñadora que suelo ser de vez en cuando, pensé que mi vida realmente se arreglaba… pero NO… no fue así, de ahí, el desastre estaba por comenzar...


Dos días antes… 15/07 10.05 a.m.

"Míralo ¿qué acaso no es tierno?"

"¡Siii! Es tan lindo"

"Solo con verlo siento como si estuviera flotando… ¡Mis ojos brillan de la emoción!"

"¿Qué ven?" pregunté a dos amigas mientras el pincel de mi mano se deslizaba suavemente por el contorno gris que en ese entonces pintaba.

"¿Qué crees tú que están viendo Mimi?" me pregunta Mizuki, otra amiga, con uno tono bastante sarcástico. Por un momento me detengo y lo pienso. La verdad es que por más que muerda el pincel y me esfuerce en hacerlo, no se me ocurre qué.

"No lo sé Mízuki…" contesto al final, dejando el pincel sobre la paleta y el óleo a medio terminar.

"Obvio que algo relacionado con el príncipe, la realeza o el palacio… Son tan inmaduras… "

Al escuchar su comentario, una sonrisa se plasma en mi rostro. Su humor sarcástico, y a veces irónico… tachen eso, mejor pongan, la mayoría de las veces irónico, me hace reír.

Sacando cuidadosamente las mangas que me pongo sobre las blancas de la blusa, me sacudo el resto de pintura seca que cayó, y asomo mi cabeza por sobre el cuadro. "Creo qué iré a ver… qué hacen" le digo con una sonrisa amplia. Mizuki solo me mira y se levanta los lentes volviendo su vista a lo que pinta. Puede parecer muy seria y fría, pero en el fondo no lo es. Creo que de nuestro grupo -que somos cuatro- ella es la más madura e inteligente. No es que yo sea tonta… solo que algo torpe y distraída, mientras que las otras dos… viven en su mundo de fantasía.

"Claro, anda… pero no te quejes si el zapato de cristal cae en las manos equivocadas Cenicienta…" me dice con su cara escondida tras el óleo.

¿Qué habrá querido decir? Me pregunto analizando sus palabras por un segundo. Como no me hacen sentido alguno, sacudo mi cabeza para quitarme el pensamiento, y me dirijo donde Hisaki y Ruriko sin antes responderle de vuelta. "Mízuki, tu sabes que no tengo intención alguna en ser Cenicienta…" o por lo menos eso fue lo que siempre creí… aunque si se tiene la oportunidad, no debe ser tan malo ¿verdad?

"Ay, yo sí quiero" contesta Ruriko

"Y yo también" la sigue Hisaki, ambas, con cara de babosas enamoradas.

"¿Qué ven chicas?" les pregunto con mi más dulce sonrisa acomodando mi cabeza entre las de ambas para poder ver lo que ven.

"Emm… nada… que sea de tu… interés" responde Hisaki escondiendo una especie de revista o libro entre sus brazos.

"Vamos, no seas mala" le ruego enterrando suavemente mi dedo entre sus costillas repetidas veces, "que Mimi la hermosa sólo lo quiere ver para… emm… comprobar que no estaban viendo… emm… ¡material Triple-X! "

"¡Mimi!" exclama Ruriko a lo que me doy vuelta para ver su cara cubierta con un intenso color carmín.

"¡oh!... ¡Es verdad!" chillo punzándolas a ambas en las costillas. "Cómo tan cochinas ustedes dos ¿a?"

"¡Claro que no!" Exclama fuertemente Hisaki dándole un golpe a la mesa con su palma. "Eres una… una… ¡una inmoral Mimi Tachikawa!"

"Ah… ya veo… entonces… lo que veían ustedes era…" Aprovechando el descuido de Hisaki cojo el libro de su brazo, y me escapo corriendo del lugar.

"¡Mimi Tachikawa regresa inmediatamente aquí!" oyo que me gritan desde el interior del salón pero solo corro por los pasillos hasta perderme entre la gente…


Y así fue como comenzó mi aventura.

Ese libro azul oscuro que Hisaki tanto atesoraba, no era un libro… o sea, era un libro porque tenía hojas, páginas, etc, pero no era libro porque sus hojas eran como de revista. Según yo, era algo así como un folleto informativo. Ni muy largo, ni muy chico…

15/07 10.37 a.m.

Luego de correr a través de dos de los cinco "campus-es" de la academia, llegue al edificio musical [N/M: La Prestigiosa Academia Artística de Tokio, se divide en cinco sectores artisticos. El primero es de Danza. Luego viene el de Artes (donde voy yo), el de Teatro, el de Música, y por último el de Literatura. La verdad es que había andado muy pocas veces por aquí así que realmente no sabía por donde andaba. Era terreno nuevo por explorar. Caminé hasta una banca pero justo llegaron unos niños y la ocuparon. Bendita mi suerte… Así que subí por las escaleras exteriores hasta el tercer piso, y bajo el sol me senté a leer. Lo impresionante fue que casi no leí. 'El libro' resultó ser una guía de Palacio hecho con un punto de vista bastante subjetivo… Eran puras fotos de la Familia Real… la Reina Madre, la Reina a secas, el Rey, la Princesa, el Príncipe y todos los con sangre real… "Vah, que desperdicio de hojas" murmuré al viento totalmente decepcionada. Pensé que podría ser un diario de vida o un libro con recortes de los chicos más guapos del mundo, pero no… Aunque debo admitir que el Príncipe heredero no está nada de mal. Si mi memoria no me falla, él va en esta academia. ¿En qué campus se preguntan ustedes? Ahí si que me falla la memoria. Por lo que he visto cuando llego a clase en las mañanas o cuando me voy a casa por la tarde, se arma un alboroto tremendo en las afueras del edificio general [N/M: El edificio general es por donde todos lo alumnos, sin excepción salen donde tiene que salir acompañado y escoltado por guardias y guardaespaldas. ¿Será para tanto? La verdad es que no sé pero si yo fuera él, le daría un autógrafo y beso a todas las chicas de la academia para que no me molesten más. Sería más facil y sencillo que lidiar con todas ellas todos los santos días. Pero es hombre… y su capacidad neuronal no le da para entender estas cosas… además que debe tener su ego tan inflado que sería capaz de apostar mi mesada a que llega más arriba de la estratosfera…

Príncipes ¿para qué los quiere uno?

Pero pensándolo bien… ¿Me tocaría un beso a mi?

"Mimi Tachikawa ¿aceptas este beso como señal de compromiso propio y de termino de tu relación como acosadora de este Príncipe, tu humilde servidor?"

"Si… acepto"

"Aunque… me he equivocado, te he juzgado erróneamente. Mil disculpas."

"¿Por qué lo dice su majestad?"

"Porque tu nunca has sido de esas mujeres que me persiguen y acosan"

"Yo…"

"Mimi Tachikawa ¿aceptas mis diculpas?"

"Si…"

"Como prueba de mi eterno agradecimiento, te esperare junto a mi blanco corcel a las seis en punto en las afueras de tu casa mañana"

"Pero su majestad…"

"Te llevaré a Palacio y te presentaré como mi esposa y futura Reina de Japón, porque tu… me has robado el corazón…"

"Ahhh"

"Mimi…"

"Acepto, acepto"

"¡Mimi Tachikawa despierta en este instante!"

"¿Qué?" Los ojos de Hisaki y Ruriko me miraban intensamente. Una leve onda de calor invadió mi cuerpo encendiendo mis pálidas mejillas.

"Mimi Tachikawa, devuélveme inmediatamente el folleto de Palacio"

"¿Mimi qué pasa?" Me preguntó Ruriko sentándose a un lado, "Te pusiste colorada de repente… ¿No será que soñaste despierta cosas Triple-X con el Príncipe?" Su mirada con connotación burlona fue suficiente para mi desesperación.

"¿Qué?...¡CLARO QUE NO!" Grité a todo pulmón percatándome poco después que el receso aún seguía en curso y que todos los alumnos estaban afuera de sus salones. Antes de que me pudieran ver, me agaché y me hice la desentendida.

"Oigan… ese que está ahí no es…"

"¡Es él!"

"¡Mimi, rápido préstame el brillo y el encrespador!"

"¿Qué, quién, dónde, cuándo?"

"Es Yamato tonta"

"¿Yamato?"

"Si, Yamato"

La verdad es que me hubiese encantado saber de quién hablaban, pero cuando me volteé a preguntar quién diablos era ese tal 'Yamato', ellas ya no estaban. "Gracias" susurré al viento y me puse de pie. Lo más raro era que aún seguía con el libro… folleto de Hisaki… "Y ahora la tengo que ir a buscar para devolvérselo…"

Justo lo que necesitaba...

Bajé las escaleras lentamente y antes de pasar del primer peldaño al piso, conté hasta diez y respiré hondo, manteniendo mi respiración por diez segundos.

"Mimi Tachikawa, cuando pongas el primer pie en el piso, se te olvidará ese… emm... ¿sueño?...¿pensamiento? que tuviste y si alguien te tiene que esperar mañana a las seis de la tarde, que sea el primer idiota que se te cruce y no el príncipe"

Trato Hecho.

Por qué lo hice no lo sé, pero me sirvió como terapia para bajar de la nube en que estaba. Con una sonrisa nuevamente en el rostro, cerré mis ojos y decidí lanzarme a la vida.

Uno.

Dos.

Tres.

Fui a dar el paso hacia delante, y sentí que mi pie chocaba con algo. Rayos. Estiré mi mano libre y lo primero que toqué fue una corbata. ¿Una corbata?

Le dí una vuelta entre mi mano y la sujeté fuerte.

La emoción lentamente me comenzó a consumir y mi sonrisa cada vez se hacía más grande.

¿Qué pensará cuando sepa que esto fue obra del destino?

"Me… me estas ahorcando" dijo con una voz sofocada.

"Disculpa yo…" Sin más remedio, abrí mis ojos y …

CONTINUARÁ


¿Quién será el chico de la corbata? me pregunto yo. ¿Acaso será Yamato?

Espero sus comentarios con sugerencias, ideas, críticas, halagos o en último caso, para expresarme sus intenciones de asesinato x)

No se olviden de dejarme un review.. o dos... o hartos x) Lo agradeceré infinitamente n.n