Naruto no me pertenece, sino al gran Masashi Kishimoto. Esta historia la hice como un fin de expresarme.

(O como sea que se diga XD)

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-¿Desea que mande ninjas ha interrogar ha todo el clan?

-No…

-¿Entonces que hacemos?

-…

-…

-…Déme dos días, después de ese tiempo le daré una orden.

-Hai.

-¡Shizune! –gritó Tsunade, y en unos segundos Shizune ya estaba ha su lado.

-¿Si Hokage-sama?

-Regresemos ha la torre.

-Por supuesto –Shizune comenzó a caminar.

-Manténgame informada –pidió la Gondaime al ninja antes de irse.

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Una vez en el despacho, Tsunade tomó asiento e invitó ha Shizune ha imitar su acción.

-Shizune… ¿reconoces este collar? –dijo mientras le extendía la cadena ha Shizune y ésta la analizaba con la mirada.

-Si no me equivoco… -comenzó Shizune un poco insegura- éste es el collar que Naruto le ganó en una apuesta.

-Exactamente –suspiró con resignación Tsunade.

-¿Está insinuando que…?

-Claro que no. Naruto no es así, además está de misión.

-Entonces se lo regaló ha alguien.

-Ha un Hyuuga.

-¿Qué tienen que ver los Hyuugas en esto? –preguntó Shizune.

Tsunade recordó que el ninja había querido ser discreto; y sin duda esa era la mejor opción hasta que la noticia del asesinato estuviera en todas las calles.

-Una corazonada.

-¿Corazonada?

-Confía.

-Como usted diga Tsunade-sama.

-Bien, ¿qué Hyuugas mantienen relación con Naruto?

-Que yo sepa…Neji y Hinata Hyuuga.

-Pues, conociendo ha Naruto; no creo que esto se lo hubiera dado a Neji… -afirmó la Hokage con una leve sonrisa.

-Pero ha Hinata…

-Naruto quiere ha Hinata como ha una hermana, seguro que le regaló este collar.

-La traeré enseguida –exclamó Shizune antes de salir ha prisa por la puerta del despacho.

-Hinata…jamás lo hubiera pensado de ti…jamás.

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Shizune se encargó personalmente de ir a la Mansión Hyuuga por Hinata. Y cuando por fin llegó; tocó desesperadamente sin que ella misma supiera el por qué.

Un sirviente de la rama secundaria le abrió y le ofreció el pasar mientras veía si Hinata podía atenderla. Pero mientras esperaba, llegó Neji ha la sala con una cara de pocos amigos.

-¡Neji!

-Buenas tardes.

-¿Sabes si está Hinata?

-Está. Pero no se siente bien. Con permiso –Neji se dirigía fuera de la estancia.

-¿Ah sí? ¿Y por qué?

-Ciertamente no lo sé –dijo Neji haciendo un nuevo intento de irse.

-¡Pero si tú eres su protector! ¡Deberías saberlo! –exclamó Shizune en tono de broma, pero de la nada Neji se le acercó y la miró de una forma aterrorizadora.

-Tú no eres nadie para decirme quien soy o que debo hacer, eso ya lo sé perfectamente. Así que la próxima vez que vengas te aconsejo que dejes de decir idioteces –cada palabra dicha por él, y con su tono y expresión, pareciera que las decía con asco. Después de haber dejado ha Shizune boquiabierta, se fue.

-…

-Por favor discúlpelo, Neji-san ha estado muy irritable hoy –dijo el sirviente que la había recibido desde la misma puerta donde se había ido Neji-. Hinata-sama bajará enseguida.

-Y dime… ¿cómo ha estado Hinata este día?

-¿Ha qué se refiere?

-Si…Neji ha estado irritable. ¿Hinata cómo ha estado?

-Pues…muy sensible.

-¿Sensible?

-Sí…ella…ella llora de la nada y está distante.

-¿Estás seguro?

-Claro, ella es muy amable con los de la rama secundaria, y ella no llora nada más porque sí.

-Vaya…

-¿Shizune-san? –preguntó una vocecilla desde las escaleras. Cuando Shizune volteó, se dio cuenta de lo cansada que se veía Hinata. Ha su parecer, los ojos de Hinata no tenían brillo, tenían ojeras y las trayectorias de gruesos lagrimones estaban marcadas en sus mejillas. Parecía que al caminar se rompería en mil pedazos, como una muñeca de porcelana.

-Hinata…

-Con permiso.

-Si, gracias –exclamó Shizune al amable sirviente que se retiraba en esos momentos.

-Y… ¿p-para qué me necesita Shizune-san?

-Yo no, Tsunade-sama sí.

-¡Ah! Yo…en verdad n-no me siento bien como…como p-para ir a una misión.

-Estoy segura de que no es para eso, sígueme –contestó Shizune mientras salía de la mansión y se cercioraba de que Hinata caminara detrás de ella.

El camino fue en total silencio. Las escasas veces que Shizune volteaba, Hinata estaba cabizbaja y el cabello le tapaba la cara. Pero tuvo la sospecha de que estaba llorando.

Al llegar a la torre, Shizune invitó ha pasar ha Hinata al despacho. Tsunade le pidió ha Hinata que tomara asiento frente ha ella y le dijo a Shizune que las dejara solas hasta nuevo aviso.

Una vez solas, Tsunade comenzó.

-Hinata, ¿por qué lloraste?

-¿Eh? –Preguntó levantando su rostro hacia la Hokage- ¡Ah! Y-yo…n-no eh estado llorando.

-Sabes que no debes mentirme Hinata. Vamos, confía en mí.

-…

-…

-S-si lloré pero…n-no fue nada importante ¡E-enserio!

-Claro… -Tsunade sabía muy bien que ella mentía, era la persona menos indicada para mentir. Ha sus veinte años y todavía seguía siendo inocente… ¡que record!- Te ves cansada… ¿no dormiste?

-N-no mucho…

-¿Lloraste toda la noche?

-M-más o menos…

-¿Por qué?

-…

-¿Por qué lloraste?

-E-es que…Otou-san…Otou-san me…me tachó otra vez de inservible y deshonra Hyuuga ante el…el consejo –Hinata agachó su cabeza mientras decía sus razones para llorar. Bastante creíbles conociendo a Hiashi Hyuuga, y al exigente y manipulador consejo.

-…

-Tsunade-sama…

-¿Qué pasa?

-Y-yo n-no me siento muy bien… ¿podría irme y-ya?

-No. Espera afuera y dile a Shizune que entre.

-H-hai…

Hinata salió a paso lento y dejó su mano en la puerta antes de empujarla, salir, e intercambiar unas palabras con Shizune.

-¿Qué pasa Tsunade-sama?

-Exactamente… ¿exactamente que viste cuando llegaste a la mansión Hyuuga?

-Pues… -Shizune titubeó un poco, pero decidió continuar- Neji estaba sumamente irritable desde la mañana, y Hinata estaba muy sensible y lloraba por cualquier cosa.

-¿Y cómo sabes tanto?

-Es que el sirviente que me recibió me puso al tanto de todo.

-Mmm… -Tsunade cruzó sus dedos frente a su cara y guardó silencio. Para después mirar profundamente a Shizune- Shizune…tengo una misión para ti.